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HOMILIA EN LA CATEDRAL |
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Ha encontrado no sólo la incomprensión
de los grandes y de opinión contraria. La dignidad de los grandes justamente
se revela cuando son defensa de los débiles y pequeños, cuando garantizan la
libertad y cuando construyen los derechos humanos y nacionales de los
sojuzgados. Para llevar adelante el programa
de libertad e independencia Franjo Tudjman unió a la nación croata en Croacia
y en el mundo. Esto se confirmó en las elecciones de 1990 y en el referendum
de 1991. Esto lo confirman también hoy al rendir honor y agradecimiento al
difunto. Ese agradecimiento lo expresan los
hombres de modo humano, los creyentes por medio de la oración, la gente de
buena voluntad en forma digna. Realmente revelan y demuestran los
pensamientos de muchos corazones. El Estado croata libre y soberano
fue establecido bajo su liderazgo pero también con voluntad de toda la
nación. Y por supuesto, y esto él lo subrayó, con la ayuda de Dios. Nos deja en herencia el Estado de
Croacia soberano, libre, internacionalmente reconocido que es la garantía y
la posibilidad para todos los ciudadanos de Croacia de trabajar en libertad y
armonía para el bien común. Por eso el Santo Padre en su telegrama de
condolencias dice: “Deseo que el país, que ahora tendrá un nuevo parlamento,
continúe construyendo su porvenir preservando su estabilidad y promoviendo la
paz, la justicia, la unidad y el diálogo dentro de la comunidad nacional e
internacional. Es cierto que el Estado nace en
dolores de parto y con oponentes múltiples y no sin crisis morales, pero
ahora existe como regalo divino para que la nación croata tenga entre las
naciones libres de la tierra su nombre y su voz como sujeto de su presente y
de su porvenir. En el Estado libre, es libre el
hombre y es libre la nación. En la nación libre también la Iglesia tiene
libertad para cumplir su vocación evangélica. Y la Iglesia quiere estar
agradecida por esta nueva posibilidad al primer Presidente del Estado croata
soberano y su constructor, arquitecto; que no sin problemas, dificultades y
angustias terminó el camino de su vida. Los cuarenta días de su grave
enfermedad en el hospital fueron como el pasaje bíblico por el desierto.
Partió de este mundo ungido con el sacramento de la unción de los enfermos.
Como creyente deseaba desde hace ya tiempo que también su matrimonio sea confirmado
por medio del sacramento. El dolor de los admiradores inspiraba también la
oración de la Iglesia por su alma. Que el Padre rico en misericordia
y el más justo juez de cada vida le otorgue el regalo de la luz eterna en la
Luz Divina. El muy respetado Presidente de la
República de Croacia fue depositado en la tumba que está al lado de las
paredes de la iglesia dedicada al Cristo Rey de los siglos, de la eternidad,
por quién existe la vida; donde descansará su cuerpo hasta el día de la
resurrección y que el alma sea unida a los salvados de Dios. Estas consideraciones, como
enviado especial del Santo Padre las termino con la bendición del Santo Padre
en el aeropuerto de Split al partir desde Croacia: “Querido pueblo croata, que
Dios te bendiga. Que la Virgen María, Abogada de Croacia, Fidelísima Madre,
vele sobre tu presente y tu futuro y a ella encomiendo todos tus pensamientos
de libertad, paz y progreso en solidaridad, todas tus esperanzas y todos tus
esfuerzos, valores humanos y religiosos. Que Dios bendiga a Croacia!” Amen. Tradujo: Joza Vrljicak PRINCIPIO DE ARTICULO| INDICE|
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Studia Croatica, Año 2000, Num. 141