| |
Algunos aspectos de la actualidad étnico-nacional de Bosnia-Hercegovina II EN un momento crítico, en el siglo VII, de la vida del Imperio Romano, Heraclito, basiteus bizantino, invitó a los croatas, que vivían en aquel tiempo en la Polonia de hoy, a prestarle ayuda, atacando a los avaros, que tenían ocupada la Dalmacia romana, devastándola previamente. Como recompensa, les "prometió" a los croatas la posesión de Dalmacia en caso de conjurar el peligro avaro. Los croatas, asumida la tarea, vencieron a los avaros y se quedaron con las tierras hasta entonces romanas. Desde el primer momento Roma y Bizancio tratan de civilizar a sus nuevos huéspedes bárbaros, neutralizando así su agresividad y peligro, que en sus entrañas llevan todos los pueblos bárbaros. El cristianismo fue la gran fórmula y la doctrina cautivante, con la que el Imperio y la Roma cristiana civilizaban a los bárbaros, integrándolos a una comunidad más amplia, a la órbita de la civilización greco-romana, renovada y vigorizada por el cristianismo. Se aplicó, repetimos, la misma táctica en el caso croata. Los documentos históricos registran el bautismo de los croatas ya en el siglo VII. Pero la cristianización del pueblo croata se completó recién en la segunda mitad del siglo IX. Los Papas Juan IV (640-642), S. Martín I (649-655), Eugenio I (655-656), S . Agatón (678-682), Nicolás I . (858-876) y Adriano II (867-872) son los pontífices romanos propulsores de la evangelización del pueblo croata (4).
(nota 4) J. Kocijanic: Pape i Hrvati, Zagreb 1925, pág. 7; Dr. D Mandic: Bogomilska Crkva Bosanskih Krstiana, Chicago 1962, pág. 425.Resultará extraño, si afirmamos que justamente en ese período tomó su origen el fenómeno "grupo étnico" actual, que tratamos de explicar. A pesar de todo, nosotros vemos las cosas así. Las luchas políticas y religiosas, que encontró el pueblo croata en aquel momento dentro del Imperio romano y en el seno de la cristiandad, produjeron un dualismo dentro de su alma y en su historia. Dos hechos históricos fueron decisivos en ese sentido. El conflicto de carácter racial, político y cultural entre la población ilirio-greco-romana de las ciudades dálmatas y los nuevos dueños de la tierra adentro, los croatas bárbaros. El contraste y el odio político-nacional, con las debidas limitaciones del concepto, desempeñó un papel importantísimo. Los romanos, especialmente la jerarquía eclesiástica, intentaban imponer su superioridad, que era real, y su mando, y los croatas, a su vez, resistían defendiendo su individualidad, tratando de imponer sus costumbres, su idioma y sus hombres. Una parte, particularmente la clase superior, se conformó, asimilando nuevos ingredientes culturales, mientras la otra, especialmente la que vivía lejos de los centros de la cultura greco-romana, resistía repudiando cuanto venía de otras fuentes a borrar su estilo de vida, formándose así un estado psicológico de rebelión. En eso vemos el primer factor, que está en el origen del fenómeno "grupo étnico" en Bosnia-Hercegovina. El segundo factor sería el conflicto político y político-religioso entre la mitad occidental y la oriental del Imperio romano que terminó en 863-924 en el cisma religioso, produciéndose una gran escisión en la cristiandad. El impacto de ese escándalo cristiano en el alma del pueblo croata podrá entenderse bien, si tenemos presente que el cisma de la cristiandad se operó coincidiendo con la cristianización de los últimos croatas de las regiones montañosas. Quienes, además, han estudiado el libro Cómo se hizo Europa, de Cristopher Dav‡son, advertirán que la vida auténticamente cristiana no había arraigado muy hondo en ninguna época de la vida de los pueblos europeos, especialmente entre la población campesina. Es lógico pues y de fácil comprensión, que el escándalo cristiano de aquel momento no pudo ser edificante para el fondo del alma todavía pagana de nuestros antepasados en las casi inaccesibles montañas de Bosnia. Si ellos no son mejores que nosotros ¨por qué tenemos que aceptar cuanto viene de ellos, renunciando a lo nuestro?, pudo facilmente surgir la pregunta en la mente de aquella población croata. Pero estas conjeturas de carácter más bien teórico, son confirmadas por los hechos. La política practicada por Roma y Bizancio, enemistados formalmente por cuestiones religiosas y realmente por las de carácter político, aporta nuevos y decisivos elementos para ponderar nuestro lema. La historia nos enseña efectivamente que en dicho conflicto los obispos y la población romana de Dalmacia reconocieron la autoridad del patriarca bizantino, mientras los croatas con sus jefes políticos y espirituales permanecieron fieles al Papa. Recién cuando Basilio I Macedonio ayudó a que su favorito Sedeslao (877-879), asumiera la jefatura política de Croacia, los croatas por dos años reconocieron formalmente la autoridad de Bizancio (5).
(nota 5) J. Kocianic: Op. cit., pág. 12. (6) Dr. D. Mandic: Bosna i Herzegovina, Chicago 1960, pág.371.Pero Branimiro, sucesor de Sedeslao, reconoció, junto con la población en forma solemne, la autoridad de la Santa Sede. Los obispos de las ciudades dálmatas y su población seguían siendo adeptos de Bizancio hasta 923 (6).
(nota 6) Dr. D. Mandic: Bosna y Herzegovina, Chicago 1960, pág. 371.¨Por qué sucedió así? ¨Es posible que los croatas, semibárbaros y semicristianizados, fueran mejores cristianos que la población de las ciudades dálmatas con sus obispos? ¨O es un milagro carismático, signo especial del cielo para el pueblo croata? Nosotros descartamos semejantes suposiciones. Preferimos ver en esa actitud de los croatas de aquel tiempo un interés político-nacional. Si los "civilizadores" se inclinan por un bando en disputa, por Bizancio, los "bárbaros" al otro, el de Roma. Así acentúan su personalidad, conservan su peculiaridad nacional. Los hechos confirman éstas nuestras conclusiones también. Aprovechando el conflicto Roma-Bizancio, los croatas solicitaron y obtuvieron de Roma un privilegio transcendental. Por no haber adherido con los obispos dálmatas al Bizancio, Roma fundó la diócesis croata en la ciudad de Nin, sede de los soberanos croatas, nombrando al obispo croata Teodosio, cuya jurisdicción se extendía por toda la Croacia, quedando la jurisdicción del arzobispo de Split y sus sufraganos reducida sólo a unas pocas ciudades, que formaban el tema bizantino, llamado Dalmacia. El Papa permitió también el uso del idioma croata en la liturgia. El obispo croata quedó directamente subordinado a Roma. Con ese privilegio, sostienen los historiadores, los croatas empezaron a crear en el nuevo ambiente su genuina cultura nacional. El Papa Juan VIII dice a propósito: "Nosotros reconocemos el mérito de los caracteres inventados por el S.Constantino... No es contrario a la fé ni a la doctrina cantar la santa misa y leer el evangelio en el idioma eslavo..." (7).
(nota 7) J. Kocijanic: OD. cit.. pp. 16-17. Continúa
| |