"YUGO" - AUTOMOVIL DE
FABRICACION YUGOSLAVA ANALIZADO POR LA REVISTA ESPECIALIZADA ARGENTINA MECÁNICA
POPULAR (Vol. 39 - No 3, marzo de 1986)
"El empresario Malcolm
Bricklin ha recibido una extraordinaria publicidad en los Estados Unidos, al
prometerle al público un auto llamado Yugo por la suma de 3,990 dólares. En
otras palabras, este nuevo modelo tiene un valor de 1,200 dólares menos que
cualquier otro auto nuevo que se pueda comprar en ese país, incluidos los
económicos modelos japoneses desprovistos de accesorios.
Lo arman en la firma Zavodi Crvena
Zastava de Kragujevac. Yugoslavia. Se le conoce como el yugo 55 en Europa
Oriental y se ha estado produciendo desde hace 4 años. En la línea Zastava,
ocupa un lugar intermedio en cuanto a tamaño entre el Fiat 650 y el Fiat 128,
que dicha firma produce con licencia del fabricante italiano.
Para ser verdaderamente francos,
nuestros conductores no creen que Ios productos de la Zastava se encuentren
listos para competir en el mercado norteamericano. He aquí algunas de las cosas
que dijeron: "Este auto hace que un Fiat Strada parezca un BMW".
"Este auto es genuinamente barato en todos los aspectos y no constituirá
un motivo de orgullo para quien lo compre".
"...Uno de los conductores
dijo lo siguiente: "Si el Yugo es un ejemplo de la calidad de los
productos comunistas, espero que sus bombas sean tan buenas como sus
automóviles".
El Yugo es un auto diminuto: si
una persona que tenga una estatura de 1.67 m (5.5. pies) se sienta en el
asiento trasero, verá cómo su cabeza roza con el techo. La posición de manejo
es difícil, debido a que el volante de dirección es casi vertical, como en un
autobús, y los pedaled están demasiado cerca del asiento. Al mover el asiento
hacia atrás, no se puede agarrar la parte superior del volante. Los cambios de
velocidades son difíciles de efectuar, el motor ruge a casi cualquier velocidad
y, en general, el auto está congestionado y resulta muy incómodo.
"Quien tenga que usar este
vehículo para viajar de su casa al trabajo diariamente", declaró uno de
los conductores, "terminaría por odiar su oficio".