La escritora Melina Salihbegović arriesga su vida
Meliha Salihbegović, escritora croata de religión mahometana, oriunda de Bosnia, fue condenada en 1983. junto con 12 correligionarios, a largos términos de prisión por "propaganda hostil y actividades contrarrevolucionarias". La sentencia más grave tocó a Alija Izetbegović, autor de la publicitada Declaración islámica (Ver Studia Croatica N° 94-95 año 1984, pp. 168-9). De repente Meliha Salibbegović fue soltada en enero último antes de expirar el término de su condena y después de 73 días de huelga de hambre que la llevaron al borde de la muerte. Poco tiempo después se entrevistó con el periodista inglés Hadži Ristić quien publicó la nota pertinente en el periódico independiente holandés NCR-Handelsblad. Después narró sus vivencias en la cárcel al corresponsal del periódico iranio (que se edita en inglés) Kayhan International que publicó su relato el 9 de febrero último. Transcribimos a renglón seguido en versión castellana sendos fragmentos de la crónica referida:
... Me parece que su experiencia en la cárcel fue traumática. Manifiesta que dos veces la habían golpeado, una vez lo hizo una vigorosa compañera de prisión por orden de la guardiana y otra vez, antes de soltarla de la cárcel, la guardiana Suada Dzendusić.
"Temía que me iba a matar", se acuerda Meliha. "Se mostró extremadamente cruel. Me tiró al suelo y me arrastraba como si fuera una bolsa de papas". Meliha señala que fue golpeada en un pabellón especial en el que pasó los últimos cuatro meses y medio, separada de ladrones, prostitutas y asesinos mediante barrotes de hierro y puertas de vidrio.
En dicho pabellón hubo guardia permanente y no se veía sol ni luna. "O me helaba de frío o reventaba de calor". Cuando no estaba en la celda solitaria, la aislaban de las demás prisioneras de otro modo: les prohibieron tener trato conmigo. "Me hallaba permanentemente vigilada y controlada". La alienación se vio recrudecida con la veda de leer. Tuvo que empezar la huelga de hambre para que las autoridades carcelarias le permitiesen, al cabo de ocho meses de estadía, leer algunos libros, uno sobre Islam, otro de un conocido poeta y el tercero de un psiquiatra.
Su protesta por escrito y su petición dirigidas al ministro de justicia fueron demoradas varias semanas y luego fue sometida a nuevos suplicios. "Me desvistieron, me tocaban el cuerpo y el pecho y me hicieron una especie de examen ginecológico", manifiesta. Los policías bosnios en civil la humillaban con insultos brutales y palabrotas obscenas y provocativas, si bien, según establecen las leyes respectivas, no tenían derecho a interrogarla más. "Me decían cosas repugnantes. Me golpeaban con las palabras".
Meliha confiesa que sabe muy bien lo que está arriesgando por hablar de ese modo. Incluso corre el peligro de que la encarcelen nuevamente. Pero la verdad vale más que cualquier otra cosa. Ella, incluso fuera de la cárcel, no está libre. "No me siento libre hasta tanto mi palabra como escritora, como feligrés, como intelectual y como ser humano pueda publicarse". Su liberación de la cárcel no implica que podrá editar sus escritos o que podrá llevar una vida social normal. "Estoy comprometida como persona", manifestó, aunque no haya sido condenada por lo que escribió sino por lo que presuntamente declaró verbalmente.
"¿Quién me dará empleo?, se sonrió sin esperanza al hablar de la posibilidad de publicar sus manuscritos. Pero, pese a todo, no quiere encerrarse en su casa y levantar las manos de todo. "Iré a los lugares de reunión. Llevaré mis libros y mis textos y los ofreceré a las casas editoras. Desde ya sé que no los aceptarán. No sé quién de ellos será el más valiente para romper el hielo".
Su experiencia atroz le brinda el tema para su nuevo libro que ya tiene articulado en la mente y que tendrá por título "La quinta pared". "La quinta pared es la pared colocada entre el preso político y el resto del mundo". "Nadie le puede ayudar en la forma que sea". Nos explica cómo sólo tres personas tuvieron la valentía acercársele durante las primeras dos semanas después de haber salido de la cárcel, si bien era muy comentada la escena en que su hermano la sacó de la cárcel llevándola en sus brazos como si fuera una niña. "Los demás temen perder el empleo, el cargo o la fuente de su sustento. Los amigos están atemorizados pues saben muy bien que mañana les podría tocar a ellos el mismo destino", agregó Meliha.
"Empecé la huelga de hambre pues quise luchar por la verdad. Ahora estoy medio inválida. No puedo caminar. Estoy en situación tal que no tengo nada que comer si mis allegados no me traen algo".
Sin embargo, nos hizo saber que no renunciará a su compromiso de luchar por la verdad, si bien esta entrevista le podrá costar muy caro."