¿ES
POSIBLE LA DEMOCRACIA EN YUGOSLAVIA?
MATE
MEŠTROVIĆ, Nueva York
La
Segunda Guerra Mundial simplificó el complicado mapa étnico de la Europa oriental.
Polonia, por ejemplo, llegó a ser virtualmente un estado nacionalmente
homogéneo como consecuencia de la pérdida de sus territorios orientales de
antes de 1939, habitados por bielorrusos y ucranianos, a causa de la
exterminación por los nazis de la fuerte comunidad judía y la expulsión de
millones de alemanes de los territorios ganados a Alemania.
La
composición étnica de Checoslovaquia, otro de los estados multinacionales
"sucesores" creados después de la Primera Guerra Mundial en virtud de
los Acuerdos de Versalles, fue también simplificada a raíz de la anexión
soviética de Rutenia y la expulsión de los Sudetes de 3,5 millones de alemanes.
Hoy Checoslovaquia es un país con la substancial mayoría checa y una minoría
eslovaca, y alrededor de un medio millón de húngaros que viven a lo largo de la
frontera de Eslovaquia con Hungría.
El
mapa étnico de Yugoslavia, por otro lado, quedó casi tan complejo como a los
comienzos de la Segunda Guerra Mundial. El único grupo nacional eliminado en Yugoslavia
fue el medio millón de alemanes, que habitaban mayormente en Voivodina, y un
grupo considerablemente menor de italianos que se fueron de Dalmacia, Rijeka
(Fiume) e Istria.
La
República Socialista Federal de Yugoslavia es un país compuesto por cinco
naciones eslavas más varias "minorías nacionales" (narodnosti). Están
los servios, los croatas, los eslovenos, los macedonios, los discutidos
musulmanes de Bosnia, los montenegrinos, medio millón de húngaros, algunos
centenares de miles de turcos, gitanos y gente que declara ser
"yugoslavos", como también albaneses cuyo número está aumentando
rápidamente y se sitúan, sea como sea, entre 1,8 y 2,5 millones y que hoy por
su número constituyen el tercer grupo nacional en Yugoslavia, por cuanto en el
orden numérico vienen sólo después de los servios y los croatas, pero antes de
los eslovenos, los macedonios y los montenegrinos.
El
complejo carácter étnico de Yugoslavia y el fuerte antagonismo entre diferentes
naciones y nacionalidades son los factores que dificultan aún más el
establecimiento de un orden democrático en Yugoslavia. Si en general cabe la
democracia pluralista en la Yugoslavia multinacional, es una cuestión abierta.
Algunos
observadores piensan que no cabe. Evaluando las perspectivas después de Tito,
Erik v. Kuehnelt-Leddihn escribió en The National Review (7 de marzo de
1980): "No hay ninguna duda de que Yugoslavia puede mantenerse unida
únicamente con el ejército de una monarquía absolutista o con un dictador a la
cabeza de un movimiento totalitario. Una república yugoslava democrática y
parlamentaria es casi inimaginable. 'Las instituciones libres' ha dicho John
Stuart Mill en su Gobierno representativo, 'son casi imposibles en un país
compuesto de nacionalidades diferentes. En un pueblo sin el sentimiento de
solidaridad, especialmente si hablan diferentes idiomas, no puede existir una
opinión pública compartida tan necesaria para la acción de un gobierno
representativo'. Sin embargo es posible encontrar el 'sentimiento de
solidaridad' entre diferentes nacionalidades —Suiza es acaso el mejor ejemplo—
pero todo 'sentimiento de solidaridad' que pudo haber existido una vez en
Yugoslavia, fue anulado durante la Segunda Guerra Mundial."
LA
DECLINACION DE LA DEMOCRACIA EN SERVIA
Durante
una década después del asesinato de Alejandro Obrenović en 1903 y la
entronización de Pedro Karadjordjević, la Servia nacionalmente 'homogénea
gozó de una genuina democracia campesina. Pero la expansión de Servia como
resultado de las guerras balcánicas (cuando un gran número de eslavos
macedonios y de albaneses fue incluido a Servia) y después en 1918, al terminar
la Primera Guerra Mundial, la fundación del multinacional Reino de los Servios,
Croatas y Eslovenos, impuso graves tensiones a la democracia servia. Stojan
Protić, estadista servio, fue uno de los primeros en percatarse que la
democracia servia estaba destruyéndose en la Yugoslavia multinacional.
La
historia parlamentaria de Yugoslavia entre 1918 y 1929, cuando el rey Alejandro
disolvió el parlamento y proclamó la dictadura real, es la historia de la
declinación del gobierno democrático bajo la presión del cada día más áspero
conflicto servio-croata.
Los
partidos que dominaban en la política yugoslava estaban mayormente constituidos
sobre las bases étnicas. El Partido Radical servio fue el partido predominante
de los servios. El Partido Demócrata, aunque sostenía ser
`"yugoslavo" por su objetivo e ideología, era una coalición de la
oposición en la Servia anterior a la Primera Guerra Mundial con la minoría servia
en Croacia. El Partido Republicano Campesino Croata bajo la guía de Esteban
Radić era originalmente el partido del campesinado croata de
Croacia-Eslavonia, muy pronto llegó a ser en Yugoslavia el partido de la
abrumadora mayoría de los croatas católicos. El Partido Popular Esloveno
representaba a la mayoría de los eslovenos, mientras que la Organización
Musulmana Yugoslava hablaba en nombre de los mulsumanes de Bosnia-Herzeovina.
El Partido comunista era prácticamente el único partido genuinamente yugoslavo,
aunque fuertemente dividido según las lineas nacionales.
Cuando
se produjo el asesinato de Radić en el parlamento de Belgrado en 1928, el
conflicto serviocroata adquirió tales proporciones que el gobierno
representativo se paralizó y el rey Alejandro proclamó la dictadura para salvar
el país —como sostenía— del caos y de la guerra civil.
Pero
la dictadura de Alejandro no consiguió crear de un país con pueblos enemistados
una "nación yugoslava" o por lo menos darles un sentido de comunidad.
Después del asesinato de Alejandro en Marsella en 1934 y en vista de la
creciente amenaza de la Alemania nacional-socialista el gobierno del Príncipe
Pablo, estimulado por los ingleses aflojó gradualmente la dictadura y buscó
consolidar el estado llegando a un entendimiento con el Partido Campesino
Croata. Esto llevó, en 1939, al establecimiento de Banotina Hrvatska (autonomía
administrativa) que incluia Croacia-Eslavonia, Dalmacia y algunas áreas
predominantemente católicas de Bosnia-Herzegovina.
Pero
"sporazum" (el compromiso) fue de corta vida. El 27 de marzo de 1941,
un grupo de oficiales nacionalistas servios, estimulados y financiados por los
servicios de inteligencia británicos, derrocaron el régimen del Príncipe Pablo
tanto por haber adherido al Eje como por haber acordado el establecimiento de
una Croacia autónoma. Pocos días después del putsch militar servio, Hitler
atacó a Yugoslavia y la aplastó sin que esta ofreciera prácticamente
resistencia alguna. Los croatas proclamaron su estado independiente quedando
Yugoslavia desmembrada y un caos sangriento estalló. Por un lado hubo
confrontación de los ejércitos de ocupación (alemanes, italianos, búlgaros y
otros) con la guerrilla insurgente y por otro lado la guerra civil entre
servios, croatas, albaneses, comunistas y otros, en la cual perecieron varios
centenares de miles. El holocausto croata culminó en Bleiburg y en las
"marchas de muerte" con cerca de 300.000 víctimas.
LA
YUGOSLAVIA RESTAURADA
Yugoslavia
fue restaurada, al terminar la Segunda Guerra Mundial, bajo el liderazgo
comunista como un estado federal de seis repúblicas y dos regiones autónomas
(Kosovo y Voivodina). El aporte exacto de los croatas y los servios en la lucha
partisana durante la guerra sigue discutiéndose, así como tantas otras cosas de
la reciente historia yugoslava. Después de los primeros éxitos en Servia en
1941, los partisanos fueron echados de allí, y no consiguieron reponer sus
fuerzas hasta 1944, cuando la derrota de los alemanes se ponía evidente cada
día más y las fuerzas soviéticas avanzaban por los Balcanes. Los croatas de
Dalmacia contribuyeron en gran medida desde el primer momento a la lucha
partisana debido a la anexión por Italia de grandes porciones de Dalmacia. El
aporte de los montenegrinos era también grande como también el de la minoría
servia en Croacia y Bosnia-Herzegovina.
Los
comunistas sostienen que han resuelto una vez por todas los antagonismos
nacionales en Yugoslavia. "La hermandad y la unidad" de los pueblos
de Yugoslavia, era el lema galvanizador durante la guerra de liberación
nacional. La abolición del capitalismo, la destrucción de la burguesía y la
transformación socialista revolucionaria de la sociedad eliminaron
—supuestamente— las causas del conflicto entre los pueblos de Yugoslavia.
'Pero no
fue así! Varios libros publicados en los años recientes, especialmente
"Tiempo de guerra" de Milovan Djilas, "El herético en la
izquierda" de Ivan Supek, "El nacionalismo en la Europa
contemporánea" de Franjo Tudjman y otros, revelaron la existencia de agudos
conflictos nacionales dentro del movimiento comunista durante y después de la
guerra..
Por
ejemplo, Tito destituyó (por consejo de Djilas y Kardelj) en 1944 a Andrija
Hebrang como secretario del Partido comunista croata, acusándolo de
"nacionalismo croata", de favorecer el clericalismo croata y de
formar en Croacia un frente popular con los elementos "izquierdistas"
del Partido Campesino Croata.
En
1945, los comunistas servios y croatas disputaban agriamente sobre los límites
de sus repúblicas, especialmente los de Srijem y Boka Kotorska, áreas
finalmente incorporadas a Servia y Montenegro, respectivamente.
Pocos
años después, los stalinistas radicales dentro del Politburó yugoslavo
(especialmente Djilas) acusaron a Hebrang, quien en esa época estaba a cargo de
la economía yugoslava, de favorecer las inversiones en Croacia en detrimento de
las áreas menos desarrolladas, y de oponerse a la centralización y la
colectivización coercitivas sostenidas por los radicales.
La
ruptura Tito-Stalin de 1948 dio a los radicales dentro del politburó yugoslavo
la oportunidad de saldar cuentas con Hebrang y con los demás que se opusieron a
sus prácticas políticas. Hebrang fue acusado de ser "stalinista", fue
encarcelado y finalmente liquidado en la cárcel. La colectivización forzada fue
impulsada contra la fuerte oposición campesina, el aparato estatal fue
centralizado y las prerrogativas de las repúblicas y de las regiones autónomas
fueron drásticamente reducidas. Svetozar Stojanović, filósofo
perteneciente al grupo de la revista "Praxis", denominó con
perspicacia la política del grupo dominante Tito, Djilas, Kardelj,
Ranković como "el antistalinismo stalinista".
El
primer período de liberalización de la postguerra empezó con el sexto congreso
del Partido en 1952, que ratificó el programa Tito-Djilas de la democratización
del estado y de la sociedad yugoslava. El fuerte y brutal conflicto con Stalin
y la Unión Soviética en el nivel internacional y con los
"stalinistas" locales en el interno, hicieron que Yugoslavia fuera
cada vez más dependiente de la ayuda económica y la asistencia militar del
Occidente, lo que a su vez llevó a la jefatura de Belgrado tomar en
consideración su adhesión a la NATO y empezar con el experimento de la
"liberalización" y la "democratización" interna del
régimen.
Pero
la muerte de Stalin acaecida en 1953 cambió repentinamente el cuadro
internacional. Tito nunca comulgaba con la idea de "liberalizar" la
dictadura, y ahora se le presentaba la ocasión de retroceder, de reconciliarse
con Moscú y de reducir fuertemente su creciente dependencia del Oeste. Djilas,
empero, se convirtió en el principal pregonero de la democratización y la
limitación del poder del Partido, rehusó abandonar esta actitud y, en
consecuencia, fue la víctima más prominente de la política de Tito de regreso
rumbo a Moscú.
El
próximo período de liberalización arrancó en 1966 con la desgracia y la caída
de Alejandro Ranković, jefe de la policía secreta. Ranković fue
acusado por Tito y sus secuaces de haber violado la "legalidad
socialista" y de una serie de otros crímenes y violaciones de derechos
individuales y étnicos, especialmente contra los albaneses de Kosovo. El
ablandamiento de la dictadura llevó rápidamente al resurgimiento del movimiento
nacional en Croacia, Kosovo y en otras partes. En la atmósfera de una mayor
libertad, los intelectuales croatas emitieron su "Declaración" sobre
el idioma croata atacando la política oficial de fusionar los idiomas croata y
servio.
A
pesar de la unidad teórica y organizativa del movimiento comunista y el alto
grado de centralización del estado yugoslavo, se tomó cada vez más evidente que
la élite dirigente comunista estaba dividida en agrupamientos según la línea
nacional y por "repúblicas". El liderazgo comunista croata nuevo y
más joven, encabezado por Mika Tripalo y la Dra. Savka
Dabčević-Kučar, defendía enérgicamente los intereses económicos
y políticos de la República Socialista de Croacia apuntando a la transformación
de Yugoslavia en una confederación.
David
Binder de The New York Times percibió la relación de interdependencia entre la
disminución del poder de la policía secreta y del resurgimiento inmediato del
nacionalismo croata. "El resentimiento entre los servios y los croatas
como también otras hostilidades estaban siempre presentes", escribió
Binder. "Pero la atmósfera de libertad y el realismo crecientes de la vida
pública los pusieron más al descubierto".
KARADJORDJEVO
Y LA REPRESION RENOVADA
En su
Lucha contra la "vieja guardia" en Croacia y en Belgrado, la nueva
dirección comunista croata buscó cada vez más el sostén de las masas croatas,
permitiendo y hasta estimulando una expresión más libre del nacionalismo
croata.
La muy
respetable institución cultural croata Matica hrvatska (estrechamente asociada
con Tripalo y Dabčević-Kučar) trató de transformarse, como más
tarde la acusó Tito, "en una organización política", ligada a la
dirección del Partido, pero autónoma. En 1971 Matica empezó con la publicación
del semanario Hrcatski tjednik, cuya circulación aumentó en los primeros seis
meses de una tirada de 25.000 a 150.000 ejemplares.
La
jefatura comunista croata mostró, sin embargo, menor tolerancia con los grupos
que no estaban ligados a ella, como por ejemplo la asociación literaria
"Tin" que publicaba desde 1968 el popular y nacionalista Hrvatski
književni list (Gaceta literaria croata). Esta publicación era tolerada
durante un cierto tiempo, pero en 1971 fue prohibida, en parte para dejar campo
libre a Hrvatski tjednik.
El
liderazgo de Zagreb se peleaba con los intelectuales
"marxistas-humanistas" que publicaban la revista Praxis,
prohibiendo incluso un número. Los nacionalistas croatas, dentro y fuera de la
dirección del Partido, acusaban al grupo de Praxis de ser sostenedores
del centralismo político y económico y del integralismo nacional yugoslavo.
En
Servia, la nueva dirección partidaria, liderada por Marko Nikezić y
Latinka Perović, parecía dispuesta a aceptar el establecimiento de una confederación,
favorecían un mayor ablandamiento de la dictadura y una continua evolución de
una economía planeada centralmente en una descentralizada economía del mercado.
Los
desacuerdos políticos yugoslavos en cuanto a la economía, el grado admisible de
libertad, la participación popular en el proceso político y otros asuntos
importantes, fueron siempre entrelazados con la cuestión nacional. el principal
esfuerzo del "movimiento demócrata" croata a fines de 1970 apuntaba a
la realización de las aspiraciones de Croacia como una nación. La tendencia era
formar un frente general nacional croata, englobando a gente de diferentes
puntos de vista ideológicos y políticos. De esa manera el movimiento croata
negaba implícitamente la importancia capital de la lucha y la solidaridad de
clase supeditándolas a la solidaridad nacional.
Tito
quebró este "masovni pokret" (el movimiento masivo) croata con el
apoyo militar y de la "guardia vieja", que tenía miedo de que la
relajación de la dictadura podría al final culminar en una
"contrarrevolución". En una reunión en Karadjordjevo en diciembre de
1971, Tito destituyó a la dirección comunista croata reformista. Matica
hrvatska fue clausurada, Hrvatski tjednik prohibido. En una entrevista
con Der Spiegel, el Dr. Marko Veselica, economista y disidente croata, alegó
que "según las estimacion más verificables... cerca de 32.000 personas
fueron o arrestadas, despedidas de su trabajo, interrogadas por la policía o
sometidas a otra clase de persecuciones y presiones. Esto es un número
considerable ya que la República Socialista de Croacia contaba en esta época
con sólo 4.500.000 habitantes.
Cualquiera
que fuese el objetivo último de los que respaldaban el renacimiento nacional
croata de los últimos años de la década del '60, está seguro que Tripalo,
Dabčević-Kučar y sus partidarios en la dirección del Partido
creían firmemente que Yugoslavia se consolidaría transformándose en una
confederación. Ellos por cierto no buscaron quebrar Yugoslavia o establecer una
Croacia independiente.
La
mayoría de les croatas parece haber sentido Karadjordjevo como un ataque a sus
legítimas aspiraciones nacionales. Eso pudo haber convencido a muchos de que
las aspiraciones nacionales croatas no pueden realizarse en Yugoslavia —fuera
ésta monárquica, comunista o democrática.
En
1972, la dirección "liberal" comunista en Servia a su vez fue
destituida por Tito y reemplazada por un grupo más conformista. Pero en Servia
la purga fue mucho menos severa que en Croacia debido a que el proceso en
Servia no representaba —desde el punto de vista de Tito, del ejército y de la
"guardia vieja" del partido— semejante amenaza al régimen y el
estado.
La
efervescencia nacional croata de los últimos años de la década del '60
representaba la continuación del constante esfuerzo croata por conseguir la
soberanía nacional. En la época de la última posguerra la Liga de los
comunistas de Yugoslavia gozaba del monopolio del poder político. Pero dentro
del sistema de partido único, los intereses nacionales croatas y servios seguían
enfrentados como antes en la Yugoslavia monárquica. Con la caída de
Ranković, que produjo una atmósfera favorable, surgió una nueva y joven
conducción comunista croata que dio la batalla por los intereses nacionales
croatas. A su vez ese hecho cohesionó y politizó a las masas croatas.
En
1971-72, igual que en Austria-Hungría y a veces en la Yugoslavia monárquica, la
minoría servia en Croacia sintió el resurgimiento del nacionalismo croata como
una amenaza a su privilegiada posición en Croacia (donde los servios ocupan, en
forma desproporcional, cargos políticos, policiales, administrativos, en
comunicaciones masivas y otros. El Dr. Dušan Dragosavac y Milutin Baltić,
líderes de la minoría servia en Croacia, desempefiaron un destacado papel en el
sofocamiento del movimiento nacional croata. Su predominio político en la RS de
Croacia por los años 1970 –reeuerd a el papel que Svetozar Pribičević
jugó en los primeros años de la Yugoslavia monárquica y hasta su disensión con
el rey y la čaršija (camarilla) de Belgrado.
Otros
aspectos interesantes de la efervescencia nacional y política yugoslava entre
1966 y 1972 son:
— Los
acontecimientos en Croacia y Servia siguieron su dinámica propia e
independiente. Estos procesos fueron paralelos si bien en muchos aspectos
diferentes.
—
Había poca o ninguna cooperación y coordinación entre los lideres reformistas
en Servia y Croacia.
Subsecuente
a la caída en desgracia de Ranković, el poder político en la región de
Kosovo, habitada por los albaneses, fue gradualmente transferido de los cuadros
servios a los albaneses. Esta tendencia no fue frenada por Karadjordjevo, sino
que continuó durante la década de 1970, constituyendo la base del levantamiento
de 1981 en Kosovo, en la parte occidental de Macedonia y parcialmente en
Montenegro.
¿ES
POSIBLE LA DEMOCRACIA EN YUGOSLAVIA?
Algunos
intelectuales disidentes yugoslavos como Mihajlo Mihajlov creen que la tarea
más importante que encara Yugoslavia es desembarazarse de la dictadura
comunista del partido único. Mihajlov opina que si se estableciera una
Yugoslavia democrática y pluralista, las diferencias nacionales podrian ser y
serían resueltas efectivamente en la libertad. El siente que existe una
identidad de intereses suficiente entre los servios, los croatas, los eslovenos
y otros en Yugoslavia como para asegurar la continuación de ese estado, aunque
como una confederación.
"A
mi me resulta absolutamente claro", escribió Mihajlov en 1980, "que
cualquier acción efectiva para la democratización del país (Yugoslavia) debe ser
llevada a cabo conjuntamente. Todas las discusiones en cuanto a las relaciones
post-comunistas entre los servios y los croatas, el delineamiento de las
fronteras entre las repúblicas o respecto de la instauración de estados
independientes, es despilfarrar el tiempo. La única base posible para una
acción conjunta es el reconocimiento de que cada nación tiene derecho a la
libertad y, en las condiciones democráticas, decidir lo que desea. Estoy
convencido que, si la libertad fuera restablecida, Yugoslavia no se
desmembraria... La liquidación del monopolio de la Liga de los comunistas es la
tarea más importante, y las relaciones servio-croatas son secundarias (lo
primero es liquidar el monopolio de la Liga de los comunistas y la resolución
del problema servio-croata viene después) ... ".
Sin
embargo, la opinión croata predominante es justamente opuesta. La mayoría de
los disidentes croatas (como también las masas croatas) cree que la tarea primordial
es la obtención de la soberanía nacional, y que el tema del gobierno
unipartidario es secundario.
Cada
pueblo de Yugoslavia desea vivir y desarrollar su propia cultura dentro de un
marco y contexto nacionales. Aquellos que tienen poder en Yugoslavia se dan
cuenta de esta persistente tendencia tanto en la esfera cultural como en el
campo económico y se quejan de la tendencia de cada república a desarrollarse
separadamente, a "cerrar sus fronteras" al resto del pais.
Lo
indica el hecho de que las principales iniciativas políticas disidentes desde
la muerte de Tito se estructuraron dentro del marco de las comunidades
nacionales. Algunas de estas iniciativas fueron paralelas y muy similares, pero
no fueron empresas servio-croatas conjuntas.
Por
ejemplo, 36 intelectuales servios firmaron un petitorio solicitando la amnistía
de todos los presos políticos condenados por las "ofensas verbales".
Poco después, 43 intelectuales croatas firmaron una petición por su cuenta,
exigiendo una amnistia algo más amplia incluyendo a "todos" los
presos politicos.
Un
grupo de los intelectuales servios de primera fila, encabezados por el escritor
Dobriša Čosić y el filósofo Ljuba Tadić, intentó editar un
periódico independiente denominado "Javnost" (La opinión pública).
Los disidentes croatas no emprendieron una acción paralela, probablemente
porque eso era completamente imposible e irreal en las condiciones que
prevalecían en la RS de Croacia. Pero intentaron hacer Io que el régimen
permite a Djilas y en la menor medida a otros disidentes servios, o sea el
acceso a los medios des comunicación extranjeros.
La
respuesta que el régimen en Croacia dio a las entrevistas que Franjo Tudjman,
historiador y ex-general guerrillero, Vlado Gotovac, poeta y escritor, y Marko
Veselica, economista y ex-dirigente comunista croata, concedieron a los diarios
y la televisión occidentales, fue acusarlos bajo el art. 133 del Código Penal
que considera injuria, punible con hasta 10 años de prisión el tomar parte en
la "propaganda hostil". Veselica fue tratado más severamente, fue
sentenciado a nueve años de prisión, probablemente, porque fue quien sin
reserva ni tapujos denunció Ia hegemonía servia y la explotación de Croacia.
Varios
periodistas extranjeros, especialmente los franceses, holandeses, alemanes
occidentales y suecos, fueron expulsados de Yugoslavia por haber contactado a
los disidentes croatas, mientras que los corresponsales extranjeros pueden con
libertad entrevistar a Djilas y a los profesores de "Praxis" en
Belgrado. Djilas hasta se atrevió publicar un artículo, con su nombre, en la
revista mensual de los emigrados servios "Naša Reč", publicada
en Londres.
A
pesar de las acusaciones formuladas por varios dirigentes yugoslavos,
especialmente por Jure Bilić, entonces presidente del Sabor (Parlamento
croata) de que los grupos "contrarrevolucionarios" y
"nacionalistas" trabajarían -unidos y también con los enemigos
exiliados en el extranjero, hay pocos indicios de una actividad organizada de
esa fndole. Existen algunos contactos personales, como, por ejemplo, entre
Djilas y Tudjman, pero allí termina todo.
Hay
varios centenares de miles de emigrados de Yugoslavia en Europa Occidental,
Estados Unidos, Canadá, Australia y América latina. Estos inmigrantes, en caso
de adherir a un grupo de oposición, lo hacen generalmente siguiendo la línea
nacional. En efecto, hay muy escasa evidencia de alguna actividad política
sobre una base yugoslava. El grupo que busca promover una "alternativa
democrática yugoslava" al presente régimen, comprende sólo un puñado de
gente, y hasta esas personas están divididas netamente conforme a la línea
nacional respectiva.
De las
entrevistas que los disidentes croatas tuvieron con la prensa extranjera,
parece que de la difícil situación política y económica de Croacia hacen
responsable no tanto al sistema político comunista, cuanto al hecho (según
ellos lo ven) que Croacia está explotada y dominada por Belgrado (i.e. por los
servios). Esto significa, bien entendido, que si Croacia fuera independiente o
tuviera un mayor control sobre su destino, el pueblo croata estaría
económicamente mejor y gozaría de una mayor libertad.
Cuando
hablamos de la democracia pluralista occidental, pensamos en un sistema en el
cual compiten Ios partidos políticos de diferentes filosofías políticas y
programas económicos y donde instituciones varias, tal como las entidades
culturales, iglesias, universidades y empresas comerciales son independientes o
por lo menos substancialmente autónomas respecto del control del partido y del
estado.
En
España después de Franco, fue restaurada la democracia parlamentaria al estilo
occidental, compitiendo por el poder politico. Cuesta imaginar un proceso
similar en la Yugoslavia de la era post-Tito. La situación en Yugoslavia es
totalmente diferente de la imperante en España.
Hay
una acusada diferencia consistente en que a pesar de los distingos regionales y
el combativo separatismo vasco, existe un fuerte sentido de cohesión nacional,
histórica, cultural y religiosa española en la mayor parte del país. En pocas
palabras, España no es un país multinacional en el sentido yugoslavo.
La
restauración de la democracia occidental no hizo peligrar la supervivencia de
España como país, aún en el caso en que los vascos lograran, de un modo u otro,
la independencia. El establecimiento de la democracia de tipo occidental en
Yugoslavia tendría seguramente como resultado la formación de partidos
políticos nacionales, que combatirían por los intereses de los respectivos
pueblos, repúblicas y regiones autónomas. Semejante proceso no amenazaría tanto
el orden social y político existente cuanto a Yugoslavia como estado.
Djilas,
quien como Mihajlov, cree que Yugoslavia podría sobrevivir y que sobreviviría
como democracia, reconoce el alineamiento nacional político. "En
Yugoslavia ahora la situación es tal que nadie se siente como un yugoslavo en
el sentido politico, y ni pensar en el sentido étnico. Cada nación está
desarrollando sus propias ideas sobre sus propios fundamentos nacionales, eso
es en base al propio individualismo nacional. El futuro de Yugoslavia, por lo
tanto, debe construirse sobre un entendimiento —si se quiere llamarlo así— de
las fuerzas políticas nacionales".
Yo soy
mucho menos optimista en cuanto a las expectativas de una Yugoslavia
democrática. Me parece que el peso de las pruebas históricas de los últimos 68
años, desde la primera instauración de Yugoslavia en 1918, demuestra que ese
país puede mantenerse unido sólo por la fuerza. El pluralismo político
terminaría muy pronto en el descalabro de Yugoslavia. Incluso un debilitamiento
relativo ciel régimen represivo origina fuertes demandas nacionales
centrífugas, tal el caso de los croatas en los últimos años do la década de
1960 o lo que ocurrió con los albaneses en 1981.
Aunque
las oligarquias dirigentes comunistas en varias repúblicas y las provincias
autónomas resistieron muy eficazmente la formación de centros políticos rivales
fuera del armazón reconocido de poder, sin embargo están distanciándose cada
día más desde la muerte de Tito, producida en 1980. De esta manera la gran
parte de poder volvió ahora a los centros republicanos y provinciales y hay ya
ocho agrupamientos territoriales partidarios separados conviviendo en una
coalición incómoda y cada vez más tensionada, persiguiendo cada uno una
política más o menos distinta. Esta fragmentación del partido comunista
gobernante según líneas territoriales y nacionales está creando un nuevo e
inesperado pluralismo político que de continuar desarrollándose sin control,
podría tensionar la estructura política yugoslava, ahora abicada en algún
eslabón intermedio entre la federación y la confederación, hasta el punto
crítico de ruptura.
(Traducción
del inglés: BOŽIDAR LATKOVIĆ)