INTENSA LUCHA POR LA IDENTIDAD DE LA LENGUA LITERARIA CROATA

 

Los embates unitaristas de los integrantes de la minoría servia en Croacia (que oscila en torno del 11,5 % del total de la población) contra la identidad del idioma literario croata —embates que reiteran periódicamente y que cuentan con raras cabezas de turco, cipayos y testaferros croatas— se intensificaron desde el año pasado cuando se inició la campaña a favor de la revisión de la Constitución de 1974. Al tribunal constitucional de la R.S. de Croacia fue elevado, con todas las formalidades del caso, el recurso tendiente a modificar la definición de la lengua literaria croata tal como reza en su Constitución (art. 138), que dice: "que en la R.S. de Croacia es de uso público la lengua literaria croata". Esta disposición constitucional siempre molestó a los elementos unitarios y centralistas que persiguen la absorción del idioma croata y por ende de la cultura croata por el idioma servio y la cultura servia, muy diferentes sino opuestos en algunos visos fundamentales.

 

Entre las voces de protesta en Croacia —sometida al estricto control policial— se levanta la del abogado Vladimir Šeks, ex preso político croata que por los años 70 en su función de procurador en Osijek promovió un proceso contra los órganos estatales corresposdientes por violar el secreto de la correspondencia privada. V. Šeks dirigió a Stipe Šuvar una "Carta abierta", su "J'Accuse"' contra los empeños de quienes atentan contra la lengua literaria croata y tratan, en nombre de "intereses superiores", de despojarla de su nombre nacional.

 

Poco después, Petar Segedin, conocido escritor izquierdista croata, se alzó también en defensa del idioma de su pueblo y con argumentos históricos, lingüísticos y literarios rebatió la campaña desatada. Su alegato debió publicarse en la revista Forum —órgano del departamento de letras de la Academia de Artes y Ciencias de Zagreb— pero lo impidieron los mandos policiales, de modo que circula clandestinamente en Croacia y Bosnia-Herzegovina, siendo tema de comentario diario y además trascendió a varios países de la Europa occidental.

 

Perseguido por usar término propio de su idioma

 

Gracias al principal diario de Zagreb, Vjesnik —órgano del gobierno títere en Croacia— se pudo conocer un interesante pleito judicial. En la sección Cartas de los lectores apareció un tal Stevo Majstorović, oficial jubilado, y acusó al Dr. Ivan Šreter por haberlo agraviado al anotar en el comprobante de revisación médica, efectuada en el consultorio externo del hospital de Lipik, el 3 de octubre de 1985, que su profesión era "umirovljeni časnik" (oficial jubilado, términos croatas correctos) y no "pensionisani oficir" (términos usados en la lengua servia).

 

Los unitarios y centralistas en Croacia alzaron un griterío al cielo. Pobre médico Šreter fue procesado en Pakrac y por dictamen judicial del 20 de diciembre de 1985 condenado a 50 días de prisión por haber: "en un lugar público agraviado por escrito y subestimado los sentimientos patrióticos y nacionales de los ciudadanos, transgrediendo con ello el art. 3, inciso 1 de la Ley de violación del orden y la paz públicos...".

 

Al médico "transgresor" no le sirvió defensa que sea, ni el hecho de que los términos usados consten en todos los diccionarios y lexicones de la lengua croata y con anterioridad a la última conflagración mundial. En vano argüía que no era su intención ofender o agraviar a nadie, que al interesado no lo conocía antes y que "opina que procediendo coma lo hizo no agravió ni subestimó ni el credo religioso, ni la nación ni la convicción política del ex oficial del ejército popular de Yugoslavia, Stevo Majstorović.

 

Por lo tanto, por sentencia judicial la libertad de expresión y de uso del idioma del demandante (servio) es considerada más fuerte e importante, o sea prioritaria y privilegiada frente a la libertad de expresión y de su propia lengua, y en su patria, del médico sancionado.

 

Vanos fueron recursos y apelaciones a las instancias judiciales superiores. La sentencia condenatoria fue confirmada y refrendada hasta por el Tribunal Supremo de Croacia que sólo le rebajó la pena a 10 días de cárcel.

 

El condenado Dr. Šreter, como signo de protesta, pasó esos 10 días haciendo la huelga de hambre. Era la única alternativa y la reacción de un hombre ofendido y humillado, que no puede servirse de su propio idioma y cuya desgracia consiste en pertenecer a la porción mayoritaria de los habitantes de Croacia y no al grupo minoritario.

 

(Condensó B.K.)