|
Carta al canciller George Shultz Matthew Mestrovic | |
|
Con motivo de la extradición del Dr. A. Artukovic por Washington al gobierno totalitario comunista yugoslavo, el Dr. Matthew Mestrovic, presidente del Consejo Nacional Croata, dirigió el 9-4-1986 al Secretario de Estado George P. Shultz, la carta siguiente: "Estimado Secretario Shultz: Le escribo con relación a la extradición otorgada por el Departamento de Estado del Dr. Andrija Artukovic a Yugoslavia. No me hago ninguna ilusión en cuanto a que lo que vaya a decir cambie el pensamiento oficial de Washington sobre este caso, y lo hago sólo por decencia y respeto a la opinión pública y como una cuestión de principios. El Dr. Artukovic, su esposa y su familia nacida en EE.UU. no hubiesen objetado a que fuese llevado frente a una corte justa e imparcial para responder de los crímenes que se le imputaron cuando era Ministro del Interior durante la guerra en el Estado Independiente Croata. De hecho, el Dr. Artukovic hubiese aceptado con agrado una oportunidad de reivindicación ya que siempre negó su participación en actos censurables y estaba convencido de su inocencia. En cuanto al pueblo Croata, también hubiese aceptado una investigación por una Corte objetiva e imparcial de la actuación del Dr. Artukovic en el pasado y del gobierno al que sirvió, de tal modo que de una vez por todas se pudiesen establecer los hechos reales relacionados con el régimen croata durante la guerra y la responsabilidad personal del Dr. Artukovic en las matanzas y otros hechos censurables que ocurrieron en Croacia durante esa época. Pero ninguna persona de pensamiento independiente puede felicitar al gobierno de EE.UU. por enviar al Dr. Artukovic para ser juzgado por régimen brutal y totalitario el cual hasta por su propia confesión ha admitido haber cometido crímenes mayores que el régimen al que sirvió el Dr. Artukovic. La vergonzosa historia yugoslava en materia de juicios políticos a opositores confirma que ni el Dr. Artukovic ni ningún otro enemigo declarado del régimen actual puede esperar obtener un juicio justo e imparcial en dicho país. El juicio al Dr. Artukovic en Yugoslavia por supuestos crímenes no buscará prioritariamente probar su culpabilidad personal, o la del régimen al que perteneció sino que buscará llevar a juicio y condenar la justa y legítima lucha del pueblo croata en el pasado como también en la actualidad, por su libre determinación y su independencia nacional. Es por esta razón que la mayoría de los croatas, tanto los que hacen la apología del régimen croata de la guerra con aquellos que lo critican duramente, se sienten profundamente ofendidos y lastimados por la decisión del Gobierno de EE.UU. de entregar al Dr. Artukovic para ser juzgado por la Yugoslavia comunista. Durante, y después de la guerra también, los comunistas yugoslavos han matado generalmente sin ninguna semblanza de justicia a cientos de miles de opositores políticos incluyendo sacerdotes, ustashas, chetniks, nacionalistas eslovenos, "irredentistas" albaneses y otros. Ya en 1950, siendo la mano derecha de Tito, M. Djilas le dijo a mi difunto padre cuando se encontraron en Nueva York que los partisanos de Tito habían causado más muertes que los ustashas, chetniks, italianos y alemanes juntos. Terminado el conflicto mundial mataron a infinidad de prisioneros de guerra que les fueron entregados por los británicos en Austria, sin intentar establecer las responsabilidades individuales. Esas víctimas forman fosas comunes en Bleiburg, Austria, en Eslovenia y otras partes de Yugoslavia. Las masacres y las matanzas indiscriminadas no terminaron en tiempos de paz. Sólo se cambiaron las etiquetas que se le pusieron a las víctimas. La prensa yugoslava, por ejemplo, escribió extensamente en los últimos tiempos sobre los llamados `Juicios de Dachau', de comunistas que sobrevivieron a los campos nazis y que habían regresado a Yugoslavia sólo para ser falsamente acusados como `colaboradores nazis'. Fueron `enjuiciados', declarados culpables y muchos fueron ejecutados. Hoy, transcurridas varias décadas ya, el régimen admite que esos hombres fueron víctimas de crímenes judiciales. Después de la ruptura entre Tito y Stalin en 1948, y de acuerdo al semanario Danas, alrededor de cincuenta y cuatro mil sospechosos cominformistas fueron encarcelados y brutalmente torturados. Miles de ellos fueron golpeados hasta morir o acuchillados en las islas adriáticas de la muerte: Goli Otok y Sveti Grgur. La letanía de horrores cometidos por el régimen de Belgrado llevaría volúmenes enteros, pero lo expuesto basta para demostrar que como escribió Djilas- Yugoslavia es un país sin justicia, un país donde ningún sospechoso de ser un opositor político puede aspirar a ser escuchado u obtener justicia en las cortes, y menos aún que nadie, el Dr. Artuković. Y, sin embargo, este es el régimen al que ha sido entregado el Dr. Artukovic por el Gobierno norteamericano para ser juzgado. Habiendo vivido casi la totalidad de mi vida en EE.UU., habiendo sido educado aquí, y habiendo ejercido la docencia en universidades americanas, yo estaba convencido de que el sistema democrático americano era distinto a los gobiernos totalitarios en cuanto a su insistencia en la necesidad de un debido proceso, a su insistencia en el hecho de que un fin justo debe ser obtenido por medios justos también. Más allá de la magnitud del supuesto crimen cometido por un hombre, éste tiene derecho a la presunción de que es inocente hasta tanto pueda ser probada su culpabilidad -más allá de toda duda razonable- por una corte imparcial. Entregar a un acusado a una banda de linchadores, es equivalente a convertirse en parte de la misma. Existen aún otros aspectos preocupantes sobre la manera en que fuera entregado el Dr. Artukovic a Yugoslavia, con premura, en secreto, sin notificar a sus familiares o a su abogado. ¿Por qué no se permitió a la familia del Dr. Artukovic despedirse de él? Frente al juego político global éstas son cuestiones pequeñas, pero de indudable importancia, pues son una medida -para calificarlo de alguna manera- de la humanidad del hombre. ¿Por qué fue extraditado este hombre de 86 años, enfermo, senil, legalmente ciego después de permitírsele vivir en este país durante 38 años, usando su propio nombre, y después que otros intentos de extradición fueron rechazados por las cortes americanas? No se descubrió ninguna evidencia nueva contra él durante todos esos años de permanencia en el país. Y sin embargo, se otorga su extradición ahora sobre la base de la misma evidencia que fuera anteriormente declarada insuficiente y altamente sospechosa por los tribunales americanos. Por último, Sr. Secretario de Estado, permítame comentar el impacto que tendrá la extradición y juicio del Dr. Artukovic sobre la ya altamente explosiva cuestión nacional interna de Yugoslavia. Inflamará las pasiones nacionalistas y los odios que amenazan a Yugoslavia con la desintegración. En cuanto al pueblo croata y guiándonos por los informes que nos llegan de los numerosos obreros `ocupados temporalmente' en Occidente, se interpreta la extradición del Dr. Artukovic a la dictadura comunista, como una nueva medida de EE.UU. destinada a humillarlo como nación y enjuiciar ante el mundo entero sus legítimas aspiraciones de libertad e independencia nacional. El juicio a Artukovic incrementará las fuerzas centrífugas que llevan al desmembramiento de Yugoslavia y reforzará la decisión croata de independizarse. Para bien o para mal, la sicología de las masas es tal que se sienten profundamente agredidos y maltratados, y atribuyen su humillación al hecho de que contrario a lo que sucede con otras naciones, a ellos les ha sido negado hasta hoy un estado totalmente soberano. Atentamente." Dr. Matthew Mestrovic
INDICE | HOME | |