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LOS MUSULMANES DE BOSNIA Y HERZEGOVINA NO PUEDEN SER SERVIOS Los musulmanes de Bosnia y Hercegovina no pueden ser serbios por su origen e idioma croata, por sus ideas y convicciones religiosas, por su vida cultural y el auténtico, hondo sentimiento. Son distintos de los serbios y nunca podrán asociarse y fusionarse con ellos en un pueblo unitario. Uno que otro, por intereses personales y egoísmo, puede traicionar su pueblo. Pero un pueblo entero, o la parte considerable de él, como son los musulmanes de Bosnia y Hercegovina, no puede ni nunca cometerá la traición general y total de sí mismo, de sus hermanos y de su verdadera nacionalidad. Los musulmanes de Bosnia y Hercegovina no pueden declararse serbios, pues eso significaría su perdición religiosa en el futuro próximo. Tanto la religión católica como la musulmana son universales y, por ende, no están vinculadas ni identificadas con un pueblo determinado. Católico y musulmán puede ser un francés, un croata, un inglés, un árabe, un indio o un chino. Por consiguiente, tanto católicos como musulmanes saben y conciben que, adeptos de distintas religiones, pueden ser buenos ciudadanos de la misma nación. Como actualmente son protestantes y católicos buenos alemanes, mgleses o norteamericanos que se respetan mutuamente y se quieren como integrantes del mismo pueblo, así también los católicos y musulmanes de Bosnia y Hercegovina y de toda la Croacia pueden y deben ayudarse, quererse y defenderse como hijos del pueblo croata. Los serbios piensan y sienten de otro modo. La religión ortodoxa necesariamente forma parte del concepto nación. Los serbios no pertenecen a la Iglesia ortodoxa sin más. Son pura y exclusivamente fieles de la "Iglesia ortodoxa serbia", con San Sava y otros santos serbios, en su mayoría reyes nacionales, con sus costumbres nacional-religiosas (fiesta de bautismo, costumbres de Navidad, etc.) y con su patriarca serbio, jefe supremo de su Iglesia serbia. Un serbio no es tal en pleno sentido del término, si no es miembro de la Iglesia ortodoxa serbia de Santo Sava. Por ello, si los musulmanes de Bosnia y Hercegovina se declarasen serbios, el espíritu y la concepción del servismo integral y total los obligarían a abrazar tarde o temprano la ortodoxia serbia, sea en forma individual y gradual, sea colectiva y brusca. De esta simbiosis de la ortodoxia y la nacionalidad serbia y su identificación resultaba y siempre resultará la demanda de los serbios de que los musulmanes de Bosnia y Herezgovina pasen al ortodoxismo serbio, o sean exterminados. Es verdad que una vez también los croatas católicos y musulmanes pelearon a brazo partido en Vrbas y Una: los croatas musulmanes con el objeto de convertir al islam a los demás croatas y reunirv los en torno a Bosnia, y los croatas católicos con el propósito de defenderse y devolver Bosnia a Croacia (219). Eso ocurría en los primeros siglos de la Edad Moderna cuando las guerras religiosas se entablaron también en Occidente entre los cristianos católicos y protestantes del mismo pueblo. Entonces cristianos guerreaban entre si, matándose en Alemania y Países Bajos, en Francia e Inglaterra. Entonces el poeta Hasan Kaima, un croata de Sarajevo, exclamaba:
(nota 219) D. MANDIC, Bosna i Hercegovina I, 172-176.
Oh, croatas, oiganme, oigan bien: Abrazad el islam, honrad a Alá. No sean enemigos, aceptad el Corán (220).
(nota 220) M. HADZIJAHIC, Hrvatska muslimanska knjizevnost prije 1878, Sarajevo 1938; V. MURVAR, Hrvatska i Hrvati, Chicago, 1953, 82. Los tiempos de las guerras religiosas transcurrieron hace mucho. Hoy, tanto los croatas católicos como musulmanes, hablan y escriben sobre ellos con pesar y dolor en el corazón, reflexionando acerca de sus fatídicas y nocivas consecuencias para ambos. Hoy a ningún croata católico se le ocurre que habría que convertir por fuerza al catolicismo a los musulmanes croatas, ni con presión real ni moral. Los serbios lo sienten al revés. Identificando la Iglesia ortodoxa con la nacionalidad serbia, los próceres serbios y sus mejores cerebros siempre se entusiasmaron y exigieron de los musulmanes aceptar la ortodoxia, o ser exterminados. El obispo-príncipe de Montenegro Pedro Petrovic Njegos compuso Gorski vijenac (La guirlanda de montaña), obra maestra de la poesía épica serbia, en la que glorifica al obispo Danilo que instigó a los jefes ortodoxos montenegrinos a masacrar a los musulmanes lugareños, contrarios a la conversión al ortodoxismo. Aquí el obispo canta de lo hondo de su alma serbio-ortodoxa no sólo que el islam es incompatible con el cristianismo sino que un musulmán no puede ser serbio hasta que no abjure a su religión mahometana. Njegos pone en la boca de sus protagonistas estos versos:
"Servios y turcos nunca irán juntos, antes el mar se volverá agua dulce. .................................. .................................. Y en la misma olla si los cocinaras, su soDa iamás se mezclaría" (221).
(nota 221) PETAR PETROVIC NJEGOS, Gorski Vijenac, Belgrado, 1947, 129 y 133.
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