¿El Papa Sixto V fue de origen croata?

Dr. Stjepan Krasić, O.P., Roma. Italia

Cuantas estrellas hay en el cielo y granos de arena en el mar
tantos son los méritos y las obras del gran Sixto.
(T. Tasso)

Los versos citados del célebre poeta italiano Torcuato Tasso (1544-95) 'son acaso lo que mejor califica la vida y la obra del gran papa Sixto V quien sólo durante cinco años de su pontificado (1585-90) hizo tanto que dejó huellas imborrables no sólo en la historia de Roma y del estado papal sino de la Iglesia Católica en general.

¿Quién fue Sixto V?

Sixto V nació el 13 de diciembre de 1521 en Grottammare (Montalto), en la provincia italiana de Marca, no lejos del Adriático, en el hogar humilde del campesino Piergentile, llamado Peretto; de ahí que el futuro Papa tomara el apellido Peretti. Fue bautizado con el nombre Félix. De joven ingresó en la orden de los franciscanos conventuales y muy pronto terminó estudios filosóficos y teológicos, obteniendo el diploma de doctor en 1548. Talentoso e inteligente, de amplios horizontes, de vastos conocimientos, excelente predicador y buen organizador, progresó rápidamente en los cargos sucesivos que ejercía tanto en su Orden como en la Iglesia. El papa Pío V (1566-72) enseguida notó sus cualidades y por ser un ferviente paladín de la reforma católica, adoptada en el Concilio Tridentino (1545-63) en 1566, lo designó obispo y 4 años después cardenal con el título de la iglesia croata de San Jerónimo en Roma. Muerto el papa Gregorio XIII (1572-85), el cardenal Peretti fue elegido su sucesor el 24 de abril de 1585 y tomó el nombre Sixto en honor del papa Sixto IV (1471-84), perteneciente a la misma Orden.

Por una Iglesia vigorosa y abierta al mundo entero

Sixto V dedicó mucho cuidado al fortalecimiento de la doctrina católica, a la renovación interna de la. Iglesia, de conformidad con las decisiones del Concilio Tridentino, y a su defensa exterior. Deseando dotar a la ciencia teológica con sólidos fundamentos de las sagradas escrituras, se ocupó de la nueva edición de la Biblia. Reformó el breviario, no escatimó esfuerzos para mejorar la vida moral de los sacerdotes y fieles, impuso sanciones severas contra la simonía, la indisciplina monástica y el no acatamiento de la residencia obispal y parroquial. A través de sus nuncios promovió la reforma católica en toda la Iglesia, ayudó a las misiones en Japón, las Filipinas y la América latina, abogó por la unión eclesial con las Iglesias orientales. Tratando de vincular mejor a las Iglesias locales, dispersas por todo el orbe, con su centro en Roma, estableció la visita obligatoria de los obispos -ad limina Apostolorum-, reformó e internacionalizó el colegio cardenalicio, instituyó 15 nuevas congregaciones para las necesidades espirituales y temporales, convirtiéndolas de ese modo en instrumento eficaz del gobierno central de la Iglesia. El ordenamiento que creó así permaneció en vigencia hasta 1908.

En su política exterior Sixto V tropezó con grandes dificultades a causa de la división política y confesional de Europa. En su política interna tuvo mayor éxito. Para fomentar la economía de su Estado y conseguir los recursos para grandes obras públicas, que tuvieron que redundar, en primer lugar, en beneficio de los más pobres, implantó rigurosas medidas de ahorro, procurando de ese modo 4 millones de escudos para la tesorería estatal.

Constructor de la nueva Roma

Sixto V, aficionado a las artes, siguió las tradiciones más ilustres de los Papas renacentistas. Organizó universidades en Fermo (Italia), Graz (Austria) y Quito (Ecuador), y varios institutos para la enseñanza gratuita de los jóvenes dotados, construyó el gran edificio de la librería vaticana, fundó la imprenta vaticana y ayudó la publicación de obras científicas. Con la ayuda del célebre arquitecto Doménico Fontana, no escatimó esfuerzo ni recursos para edificar una Roma que sería la sede digna del papado reformado. A tal propósito mandó elaborar un plan de urbanización que hasta ahora sirve como eje de la Ciudad Eterna. En pocos años transformó Roma de una ciudad medieval en una urbe moderna con calles amplias y plazas adornadas con hermosos edificios y majestuosos obeliscos. Durante sólo un año mandó embaldosar (empedrar) más de 100 calles. El conocido constructor Giacomo della Porta, siguiendo los planos de Miguel Ángel y por encargo de Sixto V terminó durante el año 1590 la magnífica cúpula por encima de la tumba de San Pedro, de 132,5 m. de altura y 42 m. de diámetro, Muchos otros edificios, orgullo hoy en día de la ciudad de Roma, llevan su nombre, de modo que muchos lo consideran, no sin razón, constructor de la nueva Roma. El papa Sixto V murió el 27 de agosto de 1590.

Leal a la herencia croata

En la vida de ese gran Papa hay un hecho interesante en relación con los croatas, es su extraordinario afecto a San Jerónimo, quien, como es sabido, fue oriundo de la región habitada por los croatas, y a los croatas en general. Citaremos varios ejemplos. Entre otras cosas, durante su pontificado de cinco años, reparó y embelleció gran número de iglesias de Roma, pero edificó sólo un templo nuevo. Se trata de la actual iglesia de San jerónimo. En 1588 mandó demoler la - vieja y angosta iglesia de San Jerónimo, en torno a la cual se reunían desde mediados del siglo XV los croatas residentes en la Ciudad Eterna; junto a ella estaban la cofradía, el hospicio y la enfermería para atender a los peregrinos de Croacia. En el mismo lugar dispuso construir, por el valor de 20.500 escudos, un templo nuevo, mayor y más bello; en su idea, debió ser la iglesia más hermosa y majestuosa consagrada a San Jerónimo. Cuanto le preocupaba ese asunto, se colige del hecho de que -pese a tantas tareas y obligaciones- encontró tiempo para supervisar su edificación y cuando en 1589 fue terminada, personalmente asistió a su consagración el día de la fiesta de San Jerónimo. No sólo eso. Para darle mayor prestigio pensaba trasladar allí de la basílica romana de Santa María la Mayor las reliquias de San Jerónimo y de la basílica de San Clemente el cuerpo del apóstol de los pueblos eslavos San Cirilo, pero, desafortunadamente, la muerte no le permitió llevar a cabo esos designios. La misma razón impidió se concretara otra de sus grandes ideas: la compra de un gran palacio, cerca de la iglesia de San Jerónimo y el traslado allí desde Loreto del instituto "¡lirio" en el que se educaban para las labores misionales, en las regiones ocupadas por los turcos, los jóvenes provenientes de las provincias croatas, con lo que los croatas hubieran tenido en Roma una fuerte base religiosa y cultural. Empero, mejor suerte tuvo su idea de constituir junto a la iglesia de San Jerónimo un cabildo canónico croata especial. Mediante la bula Sapientia Sanctorum, fechada el 1-VIII-1589, instituyó dicho cabildo de 11 miembros, asignándole una dotación de 640 escudos y estableciendo que sus integrantes podían ser sólo aquellos que, además de su origen, podían probar que sabían leer y hablar el idioma croata. Fue el único cabildo nacional extranjero de ese carácter que existió en Roma. Su protección la confió a su sobrino nieto Alejandro, a quien apenas unos 20 días después de su elección como Papa, había nombrado cardenal y le confirió el título de la iglesia de San Jerónimo que el mismo llevaba durante 15 años. Nombró cardenal también al arzobispo croata Juraj Drašković quien previamente fue diocesano de Zagreb y virrey de Croacia.

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Studia Croatica, Año 1986, Núm. 101