Los escritores croatas de religión musulmana

Ferid Karihman

En la literatura croata entre las dos guerras los escritores musulmanes de Bosnia y Herzegovina no quedan a la zaga de ninguna corriente literaria y sus producciones son variadísimas, excelsas y de alto vuelo. Por supuesto, tratan mayormente la problemática y la temática de su región, pero los hay que se ocuparon también de los problemas sociales y universales. El más viejo entre ellos es Hivzi Bjelevac (1886), prolífico e injustamente olvidado novelista (Minka, 1917; René Logotides, 1920; Melika, 1937; La construcción del hogar feliz, 1934, etc.). Su temática se centra en el exótico mundo islámico y por tal razón fue calificado "el Pierre Loti musulmán". En cuanto a edad, le sigue Ahmed Muradbegovic (1898), principal autor dramático del grupo expresionista y experimentalita (Madre, 1934; En el camino de Dios, 1936; Husejin beg Gradascevic, 1942), luego el narrador de temas bosníacos (libros de cuentos: El arca de Noé, 1924; Los cuentos del harén, 1924; El mundo en zapatillas, 1936; En los aposentos del visir, 1941). Entre los poetas figuran Salih Alic (1906), un lírico de imágenes impresionistas, rebosantes de "color, música y luz" (Acuarelas líricas, 1941; El diario lírico, 1953), y el menos conocido Husejin Cengic. Muy productivo e inspirado por los problemas de Bosnia y Herzegovina es Alija Nametak (1906), reconocido maestro en el cuento y la novela, extraordinario conocedor y destacado representante de los escritores musulmanes (cuentos: Bajram de los sacrificios, 1931; Los buenos bosníacos, 1937; Por la cara 1942; Los cuentos de Ramadan, 1941). También inspirados por la temática de Bosnia y Herzegovina están Semsudin Sarajlic, autor de los cuentos De la romántica bosníaca (1931) y Los caminos cicatrizados (1944), y Enver Colakovic, autor de la lograda y popular Leyenda sobre Alí Bajá. El representante más destacado de la literatura social croata y el conductor de los escritores musulmanes "izquierdistas" es Hasan Kikic (1905-1942), poeta, cuentista (La provincia en la retaguardia, 1935) y novelista (Horuk, 1936, Hayas, 1938). Es un prosista reconocido de estilo acabado, sobre todo cuando escribe acerca de los obreros forestales y los pobres bosníacos con acentos y ribetes dinámicos que trasuntan cierta influencia de Miroslav Krleza. Integrante de la literatura social es también Zijo Dizdarevic (1916-1942), poeta y escritor de cuentos breves en los que pinta el ambiente de las casuchas bosníacas.

Respecto a las revistas literarias musulmanas su pionero es Behar 1900-1910, y sus directores: Basagic, Mulabdic, Causevic, Dvornikovic, Salhinovic), luego seguida por Biser de Mostar (1912-1914, 1918, ed. Kalajdzic, director Catic). Entre las dos guerras salen tres revistas literarias: Novi Behar (1927-1944, directores: A. Nametak y otros) y Novi Vijek (Nuevo siglo) de corta vida (1920, director Hivzi Bjelevac) y Putokaz (1937-1939, director Kikic, colaboradores Safet Krupic, Rizo Ramic y otros). Alrededor de Novi Behar se reunieron escritores musulmanes de orientación patriótica croata y religiosa, mientras que los colaboradores de Putokaz eran izquierdistas. Pese a esta división ideológica, todos los escritores musulmanes creaban dentro de la literatura croata, salvo Hamza Humo (1895), quien se inclinó hacia Belgrado.

La literatura de la posguerra

Durante la segunda guerra mundial, tanto entre los musulmanes de Bosnia y Herzegovina como en Croacia se opera la polarización de los nacionalistas croatas por una parte y los izquierdistas comunistas por la otra. Algunos de los escritores mueren por sus ideales, tal como Munir Sahinovic Ekremov, quien al ser ocupada Zagreb (capital de Croacia) por los guerrilleros comunistas, sale a la calle en uniforme de oficial del ejército croata y lo matan; Hasan Kikic muere a manos de los nacionalistas servios chetniks, mientras que Zijo Dizdarevic sucumbe en la penitenciaría de Jasenovac donde fue internado, por comunista. Otros padecen persecuciones por sus convicciones y sentimientos patrióticos croatas e islámicos como Nametak y el grupo en torno a "Novi Behar" y transcurrieron muchos años antes de reaparecer en el escenario literario. Entre tanto algunos escritores de entre las dos guerras siguen escribiendo en la actualidad.

En la poesía quien más sobresale es Mak Dizdar (1917), quien con su libro de poesías La noche de Vidopolje (1936) sigue el camino de la poesía reflexiva. Después de la guerra, en sus poemas La nadadora (1954), El retorno (1958) y las colecciones La crueldad del círculo (1960), Las rodillas para la Virgen (1963) y Miniaturas (1965) se aproxima a su obra cumbre: El durmiente de piedra (1966), donde en forma original une la expresión arcaica de stecak (lápida sepulcral de los bogomili, patarenos bosníacos, N. del T.) a la poesía contemporánea y enriquece la poesía croata con la contribución sumamente valiosa de su búsqueda lírica. Junto a Dizdar huelga mencionar la creación de Salih Alic (1913) y Enver Colakovic, luego Sukrija Pandza (1910), un emocionalista neto; Hamid Dizdar (1907), poeta de orientación social del grupo de la preguerra en torno a "Putokaz"; Sait Orahovac (1909). Entre los creadores líricos jóvenes destacanse Nazif Frndic (1920), quien figura en Los cuarenta / Reseña de la joven lírica croata (1955) y Nusret Idrizovic (1930) quien luego se dedica principalmente a la prosa. La ola de los poetas musulmanes más jóvenes promete mucho, además de aportar a la poesía croata su frescura juvenil. Citaremos tan sólo algunos nombres: Nasif Kapidzic-Hadzic, Muber Pasic, Abudulah Sidran y toda una serie de poetas admiradores de Tin Ujevic, pero vinculados con ellos de una u otra manera; Meho Masic (1939) libros: Deudas sempiternas, (1966) y Bogumilke (1969); Ibrahim Ibn Kajan (1944); antologías: La Arabia de amor (1967) y Al-Sajab y El vaso de piedra (1969); luego Meyo Barakovic, Halil Dzubran, Hazim Sakic, Mehmed Cubranovic, Resad Kadic, Nudzihana Djozic, Enes, Esad y Asaf Durakovic, Avdo Halvacan y finalmente Abdul Kader Diab (1941), el interesante caso de un árabe que escribe en croata.

Dos poetas de la posguerra actúan en un principio en la literatura croata, Skender Kulenovic (1910), antes de la guerra integrante del grupo Kikic alrededor de "Putokaz" e Izet Sarajlic (1930), pero después dejan de publicar sus obras en Sarajevo o Zagreb y eligen Belgrado.

Los prosistas musulmanes, afirmados y reconocidos escritores croatas en la época de la preguerra (Nametak, Colakovic, Muradbegovic, etc.) gradualmente y con muchas dificultades se van incorporando a las corrientes de la posguerra, mientras Hamza Humo (1895), tal vez ahora menos orientado hacia Belgrado, sigue produciendo intensivamente como prosista y como poeta.

Rasim Filipovic, quien integraba el grupo izquierdista de Kikic en la revista "Putokaz", después de la guerra escribe principalmente dramas (1943-1957) con temas conspirativos y de la vida en el ambiente de la pequeña burguesía en Bosnia, siendo sus mejores obras las comedias. Sus obras en prosa de preguerra (El demonio verde, 1932; Djerzelez Alija, 1933, La araña, 1937) las continúa en las novelas publicadas recientemente: De nadie (1964) ; Hasta la vista, muerte (1964).

A Mehmed-Mesa Selimovic se lo considera el mejor escritor actual en prosa de Bosnia. Tras escribir novelas y cuentos (El primer destacamento, 1951; Calmas, 1961; País ajeno, 1962; Niebla y claro de luna) con temática de la preguerra y la posguerra, surge de repente con una soberbia novela mito-poética, titulada Derviche y la muerte (1966) y se ubica entre los primeros prosistas. Con medios expresivos tradicionales, con giros comunicativos y efectivos, su protagonista, Sejho Nuradin, simboliza un caso de los destinos y dilemas universales.

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Studia Croatica, Año 1972, Núm. 46-47