THE CARTULARY OF THE BENEDICTINE ABBEY OF ST. PETER OF CUMAY (Croatia) 1080-1187; edited by Edo: Pivčević, Bristol 1984; David Arthur & Sons publishers, pp. 112 (El Cartulario de la Abadía Benedictina de San Pedro de Gumay (Croacia) 1080-11187).
El editor responsable del cartulario del epígrafe, publicado en su facsímil latín y la versión inglesa, Edo Pivćetić, es profesor de filosofía en la Universidad de Bristol, Inglaterra, y oriundo de la comarca a que se refiere este importantísimo documento de la historia medieval croata. La información, escasamente tratada en la historiografía europea, por regla general procede de fuentes foráneas o de segunda mano, de modo que muchos datos supuestamente históricos son inexactos o chapuceros. Como varios de los documentos fundamentales no son accesibles ni conocidos lo suficientemente por los círculos de estudiosos, el propósito del editor era remediar esa falta.
El cartulario de la abadía benedictina de San Pedro de Cumay está íntimamente ligado a la vida de un noble de Split (Dalmacia), apellidado Petar Crni (Pedro el Negro), cuya edad adulta transcurrió en la segunda mitad del siglo XI. Hombre pudiente e influyente, siguiendo la costumbre de su época y, para demostrar su devoción, decidió con su esposa erigir una capilla para la pequeña comunidad monacal benedictina, instalada en Selo (aldea), en la costa dálmata entre Split y Omiš, dentro del principado campesino de Poljica. Petar Crni con el correr del tiempo se enfermó y se hizo monje en el mismo convento que había dotado con generosidad de posesiones y parcelas de tierras, enseres y siervos. Además hizo nombrar abad del monasterio a su sobrino y mandó construir aposentos y adyacencias contiguos para él y sus sirvientes antes de retirarse a la vida recoleta, probablemente por los años 1090. Su cónyuge Ana, al parecer, terminó también sus días en el mismo convento.
Tanto para el editor como para el autor de esta breve reseña, Pedro Gumay nunca fue una figura histórica, sino un "vecino", pues allí cerca de "Selo" y en "Selo" mismo transcurrieron su niñez y años mozos, y muchos nombres toponímicos citados en el cartulario reaparecen en sus memorias con perfiles exactos, pues conocen los lugares, villorrios, pasajes, montes y valles que con frecuencia se nombran en los pergaminos del Cartulario.
Petar Crni decidió construir su iglesia en Poljica porque su familia procedía de esa región y con toda seguridad era de origen croata. En el cartulario se refiere a sí mismo con el sobrenombre croata Crni y todos sus parientes llevan nombres croatas.
Además, Pedro hace mención de las parcelas de tierra que poseía su abuelo en Poljica y que él readquirió de sus dueños y donó a la iglesia de San Pedro en Selo. Si bien Petar Crni era un croata `latinizado', al envejecer sintió una imperiosa necesidad de volver a sus raíces.
"Los de Poljica -afirma con acierto Edo Pivčević- siempre fueron conocidos por su apego al terruño, por su patriotismo local y el sentido desarrollado de la identidad comunal, lo que acaso explica por qué, después del derrumbe del Estado nacional croata a fines del siglo XI, su comarca pudo sobrevivir como una unidad política y evolucionar en un principado semi-independiente con su propia constitución. Preservó su status de principado semi-independiente hasta 1807 cuando fue abolido por Napoleón".
Benedikta Zelić-Bučan, historiadora croata y Celia Hawkesworth, catedrática en London School of Slavonic Studies, esbozaron un ajustado encuadre histórico del cartulario. Durante la segunda mitad del siglo XI, especialmente después del Concilio Laterano (1059), la Iglesia Romana atraviesa por un período de profundas reformas que tendían a restablecer su prestigio espiritual y su autoridad frente a las prerrogativas hereditarias de los gobernantes feudales seglares. En esta campaña de erradicación de la simonía, la corrupción, v el concubinato del clero y por la restitución de los valores espirituales y del celibato, los monasterios jugaron el papel primordial y es cuando en toda Europa surgen numerosos conventos nuevos y los viejos se reconstruyen.
En ese tiempo se levantó también el monasterio benedictino de San Pedro en Selo, cuya capilla, donación del rico patricio Petar Cm¡ de Split, fue consagrada el 11 de octubre de 1080 por el arzobispo Lovro (Lorenzo) de Split. Todos los rastros del monasterio se perdieron a mediados del siglo XIII y se presume que fue destruido por los tártaros cuando invadieron a Croacia en 1242. En las primeras décadas de nuestro siglo los habitantes de Selo (hoy la parroquia de Jesenice) construyeron sobre la planta de la capilla medieval una nueva iglesia, consagrada también a San Pedro, donde campesinos, marinos, pescadores y obreros, muchos descendientes de aquellos moradores del siglo XI, van a asistir a los oficios religiosos.
En el cartulario de la abadía benedictina están registrados todos los protocolos, compras, donaciones, cesiones y transferencias de terrenos, parcelas y campos ubicados en la vecindad contigua, o en otras aldeas de Poljica, cercanas y distantes, o cerca de Split, Solin y Kaštela e incluso, situados en la vecina isla de Brač, separada por un estrecho canal marítimo.
Los cartularios, conocidos también como libro becerro o tumbo, mayormente de pergamino, fueron usados por las comunidades monásticas, eclesiásticas u otras para copiar privilegios, escrituras y pertenencias.
Del cartulario en cuestión se colige que el monasterio no difería de otros de su época, y su actividad consistía en promover la agricultura, oficios, artesanía y educación en la zona circundante, mientras que en su biblioteca guardaba, además de libros litúrgicos otros textos eclesiásticos, sumando más de 40 volúmenes, cantidad impresionante pana aquella época.
En opinión de Benedikta ZelićBučan y Celia Hawkerworth sólo la existencia del cartulario confiere al monasterio de marras un lugar prominente entre las numerosas fundaciones benedictinas de esa época.
"El hecho de que ese documento haya sobrevivido en su forma original y no en una transcripción posterior, generalmente incierta, hace que sea una fuente histórica de primerísimo valor pana entender las condiciones económicas, sociales, legales e incluso, en un grado considerable, la situación política imperante en la Croacia de entonces.
"El fascículo con su manuscrito original consta de dos secciones, cada una de ocho folios. El tamaño del pergamino es 26,7 x 17,6 cm y 30 páginas están copiadas mayormente con la escritura carolingia y algunas con caracteres benaventinos y góticos. Actualmente está encuadernado en papel con el título Codex traditionum ecclesiae (monasteri) sti. Petri in Gumay y guardado en los archivos de la catedral de San Daimo de Split. La mayoría de las entradas no lleva fecha, mientras las que están fechadas van de 1080 a 1187. El contenido del cartulario fue publicado varias veces en Croacia, íntegro o extractado. La última edición crítica conteniendo el facsímil y la transcripción del documento, junto con extensas notas sobre sus aspectos histórico, geográfico, diplomático, cronológico, paleográfico y lingüístico, fue preparada pon el historiador Viktor Novak y el filólogo Petar Skok, y editado pon la Academia Sureslava de Artes y Ciencias de Zagreb en 1952.