"LOS CROATAS DEBEN OCULTAR SUS SENTIMIENTOS"

 

El diario sueco DAGENS NYHETER, en su edición del 24-5-1986, publica un despacho de corresponsal para la Europa Oriental, Dise Haastad, titulado "Un proceso que abre viejas heridas - los croatas están obligados a ocultar sus sentimientos". Reproducimos a continuación sendos pasajes de dicha crónica:

 

"La capital croata es una ciudad europea, hermosa en esta estación primaveral, pero detrás de los árboles y plantas floridos se siente algo añejo y viejo. En este espacio urbano uno se siente cómodo, como en su casa. Al mismo tiempo la ciudad es más inaccesible de lo que uno podría esperar y no sólo por el mero hecho de que la 'campechanía balcánica' se trocó en el hermetismo europeo. La gente se acostumbró a retener en su fuero interno lo que piensa, no revelar lo que de veras siente. En Zagreb hay menos libertad de expresión que en cualquier otra parte de Yugoslavia (salvo el Kosovo albanés). Eso vale para todos los temas candentes: para la cuestión de la situación de Croacia dentro de Yugoslavia, para el tema de la historia y de la identidad propia.

 

Por tercera vez después de la guerra se advierte a los croatas que deberían sentir la culpa colectiva ante la historia por lo que hizo el régimen ustasha durante la guerra. El proceso judicial, recientemente terminado, incoado al ministro ustasha del interior mostró que los croatas no deberían olvidar esa culpa colectiva.

 

Según sostiene un historiador croata, ex general de los guerrilleros comunistas, y ahora condenado como disidente (Franjo Tudjman, N. del T.) esta incriminación sirve para tener a los croatas frenados".

 

Bajo el subtítulo "Sentenciado por anticipado" la corresponsal informa:

 

"¿O acaso esta inculpación de los croatas significa un golpe al vacío en esta primavera de 1986 (después de fuertes golpes descargados en los años 1945-46 y después de la 'Primavera croata' en 1971?

 

Tal vez la oposición podría alegar más argumentos acerca de esos problemas. Pero no le está permitido. Los intelectuales croatas fueron encarcelados reiteradas veces después de la purga 'de la primavera' de 1971. Los que ahora están en sus domicilios contestan con amabilidad, pero también con contundencia al periodista que en su casa está prohibida la expresión de opinión y que no piensan transgredirla.

 

... Franjo Tudjman calculó el número de las víctimas en el conocido campo de concentración de Jasenovac en alrededor de 30.000 y dice que la cifra total de las víctimas del régimen ustasha no llega a 100.000...

 

La contracifra, es decir el total de los soldados croatas y ustasha, fusilados al terminar la Segunda guerra mundial sin proceso alguno y el número de las víctimas croatas a manos de los partisanos (guerrilleros comunistas de Tito, N. del T.), por razones comprensibles, está envuelta en las tinieblas. Los datos que suministran los exiliados croatas rondan la cifra de 500.000. incluyendo a los civiles. Aquí cabe incluir también a los soldados eslovenos, masacrados en forma masiva como colaoracionistas en mayo de 1945, por lo menos 12.000.

 

Los vencedores escriben la histoia, pero ¿por qué barajaron esas cifras? La corresponsal preguntó al respecto a uno de los más poderosos de entonces entre los vencedores, a Milovan Djilas, quien contestó riéndose a carcajadas: `Entonces exagerábamos en todo sentido por razones de propaganda, me entiende. En Kragujevac (donde los alemanes llevaron a cabo una severa represalia), decíamos que habían fusilado a 7.000, mientras que en realidad eran 2.000'.

 

Terminada la guerra, las primeras represiones contra los croatas fueron las liquidaciones, luego su clasificación según la filiación política y encarcelamiento. Las medidas punitivas contra la gente, sencillamente por el hecho de pertenecer al pueblo croata, no cesaron hasta mediados de la década del 60, hasta el momento de la destitución del temible jefe de la policía secreta Alejandro Ranković.

 

Las diferencias entre los pueblos integrantes de Yugoslavia disminuirían —se creía inmediatamente después de la guerra— y pronto todos se sentirían como una nación integrada. Todo lo contrario, la `idea yugoslava' atrae cada día menos, y en cambio aumentaron las diferencias nacionales al promulgarse la nueva Constitución en 1974, cuando las repúblicas cobraron mayor independencia...

 

Pero previamente sucedió la 'primavera croata 1971'. Este renacimiento se inició primero rechazando que la lengua materna se denomine croata-servia. Luego se transformó en un movimiento democrático que en ese momento no contenía exigencias separatistas. Se quiso obtener mayores derechos para Croacia dentro de Yugoslavia a fin de que sean reconocidas la historia croata, la posibilidad de celebrar sus efemérides patrias, lograr inversiones más equitativas en lugar de permanentes concesiones a favor de las repúblicas menos desarrolladas. Al frente de ese movimiento estaban dos miembros del Comité Central del Partido Comunista Croata, Mika Tripalo y Savka Dabčević-Kučar, que congregaron a miles de personas en una manifestación que tuvo efecto en la Plaza de la República de Zagreb.

 

El movimiento masivo croata atemorizó a los gobernantes de Belgrado y Tito lo cortó a fines del otoño de 1971, acompañando ese vuelco con purgas masivas en Croacia, y luego en Belgrado...

 

Si bien las purgas afectaron a los servios y a los croatas, ese hecho no llevó a ningún tipo de cooperación entre la oposición... Los autores más liberales de Belgrado, que gozan de mayor libertad después de la muerte de Tito, no intervinieron a favor de la causa croata, salvo cuando defendían a los presos... La oposición en Yugoslavia no ha practicado la política de frente nacional, semejante a la de los grupos de Helsinki en la Unión Soviética por los años 70 cuando colaboraban todas las agrupaciones, incluso las nacionalistas."