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Estoy persuadido que a todos nosotros nos une el deseo de que el Pacto de Estabilidad sea un acontecimiento con significado histórico duradero. Además deseo expresar mis felicitaciones a los organizadores de esta reunión por los esfuerzos que han realizado y por la hospitalidad brindada. Estamos firmando este Pacto de Estabilidad en Sarajevo, donde hace 85 años se dispararon los tiros que provocaron la Primera Guerra Mundial. Las dos Guerras Balcánicas que la precedieron no habían hecho más que azuzar las relaciones entre las partes y después de la Primera Guerra, los acuerdos de Versailles no eliminaron esas tensiones sino que crearon nuevos focos de crisis que desembocaron en la Segunda Guerra Mundial y las inestabilidades que la sucedieron. Sobre la base de toda esta experiencia histórica, me animo a afirmar que las causas principales de la crisis en esta región se deben a la falta de resolución de las diferencias nacionales, políticas, culturales y civilizacionales insuperables derivadas de identidades y tradiciones étnicas y religiosas distintas. Los principales responsables de las políticas internacionales, desde el Congreso de Berlín, pasando por Versailles, París y el Acuerdo de Yalta, no han tomado en cuenta esta realidad. Sin embargo, esas diferencias culturales y civilizacionales han demostrado tener más fuerza que los principios democráticos generales proclamados en la Carta de las Naciones Unidas y que la presencia de fuerzas internacionales tanto en el caso de Sarajevo como en Kosovo. La República de Croacia desea brindar su sólido apoyo al Pacto de Estabilidad, a cuya concepción ella misma ha contribuido. Deseamos desempeñar un rol constructivo en su ejecución, sirviéndonos de la experiencia que adquirimos en la normalización de las relaciones después de la derrota inflingida al agresor serbio y en la resolución de los problemas de los expulsados. Nuestra constancia en la implementación de los acuerdos de Dayton habla a las claras de nuestra predisposición hacia el desarrollo de las relaciones de buena vecindad en particular con Bosnia y Hercegovina y especialmente con la Federación Bosníaca. Si bien el pueblo croata desea participar en las integraciones europeas, está decidido a impedir que se repitan los errores históricos. Para Croacia la concepción de una integración Neo-yugoslava o Neo-yalta o similares resulta inaceptable. Estas soluciones ya demostraron ser estériles y han conducido a la perdición del pueblo croata tanto en la Yugoslavia llamada democrática, como en la monárquica y en la socialista. Ninguna de las tentativas de unión político-cultural entre entidades nacionales provenientes de civilizaciones diferentes ha desembocado en un ente integrado, sino, por el contrario, en la desestabilización de sus países miembros. Finalmente quiero expresar mi convicción que el Pacto de Estabilidad podría resultar más eficaz si los miembros internacionales patrocinantes aseguraran, en primer lugar, las mismas condiciones de desarrollo interno a todos los países del Pacto: en segundo lugar, si organizaran una reducción proporcional de las fuerzas armadas de la región e instrumentaran un control del armamento de todos los miembros del Pacto para lograr una normalización más rápida y duradera de sus relaciones; y, en tercer lugar, que la comunidad internacional ofreciera una generosa ayuda financiera para la reconstrucción de las regiones afectadas y el desarrollo económico de los países que han sufrido daños de guerra directos entre los que se encuentra Croacia. Sin pasos concretos en este sentido, las mejores declaraciones y metas políticas no pueden conducir a los resultados deseados. (Discurso del 30 de julio de 1999 en Sarajevo) Traducción: Carlos Hoiæ
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