LA HISTORIA DE LA CIUDAD DE JAJCE
Mato Marčinko, Zagreb

Esta es la historia de una ciudad en una tierra rara, que se llama Bosnia Hercegovina. La ciudad de la que hablamos se llama Jajce. Desde la cima de su Torre del Oso, se ve la gran belleza que Dios regaló a esta región. Esta ciudad domina sobre la catarata de Pliva, que anteriormente fue muy abundante pero a la cual la represa hidroeléctrica ha disminuido muchísimo el caudal. Y con esto ha disminuido su belleza, que antes estaba llena de sol, luna y estrellas. Antes las cataratas caían estrepitosamente al río Vrbas de color verde, ahora el agua cae en pequeños chorros.

Jajce se encuentra en un valle, y por todos lados está rodeada con boscosas montañas. Fue habitado ya en tiempos prehistóricos. Los romanos dejaron allí también sus huellas, fundando allí mismo una localidad cuyo nombre ignoramos. De esta época quedaron los fundamentos de un templo al dios Mitra, a quien veneraban especialmente los legionarios romanos. Pero esta es apenas la introducción a la historia de Jajce.

La historia empieza en 1406. Los documentos de ese año mencionan al gran duque bosnio Hrvoje Vukčić- Hrvatinić. Parece que él había fortificado una ciudad ya existente y edificó una iglesia subterránea que todavía hoy se llama catacumba. Con esto la ciudad ganó en importancia.

Vukčić- Hrvatinić era el noble más poderoso del estado medieval croata-bosnio. El rey croata-húngaro Ladislao de Nápoles lo llama "el duque supremo de Rasia y Bosnia y en Dalmacia y Croacia es nuestro consultor". Cuando el Rey Ladislao dejó a Croacia, nombró a Hrvoje como duque de Split, le dió las islas Brač, Hvar, Korčula y Vis y lo nombró regente de Croacia y Dalmacia.

En junio de 1404 Hrvoje sacó del trono al rey Stjepan Ostoja y como nuevo rey croata-bosníaco nombró a Tvrtko II, hijo del rey Tvrtko I. En la historia medieval croata Hrvoje Vukčić-Hrvatinić fue un personaje de suma importancia. Gobernó más de 25 años en Bosnia, Dalmacia, Croacia y Hungría. Hizo acuñar monedas con su nombre.

Hrvoje pidió al franciscano de Omiš Butko que hiciese un misal. Esto lo hizo a comienzos del siglo XV, escrito sobre pergamino en glagolítico, adornado con noventa y cinco miniaturas y trescientos ochenta iniciales ricamente adornadas. Este misal es el más precioso tesoro del arte eclesiástico. Hoy se guarda en la Biblioteca Eski Saraj de Estambul. De la misma época procede también el Codex de Hvala que se guarda en la Biblioteca universitaria de Bologna.

Más tarde Jajce pasó a ser poseída por los reyes croatas- bosníacos. En él se coronó el rey Stipan II Tomašević en 1461, así Jajce fue la ciudad de reyes.

Memoria perdurable dejaron en Jajce dos mujeres famosas: Katarina Vukčić Kosača de santa memoria y Stanica Radić. La reina Katarina fue esposa del rey croata-bosnio Stipan Tomašević (reinó entre 1443-1461). Katarina hizo construir en Jajce la iglesia de Santa Catalina. Stanica Radić hizo construir la iglesia franciscana de Santa María.

Estas dos mujeres tuvieron que exiliarse a causa de la invasión otomana. La reina Katarina fue a Roma, donde en la Iglesia Aracoeli está su sepulcro. Stanica Radić yace en la Iglesia de San Francisco en Split. En la primavera de 1463 Bosnia cayó completamente bajo poder turco dirigido por el sultán Mohamed II el Conquistador. El último rey croata- bosnio fue decapitado sólo tres años después de haber sido coronado con la corona que le mandó el Papa Pío II. Su cuerpo descansa en el convento franciscano de Jajce.

Al final de 1463 el rey croata- húngaro Matijaš Korvin recupera a Jajce con sus alrededores y nombra para gobernar ésta parte a los banes croatas, 1464-1527. A uno de ellos, a Nikola Iločki lo nombró como el rey de Bosnia y ban de Croacia.

Cuando el año 1521 Belgrado se entregó a los turcos, Jajce quedó como la última defensa frente a la marea turca, pero a él también alcanzaron las olas de esta. En marzo de 1525 llegó a Budapest Jure Musić desde Jajce que fue rodeada por el ejército turco. Fue al Parlamento y contó las desgracias que estaba sufriendo la gente de Jajce. Estaba allí presente el príncipe Krsto Frankopan que dijo que se le partía el corazón al oír todo eso. Fue a avisar de todo al rey.

Pero el rey Luis II Jagelović (1516-1526) no hizo nada ni los húngaros se conmovieron. Entonces Krsto Frankopan, el hijo de Bernardino Frankopan y la princesa Luisa de Aragón, juntó unos pocos soldados y fue a Jajce. Por el camino se le suman más soldados croatas y llegó a tener 6.000. Con gran valentía y destreza, a través de los montes, llegó a Jajce el 11 de julio de 1525 llevando a los pobladores alimentos y municiones. Perdió solamente a 30 valientes soldados. Esta gran hazaña tuvo eco en toda Europa.

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Studia Croatica, Año 1999, Num. 140