Gira de la ópera Nikola Šubić Zrinski por Canadá y EE.UU.
En el Nº 2 de esta revista, año XXVI, abril-junio 1985, pp. 152-3, nos hemos referido a la opera Nikola Šubić Zrinski del compositor croata Ivan Zajc con motivo de su presentación en forma de concierto sinfónico-coral en Hércules Saal der Residenz de Munich.
El mismo conjunto, compuesto de 144 solistas, cantantes y músicos bajo la batuta de su principal promotor y director Ivan Cerovac, durante el mes de abril último, salió de gira por el Nuevo Mundo y actuó en Vancouver, Toronto, Cleveland, Chicago y Nueva York.
Cabe recordar aquí que la opera Nikola Šubić Zrinski es la expresión musical en torno a la gesta heroica del homónimo noble croata del siglo XVI quien, sacrificando su vida y la de 2.500 defensores prefirió morir en un combate desigual con el poderoso ejército turco al mando del sultán Solimán el Magnífico que rendir la fortaleza Siguet, evitando de ese modo la conquista de Viena por los otomanos. Toda Europa glorificaba a ese abnegado héroe croata, dándole el sobrenombre de Leonidas Cristiano que se impone vincular con el título honorífico de Muralla de la Cristiandad que en esa misma época confirió la Santa Sede a Croacia por su valiente y permanente defensa del mundo occidental frente a las embestidas provenientes del este.
Volviendo a la gira americana del elenco operístico no es necesario subrayar que dicha empresa requirió enormes esfuerzos financieros y organizativos que corrían por cuenta de las colectividades croatas en las ciudades respectivas.
En Nueva York la opera Nikola Šubić Zrinski fue estrenada en el conocido Lincoln Center, integrado por el Metropolitan Opera y la mayor parte de las salas y escuelas musicales neoyorquinas, entre ellas Avery Fisher Hall, una de las salas musicales más populares y de mayor prestigio. En Avery Fisher Hall, pues, fue estrenada esta "Croatian soul-stirring national opera".
A continuación transcribimos sendos pasajes de la reseña del prominente crítico musical neoyorquino, John Rockwell, publicada en The New York Times del 29-IV-1986:
"Ivan Zajc es considerado padre de la música croata y su opera 'Nikola Šubić Zrinski' es su obra más conocida y más popular en su patria. Pero, en contraste con Clinka y Mussorgski, Smetana o Dvoržak, Zajc es desconocido en Occidente. Tan desconocido que recién el viernes último, por la noche, en Avery Fisher Hall su ópera fue estrenada con una demora de 110 años (demora debida al hecho de que Croacia, al no gozar de la independencia nacional, no puede promover obras cumbres de sus hijos, N. de la R.).
Sin embargo, cuesta un poco creer en esa afirmación. Pues si se toma en cuenta el elevado número de los norteamericanos de ascendencia croata, esta opera debió haberse presentado aunque sea por un grupo de aficionados. El viernes, es verdad, se registró una ejecución de primer orden en nuestra ciudad, pero en su versión de concierto y bastante recortada.
...Zajc (1832-1914) estudió en Italia y actuó en Viena antes de volver a Croacia y entonces incluyó la música croata en la música troncal occidental. Por ello fue más internacionalista como Chaikovski que un franco nacionalista musical como Mussorgski. En su obra encontramos melodías croatas, pero la música del viernes pasado por su sonoridad nos recordaba el vigor y la espontaneidad de un Verdi en su fase temprana y media...
La ópera está estructurada con maestría, resulta melodiosa y emotiva por su expresión patriótica natural... Su ejecución fue preparada en Munich y contó con el apoyo de las comunidades locales croatas en las cinco ciudades canadienses y norteamericanas. La dirigió el maestro Ivan Cerovac, quien en 1972 emigró de Yugoslavia y se radicó en Munich, donde contrató la Filarmónica Hungárica (una orquesta de Alemania Occidental, en su principio integrada por los refugiados húngaros), el coro masculino de cámara muniqués y el coro de Munich Sängerrunde, un octeto de solistas, residentes en Munich, quienes aprendieron de memoria sus respectivas partituras y en su original croata...
Más que papeles individuales lo que más impresionó fueron la seguridad y el entusiasmo tanto del coro como de la orquesta bajo la conducción de Cerovac. Aunque abrevió bastante la parte musical de la ópera, Cerovac realmente puso mucho afecto y empeño en presentárnosla."
B. K.
Šime Pelicarič - segundo premio del Salón Ceramista Argentino 1985
En agosto último, en el Centro de Malvinas, Buenos Aires, se realizó la exposición anual del arte cerámico argentino ('Salón de Ceramistas) con 61 participantes que corresponde agrupar en tres especialidades: la más tradicional y auténtica del cacharro, el mural y la escultura.
Eduardo Bagliari, destacado crítico de artes plásticas, subraya que "en el apartado de murales del último Salón de Ceramistas sin duda llama la atención las cinco composiciones de Šime Pelicarić, dotadas de todas las cualidades para ubicarlo entre los principales artesanos de este tipo de labor".
Dichos paneles le valieron el Segundo Premio del Salón de Ceramistas para 1985.
El objetivo artístico supremo que Pelicarić persiguió desde el comienzo de su creación cerámica y que en esta fase logró casi plenamente, fue según nos manifiesta: "Dominar el efecto del fuego, prever en lo posible la maravillosa transparencia del óxido y el esmalte, es la apasionante búsqueda del ceramista y lo azaroso de su oficio".
Por su oficio, estilo y enjundia Sime Pelicarić está considerado uno de los verdaderos maestros del arte del fuego y la arcilla. Su obra arranca de la tradición moderna, instaurada en Vallauris por Picasso, Madoura, Caprón, Inocenti, etc., y se entronca en el arte precolombino.
Piezas de cerámica tradicionales -características de su primera etapa creativa, la de cacharros, jarros y jarrones, vasos, platos y floreros- llaman la atención por la riqueza de sus tonos en los que se advierte la sobriedad. La combinación del dibujo y los colores crean una simetría abstracta y armoniosa.