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CONCLUSIONES: CUESTION DE BOSNIA ¨PRETEXTO O CAUSA
DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL? [continuación]
Hemos demostrado que no procede ni se adecua a los hechos enfocar
la cuestión de Bosnia como parte de la sureslava, en el sentido de que,
para los súbditos croatas de la Monarquía danubiana, Serbia era como el
Piamonte que realizaría su liberación y unificación. De ese presupuesto
erróneo parte también Raymond Aron al decir que Austro-Hungría
"quería en 1914 eliminar la amenaza que cernían sobre la monarquía
dualista las réivindicacíones de los eslavos del sur"
(nota 151). Aquí se
confunde la idea granserbia con la sureslava, confusión en que
incurrieron muchos autores franceses.
(nota 151) O. C., p. 1O1.En Bosnia todo el mundo sabía que el atentado de Sarajevo no se perpetró a causa de los planes agresivos del sucesor al trono de los Habsburgo contra sus súbditos sureslavos, pues Francisco Fernando siempre decía que no quería la guerra contra Serbia, "ya que no codiciaba ni una sola ciruela ni una sola cabra serbia" (nota 152). Por el contrario, cayó por creer poder asegurar los derechos de los croatas y eslovenos mediante sustanciales reformas internas, es decir apartándose del sistema dualista. Carlo Sforza-embajador italiano ante el gobierno serbio exiliado en Corfú durante la primera guerra mundial-, al constatar la fe mística de los políticos granserbios en la desintegración de Austría-Hungría, anota también esta verdad relevante:
(not 152) F. Konrad v. H”tzendorf, Aus meiner Dienstzeit, 1906-1918; vol., Viena 1922-25, III.Pero esa certidumbre no había previsto a un Habsburgo que renunciara al compromiso austrohúngaro de 1867 y que pensara colocar a los eslavos de la monarquía en el mismo plano de igualdad con los alemanes y magiares. Por primera vez en la historia de Austria se reconocía, pues, que la monarquía podía salvarse únicamente mediante profundas reformas internas por primera vez se admitía, por lo menos implícitamente, que los éxitos diplómáticos como el de Andrassy en 1878 y el de Aehrenthal de 1909 no bastarían ya para asegurar la vida del imperio. En Corfú, los jefes serbios más autorizados admitían, hablando conmigo, que para ellos era un período angustioso aquel en que las nuevas ideas tuvieron posibilidad de ser actuadas por el archiduque hereditario Pasic incluso me dijo textualmente: "Fue la primera vez en mi vida que tuve miedo" (nota 153).
(nota 153) Carlo Sforza, Jugoslavia-Storia e ricordi Milán-Roma, 1948, p. 73.El dueño absoluto del partido radical serbio y ejecutor sumiso de la política balcánica rusa temía que Francisco Fernando, al asumir el poder, invalidaría toda agitación serbia sobre la cuestión sureslava. En ese sentido se expresaron sin reservas los ejecutores del atentado de Sarajevo durante la instrucción judicial.
Muchos autores no confundieron la idea granserbia con la idea
yugoeslava, pues pudieron verificar que en lugar de la monarquía
plurinacional danubiana se crearon, invocando el principio nacional,
Estados pseudonacio~nales o multinacionales como Yugoeslavia y
Checoslovaquía que, en opinión del mismo Masaryk, han sido una
mala edición de la antigua Monarquía (nota 154). Eso vale particularmente
en el caso del conglomerado plurinacional yugoeslavo, heterogéneo en
lo cultural y religioso, en el que rige la hegemonía serbia, de
modo que para los ex súbditos de la Monarquía danubiana significó
un considerable regreso. En lo tocante al interés general, basta
advertir el hecho señalado ya por Jacques Bainville, de que "los
Estados independientes constituidos después de la primera guerra
mundial entre Rusia (soviética) y Alemania
(llamada eterna) eran desde su origen incapaces de subsistir.
Esos países, considerados como nacionales, con fuertes minorías de
dudosa lealtad en realidad, no constituyeron nunca un frente común
ante el revisionismo germánico o ruso, y en última instancia se
consideraron enemigas, aunque dispuestas a hacer juntos parte del camino".
Europa, después de 1918, encontraba menos equilibrio que antes
(nota 155).
(nota 154) Pablo Fijan: Crisis del liberalismo en la Europa Central, Madrid, 1958, p. 354. (nota 155) Raymond Aron, o. c., pp. 19S99, 24041.No cabe duda alguna que tanto los objetivos como los resultados de la agitación granserbia contra Austro-Hungría, no pueden ser ponderados como positivos en aspecto alguno. Los pueblos del conglomerado multinacional yugoeslavo fueron sometidos a la opresión nacional y política en la Yugoeslavia monárquica, en un Estado con carácter de la Serbia engrandecida, dirigido autocráticamente. Lo admiten los mismos comunistas que lo restauraron en 1945, tras su desmembramiento en 1941. En la resolución del Vo Congreso de la Internacional comunista, tomada en Moscú en 1924, se expresó:
"Yugoeslavia es un Estado plurinacional. La burguesía serbia
que impone su hegemonía representa sólo el 39 % de la población
total de Yugoeslavia. Los demás pueblos que constituyen la abrumadora
mayoría de la población, están en mayor o menor grado sometidos
al avasallamiento nacional y contra ellos se practica la política
de desnacionalización". "Puesto que en Yugoeslavia existe un
movimiento general contra la opresión nacional en todas sus formas
y en pro de la autodeterminación, el problema nacional tiene una forma
aguda y afecta directamente los intereses de las masas populares. Por
ello el lema general del derecho de los pueblos a autodeterminación,
subrayado por el Partido Comunista Yugoeslavo, debe exteriorizarse en
la separación de Croacia, Eslovenia y Macedonia de Yugoeslavia y en
la constitución de sus respectivas repúblicas independientes".
No es este el lugar ni momento apropiado para explicar con cuáles
recovecos dialécticos y con qué argumentos los comunistas yugoeslavos
y rusos dieron un vuelco rotundo proclamando obligatoria "la fraternidad
y unidad de los pueblos de Yugoeslavia", restablecida en 1945 en su
vieja forma granserbia pese a la fachada falaz del federalismo
y el derecho teórico de autodeterminación de todos los pueblos. Lo que
importa es verificar que la "liberación" de Bosnia y de otras regiones
sureslavas anexadas en 1918 a Serbia no aportaron felicidad a nadie,
ni a los pueblos sojuzgados y explotados por Serbia ni a los mismos
serbios. Es verdad que la Yugoeslavia comunista sigue existiendo bajo
la conducción serbia, pero también el pueblo serbio es víctima de la
tiranía comunista. Además, cunde la oposición no sólo entre
los croatas
sino también entre todos los pueblos que integran el conglomerado
yugoeslavo, de modo que podría ocurrir que tras la caida del régimen
actual, Serbia se viera reducida al territorio que ocupaba con
anterioridad a las Guerras Balcánicas, antes de anexar a Macedonia
y Kosovo, donde los serbios constituyen una débil minoría.
Si las consecuencias de la expansión granserbia fueron funestas
para los pueblos directamente interesados, tampoco favorecieron
los intereses europeos. La situación anormal, causa de conflictos
y hostilidades reciprocas de los pueblos de Yugoeslavia fueron
explotados primero por las potencias del Eje y luego por los
comunistas en la última contienda mundial. Asi sucedió
que sin la ocupación directa soviética se impuso allí el régimen
comunista. El imperio de los satélites soviéticos europeos se extendió
en 1945 hasta la orilla oriental del Adriático, amenazando directamente
a Italia. Tampoco el conflicto Moscú-Belgrado, que refleja la
aspiración serbia a dominar en los Balcanes según el programa
contenido en Nacertanije, significó cambio esencial en ese sentido.
Las democracias occidentales, particularmente los Estados Unidos,
pagaron muy alto precio para mantener el dudoso neturalismo yugoeslavo,
a la larga muy nocivo. Más de 4 mil millones de dólares costó eso
a los contribuyentes norteamericanos. El daño
moral resulta mucho más grave.
"La guerra de Treinta Años de nuestro siglo", en cuyo origen se halla
el expansionismo serbio, manifestado de modo espectacular en el atentado
de Sarajevo, no dio, pues, una solución a la cuestión de Bosnia ni a
la sureslava. Sus resultados son aun peores desde el punto de vista
del equilibrio político europeo y mundial. En lo que concierne
a Croacia y sobre todo a su provincia de Bosnia, su liberación no
puede provenir de Serbia, sino de Croacia, con la cual encontrará su
adecuado lugar dentro de la comunidad de las naciones libres europeas.
Buenos Aires
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