Homenaje
a Rafael Jijena Sanchez
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HOMENAJE
A RAFAEL JIJENA SANCHEZ
Laberinto
—Encuentro de Escritores y Artistas— organizó el 24 de setiembre de 1987, en el
anfiteatro Promúsica, Buenos Aires, un acto en homenaje de su fundador, poeta y
folklorista Rafael Jijena Sánchez, desaparecido hace 10 años.
Rafael
Jijena Sánchez nació el 21 de septiembre de 1904 en San Miguel de Tucumán, pero
su niñez transcurrió en San Fernando del Valle de Catamarca, hecho que imprimió
un sello imborrable a su vida y obra.
Según
Arturo López Peña, su mejor exégeta, el poeta recordado "es un romántico y
como tal el universo que lo rodea está poblado de elementos arqueológicos,
históricos y medievales... En todo su ser vibra parejamente lo sacro y lo
profano y si por su verso circula un hálito puro de cristiandad hay también en
él un ácido regusto a sensualidad pagana" (cfr. R. J. Sánchez y su
mundo poético, Ed. Culturales Argentina. Buenos Aires, 1975).
A la
obra y la vida del homenajeado se han referido Juan Oscar Ponferrada, Emilio
Zolezzi, Arturo López Peña y Branko Kadić. A su turno Blanca de la Vega y
Lily Hartz (verdaderas maestras de recitación y declamación de versos) han
recitado poemas del recordado poeta, y la conocida cantante Amalia Bazán cantó
Vidala e Idilio, canciones compuestas por la célebre compositora argentina Lía
Cimaglia Espinosa —quien la acornpañó al piano— sobre poemas de sabor
folklórico de Rafael Jijena Sánchez.
Nuestro
redactor en jefe B. Kadić dijo entre otras cosas:
"A
nuestro homenajeado lo conocí una tarde primaveral en 1959. Fui invitado a casa
de Juan Antonio Spotorno, poeta, pintor y grabador, el que dio la presentación
gráfica a todas las series de la casa editora EMECE. Vivía en el barrio de
Belgrano. En su casa, cálida y hospitalaria, me fue presentado R. J. Sánchez.
Me parecía un español, un castellano, un hidalgo del siglo pasado, un caballero
andante de todos los tiempos y de todas las latitudes. Mientras saboreábamos
los ricos postres de nuestra anfitriona, oriunda de Córdoba, postres con mucho
sabor a España, R. J. Sánchez contaba sus impresiones del reciente viaje —el
primero— que habla hecho al país de sus sueños, a España. Como España es el
país que me hechizó una vez por todas, siendo el país de mis amores y de mis
pesares, inmediatamente hubo una comunicación y entendimiento espiritual con el
poeta catamarqueño. Su entusiasmo por España era auténtico y desbordante y yo
les contaba sobre las reuniones diarias (1943-47) en la peña de la
madrileñísima calle Alcalá, cerca de la Plaza Cibeles, que 'presidia' a la
sazón el silencioso y llorado (fallecido hace poco) poeta Gerardo Diego quien
con Jorge L. Borges compartió hace pocos años el Premio Cervantes... Crei que
mi mejor tributo a la memoria del gran poeta era traducir a mi idioma materno,
el croata, algunas de sus poesías. Lo que hice y les voy a leer ahora en
croata, el primero de los idiomas eslavos que tiene registradas, en letras
glagolíticas, obras literarias y poesías ya desde el siglo XI: el poema La
Piedra.
Cabe
acotar que en el anfiteatro repleto estaban muchos socios de la Sociedad
Argentina de Escritores.