BOSNIA Y HERZEGOVINAINTRODUCCION | |
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[Continuación]
Los comunistas serbios, no obstante, no osaron anexar lisa y
llanamente a Bosnia y Hercegovina a la "república" de Serbia,
de manera que estas provincias forman hoy una de las seis "repúblicas"
de la República Federal Socialista de Yugoeslavia. Mientras las
restantes cinco "repúblicas" teóricamente son Estados nacionales,
Bosnia y Hercegovina no lo es. Para evitar la integración de
Bosnia y Hercegovina a la "República Socialista de Croacia",
los comunistas inventaron que los musulmanes no son croatas,
sino "yugoeslavos nacionalmente indefinidos". Así, como Bosnia
no pudo ser anexada a Serbia -por cuanto los serbios allí son
en la minoría- tampoco debió integrarse a Croacia, donde es su
lugar legítimo. En cambio, Serbia se anexó a Voivodina y Kosmet,
donde los serbios constituyen la minoría étnica.
Tampoco existen títulos históricos que Serbia puede invocar para
pretender a Bosnia y Hercegovina, pese a que en muchos artículos
periodísticos y en estudios científicos sobre el atentado de
Sarajevo y la primera guerra mundial se los acepta expresa o
tácitamente. En la Edad Media, Bosnia y Hercegovina no pertenecieron
a Serbia. Son tierras croatas no sólo por la extracción étnica
de la mayor parte de sus habitantes, por la posición geográfica
y las vías de comunicación, sino también por derecho histórico
croata. Bosnia primero, durante varios siglos, integraba el reino
de Croacia, y luego, en la época de la unión personal húngaro-croata,
conforme a la evolución de las concepciones y relaciones feudales,
se afirmó como una individualidad política, incluso llegó a ser
reino, pero reconociendo la soberanía de los reyes croata-húngaros.
Ese derecho soberano pasó a los Habsburgo cuando, tras la derrota
en Mohac, el sabor (Dieta ) croata, el 1 de enero de 1527 eligió
como rey de Croacia al archiduque austríaco Fernando, hermano
de Carlos Quinto y su sucesor en el trono imperial. Fernando
I y sus sucesores de la casa de los Habsburgo fueron elegidos
como reyes de Croacia en vista de la defensa común más eficiente
de los pueblos católicos danubianos ante la invasión osmanlí
y con miras a reconquistar el territorio histórico de Croacia
ya en el poder turco. El empuje de los invasores fue primero
detenido y luego, poco a poco, iban recuperándose las partes
perdidas. Unicamente Bosnia y Hercegovina permanecieron hasta
1878, dentro del Imperio otomano. Cuando a raíz de los alzamientos
en Bosnia en vísperas del Congreso de Berlín, la cuestión de
Bosnia fue llevada al tapete de las potencias europeas, el factor
decisivo que determinó que se confiara a Austria-Hungría la ocupación
de Bosnia fue el hecho de que Viena ya estaba en posesión de
las provincias croatas contiguas que con Bosnia y Hercegovina
forman la unidad geográfica indivisible. Cabe destacar que en
esa oportunidad se tuvo en cuenta también el derecho histórico
de Croacia, verbigracia de su legítimo rey Francisco José I,
a Bosnia.
Unicamente debido a las tensiones internas, provocadas por la
implantación del dualismo en 1867, pudo ocurrir que Austria-Hungría,
terminada la ocupación, predominantemente por las unidades militares
croatas, no supiese invocar en su beneficio el derecho nacional
e histórico de Croacia a Bosnia y Hercegovina y de esta manera
justificar ante la opinión mundial su posesión de estas provincias,
contrarrestando así las propagandas rusa y serbia sobre la presunta
rapiña de las tierras ajenas además de la opresión de los pueblos
pequeños. A causa del dualismo, la Monarquía de los Habsburgo
fue dividida en dos mitades, la austríaca y la húngara. Los detentores
del poder fueron en una parte los austríacos de habla germana
y por la otra los húngaros, aunque conjuntamente constituían
apenas el 50 % de la población. De ese modo, la mitad de los
súbditos de Austria-Hungría, una comunidad netamente multinacional,
estaba políticamente resentida. Y eso en la época de los movimientos
nacionales.
El caso de Croacia era especial. En virtud del Acuerdo (Nagodba)
húngaro-croata de 1868, le fue reconocido su propio territorio
estatal y los derechos soberanos en la administración interna,
en la justicia, la educación y el culto, mientras las demás competencias
del gobierno y parlamento croatas fueron restringidas en provecho
de los ministerios conjuntos con sede en Budapest y Viena. Lo
que más afectaba a los intereses de Croacia en el dualismo fue
que en dicho Acuerdo se reconocía sólo virtualmente el derecho
de Croacia a Dalmacia, étnicamente la provincia croata más pura,
centro político del reino medieval croata, cuna de la dinastía
nacional e importante foco de letras y artes desde el Renacimiento.
El título diplomático de la unidad croata dentro de la mitad
húngara, rezaba: "El Reino de Croacia, Eslavonia y Dalmacia".
En el escudo de esa "Triunión" (Trojednica) figuraba también
el escudo de Dalmacia que, sin embargo, integraba la mitad austríaca
como una de sus provincias (Lander), igual que el margraviato
de Istria, con absoluta mayoría étnica croata.
Se llegó a esta dolorosa división de las tierras croatas para
mantener el equilibrio de fuerzas entre las dos mitades de Austria-Hungría.
Austria no pudo renunciar a la posesión de las costas adriáticas
croatas de Istria y Dalmacia a riesgo de perder su posición de
gran potencia y la posibilidad de tomar parte en el reparto del
territorio del imperio turco en disgregación. Pues Dalmacia,
en su larga frontera continental, se halla en la continuidad
territorial con Bosnia y Hercegovina. Dalmacia constituye su
salida natural al mar y viceversa Bosnia y Hercegovina son la
retaguardia de Dalmacia.
La posesión de Dalmacia, en efecto, ayudó a Austria a promover
con éxito el movimiento antiturco en Bosnia y recibir luego,
en el Congreso de Berlín, el mandato de ocupación. El dualismo,
sin embargo, con la división de las provincias croatas entre
las dos mitades de Austria-Hungría imposibilitó la única sistematización
natural, por ende viable y eficiente de Bosnia y Hercegovina,
al no unirlas a las demás provincias croatas de la "mitad" húngara.
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