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HOMILIA EN LA CATEDRAL |
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El Concilio Vaticano II
dice: “El misterio del hombre pasa a ser verdaderamente claro sólo en el
misterio del Verbo Encarnado” (GS 22). La única respuesta a la existencia
humana y su proyección a futuro eterno nos la da Jesucristo – Dios que por el
hombre se hizo hombre, nacido de la Virgen y Madre María! El revela el sentido de la
existencia del hombre en la tierra, le abre la visión de la eternidad. Jesucristo es la garantía de
esperanza y el consuelo verdadero ante la presencia de la misma muerte. Ante la tumba de Lázaro Jesús le
dice a Marta: “Tu hermano resucitará” (Jn 11,24). Ante esa confesión de la fe
de Marta, Jesús se revela como Dios Salvador quien es el único que ofrece al
hombre la posibilidad de liberarse del mal dentro de sí, para recibir la
nueva dignidad de heredero de la vida celestial y de ser partícipe de la
gloriosa resurrección. El habla con la verdad divina: “Yo
soy la resurrección y la vida: quien cree en mí, aún cuando muera, vivirá. Y
quien crea en mí, no morirá jamás. Crees en esto?” (Jn 11,25). Marta respondió con la fe que la
Iglesia anuncia ya hace dos mil años: “Sí, Señor, creo que eres el Cristo, el
Hijo de Dios, Aquel que viene a la tierra” (Jn 11,27). El Presidente Franjo Tudjman en
ocasión de las dos visitas del Papa Juan Pablo II, públicamente expresó su
fe, la que recibió en su infancia, y la que a través de su vida, en la
historia dramática de la segunda mitad del siglo XX, le iluminaba oculta en
su conciencia. Con esta conciencia, él decidió
dedicar su vida a la lucha dramática para la libertad del hombre y de la
nación croata y para la verdad histórica de esa nación. Escribiendo el libro sobre
naciones pequeñas y grandes ideas, claramente se dió cuenta como historiador,
de cómo las pequeñas naciones son víctimas de las grandes, cuando las grandes
no son justas, y es un hecho que algunas grandes ideas de este sangriento
siglo XX fueron anti-humanas porque fueron en contra de Dios. En el sistema anterior tuvo la
posición y la posibilidad que vivir con privilegios y respeto, pero con el
precio de ser insensible al destino de su nación. Con el conocimiento y la
experiencia vió las injusticias y en su conciencia eligió el camino difícil
de la lucha pacifista por la libertad y los derechos y verdad histórica sobre
su nación. Descubrió problemas reales, avanzó concientemente por el camino que lo llevaría a la persecución, hasta la prisión. CONTINUA| PRINCIPIO
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Studia Croatica, Año 2000, Num. 141