LAS METAS DEL NACIONALISMO SERVIO

 

En repetidas oportunidades hemos señalado el espíritu granservio como obstáculo principal de una convivencia viable entre los diferentes pueblos que integran a Yugoslavia... Lo señala también en un artículo sobre los desbordes del nacionalismo servio el reconocido analista de los problemas yugoslavos, Viktor Meier, en FRANKFURTER ALLGEMEINE ZEITUNG (16-4-86) del que extraemos los pasajes referentes a este tema.

 

"Le cuesta a uno abrirse paso a la sede de la Sociedad Servia de Escritores en Belgrado para alcanzar el restaurante en su subsuelo. Se empujan unos a otros para llegar a la puerta: los intelectuales y otros `buenos' ciudadanos quieren escuchar, a través de los altoparlantes, los discursos que ante la sala repleta pronuncian los escritores servios, quienes sostienen que la nación servia está en aprietos y quieren ayudarla con toda la razón. Hablando de ésto ubican siempre en el primer lugar el tema Kosovo. Con mucha imaginación evocan los sufrimientos de los servios en Kosovo, alegan que están expuestos a ultraje, pillaje y violaciones, que están indefensos. El público participa entusiasmado. Si en este momento alguien hubiera dicho algo sobre los tiempos pretéritos cuando los albaneses en Kosovo fueron expuestos a un trato mucho peor, ese, seguro, lo pasaría mal..."

 

"Stambolić milita por una República Servia `funcionalmente unitaria' en la que las atribuciones de Voivodina y Kosovo serían reducidas a una especie de `autonomía cultural'. Se va a Kosovo y allí en presencia de sus connacionales servios censura sin rodeos a los dirigentes albaneses de esa región. El quisiera declarar a Servia entera como un `país en desarrollo' que (debería recibir la ayuda financiera a través de los fondos federales provenientes de las repúblicas más desarrolladas" (Croacia y Eslovenia, Observación de SC).

 

"En la vida pública, en el periodismo y en el campo cultural el movimiento nacional servio excede ese marco. Uno ya pierde el control de tantos libros y periódicos en los que los chetnik del general Mihajlović son ensalsados como miembros de un movimiento `nacional' y totalmente `antifascista', y los partisanos de Tito son tildados directa o indirectamente de `antiservios'. Sobre este tema se podría discutir. Pero la rehabilitación unilateral de todo lo servio suscita descontento en otras repúblicas donde también quisieran eliminar, y con mucho agrado, tantas apreciaciones unilaterales de los acontecimientos producidos durante y después de la guerra. Por ejemplo, la gente en Zagreb pregunta: por qué se exhiben hoy con deleite en el proceso a Artuković las fechorías de los ustaša y, además, se lleva a cabo una propaganda contra la Iglesia Católica, mientras que en Servia sólo se habla bien de los chetnik que asolaron y exterminaron las aldeas musulmanas" (y también las católicas croatas. Observación de SC).

 

"A los eslovenos, prosigue V. Meier, se los acusa de un 'nacionalismo defensivo' sólo por querer ante todo retener para sí las divisas que ganaron; a los montenegrinos se les niega sin cortapisa el derecho a ser una nación aparte. El Patriarca servio recoge elogios ya por el solo hecho de negarse a reconocer la autocefalía de la Iglesia Ortodoxa de Macedonia. En las representaciones diplomáticas yugoslavas, en las que prevalece con frecuencia el personal servio, se alardea con facilidad con el término `enemigo' si los puntos de vista unitaristas servios no son compartidos".