ONCE SIGLOS DEL ESTADO DE CROACIA

Documentos conservados en el Vaticano

En el último cuarto del siglo IX había en el continente europeo una fuerte crisis política generalizada a causa de la muerte de Carlomagno y la mala conducción de sus sucesores. Aparecieron luchas internas entre el nacionalismo italiano y el poderío franco-germano por los territorios en el norte italiano. En esta lucha participaron además los poderes del entonces fuerte de Bizancio, que pretendía alguna ventaja en ese conflicto.

El conflicto entre ambas culturas: latina y bizantina, que suscitó muchas controversias, tocaron los intereses de Croacia, cuya cultura estaba influenciada tanto por uno como por otro bando en lucha. Así en Croacia surgieron grupos con ambas tendencias. De un lado estaba Zdeslav (878-879), el hijo del príncipe Trpimir, el cual "por elección o por fuerza" ha sustituido a Domagoj (864-876), quien había vuelto del Bizancio. Parece que allí Zdeslav había vivido durante varios años probablemente como emigrante. Este entonces reconoce la soberanía superior del emperador bizantino Basilio I. Lo importante en esa época era que al reconocer dicha soberanía se sometió directamente al poderío del patriarca bizantino. Este hecho provocó de inmediato la reacción de la poderosa Roma católica, de donde el Papa Juan VIII (872-882) intentó rápidamente disuadir al príncipe croata de la influencia bizantina y le ruega "por amor a los santos apóstoles Pedro y Pablo ayude a su delegado procedente de Moravia, quien a través de Croacia se dirigía a Bulgaria, donde trata de convencer al rey Mihajl Boris que retorne a la Santa Iglesia Católica". Pero antes de llegar esta carta conservada en la Biblioteca del Vaticano, a las manos de Zdeslav, este había sido depuesto por lo que había hecho, por Branimir, que no había tomado aún parte en ninguna de las dos opciones.

El cronista veneciano Ivan Diacono en los principios del siglo XI escribió sobre este acontecimiento importante para la política en esa región mediterránea lo siguiente: "His diebus quidam sclavus (croata) nomine branimirus interfecto sedeslavo ipsius ducatum usurpavit". Traducido dice: "En esos días un croata de nombre Branimir, eliminando a Zdeslav ocupó su principado." Así con la eliminación de Zdeslav terminó la soberanía bizantina en Croacia (fuera de algunas ciudades dálmatas). La victoria de Branimir significó al mismo tiempo la nueva orientación política en ese principado. Los croatas decidieran desde entonces seguir con su orientación religioso-política hacía Roma. Branimir (879) apenas asumió el poder se dirigió al Papa Juan VIII con una carta en la cual expone su voluntad y la del pueblo croata a ser siempre fiel a la Santa Sede Apostólica de San Pedro. Lo mismo escribió también el entonces obispo croata Teodosio con la sede en Nin, quién además pidió al Papa su bendición y protección.

El Papa, contento por lo acontecido y por aumentar su influencia entre los eslavos, al recibir ambas cartas, el día 21 de mayo de 879 durante la Santa Misa en la Catedral de San Pedro elevó sus manos al cielo y bendijo al príncipe Branimir y a todo su pueblo croata y toda su tierra, según consta en el documento antes mencionado. Con este acto Croacia y su príncipe fueron oficialmente reconocidos como estados, según era la vieja costumbre en esa época de la edad media. De ello ya pasaron once siglos.

La carta que mandó el Papa 17 días después o sea el 7 de junio de 879 al príncipe Branimir dice textualmente así:

"Al dilecto hijo Branimir:

Leyendo la carta de su Señoría, que mandaste a Nosotros por el reverendo Padre Ivan, nuestro delegado, entendí más claramente que el sol, cuanta fe y sincera consideración tenéis hacia la Iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo e inclusive para nosotros. Tu como con la voluntad de Dios quieres ser humildemente siempre fiel y sumiso a San Pedro como el hijo querido y a Nosotros, que estamos por la gracia de Dios en su lugar; por eso agradecemos mucho a su Señoría mediante esta nuestra carta apostólica y con el amor del padre como a su hijo tan amado recibimos y abrazamos en el espíritu por volver al seno de la Santa Sede Apostólica, Tu madre, en la cual Tus antepasados han tomado sus claras fuentes la santa sabiduría. Cuando en el día de Ascensión de Nuestro Señor hemos administrado la Santa Misa en el altar de San Pedro, hemos levantado nuestras manos y bendecimos a Vos y a todo Tu pueblo y Tu Tierra, que puedas siempre ser libre con el cuerpo y alma gobernar felizmente y seguro su principado terrestre, y después de la muerte, que Te alegres en los cielos con Dios y que eternamente gobiernes..." Una carta con similar contenido fue enviada al mismo tiempo también al obispo Teodosio de Nin.

A. Lausiæ, Zagreb

Traducción y adaptación por A. Turica

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Studia Croatica, Año 1999, Num. 140