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El que más se distinguió por sus edificaciones en Bosnia fue Gazi Husrefbey (1480-1541), tres veces sandyacbey. Superó todo lo hecho hasta entonces. Su obra principal es la renombrada mezquita del Bey en Sarajevo, terminada en 1529, que supera todas las mezquitas de aquella época por su valor arquitectónico y por sus dimensiones. Comparada con ella, la mezquita imperial, la de Mehmedbey o la Skenderlia (la de Mustajbey Skenderpasic de 1517), todas famosas y hermosas, parecen más bien sus miniaturas. Si al espectador le impresionan las columnas graciles, minaretes esbeltos y cúpulas elegantes de la mezquita imperial, aún más lo cautivan esos elementos de la mezquita de Bey por sus dimensiones más grandiosas y por la armonía arquitectónica lograda. El constructor consiguió dar una impresión vigorosa, unitaria, sin que se sienta el peso de los muros tan robustos y sólidos que antes responderían a una ciudadela. Se desconoce quien fue el arquitecto de esta mezquita, pero se sabe que los albañiles, picapedreros y carpinteros eran oriundos de la ciudad croata Ragusa (Dubrovnik). Durante el siglo XVI en toda la Bosnia se construyeron hermosas mezquitas, entre ellas la de Aladza en Focha, edificada en 1550 por Hasan Nazir con muy interesante púlpito, luego la de Karagozbey en Mostar, levantada en 1569 por el bey Keragoz Hadzi Mehmed, y la hermosa Ferhadija en Banjaluka construida en 1576 por Ferhadbey Sokolovic tras la victoria en Budacki donde capturó a muchos nobles cristianos cobrando altas sumas por su rescate. Si no se conservan los nombres de los arquitectos de las grandiosas construcciones de Husrevbey y Ferhadbey, se sabe que fueron discípulos del genial arquitecto turco Sinan. Gazi Husrevbey edificó, además de la mezquita homónima, muchas obras más bien con fines públicos, educativos y de beneficencia. Es famosa su escuela "Kursumlija", a la que dotó de la base científica que regiría las enseñanzas. Luego construyó la teki ja para los derviches, un hogar para los pobres, grandes baños públicos, aparte para hombres, aparte para mujeres; amplios depósitos mercantiles, etc. Su ejemplo siguieron otros nobles musulmanes: Sokolovic, Kopcic, Skenderpasic, y otros. Particularmente cabe subrayar numerosos y monumentales puentes construidos en la misma época. El célebre Mehmedbajá Sokolovic (Sokobi) levantó el puente sobre el río Drina en Visegrad en 1571. Dicho puente descansa sobre 17 arcos desiguales: unos de 13,7 m. y otros de 18,6 m. de luz. Tiene 170 m. de largo y 6,3 de ancho. A ciencia cierta nada se sabe de su ejecutor, mas la leyenda popular le atribuye varios nombres y narra que el río Drina había destruido siete veces sus pilares. En torno a ese puente el premio Nobel Ivo Andric teje la trama de su novela "El puente sobre el río Drina". En 1566 fue levantado el famoso puente sobre el río Neretva en Mostar bajo el gobierno de Solimán II. Este puente tiene 29 metros de largo y sólo 4,55 de ancho, y descansa sobre un sólo arco audaz de 27,3 metros de diámetro. Desde la superficie del agua hasta la punta del arco hay 19,5 m. Dicho puente, dada su acrobacia arquitectónica, impresionó tanto a las generaciones posteriores que lo tenían por puente romano. Derviche aga Bajavic, oriundo de Mostar, gobernador turco en Bosnia y poeta sobresaliente describió las bellezas de su ciudad natal sin olvidarse de su puente:
El gran puente con dos torres Se tiende sobre el río raudo y con su magnífico arco Parece ulticolor arco iris.Semejante e intensa actividad constructora en la Bosnia islámica, mayormente con fines religiosos y humanitarios, refleja a la vez un alto grado de riqueza, de poderío y de cultura material, y del entusiasmo religioso, ofreciéndonos una imagen totalmente distinta de la que se forjó en aquella época en el Occidente cristiano sobre la administración turca. Las riquezas acumuladas en las batallas, por gracia de los gobernantes se reparte entre los necesitados y refleja la magnanimidad señorial y una política social de largo alcance. Eso explica en parte por qué Bosnia en dos o tres generaciones se había transformado en firme bastión del Imperio otomano y en la base de su expansión. Los documentos guardados en el archivo de Dubrovnik hablan del auge económico de Bosnia, de su estabilidad política y económica. La república de Dubrovnik debe la mayor parte de sus riquezas a estrechos vínculos comerciales con el Imperio turco y ese bienestar económico facilitó, junto con otros factores propicios, que la "Atenas croata" se ligara íntimamente al Occidente, particularmente a España y que se erigiera en el más importante centro cultural de la Croacia católica durante el Renacimiento. Los croatas bosníacos, de religión mahometana, superaban en muchas cosas a sus coetáneos turcos que lo notaban perfectamente bien. El historiador turco Aali (fallecido en 1592) escribe sobre los bosníacos mahometanos: "Por cierto, los bosníacos que se consideran croatas, se distinguen como soldados por su bondad y religiosidad, como oficiales y comandantes por su instrucción y valor. Si llegan a ser grandes visires, en su gestión son accesibles, altivos y justos, de modo que los grandes los alaban y los sabios les rinden tributo". Sin embargo, lo que da encanto especial a las localidades bosníacas no son sólo sus monumentales edificios, sino también el estilo urbanístico, conformando una feliz simbiosis del conjunto de tipo oriental y lo telúrico. El tipo oriental-bosníaco de ciudades posee calles ondulantes y estrechas, a menudo callejones sin salida. La parte comercial suele estar separada de las viviendas. En el centro mercantil (charsija) se hallan negocios, tiendas y talleres, donde se trabaja a la vista de los transeúntes. La mayoría de las ciudades poseen besistant (depósitos grandes). Son característicos algunos oficios relacionados con el transporte de mercadería (herreros, silleros) y con las tradiciones culturales (trabajos en filigrana, tapicería, trabajos en bronce). En charsija se encuentran alojamientos y confiterías, y en su alrededor las viviendas. Las casas están construidas dentro de patios, protegidos por empalizadas de piedra o madera. Las ventanas están cerradas hasta la mitad por las rejas. A veces pasar por la calle es pasar por entre dos muros.
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