BOSNIA Y HERZEGOVINA


Bosnia y Herzegovina

LA CUESTION DE BOSNIA Y LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

IVO BOGDAN

IX. LA CUESTION DE BOSNIA EN RELACIONES ENTRE AUSTRIA - HUNGRIA Y SERVIA DEL CONGRESO DE BERLIN HASTA LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL


3. Los antagonismos insuperables

Pese a todos los esfuerzos de Austria por afianzar su influencia en Serbia, esta política no pudo prosperar por cuanto se apoyaba en partidarios muy contados del régimen de los Obrenovic.

El pueblo, enraizado hondamente en la tradición bizantino-rusa, aborrecía a Austria, viendo en ella portavoz de las ideas y formas políticas incompatibles con las aspiraciones serbias a la asunción de la herencia imperial bizantina. Aun cuando se hizo obvio que tanto a los serbios como a sus rivales griegos y búlgaros les faltaban fuerzas para alcanzar sus ilusiones imperiales y que dependían de la ayuda de alguna gran potencia, los serbios a priori rehusaron toda cooperación con Austria. Su protector pudo ser únicamente Rusia por ser una gran potencia ortodoxa y eslava. La corriente rusófila que en Serbia desempeñó un papel análogo al de los eslavófilos rusos, era reacia a toda influencia occidental, apegada a la ortodoxía y a la monarquía autocrática. La mayoría de los serbios apenas soportaban la política austrófila de los Obrenovic mientras era imprescindible como contrapeso a los planes ruso-búlgaros.

Además, tampoco era muy alentadora la política rusa hacia la Bulgaria liberada que Moscú quiso transformar en una provincia de su vasto imperio. Con razón se dijo que "el ruso cree liberar cuando conquista, servir a los fines más altos caundo subyuga" (76). No obstante, tan pronto se enfriaron las relaciones entre Petrogrado y Sofía, los adversarios de los Obrenovic se envalentaron, movidos por la esperanza que en lugar de Bulgaria fuese Serbia el exponente de la política rusa en los Balcanes. No debe extrañarnos el hecho de que este movimiento nacionalista empezó con las banderas rojas y con acciones y slogans revolucionarios (La rebelión de Timok). Nikola Pasic, líder todopoderoso del partido opositor radical, se inició como discípulo de Bakunin, para trocarse más tarde en un típico agente de la reaccionaria Rusia zarista y en portavoz del régirden que ganaba las elecciones mediante el concurso de la gendarmería y con la corrupción erigida en sistema de gobierno.

(nota 76) Walter Schubart, Europa y el alma del Oriente, Buenos Aires 1947, p. 199.

El argumento principal contra la política austrófila era la cuestión bosníaca. Ningún serbio podía perdonar a Austria haber ocupado Bosnia y Hercegovina, además con el consentimiento forzado de la Rusia zarista (El pacto secreto estipulado entre Alejandro II y Francisco José I en Reichstadt). Tampoco tomaban en cuenta el hecho de que esas provincias no son serbias ni por su composición étnica ni por el proceso histórico, y que por su ubicación geográfica están ligadas al Reino Triunio de Croacia, Eslavonia y Dalmacia.

En efecto, Bosnia y Hercegovina no han sido tierras serbias ni siquiera durante el imperio efímero de Dusan, que tampoco fue serbio por su composición étnica. Apenas cerca del 40 % de la población de Bosnia pertenece a la Iglesia oriental. (77) Es verdad que la Iglesia serbia logró servizar en buena parte a esos ortodoxos, de origen arumano y croata en su mayoría. Sólo una

(nota 77) Ver el estudio del Dr. Domingo Mandic, Bosnia y Herzegovina, provincias croatas, de este tomo.

pequeña parte de serbios se radicó en Bosnia durante la dominación otomana. La ortodoxia se expandió en Bosnia gracias a su íntima convivencia con los invasores islámicos; en cambio, las católicos fueron relegados y perseguidos por sus vínculos espirituales y políticos con el Occidente cristiano (78). La mayoría de los bosníacos son católicos y mulsulmanes aborígenes de fondo étnico croata. Así y todo, la propaganda serbia trató de convencer a los observadores extranjeros de que Bosnia y Hercegovina son provincias serbias, más aún provincias vitales sin las cuales el pueblo serbio no podría existir. La gran mayoría de los serbios sigue creyéndolo, aunque actualmente en la Yugoeslavia comunista Bosnia y Hercegovina formalmente tienen el status de una de las "repúblicas socialistas". Teniendo en cuenta la influencia decisiva de los serbios en el régimen yugoeslavo actual, eso equivale a reconocer que no se trata de provincias serbias. Sin embargo, en la época que nos ocupa pudieron prosperar todas las manifestaciones respecto al territorio balcánico, entonces poco estudiado y conocido.

(nota 78) Ibid.,

Como no era posible declarar serbios a los católicos bosníacos en vista de su notoria satisfacción de ser incorporados en la Monarquía danubiana junto con los demás croatas, los serbios tuvieron que arguir, ocultando su aversión atávica hacia los musulmanes, que Bosnia es nacionalmente serbia porque los musulmanes no estaban contentos con la ocupación. Los musulmanes bosníacos por cierto añoraban los tiempos del gobierno turco cuando eran la clase dirigente, lo que no quiere decir que deseaban ser súbditos de Serbia. Las nuevas autoridades austro-húngaras favorecieron a los musulmanes y trataron de conseguir su respaldo. Muy diferente se sentían los musulmanes en los Estados balcánicos recientemente contituídos, donde los cristianos ortodoxos los perseguían y hasta masacraban. Además, en esos países regía el principio de que un buen patriota puede ser únicamente el miembro de la Iglesia nacional (79).

(nota 79) Los serbios, empero, aseguraban a los musulmanes que ambos estaban amenazados por el proselitismo jesuítico católico. Obraron en parte con franqueza, por cuanto atribuían sus propias concepciones de la relación Iglesia-Estado-Nación también a los países occidentales.

Los serbios lograron en parte mantener la apariencia de buenas relaciones con los musulmanes bosníacos, insistiendo en que Bosnia era, de hecho, un dominio del Sultán. Pensaban apoderarse más fácilmente de Bosnia, si ella era parte del Imperio turco en disgregación que siendo posesión de una gran potencia europea. Empero, durante las Guerras Balcánicas no pudieron ya ocultar sus verdaderos designios.

Por otra parte, uno de los principales reproches serbios a las autoridades de ocupación era no haber realizado la reforma agraria, es decir, la expropiación de los musulmanes en beneficio de sus colonos ortodoxos. Por supuesto que esta agitación no pudo ser simpática a los musulmanes, ya que muchos de ellos eran pequeños terratenientes y la reforma agraria equivaldría a la ruina económica tanto de ellos como de los colonos. Con el tiempo era inevitable un choque entre los serbios y los musulmanes, que se produjo durante la guerra cuando los bosníacos en general y los musulmanes en particular pelearon leal y valientemente en las filas del ejército de los Habsburgo, precisamente en el período en que en los países de la Entente se subraya el carácter serbio de Bosnia.

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