APORTES
DE LA COLECTIVIDAD CROATA A LA REPUBLICA ARGENTINA
MAJA
LUKAČ DE STIER, Buenos Aires
Un pueblo guarda su identidad en la medida en que se mantiene fiel a los ideales fundacionales, a los principios que lo hicieron una nación. La palabra nación significa esa unidad en que históricamente han tomado forma concreta los bienes más propios del hombre, pues señala explícitamente la comunidad de origen tanto generacional como cultural, comprendiendo por tanto todo lo que a partir de ese origen común se ha ido adquiriendo por los partícipes de la sociedad. Comprende el legado de cultura y civilización dejado por los antepasados y obliga a todo hombre que lo recibe responder de él ante Dios, ante la memoria de sus antepasados, ante sus propios contemporáneos y ante sus descendientes. Este legado es, en el sentido propio del término, la tradición que todo hombre recibe; es lo que traído del pasado constituye el patrimonio presente, como base o supuesto sobre el cual la persona se forma tendiendo hacia metas de perfección y de cuyo cuidado y uso es moralmente responsable. Religión, lengua, cuttura y costumbres: todo esto es lo que conforma la nación.
No
obstante, la nación no significa la forma política que una sociedad humana
completa y perfecta adquiere, como ocurre con la polis, el reino o el estado.
Significa, más bien, la realidad que está en la base de estas formas, la
realidad que encierra todo aquello a lo cual estas formas habrían de ordenar.
Por esto, la pérdida temporaria del territorio y del estado, si bien atenta
gravemente contra la integridad de la nación, no logra anularla mientras su
pueblo tenga conciencia de su destino. Esa conciencia debe ser alimentada
continuamente como garantía de la pervivencia del ser nacional. He aquí nuestro
y vuestro desafío. Ahora bien, cuando el destino de un pueblo, por los avatares
de la historia, queda inexorablemente ligado al destino de otro pueblo, de otra
nación, se produce la integración, la asimilación cultural que desemboca en un
destino común. Este es precisamente el tema de estas breves reflexiones. Mi
objetivo ahora es mostrar, en una ceñida reseña histórica cómo el pueblo croata
desde su primer rastro en la Argentina hasta nuestros días. siempre ha unido su
destino al de este bendito suelo, com-pensando la generosidad y hospitalidad
del pueblo argentino con aportes personales y comunitarios que abarcan desde el
ámbito laboral y económico hasta el educativo, científico y evangélico.
La
inmigración croata en la Argentina puede dividirse en tres etapas históricas.
La primera va desde la aparición de los croatas en este suelo hasta la Primera
Guerra Mundial. La segunda abarca el período entre ambas Guerras Mundiales, y
la tercera se extiende desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días. Si
bien la primera y segunda etapa pueden considerarse como inmigraciones
económicas, así como la tercera una inmigración política, las tres tienen como
denominador común la lucha por la libertad frente al sojuzgamiento ejercido por
distintos poderes, haya sido éste el imperio austro-húngaro, la monarquía
servia o el actual régimen comunista yugoslavo.
El
primer nombre croata ligado al destino de esta tierra es el de Jakov (Santiago)
Buratović.* Nacido en la isla de
Hvar, llegó probablemente como marinero en alguna nave. No hay referencia
exacta de la fecha de su llegada pero ya hay rastros de su tarea como
constructor y destacado contratista de obras públicas entre 1860 y 1865.
Participó en la conquista de la Patagonia luchando contra diversas tribus,
formando parte de la entonces "Guardia Nacional", que por sus
valientes acciones le otorgó el grado de mayor. Buratović estableció la
primera línea telegráfica entre Buenos Aires y Rosario, que luego se extendió
hasta Azul, Carhué y finalmente Bahía Blanca. Por esa actividad de pionero y en
reconocimiento a sus aportes en pro de la comunicación, hoy una localidad del
sur, cercana a Bahía Blanca, lleva su nombre, así como también una plaza en la
ciudad de Rosario. Buratović en sus obras viales empleaba a los
coterráneos croatas que alrededor de 1882 llegaron a superar la centena,
algunos de ellos venidos de la misma isla natal de Buratović y
respondiendo a. su llamado.
Otro nombre
altamente significativo de esta primera etapa es el de Mihanović. Nikola
Mihanović nacido en 1848 en Doli, pueblo cercano a Dubrovnik, Dalmacia,
desde los trece años navegó por el Adriático y el Mediterráneo. En 1867 llegó a
Montevideo a bordo del barco inglés City of Sidney. Primeramente fue hacia el
Paraguay y se estableció en el Alto Paraná dedicándose al transporte fluvial.
Con algún dinero obtenido de esta empresa quiso volver a su pueblo natal. Pero
en tren de regresar a Europa, pasó por Buenos Aires hospedándose en la hostería
de un croata que lo convenció a quedarse en la Argentina. Así lo hace y empieza
a trabajar en el puerto con embarcaciones pequeñas. Se asocia con Juan Bautista
Lavarello, dueño de embarcaciones, quien poco después muere trágicamente.
Mihanović se casa con su viuda Catalina Balestra, con la que tiene seis
hijos. Se dedica a ser práctico en el puerto. En pequeñas embarcaciones
trasladaba a tierra a los viajeros de los transatlánticos. Pronto se granjea la
confianza de varias empresas navieras. Incluso establece un tratado con el
gobierno para transportar viajeros a un costo muy inferior al de plaza.
Trabajando prácticamente sin descanso, logra comprar 4 barcos y su empresa hasta
1888 "Mihanović y Cía." pasa a ser "Nicolás
Mihanović", cuando logra comprar la parte de los socios. Empieza a
navegar hacia el sur transportando material para ferrocarriles, ganado y
productos agrícolas. Agranda su flota. Inaugura el tráfico naviero entre Buenos
Aires - Carmelo y Colonia de la costa uruguaya. Compra varias flotas que por
distintos motivos fueron quebrando, y llega a ser el magnate de la marina mercante
argentina. En 1909 dispone de 68 remolcadores, 200 embarcaciones menores y 82
buques a vapor, sumando 350 unidades. Exitoso como pocos en este campo,
extiende su visión para los negocios a otras áreas: campos, molinos,
importación. Participa en el directorio de bancos y empresas varias. En 1918 se
retira de la empresa naviera que aún hoy conserva su nombre. En ese momento la
empresa tenía un caudal humano de 5.000 empleados, la mayoría de ellos de
Dalmacia. Pero el nombre de Mihanović no quedó ligado a la historia
argentina solamente a través de su calidad de empresario y hombre de negocios.
Tuvo una intensa actuación social y patriótica. Perteneció al "Patronato
de la Infancia", a la "Liga Argentina contra la Tuberculosis",
al "Centro Naval", a la `"Sociedad de Educación
Industrial". Por todos sus méritos el emperador Francisco José lo nombró
cónsul honorario con el título de barón con derecho sucesorio. Recibió diversas
condecoraciones: del emperador ruso, del rey de Inglaterra y del rey de España.
Murió en 1929 a los 81 años.
El
nombre Mihanović tiene otro digno representante en Miho (Miguel), hermano
de Nikola, cuya trayectoria empresarial también deja huellas imborrables en la
historia del progreso argentino. Nacido en 1862, llegó a Buenos Aires en 1874
respondiendo así al llamado de su hermano Nikola. Los primeros años trabaja de
día y estudia de noche. En 1889 funda su propia empresa naviera "La Sud
Atlántica" que unía Buenos Aires con Bahía Blanca y Patagones. Esta
empresa es la que en 1907 construyó el puerto de Carmen de Patagones y
.colaboró en el desarrollo de todo el Sur argentino. En 1909 la empresa contaba
con 9 transatlánticos, 18 embarcaciones menores y 2 remolcadores.
Posteriormente extiende su acción hasta Rio Grande y Porto Alegre en la costa
brasilera. Miho, con gran sentimiento hacia su patria natal, ayudó a diversas
organizaciones obreras croatas y fundó un centro cultural en su pueblo natal.
Murió en 1938.
Otra
personalidad de esta primera etapa que llena de orgullo a la nación croata, y
con su labor contribuye adcstacar el avance científico de la Argentina, es la
de Ivan (Juan) Vučetić. Nacido en la isla de Hvar en 1858 llegó a la
Argentina en 1884. Trabajó en la policía de la ciudad de La Plata. Con
dedicación y paciencia llegó al original descubrimiento en dactiloscopia por el
cual pudo elaborar el sistema de identficación de las personas sobre la base de
las huellas dactilares, sistema hoy usado en todo el mundo. Fue miembro de la
Academia Francesa de Historia Internacional y del Instituto de Antropología de
París. Escribió dos obras muy valiosas para la especialidad:
"Dactiloscopia comparada" e "Identificación
antropométrica". En su honor la provincia de Buenos Aires le ha dado su
nombre, Juan Vucetich, a la escuela de Policía. Murió en la Argentina en 1925.
Si
bien hemos destacado de esta primera etapa tres apellidos que marcaron
historia, tampoco podemos dejar de mencionar a otros que ya por los años
setenta del siglo XIX pasaron a integrar la vida argentina; tales como Martilović,
Vladinić, Bužanić, Supičić, Damianovich, Icanissevich,
Borić, Jelicic, Delich y muchos otros, siendo algunos de sus descendientes
de segunda y tercera generación, con algunos cambios en la grafia de sus
apellidos orginales, personalidades relevantes de la cultura y del accionar
argentino como el historiador Busaniche, el pintor Supisiche, o el almirante
Suppicich, el filósofo R. Sepich e historiador A. Bucić.
La
segunda etapa que abarca el periodo marcado por las dos guerras mundiales se
caracteriza por una inmigración bastante más caudalosa numéricamente debido a
las favorables condiciones migratorias de la política argentina. Se calcula que
hacia 1939 habia 150.000 croatas en la Argentina distribuidos en 133 grupos
poblacionales. Estos inmigrantes, sin mayor preparación cultural, se dedicaron
en su mayoría al cultivo de la tierra en chacras y estancias, siendo los
principales asentamientos en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, tales
como: Baradero, Ramallo, Villa Constitución, Godoy, Acebal, Campo La María,
Capitán Sarmiento, Salto Argentino, Chovet, etc. Otros fueron pioneros en el
Sur tanto en el cultivo de frutas y viñedos en Río Negro como en los pozos
petrolíferos de Comodoro Rivadavia, o en las canteras de Loma Negra y
Olavarría. Otras poblaciones con fuertes colonias croatas son: Santa Cruz,
Puerto Deseado, San Julián, Lago Argentino, Río Turbio, Ushuaia. En el
Territorio Nacional de Tierra del Fuego los croatas fueron parte importante de
la primera población. Una fuerte corriente migratoria se dirigió al noreste
ubicándose principalmente en la provincia del Chaco, en Ias poblaciones de
Roque Sáenz Peña, Quittilipi, Machagai, Tres Isletas, Mentaza, Campo Largo,
Carusela, Casteli, Las Irenas, San Bernardo, etc., dedicándose fundamentalmente
al cultivo de algodón, girasol y maíz. Algunos se dedicaron también al comercio
y hoy sus hijos y nietos ocupan lugares destacados en 1a sociedad local.
A esta
segunda etapa pertenece también el aporte misionero de las órdenes religiosas
que decidieron enviar asistencia espiritual a tantos croatas tan alejados de
sus lugares natales. Aquí debe destacarse la obra de los franciscanos croatas
que en 1929 envían como misionero a fray Leonard Rusković y posteriormente
en 1938 a los frailes Blai Štefanić, Rafa Capurso y Gabriel Arko. No
podemos dejar de mencionar al antecesor de todos estos misioneros, el jesuita
Nicolás Plantić. Nacido en Zagreb, capital de Croacia, en 1720, fue el
primer misionero croata en la Argentina. En 1748 en la Universidad Jesuítica de
Córdoba dictaba el Curso de Lógica, posterior-mente descubierto por el P.
Guillermo Furlong en el convento mercedaria en Mendoza. Hoy ese curso,
considerado como una de las fuentes primarias de la filosofía colonial, se
conserva en la biblioteca del Convento Grande de San Ramón en Buenos Aires,
bajo la custodia del Secretario General de la junta de Historia Eclesástica
Argentina.
Pero
volviendo a nuestro siglo y a los misioneros franciscanos, debemos destacar que
además de asistir espiritualmente a los croatas estos abnegados frailes
catequizaron a toda la comunidad de fieles sin distinción de nacionalidades, primero
desde la capellanía de José Ingenieros que les fuera asignada en 1940 y
posteriormente en 1949 se convirtiera en parroquia. Acompañaron la tarea
evangelizadora de estos primeros misioneros croatas cinco religiosas de San
Vicente de Paul que llegan a Buenos Aires en 1934 y se instalan en condiciones
casi infrahumanas en Dock Sud, donde fueron verdaderas pioneras de la fe y la
educación, ya que ninguna otra orden quería instalarse en un lugar tan insalubre.
Con ayuda de sacerdotes alemanes y algunas damas criollas, fundaron el Colegio
Cristo Rey que se inició en 1936 con sesenta niños de Jardín de Infantes. Ese
esfuerzo inicial de cinco humildes monjas se ha visto multiplicado por la
gracia de Dios al punto que hoy cuentan con el mismo Colegio Cristo Rey donde
funciona Jardín, Primaria y Secundaria; el Colegio Sta. María en José
Ingenieros con Jardín y Primaria; el Instituto Anunciación de María en la
ciudad de Buenos Aires con escuela primaria y pre-escolar; el Colegio San José
en la ciudad de Orense, Pcia. de Buenos Aires con escuela primaria; el Colegio
Sta. Cruz en Río Turbio, Pcia. de Santa Cruz con escuela primaria y cursos de
costura y economía doméstica; el Hogar San Patricio en Villa Elisa y el
Noviciado en Villa Elisa. Pero el esfuerzo y el sacrificio de estas abnegadas
religiosas no sólo se prodigó en la enseñanza y la evangelización. También se
dedicaron a mitigar el dolor humano como enfermeras en los Sanatorios Siam di
Tella de Avellaneda, Doyen de Buenos Aires, Policlínico de Tres- Arroyos,
Hospital Municipal de Laprida, Hospital Municipal Gire Ayacucho y Hospital
Zonal de Marcos Juárez, Pcia. de Córdoba.
Otro
grupo de seis religiosas de una orden de origen puramente croata, las Hijas de
la Misericordia, orden fundada en 1918 en la isla de Korčula por María
Petković, llega en 1936 a la Argentina. En 1938 y en 1940 llegan otras
religiosas que formaron un total de veinte monjas que se dedicaron
fundamentalmente a la asistencia de los enfermos en el Sanatorio Rivadavia, y
en el Hospital Militar de Campo de Mayo, así como en el Barrio Sargento Cabral
de Suboficiales, y actualmente en el Hogar para Ciegos San José en la localidad
de San Martín. Posteriormente fundaron un colegio en Caseros en honor de Cristo
Rey, otro en Basavilbaso, Pcia. de Entre Ríos; en Melchor Romero, cerca de La
Plata; y en Villa Marina, cerca de Luján tienen el noviciado y un Hogar de
Ancianos.
Esta
tarea evangelizadora y catequística continuó en la tercera etapa renovada por
los nuevos sacerdotes, frailes y religiosas que llegaron junto a la así llamada
inmigración política.
Esta
se inicia al finalizar la Segunda Guerra Mundial, después de la tragedia
nacional que fue la pérdida del Estado libre y soberano de Croacia, el
genocidio de Bleiburg, las columnas de la muerte y los campos de concentración.
A excepción del apoyo moral de la Santa Sede, únicamente la Argentina tuvo la
generosidad y hospitalidad para recibir a esos refugiados políticos cuyo pecado
más grave fue luchar por la autodeterminación de su pueblo.
Entre
1947 y 1948 la mayor parte de los refugiados croatas en los campos de Fermo,
Bagnoli, Reggio Emilia, así como en otros campos de Austria y Alemania, llegaron
a la Argentina. Se calcula que en esos años ingresaron al país unos 20.000
croatas, refugiados políticos. Si bien un alto porcentaje de ellos poseían
estudios terciarios y técnicos avanzados, el desconocimiento del idioma les
impidió ejercer de entrada sus profesiones, de tal modo que la gran mayoría
realizó trabajos físicos, de simples operarios. Muchos fueron empleados en la
construcción de la Avda. General Paz, del Aeródromo Ezeiza y los barrios
obreros que se levantaron durante la presidencia del General Perón. Al poco
tiempo, y ya con cierto dominio del idioma, muchos fueron trasladados a tareas
administrativas en el Ministerio de Obras Públicas.
Aquí
nuevamente cabe destacar la labor de sacerdotes y frailes que en esta tercera
etapa supieron dar su apoyo moral y espiritual en los momentos más trágicos de
la existencia de un pueblo. Se impone en primer lugar nombrar a Don Viktor
Vincens, popularmente conocido como Padre Ošini, quien llegó en diciembre de
1947 con Ios primeros grupos de ref ugiados. Para el 31 de diciembre, a pocos días
de haber desembarcado, celebra el primer Te Deum al aire libre en el entonces
en construcción Barrio Perón, donde la mayoría de los operarios eran croatas.
Al día siguiente, para Año Nuevo, celebra la Santa Misa acompañado por el coro
iniciado en el campo de concentración de Fermo, y que aún hoy, renovado en sus
miembros, actúa bajo el nombre de Coro Croata Jadran. Sigue asistiendo a los
croatas y al colegio de las hermanas croatas, pero también atiende a la feligresía
local como capellán de la parroquia Cristo Rey. Luego es trasladado a la
parroquia Ntra. Sra. del Carmen en el barrio de Urquiza, y se hace cargo del
Oratorio Betania del Sagrado Corazón, posteriormente con-vertido en parroquia.
En su tarea de mantener unidos a los croatas edita un boletín "Ave" y
luego para unir a los amigos del Oratorio edita otro boletín en castellano
"Chispas de Amor". Su gran entusiasmo y dedicación permitieron que
con el tiempo construyera con sus propias manos el salón parroquial, ampliara
la parroquia, etc. Por fin, y contra las reglas pre-establecidas para el clero
secular, como excepción y retribución a todos sus méritos, el Padre Ošini fue
nombrado párroco en 1966.
Otro
sacerdote que hizo un aporte realmente significativo a la formación teológica
de muchos sacerdotes argentinos fue Monseñor Dr. Ivan Blažević, nacido en
1895. Con una trayectoria importante como teólogo, catequista y autor de libros
de teología, después de la Segunda Guerra va a Italia y de allí llega a la Argentina,
donde se desempeña como profesor de Sagrada Escritura en el nuevo seminario de
Mercedes. Su labor formativa no pasó inadvertida para las máximas autoridades
eclesiásticas, siendo distinguido por el Papa Paulo VI como "Capelanus
Secretus Suae Sanctitatis" con el título bonifico de Monseñor.
Nuevamente
vamos a hacer referencia a la tradicional orden franciscana, que en esta
tercera etapa envía nuevos frailes para la atención de la colonia croata: fray
Stjepan Rade, fr. Vlaho Margaretić, fr. Urban Štefanić, dr. Bonifacio Perović, fr. Jozo Tibijaš, fr. Lino
Pedišić. El Padre Rade fue nombrado director espiritual para los croatas
en la Argentina, los padres Pedišić y Tibijaš van a Chovet para asistir a
los viejos inmigrantes y abren un instituto para niños croatas. Luego éste se
trasladó a Miramar, provincia de Córdoba. El Padre Margaretić durante 5
años fue párroco de José Ingenieros, ganándose la simpatía de todos los
feligreses argentinos que lo bautizaron el "cura gaucho". El Padre
Urban Štefanić junto a Blaž Štefanić levantaron con gran esfuerzo el
Instituto Cardenal Stepinac en Hurlingham, que en 1961 abre sus puertas al
alumnado de escuela primaria. Posteriormente se convierte en un moderno
establecimiento de educación primaria y secundaria para varones. Recientemente
se incorporó una sección de mujeres. Hoy ese instituto cuenta con cuatro
hectáreas, parque, casa de descanso de los franciscanos, canchas y pileta de
natación.
El
nombre de fray Blaž Štefanić está fuertemente ligado a la inmigración de
postguerra. Este fraile había venido antes de la Segunda Guerra como misionero
para atender a los viejos inmigrantes y crea en función de esto varias
sociedades: la "Sociedad Católica Croata de Hombres", la
"Sociedad de Mujeres", la "Comunidad Católica Croata".
Edita también el boletín " Život" (Vida). Gracias a su intercesión,
el General Perón cambió la legislación relativa a la inmigración en la
Argentina y con este cambio pudo ingresar el primer gran contingente de refugiados,
por lo que merecidamente se lo llamó "el padre de la nueva inmigración
croata". En 1959 publica en castellano la obra "Comunismo sin
máscara" y empieza a dar una serie de conferencias de orden filosófico,
moral y social en las más importantes ciudades argentinas, así como en casi
todas Ias capitales de América del Sur y Centroamérica. Durante 16 años
recorrió el mundo con su prédica, habiendo dictado numerosas conferencias y
registrado 14 reediciones de su libro.
Finalmente
corresponde una mención especialísima para fray Lino Pedišić, nacido en
1918 en la isla de Pašman. Llega a la Argentina en 1946. Primeramente trabajó
en el convento y parroquia de José Ingenieros, colaborando con fray Blaž
Štefanić en su gran obra en favor de los refugiados. En 1947 sale a
misionar entre los croatas del interior. Recorrió así toda la provincia de
Buenos Aires, Santa Fe y Chaco. Luego estuvo en Chovet nueve años en la
parroquia y al frente del Instituto para niños croatas. En 1956 asume la
dirección del convento de José Ingenieros y ayuda al Padre Rade en su misión
entre los croatas. Luego es nombrado Delegado para los misioneros croatas en la
Argentina y Secretario General de la Comisión Católica Argentina para los
Refugiados, institución que depende del Vaticano y de la Conferencia Episcopal
Argentina. Inicia la publicación mensual "Ognjište" (Hogar).
Funda la institución "Caritas Croata Cardenal Stepinac". En 1966 fue
nombrado Delegado Provincial para los franciscanos de la provincia de San
Jerónimo, con sede en José Ingenieros. Celebra las misas comunitarias. Preside
el grupo de croatas de la Argentina que viajan a Roma con ocasión de la
proclamación del Primer Santo croata: Nikola Tavelić. Edita la revista
"Migración". Como representante de la Comisión Católica Argentina
para los refugiados participa anualmente en reuniones de instituciones afines.
Actualmente sigue siendo director espiritual de la Comunidad Croata en la
Argentina y preside el "Centro Católico Croata San Nikola
Tavelić".
Volviendo
a la inmigración política como tal, podemos decir que su aporte es realmente
significativo en las más diversas ramas profesionales, artísticas y
empresariales. Tal vez, la especialidad más destacable en su aporte haya sido
la de los Ingenieros Forestales e Ingenieros Agrónomos. De hecho la Argentina
no poseía una Facultad dedicada a la Forestación. Son precisamente los
ingenieros Dr. Josip Balen, Jure Petrak, Luka Poduje y Kazimir Uhrin quienes
ponen las bases en Santiago del Estero para la primera Facultad con orientación
Forestal de la Argentina, pasando posteriormente a organizar otros Centros de
Formación Técnica, como lo hiciera el ing. Luka Poduje en La Pampa. Otros
ingenieros forestales son contratados como asesores para el desarrollo forestal
de diversas zonas del interior desde Chaco, Formosa, Misiones hasta La Rioja,
Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Es destacable la
labor de los ingenieros Frković, Asančaić, Maks Hranilović
y Slavko Hranilović. Este último, siendo director de bosques del Bolsón,
provincia de Río Negro, colabora también en el desarrollo de la vida cultural y
social del lugar. Fue uno de los fundadores de la escuela nacional y del
magisterio del Bolsón, así como presidente del Acro Club, fundador y director
de un coro zonal, profesor en el nacional del Bolsón así como de la Facultad de
Agronomía de La Plata.
Los
ingenieros agrónomos por su parte también colaboraron con sus conocimientos
fundamentalmente en el arco del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA). Así debemos destacar la tarea del Ing. Josip Crnko en la Estación
Experimental Agropecuaria La Consulta de Mendoza. El Ing. Crnko es miembro de
las más destacadas sociedades profesionales argentinas e internacionales de su
especialidad. Por su destacada labor se hace merecedor de tres becas en el
extranjero, recibiendo sus aportes menciones internacionales muy importantes.
Vuelca también sus descubrimientos en gran cantidad de artículos publicados
tanto en revistas argentinas como extranjeras ele relieve en la especialidad.
Del mismo modo debe considerarse la labor del Prof. Marcel Bakarčić
en el Laboratorio de Fitopatología del Delta del Paraná en Campana donde se ha
especializado en fruticultura. Otro destacado agrónomo es el Ing. Ante Tunca
cuyos estudios sobre la mosca mediterránea le valieron becas en México y
California así como en Costa Rica, Nicaragua y Panamá. Fue en diversas
oportunidades delegado argentino ante organizaciones latinoamericanas. También
desarrolla su actividad científica y técnica dentro del marco del INTA el Ing.
Jure Devčić, quien se desempeña como investigador en el Centro de
Investigaciones en Ciencias Agronómicas de Castelar, dedicado especialmente a
la genética. Profesor en cursos de postgrado y miembro de sociedades argentinas
y latinoamericanas de genética y fitotécnica.
También
en otros campos de la ciencia los croatas hacen su aporte, tal es el caso de la
geodesia, especialidad del ing. Stjepan Horvat quien fuera rector de la
universidad en Croacia, y que en 1948 llegara invitado por las autoridades
argentinas para colaborar con el Instituto Geográfico Militar de Buenos Aires.
Autor de varios libros en idioma alemán, croata y castellano así como de
numerosos artículos científicos influye decisivamente en la formación de los
jóvenes estudiantes argentinos. El nombre del Ing. Horvat trasciende las
fronteras de la Argentina siendo consultado y apreciado en los Estados Unidos
así como en Europa.
La ingeniería electromecánica también tuvo su aporte en la persona del Ing. Petar Marčelić, quien desde su arribo a la Argentina en 1948 se , desempeña en la Dirección de Energía de la Pcia. de Buenos Aires. Desde 1950 fue profesor titular en la Facultad de Ingeniería de La Plata, posteriormente profesor en la Universidad Nacional del Sur y finalmente de la Universidad Nacional de Buenos Aires.
En el
campo de la química se destaca el Ing. Tomislav Kopsić, profesor en la
Universidad de Bahía Blanca, acreedor de varios premios, miembro de diversas
asociaciones químicas. Se consideran relevantes sus descubrimientos relativos a
la industria lanar.
Pero
no sólo la ciencia y la tecnología reciben los aportes de estos refugiados
croatas, también las humanidades se benefician con personalidades como lo es el
Prof. Dr. Zlatko Tanodi, historiador, paleógrafo y archivista. Al llegar a la
Argentina en 1948, va a Comodoro Rivadavia donde se desempea como secretario y
luego vicepresidente del Instituto Superior de Estudios Patagónicos. En 1953 es
invitado por el decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de
Córdoba para hacerse cargo de la cátedra de Paleografía. Luego pasa a ser
profesor titular por concurso de Historia Medieval. En la misma facultad funda
la primera escuela archivística de la Argentina en 1959. Durante el período
1958-59 fue vice-decano de la misma facultad. Es miembro de diversas sociedades
archivísticas internacionales. Entre sus múltiples trabajos y estudios cabe
destacar las "Normas de edición de documentos históricos" donde el
Prof. Tanodi unifica criterios para la publicación de documentos, normas que
fueron impuestas para toda la América Hispana. Finalmente y coronando toda esta
carrera de estudio e investigación es incorporado como miembro de número a la
Academia Nacional de Historia.
Las
letras clásicas y la educación humanista encontraron en el Prof. Mirko
Eterović uno de los cultores más entusiastas. Llegado a la Argentina en
1948 se dirige a Córdoba y se inicia corno profesor en institutos de nivel
medio, en el Colegio Nacional de Monserrat; luego en profesorados y por último
en las dos Universidades de Córdoba: la Nacional y la Católica. De sus
numerosas obras es digno de destacar su Lexicon, diccionario etimológico
griego-latino-castellano. Toda su labor pedagógica se vio impulsada por el
ideal humanista tratando de imponer la educación clásica para el
perfeccionamiento integral de la juventud argentina.
También
la bibliotecología se vio favorecida con un especialista de primera línea como
el Prof. Nikola Matijević, quien se formó en el Goethe Institut de Munich,
en Salzburgo, en las bibliotecas de las universidades de Innsbruck, Bologna, en
la biblioteca estatal Vittorio Emmanuelle y en la biblioteca Vaticana. Habiendo
llegado en 1948 a este suelo se dirige a Bahía Blanca donde se inicia como
profesor de latín en eI Instituto Tecnológico del Sur, luego llega a ser
profesor por concurso en la Universidad Nacional del Sur. También se desempeña
como director de la Biblioteca Central de la misma universidad y director
honorario de su Centro de Documentación Bibliotecológica.
Entre
los croatas pertenecientes a esta tercera etapa había también varios médicos,
pero como el ejercicio de esta profesión está severamente controlado por los
Colegios Médicos, la necesidad de revalidar su título impidió que muchos de
ellos pudieran ejercer libremente su profesión, como sucedió en el caso de
ingenieros, agrónomos o químicos. Pero aún en esta rama de la ciencia hubo
aportes destacables como es el caso del Dr. Franjo Pušković, quien ya como
estudiante recibiera un premio por su trabajo acerca de la "Circulación de
la sangre a través de los capilares". Llegó en 1948 a la Argentina siendo
primeramente empleado en Obras Sanitarias, pero habiéndoselo detectado como
médico experto se lo envía a la ciudad entrerriana de Paraná. Allí el Ministerio
de Salud Pública lo nombra jefe de bioestadística y lo deriva al estudio de la
brucelosis. Se especializa en esta enfermedad y en parasitología, siendo el
promotor de la vacunación profiláctica contra la brucelosis. Cinco años después
el mismo sistema es aplicado en Rusia, y en el VI Congreso Mundial en Viena se
le reconoce a la Argentina la primicia en el sistema profiláctico. En 1952
revalida su título en la Facultad de Medicina de La Plata y empieza a dedicarse
a la ginecología, llegando a representar a la Argentina en diversas reuniones
internacionales celebradas en Costa Rica, México, Nueva York, Los Angeles y
Viena. En toda su actuación pública y científica destaca su condición de croata
con un patriotismo ejemplar.
También las relaciones laborales y gremiales adquieren un aporte singular en la persona del Prof. Ante Vitaić-Jakaša quien participa de la delegación argentina ante la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y por su capacidad llega a ser miembro permanente del consejo directivo de dicha organización con sede en Ginebra. Conocedor como pocos de la legislación laboral nacional e internacional es consultor permanente en la Argentina y en el extranjero. Llega a ser miembro permanente de los Tribunales de la OIT en Ginebra, y en la Argentina director de la Caja de Subsidios Familiares para el Personal de la Industria. Por su actuación internacional se hizo merecedor de diversas condecoraciones que protocolarmente sólo corresponderían a presidentes o ministros de relaciones exteriores. Es digno de destacar que recibió la máxima condecoración española: La Gran Cruz de Isabel la Católica. Lamentablemente su valioso aporte es truncado por una dolorosa situación, desaparece de pronto sin que Ias autoridades civiles y policiales hayan podido develar jamás semejante misterio que enlutó a su familia, a la comunidad croata y a la misma comunidad argentina a la que había servido con tanta abnegación.
El
arte es una de las manifestaciones más profundas de los valores de un pueblo, y
con el privilegio de un lenguaje universal no encuentra ni las barreras del
idioma, ni Ias de Ias leyes, por eso los artistas logran, tal vez, la
integración cultural más profunda. Así los paisajes argentinos adquieren color
en el paisajista Josip Crnobori, o el arte sacro en el pintor e historiador del
arte Žarko Šimat, así como la actualidad trágica de la ers atómica, del hombre
librado a un espacio infinito encuentra la expresión pictórica más adecuada en
Zdravko Dučmelić, considerado uno de los mejores pintores de la
Argentina, y de relieve internacional como lo acreditan sus exposiciones en las
más importantes capitales del mundo. Entre los artistas plásticos no podemos
dejar de mencionar al ceramista Šime Pelicarić cuyos murales han merecido
en diversas oportunidades primeros premios en exposiciones realizadas en la
Argentina, así como en salones de París, Chile, Perú y Estados Unidos. Cabe
también recordar al poeta místico y pintor de paisajes barilochenses Zvonko
Katalenić, de notable actuación en la zona de los lagos del Sur.
En el
campo de la música, el ya mencionado Coro Croata Jadran fue el vehículo para
esa especial comunicación que puede establecer la melodía, el calor de Ias
voces humanas, que desde 1948 hasta nuestros días difunde la cultura musical
del pueblo croata en el más alto nivel artístico, habiendo realizado sus
conciertos en las salas más prestigiosas de la Argentina como el Teatro
Cervantes, el Coliseo, el Odeón, Radio Nacional, Universidad del Salvador, etc.
Dos de los que fueron sus directores merecen uña mención especial por su
destacada labor como compositores y directores de orquesta: Ante Kopitović
e Ivo Degrel. Kopitović además de sus composiciones corales tiene
importantes composiciones de cámara: Suite Argentina No. 1, Suites N° 2 y 3,
Danza Aragonesa, Carnavalito, Taras Bulba, siendo su obra más prestigiosa el
Poema Sinfónifo "Los Andes". Director por mucho tiempo de la orquesta
de Radio Nacional dirige en las salas de concierto más afamadas como la de la
Facultad de Derecho, la ele la Facultad de Medicina e incluso en el Teatro Colón.
Degrel es autor de significativas composiciones vocales y su obra cumbre
"Obertura Pastoral" sobre la base de temas folklóricos llegó a ser
ejecutada por la orquesta sinfónica de Radio Nacional. Como solista debemos
mencionar también a la pianista Ana Kokša quien además de su actuación en salas
de concierto tuvo gran difusión radial y televisiva, siendo una de las
promotoras más destacadas en estos medios de comunicación del folklore croata.
Como organista y compositor de temas religiosos descolló el sacerdote Mirko
Kovačec.
En el
ámbito literario si bien hay varias figuras que contribuyen con novelas y
ensayos que de alguna manera reflejan las amargas experiencias vividas en la
guerra como Željko Dučmelić, Mate Erić, Marijan Mikac, Ilija
Jurić, debemos sin embargo destacar dos nombres por su obra de integración
cultural argentino-croata. Ellos son Vinko Nikolić y Pero Tutavac.
Nikolić,
editor de la prestigiosa publicación Hrvatska Revija es ante todo un
poeta, que si bien nunca escribió en castellano tradujo al croata la mayor
parte de los poemas de Alfonsina Storni, de la que realizó también un profundo
estudio literario. A su vez tradujo al castellano nuestro himno nacional croata
Lijepa Naša (Oh hermosa patria nuestra). Tutavac, periodista y lingüista croata
se destaca especialmente por su traducción del Martín Fierro al idioma croata.
adaptando el poema de Hernández al tipo de poema nacional y popular croata. con
lo que logró mantener la frescura y vitalidad del poema original. Finalmente
cabe destacar dos obras escritas en castellano para difundir la Incha contra el
marxismo, si bien de género muy diferente, la ya mencionada "Comunismo sin
máscara" de Fr. Blaž Štefanić de carácter filosófico y sociológico, y
una obra de literatura militar "Elementos y métodos de la Guerrilla
Comunista" del Cnel. Ivan Stier, que precisamente por su temática tuvo
gran difusión entre la oficialidad argentina, siendo usada como texto en
diversas escuelas, liceos e institutos militares.
Si
pasamos al campo empresarial, descubrimos también significativos aportes de
empresas fundadas por croatas que contribuyen al desarrollo industrial y
económico argentino, tal es el caso de la Empresa Constructora del Ing. Antonio
Grljušić, posteriormente, en 1948, denominada Cía. Sud Argentina de
Construcciones, que construyó un total de 1.500 km de caminos y rutas por toda
la república; la empresa Inargind fundadas en 1954 por Kazimir
Kovačić, dedicada al montaje industrial; la empresa IDECO fundada en
1958 por el Dr. Radovan Latković dedicada a la instalación y ambientación
de oficinas y empresas, la Fábrica de Tejidos Pulloverfin e Hilandería Ivolana
(1956 y 1957) fundada por Ivo Rojnica, empresa pionera en la exportación en
gran escala. No menciono muchas otras empresas actualmente florecientes por
referirnos sólo a las iniciadas por aquellos inmigrantes políticos en los
primeros años de su ingreso al país.
Probablemente
en esta enumeración hayan quedado involuntariamente sin mención nombres muy meritorios,
así como quedan en el anonimato cientos y miles de trabajadores profesionales y
no profesionales, pero en ese caso corresponde destacar que también ellos con
su dedicación silenciosa, con responsabilidad y laboriosidad han contribuido y
contribuyen al engrandecimiento de la República Argentina, testimoniando los
valores de la nación croata.
Pasando
por último del marco individual al institucional, debemos des-tacar los aportes
de dos instituciones únicas en su estilo: el Instituto Croata Latinoamericano
de Cultura, cuyo objetivo es la difusión en los países de habla hispana de la
cultura croata informando de la política actual, cultural y social de la nación
croata, así como el estudio de Ias relaciones en el pasado y en el presente
entre los croatas y los pueblos latinoamericanos. El Instituto edita desde el
año 1960 como su órgano de difusión la revista trimestral Studia Croatica,
en castellano, con el aporte de los más destacados intelectuales croatas y
argentinos. También realizó dos ediciones especiales de valor
histórico-documental de primer nivel: "La Tragedia de Bleiburg" y
"Bosnia y Herzegovina", así como un compendio de la historia,
geografia, economía, literatura, arte y cultura en general de Croacia titulado
"Croacia y su destino".
La otra
institución cuya labor, en pro de la integración argentino-croata ha cumplido
una tarea insustituible es el Club Cultural Argentino-Croata, fundado en 1956
para el acercamiento e intercambio cultural, propagando la verdad del pueblo
croata, difundiendo su cultura en los más diversos ámbitos a través de un
sinnúmero de conferencias, mesas redondas, exposiciones, actuaciones musicales
y artísticas diversas. Como curiosidad podemos mencionar que el Club Cultural
ha recibido en donación la biblioteca "Kralj Tomislav" fundada en
1925 por Miho Mihanović, legada al Club por sus herederos.
Actualmente
a estas dos instituciones de larga trayectoria se agregan la institución
organizadora de este encuentro que agrupa a la Juventud Croata de la República
Argentina y la Asociación de Profesionales y Empresarios Argentino-Croatas de
reciente fundación, cuyos objetivos son reunir a los hijos de croatas nacidos
en la Argentina, a los jóvenes profesionales y empresarios con la finalidad de
perfeccionar esa integración cultural y económica a fin de servir mejor a la
patria donde vivimos, crecimos, nos educamos y formamos intelectualmente sin
perder nuestras raíces croatas que en el dolor de nuestros antepasados templan
y fortalecen nuestro espíritu para luchar por la libertad y el desarrollo de la
patria que nos acogió, así como por la libertad y el desarrollo de la patria
que dejaron nuestros padres:
Hoy,
muchos de nosotros, hijos y nietos de inmigrantes croatas, somos profesionales,
investigadores, profesores en los claustros universitarios, empresarios que
desarrollamos nuestra actividad en esta bendita Argentina con la conciencia de
que en cada uno de nosotros debe estar personificado ese destino común de
grandeza y libertad que desde el principio quisieron nuestros padres y abuelos
tanto para la Argentina como para Croacia. Tal vez, quienes mejor entendieron
esto fueron aquellos soldados en las Malvinas que como Jukić y Brašić
dejaron sangre croata para sellar por siempre ese destino común en un supremo
aporte de la Nación Croata a la Nación Argentina.
Que
Dios nuestro Señor permita a ambas cumplir con el ideal encerrado en la estrofa
del himno nacional argentino:
"Libertad,
libertad, libertad
Oíd el
ruido de rotas cadenas
Ved en
trono a la noble Igualdad."
Disertacion
pronunciada el 20 de Junio de 1986 en el acto de apertura del Encuentro
Nacional de la Juventud Croata de la República Argentina.
BIBLIOGRAFIA
Ivo
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Katolička
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Migraciju,
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