Cardenal Stepinac
CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos Humanos
M. Landercy
[continuación]

El problema de la educación religiosa

En lo que concierne a la educación, el derecho de la Iglesia católica ha sido víctima de numerosas limitaciones. En principio respecto de la instrucción religiosa en las escuelas. En todas las escuelas, la instrucción religiosa ha sido declarada facultativa, de suerte que quien la desea debe solicitarla. Debemos reconocer con orgullo que los padres católicos han votado en plebiscito a favor de la instrucción religiosa, en todas las escuelas en que se les ha pedido opinión. (15)

En Croacia, en los diplomas de fin de año, la instrucción religiosa se consigna en último lugar, como una de las materias menos importantes, después de las de segundo orden.

Además, en todas las escuelas primarias y secundarias, la instrucción religiosa ha sido reducida de dos horas a una hora por semana, en tanto que la necesidad de educación religiosa aumenta. Esta medida dificulta la libertad religiosa y la posibilidad misma de impartir una educación religiosa. En las clases superiores de las escuelas secundarias croatas, se ha suprimido absolutamente la educación religiosa. Este acto ha sido motivado por el principio de la libertad de conciencia. No podemos, sin embargo, comprender por qué las autoridades croatas han actuado así, aplicando en forma diferente el principio de libertad de conciencia en las clases inferiores y superiores de las escuelas secundarias. La libertad de conciencia debe tener el mismo valor en las clases superiores que en las inferiores. Ocurre que la libertad de decisión respecto de la instrucción religiosa queda en manos de los jóvenes de las clases inferiores o en la de sus padres, mientras que este derecho es negado a los alumnos de las clases superiores. Entre ellos, los que tienen dieciocho años tiene ya el derecho de votar pero carecen de libertad de conciencia respecto de la elección de la instrucción religiosa. Esta les ha sido retirada, de hecho, en nombre de la libertad de conciencia.

Estimamos necesario señalar que no hay que dejar a los niños y alumnos decidir solos respecto de la asistencia a los cursos facultativos de instrucción religiosa. Sería más que insensato reconocer tal libertad a los jóvenes que comienzan apenas a reflexionar. Los padres también deben decidir sobre esta cuestión. De esta forma, al menos, ha concluído el Comité Nacional de Liberación de Yugoslavia, Ministerio de Instrucción Pública Nro. 43, Belgrado, febrero de 1945. La ley se impone entonces a la práctica contraria desarrollada por algunos instructores y profesores que otorgan sólo a los niños la libertad de decisión sobre la asistencia o inasistencia a los cursos de instrucción religiosa.

La Iglesia Católica ha mantenido una gran cantidad de escuelas secundarias privadas en un nivel de igualdad con las escuelas públicas. En la Yugoslavia de pre- guerra, los Inspectores de Estado y los padres que confiaban la educación de sus hijos a estas escuelas han reconocido su valor. El nivel de estas escuelas ha estado siempre entre los más altos del país. A causa de esto, no sólo los católicos, sino también los adeptos a otras confesiones frecuentaban estas escuelas, otorgándoles así toda su confianza. Estas escuelas desarrollaban el mismo programa que las escuelas oficiales. Hoy se anuncia en la prensa, que estas escuelas no se abrirán más y que serán totalmente suprimidas. Es incomprensible que quieran suprimir estas escuelas, mientras los padres mismos, que son los más interesados en la cuestión de la educación de sus hijos, les otorgan su confianza y reclaman la continuación de su actividad. El verdadero espíritu democrático exige que se respete la voluntad de los padres en lo que concierne a la instrucción de los hijos.

Sobre todo teniendo en cuenta que la Iglesia tiene el derecho de fundar escuelas privadas. Todas las naciones civilizadas le reconocen este derecho. Estas no pueden sino agradecer a la Iglesia que las ayuda en el cumplimiento de sus deberes y que, de común acuerdo con ellas la Iglesia carga con el mantenimiento de las escuelas.

Además de las escuelas privadas, la Iglesia Católica tenía una gran cantidad de internados, de casas para la educación de la juventud obrera, al igual que varias escuelas para los más pequeños. En la actualidad la mayor parte de estas instituciones permanecen cerradas o bajo el control de comisarios de Estado de ambos sexos. Ciertas personas, que no firman jamás sus artículos en la prensa cotidiana expanden, en relación a estas instituciones católicas, falsas acusaciones e indignas caricaturas. Esta gente declara medieval y oscurantista la educación que allí se imparte. Como ya no existe prensa católica que pueda exponer el verdadero estado de cosas en cada caso particular, y dado que la prensa cotidiana, no recibe ni imprime artículos contrarios a lo que ella misma ha publicado, estos institutos se ven privados del más elemental derecho de defensa.

Además los comisarios ya nombrados se esfuerzan, abierta o encubiertamente, en hacer imposible la actividad de los educadores católicos. La libertad de conciencia y la instrucción religiosa se han convertido en palabras vanas que sirven solamente cada vez que se trata de justificar la posición anticlerical.

(15) Noventa por ciento en la diócesis de Zagreb y de Djakovo, 80% en la diócesis de Split.

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