SONADO CASO DEL ALBANES PJETER IVEZAJ, NATURALIZADO NORTEAMERICANO

 

El tribunal de distrito de Titograd (Montenegro, Yugoslavia) condenó el 8-X-1986 a Pieter L. Ivezaj, de 30 años, de origen albanés, naturalizado ciudadano norteamericano, a siete años de cárcel por el delito de "asociación y participación en la actividad hostil contra Yugoslavia". El cargo incriminatorio consiste en ha.ber presuntamente actuado en una "organización estudiantil albanesa. norteamericana" y tomado parte en 1981 en las manifestaciones antiyugoslavas, realizadas frente a la embajada de Yugoslavia en Washington.

 

Pjeter Ivezaj emigró a los EE.UU hace 14 años y allí obtuvo la carta de ciudadanía. Este año se fue con su familia (una hija de seis años y la esposa embarazada) a visitar a su familia. Al llegar le sacaron el pasaporte y, después de constantes interrogatorios, lo detuvieron. Las autoridades yugoslavas no permitieron a los funcionarios consulares norteamericanos visitarlo hasta las vísperas del juicio.

 

La noticia sobre este caso coincidió con el regreso del periodista Nicolás Daniloif, de Moscú, acusado de espionaje. Todos los periódicos principales de la Unión dieron adecuada publicidad al caso Ivezaj, lo que repercutió también en los medios de difusión radiotelevisiva europeos. THE WASHINGTON TIMES (3-X-1986) tituló su comentario: "Yugoslavia podria pagar por la detención de un ciudadano norteamericano". Informó asimismo aue el representante William Broomfield, uno de los líderes de la comisión senatorial para los asuntos exteriores, pidió que su gobierno reexamine, en vista del caso Ivezaj, su política para con Yugoslavia y ponga fin a la categoría de "país privilegiado" en cuanto a la exportación yugoslava a los EE. UU. La ponencia de Bloomfield fue apoyada por dos integrantes del Sub-comité de los Derechos Humanos del Congreso. Uno de ellos, Gerard Salomon, manifestó: "No comprendo cómo un país que trata de mejorar sus relaciones con los EE.UU. sigue teniendo detenido a este joven. ¿Por qué hemos de favorecer a Yugoslavia cuando nos pida ayuda en sus ingentes deudas? SAN FRANCISCO CRONICLE (3-X-1986) se expresó en términos similares. A su vez REUTER (9-X) informó, una vez condenado Ivezaj, que el Departamento de Estado está irritado y que pedía enérgicamente su libertad inmediata.

 

THE WASHINGTON POST dedicó un editorial a este caso el 5-X y en la edición del 10 de octubre publicó otro artículo de fondo, titulado: Se portan como los soviéticos (reproducido al día siguiente por International Herald Tribune). Transcribimos a continuación sendos párrafos:

 

"Parece que estos días los yugoslavos se portan como los soviéticos. Un tribunal de país acaba de condenar a un ciudadano norteamericano a siete años de prisión por el monstruoso delito de haber hecho uso de su derecho a la protesta —no en Yugoslavia sino en los EE.UU. El ministro de relaciones exteriores de Yugoslavia manifiesta que' no hay que dramatizar ese caso', de tal modo que podria perjudicar las relaciones yanki-yugoslavas. ¿No suena eso a la cosa ya sabida?...

 

"Al mismo tiempo que procesaron a Ivezaj se supo que en ese país se hallaban dos norteamericanos más de origen yugoslavo, es decir que fueron detenidos a mediados de setiembre. Por qué? Parece que nadie conoce el motivo. No se les permitió hablar con los funcionarios diplomáticos norteamericanos."

 

A continuación el rotativo habla de la propuesta del diputado por Michigan, William. Broomfield, y prosigue:

 

"Algunos de estos daños —especialmente en cuanto a la evaluación yanki sobre la naturaleza misma de Yugoslavia— exigen mucho tiempo para su reparación. Desde que rompió con Moscú, hace casi 40 años, Yugoslavia trató de exhibirse como un país marxista distinto, más abierto, menos represivo de los demás países de Europa oriental, no alineado ni con Este ni con Oeste. El juicio a Ivezaj, ocurrido inmediatamente después del caso Danilotf, apunta con su dedo a las similitudes que quedaron.

 

Ante tanta protesta y viendo en peligro su condición de "nación privilegiada", el gobierno de Belgrado liberó al inocente Ivezaj. Con ese motivo THE WASHINGTON TI-MES (17-X-) entrevistó a Ivezaj a su regreso a Sterling Hights (Michigan) quien le manifestó:

 

"Me trataron como a un animal. Me pegaron y pasé hambre durante siete días. Lo peor que se puede hacer a un ser humano, lo hacen ellos. Tres o cuatro agentes solían pasar a mi celda para pegarme. Me decían que era enemigo de su país y no tuvieron compasión conmigo. Lo que hice yo aquí fue proceder según el derecho que me otorga la Constitución de este país. No soy político. Lo hice impulsado a favor de los derechos humanos de mi pueblo de origen y haría lo mismo a favor de todos los pueblos". "Me siento feliz en el país de los libres".

 

Ivezaj tuvo suerte por contar con la oportuna intervención de la prensa libre y de algunos parlamentarios norteamericanos. ¿Cuántos prisioneros políticos y de conciencia se hallan actualmente en las prisiones yugoslavas tan inocentes como Pjeter Ivezaj y cuyos casos no han trascendido en la prensa universal y ningún político de peso se ocupa de su suerte? Amnesty International lo sabe muy bien.

 

B. K.