YUGOSLAVIA SE TAMBALEA EN LA CUERDA IDEOLOGICA

 

THE WASHINGTON TIMES del 11 de setiembre de 1986 publica en la sección pertinente la carta del Dr. Matthew Meštrović, profesor de historia en la Fairlegh Dickinson University, Saddle River, N.Y., que reproducimos íntegra:

 

El comentario de Dick Loenard del 20 de agosto, titulado 'Yugoslavia se tambalea en la cuerda ideológica', viene repitiendo el viejo absurdo: que para solucionar la crisis actual de Yugoslavia resulta necesario un mayor control por parte del Partido comunista y menor autonomía de las repúblicas.

 

Cuesta comprender cómo alguien puede pensar que en este caso una economía centralizada podría prestar alguna ayuda. Polonia apenas puede tomarse como un ejemplo viable. En Yugoslavia el problema radica precisamente en el hecho de que se da un control demasiado centralista. Los burocratas federales en Belgrado siguen decidiendo todavía sobre los precios de las materias primas, de la energía, del transporte, sobre el comercio exterior, el curso de cambio, sobre los impuestos y sobre muchos precios al por menor. Incluso otorgan permisos para las nuevas empresas estatales. El presupuesto federal supera a todos los presupuestos de las repúblicas y comunas sumados.

 

Asimismo pasa lo opuesto a lo que dijo Leonard cuando igualó en Yugoslavia la centralización con el liberalismo, Precisamente el gobierno central en Belgrado, en Servia, impone el tipo stalinista de la planificación centralista y el control asfixiante de las divisas. Justamente Belgrado implantó no hace mucho el congelamiento de los precios y salarios. El centralismo y el mercado libre en Yugoslavia son dos conceptos contradictorios. La verdad es que las disposiciones del gobierno federal y sus impuestos inaguantlbles y no las leyes de las repúblicas, están ahogando ya en su raíz cualquier intento de la iniciativa privada. Lo que Yugoslavia necesita de veras es una mayor libertad económica (y politica) y no al revés.

 

No debe extrañar que la República de Servia es el apoyo principal del centralismo, mientras las demás repúblicas se le oponen. Servia siempre utilizó el centralismo como instrumento de explotación de las demás repúblicas. En cambio, lo que sorprende es el hecho de que los periodistas occidentales se muestran tan ingenuos y creen todo lo que les dicen en Belgrado.