Studia Croatica

 

STUDIA CROATICA

 

Año VII, Buenos Aires, 1966, N° 22-23

 

 

APORTES AL ESTUDIO DE LA LUCHA EMANCIPADORA DE CROACIA DURANTE LA ÚLTIMA GUERRA.. 2

LA INDEPENDENCIA DE CROACIA EN LA FUNCIÓN DEMOCRÁTICA.. 8

AMALGAMACIÓN, NO COEXISTENCIA.. 25

EL STATUS INTERNACIONAL DEL ESTADO INDEPENDIENTE DE CROACIA DE 1941 A 1945  32

EL EJÉRCITO DEL ESTADO INDEPENDIENTE DE CROACIA 1941 - 1945. 52

COLONIZACIÓN DE LOS SERBIOS SO PRETEXTO DE LA REFORMA AGRARIA   59

DESPOJO DE LOS MUSULMANES DE BOSNIA SO PRETEXTO DE LA REFORMA AGRARIA   64

NICOLÁS ZRINSKI - LEONIDAS DE LA CRISTIANDAD.. 67

 


APORTES AL ESTUDIO DE LA LUCHA EMANCIPADORA DE CROACIA DURANTE LA ÚLTIMA GUERRA

Por la Redacción

Ya transcurrió un cuarto de siglo desde aquel abril de 1941 cuando la crisis en las relaciones internacionales del sudeste europeo -ya en 1914 una de las importantes causas de la tirantez y motivo inmediato de la primera guerra mundial, luego afrontada inadecuadamente por los acuerdos de paz de 1919- culminó en blitzkrieg en los Balcanes, la desintegración de la monarquía yugoslava, en rigor serbia, y en el restablecimiento del Estado de Croacia. Los sucesos de 1941, sus causas y consecuencias en el proceso del problema pendiente de las relaciones nacionales en un importante sector europeo todavía no fueron estudiados a fondo ni correctamente evaluados en la literatura política internacional.

Ese hecho no debe extrañar. El derrumbe de la monarquía yugoslava coincidió con los sucesos harto complejos de la segunda conflagración mundial, y al finalizar ésta surgieron en la zona de la Europa Centro-oriental problemas sumamente importantes de alcance global. Por ello, durante y después de la última guerra, asuntos de mayor envergadura que la cuestión croata o yugoslava acapararon la atención de la opinión pública internacional. Por otra parte, la política oficial y los intereses creados de las democracias occidentales, artífices de la primera Yugoslavia, la monárquica, y los de la Unión Soviética, artífice de la segunda Yugoslavia, la comunista, favorecieron las interpretaciones tendenciosas de los conflictos nacionales y los sucesos políticos en dicha área. Además, los Aliados occidentales que, poco después de terminar la guerra, protestaron enérgicamente y con justa razón contra la violación de los acuerdos de Yalta, según los cuales Yugoslavia debió libremente decidir sobre la forma de su gobierno, a raíz del conflicto Stalin-Tito en 1948 tras breve hesitación, prestaron al gobierno comunista yugoslavo su apoyo económico y militar, amén de una copiosa ayuda económica. Ocurrió pues que en general, la opinión pública tiene la impresión de que los sucesos entre 1941-45 en área yugoslava fueron tan sólo un fenómeno bélico accidental y que respecto a la cuestión nacional en 1945 volvió a ser la situación en Yugoslavia tal como fue creada después de la primera guerra mundial.

Sin embargo, quienes están interiorizados de los complejos problemas políticos y nacionales del Sudeste europeo, saben muy bien que no hubo ni puede haber retorno al statu quo ante en el proceso sociopolítico de la emancipación de las nacionalidades de esa sensible zona de rivalidades de las grandes potencias, que hasta hace poco se conocía en la literatura política como la Cuestión de Oriente. La inquina de entonces se trocó en las nuevas circunstancias en el predominio de los soviéticos al término de la segunda guerra mundial. Empero, tal estado de cosas no puede ser definitivo. Lo dice la creciente resistencia de los pueblos centroeuropeos al imperialismo soviético de modo que debieron reaccionar en ese sentido incluso los impuestos gobernantes comunistas del imperio soviético de los satélites europeos.

Lo antedicho vale especialmente para los pueblos de Yugoslavia a pesar del hecho de que tan propagado conflicto Moscú-Belgrado, iniciado como choque Stalin-Tito, tanto interesa a los observadores extranjeros que no ven las causas verdaderas que definen el entero problema. También la nueva Yugoslavia comunista está abrumada por los problemas que la Yugoslavia monárquica no supo ni quiso resolver. Con sustituir una dictadura por otra no se puede detener o desviar la resistencia de los pueblos nacionalmente oprimidos en Yugoslavia y la de sus vecinos al expansionismo serbio. Yugoslavia pudo ser restaurada sólo por la fuerza comunista y se mantiene compulsivamente en el espíritu de las concepciones granserbias. Su restauración no puede considerarse un simple retorno. El surgir de los verdaderos Estados nacionales sobre las ruinas de los imperios otomano y austríaco, antagonistas durante largos siglos, no puede detenerse. Desde el momento en que Turquía se convirtió en Estado nacional y cuando, por voluntad de los vencedores y en virtud del derecho de la autodeterminación nacional, la monarquía danubiana de los Habsburgos fue desmembrada por mostrarse inepta como entidad multinacional para coordinar los intereses y las aspiraciones de sus pueblos, y desde que en su lugar surgieron Estados también plurinacionales como Yugoslavia y Checoslovaquia, que no tuvieron mejor suerte al enfrentar los problemas nacionales, fue inevitable el proceso de ulteriores secesiones en el sentido del principio nacional, definido en el siglo pasado como el derecho de cada pueblo a su Estado propio.

Los restauradores comunistas de Yugoslavia explotaron hábilmente los errores y las omisiones de las democracias occidentales y los consiguientes conflictos nacionales, sobre todo el croata-serbio, para sojuzgar a ambos pueblos. En vista de la guerra serbocroata los comunistas reconocieron que ya eran insostenibles la fórmula y la práctica del unitarismo yugoslavo, tolerado por los vencedores de al primera guerra mundial y en 1945 establecieron la "República Federativa Popular de Yugoslavia" que, por lo menos en teoría, tomó en cuenta las aspiraciones de los pueblos nacionalmente oprimidos de la Yugoslavia unitarista, de hecho de la Serbia engrandecida. La segunda Yugoslavia fue oficialmente caracterizada con Estado plurinacional y a las "repúblicas populares" que la integran se les atribuye desde el principio el carácter de Estados nacionales de los serbios, los croatas, los eslovenos, los macedonios y los montenegrinos.

Tal la teoría. En la práctica, al igual que en la Yugoslavia monárquica, prevalecieron los intereses de Serbia, una de las seis repúblicas populares (denominadas socialistas no hace mucho). Sucedió así porque los estrategas soviéticos de la revolución mundial -quienes entre las dos guerras trataron de sacar partido de la resistencia de los pueblos oprimidos en Yugoslavia contra los gobiernos granserbios, apoyados por Francia-, al estallar la guerra contra el Tercer Reich que en 1941 había ocupado Serbia, se dieron cuenta cabal de que únicamente explotando el descontento de las masas serbias exacerbadas por el colapso espectacular político y militar de la monarquía yugoslava en 1941, podrían alimentar la revolución comunistas y las acciones diversionistas detrás del frente alemán-ruso. De esa manera prevalecieron los intereses de un solo pueblo también en la Yugoslavia comunista, dándole el carácter de Serbia ensanchada como a la primera. Eso se manifiesta no sólo en los resortes del poder que están en manos de los comunistas serbios, sino también en la división territorial al menos parcialmente, por lo que quedan pendientes problemas de orden interno y externo que determinan no sólo los gobiernos de fuerza y la permanente crisis política interna, sino también tensiones permanentes y crisis periódicas en las relaciones con los pueblos vecinos.

Uno de los problemas expresamente interno es la cuestión de Bosnia. De las seis repúblicas socialistas que integran la federación yugoslava únicamente Bosnia y Herzegovina carecen de atributos nacionales. Otras anomalías de índole interna y externa serían la incorporación a la república socialista de Serbia de Kosmet (Kosovo-Metohija) como "territorio autónomo", donde vive casi la mitad del pueblo albanés, de modo que dicha región acusa un carácter netamente albanés. Algo parecido ocurrió con Voivodina. Esa región, con fuerte minoría húngara, donde los serbios no cuentan con la mayoría ni después de la matanza y la expulsión de 500.000 alemanes, también fue integrada a Serbia como una "provincia autónoma". Queda abierto también el problema de Macedonia. La tesis oficial es que Macedonia tiene carácter de Estado nacional. Como tal tendría derecho a la Macedonia Egea, que forma parte de Grecia, y a la Macedonia de Pirin, que es parte integrante de Bulgaria. De ahí el peligro permanente de conflictos internacionales, principalmente con los búlgaros, que sostienen que Macedonia es un concepto regional y no nacional y que los macedonios son parte del pueblo búlgaro. Lo cierto es que los macedonios se sienten más afines a los búlgaros que a los serbios. Además, en esa cuestión Bulgaria cuenta con el respaldo tradicional de Rusia.

De modo que también en la Yugoslavia comunista subsiste el agudo problema de la resistencia nacional a la supremacía de Serbia de los croatas, eslovenos, macedonios y montenegrinos, y las minorías albanesa y húngara. Es mismo fenómeno, como antes de la guerra, determina tensiones internacionales, por cuanto Bulgaria, Albania y Hungría se interesan por sus connacionales en Yugoslavia. Tampoco fueron eliminados los recelos de Grecia, pese a la liquidación de las revueltas en la Macedonia Egea, promovidas obviamente por los comunistas yugoslavos. A causa de la política aventurera y demagógica de los jerarcas comunistas yugoslavos no fueron resueltas de modo satisfactorio las relaciones con Italia. En la euforia de vencedores después de la última guerra, los dirigentes del régimen comunista no se contentaron con las disposiciones del tratado de paz con Italia de 1946, según las cuales Trieste debió convertirse en una ciudad libre, una especie de Estado tapón, cuyo gobernador Italia y Yugoslavia de común acuerdo lo designarían, y Trieste, por resolución de los Aliados occidentales, pasó a posición de Italia. Con ello se abrieron las puertas a eventuales reincidencias del irredentismo italiano, fomentado por la permanente amenaza que constituye la presencia de un Estado comunista militarista en la costa oriental del Adriático, exponente real y potencial del imperialismo ruso-soviético.

Los analistas políticos no toman en debida cuenta el hecho de que el pendiente problema nacional, heredado de la Yugoslavia monárquica, jugó un papel importante en el entredicho Moscú-Belgrado de 1945, y que los soviéticos están explotando esos conflictos para presionar a los dirigentes comunistas serbios a retornar al redil moscovita. Está comprobado que Rankovic en su tentativa de "sukarnizar" a Tito gozaba del apoyo del Kremlin. En el momento de estallar el conflicto Stalin-Tito, gran importancia tuvo la rivalidad tradicional entre Serbia y Bulgaria como asimismo el expansionismo serbio en menoscabo de Albania. Al morir Stalin, este problema se complicó más aun, ya que los albaneses, temerosos de una acción conjunta de Moscú y Belgrado, recurrieron al apoyo de Pekín. Así, gracias a las ambiciones granserbias, China comunista consiguió una base en el área balcánica, frente a Italia.

Todo eso indica que en Yugoslavia siguen chochando y enfrentándose los intereses de potencias foráneas, intereses tan enmarañados que las anormales relaciones entre los pueblos de este Estado plurinacional brindan oportunidad hasta a la China lejana a entrometerse en los asuntos internos de un país heterogéneo en lo nacional y lo cultural, restablecido en 1945 por fuerza, y en el marco de la estrategia de la revolución comunista mundial. El Kremlin, empero, justamente a causa de la no resuelta cuestión nacional que explotó hábilmente durante la guerra, sufrió también reveses y decepciones.

Lo antedicho indica que Yugoslavia, que actúa en función de Serbia engrandecida, no puede mantenerse unida permanentemente. Puede subsistir únicamente como Gran Serbia y con un sistema dictatorial. Pero Serbia representa apenas la cuarta parte del territorio y de la población de Yugoslavia, de modo que no se podrá siempre mantener a raya la oposición de los pueblos oprimidos, respaldados en parte por las potencias foráneas, ni tampoco ahogar la aspiración de todos sus pueblos a una vida libre, incluyendo al pueblo serbio, que no puede siempre desempeñar el papel ingrato y degradante de carcelero de los demás pueblos de Yugoslavia.

Belgrado, dependiendo después del conflicto Tito-Stalin de 1948, de la ayuda de las democracias occidentales, tuvo que hacer ciertas concesiones a los pueblos oprimidos de Yugoslavia. Empero es una gran incógnita si la dirección comunista sabrá canalizar el incontenible movimiento de emancipación nacional y política recurriendo a una evolución más o menos pacífica o se producirán conflictos con intervenciones directas o indirectas de las potencias extranjeras con implicaciones del peligro de conflictos internacionales. No se debe olvidar que aquí se trata del explosivo terreno balcánico y de las cuestiones que fueron causas inmediatas de la primera guerra mundial.

Ya es tiempo, por cierto, de que los círculos internacionales, interesados en las condiciones reinantes en Yugoslavia, en primer lugar en vista de las cambiantes relaciones entre Moscú y Belgrado y de sus repercusiones en la presunta descomposición del imperio de los satélites soviéticos europeos, tomen en consideración los pendientes problemas nacionales como el factor principal del desarrollo de la situación en un amplio y sensible sector del sudeste europeo.

Asimismo es menester tomar en cuenta que la resistencia croata a la supremacía de Serbia constituye le nudo de todo ese problema tan complejo. Croacia, dada su fuerza y su evolución cultural y económica, puede ofrecer una permanente resistencia a Serbia. Dicha oposición no pudo quebrarla la dinastía serbia ni tampoco lo podrán los dirigentes comunistas serbios aunque disponen de todos los medios de una dictadura que cuenta con la experiencia del comunismo internacional. Croacia tampoco es inferior a Serbia en el plano político. Ella constituye la espina dorsal de la resistencia de todos los pueblos de Yugoslava oprimidos nacionalmente y a la vez la fuerza principal de la lucha por las libertades democráticas de todos los pueblos y las minorías de Yugoslavia. Durante la dictadura monárquica el movimiento nacional croata encabezaba la lucha por los derechos democráticos e incluso liderazgo croata fue aceptado en el período 1935-1938 por los partidos tradicionales de Serbia.

El vista de las tentativas de negar la personalidad política y nacional de Croacia -cuyo origen es la desacertada solución al término de la primera guerra mundial consentida y respaldada por las democracias occidentales, aunque tal solución estaba en contradicción con sus propios principios-, es preciso valorar correctamente el hecho de que Croacia por su tradición cultural, nacional y económica reúne todas las condiciones para convertirse en sujeto del derecho a la autodeterminación nacional, y que nada ni nadie puede detener al pueblo croata para que no realice, en circunstancias propicias, ese derecho.

En apoyo de esta opinión cabe citar algunos hechos que deberían tener siempre presente los comentaristas políticos.

Croacia figura en la historia europea como la monarquía nacional, una de las primeras en Europa; entre los siglos VII y VI un país fuerte, gobernado por príncipes y reyes de la dinastía nacional croata. Extinguida la dinastía nacional, Croacia del siglo XII al XVI se hallaba como Estado asociado e igual en unión con Hungría, a través de la persona del rey conjunto de distintas dinastías (los Arpad, Anjou, Luxemburgo, Corvino, Jagello y Habsburgo). De 1527 a 1918 al Reino de Croacia, junto con Austria y los reinos de Hungría y Bohemia, integraba la monarquía danubiana, regida por los reyes de la Casa de Austria. Incluso dentro del sistema dualista de Austria-Hungría (1867-1918), Croacia tenía el status de reino con derechos soberanos en la administración interna, la judicatura, la educación el culto y la agricultura.

Derrotada y desintegrada Austria-Hungría, Croacia por fuerza y contra la voluntad del pueblo fue incorporada en el recién creado Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, gobernado en forma centralista desde Serbia y por su dinastía, así como por el ejército, la diplomacia y el aparato administrativo predominantemente serbios. A la vez fue explotada económicamente en provecho de Serbia, uno de los países vencedores en la primera guerra mundial. Oficialmente se lo llamó liberación de Croacia y unión nacional yugoslava. Cuando los croatas reaccionaron con éxito organizando su movimiento nacional ampliamente mayoritario sobre fundamentos democráticos y luchando con métodos pacíficos por el establecimiento de la república de Croacia mediante el derecho de la autodeterminación nacional, derecho recalcado por los vencedores en la primera guerra mundial, los serbios contestaron con un inaudito terror político, desconocido hasta entonces en la historia de los pueblos civilizados. Dicho terror culminó con el asesinato de los líderes democráticos croatas perpetrado en el recinto del parlamento de Belgrado en 1928, y con la consiguiente promulgación de la dictadura del monarca serbio. El propósito de ese régimen dictatorial, calificado en parte con razón por los comunistas como militarista-fascista, fue impedir no sólo que los croatas realizasen sus derechos nacionales, sino también negar la individualidad nacional de Croacia.

La dictadura granserbia proclamó la tesis, que difundió por todos los medios de coacción, de que el croata no es un pueblo en sentido étnico, sino una tribu de la supuesta nación yugoslava. Eso equivale a negar el hecho incontrovertible de que Yugoslavia no es un concepto nacional sin o de la geografía política. El nombre croata, los símbolos nacionales (bandera, escudo, himno), los partidos políticos e instituciones nacionales, culturales y hasta deportivas fueron puestos fuera de ley. En cambio, el nacionalismo serbio fue favorecido, ya que Yugoslavia en la mente de sus gobernantes se identificaba con la Gran Serbia. Con el tiempo los croatas deberían serbizarse al desaparecer no sólo su personalidad estatal sino también nacional. Ese genocidio, planeado con amplitud, estaba aplicándose sin contemplación alguna. Las primeras víctimas, como siempre en los casos parecidos, han sido los intelectuales. Albert Einstein y Heinrich Mann solicitaron a la Liga para la Protección de los Derechos Humanos que impidiera la matanza de los intelectuales croatas en las calles de Zagreb por parte de los agentes policiales. Hubo también persecuciones religiosas contra los católicos y los musulmanes, acompañadas por acciones proselitistas a favor de la Iglesia Ortodoxa nacional serbia.

Semejante trato hacia los croatas y otros pueblos y minorías no serbios en Yugoslavia motivaron que Belgrado intentase, Abandonando a sus protectores franceses y a sus aliados de la Pequeña Entente, alinearse con el Tercer Reich y la Italia fascista con el propósito de conseguir su apoyo contra los pueblos oprimidos. Ese vuelco tampoco pudo impedir el súbito colapso político y militar de Yugoslavia en abril de 1941. Se estableció en el mismo momento el Estado de Croacia con el título diplomático de Estado Independiente de Croacia. Hubo cambios territoriales a favor de Hungría, Bulgaria y Albania; se tomaron medidas para restablecer a Montenegro bajo la protección de Italia.

Según queda dicho, todos esos acontecimientos, por las razones apuntadas, todavía no fueron estudiados ni ponderados con debida imparcialidad en la literatura política internacional. Lo mismo podemos decir respecto a la resistencia del pueblo croata a la guerrilla comunista durante la última guerra cuando por orden y con la asistencia de Moscú los comunistas perseguían la restauración de Yugoslavia con el fin de que la frontera del imperio ruso-soviético de los satélites europeos llegase al Adriático mediante la conquista de Croacia.

Al modo propagandístico de presentar los acontecimientos, provocados por la política gran serbia, en desmedro de sus víctimas, contribuyó también el hecho de que los Aliados occidentales en la segunda fase de la guerra accedieron, bajo la creciente presión soviética y contra sus propios intereses, a favorecer la injerencia comunista en el Sudeste europeo, prestando a los guerrilleros comunistas abundante ayuda militar y colaboración política. En pro de la verdad hay que decir que los Aliados occidentales primero ayudaron a los guerrilleros nacionalistas serbios que perseguían la restauración de la Yugoslavia monárquica, pero en vista de la insensibilidad total de los políticos serbios en el gobierno exiliado para los problemas nacionales, rehusaron dar su apoyo a la realización de los planes granserbios. De ese modo las democracias occidentales, a causa de sus errores iniciales de 1918-1919, se encontraron durante la guerra impotentes para prevenir la comunicación de Yugoslavia y en general la invasión soviética de la Europa Centrooriental.

No obstante ello, todo el aparato propagandístico bélico tanto comunista como el de las democracias occidentales, estuvo al servicio del Partido Comunista Yugoslavo, aunque ya entonces era conocido como el exponente más fanático del expansionismo comunista. Se ha ido tan lejos que incluso después de la guerra todas las fuerzas opositoras al comunismo, sin distinción alguna, fueron tildadas de perniciosas e incluso antidemocráticas. En semejante atmósfera no se hacían distingos entre los esfuerzos de la nación croata por consolidar su independencia obtenida y la forma del régimen, implantado en Croacia en las circunstancias del predominio militar y político de las potencias del Eje. No se tuvo en cuenta que los Estados nacionales permanecen y los regímenes cambian. Es verdad que el mismo presidente F. D. Roosevelt, según los apuntes de Harry Hopkins, en las deliberaciones mantenidas en 1943 con Sir Anthony Eden, ministro de relaciones exteriores de Gran Bretaña, afirmó repetidamente "que los croatas y los serbios no tienen nada en común, por lo que es ridículo empeñarse en que dos pueblos tan antagónicos hayan de vivir bajo un solo gobierno" (Robert E. Scherwood: Roosevelt y Hopkins, Barcelona, 1950, p. 242). Empero esas conversaciones contribuyeron tan sólo a que los aliados retirasen su apoyo al gobierno monárquico exiliado y favorecieran los planes comunistas, creyendo en sus promesas no cumplidas de justa solución de los problemas nacionales y de respeto por el derecho de autodeterminación. A posteriori los comunistas trataron de justificar el incumplimiento de esas promesas, sosteniendo que la sacrificada lucha de los croatas por el restablecimiento de su Estado milenario fue tan sólo una intriga y maniobra de las potencias del Eje. El postulado de los croatas para realizar su Estado nacional -afirman los comunistas- no fue la expresión de la auténtica voluntad popular sino propaganda lanzada por los enemigos del mismo pueblo croata. Esas tesis absurdas hallaron cierto eco en una parte de la prensa mundial, pese al hecho de que la milenaria tradición estatal croata es una de las más viejas de Europa y que a principios del siglo pasado el pueblo croata, igual que los demás pueblos centroeuropeos, desarrolló una vigorosa conciencia nacional. Tan pronto se creó Yugoslavia, el pueblo croata organizó un grandioso movimiento de resistencia, democrático y republicano, mientras Mussolini e Hitler eran todavía agitadores callejeros.

Teniendo en cuenta todos esos hechos, nuestra redacción decidió publicar, con motivo de cumplirse 25 años de la proclamación del Estado Independiente de Croacia, una serie de trabajos relacionados con la lucha del pueblo croata por su independencia nacional en virtud del derecho de autodeterminación nacional. Sale en parte de ese marco únicamente el estudio sobre la defensa de Szigeth hace 400 años, capitaneada por el ban (prorex) croata Nicolás Subic Zrinski, caído heroicamente con toda la guarnición y glorificado como Leonidas de la Cristiandad. Se trata, pues, de un tema íntimamente relacionado con las demás colaboraciones, por cuanto ilustra y ejemplariza la vigencia y el dinamismo de las tradiciones estatales y nacionales de Croacia. Asimismo esclarece la disposición del pueblo croata a luchar y sacrificarse por los valores comunes de los pueblos de la cristiandad occidental. Como la tirantez actual entre el bloque occidental y el soviético recuerda los tiempos del peligro otomano, es preciso evocar aquí la difícil situación y grandes sacrificios del pueblo croata en esta lucha de dos mundos de civilización, y su resistencia actual al comunismo.

Sabemos que no estamos en condiciones de brindar una explicación íntegra de los acontecimientos que conmemoramos, ya que ello será factible apenas cuando sean accesibles todos los documentos desconocidos aún, una vez liberada Croacia. Sin embargo, podemos contribuir al mejor entendimiento de uno de los problemas clave de la Europa Centro-oriental. Creemos que nuestra condición de exiliados políticos y el hecho de que Croacia por concurso de circunstancias se halló entre las naciones vencidas al terminar la segunda conflagración mundial, no será óbice para que los trabajos publicados sean tomados como aportes a la literatura especializada. Vivimos en la época en que, en aras de la solidaridad europea, occidental y de la entera humanidad, que requiere nuevos enfoques de los problemas en interés de la paz, se vienen eliminando, sobre todo entre los pueblos europeos, los últimos rastros de las viejas rencillas y prejuicios en los estudios históricos. No vemos razón alguna para que Croacia no sea también incluida en este proceso general, tanto más cuanto que tuvo que participar en ambas guerras mundiales, cuando su libertad de decisión estaba bastante restringida.

El Estado de Croacia fue restablecido en abril de 1941, en un momento poco propicio, es decir cuando en la Europa Central predominaban el poderío y la influencia de los gobiernos no democráticos del Eje. Por ese motivo los comunistas quieren negar carácter libertador a la lucha nacional croata. Aunque es sabida la interpretación comunista de la libertad democrática y nacional, huelga destacar que la lucha nacional croata sigue, en su fondo, la línea tradicional del humanismo y la democracia occidentales. Ello es exacto particularmente respecto a la resistencia del pueblo croata contra la imposición de la concepción estatal y nacional yugoslava. La experiencia con la Yugoslavia monárquica entre las dos guerras y con la actual Yugoslavia comunista ha demostrado que se trata de un Estado plurinacional, creado y mantenido en provecho de un solo pueblo, que suele sostenerse únicamente por la fuerza y la violencia contra la mayoría de la población un régimen dictatorial. Por consiguiente, la lucha por el Estado de Croacia equivale a la lucha por la libertad. Es la lucha por la libertad y el progreso no sólo de los croatas sino de los demás pueblos y minorías nacionales oprimidos en Yugoslavia, incluso del pueblo serbio que sólo en su Estado nacional puede realizar las libertades políticas e individuales y colaborar pacíficamente con los pueblos vecinos. Por lo tanto, por su sustancia, la lucha por la libertad nacional croata es hondamente humana, democrática y conteste con el superior bien internacional.

En nuestra época, cuando prácticamente se acortan día a día las distancias geográficas, lo que sucede en el Sudeste europeo puede tener repercusiones incluso en las repúblicas sudamericanas. Tanto más cuanto que Croacia, igual que los pueblos latinoamericanos, pertenece al mundo del Occidente Cristiano. Consideramos, pues, que en nuestra calidad de refugiados políticos, cumpliendo con nuestro deber hacia Croacia, retribuiremos en cierta medida a las naciones del Nuevo Mundo que, para millares y millares de croatas, se han convertido en su nueva patria, noble y libre. En momentos en que bajo la égida de la Conferencia Tricontinental se fomentan organizan las presuntas guerras de liberación en algunas repúblicas sudamericanas, creemos oportuno advertir de qué modo practicaron los comunistas tal "liberación" en gran parte de Europa. En el caso concreto de Yugoslavia es necesario conocer la verdad para que no se repitan los casos, capaces de desmoralizar a las masas populares. Así no debería repetirse el caso de rendir honores extraordinarios, como lo hizo el gobierno democrático de la República de Chile, al dictador comunista yugoslavo, quien llegó al poder como agente de Stalin y como jefe de una cruel y despiadada guerrilla. En cambio, sucedió que dicho dictador comunista, responsable de las matanzas colectivas de croatas, eslovenos, montenegrinos y alemanes, quien ha privado a varios pueblos de la libertad y la independencia, entre ellos al pueblo croata -cuyos hijos contribuyeron en medida considerable al progreso de la República transandina- fue declarado doctor honoris causa de las ciencias políticas y sociales de la Universidad Nacional en Santiago de Chile, una de las instituciones docentes y de estudios más importantes de América.


LA INDEPENDENCIA DE CROACIA EN LA FUNCIÓN DEMOCRÁTICA

Por Francisco Nevistic, Buenos Aires

"El Estado nacional es en su raíz misma democrático

en un sentido más decisivo que todas las diferencias

en las formas de su gobierno".

Luis Diez del Corral: El Rapto de Europa, Madrid, 1959.

Ideas preliminares: la conciencia y la conciencia nacional

Hablando sinceramente en términos filosóficos y científicos, nosotros los hombres no sabemos qué es la conciencia. En todo caso es un "milagro" dentro de los fenómenos accesibles a nuestra experiencia interna. Es una especie de espejo. Pero no el espejo mecánico, en el cual se reflejan los objetos por intermedio de las vibraciones de la luz y los colores. No es tampoco un centro asociativo empirista (Locke) donde se entrecruzan las impresiones del mundo que nos circunda, aun cuando lo es parcialmente. Es todo esto y algo más. Es un centro, un espejo viviente, que tiene algo que ver con el mundo, que no se deja reducir a las leyes matemáticas ni mecánicas. Es un espejo donde entran en juego los impulsos, las tensiones, las fuerzas y los factores que indican hacia algo que supera al mundo mecánico en su totalidad. Pero la conciencia no es solamente un milagro para nosotros mismos -es decir para sí misma-, pues queda un misterio, que tratamos de descifrar gnoseológicamente sin éxito, sino también es un milagro en y para la historia universal.

En primer término, en el sentido contemplativo-gnoseológico, la conciencia resulta un milagro un poco "rebelde" y casi inalcanzable, hasta negativo, mientras en la historia se convirtió en el milagro más fecundo, posibilitando y siendo al mismo tiempo la misma línea ascendente evolutiva de la humanidad[1].

La conciencia en su estado actual cuenta con millones de años de presencia del hombre en la Tierra[2]. En la prolongada oscuridad de la prehistoria se combinaban y cuajaban los elementos formativos de la conciencia humana, único fenómeno que merece, dentro y fuera del mundo visible, la calificación de "bueno", como dijo Kant, enfocándola en su aspecto de una voluntad ética[3].

No es nuestro propósito entrar en el meollo del problema ni en su aspecto sustancial, como tampoco enumerar las opiniones al respecto a través de la historia de la filosofía. Hay tantas interpretaciones de la conciencia humana cuantas antropologías filosóficas[4].

Más que la cuestión sustancial, para nuestro propósito será necesario arrojar un poco de luz sobre el problema de la relación entre la conciencia y el proceso de la historia en su aspecto humanizante, su ascenso hacia una civilización siempre más elevada, que merece el "digno nombre de civilización".

Rechazando el evolucionismo absoluto e inmanentismo materialista y aceptando el evolucionismo "creacionismo" [5] no nos vemos dispensados de tomar en consideración la evolución biofisiológica, formando las bases naturales para un acto creativo de un alma racional. Después de la obra del Teilhard de Chardin creemos superadas todas las oposiciones al evolucionismo, provenientes con la insistencia más tenaz justamente de los círculos católicos. "En su ser más profundo el mundo es un sistema órgano-dinámico en vía de la interiorización psíquica..." o "La historia de la vida no es sino movimiento de la conciencia envuelta morfológicamente..." (Le Coeur de la Matière). Su connacional, antecesor pero materialista, J. Jaurès dice a su vez: "La humanidad es el producto de una larga evolución fisiológica, que ha precedido a la evolución histórica, y cuando el hombre... ha emergido de la animalidad... existían ya en el primer cerebro de la humanidad naciente predisposiciones, tendencias". En su interpretación materialista-idealista, como la llama él mismo, Jaurès subraya la tendencia estética y de simpatía, como dos factores fundamentales de la elevación del hombre desde su animalidad hacia los horizontes más elevados de la eticidad. Los órganos de presa -el oído y la vista- se vieron desde el principio inundados por las imágenes y armonías "que van más allá de la necesidad inmediata del animal", formándose al mismo tiempo con el sentimiento brutal también el sentimiento de simpatía, "preparando la reconciliación fraternal de todos los hombres después de los combates seculares" [6].

De acuerdo con su concepción general de la vida, los autores invocan los factores que les parecen más adecuados para el desarrollo de la conciencia hacia el estado, cuando Kant se vio autorizado a decir: "Pflicht ist die Notwendigkeit einer Handlung aus Achtung für Gesetz" (El deber es la necesidad de un obrar por el respeto a la ley). Jaurès sustancializa al cerebro humano, dándole una autonomía casi completa frente al mundo y la historia. C. H. Waddington habla de la transmisión y "apuntalamiento de la autoridad", de "sabiduría biológica", etc., que nos elevaron a la eticidad característica para el hombre de hoy[7].

Mientras el autor anglosajón acentúa que no es la tarea de la ciencia fisiológica y socio-ética "producir una visión divina de la situación humana", confiada por cierto a un instrumento "bastante tosco", forjado por "un herrero del pueblo", refiriéndose al intelecto humano, Maritain repite aquella de San Pablo: Dii estis! ¿A quién dar nuestro crédito? ¿A las hipótesis científico-positivas o a las creencias religiosas? ¿Es inconciliable la oposición entre ellas? ¿Es una oposición real o ficticia?

Dejando en suspenso esta serie de preguntas teóricas, la interpretación práctica de la conciencia ha dado su fruto absolutamente positivo: el concepto de la personalidad humana. Sobre su respecto descansa una gran parte de nuestra civilización, como dice Maritain. Las constituciones modernas, aun en los Estados comunistas, enumeran los derechos de la persona humana.

El camino hacia esta altura fue muy arduo y penoso, pero una vez superado, hemos llegado al estado que podemos llamar estado de civilización sin más. Esta doctrina personalista, la formuló un argentino en la forma muy acertada y en el contenido bien condensado[8].

En su camino histórico-social el hombre tuvo que superar muchas formas de relaciones, que se caracterizaban, cuanto más retrocedemos en la historia, por un poder absoluto de hombre sobre el hombre. Después de la antropofagia, ha llegado la esclavitud, la servidumbre, el salariado de la época industrial, soñado con la liberación completa -desgraciadamente un sueño muy decepcionante- en el comunismo. El derecho -"aliento inmortal de la humanidad"-, garantiza hoy universalmente la integridad y la inviolabilidad de la persona humana, convirtiéndola en la piedra angular y la joya más preciosa de nuestra civilización. Sólo en ella pudo hallar su origen la Declaración de los derechos del hombre. Así el misterio gnoseológico dio sus frutos históricos muy claros y evidentes. Del centro rudimentario de la presa -un centro provisto de la vista y oído para poder satisfacer sus instintos utilitarios- se ha desarrollado el pedestal de los ideales y los valores más sublimes de estética, ética, derecho y religión.

Pero la evolución histórica no se ha quedado detenida aquí. Análogamente a la personalidad humana individual, se ha desarrollado la personalidad colectiva de la nación. "No es un azar que la era del moderno pensamiento nacional preceda inmediatamente una era de movimientos individualistas por la libertad. La nación bebe, por así decirlo, la sangre de las personalidades libres para hacerse ella misma una personalidad" [9].

Estas personalidades colectivas se han convertido a su vez, por lo menos en el ámbito europeo, en otros tantos valores firmes del orden jurídico y político al mismo tiempo. El estado nacional, la soberanía y la independencia nacionales -el nacionalismo, son fenómenos específicamente europeos. Después de la revolución francesa, proclamando el principio de la soberanía nacional -"la nation assamblée ne peut recevoir d´ordres-", se produjo una reacción en cadena en Europa y América latina. Conseguida la unión nacional alemana e italiana, "es el siglo del nacionalismo, una doctrina que coloca en el centro del interés la nación, el principio de Estados fundados sobre la soberanía e independencia nacionales" [10].

El Estado nacional, la soberanía nacional y el nacionalismo significan, en los sustancial, la formación de unidades territoriales y personales autónomas, infranqueables para los demás, basadas sobre la afinidad cultural y étnica de sus componentes. Una autonomía de esta índole -personalidad colectiva- reduce en una forma siempre más amplia los tradicionales conceptos de conquistadores, extranjeros y bárbaros. El Estado nacional y la soberanía agregan al orden internacional jurídico-político un criterio firma más, una norma de conducta, dejando los conflictos de los individuos y facciones a la exclusiva competencia de sus próceres, representantes legales: reyes, presidentes, etc., suprimiéndose lógicamente las atrocidades, suavizándolas con una moderación de castigo, inspirada por la amistad de una comunidad que se siente idéntica consigo misma. Las intervenciones extranjeras, la intromisión en los asuntos internos ajenos, se reducen al mínimo[11].

Pero este desarrollo específicamente europeo, al llegar a su culminación empezó según el parecer de muchos y por una dialéctica extraña, a operar contra Europa misma en dos sentidos. Por dentro haciéndola perder definitivamente su unidad tradicional de una comunidad cristiana, atomizándola en una multitud de Estados y naciones soberanas. Estas nuevas unidades políticas soberanas se declaran guerras que las conducen de una catástrofe a otra. A la primera guerra mundial siguió la otra, convirtiendo al viejo continente en un montón de ruinas. Como consecuencia inmediata de esto, se levantan desde afuera las colonias contra sus metrópolis europeas, terminando con su imperialismo[12].

El maniqueísmo político y el caso croata

Actualmente se está discutiendo este problema muy apasionadamente. Un gran número de autores políticos, filosóficos y hasta religiosos refutan el valor de la soberanía, el nacionalismo y los Estados nacionales, pronunciándose a favor de la integración europea, atlántica, mundial. Esta sería un proceso inexorable de la evolución de la Historia. No menos numerosos son sus adversarios. Éstos, si bien reconocen un desarrollo unionista progresivo y universalista, hacen oposición casi pasional a los "precipitados" planes universalistas. Las naciones, las razas a las civilizaciones son los verdaderos vehículos del acontecer histórico. Contra el delirio universalista, defienden las entidades históricas -naciones, Estados nacionales, civilizaciones-, confiándoles el papel preponderante en la actualidad y para el futuro próximo.

Por la posición que cada uno de los bandos adopta y por los medios con que defienden su punto de vista, aquí también asistimos a exageraciones. Todo lo que defienden los unionistas es bueno, signado de progresista, y lo de sus adversarios de retrógrado, reaccionario, hasta molo en su esencia. Un verdadero "dualismo maniqueo" político[13].

En consecuencia, cabe preguntar ¿bajo qué signo entrará nuestra época en la historia universal? ¿Bajo el signo unionista o de separación? W. Roepke preguntaba así hace veinte años, refiriéndose al Weltanschauung del mundo actual.

Con la modestia correspondiente, nosotros podemos preguntar: ¿Dónde ubicar la actual lucha croata por la independencia? ¿No se trata de un caso separatista sin sentido? ¿No son nuestros esfuerzos y sacrificios en posición opuesta al sentido del desarrollo de la Historia? Al luchar por un Estado nacional croata ¿no nos entregamos a una tarea destinada al fracaso, porque nuestro nacionalismo, nuestro Estado nacional, nuestros derechos de autodeterminación y soberanía serían valores y conceptos superados? ¿Residuos de una época que está por expirar? ¿Ideas, conceptos y organizaciones del siglo pasado?

La contestación a las preguntas que figuran entre las primeras, la intentaremos al final del artículo, dando la palabra a las autoridades reconocidas, mientras las que figuran últimas en esta serie incumben al autor de este artículo. Es nuestro deber llamar la atención de los grandes sobre los pequeños, intentar arrimar nuestras preocupaciones y problemas a los de ellos, considerándolos como un todo indivisible.

Caminando fatigosamente por los tortuosos senderos de exiliados en el mundo libre, casi diariamente chocamos con las preguntas: ¿Quiénes son los croatas? ¿Dónde está Croacia? ¿Cuántos croatas hay?, etc. Al explicar nuestra situación en la forma más sucinta, buscando satisfacer la curiosidad de nuestros conlocutores, no se dejan esperar preguntas ulteriores: ¿Qué clase de derecho ampara a los croatas en su lucha por la independencia? ¿Existe un sujeto -la nación, el pueblo croata- como titular de este supuesto derecho?

Confesamos francamente que no nos resulta siempre fácil contestar. Aun cuando existe en el mundo americano en general un sentimiento liberal-democrático muy vivo y un celo persistente por la soberanía nacional[14], nos resulta difícil convencer a nuestros amigos, digamos en la Argentina, el Brasil, los EE.UU. o Canadá, que nuestra lucha por la independencia tiene posibilidad de éxito cuando les decimos que Croacia tiene algo más de 100 mil kilómetros cuadrados, mientras que la Argentina tiene 3 millones, el Brasil, los EE.UU. o Canadá hasta 10 millones de kilómetros cuadrados. ¡Pequeñez, debilidad, incospicuidad sin remedio! ¿Dónde está el sujeto, dónde el espacio para la soberanía croata y para una Croacia independiente?

La primera observación que hemos de hacer aquí es que en el campo de valores morales, inclusive el derecho, no vale el concepto de cantidad, específico para el mundo físico-mecánico. En cuanto, empero, a los pueblos grandes y pequeños de Europa, contestamos con el académico español: "Las naciones europeas se han encontrado formando una constelación coherente gracias a poderosas fuerzas centrípetas y centrífugas, una constelación ciertamente de primera magnitud, que orgullosamente querían ser soles y sobrepasar la luz del otro vecino, pero donde cada una tenía señalada, en última instancia, una misión singular y fundamental que cumplir. Había de un lado las naciones pertenecientes al círculo interno de Europa y las del externo: las occidentales, más desenvueltas y coherentes, con plena autonomía política desde fecha temprana, y las atomizadas de la Europa central sobre las que gravitaban impeditivamente las consecuencias de haber sido pedestales en la Edad Media de las instancias universalistas del Imperio y del Papado"[15].

En consecuencia, ¿dónde está el sujeto del derecho de autodeterminación en el caso croata?

Escribiendo este artículo, un amigo nos hizo llegar un número de la revista belga Justice dans le monde, donde figura un excelente artículo del padre jesuita francés Dr. André Bonnichon, ex profesor y decano de la facultad de derecho en Shangai, actualmente profesor de derecho civil en el Instituto Católico de París. Dicho artículo se titula: Le principe des nationalités et les requêtes de la morale, donde su autor examina el principio de nacionalidad y el derecho de autodeterminación. Lamenta que los juristas, al tratar los dos, o no definen con rigor el derecho de autodeterminación o dejan a oscuras al sujeto -la nación, a la cual pertenecía este derecho. "Droit sans titulaire suffisement défini, ou bien titulaire d´un droit peu défini: tels sont dux écueils". Bonnichon cita el texto del Dr. Duverger (Le Monde del 13 de mayo de 1955) donde se dice: "El derecho de los pueblos de disponer de sí mismos no es separable del derecho de los individuos de disponer de sí mismos". Reconociéndole que hay "algo profundamente verdadero" en su afirmación, el padre Bonnichon agrega que los políticos quieren más. "La asimilación del individuo", por ejemplo, requiere aclaraciones. Especialmente en el sentido de si el derecho de disponer de sí mismo es idéntico al derecho de "formar un Estado". Por ello, y para evitar incertidumbre, oscuridades y dilemas de los juristas y políticos, Bonnichon invoca a los moralistas. C. Coste, al que el padre Bonnichon cita entre los mejores tratadistas de la moral internacional en la actualidad, ha formulado el problema de la manera siguiente: "Los principios especiales del derecho de disponer los pueblos de sí mismos, pertenecen al derecho natural, ligándose directamente con los derechos fundamentales de la personalidad humana. Se puede solamente hesitar cuando se trata de sus aplicaciones.

Teniendo en la cuenta esta "hesitación" de Coste, la necesidad de "justificación" de Bonnichon y su idea de que no hay "hesitación" donde hay lugar para un "alma nacional" -"la France a un âme", como lo formuló Michelet o, para añadir por nuestra parte- "une nation, c'est pour nous une âme, un esprit, une famille spirituelle" (Renan), queremos indicar aquí la presencia histórica del pueblo croata a través de más de trece siglo, lo que nos autoriza a decir: Croacia tiene un alma o Croacia es un alma. Tanto más, que el padre Bonnichon menciona a los croatas, junto con catalanes, vascos y flamencos, como un caso marginal justificando la duda en cuanto a la aplicación del derecho de autodeterminación. Esto nos va a poner en evidencia que el sujeto del derecho de disponer de sí mismo en el caso croata está bien definido y que no queda ninguna duda al respecto. Así obtendremos uno de los dos términos -el derecho y su titular- justamente el titular del derecho de autodeterminación.

Claro que no podemos hacer grandes incursiones en la historia croata. Nos limitaremos a lo más indispensable para nuestro objetivo.

Según ciertas opiniones, nosotros los croatas, al defender la soberanía, aceptando los postulados del nacionalismo croata, defenderíamos "remo fictam et pictam" y no "rem factam et natam", como ha formulado Nietzsche, refiriéndose al nacionalismo en general. Veamos, pues, que no es así.

El basileus bizantino Constantino Porfirogeneto, en su famoso libro, una de las fuentes principales de la historia de la temprana Edad Media -De Administrando Imperio- precisamente en los Capítulos 29-35 relata sobre el pueblo croata, su patria actual a las orillas del Adriático y entre los ríos Drina, Danubio, Sava hasta el río Rascia en Istria. El emperador anota que los croatas en aquel entonces fueron uno de los pueblos más fuertes en Europa y nos deja la "estadística" de sus fuerzas armadas.

Los pontífices romanos a su vez, institución no sólo religiosa, sino también un elemento esencial de la política, cultura y, hasta cierto punto, de la economía de la Europa, dejaron en los documentos de carácter solemne testimonios de la activa presencia del pueblo croata en aquella constelación de los pueblos europeos durante más de un milenio, que menciona el académico español Del Corral.

Así ya el Papa Agatón concluye con los croatas un pacto de mutuo respeto. Desde entonces no transcurrió un solo siglo hasta hoy, en que el pueblo croata no sea objeto de los documentos papales. Los pontífices romanos llevan la correspondencia permanente con los reyes y banos como jefes políticos croatas, o con sus cardenales, obispos, priores de los monasterios, sus jefes espirituales. Una vez nos llaman "dilecti filii", otra vez "antemurale Christianitatis"; en cierta ocasión nos elogian, en otras amonesta. "Pessimus dux croatorum" fue calificado uno de nuestros audaces dux, quien acarreaba dificultades al comercio veneciano por el Adriático.

No es nuestro propósito valorizar intrínsecamente las relaciones de los croatas con el centro de la religión y la cultura europeas, sino solamente indicar al lector interesado que la historia croata no es un mero "romanticismo"... El pueblo croata es una entidad, una individualidad política e histórica de larga memoria. Thomas Archidiaconus en su "Historia Salonitana" del siglo XII, la "Crónica" del presbítero de Duclia (presbyterus diocletatis), obras escritas en latín, informan ampliamente sobre la vida y la historia del pueblo croata en los primeros siglos de su vida en la patria que habita todavía hoy. "Methodos" y el "Reino de Croacia", dos obras en el idioma croata, varios siglos más viejos, son testimonios que coinciden en lo esencial con las dos obras mencionadas en latín[16].

Extinguida la dinastía nacional croata en el año 1102 formamos la Unión Personal con los húngaros hasta que optamos en el año 1527 por la dinastía de los Habsburgo, formándose así la Monarquía danubiana. Durante todo este tiempo hasta 1848, fue la nobleza croata el portador de la voluntad política croata en el sentido de la verdadera nación croata -"pars pro toto", como lo dice Hans Kohn en su "Historia del nacionalismo". El Sabor, institución parlamentaria del pueblo croata, actuaba activamente durante todos estos largos siglos. De ahí se levantaban las voces del pueblo croata -Regnum regno non praescribit leges- contra todos los intentos austríacos o húngaros por disminuir la autonomía croata o violar su orden interno. El ban (prórex) croata era virrey en Croacia y el verdadero jefe del poder ejecutivo y legislativo de su pueblo.

Recordamos con este objetivo, que el pueblo croata, aún bajo el yugo comunista y serbio, celebró el año pasado 900 años de uno de los más antiguos monumentos de su historia. Se trata del monasterio de las hermanas benedictinas, que fundó el rey nacional croata Pedro Kresimiro el Grande en 1066, dotándolo más tarde el rey Zvonimiro con bienes inmuebles. El monasterio se halla en la ciudad de Zadar (Zara) en las orillas del Adriático. El mismo año se celebraron los 900 años de la existencia de la ciudad de Sibenik (Sebenico), fundada por el mismo rey Kresimiro. En dicha ciudad hay muchos monumentos de la historia croata, pero el más precioso en su catedral, edificada en los siglos XV y XVI, llena de motivos de la vida real de su pueblo. En Trogir en el año en curso se ha festejado 300 años desde la aparición de la primera obra científica sobre la historia croata, escrita por Ivan Lucic. Se trata de la obra: De Regno Croatiae, Slavoniae et Dalmatieae, libri sex, aparecida en Amsterdam en 1677. El año 1968 se cumplirá el centenario del avenimiento entre los croatas y los húngaros, por el cual establecieron sus relaciones con más precisas estipulaciones jurídicas después de la completa disolución en 1848, y que nos unían con este pueblo vecino desde 1102.

La nación croata, en consecuencia, se ha venido forjando durante muchos siglos sea en el campo político, cultural, religioso, militar o idiomático. Un pueblo que ha dado al mundo a un R. Boskovic, con toda una pléyade de sabios en el campo de las ciencias exactas como Nicolás Tesla, Leopold Ruzicka, Mohorovicic, prof. Prelog o prof. Bosnjakovic en la actualidad; una nación que enumera entre sus artistas al miniaturista J. Klovic, "maximus in minimus", Miguel Ángel en miniaturas, a Ivan Mestrovic y otros tantos filósofos, escritores y artistas, no es una nación que cultiva un concepto romántico de su historia. El pueblo croata ha dado al mundo santos y mártires culminando en la personalidad del cardenal Stepinac en nuestros días el rasgo religioso del pueblo croata. En el campo militar Nicolás Subic Zrinski y la familia Frankopan, sin mencionar a Berislavic, Bakac, etc., que durante siglos resistían muriendo conscientes de que morir por su patria era morir por el mundo cristiano en general, dejan testimonio de la valentía militar croata. Estos ejemplos sirven solamente como ilustración, lejos de agotar el caudal histórico croata.

Si es así, nos siguen preguntando: ¿por qué Croacia no es hoy independiente? Nosotros pertenecemos al círculo interno de Europa, diría Diez del Corral, al círculo de naciones "atomizadas", donde el Imperio y el Papado "gravitaban impeditivamente" sobre las tendencias de una plena autonomía y soberanía nacionales. Las naciones occidentales, protegidas contra las invasiones orientales -y el pueblo croata formaba parte del muro protector contra el cual venían quebrándose las olas de los tártaros (1242) y los otomanos, consiguieron independencia, separándose del Imperio. Las dinastías nacionales -española, francesa y, parcialmente, inglesa-, fueron el factor principal en la formación de los respectivos Estados nacionales. Así, por ejemplo, dice Renan: "Este gran reinado francés era tan altamente nacional, que días más tras de su caída, la nación pudo mantenerse sin ella". René Johannet, otro escritor francés, analizando el principio de nacionalidad, halla en su formación un principio absolutista y otro democrático, dando al primero el carácter racional, mientras al segundo lo caracteriza pro su afectividad. ¿Cuál de los dos contribuyó más a la formación de la nación francesa? ¿"Leyes civiles" o "Contrato Social"? "Le politiciste... ou l'homme sensible?" [17], reconociendo el mérito de los dos casi por igual.

¿Y en el caso croata? Como la nación "atomizada" dentro del Imperio, dando prevalencia a la idea del universalismo sobre la del particularismo, los croatas tenían los reyes de la Casa de Austria como continuadores del Imperio. El propósito de los jefes del Imperio no podía ser la disgregación del mismo ni favorecer los movimientos del separatismo nacional y la formación de las unidades políticas soberanas. Cuando el cardenal Richelieu, consolidando el Estado francés, pactaba con los otomanos contra los Habsburgo, las familias croatas más destacadas de aquel tiempo --los Zrinski y Frankapan- fueron decapitadas por haber intentado pactar con los turcos, buscando independizarse del Imperio y restaurar la soberanía completa del pueblo croata. Dentro de este ambiente hemos quedado hasta 1918, formando parte del Imperio de Metternich. A él precisamente el francés KL. Eisenmann, adversario del historiador austríaco von Serbik, considera como

"último y gran representante de un pensamiento universal... la comunidad de los Estados cristianos y de su jerarquía social fundada en la historia" [18].

Es pues casi natural que a nosotros los croatas nos faltó este elemento nacional absolutista, que sustancialmente contribuyó a la formación de las naciones occidentales y que hoy constituye su gran ventaja. El factor absolutista de nuestra comunidad política actuaba en el sentido inverso. Toda la tentativa de separación nacional fue considerada como traición del Imperio, de los Habsburgos, una comunidad no solamente política sino sagrada.

Pero al lado del universalismo imperial y el Papado, nosotros los croatas tenemos otro elemento todavía más decisivo, que gravitaba "impeditivamente" en la restauración del antiguo Estado de Croacia y la soberanía del pueblo croata. Se trata de las invasiones de los otomanos y de las luchas seculares que tuvo que sostener el pueblo croata. Más de cuatrocientos años -desde 1463-1878- tuvimos que luchar, defendiendo palmo a palmo nuestro suelo natal. El saldo biológico, cultural, económico y, consecuentemente, político, resultó sumamente trágico. Mientras los reyes católicos de España, los reyes ingleses (Enrique VII y VIII) y los franceses (Francisco I) se alejaban del Imperio, formando sus "autonomías" nacionales bien organizadas, nosotros moríamos defendiendo su retaguardia[19]. Mientras los exploradores ingleses John Hawkins y Francis Drake con el pillaje creaban la base financiera del imperio británico en el siglo XVI, nosotros los croatas anegábamos nuestro suelo patrio con la sangre en las batallas por la comunidad cristiana y contra los otomanos: Krbavsko Polje 1493, Dubica 1513, Jajce 1523, Klis 1524 y 1537, Siget 1566, Sisak 1593, Otocac 1663, etc., fueron sangrientos campos de batalla. Mientras la reina Elizabeth repartía el pillaje con dichos piratas[20] el nuncio apostólico Malaspini del Papa Gregorio XIII en la ciudad austríaca de Graz, informa al Papa y solicita que ayude a los croatas a reconquistar las fortificaciones en el río Una, donde los otomanos llevaron al cautiverio "más de 70.000 campesinos", mientras que muchos refugiados del año 1566 viven todavía en Austria e Hungría. De acuerdo a las recientes investigaciones históricas, Croacia perdió en los años 1463 y 1603 más de 500.000 hombres llevados al cautiverio otomano, sin contar los muertos en los campos de batalla[21]. Disminuido así considerablemente el potencial demográfico de un pueblo, inevitablemente disminuyó también altamente su peso político.

Sin embargo, y a pesar de todas las dificultades y tragedias, el pueblo croata conservó durante estos largos siglos de luchas y divisiones administrativas, políticas y religiosas, los elementos fundamentales de su autonomía estatal y la viva conciencia de su unidad. Los factores "impeditivos" habían producido graves heridas y el debilitamiento del organismo nacional, pero la conciencia nacional no se apagó. La tensión entre las tendencias universalistas y el separatismo en el sentido de una renovación completa de la soberanía -Starcevic en 1861 [22]- o la combinación con los eslavos del sur étnicamente más afines -Strossmayer y más tarde Trumbic[23]- desgarraban el alma y ofuscaban la conciencia, pero la mantuvieron vigorosa. Así, por ejemplo, mientras el Sabor (parlamento) en el año 1848 disolvió todos los vínculos con Hungría, proclamando la independencia de Croacia, el virrey J. Jelacic, uno de los más destacados generales del Imperio, hizo prevalecer la balanza a favor de la concepción universalista, luchando lealmente por el Imperio. En el año 1918 el mariscal del campo Boroevic, también uno de los militares más capaces del Imperio en la primera guerra mundial, defendió sin vacilación la idea universalista, y cuando ésta perdió ya toda posibilidad de salvarse ante la ofensiva general de la idea de nacionalidades, intentó salvar el derecho de autodeterminación del pueblo croata y restaurar una Croacia libre e independiente, pero ya era demasiado tarde. De facto, en el momento de la disolución de la Doble Monarquía, el elemento "democrático", "l'homme sensible", tenía el destino del pueblo croata en sus manos. Pero una parte de este hombre común, pintando una imagen romántica de la unión con los serbios, ayudó grandemente a quitar a su pueblo la posibilidad de proclamar la soberanía y restaurar la integridad de su antigua independencia estatal. La política de Trumbic y sus secuaces, favoreciendo la unión con los sureslavos, especialmente con los serbios, sirvió a éstos de pretexto para la ocupación de Croacia, eludiendo todas las obligaciones, tendientes a organizar una unidad política verdaderamente democrática. Durante más de 1300 años de la vida en su patria odierna, los croatas no aceptaron ningún estado como legal, si no fuera aceptado y aprobado por el Sabor, su parlamento. En lugar de sancionar el acto de la "unión" con los serbios, realizada ilegalmente el 1 de diciembre de 1918, los serbios disolvieron el Sabor. El intento de resistencia del resto de las tropas croatas que formaban parte del ejército en disolución de la vencida monarquía, sometieron a fuego (6/12/1918) ensangrentando así las calles de Zagreb, capital croata, con la sangre inocente de aquel pueblo tuvo que desempeñar al lado del pueblo serbio el papel de una de las piedras angulares del nuevo edificio político.

Esta sinceridad requiere más aclaraciones. Trumbic y sus partidarios, amargados por el "universalismo" imperial, pues vestía cada vez más el ropaje nacional austríaco o húngaro, inspirados por los ideales de un ecumenista anticipado como lo era el obispo Strossmayer, no cometieron felonía nacional. Al aceptar la concepción yugoslava, intentaron salvar a Croacia y su integridad territorial contra las ilegítimas pretensiones italianas, apoyadas en un pacto (Pacto de Londres de 1915), concebido no en las ideas universalistas por cierto sino tendiente a realizar los sueños de un maquiavelismo y un nacionalismo, definido como "sacro egoísmo". Vencedores con los aliados occidentales, los serbios eludieron todas las obligaciones aceptadas durante la guerra en la discusión y las tratativas con Trumbic y sus secuaces. Mataron con su procedimiento también el espíritu y la idea misma de un estado democrático, común a los croatas, serbios, eslovenos y montenegrinos. Justamente aquí se complicaron las cosas. Desde aquel momentos se lleva una lucha titánica aun dentro de un cuadro de proporciones reducidas entre el pueblo croata y el serbio, que dura hasta hoy. Nos costó, especialmente a nosotros los croatas, un precio inestimable en bienes, vidas, y, por fin, nos privó por completo de la libertad y la independencia nacional justamente en el momento en que el derecho de autodeterminación de los pueblos soberanamente triunfó en el ambiente europeo y en el ámbito de la civilización occidental en general.

En lugar de tratar de tratar de convalidar, y si fuera posible, de fortalecer intrínsecamente a la nueva creación política, que ase llamará desde ahora Reino de los Serbios, Croata y Eslovenos y más tarde Yugoslavia, es decir, el país de los eslavos del Sur, dándole las bases democráticas, respetando la voluntad de sus pueblos y sus tradiciones, los serbios venían introduciendo la opresión, el pillaje y el terror en forma de crescendo galopante hasta proclamar la dictadura personal de su rey, Alejandro Karageorgevic, el más odiado monarca extranjeros de cuantos tuvo que soportar el pueblo croata en su larga historia. Los bienes económicos croatas fueron derivados a Belgrado y de ahí nos venían el terror, la persecución, las cárceles, los fusilamientos y las horcas[24].

Consciente de sus derechos, el pueblo croata estrechó filas en torno al Partido Campesino Croata y su líder indiscutido Esteban Radic, un hombre político de verdadera educación, formación y sentimientos democráticos. Todavía él soñaba poder convertir la nueva comunidad en una entidad de carácter democrático, aceptable para los sentimientos, las tradiciones y los intereses de todos. Los serbios, en contrario, especialmente su dinastía de los Karageorgevic, viéndose a sí mismos en función radicalmente antidemocrática y ante la marca de la voluntad opositora de los demás pueblos del estado plurinacional yugoslavo que cada vez más se sumaba a la lucha con los líderes croatas, levantada las fortificaciones cada vez más espesas y graves entre sí y su oposición mayoritaria. Con la muerte violenta de Radic y otros dos diputados croatas, el conflicto entra en su fase decisiva. Los propósitos de la política serbia -serbizar a Macedonia y a la mayor parte de las provincias croatas- como si hubiera llegado al punto de realizarse. Parecía haber llegado la hora de la vieja política serbia expansionista, planeada por I. Garasanin a mediados del siglo pasado[25]. Cuanto más los croatas, macedonios, montenegrinos, albaneses y húngaros resistían a esta política hegemonista, tanto más parecía lógico a los serbios organizar las instituciones y mecanismos de terror. El régimen personal del rey Alejandro reforzaba la policía y el ejército de tal manera que los serbios se convirtieron en un pueblo armado, en un militarismo absolutista contra la libertad de los demás[26].

De esta manera el espíritu hegemonista serbio anuló todos los vestigios de la democracia en aquella parte del mundo. El aparato administrativo, militar y policial en manos serbias devoraba los recursos, creados por la laboriosidad de otros, especialmente de los croatas y eslovenos, preparando así las condiciones -la militarización y el enriquecimiento de la clase dirigente serbia y la pauperización y la esclavización política de los demás pueblos- para la guerra intestina de los pueblos para los cuales Strossmayer soñaba una comunidad verdaderamente ecuménico-democrática. Después de tantos martirios, sufridos en nuevas condiciones, el pueblo croata aprovechó la oportunidad propicia, en el año 1941, para proclamar su independencia, restaurando jurídica y formalmente su antiguo Estado soberano e independiente. Los húngaros anexaron sus partes históricas de Voivodina; los macedonios, sintiéndose parte integrante de la nación búlgara, se unieron a ella, y los albaneses de Kosovo y Metohija, aún bajo la ocupación fascista italiana, dieron grandes expresiones de satisfacción por haberse unido a la madre patria Albania. Los sueños serbios -injustos y absurdos- se vieron así en doce días completamente desvanecidos. Su aparato administrativo, policial y militarista no sirvió para nada. Su único, visible y real fruto era el descontento total de los súbditos, lo que se convirtió en la tragedia común de los justos y culpables por igual.

La historia de lo que siguió es conocida. La segunda guerra mundial o, mejor dicho, su terminación, trajo por segunda vez a los serbios "su victoria". Para ello obraron dos factores de preponderancia decisiva. Los aliados no reconocían el desmembramiento de la Yugoslavia monárquica considerándolo, injustamente, como consecuencia de la acción de las potencias del Eje. Este no reconocimiento tenía sus consecuencias prácticas y político-jurídicas formales de suma importancia. De acuerdo a esta opinión, que por cierto contrasta con la voluntad de los pueblos, que se oponían al imperialismo granservio, cualquier movimiento de resistencia bajo la bandera yugoslava, con miras a la restauración de Yugoslavia, se consideraba legítimo, aliando, amigo. Por otro lado, habiendo la burguesía serbia perdido totalmente la confianza del propio pueblo durante su dominio de veinte años, la iniciativa la tomó apoyado igualmente por los aliados occidentales como por la Rusia soviética, si bien por motivos diferentes. Así el PKJ (Partido Comunista yugoslavo) camuflado bajo el rótulo de la "guerra de liberación nacional" protegido por la fórmula política-jurídica de una resistencia legítima y abastecido abundantemente con armas, municiones y alimentos, conquistó el poder. Vista la "legitimidad" del Estado yugoslavo, que realmente era un "piccolo imperio" hegemonista serbio, la mayoría absoluta de los servios se alistó con el nuevo protagonista de la restauración de Yugoslavia, con el PKJ. Ofendidos por la "traición" de los croatas y los demás pueblos, especialmente el macedonio y el albanés y la minoría alemana, los serbios, por intermedio del PKJ, desahogaron su odio contra todos, especialmente contra los croatas, culminando sus atrocidades con la ya histórica Tragedia de Bleiburg. El mundo de los vencedores hizo oídos sordos o, si "algo" admitió, lo consideraba como castigo de los "traidores" y "colaboracionistas", "asunto interno" de Yugoslavia. ¡Tremenda ofensa a la justicia! ¡Inconcebible miopía política! Desde aquel momento el pueblo croata y los demás pueblos allí esclavizados empezaron una nueva lucha por la libertad. Las nuevas condiciones han impuesto nuevas formas de ella. En el período stalinista y de euforia triunfante de Belgrado, se extendió sobre Croacia un silencio sepulcral. Las persecuciones más brutales se perpetraron so capa de la "unidad y fraternidad". Una resistencia pasiva fue la única arma del pueblo: pero en el período poststalinista los pueblos empezaron a hacer oír su voz de descontento y protesta. De acuerdo a la naturaleza del nuevo régimen, basado en la filosófica marxista del materialismo histórico, estas voces se sintieron justamente en el campo económico. El centralismo hegemonista serbio había instalado nuevamente su poder absoluto sobre los recursos de los demás, especialmente de las repúblicas eslovena y croata como las más desarrolladas. Pero tras los problemas económicos siempre estaba presente también el problema nacional. A pesar de la corrupción que Belgrado ejercía con el dinero de la industria eslovena y croata, favoreciendo a los colaboradores macedonios y albaneses, los líderes comunistas de estos dos pueblos acentuaban cada vez más sus simpatías tradicionales por los croatas, uniéndose ahora a la oposición "económica" de los eslovenos y croatas. Sólo esta solidaridad espontánea hizo posible la eliminación de A. Rankovic y de sus más adictos cómplices serbios, que habían instalado un tremendo sistema de terror y de pillaje. Tras una lucha prolongada y cada vez más abiertas desde 1958, 1964, 1964, 1965 y 1966, el cuarto plenario del Comité Central del partido comunista, celebrado en la isla de Brioni (1966) eliminó a Rankovic, punto desde el cual se señala el desmoronamiento general de aquella injusta, antihumana y antidemocrática creación política.

Los acontecimientos son elocuentes

No queremos entregarnos a conjeturas. Preferimos dar la palabra a los actores mismos de aquel drama, que inspira a la par un sentimiento de repulsión la más completa y de una admiración muy extraña. Así, por ejemplo, que el día 15 de marzo ppdo. se formuló una Declaración sobre la denominación y la función del idioma literario croata, elaborada en el plenario de la sociedad de los escritores de Croacia. Esta declaración fue firmada por 18 instituciones de las más representativas de la vida cultural en Croacia bajo el gobierno comunista. Quejándose contra la degradación y la reducción del idioma croata a la posición de un provincialismo so pretexto de la identidad del idioma serbocroata o croata-serbio, estas eminentes organizaciones croatas piden dos cosas del gobierno de Belgrado: 1) cambio del artículo 131 de la actual Constitución, que debería redactarse de la siguiente manera: Las leyes federales y los además actos generales de los órganos federales deben publicarse en su texto auténtico en cuatro idiomas literarios de los pueblos de Yugoslavia: el serbio, el croata, el esloveno y el macedonio. En las comunicaciones oficiales los órganos federales deben atenerse al principio de la igualdad de todos los idiomas de los pueblos de Yugoslavia. El idioma croata debe llamarse por su nombre -el croata, y no serbocroata o croata-serbio. 2) En consecuencia, des precedente requerimiento -dice textualmente la Declaración- es necesario asegurar un consecuente uso del idioma croata literario en las escuelas, la prensa, en la vida pública y política, en la radio y televisión siempre cuando se trata de población croata..."

La lucha por el idioma materno no es una cosa específica del marxismo. Ella constituye desde siglos el principal instrumento para la emancipación, la liberación y la soberanía de los pueblos. Es por eso que ahora presenciamos un gran espectáculo, que ha provocado dicha Declaración croata. Los serbios de todo tinte y una minoría croata casi inexistente y oportunista levantan voces de amenazas ensordecedoras. Los tribunales partidarios ya han intervenido y las primeras sanciones aplicadas. Los comunistas croatas tienen sus nuevos "mártires". V. Bakaric, primer comunista de Croacia y miembro del Comité Central del PKJ, sobre el cual pesa de modo especial la nueva "rebelión", ha postergado la reunión del Comité Central de la Liga Comunista de Croacia por tiempo indeterminado. Motivando su decisión, Bakaric dice entre otras cosas:

"El nacionalismo entre nosotros y de acuerdo a la opinión más o menos de todos aumenta de 1952 en adelante con un elan más pronunciado desde 1962 y 1963. Si miramos a los voceros más vociferantes, advertimos que se están cambiando. En 1963 y 1964 fueron los del sector económico, o mejor dicho del sector administrativo, partidario o estatal, interesado por la economía. La causa básica de esto era el centralismo, es decir la distribución de los fondos. Habíamos dicho que con la reforma, el nacionalismo decaería, y en estos círculos eso se ha producido. Formalmente el nacionalismo ahora es aceptado por otros, justamente aquellos que en la fase actual de la revolución no hallaron su puesto, con los que no hemos encontrado un lenguaje común y quienes chocarán todavía por un cierto tiempo con nuestro sendero".

Refiriéndose a "los focos, creadores de esta situación", Bakaric agrega: "Por ejemplo, tuvimos en primer término un conflicto con el grupo de los filósofos[27]. Nuestro propósito era vencerlos políticamente. No tomábamos ninguna medida administrativa". Bakaric aborda luego el caso del historiador croata comunista Francisco Tudjman, anunciando su "arreglo" detrás del telón con el Comité Central. Después continúa textualmente: "En la Matica Iseljenicka (Instituto para los emigrantes), oímos cosas similares... se ha mencionado al compañero Holjevac[28] y su actuación en el Consejo de la República el año pasado, cuando se discutía el problema de los premios Bozidar Adzija[29]. Apreciando la situación en su totalidad, sería lógico que él hubiera presentado la renuncia, lo que le pedimos y que él no hizo "culpándolo de no aceptar así la crítica y pidiéndole la una examinación de los focos del nacionalismos, Bakaric subrayó la posibilidades de otra cuestión similar" [30] y en otro lugar.

El mencionado historiador croata comunista Tudjman, a pesar de haber prometido por escrito amoldar sus investigaciones históricas y conclusiones a las indicaciones del Comité Central, escribe en el periódico de Zagreb "Telegram" del 17-1-1967, lo siguiente:

"Paralelamente con el revivir de la tendencia unionista-hegemonista y con la prolongación del clima de Rankovic sobre sectores cada vez más amplios de la vida social y en tales proporciones de asumir formas amenazantes y sin perspectiva de la realidad de Alejandro (alusión a la dictadura serbia bajo el rey Alejandro) se reforzaban también en el campo de la historiografía tendencias análogas. Ellas amplían además una función de avanzada, por lo que no se detenían a reactualizar las tesis y concepciones de Vuk-Garasanin y de la dictadura del seis de enero (dictadura de Alejandro). Era necesario justificar la nueva época alejandrina del estatismo y hegemonismo no solamente con nuevas teorías de superior integralismo socialista, sino también con apropiadas apreciaciones de la reciente historia de los pueblos yugoslavos. En eso se insistió en las apreciaciones unilaterales: único hecho positivo era la formación de la Yugoslavia monárquica y la responsabilidad por su destrucción recayó sobre las nacionalidades (especialmente sobre los croatas, luego los eslovenos, macedonios y minorías nacionales); sobre el problema nacional se discute únicamente sobre la competencia de dos burguesías, etc.".

Contestando a críticos, Tudjman dice: "Pero faltaría algo más. Para un historiador sería necesario investigar en qué medida mis puntos de vista concuerdan con los de los marxistas croatas quienes análogamente discutían ya desde el año veinte en adelante y cuál fue su influencia y su suerte. Creo que todo esto podría contribuir a la comprensión del desarrollo histórico" [31].

En la campaña contra los firmantes de la Declaración el ex ministro de cultura de la República Socialista de Croacia, Milos Zanko, en una manifestación organizada a propósito para protestar contra la actitud de las entidades croatas, leyó una carta, que supuestamente había recibido de un comunista croata de Belgrado, donde se dice: "Compañero Zanko: Nos sorprende tu actitud contra la declaración sobre el idioma croata, porque nosotros los comunistas en el Consejo Federal Ejecutivo sentimos al máximo la histeria granserbia contra el pueblo croata. Interrumpid la campaña contra la Declaración, porque así nos están infligiendo gran vergüenza. La Liga Comunista de Croacia ha perdido el control, no refleja los deseos del pueblo croata. Días muy difíciles quedan reservados para Croacia en el futuro inmediato. Despertad de una vez, conscientes de que no hay vida con los serbios. El 95% de los comunistas croatas está contra la Liga Comunista de Croacia...".

Claro que la campaña contra la Declaración procura exagerar y provocar la reacción de parte de los "unionistas", publicando el contenido de supuestas cartas anónimas como, por ejemplo, la siguiente: "Continúen sólo con los reproches contra la Declaración y dentro de poco se verán frente al levantamiento general de Croacia, teniendo bien presente que no se salvará entonces ni el ejército, ni la milicia ni todos vuestros aliados del infierno...". En otra carta similar se lee: "Esta lucha por el idioma croata literario es también política. No queremos el idioma serbocroata (así se llama actualmente) ni croata-serbio ni yugoslavo, este gulas, sino queremos el Estado al lado del Estado, a Croacia al lado de Serbia".

Estas cartas pueden ser imaginarias, inventadas por el oficialismo que está creando el pretexto para proceder en el sentido de las amenazas de Tito, quien justamente en la ciudad de Pristina, con mayoría albanesa, dijo entre otras cosas: "... Ellos están diciendo que la Liga de los Comunistas ha sido superada por el tiempo, que políticamente ha perdido la batalla, etc. Peor yo creo que desde ahora sentirán y modificarán un poco su punto de vista con respecto a la Liga de los Comunistas...".

Si hablan así los comunistas croatas concreadores de la nueva Yugoslavia, ¿cómo deberían hablar los demás, expresando con franqueza y libertad sus opiniones y su derecho?

En esta lucha anticentralista y por los derechos de los pueblos-naciones bajo la tiranía de Belgrado participan los macedonios, los albaneses, los eslovenos, los montenegrinos, y la minoría húngara. Para ilustrar nuestra afirmación, citaremos una parte de la entrevista concedida al corresponsal del diario Vjesnik de Zagreb, Igor Mandic, por el presidente de la Liga de escritores de Yugoslavia, escritor esloveno Vladimiro Pavsic. De acuerdo con dicho diario del 26 de febrero del año en curso, Pavsic dijo entre otras cosas: "Además, ¿qué falta a la cultura eslovena? Hablando francamente, ante todo el dinero. ¿Por qué no lo tenemos? En primer término porque no hemos administrado demasiado bien. Después, por seguir dando demasiado a la Federación. Eslovenia participa en la totalidad del comercio exterior yugoslavo con un quinto, mientras que el número de su población no llega al 8% de la población yugoslava. De toda su exportación Eslovenia ha dirigido 65% a las zonas de convertibilidad, y a pesar de todo en sus bancos faltan no sólo dinares sino también divisas... Es verdad que el partido comunista esloveno, al encontrarse ante el dilema: eslovenismo o yugoslavismo se ha decidido por el yugoslavismo, considerando que Eslovenia prosperaría si Yugoslavia prospera, pero en su altruismo nacional ha ido demasiado lejos. Con nuestros medios eslovenos hemos ayudado a la edificación de la industria yugoslava y eso no es por sí malo, pero al hacerlo hemos olvidado que esta industria hará alguna vez la competencia a la eslovena, si no encontramos suficientes recursos para su modernización. Hemos aceptado las leyes yugoslavas, aun cuando no corresponden a ciertas necesidades especificas eslovenas... Hemos tolerado y por mucho tiempo, la degradación del idioma esloveno en la vida pública, como por ejemplo en la actualidad toleramos que las diferentes instituciones federales, como verbi gratia la aduana, en nuestro propio suelo evitan el idioma esloveno... Así podríamos continuar sin fin. En las discusiones mantenidas últimamente entre las nacionalidades, podemos esperar también las siguientes proposiciones: liquidar todas las contribuciones a la federación, reduciendo su función a un mero simbolismo, porque ella, como es evidente, extrae el dinero de las repúblicas... Se podría plantear la cuestión, si la decisión de veinte años atrás sobre el derecho de autodeterminación de los pueblos hasta el derecho de secesión existe todavía como obligación para alguien y buscar la correspondiente solución".

Advirtiendo sobre el peligro del irredentismo italiano, Pavsic pide reformas radicales internas en todo sentido.

Es sumamente característica la postura de este escritor esloveno. Los eslovenos, la parte más occidental -la parte centroeuropea de Yugoslavia, expuesta a los irredentismos, especialmente italiano- siempre veía su salvación en Belgrado, en el yugoslavismo. Peor habida experiencia del lema de "unidad y fraternidad", aplicado por A. Rankovic, se han movilizado los espíritus eslovenos, uniéndose a los de Croacia, Macedonia, Albania, etc. Los hombres más representativos de la política y la cultura eslovenas hablan ya abiertamente del derecho a la secesión.

Es evidente, pues, que la lucha croata por la independencia y la soberanía no está ahora aislada. Como pueblo más numeroso en la resistencia al yugoslavismo, mejor dicho granserbismo, el pueblo croata facilita con su lucha la resistencia de los albaneses, los macedonios, los eslovenos y de la minoría húngara. La lucha croata por el derecho de autodeterminación se convierte así en el instrumento común de la democratización de aquella parte del mundo, por cierto muy neurálgica y peligrosa para la paz mundial y los derechos humanos del hombre y de los pueblos. ¿Para qué cuatro idiomas oficiales en Yugoslavia, que se está pidiendo hoy, si los albaneses de Kosovo-Metohija pueden y deben incorporarse a la madre patria Albania? Una región con casi un millón de albaneses, formando una mayoría de hasta el 75% de la población, debe unirse con la Albania independiente. Este derecho le reconocía Tito, incluso cuando divisaba en la ilegalidad revolucionaria el futuro de los pueblos bajo la dictadura serbia. ¿Y ahora? El caso, después de la caída de Rankovic, es bastante conocido por la opinión mundial. La reciente recepción de una delegación albanesa por el Congreso norteamericano ha arrojado suficiente luz sobre la "liberación" y la "unidad y fraternidad" que ha preparado Tito con Rankovic a esa población mártir de la pequeña Albania[32]. El caso macedonia es harto similar. La sola existencia de una federación de las sociedades macedonias en la capital búlgara, Sofía, indica claramente el descontento macedonio con el dominio serbio sobre su patria. Por otro lado, la existencia de la emigración nacional macedonia en el mundo libre es un argumento cabal de que los macedonios no quieren vivir en Yugoslavia[33].

Ekonomska Politika (La Política Económica), periódico serbio de Belgrado, teniendo presente lo que venimos diciendo, en su artículo de fono en el número del 1ro. de abril de 1967, indica un fenómeno en constante aumento, llamándolo "la alergia de la federación". Decir algo a favor de Belgrado está "fuera de moda, es impopular" y "peligroso". "Quien hace algo semejante -continúa E.P-puede estar seguro de que le adherirán el epíteto de abogado del estatismo o el unitarismo".

Knjizevne Novine (La prensa literaria), otro periódico serbio, comentando la Declaración sobre la dominación y el papel del idioma croata, proscribe esta actitud croata, tildándola de "chovinismo". Su comentario termina así: "En todo caso el espectro del chovinismo de todos los matices está vagando desde cierto tiempo libremente por la Yugoslavia y sin obstáculos. Existe hasta un protocolo previsto, de acuerdo al cual se mueve este espectro. Ante todo con ciertas citaciones "marxistas" sobre el derecho de autodeterminación de los pueblos, se asegura el acceso "socialista" a los problemas, luego se exagera un fenómeno, cuya existencia nadie niega, para finalmente, y en nombre de la igualdad nacional, atacarlos mismos fundamentos sobre los cuales descansa la comunidad de los pueblos yugoslavos" [34].

En cuanto al yugoslavismo y los fundamentos sobre los que descansa la comunidad de los pueblos yugoslavos, que nostálgicamente invoca el periódico serbio, citaremos aquí las palabras de un observador norteamericano, por haber acertado con la verdad en su esencia misma:

"Como Estado, Yugoslavia es ante todo hoy día una república de los pueblos y no un Estado nacional. La acostumbrada denominación de Estado yugoslavo, sea de la Yugoslavia anterior o de la actual comunista, tiene como único objetivo ocultar y negar la real existencia de las precedentemente mencionadas nacionalidades (croatas, eslovenos, macedonios y montenegrinos), que componen el Estado yugoslavo. Los serbios usan el término nacionalidad yugoslava con la intención deliberada de negar el nombre croata, sus características y sus derechos nacionales. Es el deseo de los serbios asimilar todas las nacionalidades, especialmente el croata, más el concepto de la nacionalidad yugoslava era y sigue siendo solamente una premeditada idea de transformar todos los grupos étnicos en la única nacionalidad serbia... Asimismo tenemos que señalar, que los serbios quedaron siendo la fuerza política más dominante y poderosa en la Yugoslavia actual. Es de conocimiento público de los círculos bien informados, que la mayoría de los asociados del Partido Comunista Yugoslavo son los serbios y que ellos, en consecuencia, ocupan los puestos de importancia política".

"El autor norteamericano, al lado de la lucha croata por la independencia halla la de los demás pueblos en el mismo sentido: "Es posible encontrar movimientos serios por la independencia de Macedonia, Eslovenia, y su motivación y los deseos no son circunstanciales. Los pueblos están decididos a realizar sus objetivos y nada impedirá su lucha audaz" [35].

Creemos suficientemente demostrada nuestra tesis de la existencia del sujeto del derecho de autodeterminación en el caso croata, como también que su lucha por la independencia no está aislada, sino que se halla en función democrática. Así se aseguraría ante todo al pueblo croata su libre desarrollo. No debería desperdiciar sus energías en la lucha por lo más elemental, la defensa del propio idioma literario, el más desarrollado y el más antiguo de cuantos se usan en aquella parte del mundo y que cuenta con 1.200 años del alfabeto propio (glagolitza) y casi 500 años desde que en ese idioma se escribieron obras duraderas (M. Marulic, Judita, 1545; M. Drzic: Dundo Maroje y otros, obras que se llevan al escenario hoy en día en los centros artísticos europeos con pleno éxito). Con la independencia de Croacia, sus hijos no deberían buscar el pan en el extranjero como lo hacen hoy, cuando sólo en Alemania occidental están trabajando casi 170.000 croatas, aun cuando la república de Croacia es, después de Eslovenia, la parte económicamente más desarrollada de Yugoslavia. Como pueblo religioso, determinaría su posición frente a los problemas de religión y culto según sus concepciones y tradición, sin que para él un comunista serbio, que devastaba las aldeas croatas durante la última guerra, se vea "autorizado" a tratar las relaciones entre el pueblo católico croata y su centro religioso en el Vaticano, introduciendo intencionalmente insinuaciones denigratorias contra el clero croata católico, provocando de ese modo un descontento croata no siempre favorable a la misma Santa Sede... Si la religión, la cultura y la economía tienen algo que ver con la existencia, el libre desarrollo y el derecho de autodeterminación,. Dejamos a nuestros lectores para que libremente formen su juicio.

Luchando así contra la injusta supremacía serbia, el pueblo croata ayuda también a los macedonios, a los albaneses, a los montenegrinos[36] por lo menos porque nunca aceptó la identidad nacional con los serbios, y por último hasta a los eslovenos, que hoy claramente reclaman su derecho de autodeterminación, dando preferencia al eslovenismo y no al yugoslavismo, como lo diría su escritor Pavsic, presidente de la Asociación de Escritores de Yugoslavia.

¿Cuál es entonces ese interés "superior", por ejemplo, para que casi un millón de albaneses, viviendo en masas compactas y sin interrupción territorial con su madre patria, deban soportar la dominación de Belgrado, impidiéndoseles la unión con el Estado de Albania? ¿Especialmente, si el destino de la población está regido desde Belgrado como desde Tirana por la misma filosofía y la política marxista? ¿Por qué los macedonios no pueden unirse a Bulgaria, si todos los testimonios de la libre voluntad de ellos mismos expresan su identidad o mejor afinidad con los búlgaros que con los serbios, y la ideología marxista impera tanto en Sofía como en Belgrado y Skoplje? ¿Cuál es este derecho superior en nombre del cual la industria eslovena y la croata deben subvenir a la industria serbia y mantener el aparato militarista y policial serbio en detrimento de todas las libertades justamente de los pueblos esloveno y croata?

Consideramos conveniente poner aquí punto final a las preguntas. Nos queda por contestar si la lucha croata está en conflicto con el proceso general de la historia, como lo habíamos prometido.

Aquí vale el viejo principio: contra factum non valet argumentum. Las voluntades "separatistas" de los pueblos de Yugoslavia contra la voluntad "unionista" serbia dan prueba cabal de que el desarrollo histórico actual es "separatista". Pero se nos dirá que Yugoslavia y sus pueblos son demasiado pequeño medida para aplicarla en la apreciación del acontecer mundial-histórico. ¿Qué dicen la teoría y la práctica de los grandes y de los demás pueblos?".

El duelo de las opiniones

Omitiendo el caso de Rousseau con su nacionalismo extremista y su democracia totalitaria, empezaremos con Renan. En su famosa conferencia sobre la nación, pronunciada en la Sorbona en 1882 ha dicho lo siguiente: "Las naciones no son una cosa eterna. Ellas han empezado, ellas terminarán. La confederación europea, probablemente, las reemplazará".

El filósofo Nietzsche, a su vez, tomando la posición antinacionalista, dice que el nacionalismo ha dividido a Europa en las partes mórbidas que fomentaba la locura nacionalista de los políticos miopes, quienes ni sospechan siguiera, cuanto en su política "fatalmente transitoria", tergiversando los signos de prueba, que Europa "quiere ser una" [37].

G. Sorel, por su parte, teniendo presente esta división nacionalista europea, formula la idea y dibuja el cuadro y la perspectiva más pesimistas del futuro de Europa. Su Europa es una canasta llena de cangrejos, que están pinchándose mutuamente todos los días". Al comentar este pesimismo, Denis de Rougemont agrega: "Sorel, que marca el tránsito entre Marx y Nietzsche, sus maestros del siglo XIX, y entre Lenin y Mussolini, sus discípulos del siglo XX, fue sin duda el observador más pesimista de la Europa de las naciones. El año 1914 le dio la razón. El año 1914 se rompió el vidrio no de Europa, por cierto, sino de la Europa de las naciones y de su imperialismo planetario... Alemania, Francia e Italia, inmediatamente después de su liberación, insertaron en las Constituciones los artículos que prevén el abandono del sacrosanto dogma de la soberanía total[38].

L. Einaudi, ex presidente italiano, termina su libro: "La guerra e l'unitá europea" con las preguntas enfáticas, cómo podemos y debemos distinguir a los amigos de los enemigos de la paz, contestando que todos aquellos que defienden la soberanía y no aceptan una formación política supranacional, cediéndole una parte de la soberanía nacional, son enemigos de la paz y del futuro europeo[39].

Luis Diez del Corral, quien de momentos parece "unionista" y otra vez "separatista", formula las siguientes ideas contra el nacionalismo: "Hay una amarga ironía y una profunda paradoja histórica en el hecho de que el mismo principio nacionalista, a la par que desgarraba los tejidos históricos de Europa, se hiciera patrimonio mostrenco y vulgar de cualquier pueblo de la tierra. La idea nacional, convertida en idée-force elemental, se extremaría en formas particularistas explosivas dentro de Europa y, al mismo tiempo, pasearía anónima, mágica y fabulosa con larga cola de cometa por todos los cielos del planeta, suscitando el levantamiento contra Europa de los pueblos que antes reconocían su dirección" [40].

Su connacional González Fernández de la Mora identifica la idea de la soberanía con el instinto de la potencia, fenómeno general del mundo físico-biológico, proclamando el principio de soberanías contrario a la idea misma de la unidad de Derecho. La Humanidad se ruborizará un día de haber inventado un término jurídico para envolver en él un instinto, como nos ruborizamos hoy al penar sobre la esclavitud como institución jurídica[41].

Esta serie de autores de orientación "unionista", antinacionalista y de postura contraria a la soberanía nacional, podríamos ampliarla mucho más[42]. Nosotros por la necesidad de espacio, interrumpimos esta serie, para dar algunas palabras a los "adversarios".

El reverso de la medalla de este "maniqueísmo" político lo representa una serie de escritores, sabios y políticos que defienden el nacionalismo, el Estado nacional y la soberanía. Ya desde la Revolución francesa están en conflicto los nacionalistas con los federalistas. Roberto opone al federalismo paneuropeo el "egoísmo" francés. No cree que el legislador francés pueda legislar para las generaciones futuras, faltándole a este fin el poder y el conocimiento de condiciones. Prefiere dejar el asunto en manos de los filósofos, exigiendo que los franceses se dediquen a su nación[43].

El académico François Perroux, nuestro contemporáneo, dice lo siguiente: "El historiador del futuro dirá sin duda que los que se han opuesto a una Europa fusionada, integrada, eran verdaderos y únicos defensores del espíritu europeo. Europa servil de las potencias dominantes que triunfan, si una vez se realizara, significaría el fin de Europa y del espíritu europeo. El espíritu de la vieja Europa no saldrá victorioso del impasse actual, sino a condición de permanecer fiel a lo mejor de sí mismo, eliminando estos defectos que son el culto de slogans (abarcando aquí también el slogan europeísta), los pliegos de las ideas fanáticas, las reacciones de un maniqueísmo que, invocando los tonos del Juicio Final, dividen por accidentes históricos de un momento a los seres humanos buenos y malos... En el caso de la federación europea "no se tratará más de una simple alianza, útil o necesaria, bien o mal arreglada, contra un determinado enemigo; aquí se tratará de la transferencia de cierto número de las soberanías nacionales y de su subordinación, no a una imposible soberanía común, sino a la voluntad y la ventaja de una potencia más fuerte, convertida ella sola en reina y dueña única. Con Europa pasaría lo que pasó con la Alemania de ayer. En 1848 el parlamento de Francfort intentó realizar una federación de los iguales. Pero se equivocó: la igualdad era imposible entre los miembros del Cuerpo germánico...". Entonces sobrevino la intervención de Bismarck y la dominación prusiana. "Supongamos, pues, a la Europa federal formando así un todo artificial con las patrias naturalmente distintas. Sería un craso error creer que un régimen de esta clase proporcionaría la garantía de la paz. La historia nos enseña que de la constitución federal sale la guerra directamente como el fruto de la flor. A estas guerras pequeñas o grandes, que son parte natural de este régimen, se les da el nombre técnico de "expediciones punitivas". En la mayoría de los casos ellas conducen por fuerza a los federados al seno de la federación...". El autor inmediatamente menciona expediciones punitivas contra "separatistas sajones, bávaros", etc., invocando también el caso de las rebeliones suizas, ocasión en que los rebeldes fueron exterminados, como también el caso de la guerra de secesión norteamericana, "una de las más sangrientas de la historia. El Sur fue reducido a una especie de servidumbre por un período de casi veinte años" [44].

Para evitar la repetición de esta experiencia en proporciones mucho mayores, el mencionado autor recomienda prudencia y cautela políticas. Ya Jakobo Burckhardt advertía sobre la llegada de los "terribles simplificadores", quienes en nombre de la democracia imponen la espada militar.

Alguien podría objetar que, después de las expediciones punitivas en Suiza, Alemania y América, se han formado potentes naciones y Estados, autorizándolos a considerarlas como un fruto absolutamente positivo de la historia. Lo reconocemos, pero a condición de la siguiente observación. En el caso alemán se trataba de una muchedumbre humana ya penetrada de la consciencia común de pertenecer a la nación alemana. Se vivía en un estado de consciencia incipiente, de necesidad de formar un todo político y no solamente cultural-lingüístico. Aquí también los "factores impeditivos" habían postergado la finalización del crecimiento nacional orgánico del pueblo alemán, fenómeno éste común al desarrollo de las naciones europeas. El caso suizo no lo queríamos aquí tocar, pero sí el caso norteamericano. Este último contrasta con los de Europa. Y en su pasado y actualmente. Lo mismo vale con respecto al período de su aislamiento como también hoy en el periodo de la más activa participación de Norteamérica en los asuntos europeos y mundiales. América se formó al margen del mundo europeo, y eso le confirió ciertos rasgos específicos en comparación con Europa en general,. Los inmigrantes o los emigrantes, según cómo uno mira a la población norteamericana, al principio querían continuar la misma vida que vivían sus padres en Europa. La tendencia hacia la separación, el aislamiento y las autonomías "nacionales" conducían inevitablemente a los conflictos que culminaron en la guerra de secesión. Después de la amarga experiencia de la guerra, las energías vitales y políticas se volcaron en otra dirección. El federalismo se impuso al peligroso separatismo y la formación de unidades políticas autónomas, semejantes a los Estados europeos. El "racionalismo" político, el cálculo de los juristas y políticos llevó la victoria sobre el crecimiento espontáneo hacia una comunidad política en el sentido de una comunidad nacional, comunidad con alma común. El éxito americano sugiere, su ejemplo cunde. Estimula a los políticos americanos y extranjeros, buscando unos imponer su experiencia y otros transplantarla en sus países o generalizarla y acomodar a las necesidades políticas europeas.

Para restar entusiasmo a esta corriente del pensamiento, teórico o práctico, nos parece absolutamente necesario destacar su inconveniencia, sobre todo en el caso europeo. Los norteamericanos pudieron obtener dicho éxito gracias a la peculiaridad de condiciones en que formaron su Estado, su comunidad. La luz que ha proyectado sobre el caso el historiador británico Toynbee es insuperable y el problema, a nuestro modo de sentir las cosas, no requiere aclaración ulterior alguna: "Las energías liberadas por la ruptura del cake of custom cristalizan en nuevas actividades que se encuentran definidas en sus formas y limitadas por su propósito... a cierto plan de vida social... En el campo liberado por la desintegración de la estirpe o grupo familiar surge un modo de vida político a semejanza de una ship's company, sólo que en escala más amplia y de base permanente: una comunidad en que el elemento vinculante no es la homogeneidad de sangre, sino la obediencia común a un jefe libremente elegido y el respeto a una ley libremente aceptada, que puede ser llamada contrato social en el lenguaje figurado de la moderna mitología política del Occidente".

Es evidente que todo esto falta por completo para una federación eventual europea en la actualidad. Los pueblos-naciones europeos no tienen y no pueden tener la ruptura de su "cake of custom". Por la integridad de este "cake" ellos existen, continúan viviendo y cumpliendo su "misión especial" en el concierto de los demás pueblos. Además, dice el francés Massis "la fuerza que los atraía (a los diferentes grupos étnicos inmigrados en América. N. ob.) creando de ellos a una nación, no era fuerza de su pasado ("cake" of custom", diría Toynbee. N. ob.) sino de su futuro. El espacio ha desempeñado aquí el papel del tiempo, el futuro el papel del pasado" [45].

En Europa, en los casos de los pueblos europeos, es el pasado que los ha formado. Obligarlos a un federalismo significaría "terriblemente simplificar" las cosas, imponer "expediciones punitivas" sin ninguna perspectiva de éxito. Al contrario conduciría al terror político permanente y al empobrecimiento político y cultural, que al mismo tiempo significaría dar espalda a la progresión histórica. Una federación impuesta en forma precipitada, estaría privada del elemento indispensable de una comunidad sólida, democrática y libre. En el caso de la libertad nacional, a diferencia de una libertad federal, se trata de una libertad compatible con la coherencia social. La cohesión libre de sus miembros engendra la interna solidez que distingue al Estado nacional europeo de todos los antiguos, en los cuales la unión se producía y mantenía por presión externa del Estado sobre los grupos dispares, en tanto que aquí nace el vigor estatal de la cohesión espontánea y profunda entre los súbditos" [46].

Para evitar cualquier clase de malentendido, consideramos oportuno dedicar aquí unas líneas aparte al nacionalismo. Entre los conceptos actualmente contrariados por muchos -el Estado nacional, la soberanía, la autodeterminación y el nacionalismo- este último está un poco más desacreditado. Desde varios ambientes internacionales se trata de atribuir al nacionalismo la etiqueta de racismo y totalitarismo. Consideramos este proceder absolutamente injusto. No menos injustas y erróneas son las opiniones de autores que toman un solo elemento de la idea por sí compleja del nacionalismo y le dan carácter absoluto, pretendiendo definir al nacionalismo así empobrecido y tergiversado. Así por ejemplo Del Corral halla la raíz del nacionalismo en la filosofía alemana: "filosofía de identidad", derivada de Spinoza. El hegelianismo se ha convertido en el "fenómeno histórico", convirtiéndolo como "representación de un principio absoluto. La nación se presentará como tal principio, convirtiéndose en destino político, en fundamento y justificación teóricos de toda la estructura política...". La nación se contrapone al ideal de Justicia, aislamiento frente a la colaboración e integración nacional [47].

En su delirio unionista Coundenhove-Kalergi exagera al hablar del nacionalismo. "El nacionalismo se ha convertido en una segunda religión; con su ética que nos impone matar o morir por la nación, con su culto, sus santos y semidioses, con sus fiestas, con sus símbolos y sus dogmas. A causa de la enorme importancia de la idea nacional, resulta imposible definirla sin hacerle injuria, porque toda tentativa de definición choca con diferentes contradicciones, sea que se intente definirla como nexo lingüístico o estatal, como vínculo histórico o geográfico, como afinidad de sangre o de cultura" [48].

Según Kalergi el nacionalismo es de origen burgués y su semiinstrucción. Los semiinstruidos deben ser nacionalistas, porque desde su infancia conocen y aman sólo la propia historia, literatura y cultura, a sus grandes hombres... De la historia... de los pueblos vecinos, no tienen ni una pálida idea. Ellos estudian la historia universal falsificada para uso uy consumo nacional, llegando así necesariamente a la conclusión de que su nación es la más grande del mundo, que ella tuvo siempre razón en todos los conflictos políticos, que ella, en fin, es el pueblo elegido de la Providencia" [49].

Kalergi no es sólo un aficionado de la historia y la política. Es también un propagandista apasionado de su idea paneuropea. Para este fin le parece necesario poner en el mayor contraste las ideas que considera necesario superar frente a las ideas que anhela realizar. Su definición descriptiva del nacionalismo es la absolutización de una de las aberraciones de la idea nacional, de un concomitante secundario, externo al concepto de nacionalismo.

Es conocida también la negativa opinión del gran historiador británico A. Toynbee con respecto al nacionalismo. Lo define, como dice Ortega y Gasset, como "el espíritu o tendencia que induce a la gente a sentir, actuar y pensar acerca de lo que es parte de una sociedad dada como si fuera el todo de una sociedad". Además: "La nota dominante en la conciencia colectiva de las comunidades (de Occidente) hasta hace poco era la aspiración a ser una un universo por sí".

Al criticar al historiador británico en forma bastante virulenta, Ortega y Gasset dice que "ninguna nación occidental, ni siquiera la Inglaterra victoriana, ni siquiera, por decir un colmo, la Alemania de Hitler, se ha sentido a sí misma como universo ... Inglaterra ... y Alemania se han sentido cada una como una parte que tenía el carácter de nación, frente a otras partes que son las demás naciones, integrando juntas un universo que era el mundo occidental. Precisamente porque cada una se sentía parte, pudo sentirse como parte más importante de ese universo y, en consecuencia, procuró ejercer la congruente hegemonía. Pero este creerse superior, este "complejo de superioridad" es evidentemente cosa distinta, es evidentemente lo contrario que sentirse un universo y es además heterogéneo a la cuestión "nacionalismo". No toda la nación, ni mucho menos para ser nación y sentirse como tal, necesitó creer en su superioridad" [50].

Para hacer justicia a Toynbee, ha de decirse que en su último viaje a Sud América, En 1966, y precisamente en Montevideo, declaró que el nacionalismo actualmente es la fuerza más pujante[51]. Además, nos parece, que el historiador británico en el primer caso ha formulado un juicio axiológico y en segundo solamente registrado los hechos. Así también el renombrado publicista norteamericano W. Lippmann decía: "No se puede negar que las fuerzas nacionales están en progresión. El patriotismo, cuando está dirigido contra las potencias extranjeras, reúne a los hombres divididos, por lo demás, por la religión, por la política, por las clases sociales o por las profesiones. Profundamente anclado en el espíritu humano, el nacionalismo es mucho más fuerte que no sé cuál ideología forjada por un congreso partidario y apoyada por la propaganda". Sugiriendo a América y a Europa cómo deben proceder para reforzar su voluntad de sobrevivir, Lippmann continúa: "Esta voluntad debe ser alimentada por la convicción de que nosotros defendemos a nuestra patria, a nuestra civilización y nada más" [52].

Así es la disputa del problema entre "los grandes". Una disputa que no ha hallado su fin ni en la teoría ni en la política práctica. En esta última, De Gaulle está contra Hallstein, R. Schumann, Jean Monnet, etc. Las opiniones parecen irreconciliables. Especialmente si consideramos a cada una en su aspecto finalista. Los autores o políticos exageran la argumentación de acuerdo con el propósito que persiguen, pintando con matices claros y luminosos lo que podría resultar útil para su objetivo, dejando en lo oscuro la posibilidad contraria o pintándola con luces de color triste y repulsivo.

Entre estas múltiples y contrarias opiniones la de R. Aron nos parece más moderada, más realista y en plena concordancia con el desarrollo de la historia. Con anterioridad había dicho que no hay ni un "germen del patriotismo atlántico" y que la "idea europea es vacía" [53]. Sin embargo más tarde en su gran obra posterior revela espíritu de moderación y voluntad de ser más cauteloso y más objetivo. Al ocuparse expresamente del problema de la soberanía y de su eventual restricción y transferencia, deja en descubierto sus sentimientos universalistas y unionistas, pero ateniéndose siempre firmemente a los hechos. La humanidad atraviesa por un período de crisis, cuando se crean condiciones para un Imperium. "Cada uno de los imperios que se han considerado como universales, unificó una zona de civilización y puso fin a los conflictos entre soberanías universales. El razonamiento por analogía parece sugerir que el imperio universal, en la segunda mitad del siglo XX, debería englobar a la Humanidad entera".

El profesor francés, planteando este problema, reduce las opiniones contrarias a los siguientes términos: "... los teóricos de la paz por el derecho consideran una pluralidad de Estados y se preguntan cómo someter a estos últimos al reinado de la ley. Los teóricos de la paz por el imperio comprueban que la pluralidad de Estados implica un riesgo de guerra y se preguntan cómo vencer el obstáculo de la soberanía". Tratando de cuidar su imparcialidad al respecto, Aron hace una observación práctica al decir: "El sentimiento nacional es tan fuerte, que ningún imperium se confiesa como tal. En cuanto los ejércitos rusos y americanos se retiren, cada uno de los Estados de Europa tratará de recuperar su autonomía. Lo que es cierto para Europa es más cierto aun fuera de Europa. Los Estados que acaban de nacer o de reencontrar la independencia, preservan celosamente ese bien precioso" [54].

Analizando las recientes creaciones europeas como Mercado Común, Euratom o la Unión del Carbón y del Acero, Aron habla de un "federalismo clandestino", "federalismo sin dolor", para decir textualmente: "Autoridad legítima, poder de hecho, conciencia de una nacionalidad superior, todo ello puede surgir progresivamente de la comunidad económica, pero a condición de que los pueblos los quieran y que los gobiernos actúen en función de esta voluntad o, de otra forma, a condición de que los gobiernos actúen con vistas a la Federación y que los pueblos consienten ello".

Aron termina su capítulo sobre la soberanía con cierto pesimismo nostálgico al decir: "La ampliación de las funciones del Estado, la regla de Derecho internacional, que prohíbe la interferencia directa en los asuntos internos de los Estados independiente, la nacionalización de la cultura, estos tres hechos característicos de nuestro siglo conservan la independencia nacional y, a pesar de la interdependencia técnico-económica, y también de los bloques supranacionales y de las ideologías transnacionales, tiene un significado que se puede deplorar, pero no desconocer. ¿Es necesario deplorarlo?" [55]. Deplorar o no deplorar, ahí está el espíritu de objetividad de R. Aron. Con un escepticismo socrático termina su obra: "Sabemos que no sabemos la respuesta a estos interrogantes...". Esta modesta y sabia voz invoca el eco de aquella mucho más vieja -oida me meden eidenai- que nos recuerda también los años ya lejanos de nuestra juventud cuando intentaban nuestros maestros inculcarnos la sabiduría clásica.

Los grandes y los pequeños

Mientras se prolonga la discusión entre los grandes, ¿qué debemos hacer nosotros los pequeños? Si fuera permitido hablar de simpatías, deberíamos inclinarnos hacia los que defienden -axiológica e históricamente- el Estado nacional, la autonomía y la soberanía nacionales, el nacionalismo. Para nosotros carece de fundamento válido la opinión de que el nacionalismo es una ideología, en su esencia, de carácter depravado. El Papa Pío XII, según el cardenal Feltin, hacía una distinción bien legítima entre "un nacionalismo sano", que significa la devoción por la propia patria, "esta más grande familia que Dios nos ha dado" y el nacionalismo pervertido [56].

Aceptando como absolutamente verdadera esta valoración moral del nacionalismo, aceptamos también sin vacilación la opinión del profesor Víctor L. Tapie de la universidad de la Sorbona, quien dice: "La palabra nacionalismo habla claramente a nuestra generación: invoca pasionalmente la reivindicación de las jóvenes naciones que están reclamando su independencia". Además dice Znaniecki, según L. Diez del Corral: "De hecho se han publicado en idioma polaco ... más libros y artículos referentes al problema del nacionalismo que en ningún otro idioma. En cambio, en Inglaterra, el país acaso donde primero la conciencia nacional abarcó... a todo el pueblo, el nacionalismo impregnó hasta tal punto su mentalidad que dejó de ser problemático. A esta razón se debe que en el pensamiento inglés del siglo XIX haya tan pocas reflexiones acerca del nacionalismo" [57].

Lo que vale para los polacos, análogamente vale también para nosotros los croatas. Quienes carecen de la libertad nacional, la están reivindicando con tanta mayor intensidad, cuanto más despierta está su conciencia nacional-humana. Un pueblo, como el croata, que tiene viva la conciencia de su independencia estatal-nacional, consciente de enormes sacrificios aportados en aras de ella, pero siempre de nuevo frustrados por una u otra razón, insisten sin cansancio en su derecho de autodeterminación, cultivan sus simpatías más con "separatistas" que con los "unionistas", siempre firmemente convencidos de que entre ambos existe una contradicción más aparente que sustancial[58].

La breve referencia a la historia croata que hemos hecho, ha indicado bien claro al sujeto del derecho de la autodeterminación en el caso croata. ¿Cuál es este derecho que respalda a los croatas, si hay autores quienes niegan a este derecho el carácter de una obligación positiva del derecho internacional? [59].

Irreconciliable con una opinión negativa al respecto, A. Bonnichon recurre a los moralistas. Si todas las normas positivas del derecho internacional han enmudecido -datum sed non concessum- Bonnichon deduce el derecho de autodeterminación de los pueblos del derecho de autodeterminación del hombre. La voluntad de vivir libres, de elegir el Estado y la comunidad que nos gusta más, lo que garantiza la Declaración de Derechos de Hombre al hombre individual, lógicamente y jurídicamente debe aplicarse también en los casos de las naciones, personalidades análogas, colectivas. Todos los que quieren vivir en común, dice, "lo que se admite como comprobado en una nación" habilita a este sujeto, "que pueda exigir el respeto por parte de un Estado constituido, que lo englobaba hasta ahora en su dependencia". Pero el derecho de un Estado constituido pertenece ala esfera de lo "construido", dice nuestro autor, y el sujeto de autodeterminación está en "lo dado" y no en "lo construido", recordando la idea al respecto de F. Gény. Inclinándose hacia la concepción positivista, según Bonnichon, en casos similares, el derecho de autodeterminación, derecho no construido -se trataría de fenómenos "fuera de la categoría de Derecho- en "dehors des catégories du Droit". Según esta opinión, el punto de gravitación esencial del derecho estaría en lo "construido", en lo positivo.

Aun cuando reconocemos legítimo el intento de delimitar científicamente (Kelsen) el fenómeno jurídico de los demás fenómenos normativos, una concepción "jusnaturalista" resulta irreconciliable con la relegación de todo que no es positivo en él a otros campos, especialmente al de la moral. Si fuera jus -derecho- sólo la norma positiva, ¿cómo podríamos legítimamente hablar con razón del jus conditum y jus condendum? Estos son solamente dos momentos, dos fases de la vida del mismo fenómeno. De acuerdo a la concepción moderna, democrática del derecho, su esencia reside en la voluntad del pueblo. De ahí que se debe bien distinguir el jus conditum y jus condendum. El derecho positivo de un Estado constituido, en cuyo seno existe otra voluntad del pueblo contraria a él -una agrupación de hombres que se sienten nación- con respecto a esta voluntad deja de ser derecho. Tanto más cuanto que se aplica la violencia contra la misma en nombre de lo "construido". Su existencia es una realidad jurídicamente ficticia, mientras la voluntad real que quiere y lucha por una posibilidad nueva y real, es el verdadero derecho -jus condendum.

El prof. Gonella, comentando un mensaje del Papa Pío XII dice: "La fuerza es el instrumento de la justicia y, como tal, no se la puede entender solamente como el medio de la defensa de una legalidad constituida. Si esta legalidad es injusta y mantenida por la violencia, la fuerza del derecho perderá todo carácter conservativo, asumiendo el carácter innovador y legítimamente revolucionario, oponiéndose al derecho positivo injusto en nombre de un derecho natural (justo)[60].

Creemos que es imposible caracterizar mejor la posición croata frente al Estado yugoslavo. Su derecho positivo nunca fue aceptado libremente por el pueblo croata como el derecho en consonancia con sus intereses y su voluntad. El positivismo de su derecho, el Estado yugoslavo lo agradece no a la fuerza "ab intus", a la auténtica fuerza del derecho, sino únicamente a la fuerza "ab extra", a la fuerza física, a la violencia[61].

Un investigador objetivo, interesado únicamente en la verdad, terminará en forma categórica en la coincidencia con lo que acabamos de decir. Contra el positivismo yugoslavo jurídicamente ficticio y mantenido por la violencia está y debe estar el derecho de autodeterminación del pueblo croata, garantizado muy claramente por la Carta de la UN en su capítulo IX, arts. 55 y 56, relacionados con su art. 103.

Dentro de estas concepciones se ha movido y está moviéndose la lucha del pueblo croata en el curso de su extraordinariamente difícil vida bajo el régimen impuesto en 1918 desde Belgrado. Después de haber caído como víctima Esteban Radic, líder croata auténticamente democrático, muerto por un tiro serbio en servicio de la violencia como el peor sustitutivo del derecho, el derecho de autodeterminación croata ha tomado "el carácter innovador y legítimamente revolucionario", como lo diría Gonella, proclamando la restauración de su Independencia en 1941.

Este acto del pueblo croata todavía no ha sido objetivamente tratado. Por los intereses inconfesables y una moral muy partidista se intentó y sigue intentando confundir ciertos fenómenos circunstanciales con el mismo derecho de autodeterminación, negándolo al mimo tiempo al condenar dichos fenómenos. Ciertas tendencias ideológicas o aberraciones prácticas -consecuencia casi inevitable en la época turbulenta en que acaecieron- atribuibles a aquel gobierno croata, no alteran la situación. Por eso no creemos desinteresada la actitud de ciertos periódicos del mundo libre, abriendo actualmente sus columnas en forma muy amplia a la propaganda del aparato yugocomunista estatal tratando "elegantemente" pasar por alto la realidad muy dolorosa en que actualmente vive el pueblo croata. No creemos que el lucro debería seguir siendo la inspiración principal de una empresa, aun cuando trabaja dentro del área de la empresa libre. La libertad de la empresa está íntimamente unida a la libertad política y la libertad política de uno a la de los demás -la indivisibilidad de la libertad.

Esta era y sigue siendo la consigna croata. Detrás de nuestra lucha se hallan 6 millones de personalidades humanas, de conciencias humanas, "misterio metafísico" de Maritain o "milagro histórico", como se nos ocurrió llamarlo, siendo él el factor de la elevación del hombre y la humanización de la Historia. Luchando por su autodeterminación, los croatas actualmente en el exilio, como el pueblo en la Patria, tenemos ante los ojos lo que dijo Churchill al finalizar la última gran guerra, refiriéndose a la idea de la integración de Europa: "El movimiento que tiene como objetivo la unidad europea, debe ser una fuerza pujante de la voluntad democrática, la cual se alimenta por nuestro común sentir de los valores espirituales. Nosotros anhelamos la eventual participación de todos los pueblos del continente (sin limitación a Europa occidental, N. ob.) cuyas formas de vida no están en contradicción con una Carta Magna de derechos humanos y democracia libre. Nosotros saludamos como bienvenido a todo el país cuyo pueblo es el señor de su gobierno". El pueblo croata no es el "señor" del gobierno, instalado y mantenido por fuerza en Belgrado, especialmente después de un espectacular y sobretrágico exterminio del ejército croata en 1945 -conocido como la Tragedia de Bleiburg-. Por eso, en nombre de "los valores espirituales" y "nuestro sentir común" pedimos la extensión del derecho de autodeterminación a Croacia en consonancia con aquella magna carta de derechos humanos que menciona el estadista británico en su potente elocuencia. Millones de las personalidades mutiladas en Croacia no pueden contribuir ni a la paz ni al progreso de la Humanidad. Lógicamente se deduce de esto que la lucha croata por la Independencia está altamente en la función democrática.

Con motivo del vigésimo quinto aniversario de la restauración de la independencia de Croacia, dedicamos modestamente estas líneas a la memoria de todos los caídos por la libertad de su pueblo, especialmente de los mártires de Bleiburg, reafirmando al mismo tiempo nuestra devoción a los principios e ideales de la democracia libre y la autodeterminación de los pueblos, considerándolos condición indispensable para un auténtico progreso de la humanidad hacia su también auténtica integración.


AMALGAMACIÓN, NO COEXISTENCIA

Ángel Belic, Buenos Aires

En este trabajo me referiré a cosas conocidas, pues lo conocido debe ser repetido sin cesar para que lo asimilemos hasta tanto se haga parte integrantes de nuestro ser. Una de esas cosas conocidas es que sin la democracia, o sea sin la autodeterminación individual, nacional y estatal, no hay libertad. Y donde no hay libertad, falta el elemento básico de la condición humana.

La filosofía define la libertad como ausencia de toda violencia, o sea la determinación por sí mismo, lo que debe ser la premisa de toda ética. La historia del género humano abunda en sacrificios por los hombres que lucharon por la libertad. ¿Por qué los hombres siempre lucharon por la libertad? Porque siempre había un sector humano privado de ella.

En este artículo nos proponemos abordar ciertos aspectos relativos a la autodeterminación de los pueblos, esto es, la determinación de los pueblos por sí mismos. Consideramos útil aducir por analogía algunas fases conocidas de la historia de la evolución de la autodeterminación individual.

La tan elogiada democracia de las ciudades-estados de la antigua Grecia abarcaba, de hecho, un número reducido de ciudadanos, calificados por su nacimiento o riqueza. La Roma universal, con su extraordinario sentido para el pensamiento jurídico, no conoció la igualdad universal de todos los hombres. Únicamente los ciudadanos romanos (civis romanus) se beneficiaban de los frutos de esa filosofía, mientras que los esclavos carecían de todos los derechos. Recién el cristianismo despierta la conciencia de las masas sobre la igualdad y la libertad, que como un incendio invade a individuos y pueblos. "No hay judío ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús". Pero la humanidad practica sólo una parte de la doctrina cristiana. La igualdad verdadera aparecerá recién en nuestros tiempos, aunque esta igualdad y la libertad están sometidas a múltiples críticas.

Mediante documentos medievales como ser la Magna Carta, la Bula de Oro y similares, determinadas clases, ciudades y gremios obtienen cierta libertad y privilegios de sus soberanos. Los demás, no privilegiados, viven sólo de la benevolencia de los señores feudales, de modo que ni hablar se puede de libertad e igualdad.

Autodeterminación individual

En la Edad Moderna, Rousseau, como reacción a los abusos de las castas privilegiadas, afirma que cada hombre nace libre, y desarrolla su teoría política acerca del origen y el cometido del Estado. Cuarenta años después la Asamblea Nacional Constituyente de Francia proclama la carta sobre los derechos del hombre y del ciudadano, la cual es básicamente idéntica con la declaración americana de pocos años antes. Sus principios son el fundamento del ordenamiento liberal europeo del siglo pasado. "Les hommes naissent et demeurent libres et égaux en droits... Ces droits sont la liberté, la propriété, la sureté et la résistance a l'oppression". Tal sería, al parecer, una definición perfecta de la autodeterminación individual.

El liberalismo político y el adelanto técnico determinaron el fabuloso progreso de la humanidad, que en pocos decenios avanzó más que en varios siglos. Sin embargo, de ser, en teoría, todos iguales y libres y de asistirnos el derecho a la propiedad privada, no se dieron los resultados esperados. El ciudadano libre que buscaba empleo en la empresa de otro ciudadano libre se enfrentó con un terrible dilema: o aceptar libremente un salario mísero por una larguísima jornada de trabajo o morir libremente de hambre. En actas labradas por la comisión parlamentaria inglesa que indagó las condiciones de trabajo en las minas Ashley en 1842, se lee:

"Yo soy Sara Gooder. Tengo ocho años. Transporto carbón en la mina Gawber. Eso no me cansa, pero debo empujar la carretilla sin luz y tengo miedo. Voy al trabajo a las cuatro y a veces a las tres y media de la mañana, y salgo a las cinco y media de la tarde. A veces canto cuando hay luz, pero no cuando está oscuro. Entonces tengo miedo de cantar. No me gusta estar en la mina de carbón. Tengo mucho sueño cuando por la mañana voy al trabajo. Los domingos voy a la escuela y aprendo a leer. Allí me enseñan a rezar. Muchas veces oí hablar de Jesús. No sé por qué vino a la tierra, ni para qué murió, pero sé que cuando descansaba, bajo su cabeza tenía piedras".

"Yo me llamo Mary Barrett; tengo catorce años. Hace cinco años que trabajo en la mina. Mi padre trabaja en un compartimiento contiguo. Tengo doce hermanos y hermanas, todos menos uno viven en casa. Uno solo sabe leer. Transporto carbón y bajo a la mina a las siete de la mañana. Salgo a las seis, a veces a las siete de la tarde. No me gusta trabajar en la mina, pero debo hacerlo para ganarme el sustento. Siempre trabajo sin medias, zapatos o pantalones. Llevo únicamente los paños menores. A la mina debo ir con los varones. Ellos trabajan desnudos; ahora me acostumbré y ya no me importa eso. Al principio tenía miedo y no me gustaba."

"Yo soy Patience Kershaw. Tengo 17 años. Hace un año que murió mi padre. Mi madre vive y somos diez hijos; el mayor tiene 30 años y el menor 4 años. Todas mis hermanas transportaban carbón. Alicia se fue a la fábrica, pues se le hincharon las piernas de cargar el carbón en el agua fría. Nunca fui a la escuela. Entro en la mina a las cinco de la mañana y salgo a las cinco de la tarde. La comida me la llevo conmigo, un pedazo de pan que como en el trabajo. Nunca dejo de trabajar o descanso a causa del almuerzo. No como nada más hasta volver a casa. Tengo calva parte de mi cabeza de tanto empujar la carretilla llena de carbón. La empujo una milla debajo de la superficie y de vuelta; pesan alrededor de 150 kilos. Hago 11 vueltas al día. Si no soy muy veloz, los hombres me pegan".

Tales fueron las condiciones de trabajo, creadas por la hermosa y bien intencionada declaración sobre la autodeterminación del hombre y del ciudadano y cuya finalidad era crear una sociedad mejor.

Injerencia en la autodeterminación individual

Los gobiernos fuertes suelen sentir la necesidad de interferir en la autodeterminación individual. Para imposibilitar a los críticos del gobierno, se implanta la censura, quedan prohibidas las asociaciones políticas, desaparece la inviolabilidad del domicilio, se efectúan detenciones y encarcelamientos, etc. Esas intervenciones no son democráticas. Pero las hay democráticas.

La intervención democrática era necesaria en los casos de Sara Gooder, Mary Barrett y Patience Kershaw. Tenían el derecho a ser libres y no lo eran. Cuando las asociaciones obreras reclamaban la cantidad máxima de las horas de trabajo y el salario mínimo, entonces solicitaron la intervención estatal en una libertad cívica, la libertad garantizada por el derecho constitucional, o sea la libertad de concertar acuerdos. La intervención del Estado en la autodeterminación individual se da cuando el conscripto debe llevar el uniforme o cuando la ley de prensa castiga al periodista por abusar de ella. Tales intervenciones atañen al problema de la relación entre el deseo por una mayor libertad individual y la necesidad de un orden social organizado. La filosofía política y del derecho creó una armonía entre la autodeterminación individual y la intervención estatal en su ámbito y, para decirlo así, en honor de Rousseau, creó un contrato social moderno que culminó en una nueva declaración de los Derechos Humanos. Dicha declaración fue proclamada en la Asamblea General de las Naciones Unidas en París en 1948. Existen derechos inalienables en materia civil, personal, económica, social y cultural, de los cuales mencionaremos como ejemplos el derecho a la seguridad social, al trabajo, a la educación, derecho a participar en el gobierno del país propio y a las funciones públicas, a buscar asilo y a disfrutar de él, y el derecho a la propiedad.

La obligación de aportar a las Cajas de jubilación constituye a todas luces una injerencia del Estado en el campo de la autodeterminación individual, pero fue impuesta de conformidad con el derecho humano a la seguridad social.

Autodeterminación de los pueblos

La línea de la autodeterminación de los pueblos fue análoga a la de la autodeterminación individual. Por largos siglos los pueblos no fueron titulares de sus derechos sino objeto de las acciones políticas de las casas reinantes que transferían su poder sobre ellos mediante lazos matrimoniales, herencias, pactos y guerras. Nunca se había consultado a los pueblos qué pensaban de su destino. Apenas unos cuantos pueblos como el francés, el inglés y el español, ya en época absolutista estaban organizados en Estados nacionales, mientras que otros Estados, como por ejemplo Austria y Turquía, dominaron sobre varios pueblos cuyo status político y jurídico variaba, pero muy lejos de la concepción democrática de la autodeterminación. Incluso Francia, Inglaterra y España, si bien Estados nacionales en su territorio metropolitano, tenían bajo su dominio tierras y colonias con poblaciones heterogéneas.

Las colonias con población blanca se rebelaron en ambas Américas, una poco antes de la Revolución Francesa, y otras durante las guerras napoleónicas y organizaron sus propios Estados. Su tarea primera y principal era asegurar el recién realizado derecho de autodeterminación, o sea proteger su soberanía contra las ingerencias foráneas. Es interesante observar que el principio de autodeterminación de los pueblos empezó a aplicarse en Europa mucho más tarde que en el Nuevo Mundo y que todavía no está realizado íntegramente.

Autodeterminación de los estados

Con la autodeterminación de los Estados se sobreentiende el derecho a ejercer la soberanía propia. El derecho internacional define la soberanía como el derecho que asiste a todo Estado de actuar libremente en sus relaciones internas y exteriores, inclusive el derecho de impedir la ingerencia de otros Estados en sus asuntos.

Uno de los instrumentos para proteger la soberanía de los Estados americanos fue la doctrina de Monroe. Sin embargo, esa doctrina apuntaba únicamente contra eventuales intervenciones de los Estados europeos, sin prever la defensa de la soberanía contra la intervención de un Estado americano en los asuntos de otro Estado americano. Ello constituyó un problema sumamente importante para las repúblicas suramericanas, puesto que varias de ellas se consideraban expuestas a la intervención de los Estados Unidos. Se celebraron numerosas conferencias durante varios decenios hasta que se firmó, tras múltiples formulaciones, la Carta de Bogotá, o sea la Carta de la Organización de los Estados Americanos, suscripta en 1948, vale decir tres años después de la firma de la Carta de las Naciones Unidas. El artículo 15 de la Carta de Bogotá reza:

Ningún Estado o grupo de Estados "tiene derecho de intervenir directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. El principio antedicho excluye no solamente la fuerza armada, sino también cualquier otra forma de ingerencia o de tendencia atentadora de la personalidad del Estado, de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen".

La Organización de las Naciones Unidas se basa también en el respeto de la soberanía absoluta de los Estados miembros. Al comprometerse a respetar las obligaciones de la Carta de las Naciones Unidas, los Estados miembros lo hicieron voluntariamente, en libre uso de su voluntad soberana. Y para acentuar esa soberanía, en la Carta figura también este principio: "Las Naciones Unidas no intervendrán en asuntos que son especialmente de la jurisdicción interna de los Estados. Este principio no se opone a la aplicación de medidas coercitivas con respecto a amenazas a la paz, quebramientos de la paz o actos de agresión".

Modificación de la autodeterminación de los estados

El derecho internacional surge de los acuerdos internacionales. Cuanto mayor es el número de Estados que suscriben un mismo acuerdo, tal derecho internacional adquiere carácter más general. La Carta de las Naciones Unidas es un acuerdo internacional, firmado hasta ahora por 133 Estados, es decir casi todo el mundo, y su contenido se convierte en el Derecho Internacional General. Nunca en la historia de la humanidad hubo normas jurídicas reconocidas con tanta unanimidad y universalidad como las normas contenidas en la Carta de la ONU. Los Estados miembros se comprometieron a dar cumplimiento a todas sus obligaciones. Sin entrar en pormenores consignaremos tan sólo, clasificadas en forma arbitraria, cuatro grandes categorías de esas obligaciones.

1) Las obligaciones asumidas por los Estados miembros hacia la ONU: a) todos los Estados miembros deben prestar a la Organización pleno apoyo en cualquier acción que esta emprenda en el marco de la Carta; b) para facilitar una acción rápida y eficaz de la ONU, los Estados miembros transfieren al Consejo de Seguridad la responsabilidad principal para el mantenimiento de la paz; c) se comprometen a acatar las decisiones del Consejo de Seguridad; d) asumen la obligación, en determinadas condiciones, de poner a disposición del Consejo de Seguridad sus fuerzas armadas y garantizan a la ONU ciertos privilegios y la inmunidad indispensable en su territorio.

2) Las obligaciones de los Estados miembros para con los demás Estados: a) se comprometen a abstenerse en las relaciones internacionales del uso de la fuerza contra la independencia de otros Estados; b) asumen la obligación de ayudarse mutuamente en la ejecución de las decisiones del Consejo de Seguridad; c) cada Estado se compromete a tratar de resolver sus conflictos internacionales en primer lugar mediante el contacto directo con su contendiente, y luego someter el problema respectivo al arbitraje de la ONU.

3) Las obligaciones de los Estados miembros para con los pueblos que todavía no han realizado su independencia estatal: a) respetar el principio de la igualdad de derecho y de autodeterminación de los pueblos, o sea que cualquier pueblo que vive en comunidad con otro pueblo y en relación de dependencia, tiene el derecho a separarse de esa comunidad y constituir su propio Estado; b) ciertos Estados, nombrados específicamente, se comprometieron a llevar la independencia a los pueblos que hasta hace poco tenían carácter colonial o análogo.

4) La Carta establece que las Naciones Unidas promoverán el respeto de los derechos fundamentales de todos sin distingo alguno de raza, sexo, idioma o religión, vale decir que incurriría en la lesión de la norma internacional el Estado que implantara leyes raciales, o negara a las minorías nacionales el uso de su idioma, o, por ejemplo, Estados con mayoría católica negasen el derecho a la libertad de culto a la minoría protestante, o privara a las mujeres de ocupar cargos y empleos.

La Carta estipula que todos los miembros deben acatar las obligaciones asumidas de acuerdo a su espíritu y su letra. Por consiguiente, todos los Estados miembros de las Naciones Unidas están obligados por el derecho internacional a dar cumplimiento a todas las obligaciones contenidas en la Carta, con lo cual modificaron su soberanía en aras del orden internacional. Si las Naciones Unidas toman cualquier resolución en la forma prescripta, todos los Estados deben acatarla, incluso si votaron contra ella.

Intervención democrática

Todos los principios contenidos en la Carta de las Naciones Unidas son el resultado de nuestra concepción democrática del mundo. Las ciencias políticas definen sus objetivos como la labor en dos direcciones básicas: a) para conservar la paz mundial y b) para preservar las instituciones democráticas en el orden interno e internacional. Resulta que la Carta de las Naciones Unidas defiende los principios democráticos y al mismo tiempo la soberanía absoluta de los Estados, lo que constituye una evidente contradictio in adjecto.

En la escala de las categorías políticas, los principios democráticos preceden a la soberanía absoluta de los Estados. Por ello, al surgir el conflicto entre ambas, debe darse prioridad al mantenimiento del principio democrático. La sociedad humana y el pensamiento del hombre pasa por una permanente evolución y, como la interpretación original del liberalismo y de la autodeterminación individual del siglo pasado resultó ser incorrecta, o por lo menos demasiado amplia, así nuestra interpretación actual de la soberanía estatal y la autodeterminación estatal resulta amplia en demasía. En las relaciones internacionales debemos abogar por la libertad y la independencia de cada Estado, de igual modo que en el Estado de Derecho defendemos el principio de la inviolabilidad del domicilio; sin embargo, no podemos permitir el abuso de este mismo principio. La inviolabilidad del domicilio no significa que un trasgresor de la ley puede asilarse en su casa y de ese modo eludir la justicia. Lo mismo vale para la aplicación de una norma jurídica internacional con respecto a la soberanía absoluta del Estado. Todas las obligaciones, enumeradas en la Carta de las Naciones Unidas y las decisiones que estas toman, no pueden eludirse mediante la mera aplicación del principio de la no-intervención en las atribuciones internas de los Estados soberanos.

Si un país dictara leyes antisemitas, las Naciones Unidas no pueden dudar ni un segundo de que ello afecte sólo al Estado respectivo. La implantación de las leyes raciales está en evidente conflicto con los principios de la Carta y las Naciones Unidas deben poner en práctica todas las medidas disponibles, es decir, el bloqueo económico, la interrupción del tránsito terrestre, marítimo y aéreo, la ruptura de relaciones diplomáticas, etc., y si fuera necesario, intervenir por las armas.

El principio de la autodeterminación de pueblos (nos referimos a los pueblos que carecen todavía de su propio Estado y que viven en comunidad con otros pueblos) y la cuestión de las minorías nacionales separadas de su madre patria, pertenecen al mismo grupo de problemas. Cuando en el texto de la Carta de las Naciones Unidas se dice que las relaciones internacionales serán regidas por el principio de la autodeterminación de los pueblos, no se trata de una declaración platónica, sino que, al firmarla en forma debida como se procede en los acuerdos internacionales con las ratificaciones subsiguientes, los Estados miembros crearon un derecho, que puede interpretarse únicamente como Derecho Internacional General. Si un pueblo es lesionado en la aplicación de su derecho emanante del principio de la autodeterminación, establecido en la Carta, y si el pedido de aplicar libremente ese principio es interpuesto ante las Naciones Unidas, entonces esa organización, como autoridad jurídica competente, debe discutir ese asunto, tomar la resolución pertinente y hacerla efectiva.

Son pocos hoy los Estados donde podría surgir la necesidad de aplicar el principio de la autodeterminación de los pueblos, previsto en la Carta de las Naciones Unidas. Uno de tales Estados es Yugoslavia, formación estatal compuesta por 5 pueblos oficialmente reconocidos y todos, salvo el servio que detenta el poder, están descontentos y reclaman la aplicación del derecho de la autodeterminación. El problema en su forma más aguda aparece en la relación de los croatas y los servios, que, si bien vecinos y muy afines en cuanto al idioma, en su historia milenaria no han vivido en comunidad hasta 1918. El breve período desde entonces demostró inequívocamente que esos dos pueblos son incompatibles para una vida común. Sobre ese problema se ha escrito repetidas veces en esta revista, que ofreció análisis objetivos y científicos de distintos aspectos de este asunto. Las relaciones servio-croatas atraviesan hoy por una grave crisis y puede ocurrir que las Naciones Unidas deban ocuparse de ese tema en un futuro no lejano. Si así ocurriera, es probable que Yugoslavia solicite que no se discuta ese problema en las Naciones Unidas, arguyendo que se trata de un asunto interno, su exclusiva incumbencia. En tal caso Yugoslavia se encontraría en una evidente contradicción, por cuanto, como país comunista, en teoría sostiene al respecto el mismo criterio que la ciencia jurídica soviética. Huelga acotar aquí que la actual ciencia jurídica soviética en principio sustenta que todos los problemas relacionados con el principio de la autodeterminación caen por excelencia dentro de las atribuciones de las Naciones Unidas y que en esos problemas los Estados miembros no pueden recurrir al párrafo que habla de la no intervención en los asuntos internos. Más aún, en su opinión, las Naciones Unidas deben participar activamente para que el principio de la autodeterminación sea puesto en práctica lo antes posible[62]. La opinión soviética se funda obviamente en las enseñanzas de Lenin quien abogaba por la autodeterminación de los pueblos e incluso sustentaba ese criterio en caso de secesión eventual de las mismas repúblicas soviéticas.

En el Decreto de la Paz, escrito por Lenin, leemos estos pensamientos:

"Si una nación cualquiera se mantiene por la fuerza en los límites de un Estado, si, a pesar del deseo expresado por ella -en la prensa, en las asambleas populares, en los acuerdos de los partidos o en movimientos de rebeldía o insurrecciones contra la opresión nacional-, no se le concede el derecho de decidir en votación libre la cuestión de su existencia política, después de la completa retirada de las tropas de la nación conquistadora o, en general, más poderosa, la incorporación de esa nación al Estado constituye una anexión, es decir, una conquista violenta".

Tal el caso de Croacia, incorporada compulsivamente a Yugoslavia, desgarrada por el conflicto croata-servio, o mejor dicho por la opresión servia y la resistencia de los croatas y otros pueblos y minorías nacionales sometidos a los intereses de la nación dominadora. Los croatas entre dos guerras mundiales expresaron su voluntad por vía democrática y luego también mediante, la insurrección, reclamando el derecho de autodeterminación y la libertad nacional; los servios, sin embargo, les negaron y niegan esos derechos y libertades recurriendo a la violencia y la fuerza policial y militar. En caso de que las Naciones Unidas se ocupen del conflicto croata-servio, ello no equivaldría a la ingerencia en asuntos internos de Yugoslavia, sino que sería una auténtica intervención democrática de plena conformidad con el derecho positivo internacional. Las Naciones Unidas deben mostrarse valientes para afianzar y afirmar la práctica democrática e incluso intervenir en la soberanía interna de un Estado cuando lo requieren los principios de su Carta.

Es menester citar aquí un proceder interesante de los EE.UU., donde ellos voluntariamente limitaron su soberanía interna, para no violar los principios de las Naciones Unidas. En el año 1949 la Corte Suprema de California declaró anticonstitucional una ley con la cual se trató de restringir el derecho de poseer tierras a los residentes asiáticos en los EE.UU.; la decisión se fundó en el hallazgo de que dicha ley era contraria a los principios contenidos en la Carta de las Naciones Unidas, suscriptos por los EE.UU.

El carácter jurídico y político de las Naciones Unidas

Las Naciones Unidas son producto de nuestra época. No son mejores ni peores que la humanidad de acuerdo a su modo de opinar y ver. Nuestra generación, por lo menos en el Occidente, se enorgullece de aplicar en la organización política interna el concepto del Estado de Derecho agregándole el concepto de Welfare State (el Estado del bienestar social). Nuestra generación en su gran mayoría coloca en primer término a la autodeterminación individual en la escala de las categorías políticas. Para defender al individuo, que no se halla aislado, pues los mismos derechos asisten a cada uno, o sea a la comunidad social en sus distintas formas, fueron definidos y promulgados los Derechos del Hombre, que constituven la parte dogmática de nuestras constituciones. Para evitar el abuso de la autoridad se aplica el principio de la división de tres poderes.

En las relaciones de la política exterior no se llegó todavía tan lejos. Nuestra comunidad internacional se basa en la fuerza, equilibrada en este momento; un equilibrio precario, pero equilibrio. Es un hecho aterrador para nuestra época tan adelantada en la tecnología. Es trágico que las ciencias políticas no sigan el ritmo de las ciencias exactas. La Carta de las Naciones Unidas es el resultado del trabajo común de los representantes más distinguidos y sabios de la humanidad. Incluso en su concepción doctrinaria subraya por sobre todo el valor de la persona humana y su autodeterminación, derivando de ello la autodeterminación del grupo o por extensión la autodeterminación de los pueblos.

Se sienten y pesan dolorosamente en las Naciones Unidas las secuelas de la concepción política del equilibrio del poder. De ahí que se atribuya importancia exagerada y extraordinaria a la soberanía estatal y por otro lado se impida crear un poder internacional que actúe igualmente que determinados órganos en un Estado de Derecho, de acuerdo a la constitución y las leyes vigentes. Las Naciones Unidas tienen sus principios que todos los Estados miembros se comprometieron a respetar, pero si surgen opiniones divergentes e interpretaciones opuestas, no hay autoridad capaz de dirimir ese entredicho y todo dependerá de las potencias que posean fuerza material para aceptar u oponerse a un criterio o resolución.

Es indudable que los estudiosos en disciplinas jurídicas y políticas como al asimismo los estadistas y políticos que actúan en ese terreno hoy son más flexibles y menos exclusivistas, tratando de ajustar o aproximar sus criterios y acciones a los de pueblos pequeños; que si bien no cuentan con gran fuerza, ejercen gran presión moral. Las Naciones Unidas son la libre tribuna del mundo que con el tiempo debe transformase en el órgano capaz de dictar leves y tomar resoluciones viables, sin importarle si uno u otro Estado se oponga a causa de su interés particular. O, según lo expresó Paulo VI en 1965 en su discurso ante las Naciones Unidas en Nueva York, "Las Naciones Unidas son el camino obligatorio de nuestra civilización moderna".

Amalgamación, no coexistencia

Para analizar los conceptos la amalgamación y la coexistencia debemos partir de la premisa de que nuestra sociedad excluyó para siempre la guerra como medio de resolver los problemas internacionales. La guerra, convencional o atómica, resolvería el problema a su manera específica. Quien sobreviva, resolverá lo que quedará pendiente si es que alguien sobreviva.

Las Naciones Unidas son la institución que debería resolver todos los problemas internacionales sin recurrir a la guerra. Hemos visto que todos los problemas pueden resolverse si en las Naciones Unidas todas las fuerzas involucradas adopten idéntico punto de vista. Eso ocurre cuando coinciden los intereses del mundo occidental y oriental, "capitalista" y "socialista". Tales concordancias resultan de una constante evolución a la que están sujetos tanto el mundo libre como comunista. Es evidente que el mundo democrático es mucho más elástico y liberal, más susceptible de cambios que el dogmático bloque socialista. En el mundo democrático no pesan, como en el marxista, nociones y cogniciones absolutas, pues su fundamento filosófico es el agnosticismo. La libertad de pensamiento es su característica principal a diferencia del mundo comunista. Quien decide es la mayoría, hasta que las nuevas generaciones no inventen alguna fórmula mejor. En el mundo comunista puede opinar y decidir únicamente el Partido. Sin embargo, se nota que también ese mundo ortodoxo atraviesa por una extraña evolución. En sus constituciones constan los derechos humanos y de su teoría se infiere que consideran la democracia directa, no la representativa, como el mejor sistema de organización social. Empero, en la práctica no permiten ni los derechos humanos ni una organización social democrática.

Cuando hablamos del mundo oriental, nos referimos a los países cuya filosofía se basa en el marxismo. Hoy el marxismo no lo analizamos únicamente en su parte teórica, sino en el campo de sus resultados políticos, ya que el largo lapso de su aplicación nos lo permite abundantemente. El capitalismo y el socialismo datan aproximadamente de la misma época, pues son criaturas de la misma revolución industrial. Marx era joven cuando aparecieron las primeras y terribles consecuencias de la economía liberal y su doctrina está concebida como igual oportunidad para todos, o sea la superación de la supremacía del más fuerte sobre el más débil. Las teorías de Marx se convierten en las ideas rectoras de los movimientos y partidos políticos. Pero resulta que las prácticas difieren diametralmente de la teoría. Así el líder de los marxistas alemanes, Ferdinand Lasalle, dijo que él obrero no tiene patria y que pertenece sólo al proletariado universal. En cambio, la primera guerra mundial demostró que conceptos "burgueses" como el amor patrio, el nacionalismo, están enraizados más hondamente en los hombres de lo que los marxistas habían concebido "científicamente", pues el obrero francés combatió con arrojo y abnegación contra el obrero alemán y viceversa, olvidándose los obreros totalmente de la supuesta solidaridad proletaria.

La segunda guerra mundial vino a confirmar el mismo hecho de la fuerza de los lazos nacionales, pues el perspicaz Stalin advirtió que el campesino y obrero ruso lucharían con más decisión contra los invasores alemanes si se les dejara que combatieran por su madrecita Rusia y por la gloriosa tradición de Pedro el Grande, que por NKVD, el socialismo internacional y sus míseros salarios. Dicho al margen, Stalin y sus sucesores no pagan buenos salarios a sus obreros no por no querer sino por no poder, ya que la producción socialista per capita es inferior a la capitalista.

Cuando todos los países socialistas celebren el cincuentenario de la constitución del primer Estado socialista en el mundo, se podrá apreciar y comprobar con cifras que la concentración total del capital profetizada por Marx, se llevó a cabo únicamente en los países socialistas, donde mantienen todo el control los 10.000 integrantes de la jerarquía comunista, o la nueva clase, como la denominó Milovan Djilas. La pauperización total de los obreros alcanzó allí su punto culminante, mientras que el obrero occidental "explotado en el sistema capitalista" disfruta de un nivel de vida mucho más elevado, de mejores condiciones de trabajo y de seguridad social. Un obrero en los países socialistas vive un poquito mejor que el presidiario en los campos de trabajo, que recibe un mínimo indispensable de comida, ropa y entretenimiento para que su capacidad productiva no disminuya. En los países de Europa occidental, sobre todo en Alemania, hoy trabajan cerca de 150.000 obreros procedentes de Yugoslavia. Después que los capitalistas les sacan la plusvalía de su trabajo, esos obreros compran los Volkswagen, ayudan a sus familias y el remanente lo depositan en los bancos alemanes que les reditúan beneficios, pues no tienen confianza en los bancos yugoslavos.

Sé que todos esos asertos pueden rebatirse con una brillante dialéctica. Estamos en un período de transición, el futuro será diferente. Fidel Castro dijo que se aproxima el día que el campesino cubano irá a la ciudad sin dinero -el dinero será eliminado- y que por una canasta de sus tomates podrá adquirir todo lo que le hace falta: ropa, zapatos, utensilios, televisor, etc. Tesis, antítesis, síntesis. Más la habilidad dialéctica es una cosa y otra los hechos concretos y empíricos. Precisamente esos hechos palpables dieron pábulo a nuevas corrientes de opinión en el ambiente aún totalmente marxista de Yugoslavia, o con mayor rigor entre los filósofos marxistas croatas. Esa nueva corriente está contagiada con la peor enfermedad en la filosofía de nociones dogmáticas: la duda. Con la duda en los resultados de la sociedad socialista, con la duda en la clase ejecutiva de esa sociedad, en la plana directiva que toma las resoluciones políticas, y en la misma doctrina marxista. En la aplicación de Marx -arguyen- debe haber errores, pues las víctimas de la alienación somos nosotros los socialistas, mientras resulta llamativa la creciente libertad y bienestar de los obreros en los sistemas capitalistas.

Los partidarios comunistas en los países del Occidente, al amparo de la libertad, sutilizan y discuten sobre las teorías de Mao Tsé Tung y Castro. Los intelectuales en los países detrás de la cortina de hierro que aún creen en el socialismo y en su compatibilidad con la autodeterminación individual, están sometidos a un intenso proceso evolutivo. Dichos intelectuales rechazan el elemento narcisista, engreído y enfermizo, en el marxismo, en el sentido de que la ciencia es sólo lo que afirma el marxismo y lo demás es mera utopía. Mussolini a sempre raggione! Se trata de jóvenes investigadores nacidos y educados en el ambiente marxista y saturados de sus enseñanzas. Ellos no conocieron, como el Dr. Zhivago, la vieja sociedad, ni tuvieron lazos románticos con el pasado. Sin embargo, sus indagaciones revelan que hay verdades también fuera del marxismo. Es menester buscar contacto con ese tipo de hombre de detrás de la cortina de hierro y persuadirlo que no se traiciona a sí mismo si deja de pensar que el Occidente constituye la prehistoria, algo digno de ser quemado, y que la historia empieza recién con la revolución de Octubre. La evolución natural no se detuvo por el hecho de haber nacido Marx.

El Occidente, por su parte, asimiló algunos aspectos positivos del socialismo y mejoró considerablemente el nivel social de las masas. Al mismo tiempo implanta el sistema del "capitalismo popular". El propósito de los primeros socialistas era crear un orden social ideal. El Occidente todavía no lo creó pero lo viene buscando incesantemente. No cabe duda que la sociedad occidental, habida la experiencia, es mucho mejor y más justa que la oriental. Pero el occidente sigue en constante evolución. Lo que es bueno en Oriente, lo es también en Occidente. La coexistencia es la muralla china que divide dos mundos y que debe ser derribada, pero no de golpe sino mediante un lento y paciente proceso de acercamiento, de búsqueda de puntos coincidentes, de amalgamación gradual y recíproca. Debemos adoptar la filosofía práctica de los utilitaristas ingleses. La coexistencia es la tregua entre dos bandos en guerra, totalmente contrarios, pero sin guerra caliente, pues nadie sabe cómo terminaría. La amalgamación se esfuerza por crear de dos mundos uno solo. Tanto Oriente como Occidente profesan idénticos principios básicos, formulados en la Declaración de los Derechos Humanos. Hay una sola humanidad y no dos. Huelga insistir permanentemente en la aplicación de los derechos humanos. Es la constante ética de nuestro ser; hasta podría decirse que la libertad individual, la libertad nacional y el derecho a la propiedad privada son categorías de orden fisiológico. No hay amalgamación si prescindimos de cualquiera de esos principios.

Uno de los primeros amalgamistas surgió en la República Socialista de Croacia. Se trata del profesor Mihajlo Mihajlov, hombre de gran fuerza moral, que tuvo el valor en la Yugoslavia totalitaria de reclamar la aplicación de los derechos humanos, que por cierto figuran en la constitución. Su pedido fue considerado, empero, como traición al socialismo y a la "unidad y fraternidad" yugoeslava. Mihajlov está encarcelado, más es seguro que sacudió muchas conciencias comunistas y que puso en tela de juicio la infalibilidad autocrática del Comité Central.

Las Naciones Unidas y la autodeterminación de los pueblos en Yugoslavia

Yugoslavia, país multinacional, no logró resolver sus problemas nacionales. Los servios controlan el poder y practican la explotación de otros pueblos en el sentido clásico, ultra nacionalista y chovinista, pese a que Yugoslavia es un país comunista. La constitución yugoeslava prevé la autodeterminación de todos los pueblos que la integran e incluso el derecho de secesión. Sin embargo, ningún otro pueblo, salvo el servio, pudo realizar su derecho a la autodeterminación. Los pueblos de Yugoslavia se asemejan a las tres niñas de las minas inglesas del siglo pasado. En teoría son libres, pero padecen la explotación más brutal. Yugoslavia, por ende, lesiona gravemente las obligaciones asumidas al suscribir la Carta de las Naciones Unidas.

Yugoslavia se debate entre problemas sociales y nacionales. Su orden interno es blanco de las más acerbas críticas en Croacia y Eslovenia, críticas presentadas en forma de análisis científicos de Marx. El poder sigue firme en manos de una exigua minoría, pero esa minoría siente que ya no puede gobernar como lo hacía desde hace veinte años, cortando las cabezas como espigas. Con todo, esa minoría amenaza con aplicar nueva ola del terror.

La situación puede empeorar muy pronto. Yugoslavia, desde su constitución, debió ser objeto de estudio de las Naciones Unidas. En su caso, la máxima organización internacional puede probar de hecho que su misión primordial es el mantenimiento de la paz y la vigencia de los principios democráticos.


EL STATUS INTERNACIONAL DEL ESTADO INDEPENDIENTE DE CROACIA DE 1941 A 1945

Milan Blazekovic, Buenos Aires

En vísperas y durante la segunda guerra mundial hubo importantes cambios en el sistema de Estados creado en Europa después de la primera conflagración mundial y como su consecuencia. Dichos cambios se operaron por la secesión del nuevo Estado del ya existente o por la desaparición del Estado existente al ser anexado al otro, sin que en su territorio surgiera otro sujeto del derecho público internacional, o surgieron nuevos sujetos del derecho internacional en el territorio de un Estado desmembrado. Así tenemos que primero Irlanda se proclamó Estado soberano (29/12/1937) y Austria, anexada al Tercer Reich (Anschluss), dejó de existir (14/4/1938); Eslovaquia se proclamó Estado independiente (14/3/1939) de modo que Checoslovaquia al crearse el protectorado bohemio-moravio dejó de existir como Estado (16/3/1939). Durante la guerra se extinguió Polonia al ser repartida entre Alemania y la Unión Soviética (septiembre/octubre 1939), mientras que los Estados bálticos fueron incorporados a la Unión Soviética (julio/agosto 1940). Mediante la proclamación del Estado Independiente de Croacia (10/4/1941), la ocupación de Serbia y Montenegro por Alemania e Italia y mediante la incorporación de las restantes partes de Yugoslavia a Alemania, Italia, Hungría, Bulgaria y Albania, el Reino de Yugoslavia dejó de existir como Estado. Por último, tras la occupatio pacífica primero por las tropas británicas y luego norteamericanas (julio 1941) sucesivamente, Islandia se separó de Dinamarca y se proclamó república (17/6/1944).

No hay unanimidad en la literatura respecto a la calificación jurídica de los cambios jurídico-estatales operados en el territorio de ex Yugoslavia durante el período en que existió el Estado de Croacia, creado el 10/4/1941 y cesó de existir el 8/5/1945. Esa falta de unanimidad se debe atribuir primordialmente a muchos vacíos en la práctica internacional, una de las fuentes principales del derecho público internacional. Dicha divergencia es tanto mayor en cuanto el caso de la Yugoslavia monárquica está particularmente agravado a causa de la constitución de Croacia como nuevo sujeto del derecho internacional durante la guerra y es por ello que, respecto a la calificación jurídica de Yugoslavia y Croacia en ese período, se enfrentan problemas y conceptos, como por ejemplo debellatio, occupatio bellica, dismembratio e incorporatio y por el otro secessio y successio ligado al problema de un gobierno de facto local o general, del gobierno exiliado y de la continuidad del Estado.

De modo que unos autores juzgan los cambios jurídico-estatales en el territorio de Yugoslavia desde el punto de vista de la ocupación total del Estado yugoslavo, por lo que el ocupante no pudo alterar el status jurídico del Estado ocupado, mientras que otros autores sostienen que con la creación del Estado de Croacia, y los demás cambios, Yugoslavia se había desintegrado en sus partes integrantes de modo que cada parte corrió de facto o de iure un destino propio que debe contemplarse en cada caso aparte y ser calificado jurídicamente por separado.

Partiendo desde el punto de vista que el nacimiento y la desaparición de un Estado es un hecho al que la comunidad internacional responde reconociendo o no el cambio operado y tomando en cuenta que esa respuesta depende de los intereses de los Estados existentes que -como ocurre en el caso de la guerra- chocan, parece que la manera más apropiada para calificar jurídicamente al nuevo Estado es exponer su status internacional.

Con el término status internacional sensu lato entendemos la posición jurídica de un Estado en la comunidad internacional de Estados. Si un Estado pertenece a la comunidad de Estados en forma indirecta, vale decir a través de otra comunidad estatal, entonces sería más correcto hablar de su posición jurídico-estatal en la comunidad estatal a la que pertenece o integra con otro u otros Estados. En cambio, si un Estado pertenece directamente a la comunidad internacional de Estados, se habla de su status internacional, si su relación particular con algunos o todos los Estados miembros de la comunidad internacional difiere en cierto modo de todos o la mayoría de Estados que integran la comunidad internacional. Si esa diferenciación consiste en cierta restricción de algunos derechos y deberes fundamentales respecto a alguno o todos los miembros de la comunidad internacional, entonces se habla del status stricto sensu. Como el concepto del status internacional en el sentido estricto del término implica ciertas limitaciones de los derechos y deberes fundamentales del Estado, nunca se habla del status internacional de las grandes potencias sino normalmente de los Estados pequeños en su relación con los Estados poderosos.

I

El acto de 1941 a la luz de los antecedentes históricos

Si dentro de esos criterios sobre el status jurídico e internacional, respectivamente -el primero entra en el ámbito del derecho constitucional (la posición jurídica dentro de una determinada comunidad estatal) y el otro pertenece al derecho público internacional (la posición jurídica dentro de la comunidad internacional de Estados)-, tratamos de sistematizar el pasado jurídico-estatal de Croacia hasta 1945, tendremos que notar en líneas generales tres períodos. El primer período del principado y de la monarquía nacional croata del siglo VII al XII llega hasta 1102; el segundo hasta 1941 y el tercero de 1941 a 1945. Dejando de lado el primer período de la independencia de Croacia por cuanto no entraña dificultades para determinar su status internacional, pasaremos al segundo período que podemos dividir, dadas sus características constitucionales, en dos partes principales.

La primera parte abarca el período de 1102 a 1918, o sea el período de la comunidad estatal croata-húngara, o sea los vínculos jurídico-estatales que ligaban a Croacia con Hungría -no obstante los cambios dinásticos y constitucionales producidos al integrar el Reino de Croacia la monarquía de los Habsburgo tras ser elegido Fernando I como rey de Croacia en 1527 y pese a los rompimientos periódicos de esos lazos- "por intermedio de la persona del monarca con las tierras subordinadas a la corona de San Esteban" [63];  es el período en que se desarrolló el derecho constitucional croata: jura municipalia o jura regni Croatiae, Dalmatiae et Slavoniae, que constaban de leyes y/o conclusiones de la Dieta croata, de la Dieta croata-húngara, de los decretos del monarca y de otras disposiciones jurídicas que regían en la organización estatal y las funciones de sus órganos ejecutivos como asimismo regulaban sus relaciones jurídico-estatales con la monarquía de los Habsburgo, y especialmente con Hungría[64], lo que en la fase final de ese proceso jurídico-estatal, dentro de la doble monarquía de Austria-Hungría formada en 1867, estuvo involucrado en el Compromiso croata-húngaro de 1868.

En la primera parte de este período a través de los órganos del poder estatal: la Dieta (sabor), ban (prorex) y zupania (comitatus) Croacia logró preservar su individualidad estatal sino en el sentido internacional, sí en el sentido del derecho constitucional.

La segunda parte de este período se extiende de 1918 a 1941, cuando Croacia, al integrar el Estado común con los serbios y los eslovenos, en un Estado de tipo unitarista, pierde gradualmente los atributos de su personalidad estatal, que poseyó, casi sin interrupción, a lo largo de 800 años de la unión con Hungría. Algunos atributos los recuperó en vísperas de la segunda guerra mundial al formarse en agosto de 1939 Banovina Hrvatska.

En el tercer período del pasado constitucional de Croacia (1941-1945), tema del presente estudio, Croacia como Estado nacional perteneció directamente a la comunidad internacional de Estados. Incluso en este breve período cabe distinguir tres fases respecto a las relaciones peculiares con otros Estados que, por configurar ciertas restricciones de la soberanía estatal, especialmente en una fase, originan la discusión acerca del status internacional de Croacia en el período 1941-1945.

De lo expuesto cabe inferir que la idea estatal de Croacia es tan vieja como su historia y que el tercer período de su pasado jurídico-estatal (1941-1945) es la continuación lógica de la afirmación de la idea estatal tal como se desarrolló desde el primer reino de Croacia en 925 hasta 1918, y tras haber fracasado rotundamente la tentativa de amalgamar y confundir la idea estatal croata con la serbia en el período 1918-1941, arrojando a la monarquía yugoeslava a una constante crisis estatal[65] que culminó con su desintegración en el curso de la segunda guerra mundial.

La literatura jurídica mundial, durante la guerra y después, trata de modo diferente este tercer período de la historia de Croacia y extrae conclusiones divergentes en lo que concierne al status internacional del Estado Independiente de Croacia. Al igual los constitucionalistas enfocaban de manera distinta el status jurídico de Croacia con motivo de la reorganización de la monarquía de los Habsburgo en 1867 y la firma del compromiso croata húngaro de 1868. Entonces se planteó por primera vez la cuestión del status jurídico de Croacia en la literatura especializada europea y permaneció como tema de discusiones hasta 1918, o sea, hasta la disgregación de la monarquía Austria-Hungría, cristalizándose dos criterios opuestos: uno sostenía que Croacia en virtud del Compromiso de 1868 era una "provincia" dentro de la monarquía austro-húngara y otro sustentaba que Croacia había conservado su soberanía y su personalidad estatal[66].

Si bien el problema del status jurídico de Croacia, cuyo nombre diplomático era el Reino de Croacia, Eslavonia y Dalmacia, en el período 1868-1918 sólo tiene el valor jurídico-histórico, incluso hoy se ocupan de él juristas e historiadores desde el punto de vista jurídico-histórico y jurídico-teórico, sustentando criterios encontrados. Así, por ejemplo, el historiador soviético N. Ratner expresa que Croacia, en virtud del Compromiso, fue una provincia húngara, que en el momento de negociar el Compromiso, Croacia no era un Estado independiente de Hungría, que el Compromiso le fue impuesto y que a posteriori el status de Croacia nada tenía en común con la independencia y estaba lejos del federalismo[67]. Refutando la tesis de N. Ratner el profesor Ferdo Culinovic manifiesta: "Ciertos alegatos de N. Ratner no pueden negarse como por ejemplo que el Compromiso fue, en efecto, impuesto a Croacia y que exteriorizaba el triunfo de los gobernantes húngaros respecto a Croacia. Con ello, empero, N. Ratner no aportó nada nuevo. Idéntica tesis sostenía Ante Starcevic y la oposición entera en el parlamento (Sabor) de Croacia desde 1868 hasta octubre de 1918. Ratner se refirió a algunos, más no a todos los hechos fundamentales relacionados con el Compromiso. Por ejemplo, no lo relacionó ni con lo que dijo antes superficialmente sobre el tema. Pasó por alto el hecho que, por ejemplo y según el artículo ley XVII de 1861, Croacia frente a Hungría fue independiente. Por ello, su apreciación de este problema está lejos del criterio y de los métodos científicos, es totalmente contraria a los hechos históricos[68]. En cambio, el profesor Culinovic prueba que en virtud del Compromiso de 1868 Croacia poseía su propio territorio, constitucionalmente separado de Hungría, que Croacia ostentaba su propio elemento de soberanía, por cuanto -pese a la ciudadanía "húngara" común- el Compromiso reconocía que el Reino de Croacia y Eslavonia era una nación en el sentido político y que Croacia disponía de su propia organización de poder. Culinovic concluye sus consideraciones afirmando: 1º) que Croacia de jure y de facto desde su Compromiso con Hungría (1868) había conservado su soberanía; 2º) que esta soberanía, dada la supremacía húngara, en efecto fue restringida y 3º) que, sin embargo, esa soberanía por ello no fue anulada. "Croacia, pues, de acuerdo al Compromiso, de 1868 a 1918, era un Estado y no la provincia húngara" [69]. La cuestión del status internacional de Croacia en el Período 1941-1945 tiene su práctico valor jurídico en contraste con el mismo problema durante el período 1868-1918, que a raíz de la desintegración de la monarquía austro-húngara y la creación de nuevas formaciones estatales, entre ellas el Reino de los Servios, Croatas y Eslovenos, luego denominado el Reino de Yugoslavia se plantea tan solo como un problema jurídico-histórico. De la respuesta que se da a la cuestión de la posición jurídico-estatal y del status internacional de Croacia en el período 1941-45 depende la solución de distintos problemas jurídicos, tanto en el plano internacional (indemnización a los ciudadanos extranjeros) como en el ámbito del derecho interno yugoslavo (la cuestión de los derechos de ciudadanía y la validez de las leyes del Estado Independiente de Croacia como normas jurídicas).

Sin embargo, en los tratados jurídicos no hay unanimidad respecto al status internacional del Estado Independiente de Croacia y de ahí respuestas divergentes a los precitados problemas jurídicos.

Es necesario, por lo tanto, examinar los cambios jurídicos-estatales operados en el territorio del ex Reino de Yugoslavia del 6 de abril de 1941 al 8 de mayo de 1945 a la luz de los relevantes hechos jurídicos y en conexión con los supuestos teóricos del derecho constitucional y de las normas del derecho público internacional.

II

Surgimiento del estado nacional croata

Durante la última guerra y después hasta hoy se consideró y se considera la fecha 10 de abril de 1941 como día del restablecimiento del Estado croata, pues ese día fue proclamado el Estado Independiente de Croacia en Zagreb, su capital. Este acto fue precedido por una larga serie de sucesos y actos de la política interna y exterior, que no corresponde aquí registrar en su totalidad. Nos limitaremos únicamente a los hechos y sucesos imprescindibles para comprender mejor ulteriores cambios jurídico-estatales en el territorio de Yugoslavia y en la medida en que influyeron en el posterior status internacional de Croacia.

1. En primer lugar es preciso dejar constancia que en el plano interno de Yugoslavia "las relaciones servio-croatas eran harto inamistosas" [70]. A medida que se aproximaba la segunda guerra mundial el conflicto croata serbio se agudizaba. Así el bloque de los diputados croatas, elegidos en los comicios del 11 de diciembre de 1938 con mayoría abrumadora, adoptaron el 15 de enero de 1939 una resolución, dejando la constancia que la condición básica para la solución de la cuestión croata consiste en el reconocimiento del derecho a la autodeterminación y del histórico derecho constitucional croata; que habida experiencia de veinte años resultaba impracticable la vida común entre los serbios y los croatas; que todos los actos del gobierno de Belgrado se consideran nulos y no obligatorios para Croacia, especialmente en lo que concierne a los acuerdos con los países extranjeros y, por último, se dirige un llamado a las grandes potencias para que adopten las medidas conducentes a la aplicación del derecho de autodeterminación del pueblo croata, pues en caso contrario los croatas se verán obligados a recurrir al derecho de autodefensa, que podría perjudicar la paz[71]. El Dr. Vlado Macek, líder de la oposición croata en el país, quien al igual que su predecesor Esteban Radic "trató de ganar a los Aliados de 1914-1918 para la causa croata"[72], consideró oportuno formular la declaración a Associated Press con la siguiente advertencia, publicada en los diarios de Zagreb pero no en los de Belgrado: "La cuestión croata debe ser resuelta rápidamente y debe comprenderse que a los croatas más o menos les será indiferente si esta cuestión la ponga al orden del día Roosevelt o Hitler" [73]. Al mismo tiempo Macek negocia con el primer ministro del gobierno de Belgrado D. Cvetkovic y mantiene contactos oficiosos a través de su intermediario con el conde Ciano, relacionados con una eventual sublevación en Croacia[74]. Las negociaciones terminaron con el avenimiento Cvetkovic-Macek, del 26/8/1939 y la constitución de Banovina Hrvatska como unidad autónoma dentro de Yugoslavia. Con ello quedó solucionada momentáneamente la crisis estatal no obstante la guerra en Europa, que estalló apenas dos días después que los diputados nacionales croatas, con una sola excepción, aprobaron el 29/8/1939 el mencionado avenimiento Cvetkovic-Macek. La rigurosa neutralidad en el conflicto bélico europeo fue la única posibilidad de eventual consolidación de Yugoslavia después de la firma del avenimiento croata-servio.

2. En el plano externo, la política de una neutralidad rigurosa no pudo sostenerse después que todos los países vecinos adhirieron al Pacto Tripartito y así se encontraron en la esfera de la influencia política y económica de las potencias del Eje y aún menos cuando Italia se vio en apuros en su campaña bélica contra Grecia. Pese a la política hostil y las reivindicaciones territoriales italianas respecto a Yugoslavia, Alemania consiguió que Belgrado adhiriera al Pacto Tripartito en condiciones muy favorables para Yugoslavia. Empero, con el putsch producido en Belgrado el 27/3/1941 contra la adhesión de Yugoslavia al Pacto Tripartito de hecho por el resentimiento granservio por la autonomía de Croacia, firmada dos días antes en Viena, ese país se enfrentó otra vez con una grave crisis tanto en el plano interno como externo. En el plano interno porque los croatas -pese a la autonomía lograda que constituía una solución provisoria tanto para los croatas como para los servios, con distintos fines para cada uno- no estaban dispuestos a defender a Yugoslavia aunque hubiera sido defendible y menos que menos bajo un gobierno que por intereses eminentemente servios expuso al pueblo croata a las convulsiones bélicas. En el plano externo el putsch suscitó la desconfianza de las potencias del Eje, sin conseguir ninguna ayuda material de las democracias occidentales. La consecuencia de este vuelco en la política exterior fue la guerra relámpago de Alemania y otros Estados firmantes del Pacto Tripartito contra Yugoslavia, desatada el 6/4/1941 [75].

3. Para esta emergencia de la crisis bélica los croatas tenían desde enero de 1929 un equipo político en el bando de las naciones revisionistas, descontentas con el Tratado de Versailles. Ya existía el Movimiento Libertador Croata Ustasha, que bajo la égida del Dr. Ante Pavelic, abogado y diputado nacional por la capital de Croacia, Zagreb, en el tiempo del asesinato de Esteban Radic por un diputado servio en el recinto del parlamento de Belgrado en 1928, trataba de conseguir con métodos revolucionarios la liberación de Croacia y su separación de Yugoslavia[76]. Al adherir Yugoslavia al Pacto Tripartito el 25/3/1941 quedaron truncas todas las posibilidades para realizar el programa libertador, pero dos días después cobraron actualidad a raíz del putsch de Belgrado y, cuando la aviación alemana bombardeó Belgrado el 6/4/1941 como prólogo a la invasión de Yugoslavia, este programa empezó a materializarse gradualmente. El 7/4/1941 se inició la invasión de Yugoslavia al cruzar el ejército alemán la frontera búlgaro-yugoeslava. El 8/4/41 Pavelic invita "desde su exilio en Italia por radio al pueblo croata a separarse de Servia y apoyar a Alemania e Italia" [77]. Ya el 7/4/41 tuvo efecto la primera proclamación de la independencia de Croacia en Cakovac, y la segunda en Bjelovar el 8/4/41 [78]. Recién el 10/4/1941, poco después de las 16 horas, el coronel Slavko Kvaternik, jefe del frente interno del Movimiento de Liberación, proclamó por radio de Zagreb el restablecimiento del Estado Independiente de Croacia y acto seguido el locutor radial dio lectura a la declaración del Dr. Macek, quien se había separado del resto del gobierno yugoslavo y retornó a Zagreb. Macek invitó a todos los croatas a obedecer a las nuevas autoridades y exhortó a sus partidarios a colaborar con los nuevos gobernantes[79]. Poco después de la promulgación de la independencia hacen su entrada a Zagreb las tropas alemanas y el coronel Kvaternik la misma tarde envía un telegrama a Hitler solicitando el reconocimiento del Estado Independiente de Croacia por parte del Tercer Reich [80]. En la noche del 10 al 11/4/1941 el regente de Hungría Horthy expide una orden militar al honvéd (ejército magiar) para que libere las regiones de la ex Hungría meridional, que en virtud del tratado de Trianón pertenecieron a Yugoslavia, por cuanto con la proclamación del Estado Independiente de Croacia, Yugoslavia dejó de existir. El 11/4/41 Kvaternik, como lugarteniente del jefe de Estado, dispone que hasta la formación del gobierno croata los asuntos administrativos correrán a cargo de los departamentos existentes de Banovina Hrvatska. Por decreto del 16/4/41 Pavelic, en su carácter de jefe de Estado, designó el primer gobierno croata[81], lo que tuvo efecto un día después de haber reconocido Alemania e Italia al Estado de Croacia, de manera que su nacimiento se remonta al día 10/4/41 cuando fue proclamado.

Para el propósito del presente trabajo no tienen importancia los datos referentes a la organización de la administración, del ejército, de la judicatura, finanzas, etc., pues no hacen a las relaciones internacionales como base del status internacional de Croacia, salvo en casos excepcionales, de los que hablaremos más adelante.

III

Reconocimientos diplomáticos, delimitación, tratados y otros actos jurídicos internacionales

Proclamada la independencia el 10/4/41 y establecidos los primeros órganos del poder, hubo toda una serie de actos que directa o indirectamente influyeron en las relaciones internacionales del nuevo Estado y, por consiguiente, en su status internacional, a saber: reconocimiento por otros Estados, la delimitación, firma de acuerdos bilaterales y multilaterales, adhesión a las convenciones internacionales, etc.

1. Reconocimientos

a) Hungría

Aunque varios autores alegan que Hungría reconoció al N.D.H. (abreviatura para Nezavisna Drzava Hrvatska, Estado Independiente de Croacia, que usaremos en adelante) después de Alemania e Italia[82], con fundamento se puede sostener que Hungría fue la primera en reconocer la independencia de Croacia[83]. Como queda dicho, en la noche del 10 al 11 de abril de 1941 el almirante Horthy dirigió la proclama al pueblo magiar y expidió la orden al ejército. En dicha proclama entre otras cosas dijo: "Los líderes del pueblo croata proclamaron la independencia y la soberanía de Croacia. Nosotros saludamos esta decisión con auténtica alegría y por nuestra parte la respetaremos" [84]. Sin embargo, el jefe de Estado croata no consideró este párrafo de la proclama de Horthy como reconocimiento formal del Estado de Croacia y el 16/4/1941 notificó al Regente húngaro de la proclamación del N.D.H. y de su reconocimiento por parte de Alemania e Italia. El 22/4/1941 Horthy respondió telegráficamente que en esta oportunidad reafirmaba el reconocimiento del Estado de Croacia "ya formulado en mi proclama del 10 de abril" [85].

b) Alemania, c) Italia

Si bien el reconocimiento formal por parte de Alemania e Italia fue simultáneo, producido el 15/4/1941, cronológicamente Alemania fue la primera, pues los alemanes antes de reconocer al Estado croata de jure habían reconocido de facto la provisoria jefatura estatal de Kvaternik y negociaban sobre el reconocimiento definitivo de jure [86].

El reconocimiento del Estado de Croacia por Berlín y Roma no fue asunto sencillo, teniendo en cuenta los intereses encontrados de Alemania e Italia en el área adriática y balcánica y la situación militar existente en ese espacio. Tras el telegrama que Kvaternik dirigió a Hitler el 10/4/1941 en nombre del gobierno provisorio (Consejo del Estado), solicitando el reconocimiento alemán de la recién proclamada independencia de Croacia, también Ante Pavelic envió desde Roma el 11/4/1941 un telegrama a Hitler prometiendo ligar el futuro de Croacia al nuevo orden europeo[87]. Desde entonces, sobre todo a partir del 13/4/1941, cuando von Ribbentrop, ministro de relaciones del Tercer Reich, por intermedio del consulado general germano en Zagreb, comunicó al Dr. Edmund Veesenmayer, enviado especial de Berlín en Zagreb, que Alemania ese mismo día pensaba reconocer al N.D.H. bajo la jefatura de Pavelic con el supuesto de que Kvaternik es el lugarteniente de Pavelic, con lo cual se dio curso también a su solicitud de reconocimiento[88], y hasta el 15/4/1941 duraban las esforzadas negociaciones germano-italiano-croatas para coordinar una fórmula de reconocimiento simultáneo del N.D.H. por parte de Alemania e Italia. Aunque, verbigracia, Pavelic ya el 7/4/1941 dirigió a Mussolini un mensaje en el que dijo, sin prometer nada, "que Croacia entera con entusiasmo espera a vuestros gloriosos soldados y todas nuestras organizaciones combativas lucharán al lado de ellos por la libertad de nuestro pueblo y por el Estado Independiente de Croacia por el que libramos batallas largas y sangrientas"[89], Mussolini exigió que Pavelic le enviara un telegrama con la cláusula acerca de las futuras fronteras. Exigió también que la propuesta alemana de la fórmula de reconocimiento contenga idéntica cláusula[90]. Los telegramas definitivos e idénticos de Hitler y Mussolini del 15/4/1941, por los cuales reconocieron al N.D.H., contenían las siguientes cláusulas: "Die deutsche Regierung wird erfreut sein, sich über die Grenzen des neuen Staates mit der national-kroatischen Regierung in freiem. Meinungsaustausch zu verständigen" la alemana y la italiana: "Mi e gradito esprimervi il riconoscimento dello Stato Indipendente della Croazia da parte del Goberno fascista, che sará liete di intendersi libremente col Governo nazionale croato per la determinazione dei confini del nuovo Stato, a cui il popolo italiano augura ogni fortuna" [91]. La aplicación de esta cláusula impondrá otras obligaciones de Croacia respecto a Italia y dará motivo a que se discuta acerca del status internacional del N.D.H. mientras estaban en vigor dichas obligaciones.

d) Eslovaquia

El presidente de Eslovaquia, el Dr. J. Tiso, expresó por telegrama el 15/4/1941 el reconocimiento del N.D.H. sin la notificación previa de la proclamación de la independencia y sin el pedido de reconocimiento. Usó la comunicación telegráfica vía Berlín que por intermedio del consulado general alemán en Zagreb entregó dicho telegrama el 17/4/41 al gobierno croata[92].

e) Bulgaria

A la notificación sobre la constitución del N.D.H. y a la solicitud de su reconocimiento, contestó el emperador búlgaro Boris III con el telegrama, fechado en Sofía, del 21/4/1941, "que el gobierno real búlgaro resolvió reconocer al Estado Independiente de Croacia" [93].

f) Rumania

Mediante el intercambio de notificaciones y telegramas de reconocimiento entre Pavelic y el general Antonescu el gobierno real rumano formuló su reconocimiento del N.D.H. el 6 de mayo de 1941 [94].

g) Japón

Yosuke Matsuoka, ministro de relaciones exteriores. telegrafió al jefe de Estado de Croacia que el gobierno imperial reconoció el 7 de junio a Croacia como Estado independiente.

h) España

El 14 de junio de 1941 el gobierno croata notificó al español el restablecimiento del N.D.H., después del informe del cónsul español en Susak del 12/6/41, en el sentido de que el gobierno de Madrid estaba dispuesto a reconocer al N.D.H. Por nota del 27/6/1941 Serrano Suñer, ministro español de relaciones exteriores, comunicó al Dr. Mladen Lorkovic, ministro del exterior de Croacia, que el gobierno español había acordado el reconocimiento de jure al gobierno croata.

i) Finlandia

Por intermedio del enviado finlandés en Roma el gobierno croata notificó el 21/6/1941 al gobierno finlandés de la creación del N.D.H. La legación italiana en Zagreb informó al ministro croata de relaciones exteriores con nota del 9/7/1941/XIX de la comunicación telegráfica que decía que el consejo ministerial de Finlandia en su reunión del 3/7/1941 había reconocido de jure al N.D.H. con la fecha del 2/7/1941. La nota respectiva del ministro finlandés de relaciones exteriores, Rolf Witting, del 31/7/1941, fue entregada al gobierno croata por intermedio de la legación italiana en Zagreb el 24/9/1941.

j) Dinamarca

Por intermedio de la legación alemana en Zagreb el ministerio de relaciones exteriores de Croacia notificó el 17/6/1941 al gobierno real dinarnarqués de la constitución del Estado de Croacia. Erih Scavenius, ministro de relaciones exteriores de Dinamarca informó por nota del 31/7/1941 al ministro croata de relaciones exteriores que el gobierno dinamarqués había reconocido de jure a Croacia y a su gobierno con fecha 10/7/1941.

k) Manchukuo

El primer ministro de Manchukuo, Chang Chi Hui, comunicó por telegrama el 2/8/41 el reconocimiento del N.D.H. sin la notificación previa.

l) Tailandia

Prasasna Joudhin, enviado real de Tailandia, entregó el 27/4/1943 al enviado croata en Berlín, Dr. Mile Budak, el telegrama de su ministro del exterior, Wichit Wathakan dirigido al ministro de relaciones exteriores de Croacia, por el cual Tailandia reconoció al N.D.H. M. Budak, quien en el interin fue nombrado ministro de relaciones exteriores, agradeció el reconocimiento el 30/4/1943.

En esta reseña de las relaciones internacionales de Croacia entran también los reconocimientos acordados por Croacia a otros Estados y/o gobiernos. Así el gobierno de Croacia el 1/7/1941, reconoció al gobierno nacional chino en Nankín, presidido por Wang Ching Wei, quien en su telegrama del 5/7/1941 acusó el telegrama de Lorkovic referente al reconocimiento. El intercambio de los telegramas se hizo por intermedio de la legación alemana e italiana en Nankin y de sus respectivos gobiernos. El 7/8/1943 el gobierno del N.D.H. reconoció al gobierno del Dr. Ma Maw en Birmania, que se declaró independiente el 1/8/1943, dejando de ser colonia británica. El 30/9/1943 el gobierno croata notificó al ministerio de relaciones exteriores del Tercer Reich por nota VT 155/43 su reconocimiento del gobierno fascista republicano de Mussolini y al mismo tiempo por nota VT 154/43 lo notificó del rompimiento de las relaciones diplomáticas con el gobierno real italiano. El 16/10/1943 el gobierno croata reconoció a la República de las Filipinas y el 20/11/1943 al gobierno provisional indio de Suchas Chandra Bose (Azad Hind).

Croacia mantenía relaciones de facto con el Vaticano por intermedio del Delegado Apostólico en Zagreb y el representante croata ante la Santa Sede. También mantuvo relaciones comerciales con el gobierno francés de Vichy y el gobierno suizo por intermedio de los consulados de dichos países en Zagreb y mediante acuerdos sobre los intercambios comerciales y pagos (Accord sur les échanges et les paiments commerciaux franco-croates del 16/3/1942 y Abkommen über den Waren- und Zahlungsverkehr zwischen der Schweizerischen Eidgenossenschaft und dem Unabhängigen Staate Kroatien, del 10/9/1941, prorrogado el 19/3/1943).

Si bien Croacia fue reconocida de jure por 9 países europeos y 3 asiáticos, y ella misma acordó su reconocimiento a 4 Estados y/o gobiernos, ejercía el derecho activo y pasivo de la legación sólo con 8 países europeos y uno asiático, a saber con: Alemania, Italia, Hungría, Eslovaquia, Bulgaria, Rumania, España, Finlandia y el Japón (sólo el enviado japonés en Zagreb)[95].

Al operarse en 1944 cambios en las relaciones internacionales, causadas por los sucesos bélicos, rompieron formalmente las relaciones diplomáticas con Croacia los nuevos gobiernos de Rumania, Bulgaria y Finlandia. Conforme a la noticia de Reuter del 3/9/1944, la oficina de prensa de Rumania dio a conocer la declaración del ministro de relaciones exteriores, Grigore Nicolescu Buzesti, según la cual el gobierno rumano no reconocía a los gobiernos de Eslovaquia, Croacia e Italia fascista y que el gobierno rumano abrigaba la esperanza que muy pronto podrá cambiar a los representantes diplomáticos ante los Aliados. El 7/9/44 el encargado de negocios de Croacia en Sofía telegrafió el contenido de la nota que ese mismo día recibió del ministerio de relaciones exteriores y que reza: "El gobierno real búlgaro, en vista de la nueva situación política en que se encuentra a causa de los recientes acontecimientos en los Balcanes y como consecuencias de la ruptura de las relaciones diplomáticas búlgaro-alemanas, se vio obligado, muy a pesar suyo, a romper las relaciones diplomáticas con el gobierno del Estado Independiente de Croacia. El ministerio real de relaciones exteriores y culto considera necesario destacar que este rompimiento entra en vigor desde el momento de la entrega de la presente nota". El 21 de septiembre de 1944 el encargado de negocios de Finlandia dirigió al Dr Mehmed Alajbegovic, ministro de relaciones exteriores de Croacia, la siguiente nota: "J'ai l'honneur de porter a votre connaissance que le Gouvernement de la Republique de Finlande a decide de rompre les relations diplomatiques et consulaires avec le Gouvernement de l'Etat Independant de Croatie" [96].

2. Delimitación

a) La delimitación con Alemania

Por iniciativa del Dr Ante Pavelic primero fue Alemania en tratar la cuestión de la delimitación conforme a la cláusula territorial que figuraba en el telegrama de reconocimiento del N.D.H.[97] La frontera germano-croata quedó fijada, en líneas generales, por el acuerdo croata-alemán firmado en Zagreb el 13/5/1941 y ratificado el 2/6/1941 en Berlin, dejando la fijación definitiva de la frontera a una comisión croato-alemana que debería tener en cuenta especialmente los factores económicos (Art. 2, inc. 1). Esta frontera coincidió generalmente con la ex frontera administrativa durante siglos hasta 1918 entre el Reino de Croacia, Eslavonia y Dalmacia por un lado y las provincias austriacas de Carniola y Estiria por el otro (Art. 1)[98]. El 17/6/1941 fue rectificada la frontera en el valle de Bregana a favor de Croacia[99].

b) Delimitación con Italia

Sobre la fronteras italiano-croatas debatían primero las potencias del eje en la conferencia Ciano con Ribbentrop los días 21/22 de abril de 1941 en Viena, cuando trataban el problema de la repartición y la reorganización del ex territorio de Yugoslavia. En esa ocasión Alemania reiteró en principio su desinterés político en el problema croata, cediendo a Mussolini toda decisión política sobre la que habría que ponerse de acuerdo con los croatas. A la pregunta de Ciano "sobre el procedimiento que habría que adoptar para las negociaciones con los croatas", Ribbentrop contestó que Pavelic ante todo debería trasladarse a Roma. A la pregunta "con qué acto debería establecerse la frontera dálmata", Ribbentrop replicó que debería hacerse por la ley "de modo idéntico como Alemania fijó su frontera con Croacia"[100]. En la reunión celebrada en Ljubljana el 25/4/1941, los italianos propusieron a los croatas, renunciando a la idea de la unión personal que en principio habían consentido los alemanes, dos soluciones: el reclamo máximo que comprendía la costa entera desde Rijeka (Fiume) hasta Boka Kotorska, o la anexión limitada a Italia de las islas dálmatas e importantes porciones de la costa con la condición de que los croatas acepten el proyecto preparado de un pacto sobre estrecha cooperación política, militar y económica con Italia[101]. Las conversaciones prosiguieron en Zagreb con el enviado italiano y fueron concluidas en la reunión entre Mussolini y Pavelic en Monfalcone, el 7/5/1941. Quedó convenido que el problema de la delimitación estaba ligado a la consolidación de la relación política de Croacia con Italia. A tal fin Croacia dictó el 15/5/1941, la ley sobre la Proclamación de la monarquía en virtud del restablecimiento de la corona del rey Zvonimir como símbolo de la soberanía del Estado Independiente de Croacia[102]. De esa manera la delimitación con Italia quedó establecida con el acuerdo, suscripto en Roma el 18/5/1941 conjuntamente con los tratados "sobre la garantía y la colaboración" y "sobre las cuestiones de índole militar relativas a la zona costera adriática", conocidos con el nombre de "Acuerdos de Roma". Al mismo tiempo, a pedido formal de la delegación croata, fue por el jefe de la casa de Saboya designado como futuro rey de Croacia Amadeo duque de Spoleto, miembro de la Casa de Saboya.

En virtud del acuerdo sobre la fijación de la frontera entre el Reino de Croacia y el Reino de Italia del 18/5/1941, Croacia cedió a Italia las partes de su costa adríática que los Aliados habían prometido en 1915 a Italia en el Pacto de Londres como compensación por la declaración de guerra por parte de Italia a las Potencias Centrales. Así Croacia perdió casi todas sus grandes islas, salvo Pag, Brac y Hvar, toda la costa entre Zadar y Split, el territorio de Boka Kotorska y la costa desde Rijeka hasta Kraljevica[103]. Si bien esas islas y el territorio litoral cedido abarcaban la superficie de alrededor de 5.400 kru2 con 380.000 habitantes, de los que sólo 5.000 italianos, desde el punto de vista estratégico y económico eran sumamente importantes[104].

Mientras que con los Acuerdos de Roma del 18/5/1941 se fijó la frontera croata-italiana en la costa adriática, en Eslovenia, ocupada por los italianos por no tratarse del territorio croata, la frontera italiano-croata fue trazada mediante el Regio Decreto Legge del 3/5/1941/XIX, Nº 291 relativo a la constitución de la Provincia de Ljubljana. Dicho decreto fue remitido por el enviado italiano en Zagreb con una nota fechada el 3/7/1941 al ministerio de relaciones exteriores de Croacia, solicitando que en nombre del gobierno croata tome conocimiento del decreto y lo informe al respecto. El ministro croata de relaciones exteriores con nota del 15//7/1941 Nº Pov. 50/41 acusa recibo de la nota italiana del 3/7/1941 y propone la rectificación de la frontera en favor de Croacia en lo que concierne a la comuna de Radatovici y el municipio catastral de Marindol, que por deslindes erróneos en las "banovine" de la ex Yugoslavia pertenecieron a Dravska Banovina, o sea a Eslovenia[105]. Italia nunca satisfizo ese pedido.

c) Delimitación con Hungría

Desmembrada Yugoslavia y restaurado el Estado de Croacia, fue restablecida la vieja frontera croata-húngara tal como existía hasta 1918. Sin embargo, quedó pendiente la cuestión de Medjimurje, región étnicamente casi ciento por ciento croata entre los ríos Mura y Drava. En cuanto a esa comarca nunca se estableció formalmente la frontera croata-húngara. Croacia jamás estuvo de acuerdo con las disposiciones de Hitler en lo tocante a la región de Medjimurje antes y después de la proclamación de la independencia nacional[106]. Cuando el ejército húngaro ocupó el 16/4/41 a las 16.30 horas a Cakovec, localidad principal de Medjimurje, y el 9/7/1941 los húngaros implantaron la administración militar, el gobierno croata protestó ante el gobierno húngaro por la nota Nº Pov. 61/41 del 10/7/1941. Cuando el gobierno húngaro el 17/12/41 promulgó en el parlamento la anexión de Medjimurje a Hungría, el gobierno croata protestó nuevamente con nota del 28/1/1942 [107]. Su no reconocimiento de semejante estado los croatas siempre lo subrayaban en todas las negociaciones y tratativas con Hungría.

d) Delimitación con Servia. La frontera oriental

La delimitación con Servia estuvo vinculada con la ocupación militar alemana del Srijem oriental, que se produjo a pedido de las autoridades alemanas de ocupación en Servia, debido principalmente a importantes instalaciones militares en Zemun y al abastecimiento de Belgrado desde esa comarca. Ya durante las negociaciones germano-italianas sobre la reorganización del ex territorio yugoslavo, celebradas en Viena, quedó establecido que había que satisfacer los deseos croatas en Srijem y que la frontera oriental de Croacia coincidiera con la vieja frontera oriental de Bosnia y Herzegovina[108]. En el curso de las tratativas preliminares sobre ese tema el enviado alemán acreditado en Zagreb comunicó en nombre de su gobierno, al Dr. Ante Pavelic que, sin más, puede fijar la frontera oriental del Estado Independiente de Croacia. Luego Pavelic informó al enviado alemán por nota 1089/41 del 28/5/41, "que desde hoy la frontera oriental, conforme al mapa adjunto, será ocupada por las tropas y autoridades fronterizas croatas". En cuanto al Srijem en dicha nota se expresa: "En el territorio de Zemun, donde provisoriamente permanecerá la administración militar alemana, propongo que en las negociaciones germano-croatas se estipule la línea demarcatoria, hasta tanto también esa zona pertenezca al Estado de Croacia"[109]. Por Decreto Ley "Sobre la frontera oriental del Estado Independiente de Croacia" del 7/6/1941, Pavelic fijó la frontera entre Croacia y Servia, notificando a Alemania e Italia mediante la entrega de la traducción correspondiente de dicho Decreto Ley[110]. La legación alemana en Zagreb con nota Pol 2 Nº 3-1275 del 5/7/41 acusó recibo del decreto ley y en nombre del gobierno alemán reconoció la frontera oriental de Croacia[111].

El territorio del Srijem oriental pasaba gradualmente al poder de Croacia y el 10/10/1941 pasó a depender totalmente de las autoridades croatas en virtud del acuerdo "Sobre la entrega definitiva de Zemun y sus alrededores a la administración exclusiva del Estado Independiente de Croacia", firmado el 4/10/41 en Zemun por los delegados croatas y alemanes[112]. Sobre el particular es de destacar que dicho acuerdo se refiere dos veces al "Tratado germano-croata sobre la estadía del ejército alemán en Croacia" (Deutsche-kroatisches Abkommen über den Aufenthalt deustscher Wehrmacht in Kroatien)[113].

e) Delimitación con Montenegro

Como Montenegro se hallaba bajo la ocupación italiana y como según el Decreto Ley del 7/6/41 la frontera oriental de Croacia en su parte meridional coincidió con la de Bosnia y Servia (Turquía) tal como estuvo trazada hasta 1908, dejando al Sandyacato de Novi Pazar a Turquía, hubo que trazar la frontera siguiendo, en buena parte, el viejo linde de Bosnia-Montenegro-Servia hasta la frontera septentrional, establecida en virtud de los Acuerdos quedó convenido entre Italia y Croacia en Zagreb el 27/10/41, "El acuerdo de Roma del 18/5/41, o sea desde la zona de Dogricevo. Sobre esa frontera croata-italiana sobre la fijación de las fronteras entre el Estado Independiente de Croacia y Montenegro". La frontera, conforme al art. 1º del acuerdo, "sigue mayormente la vieja frontera del 1914 entre la Austria-Hungría y Montenegro y Servia hasta el monte Kljunacka glava (cúspide 1082) que constituye el linde divisorio entre Montenegro, Croacia y Servia" [114].

Con este último acuerdo sobre la delimitación quedaron trazadas las fronteras del Estado de Croacia, salvo en el norte a lo largo de Medjimurje, y así siguieron hasta que el gobierno croata revocó el 9/9/1943 los Acuerdos de Roma a raíz de la capitulación del Reino de Italia. Dentro de esas fronteras corría la línea demarcatoria germano-italiana desde Samobor al Oeste de Petrinja. Prijedor, Banja Luka, Jajce, Travnik y al sur de Sarajevo hasta Rudo en la frontera montenegrina, fijada por Hitler a efectos de asegurar las líneas de comunicación con Servia durante la ocupación de ese país[115].

En el área militar italiana a causa de las circunstancias bélicas y las sucesivas limitaciones de las autoridades civiles y militares croatas, se formaron tres zonas: I, II y III, que corrían paralelamente con la costa adriática y la línea demarcatoria germano-italiana, respectivamente, entrecruzándose en ellas las atribuciones cívico-militares entre las autoridades italianas y croatas. Para arreglar esas relaciones y deslindar las competencias, sobre todo después que el Segundo Ejército italiano, de acuerdo con el gobierno croata, asumió provisoriamente la administración civil en la II zona, fue suscripto en Zagreb el 19/6/1942 un convenio entre el gobierno croata y el comando supremo de las fuerzas italianas "Eslovenia-Dalmacia" (Supersloda")[116].

3 - Tratados y convenciones, acuerdos y notificaciones internacionales

Por el Decreto Ley Nº XXXVII-53-X.P. 1941 del 28/4/1941, publicado en Narodne Novine (Diario Oficial) Nº 15 del 30/4/1941, se estableció el escudo del Estado (art. l), la Bandera del Estado, la enseña de la marina de guerra (art. 2), la enseña de Poglavnik (art. 3) y el gran sello estatal (art. 4)[117].

Con la nota verbal Nº 4474/1941 del 8/8/41 Croacia notificó a los ministerios del exterior de Alemania, Italia, España, Japón, Bulgaria, Eslovaquia, Rumania, Hungría, Finlandia y al gobierno chino en Nankín las señas para reconocer a los aviones civiles croatas ("HR")[118].

Además de su reconocimiento y la delimitación con los países vecinos, Croacia se incorporó la comunidad internacional, particularmente con su adhesión a distintas convenciones internacionales y al firmar muchos acuerdos internacionales, que en líneas generales podemos clasificar en grupos.

a) Adhesión a las convenciones internacionales generales.

Por nota Nº 31/41 del 21/5/41 el gobierno croata notificó al gobierno de la Confederación Suiza en Berna la adhesión de Croacia a la Convención Postal Universal y con ello se convirtió en miembro de la Federación Postal Universal. Por intermedio de la legación italiana en Zagreb y del gobierno italiano, el gobierno croata notificó el mismo día con la nota Nº 80/41 al gobierno español el ingreso del Estado Independiente de Croacia a la Convención Internacional sobre las Telecomunicaciones con sede en Madrid. De acuerdo a las cláusulas de dichas convenciones el gobierno croata informaba a los ministerios de relaciones exteriores de Suiza y España las estipulaciones y acuerdos, firmados con otros países en relación con la regulación del intercambio postal y de telecomunicaciones[119]. El 19/10/1942 suscribió el gobierno croata en Viena el Acuerdo sobre la Federación Postal Europea y su Reglamento (Uebereinkommen über den europäischen Post und Fernmeldeverein; Vollzugsordnung für den europäischen Postdienst).

Mediante la notificación Nº Pr. 696/1943 del 20/1/1943 el gobierno croata comunicó al Consejo Confederal Suizo en Berna la adhesión de Croacia a "la Convención de Ginebra del 27/7/1929 para el mejoramiento de la suerte de los heridos y enfermos de los ejércitos en el campo de batalla" y a la "Convención de Ginebra del 27/7/1929 relativa al tratamiento de los prisioneros de guerra", haciendo constar en su notificación que por decreto ley del 5/7/1941 fue constituída la Cruz Roja Croata. El consulado suizo en Zagreb por nota 277 Ad.-S 1999-1943 del 26/3/1943 informó al presidente de la Cruz Roja Croata que las autoridades competentes suizas con circular del 13/3/43 notificaron a todos los países miembros de la adhesión de Croacia a dichas convenciones y que su adhesión tiene el efecto inmediato desde el momento de la notificación[120].

b) Adhesión a los tratados políticos multilaterales existentes.

El 15/6/1941 adhirió Croacia al Pacto Tripartito, estipulado entre Italia, el Japón y Alemania el 27/9/1940 en Berlín. Sobre esta adhesión, que tuvo efecto en Venecia, fue redactado el texto en croata de igual valor al de los textos redactados en los idiomas de los países fundadores. En el acto celebrado el 25/11/1941 en Berlín con motivo de la prórroga por cinco años más del Tratado en contra de la Internacional comunista del 25/11/1936, Croacia también adhirió a este tratado junto con Bulgaria, Dinamarca, Rumania, Finlandia y Eslovaquia, mientras que Hungría, España y Manchukuo habían adherido ya en 1939 [121].

c) Convenios y acuerdos multilaterales jurídico-patrimoniales.

Al declarar Alemania e Italia el 8/7/1941 la desaparición de Yugoslavia[122]. fírmaron en Berlín el 22/7/1942 los gobiernos croata, alemán, italiano, búlgaro y húngaro un acuerdo "Sobre la disolución jurídico-patrimonial del ex Estado yugoslavo y sobre algunos otros problemas financieros pertinentes" (Abkommen über die vermögensrechtliche Auseinandersetzung des ehemaligen jugoslawischen Staates und einige andere damit zusammenhängende finanzielle Fragen). Con ese acuerdo y las estipulaciones y convenios suscriptos en Viena el 2/6/1943 "sobre la disolución del ex Banco Hipotecario del Estado de Yugoslavia, del Banco Agrario Privilegiado, del Banco Artesanal y de la Caja de Ahorro", "sobre el arreglo de depósitos", "sobre la ex administración yugoeslava del monopolio", "sobre la entrega recíproca de archivos" y "sobre la liquidación en el ámbito del seguro social de ex Yugoslavia" se establecieron los Estados adquirentes de los derechos y las obligaciones del ex Estado de Yugoslavia, representando Italia a Albania y a Montenegro, y Alemania a Servia[123]. Según el acuerdo en cuestión, Croacia llegó a ser la coheredera del ex Reino de Yugoslavia, asumiendo una parte de sus derechos y obligaciones.

El 10/8/1942 firmó Croacia en Brioni con Alemania, Italia y Hungría el "Tratado sobre la nueva sistematización de la Compañía de los Ferrocarriles Danubio-Sava-Adriático, antes Compañía de los Ferrocarriles Meridionales (Trattato fra lo Stato Indipendente di Croazia, il Reich Germanico, il Regno d'Italia ed il Regno d'Ungheria per la nuova sistemazione della Compagnia delle Ferrovie Danubio-Sava-Adriatico/giá Compagnia delle Ferrovie Meridionali).

El 31/10/1942 Croacia adhirió en Zagreb al "Acuerdo sobre la formación de la comisión dinamarquesa-alemana-finlandesa-sueca para el procedimiento común en la provisión de madera en los países en la cuenca del Mar Norte y Oriental.

d) Varios acuerdos bilaterales

Aparte de los acuerdos citados, relativos a las fronteras, Croacia en el período 1941-1943 firmó con países vecinos y otros no vecinos que la habían reconocido o con ella mantenían relaciones de facto (Francia y Suiza), acuerdos, tratados y convenios sobre el intercambio de pagos, postal, de telecomunicaciones y el pequeño tráfico fronterizo, luego sobre la asistencia jurídica, el seguro social, la extradición, el comercio y la colaboración cultural, en resumen varios acuerdos políticos, económicos, jurídico-sociales y culturales en base a la total igualdad y reciprocidad[124].

En este aspecto son excepción dos acuerdos firmados el 18/5/1941 en Roma con Italia y que, juntamente con el acuerdo sobre la delimitación entre el Reino de Croacia y el Reino de Italia, forman los llamados Acuerdos de Roma. Ellos son:

"Acuerdo sobre cuestiones de carácter militar concernientes a la zona litoral adriática" y "Tratado de garantía y de colaboración entre el Reino de Italia y el Reino de Croacia" con el Protocolo final y las cartas del primer ministro italiano al primer ministro croata y viceversa. Todos esos documentos llevan la misma fecha[125].

El acuerdo correspondiente a las cuestiones de índole militar es la consecuencia directa del Tratado sobre la fijación de las fronteras entre Croacia e Italia, lo que se infiere de su preámbulo. Según ese tratado, sin limitación de tiempo, Croacia contrajo obligación de no construir en las islas y su zona litoral fortificaciones o instalaciones terrestres, marítimas o aéreas, ni bases o implementos militares "que podrían aprovecharse a los fines de la guerra" (art. l). Además, el gobierno croata "declara no tener intención de mantener la armada" salvo algunas unidades para asegurar los servicios policiales y aduaneros (art. 2). Por último, el art. 3 prevé "que ambos gobiernos mediante un acuerdo suplementario establecerán las modalidades, según las cuales el gobierno italiano tendrá la posibilidad de trasladar a sus fuerzas armadas a través del territorio croata por la ruta costera Rijeka-Zadar y la vía férrea Rijeka-Ogulin-Split y su eventual prolongación hasta Kotor".

En contraste con este acuerdo sin plazo fijado, el tratado de garantía y colaboración, aunque su punto de partida es el acuerdo sobre las fronteras que "creó entre Italia y Croacia una base sólida para la estrecha colaboración recíproca" fue firmado por 25 años sin prever prórroga. En su preámbulo se expresa que los gobiernos italiano y croata se han puesto de acuerdo -"en el deseo de establecer relaciones de íntima amistad y colaboración y promover el bienestar de ambos pueblos"-, que Italia asume la garantía de la independencia política y la integridad territorial de Croacia en las fronteras que se fijarán de acuerdo con los Estados interesados (art. 1); que el gobierno croata no contraerá obligaciones incompatibles con esta garantía y el espíritu de los acuerdos (art. 2); que el gobierno croata recurrirá a la colaboración de las fuerzas armadas italianas en lo tocante a la organización e instrucción técnica de sus fuerzas armadas cuando lo considere necesario a los efectos de una cooperación duradera (art. 3); los gobiernos croata e italiano se comprometen, tan pronto se consolide la economía de Croacia, a entrar en relaciones más vastas y estrechas de carácter aduanero y monetario y a ese objeto se constituye una comisión permanente para el estudio y la ejecución de lo antedicho (art. 4); y, por último, ambos gobiernos se comprometen a estipular, lo antes posible, nuevos acuerdos en materia del transporte ferroviario y marítimo y en cuanto al tratamiento de los ciudadanos de un país en el Estado del otro, de las relaciones culturales y jurídicas de ambos países y otros asuntos de interés común (art. 5). En el protocolo final con motivo de la firma del tratado de garantía y colaboración, e invocando su art. 5, ambas partes contratantes declaran que hasta la firma de nuevos acuerdos quedarán en vigor entre Italia y Croacia, en cuanto aplicables, acuerdos, convenciones y tratados suscriptos entre Italia y Yugoslavia.

Como en el tratado de las fronteras se preveía la estipulación de una convencion especial respecto a la administración de la ciudad de Split con sus suburbios y de la isla de Korcula, en el cambio de cartas entre Mussolini y Pavelic del 18/5/1941 se subraya "que el gobierno italiano en el plazo más breve posible preparará el proyecto de la convención respecto al arreglo administrativo para el ayuntamiento de Split y la isla de Korcula" lo que significa formalizar el condominio en la mencionada ciudad e isla.

Una vez firmados todos los acuerdos básicos entre Croacia e Italia, Mussolini emitió la orden al comandante del 2º ejército italiano, general Ambrosio, el 19/5/1941: "las fuerzas armadas italianas que se encuentran en el territorio del Estado Independiente de Croacia desde mañana, 20 del corriente mes, cesan de tener el carácter de fuerzas de ocupación y adquieren el carácter de tropas que se hallan en el territorio del amigo y aliado Estado Independiente de Croacia" [126].

Sin embargo, las circunstancias especiales, derivadas de la situación bélica en el Sureste europeo, vale decir de la II y III zona y la presencia en dichas zonas de las tropas italianas a raíz de las acciones guerrilleras de los chetniks, (nacionalistas servios) y los partizanos comunistas por un lado y por el otro, la rivalidad germano-italiana respecto a Croacia y poca disposición del gobierno croata de prestar su activa cooperación en la comisión permanente para el estudio y la aplicación de las cláusulas del tratado de garantía y colaboración que preveían íntimos vínculos aduaneros y monetarios entre Italia y Croacia, prácticamente impidieron la aplicación de los Acuerdos de Roma, salvo del que concierne a los nuevos límites[127].

Formalmente, empero, dichos acuerdos determinaron una relación contractual especial de Croacia hacia Italia y de esa manera influyeron notablemente en el status internacional del Estado Independiente de Croacia mientras esos acuerdos estaban en vigencia[128]. Tampoco Duca de Spoleto llegó a subir al trono de Croacia, evidentemente a causa de las tácticas dilatorias de parte de las autoridades croatas.

e) Actos jurídicos unilaterales.

El vuelco de Italia, la caída de Mussolini y la capitulación del gobierno del mariscal Badoglio hicieron que Croacia revocara los Acuerdos de Roma. El 10/9/1943 el Dr. Ante Pavelic, como cofirmante de esos acuerdos "formuló una declaración jurídico-estatal sobre la anulación de los Acuerdos de Roma" y el día anterior comunicó al pueblo croata que Hitler había reconocido al Estado de Croacia "las fronteras que abarcan las regiones croatas separadas en el Adriático". En su reunión del 20/9/1943 el gobierno croata resolvió romper sus relaciones con el gobierno real italiano y reconocer al gobierno italiano nacional.republicano de Mussolini, lo que notificó a los gobiernos de Alemania, el Japón, Hungría, Finlandia, Bulgaria, Eslovaquia, España y del Reino de Italia[129]. Por consiguiente el 10/9/1943 los Acuerdos de Roma, incluso formalmente dejaron de influir en el status internacional de Croacia.

IV

El carácter de las relaciones con las potencias del eje y de modo especial con Italia

Los hechos jurídicos relevantes, los actos jurídicos y acuerdos agrupados por materia que hemos consignado en el capítulo III, cronológicamente determinan tres períodos jurídicos de Croacia en sus relaciones con los Estados que durante su existencia del 10/4/1941 al 8/5/1945 constituyen una comunidad internacional, motivada por intereses comunes.

1. - Período del 10/4/1941 al 18/5/1941

Si bien en este período Croacia tenía su estable gobierno nacional y la organización del poder en base a los principios del movimiento libertador Ustasha del 1/6/1933, modificados el 16/4/1941, que hasta la proclamación de la constitución suplían la ley fundamental del Estado; aunque Croacia ya fuera reconocida por Hungría, Alemania, Italia, Eslovaquia, Bulgaria y Rumania. Y con Alemania ejercía el derecho activo y pasivo de legación (el enviado plenipotenciario alemán entregó sus credenciales en Zagreb el 21/4/1941 y el enviado croata en Berlín el 8/5/1941), firmando el tratado sobre límites, el status internacional del Estado de Croacia hasta 18/5/1941 era inseguro e impreciso por el hecho de que el reconocimiento de Croacia por parte de Italia implicaba un acuerdo sobre las fronteras que, dadas las pretensiones italianas, no coincidirían con la ex frontera italo-yugoeslava en el territorio de Croacia. Recién con la firma de los Acuerdos de Roma se determinó la relación recíproca entre Italia y Croacia, y fue ejercido el derecho activo y pasivo de legación por ambos Estados (el enviado croata entregó sus credenciales en Roma el 3/6/1941 y el italiano, hasta entonces encargado de negocios, el 2/7/1941 en Zagreb).

De lo antedicho cabe concluir que desde la fecha de la proclamación de su independencia (10/4/41), cuando la milenaria idea estatal croata fue refirmada, hasta los primeros reconocimientos internacionales y la formación del primer gobierno nacional, Estado de Croacia fue nasciturus, Estado in statu nascendi ("werdender Staat", según la terminología de Georg Jellinek), un Estado que se constituyó de modo revolucionario, desde el punto de vista del orden internacional existente antilegal, extra legem[130]. Recién con la designación del gobierno nacional y la adopción de los principios aludidos, como la ley estatal fundamental por una parte y con el reconocimiento por varias grandes potencias y otros Estados por la otra, Croacia llegó a ser un Estado con el pleno alcance del término y adquirió su personalidad jurídico-internacional, aunque le faltasen relaciones completamente precisas hacia una parte de la dividida comunidad internacional, cuestión de la que dependería su definitivo status internacional.

2. - Período del 18/5/1941 al 10/9/1943

Al considerar y juzgar con criterio jurídico las relaciones de Croacia hacia Italia en base al tratado de garantía y colaboración, y el acuerdo sobre las cuestiones militares, no es fácil encontrar una calificación adecuada si partimos desde el punto de vista meramente jurídico-formal, es decir, tomando en consideración únicamente los acuerdos sin mirar a su aplicación. Es tanto más difícil cuando que en dichos acuerdos se preveían lazos más estrechos de carácter aduanero y monetario que nunca fueron aplicados en la práctica ni jurídicamente formalizados. La calificación más adecuada de las relaciones croata-italianos en virtud de dichos instrumentos jurídicos sería la de alianza política en la que a un socio se le confía el papel dominante en el campo político, económico y militar, y al otro le son impuestas ciertas limitaciones, sean ellas aparentemente en su provecho o detrimento.

De esta relación prima facie deriva la cuestión del derecho de igualdad de Croacia frente a Italia, pues Italia asume "la garantía de la independencia política y la integridad territorial" de Croacia, mientras que esta última se compromete a no contraer obligaciones internacionales incompatibles con dicha garantía y el espíritu del tratado. De allí se deriva la disputa acerca de la independencia como otro derecho fundamental de todo Estado, pues durante 25 años Croacia estaba comprometida a no cambiar su independencia por dependencia de algún otro Estado a no ser Italia, si tal cambio convenía a los intereses del pueblo croata, y que durante el plazo fijado había de colaborar con Italia eventualmente prescindiendo de sus intereses. La desigualdad se manifiesta también en la obligación de Croacia de no fortificar su costa y no mantener la flota de guerra, lo que Italia puede hacer en las partes de la costa adriática que le fueron adjudicadas por el acuerdo de límites. Así y con todo no se puede en la relación de Croacia hacia Italia y viceversa ver "una unión internacional" que Angelo Piero Sereni toma como su punto de partida en el análisis de dicha relación[131]. Pues cualquier unión debe disponer de un mecanismo jurídico de carácter institucional a los fines de la coordinación general y permanente de la actividad, sea interna, sea externa de dos países. En el caso de las relaciones croata-italianas no hay tal mecanismo. En cambio, existió en el caso de la relación italo-albanesa de la preguerra. En la relación croata-italiana en primer lugar no existe la identidad del jefe de Estado como en el caso de Albania siempre debe ser el rey de Italia y ello en virtud de la ley italiana. En virtud de la ley italiana del 16/4/1939 y tras el ofrecimiento de la asamblea de los diputados de todas las provincias albanesas del 12/4/1939 el rey de Italia asume el título: Rey de Italia, Albania y Emperador de Etiopía en nombre propio y el de sus sucesores. Por eso, en rigor de término no cabe hablar de "unión personal", como Italia quiso presentar al mundo su relación con Albania, por faltarle el momento de casualidad según la concepción clásica de la unión personal. Más bien se podría hablar de unión real, en la que la identidad del monarca deriva de una norma jurídica[132]. Luego, Albania fue compulsivamente representada internacionalmente por las representaciones diplomáticas italianas. Le fue impuesta la unidad en la política exterior y la integración del ejército albanés en el italiano. También le fue impuesta la institución del gobernador general, que es un italiano a la vez que funcionario estatal albanés, quien dirige todo el aparato político, administrativo y legislativo del Estado de Albania[133].

A diferencia de la relación italo-albanesa Sereni presenta la relación italo-croata en los siguientes términos:

"La designación del rey croata por Vittorio Emmanuele, por más significativo que sea desde el punto de vista político como signo de la subordinación del nuevo reino a Italia, resulta irrelevante para el derecho internacional. De hecho, apenas puede ser considerado como acto del Estado italiano, ya que era, tomado con más precisión, un acto ejercido por Vittorio Emmanuele en su carácter personal, acto que produce consecuencias para el derecho público croata y no italiano. No existe, al parecer, obligación jurídica alguna del Estado croata para poner a su frente, ahora o en el futuro, a una persona designada por Italia o por su rey[134]. Las relaciones internacionales las ejerce Croacia por conducto de sus propios órganos (agencias), sin ningún control previamente establecido y permanente por parte de Italia. Del tratado de garantía y colaboración con Italia no se deriva para Croacia limitación allguna en el ejercicio de sus relaciones internacionales, salvo la cláusula de no contraer obligación alguna incompatible con la garantía italiana y el espíritu del mismo tratado"[135].

No obstante ello, Sereni opina que Croacia no podría ser miembro de la Liga de las Naciones sin el consentimiento de Italia, lo que no es tan evidente, pues ser miembro de la Liga de las Naciones, como hoy de las Naciones Unidas, no limita la independencia política de un Estado miembro, de modo que en este aspecto no se podría aplicar la limitación prevista por el tratado de garantía.

Respecto a las relaciones militares croata-italianos, Sereni manifiesta: "Mientras Italia está obligada a defender a Croacia y prácticamente ejerce el control militar sobre el país[136], no existe la alianza militar y parece que Croacia no se comprometió a colaborar en las acciones militares de Italia". Sereni establece el hecho de que Croacia no estaba en guerra con Rusia e Italia sí[137], y prosigue: "La organización interna de ambos Estados está totalmente separada: Italia no tiene derecho a entrometerse en los asuntos internos de Croacia, salvo en la medida en que lo requieran las provisiones militares; tampoco existe obligación alguna por parte de Croacia a ajustar su organización constitucional a la de la Italia fascista".

De lo antedicho cabe concluir que, pese a los tratados mencionados, entre Italia y Croacia no existía relación de subordinación, derivada de las estipulaciones jurídicas[138]. Salvo aquellas partes del territorio estatal croata, donde, de conformidad con el gobierno croata, estaban estacionadas las tropas italianas a los fines de la guerra y especialmente para combatir a los guerrilleros comunistas, Italia prácticamente no ejercía, ni directa ni indirectamente, control alguno sobre los asuntos internos de Croacia, a pesar de la diferente opinión de algunos autores del tiempo de la guerra. Lo mismo vale para las relaciones exteriores de Croacia, determinadas por la alianza de los países adheridos al Pacto Tripartito. Sereni, por ejemplo, ve en el caso de la clausura del consulado general norteamericano en Zagreb, que tuvo efecto el 22/6/1941, la influencia de Italia. En realidad, el consulado fue clausurado a pedido del gobierno alemán después que el gobierno de Washington pidió el 16/6/1941 el cierre de los consulados alemanes en los Estados Unidos hasta 10/7/1941 [139]. Tampoco Italia desempeñó un papel especial para que Croacia declarara la guerra a Inglaterra y los EE.UU. de América. De hecho, se trataba de una medida colectiva de los países miembros del Pacto Tripartito, a solicitud del Japón, tras el ataque a Pearl Harbour. Respecto a la declaración de guerra a los Estados Unidos, Croacia se hallaba en posición idéntica a la de Hungría, Rumania, Bulgaria y Eslovaquia, países a los cuales sugirió Alemania, invocando el artículo 3 del Pacto Tripartito, "una declaración formal de hallarse en el estado de guerra" con los EE.UU.[140] De ese modo Croacia se encontró en estado de guerra con los Estados Unidos, después que lo hicieron Alemania e Italia el 11/12/1941, Hungría, Rumania, Bulgaria y Eslovaquia el 12/12/1941.[141]

Por lo tanto en el período del 18/5/1941 al 10/9/1943, cuando Croacia revocó los Acuerdos de Roma, ni jurídicamente ni de facto estuvo subordinada a Italia, y no se puede sostener la opinión de "que la relación entre Italia y Croacia puede ser definida como protectorado de facto muy similar al protectorado que existió de jure entre Alemania y Eslovaquia, tanto en lo que concierne a las atribuciones acordadas al Estado como a sus resultados prácticos" [142].

3. -Período del 10/9/1943 al 8/5/1945

Con la capitulación de Italia (3/9/1943) y con la revocación de los Acuerdos de Roma por parte del gobierno croata (10/9/1943), quedaron invalidadas todas los relacienes formales entre Italia y Croacia previstas en dichos acuerdos que, por lo rnenos formalmente, dieron pábulo a que se debatiese acerca del status internacional del Estado de Croacia mientras dichos acuerdos estuvieron vigentes. De ese modo Croacia recuperó jurídicamente su independencia e igualdad en la comunidad internacional a la que pertenecía, pues no había acuerdo alguno con Alemania u otro Estado capaz de limitar jurídicamente el derecho de Croacia a la independencia e igualdad.

Precisamente porque Alemania tuvo que asumir el papel político y especialmente militar de su aliado italiano no sólo en Italia sino en todo el sureste europeo y como los guerrilleros comunistas se apoderaron casi de todo el armamento italiano en la costa adriática, reincorporada a Croacia, reforzando notablemente su actividad militar, Croacia militarmente dependía de Alemania tanto en la provisión de armas como respecto a la coordinación de su estrategia con la estrategia alemana en el Sureste europeo. La situación militar de Croacia se agravó después de la capitulación de Italia, porque los mismos alemanes reforzaren su colaboración con los guerrilleros nacionalistas servios (chetniks) en perjuicio de Croacia, papel que hasta entonces desempeñaron los italianos[143]. Ese curso político, con todas sus secuelas, se manifestó en todos sus alcances a fines de agosto de 1943 cuando Hermann Neubacher fue nombrado "enviado plenipotenciario especial del ministerio de relaciones exteriores para el Sureste", con sede en Belgrado. Su misión era coordinar los asuntos de la política exterior en el área de Servia, Montenegro, Albania y Grecia[144].

En este período de la vida del Estado de Croacia algunas zonas, especialmente la zona costera, fueron declaradas "áreas de operaciones" con las correspondientes limitaciones de la administración civil croata. Todo ello fue la consecuencia de la reestructuración del comando militar alemán en los Balcanes, iniciada ya a fines de 1942 [145].

En consecuencia, en ausencia de actos jurídicos que podrían influir en la igualdad e independencia de Croacia frente a Alemania, el Estado de Croacia aparece en todo este período como un sujeto internacional igual frente a Alemania. Sin embargo, teniendo en cuenta la situación militar de hecho y el papel de las fuerzas militares alemanas en el territorio de Croacia en la última fase de la guerra, la posición de las fuerzas armadas alemanas podría definirse como presencia de un ejército aliado en un Estado amigo con el propósito de defender los intereses comunes. Esta situación se asemeja a la relación norteamericano-islandesa y a la posición del ejército norteamericano al proclamarse Islandia república el 17/6/1944. El 7/5/1945 el general Alexander Loehr, comandante alemán del Sureste, restituyó al jefe de Estado de Croacia y a la vez comandante supremo de las fuerzas armadas croatas, el mando provisorio sobre el ejército croata.

VI

Status internacional de Croacia y Yugoslavia durante la última guerra y sus consecuencias

Si Croacia, de la manera que fuera, hubiese sobrevivido como Estado independiente al finalizar la segunda guerra mundial, pues para ello había ciertas posibilidades; antes de la conferencia de Yalta[146], la cuestión del status internacional del Estado Independiente de Croacia en el período 1941-1945 no requeriría más comentarios. Pero, en vista de que Croacia como sujeto internacional al terminar la guerra dejó de existir a raíz de la conquista total (debellatio), que sus adversarios bélicos y vencedores califican como "la liberación del ocupante", y como en lugar del ex Reino de Yugoslavia se constituyó la República Federativa Popular de Yugoslavia, se plantea la cuestión de la calificación jurídica del status internacional del Estado de Croacia durante su existencia a la luz de estos hechos.

En Primer término, es preciso considerar que el Reino de Servios, Croatas y Eslovenos, creado en 1918, según la teoría del derecho estatal, y de acuerdo a los proyectos de sus fundadores, tuvo que constituir una comunidad plurinacional con iguales derechos de los croatas, eslovenos y servios. Por lo tanto, el título jurídico del primer origen de la primera Yugoslavia fue unio aequali jure[147]. Como el Estado de Croacia en 1941 surgió mediante la secesión del Estado plurinacional que integraba hasta entonces, el título jurídico del origen del Estado Independiente de Croacia es secessio, conforme lo calificó Charles Roussean al referirse a los distintos modos de constituirse un Estado[148]. En la parte que quedó de Yugoslavia tras la anexión de Eslovenia a Italia y Alemania, de Baranja y Bachka a Hungría, de la Macedonia de Vardar a Bulgaria y de Kosovo-Metohija a Albania, se constituyeron -salvo Banat, sujeto a la administración directa militar alemana- dos formaciones estatales: Servia; al ser entregado el gobierno fiscalizado por las autoridades de ocupación alemana al general Milan Nedic el 291/8/1941, y Montenegro, cuando el 12/7/1941 la asamblea popular proclamó su independencia, bajo el alto comisionado italiano. Mientras Servia no fue un Estado en el sentido del derecho internacional y por lo tanto tampoco fue un sujeto internacional, Montenegro nunca pasó la fase del Estado "in statu nascendi" [149]. Por lo tanto, el Reino de Yugoslavia dejó de existir a causa de su desmembración tal como lo proclamaron sus vencedores militares el 8/7/1941. En el territorio del ex Reino de Yugoslavia no quedó ni el más mínimo rastro del ex poder estatal, la organización estatal estaba totalmente desarticulada y el gobierno yugoslavo en el exilio en Londres (o en El Cairo, respectivamente) nunca y en parte alguna del ex territorio del ex Reino de Yugoslavia ejerció poder alguno.

Empero, desde el punto de vista jurídico, las cosas se presentan diferentes en cuanto al resto del territorio de Yugoslavia tras la secesión de Croacia. Vale decir, como la dismembratio implica la desaparición del viejo Estado y se crean nuevos sujetos internacionales en su territorio, y como Servia y Montenegro no tuvieron los atributos del Estado de acuerdo al derecho internacional, esos restos del territorio de Yugoslavia, incluyendo los territorios anexados, puede considerarse como territorio ocupado, pese al desmembramiento real y total del Reino de Yugoslavia. Se trataría, pues, de occupatio bellica, del estado de posesión de hecho que, según el principio de la intransferibilidad de la soberanía estatal durante la ocupación bélica, jurídicamenete permanece como el territorio estatal yugoslavo, es decir, que en ese territorio el Reino de Yugoslavia seguiría existiendo después de 1941 [150].

En cuanto a Croacia, la situación es bien diferente. "Esta ex provincia de Yugoslavia se separó, si bien con ayuda de las fuerzas de ocupación, conforme a sus aspiraciones seculares, del Estado de Yugoslavia -que según indicamos, siguió existiendo-, y fundó su Estado en el sentido del derecho internacional, reconocido por "varios Estados" [151]. Jellinek a continuación apunta que el criterio según el cual Yugoslavia siguió existiendo después de su ocupación por Alemania e Italia lo comparte, salvo en lo que respecta a la formación de Croacia. También la reciente literatura especializada y cita algunas opiniones sobre la causa del resurgimiento del Estado de Croacia. Así, por ejemplo, Melville opina que el establecimiento del Estado de Croacia fue el instrumento para sembrar el odio entre los servios y los croatas. Seeler se refiere a esa opinión de Melville y dice: "Pese a que entre esos dos pueblos, particularmente entre las dos guerras, había gran tirantez, este argumento testimoniaría contra la validez del establecimiento de Croacia en caso de haber sido mayormente la obra de las fuerzas de ocupación. Tal no fue el caso"[152]. Guggenheim, según Seeler, considera inadmisible la creación de nuevos Estados por las fuerzas de ocupación, lo que concuerda con el aludido principio de la intransferibilidad de la soberanía estatal durante la ocupación bélica, principio que invocó Konstantín Fotic, enviado yugoslavo en Washington, en su nota del 12/5/1941, dirigida al secretario de Estado norteamericano, Sumner WeIles, protestando contra la creación del Estado Independiente de Croacia. Respecto del principio de la intransferibilidad de la soberanía Seeler dice: "Aquí se entiende la creación de Estados que se deben en forma exclusiva o preponderante a las fuerzas de ocupación prescindiendo de los intereses nacionales e históricos de los habitantes. Esa modalidad no es admisible, como por ejemplo la creación del Manchukuo por parte del Japón en 1931 o de Saar por parte de Francia en 1946. En cambio, en el caso de Croacia, en la fundación del Estado se manifestó la viejísima aspiración de su población. La fundación del Estado se realizó, es verdad, con ayuda de las fuerzas de ocupación, pero coincidía totalmente con la voluntad de los habitantes de este país". Respecto a la opinión de Lemkin de que Yugoslavia como conjunto estaba dentro de la occupatio bellica, el Estado "most dismembered" (el Estado más desmembrado), Seeler observa que ello no tiene gran importancia, "ya que, prescindiendo de los argumentos aducidos, en el caso de Croacia se dieron todos los presupuestos para el establecimiento del Estado". Algunos autores invocan el anteproyecto de la constitución yugoeslava del 15/1/1946 como prueba de que se parte del punto de vista de la existencia de Yugoslavia durante la ocupación y de que no se reconoce la existencia del Estado de Croacia. Ese anteproyecto en el artículo 1º reza: "La República Federativa Popular de Yugoslavia es un Estado popular de forma republicana, comunidad de pueblos iguales que han expresado libremente su voluntad de quedar unidos en el marco de Yugoslavia".[153]

Sin embargo, los juristas internacionalistas yugoslavos, pese a las dificultades jurídicas con que tropieza "el caso yugoslavo excepcional y sin precedentes", tratan de demostrar la identidad y la continuidad de la primera y la segunda Yugoslavia, como por ejemplo el profesor Ivan Tomsic, en el artículo "The identity of the Yugoslav State under International Law", "Jugoslavenska revija za Medjunarodno pravo", tomo 1, Belgrado 1956, pp. 15-27), o Steva Djordjevic, en el artículo "0 razgranicenju pojmova kontinuiteta i sukcesije drzava u medjunarodnom pravu"' (Idem, Nº 3/1963, pp. 368-75). Ni se discutiría después de la guerra acerca de la identidad y la continuidad de Yugoslavia desde el punto de vista del derecho internacional si sólo se hubiera tratado de sucesos militares como, por ejemplo, en Noruega o en Grecia. En Yugoslavia se trataba de una revolución política social llevada a cabo so pretexto de la liberación nacional. Por eso en la literatura política y jurídica de Yugoslavia se discute cuándo surgió el nuevo Estado, si con la formación de los primeros comités locales de la lucha libertadora, como detentores del nuevo poder, o el 19/11/1943, en la segunda reunión de AVNOJ, cuando fue promulgada la Yugoslavia Federativa Democrática y el rey y el gobierno yugoslavo exiliado en Londres fueron despojados del derecho de representar a los pueblos de Yugoslavia. Recién el 9/5/1945 el gobierno conjunto de los comunistas y exiliados, designado el 5/3/1945 en base al "Acuerdo Tito-Subasic" asumió el poder efectivo en todo el territorio de Yugoslavia, cuando el gobierno y el ejército croata se retiraron del territorio de Croacia (Cf. Tomsic, o. c., p. 19).

Por el contrario, Jellinek afirma que ese criterio sobre la existencia de Yugoslavia y el no reconocimiento de la existencia de Croacia resulta insostenible, "por cuanto en el período 1941-1945 existió de facto el Estado de Croacia, reconocido por varios Estados, y que desapareció nuevamente después de la liberación de Yugoslavia".[154]

Tratando el problema específico de la ciudadanía y de acuerdo con el principio de no indagar el título jurídico de cómo se constituyó un Estado, Jellinek extrae la conclusión de que no cabe duda alguna de que los habitantes de Croacia adquirieron la ciudadanía del Estado recién creado, mientras que los habitantes de "la Yugoslavia amputada" conservaron durante la ocupación su vieja ciudadanía yugoeslava.

Por ello Charles Rousseau, hablando del reconocimiento de Estados, incluye a Croacia igual que a Eslovaquia entre los casos de reconocimiento prematuro (la reconnaissance prématurée) por parte de las potencias del Eje durante la segunda guerra mundial, como prematuro era el reconocimiento de Panamá por parte de los Estados Unidos (13/11/1903) y del Manchukuo por parte del Japón (15/9/1932).[155]

Conforme a lo expuesto y teniendo en cuenta cómo surgió el Estado de Croacia en 1941 y su reconocimiento por un conjunto de Estados, cabe sostener que en el período 1941-1945 el Estado de Croacia existió de hecho y jurídicamente en su territorio, mientras que el Estado yugoslavo existió en el resto de su territorio de preguerra y sólo jurídicamente. Tanto más fácil resulta compartir ese criterio cuanto que la doctrina vigente sustenta que el surgimiento de un Estado es un fenómeno extra-jurídico, no refutable con los criterios de orden jurídico[156]. Además, el derecho internacional no establece cuántos Estados miembros de la comunidad internacional deben otorgar su reconocimiento al Estado recién creado, por cuanto los Estados existen si adquirieron todos los elementos necesarios para ello sin necesidad del reconocimiento de otros, que por un lado es una fórmula jurídica que sirve como instrumento para trasladar el hecho consumado del surgimiento de un Estado al ámbito jurídico, es decir, ratificar que una comunidad es el Estado en el sentido del derecho internacional público, y por otra parte el reconocimiento es un fenómeno de carácter político, ya que expresa la voluntad de los Estados existentes de determinar y definir sus relaciones con el nuevo Estado[157]. Tampoco hay normas establecidas en el derecho internacional respecto al momento en que los Estados existentes pueden reconocer con razón al nuevo Estado, salvo en los casos del reconocimiento de la parte sublevada de un Estado, cuando el reconocimiento es prematuro mientras todavía se libra auténtica lucha[158]. Aquí cabe recordar que Croacia se proclamó libre e independiente en el marco de la segunda guerra europea y en el tiempo cuando otras potencias libraban la guerra contra Yugoslavia, que en el momento de serle acordados los primeros reconocimientos Croacia no guerreaba contra Yugoslavia, que había capitulado el 17/4/1941, es decir, dos días después de los primeros reconocimientos de Croacia. La calificación del reconocimiento prematuro de Croacia no se refiere, empero, a la duración de las operaciones bélicas de las potencias del Eje contra el ejército yugoslavo -por lo demás este ejército ofreció muy escasa resistencia, porque ni los croatas ni otros pueblos y minorías sometidos quisieron defender a Yugoslavia- sino se refiere a la circunstancia de que la guerra de las potencias del Eje contra Yugoslavia, si bien causó su desaparición, no fue una guerra autónoma y aislada, sino parte de la guerra general que los Aliados de Yugoslavia siguieron librando y de su resultado definitivo dependería la cuestión de la existencia o la desaparición de Yugoslavia como Estado. Se trata de la teoría de la indivisibilidad de la guerra que generó los principios acerca de los gobiernos exiliados y allí reside su justificación jurídica y política[159]. Sin embargo, esta tesis poco firme en cuanto a las relaciones internacionales se refiere al problema del futuro establecimiento efectivo de Yugoslavia y no influye en la existencia real y jurídica de la Croacia de entonces. Por último, el derecho internacional no impone la obligación de reconocer a una comunidad como Estado, ni el nuevo Estado tiene derecho a exigir su reconocimiento por parte de los Estados existentes. Aquí deciden los intereses de los respectivos Estados preexistentes, por supuesto con la condición de que la nueva entidad tenga todos los atributos del Estado (Staatlichkeit, Statehood). Resulta, por lo tanto, ocioso hablar del título al reconocimiento, como lo hacen algunos autores, cuando exigen la independencia absoluta como condición al "derecho" del reconocimiento, ya que el derecho clásico internacional conoce Estados independientes y dependientes y del grado de su dependencia o independencia de los últimos se infiere la forma de su status jurídico o internacional[160].

Pero como paralela y simultáneamente existían de jure el Estado de Croacia en su territorio y el Reino de Yugoslavia en territorio reducido y ocupado, Croacia se convirtió en parte en sucesora del Reino de Yugoslavia en cuanto a los derechos y las obligaciones en relación con su parte del territorio de la Yugoslavia de preguerra. Este asunto, según queda apuntado, fue arreglado mediante acuerdos. Más aún, hay quienes opinan que incluso, Servia y Montenegro fueron sucesoras de Yugoslavia de preguerra aunque no poseyeran todos los atributos del Estado (statehood)[161].

La consecuencia lógica de esa sucesión sería que la nueva Yugoslavia, prescindiendo de la tesis sumamente discutible de la continuidad y la identidad entre el Reino de Yugoslavia y la República Federativa Popular de Yugoslavia, se ha convertido en la sucesora del Estado Independiente de Croacia, por lo menos en lo que concierne a ciertos derechos y obligaciones del Estado desaparecido. La literatura jurídica yugoeslava, por supuesto, excluye totalmente el problema de la sucesión, pues sostiene la tesis de la ocupación total de Yugoslavia, y como la ocupación no suprime sino sólo suspende la soberanía estatal, se concluye que el Estado Independiente de Croacia no ha sido un Estado soberano, igual como la Servia de Milan Nedic. "Lo comprueba el hecho de que no poseían ni un solo elemento del Estado (statehood); ni territorio estatal, ni pueblo "político" en el sentido jurídico-estatal, ni tampoco las autoridades estatales propias con atributos de un Estado"[162]. Respecto a la cuestión de la ciudadanía, el profesor Culinovic manifiesta: "Los habitantes del Estado Independiente de Croacia y los de Servia durante el gobierno de M. Nedic no dejaron de ser ciudadanos yugoslavos... no fueron ciudadanos del N.D.H. (o de Servia durante gobierno de Nedic y otros), sino del Reino de Yugoslavia y ciudadanos de Yugoslavia Democrática Federativa, respectivamente, después de la segunda reunión del AVNOJ"[163]. Este criterio del profesor Culinovic es lógico cuando se refiere a Servia y otras partes ocupadas del Reino de Yugoslavia. Mas deja de ser lógico cuando en el territorio ocupado del Reino de Yugoslavia después de la segunda reunión de AVNOJ del 29/11/1943 aparece la Yugoslavia Federativa Democrática, que nadie reconoció ni como gobierno de facto ni como Estado y cuando existía solamente en el reducido "territorio liberado", que fue muy elástico, de manera que los habitantes de las partes ocupadas de Yugoslavia serían ciudadanos yugoslavos y los de las partes "liberadas", ciudadanos de la Yugoslavia Federativa Democrática. Sin embargo, cabe citar aquí la fórmula que eliminaría semejante contradicción de hecho respecto a las partes ocupadas de Yugoslavia. Culinovic dice: "...la soberanía del Reino de Yugoslavia quedó intacta, si bien suspendida en esa parte incluso después de haber sido ocupada. Pero en cuanto a esa parte (la soberanía) no quedó suspendida durante toda la segunda guerra mundial sino únicamente mientras existió el Estado viejo y hasta la fundación del nuevo Estado yugoslavo, es decir, hasta la segunda reunión del AVNOJ. Desde entonces la soberanía, incluso sobre la parte entonces ocupada de Yugoslavia, perteneció a la Yugoslavia Federativa Democrática" [164]. Mas todo ese problema excede el marco de nuestro estudio, pero caracteriza el desarrollo de las relaciones jurídico-estatales en el territorio del ex Reino de Yugoslavia de 10/4/1941, cuando dejó de existir en su forma y extensión anterior a causa de la creación del Estado de Croacia hasta la promulgación de la nueva constitución del 31/1/1946, cuando nació jurídicamente la República Popular Federativa de Yugoslavia[165].

Del criterio sustentado por los jurisconsultos yugoslavos sobre el origen de la República Federativa Popular de Yugoslavia como nuevo Estado, cabría concluir que ésta es la sucesora jurídica del Reino de Yugoslavia en la medida en que éste existía jurídicamente en el territorio ocupado, y del Estado Independiente de Croacia como sujeto internacional aparte. Ese concepto de la sucesión estatal no fue aceptado en la práctica según se infiere de dos casos de la jurisprudencia norteamericana. En efecto, aunque la ley yugoeslava del 3/2/1945, referente a la invalidez de las decisiones que conciernen a las relaciones jurídicas entre los ciudadanos, tomadas durante la "ocupación", hizo excepción únicamente respecto a las decisiones sobre los conflictos jurídico-patrimoniales, dejadas en vigencia con ciertas condiciones[166], la cuestión de la continuidad estatal quedó solucionada para los tribunales norteamericanos el 16/4/1946, fecha en que Washington resolvió establecer relaciones diplomáticas normales con el gobierno de la República Federativa Popular de Yugoslavia, después que éste dio seguridades de respetar las obligaciones internacionales del Reino de Yugoslavia, aunque sólo "de acuerdo a las resoluciones de la Segunda reunión del AVNOJ en Jajce en noviembre de 1943". Respecto a los acuerdos internacionales AVNOJ resolvió que todos los tratados y obligaciones del gobierno yugoslavo en el exilio serían reexaminados para decidir si serían anulados, renovados o confirmados, y en cuanto al futuro AVNOJ no reconoce obligaciones y acuerdos internacionales del gobierno exiliado en Londres.

Los dos casos de la práctica judicial norteamericana que figuran en la literatura jurídica y que se refieren a la continuidad estatal y/o sucesión entre el Reino de Yugoslavia y la RFP de Yugoslavia son la causa "Ivancevic v/Artukovic"[167], pedido de extradición, y el caso de la demanda por indemnización de Socony Vacuum Oil Company presentada a la Comisión Norteamericana para los reclamos internacionales (United States International Claims Commission).

En el caso de "Ivancevic c/Artukovic" por extradición se planteó dos veces la cuestión de la continuidad entre el Reino de Yugoslavia y la RFP de Yugoslavia. La primera, vez cuando el juez del tribunal de distrito (US District Court), Peirson M. Hall, rechazó el 14/7/1952 el pedido de extradición, sosteniendo que no existe un acuerdo de extradición entre los EE.UU. y Yugoslavia, es decir, que el acuerdo firmado en 1902 por los EE.UU. y el Reino de Servia ya no estaba en vigor. El juez Hall adoptó este criterio: el Reino de los Servios, Croatas y Eslovenos constituido en 1918 es un Estado nuevo y, después de su constitución, el senado norteamericano nunca aprobó ese acuerdo, nunca fue aplicado y por consiguiente no era una ley. El juez Hall, además, sostuvo que el tribunal tenía la facultad de dictaminar si un acuerdo está todavía vigente o no. Al apelar el demandante, la Corte de Apelación en San Francisco (United States Court of Appeals) falló, el 19/2/1954, que el acuerdo de 1902 seguía en vigor y era válido para las relaciones entre los EE.UU. y la RFP de Yugoslavia, y por lo tanto anuló el fallo absolutorio del juez Hall y dispuso que el procedimiento de extradición debía atenerse a dicho acuerdo. Al dictar su fallo, la Corte de Apelación se sirvió de la opinión del Departamento del Estado como amicus curiae. Por consiguiente, la Corte de Apelación resolvió dos cuestiones: en primer lugar, la cuestión de quién está autorizado a resolver si un acuerdo está o no en vigor, y en segundo lugar, si el Reino de los Servios, Croatas y Eslovenos es un Estado nuevo y si el acuerdo de 1902 seguía en vigencia o no[168]. Esa Corte, haciendo suyo el punto de vista del Departamento de Estado, sostuvo que Yugoslavia es la "Servia engrandecida", a causa de que algunos de sus tratados internacionales quedaron en vigor[169]. Pues, si bien se trataba de la validez de los tratados internacionales del Reino de Servia en base a la expresa declaración del gobierno yugoslavo, en la literatura especializada dicha decisión se toma como la comprobación de que Yugoslavia es la Servia engrandecida[170].

Al desestimar por segunda vez el juez Hall (3/4/1956) el pedido de extradición por ser los hechos incriminados de índole política, y por lo tanto no corresponder la extradición ni de acuerdo al tratado de 1901, lo que confírmó la Corte de Apelación, la Corte Suprema dio curso al pedido de la parte actora para la admisión del auto (petition for writ of certiorari), de modo que la causa, anulado el fallo de la Corte de Apelación, fue devuelta nuevamente al tribunal del distrito en Los Angeles con la orden de que el proceso prosiguiese conforme lo prescribe el Capítulo 18 del Código de los EE.UU., artículo 3184. El tribunal del distrito encomendó al comisionado judicial (United States Commissioner), Theodore Hocke, la tarea del proceso. El demandado por segunda vez trató de negar la continuidad de la RFP de Yugoslavia y propuso "que se rechazara todo el material probatorio por cuanto la RFP de Yugoslavia no es un gobierno autorizado a solicitar la extradición, ya que los crímenes, admitiendo que los hubo, no fueron cometidos dentro de su jurisdicción judicial. La demanda alega que los hechos punibles fueron perpetrados entre el 16/4/1941 y el 10/10/1942. En ese tiempo no existió la República Federativa Popular de Yugoslavia". En su fallo definitivo del 15/1/1959, rechazando el pedido de extradición, el Comisionado Theodore Hocke rechazó la aludida propuesta del demandado, alegando "que no creía que fuera necesario establecer si el gobierno demandante es efectivamente autorizado, puesto que es el único que existe ahora y que podría presentar la demanda". El juez Hocke así lo resolvió respecto a la afirmación de la parte actora de "que durante 1941 y 1942 Yugoslavia estuvo ocupada por las tropas alemanas e italiana" y se dan varios casos "en que se adoptó el criterio que por los hechos punibles, cometidos durante el período de ocupación, se responde ante los ejércitos de ocupación y no ante otro país o Estado". Como los ejércitos de ocupación dejaron de existir hace tiempo y dichos casos se refieren a los refugiados que fueron integrantes de las fuerzas armadas cuando se cometieron los hechos, había que resolver la propuesta de acuerdo al mérito y rechazarla.[171] Aparte del problema así solucionado de la continuidad entre el Reino de Yugoslavia y la RFP de Yugoslavia, el juez Hocke en su veredicto estableció dos hechos interesantes para nuestro tema. Respecto a la formación de Yugoslavia en 1918 dijo: "Sin que los croatas pudieran votar o elegir después de la primera guerra mundial, Croacia llegó a ser parte del Reino de los Servios, Croatas y Eslovenos. El gobierno estaba controlado por los servios que impusieron cargas tremendas a los croatas. Los croatas deseaban un gobierno independiente o por lo menos una representación independiente en Sabor o el Parlamento".

Respecto a la constitución del Estado de Croacia Hocke dice: "Los croatas nunca se olvidaron de su ideal del Estado independiente y cuando los alemanes e italianos invadieron a Yugoslavia durante la segunda guerra mundial, se les presentó la primera oportunidad de establecer su propio gobierno. El 10 de abril de 1941 los líderes croatas declararon su independencia y empezaron a establecer su gobierno. Los servios y otros se opusieron a ello y estalló la lucha civil".

Otro caso en que se ventiló el problema de si la actual RFP de Yugoslavia es el Estado sucesor no sólo del Reino de Yugoslavia en su territorio reducido, sino también del Estado Independiente de Croacia, es el reclamo de la firma norteamericana Socony Vacuum Oil Company "por unos 11.325.000 dólares respecto a propiedades que Socony Vacumn Oil Company poseía en Yugoslavia y que fueron entre 1941 y 1945 confiscadas por el Estado Independiente de Croacia y dañadas mientras estuvieron bajo el control y la administración de ese Estado".[172] El reclamo fue presentado ante la Comisión Internacional de Reclamos de los Estados Unidos (United States International Claims Commission), creada en virtud del acuerdo concertado el 19/7/1948 entre los gobiernos de Washington y Belgrado; "sobre el arreglo expeditivo y equitativo de los reclamos de los Estados Unidos y sus ciudadanos contra Yugoslavia a causa de la nacionalización y otras confiscaciones que Yugoslavia hizo de la propiedad y de los derechos e intereses relacionados con esa propiedad, ocurridos entre el 19 de setiembre de 1939 y la fecha del acuerdo[173]. Socony Vacumn Oil Company fundaba su reclamo de compensa en el aserto de que el gobierno yugoslavo de la posguerra es responsable de los hechos del gobierno de Croacia a) como gobierno sucesor, b) pues en el período crítico el gobierno de Yugoslavia de hecho controló gran parte de Yugoslavia (inclusive Croacia) y e) porque las partes contratantes pensaban abarcar también lo que había confiscado Croacia. En su resolución, la Comision expresa que el reclamo debe rechazarse, porque a) el gobierno de Yugoslavia no es el gobierno sucesor del gobierno de Croacia; b) el hecho de que el gobierno de Yugoslavia tuvo el control sobre el territorio yugoslavo no lo hace responsable de las propiedades confiscadas por Croacia; e) no está comprobado que los que concertaron el acuerdo de 1948 tenían presente los bienes tomados por Croacia; al contrario, Yugoslavia trataba las confiscaciones hechas por Croacia como daño de guerra[174]. Para este trabajo resulta muy interesante el argumento de reclamo (a) y los motivos de su rechazo por parte de la Comisión.

La Comisión no usa, en su resolución, los términos "el gobierno títere" y "el Estado títere" que algunos autores introdujeron no hace mucho a la terminología del derecho internacional, tanto más cuanto que en las resoluciones de los tribunales internacionales de arbitraje no existe precedente sobre la responsabilidad del Estado-madre de la confiscación de bienes por parte de los "Estados y gobiernos títeres". En opinión de la Comisión "Croacia poseía todos los atributos "de un gobierno local de hecho" o de un gobierno de carácter similar". En otros considerandos en que distingue al gobierno local de hecho del gobierno general de hecho y de las consecuencias jurídicas que se derivan de sus actos, la Comisión manifiesta: "Un "Estado títere" o el gobierno local de hecho como fue Croacia posee también todas las características de "los revolucionarios fracasados" y "ocupantes beligerantes". Está también establecido que el Estado no tiene la responsabilidad internacional para compensar el daño o la confiscación de la propiedad hecha por cualquiera de ellos".[175] Por último, invocando la Convención de La Haya de 1907, que regula los derechos y las obligaciones del "ocupante beligerante", la Comisión concluye: "Como esas normas imponen al ocupante beligerante la responsabilidad de la confiscación, es obvio, por supuesto, que el país ocupado está excusado. Por consiguiente, en ausencia del acuerdo u otro arreglo con el ocupante beligerante la parte privada que sufrió pérdida o daño queda sin compensación".

En base a lo antedicho sobre el origen del Estado Independiente de Croacia y su status internacional en el período 1941-1945, no cabe en este caso la calificación el gobierno local de hecho y los revolucionarios fallidos y menos aún los ocupantes beligerantes. Especialmente, no hay lugar para esta última calificación, "pues confunde dos nociones jurídicas, identifica dos sujetos diferentes. No se niega que según el derecho vigente el vencedor militar no puede ensanchar su Estado a costa del Estado vencido. El territorio ocupado no puede ser objeto de incorporación del territorio étnica e históricamente extraño. Mas aquí no se trata del territorio ajeno ocupado ni del ocupante. El territorio es croata, no está ocupado y desde 15/4/1941, desde el punto de vista del derecho internacional, se halla indiscutiblemente bajo la soberanía del Estado Independiente de Croacia. El sujeto jurídico que se benefició con el cambio de soberanía en ese territorio no fue el Reich alemán sino el Estado Independiente de Croacia".[176] Es erróneo confundir los conceptos "ocupación beligerante y el gobierno de hecho o asimilarlos, conforme lo acabamos de advertir. El profesor Sauser-Hall dice: "Un gobierno de hecho es un fenómeno estatal interno; la ocupación beligerante es un fenómeno externo respecto al Estado ocupado".[177] Los ocupantes beligerantes pudieron ser únicamente las potencias del Eje y no el Estado de Croacia. No se da un caso en la historia de que una nación con características del Estado nacional sea el ocupante beligerante de su propio territorio. Eso es inconcebible. Se puede concebir, en cambio, que un Estado se convierta en el ocupante beligerante de una zona contenciosa que considera como su territorio propio. Incluso tales casos son frecuentes, más no es el caso de Croacia. Tampoco se puede calificar al Estado de Croacia como un gobierno de hecho, pues Croacia fue un sujeto internacional, reconocido por una parte de la comunidad internacional. Únicamente desde el punto de vista de la ocupación de Yugoslavia como un todo podría concederse tal calificación. Pero como Croacia no fue ocupada, es insostenible la tesis sobre la ocupación de Yugoslavia. La calificación del Estado de Croacia como "revolucionarios fracasados" está descartada de por sí después del 15/4/1941, vale decir después de los primeros reconocimientos del Estado Independiente de Croacia. Con todo, puede defenderse la tesis de que la Comisión pudo rechazar el reclamo de Socony Vacuum Oil Company -acaso no en su totalidad- aun en el caso de adoptar el criterio de que la RFP de Yugoslavia es la sucesora de Croacia. El problema de la sucesión habría sido planteado de otro modo si no se hubiera tratado de la compensación del daño sino del patrimonio del Estado de Croacia, que previamente no fue el patrimonio del Reino de Yugoslavia. Por ejemplo, si Croacia hubiera adquirido el edificio de su legación en Berlín comprándolo de un particular y no como cambio por el edificio cedido a la legación alemana en Zagreb. En ese caso, ¿con qué título la RFP de Yugoslavia reclamaría ser la propietaria de los bienes del desaparecido Estado de Croacia? Únicamente en base al derecho de sucesión del Estado de Croacia desaparecido e incorporado en la RFP de Yugoslavia. Tal fue, pues, el caso del derecho de sucesión del actual gobierno filipino a los bienes de la anterior república filipina, fundada en 1943 durante la ocupación japonesa. Se trataba del edificio de la legación filipina en Japón, comprado por el gobierno filipino a un particular en 1944. El actual gobierno filipino reclamó el título de propietario como sucesor de la ex república filipina. Sobre esta cuestión elaboró un memorándum el 29/6/1951, el asesor adjunto legal del departamento de asuntos del noreste asiático del State Department, concluyendo... "parece claro que la equidad está del lado del presente gobierno filipino"[178]. Fundamentando el aspecto jurídico del problema, el aludido consejero de la cancillería norteamericana dice: "Es difícil establecer cualquier regla general en cuanto a la sucesión de los Estados a los derechos y las obligaciones en la ley internacional a causa de la gran variedad de las circunstancias [véase L. Oppenheim, "International Law" (ed. 6ta, 1947), pp. 150-178]. Las circunstancias precisas descriptas en el caso filipino tal vez no hayan aparecido nunca antes. Sin embargo, en el derecho internacional queda bien establecido que el gobierno de jure adquiere el título a la propiedad del gobierno de facto del que es sucesor".

Si ocurre así con la sucesión de los derechos y obligaciones entre los gobiernos de jure y de facto, con más razón igual regla debe regir entre dos Estados en el caso de la incorporación de uno al otro. Por supuesto, es preciso distinguir entre el deber de cumplir con la obligación como sucesor en principio y el derecho de exigir el cumplimiento de la obligación en el caso concreto. Es preciso distinguir las clases de las obligaciones y las personas que exigen su cumplimiento. Respecto a las obligaciones de Croacia, derivadas de los acuerdos de adquisición de armas, la RFP de Yugoslavia no podría ser obligada a cumplirlas como Estado sucesor, ni tampoco el vendedor de armas, sea quien sea, tendría el título de comparecer como acreedor. Pero en cuanto a las obligaciones de carácter civil no parece justo rechazar de plano los reclamos de compensación alegando que el Estado en cuyo territorio fue causado el daño no es Estado o el gobierno predecesor del Estado de que se exige la indemnización, especialmente no cuando los daños fueron hechos en la guerra "civil" que el Estado o el gobierno general de hecho desató y acarreó la mayor parte de los daños económicos.

VI

Estado nacional de facto y de jure

El hecho de que el Estado de Croacia surgió y existió sólo durante la guerra influyó no sólo en su status internacional sino también en su régimen, la organización estatal, en toda su vida social y cultural y, según lo vimos en el capítulo anterior, incluso en los enfoques desde el punto de vista del derecho público internacional. Sin embargo, la circunstancia de que un Estado se constituyó durante la guerra no le quita la condición de sujeto internacional, aunque lo reconocieron sólo algunos miembros de la dividida comunidad internacional. Precisamente durante la guerra se operan con mayor frecuencia cambios en la comunidad internacional, que consta de un número determinado de Estados miembros y que en un período dado constituye el sistema de Estados o el orden internacional. Todo cambio operado en el orden internacional que no cuenta con el consentimiento unánime o por lo menos de los miembros más influyentes de la comunidad internacional provoca disensiones y divisiones en su seno. La guerra y los cambios eventuales jurídico-estatales que se operan durante la guerra llevan ipso facto a la crisis en la comunidad internacional y forzosamente la dividen en dos bandos de intereses opuestos. La consecuencia de esa división de la comunidad internacional es que un bando no reconoce los cambios jurídico-estatales operados en la esfera del otro, es decir que el nuevo Estado, reconocido por un bando, no goza de personalidad internacional en el bando contrario. Por ello el vencedor en las guerras de dimensiones globales, como la primera y la segunda conflagración mundiales, siempre establece su orden internacional, o restaurando el status anterior o implantando uno nuevo, según qué bando resultó victorioso.

La literatura jurídica de la posguerra del bando victorioso califica todos los cambios jurídico-estatales, operados en el bando adversario, es decir, los nuevos Estados como Estados y/o gobiernos títeres, queriendo significar que eran de duración breve, que surgieron mediante la coerción y que no eran del todo independientes de los protagonistas principales de su bando respectivo. De ese modo, se quiere descalificar tales formaciones estatales como Estados o como sujetos internacionales, prescindiendo del elemento humano fundamental en cada asociación, como es la voluntad del pueblo. Es natural que la comunidad internacional debe precaverse de los cambios coercitivos y que debe recurrir a todos los medios disponibles en la paz y en la guerra (por lo menos de carácter local) y uno de dichos medios es la estrategia del no reconocimiento. Pero esa medida debe afectar a quien recurrió a la coerción y engrandeció su territorio en detrimento de otros y no debería afectar a quienes aprovecharon la fuerza ajena -la guerra general- para establecer en su territorio su propia soberanía, y de esa manera realizar el derecho de autodeterminación, uno de los derechos en que se funda la comunidad internacional al menos desde el término de la primera guerra mundial. En ese aspecto es elocuente y muy similar al caso croata el ejemplo de las Filipinas y su camino a la independencia entre los rivales norteamericanos y japoneses. ¿Qué diferencia conceptual hay entre la República de las Filipinas, establecida en 1943 por los japoneses y la que constituyó bajo los auspicios de Washington cuando, tras la ocupación norteamericana, fue elegido Manuel A. Roxas primer presidente de la república, el 4/7/1946, el mismo personaje "que durante la ocupación japonesa ocupaba una posición directiva?"[179] ¿Por qué una es "la República títere de las Filipinas",[180] y otra simplemente "la República de las Filipinas?" ¿Por qué a una formación estatal se quiere negar el carácter de Estado si surgió y existe en la esfera de intereses de una potencia determinada?

Seeler sintetiza el caso de Croacia desde el punto de vista de hecho y de derecho en los siguientes términos: "Existió el territorio estatal cuyas fronteras fueron establecidas mediante los tratados entre el Reich alemán e Italia. Existió el pueblo estatal (Staatsvolk) croata y existió -por lo menos en los primeros años de la vida de ese Estado- el poder estatal relativamente independiente, en Croacia. Es cierto que el gobierno croata se hallaba bajo fuerte influencia del Reich alemán e Italia, más eso no basta para negar la existencia de un poder estatal propio. De otro modo hoy tendríamos que negar el carácter de Estado a todos las naciones que se hallan en la órbita de la influencia de las grandes potencias".

"Desde 1941 -prosigue el mismo autor- existió, pues, el Estado de Croacia que, es verdad, más tarde, al finalizar la guerra, desapareció. De allí se infiere, que existió la ciudadanía croata".

"Por otra parte, debido a las circunstancias bélicas, el Estado de Croacia fue reconocido sólo por una parte de la comunidad internacional, mientras que para otros Estados seguía existiendo de jure el Estado de Yugoslavia, representado por su gobierno en el exilio y con las fronteras del 6/4/1941".

'La misma Yugoslavia, tan pronto se creó Croacia, por conducto de su gobierno en el exilio protestó expresamente contra la creación de este Estado. Tampoco hoy reconoce Yugoslavia que existió el Estado Independiente de Croacia. Eso se colige, entre otras cosas, del Art. 1º de la Constitución del 15/1/1946.

"De lo antedicho -concluye Seeler- se sigue, los habitantes de Croacia para los Estados que reconocieron a Croacia han sido ciudadanos croatas. Para los demás Estados y sobre todo para las ex potencias occidentales y sus aliados, los habitantes de Croacia seguían siendo ciudadanos yugoslavos".[181]

Esta fiel descripción de los cambios jurídico-estatales operados en el territorio del ex Reino de Yugoslavia entre 1941 y 1945 y su apreciación, desde el punto de vista de las normas generales del derecho y las relaciones internacionales, en una comunidad internacional dividida, constituye un criterio transaccional entre dos posiciones opuestas. Según unos el Estado de Croacia existió como un sujeto internacional propio, mientras que Yugoslavia cesó de existir o existió sólo en el territorio ocupado. Según otros, Yugoslavia como entidad existió de jure como Estado ocupado, razón por la cual Croacia no pudo existir como Estado de jure. Este último criterio se apoya en la doctrina de Stimson sobre el no reconocimiento de los cambios territoriales operados por la fuerza considerándola como una norma positiva del derecho internacional y por ello válida en el caso concreto de que nos ocupamos[182]. Empero, hagan o no esta doctrina y ulteriores resoluciones de los organismos internacionales al derecho positivo internacional[183], no pueden aplicarse a Croacia, por cuanto el origen del Estado de Croacia no se debe a la ocupación o anexión de Croacia[184], sino a la lucha nacional emancipadora, llevada primeramente por medios legales dentro del marco del orden internacional sostenido por la Liga de las Naciones que culminó con el acto revolucionario del 10/14/1941, cuando ya no existió dicho orden internacional y cuando la guerra entre los terceros -a quienes acaso únicamente podría atribuirse alguna lesión a las vigentes normas positivas del derecho internacional, brindó la única oportunidad concreta para que en Croacia se realizara el derecho de la autodeterminación nacional.


EL EJÉRCITO DEL ESTADO INDEPENDIENTE DE CROACIA 1941 - 1945

Rudolf Kiszling, Viena, Austria

El Estado Independiente de Croacia, anhelo secular de los patriotas croatas, fue constituido en la primavera de 1941 como una creación circunstancial de la segunda guerra mundial. Cuando el brigadier yugoslavo Dusan Simovic quiso hacer inoperante la adhesión de Yugoslavia al Pacto Tripartito dos días después de haberse firmado en Viena, el 25 de marzo de 1941, mediante el golpe de Estado, Hitler despedazó al Reino de Yugoslavia a principios de abril en la campaña militar que duró sólo doce días. Las tropas de Italia y de Hungría apenas tuvieron la oportunidad de intervenir en los combates. La débil resistencia de las unidades yugoslavas comprobó suficientemente que al reino de los sureslavos le faltaba el espíritu de la unidad, de manera que apenas tomaron parte en la lucha los regimientos reclutados en Croacia. La mayor parte de los soldados croatas del ejército yugoslavo se fue, sin más, a su casa.

Los intereses que evidenciaron Alemania e Italia respecto al nuevo Estado, surgido de la emergencia política, eran totalmente distintos. Hitler, ocupado a fondo con la proyectada guerra contra la Unión Soviética, consideraba la campaña contra Yugoslavia como una postergación engorrosa del comienzo de la ofensiva contra los rusos y por ello pensaba solamente en cómo disponer lo más rápido y lo más completo posible de las tropas empeñadas en la campaña balcánica. Al principio no le interesaba ganar nuevos territorios. Únicamente la línea férrea Zagreb-Belgrado debía quedar bajo el control de las fuerzas germanas.

Mussolini, en cambio, veía en la guerra contra Yugoslavia la oportunidad harto propicia para realizar sus planes tendientes a la creación de un imperio italiano, apoderándose de la mayor parte de la costa oriental adriática. Dada la condescendencia alemana, Italia pudo anexar, además de la parte meridional de Eslovenia con Ljubljana, y de Fiume, a toda la Dalmacia septentrional y central, incluyendo Split y Boka Kotorska. Italia, por otra parte, se aseguró el predominio político, económico y militar de este lado de la línea de demarcación que corría al oeste de Zagreb, Banjaluka y Sarajevo hasta Visegrad. Dentro de este espacio que se expandía hasta la costa y que fue ocupado por el II Ejército italiano, compuesto de 7 divisiones y algunos batallones de alpinos y bersaglieros, Croacia no pudo mantener ni reclutar tropa alguna. Además, le fue prohibido el mantenimiento de la flota al joven Estado croata, compelido a vincularse con la dinastía reinante de Italia y regenteado entonces por el Dr. Ante Pavelic.

Poglavnik, tal era el título oficial del jefe del gobierno, por consiguiente, gobernaba apenas sobre las tres quintas partes del territorio destinado a Croacia, que al norte se extendía hasta el río Drava y el Danubio hasta Zemun y la parte inferior del río Sava; al este llegaba al río Drina. Empero, incluso en este territorio se entrometían Alemania e Italia en casi todos los asuntos de gobierno. A la vez le faltó al Estado lo que con mayor urgencia necesitaba tan pronto fue fundado: el ejército, la gendarmería y una policía estatal. En Croacia, además, no había fábricas para la producción de armas y municiones. Las autoridades militares alemanas e italianas se llevaron rápidamente casi la totalidad de las armas tomadas a los soldados yugoslavos hechos prisioneros.

Poco después de declararse la independencia de Croacia, los campesinos serbios, al mando del coronel del estado mayor Draza Mihailovic, fiel a la monarquía, iniciaron en Herzegovina la guerrilla contra las potencias ocupantes[185]. Contra esos "chetniks" se emplearon las únicas fuerzas armadas existentes, algunos batallones de la "guardia campesina" croata (Seljacka Zastita), organizados como milicia. Como dichos batallones campesinos no pertenecían al movimiento ustasha[186] del Poglavnik, pronto fueron disueltos.

Pavelic durante su exilio vivió en Italia, lo que obligaba incesantemente a hacer concesiones a Mussolini. De los croatas que lo acompañaron en el exilio trajo un batallón de guardia (Poglavnikova Tjelesna Bojna), que constituyó el núcleo básico de la apresurada organización militar ustasha Y que en adelante ocupará en el incipiente ejército croata una posición similar a la de las tropas alemanas SS. Las primeras unidades de los ustashi se emplearon contra los guerrilleros comunistas (partisanos) de Josip Broz, luego llamado el mariscal Tito, que empezaron con sus acciones en Croacia tan pronto el ejército alemán atacó a Rusia el 22 de junio de 1941. Con sus asaltos taimados y llenos de crueldades trataron también de enfrentar a sus connacionales, los gendarmes y sus oficiales en el territorio croata.

Mientras tanto, Slavko Kvaternik, ex teniente coronel del estado mayor de Austria-Hungría, a quien Poglavnik a su llegada al suelo patrio nombró mariscal, organizó el ministerio de la defensa croata (Ministarstvo Hrvatskog Domobranstva). La repartición constaba de varios departamentos: asuntos personales, estado mayor, sección reservistas, intendencia, sanidad, asuntos jurídicos, inspección de la artillería. Contaba asimismo con los comandos para la aviación, la marina y la gendarmería. Al comienzo se desempeñó como Jefe del estado mayor Eugenio von Maric, antiguo miembro del estado mayor del ejército austro-húngaro y luego comandante de la división yugoeslava con sede en Zagreb, reemplazado desde el otoño de 1941 por VIadimir Laxa[187], ex general mayor austro-húngaro que pronto fue promovido a teniente mariscal de campo. El mariscal Kvaternik fue a la vez el comandante en jefe de las unidades militares ustashi. Todos los asuntos de esas unidades dependían del estado mayor de la milicia ustasha (Glavni Stozer Ustaske Vojnice). Los ustashi, preferidos por Poglavnik frente al ejército regular (domobrani), seguían en todo su propio camino. Así ocurrió desde el mismo comienzo la desventajosa división del ejército croata.

En el ejército regular (domobranstvo) se formaron en primer lugar, de los reservistas del ejército yugoslavo disuelto, 15 regimientos de infantería de dos a tres batallones cada uno, un regimiento de caballería, 10 grupos de artillería de dos baterías cada una, 4 batallones de pioneros y una pequeña unidad blindada. Estas tropas fueron agrupadas en cinco divisiones, (I en Sisak, II en Banjaluka, III en Sarajevo, IV en Mostar y V en Doboj), más la IV división tuvo también que replegarse al distrito de Sarajevo, a raíz de la prohibición italiana[188]. Como autoridad ejecutiva de esos trabajos de organización se formaron los comandos militares territoriales con sede en Zagreb, Slavonski Brod y Sarajevo que luego fueron conocidos en la conducción de las operaciones militares como comandos de cuerpo I, II y III.

Este ejército inicial de defensa tenía carácter provisorio hasta que se formo una nueva promoción militar de 43.000 reclutas en 1941. Aparte de los cinco batallones formados ya en la primavera de 1941, los ustashi organizaron en el curso de 1941 diez batallones más, de modo que su total se elevó a fines de ese año a 15 batallones operativos, a los que se sumaron dos batallones de comunicaciones. La cifra total de los combatientes aptos para la lucha, descontando a los conscriptos, importaba a fines de 1941, 32.000 domobrani y 10.000 ustashi, es decir 42.000 hombres.

Para armar el ejército, Alemania e Italia se habían comprometido a entregar cada una 100.000 fusiles, una cantidad determinada de ametralladoras y lanzagranadas. Las entregas eran escalonadas, pero Italia ni de lejos cumplió con su promesa. De Alemania llegaron 45 piezas de cañones de 10,5 cm. como asimismo 18 tanques capturados a los polacos.

Con el objeto de granjearse las simpatías de Alemania que empezó la guerra contra Rusia el 22 de junio, el gobierno croata, aconsejado por el comandante en jefe del 2º ejército alemán, general coronel Freiherr von Weichs, y por el apoderado general alemán en Zagreb, Edmund Glaise von Horstenau, formuló el 2 de julio de 1941 un llamamiento para la formación de un contingente de voluntarios en la lucha contra el comunismo. A dicho llamado respondieron 5.000 hombres. Se concentraron en Döllersheim, lugar de adiestramiento de tropas en la parte septentrional de la Baja Austria. Con 3.000 hombres fue formado el regimiento de legionarios Nº 369, que integraba el ejército alemán; fue destinado al frente oriental y salió airoso en la batalla de Stalingrado, donde también sufrió muchas bajas. Algunos centenares de voluntarios fueron asignados a la aviación y formaron dos escuadrillas. Mil marinos adiestrados ingresaron en la marina alemana y servían en los buques livianos de guerra en el Mar Negro. Con ello se pudo eludir el veto italiano que prohibía a los croatas formar su propia marina. Los 2.000 voluntarios remanentes se quedaron en Döllersheim y constituyeron el núcleo de las divisiones de los legionarios, de quienes volveremos a hablar.

Por razones de paridad también en Italia se formó una legión croata que por el exiguo número de sus integrantes no tuvo significado alguno.

Entretanto, recrudeció la guerra contra los guerrilleros comunistas que paulatinamente acrecentaban su fuerza numérica y al mismo tiempo intensificaban sus atrocidades. De los numerosos combates librados en Croacia indicaremos solamente los más importantes. Los guerrilleros comunistas acosaron en noviembre-diciembre de 1941 a Doboj, sede del comando de la 5ta división croata. La lucha duró hasta el 10 de diciembre, cuando quedaron limpios ese sector y la línea férrea hasta Maglaj de los guerrilleros, no derrotados decisivamente. Tampoco el comandante del ejército alemán en Belgrado, general de infantería Paul Bader, cuyo campo de acción se había extendido sobre Croacia, tuvo mejor suerte. La ofensiva de tenaza que dirigió en enero de 1942 contra los guerrilleros en la montaña de Javor (la división alemana 18 de Sarajevo al noroeste y la división 342 de Zvornik al suroeste) terminó sólo con un éxito parcial. La acción final de limpieza en Bosnia fue confiada a la Legión Negra[189]. Asimismo, durante la operación emprendida en marzo de 1942 para desalojar a los partidarios de Tito de Petrova Gora, al sudeste de Karlovac, en la que tomaron parte incluso algunos batallones de domobrani, de ustashi y de la gendarmería croata, las huestes comunistas lograron esquivar la lucha decisiva.

Las causas principales que impidieron una victoria decisiva fueron el armamento insuficiente de las unidades croatas y el exiguo número de las tropas alemanas. Los italianos, por su parte, en las luchas que se libraron en los lindes demarcatorios, evidenciaron una pasividad llamativa, de la que los rebeldes sacaron igual provecho que de la ayuda que la población les prestaba ocasionalmente, sea por solidaridad o por miedo a sus represalias[190].

Cambios en la organización

Mientras tanto en el Ministerio de Defensa de Zagreb maduraron los planes para la organización definitiva del ejército croata. Se proyectó poner en pie hacia fines de 1943, 10 brigadas de montaña (Gorski Zdrugovi), integradas por cuatro batallones y cuatro baterías cada una. Cinco de esas brigadas debían estar listas en 1942. Además, dando de baja las clases viejas y trasladando a las más jóvenes a las brigadas de montaña, debieron quedar del ejército provisional 4 divisiones de reservistas como cuerpos estables del ejército. Con los contingentes ustashi se formaron 2 regimientos de la infantería domobran (ejército regular). El ejército ustasha contaba ya a fines de 1942 con 35 batallones y una brigada del servicio de seguridad. Como no se pudo formar la 5ta brigada de montaña por falta de armas, se constituyeron 4 batallones de gendarmería, como la "Brigada de Petrinja" (Petrinjski Zdrug), pertrechados con armas de fuego de distinto tipo y calibre.

La minoría nacional alemana en Croacia puso en pie durante 1941/1942 tropas aparte, a saber: 4 batallones destinados a las unidades de combate ustashi, 2 batallones de caza alemanes y 3 batallones de seguridad de las líneas férreas destinados a los domobrani (ejército regular croata). En las aldeas alemanas se formaron, además de las clases viejas las "guardias locales" para la defensa contra los numerosos ataques de las bandas rebeldes.

El total del ejército croata a fines de 1942 ascendió a 66.000 hombres. En 1942 se alistaron 28.000 hombres.

Fuera del ejército croata se formó la legión 369, también llamada la "División del Diablo" (Vrazja divizija), que pertenecía a las unidades del ejército alemán, pero la integraron reclutas croatas. Su núcleo lo formaban los 2.000 voluntarios remanentes de Döllersheim, donde también fue adiestrada esta división antes de trasladarse a Croacia. El idioma de mando era el alemán y la oficialidad superior procedía del ejército alemán.

En julio de 1942 emprendieron las divisiones de caza alemanas Nº 714 y 720, las brigadas de montaña croatas I, II y III, como asimismo un batallón ustasha, un ataque concentrado contra los guerrilleros que dominaban la montaña de Kozara, región al norte de la línea férrea Banjaluka-Prijedor. La región quedó limpia sin que los insurrectos fueran aniquilados. Mientras tanto, las fuerzas armadas comunistas de Tito superaron en mucho a los chetniks serbios tanto en número como en influencia. Una parte de los partidarios de Mihailovic pasó a los italianos, mientras que otros grupos se unieron a los comunistas.

Invitado por Hitler, en septiembre de 1942 voló Ante Pavelic con la comitiva croata y alemana al cuartel general del Führer en Viniza, donde se le requirió más intenso empeño de las fuerzas militares croatas. Pavelic prometió formar otra división de legionarios, que fue designada con el Nº 373 y llamada la "División Tigre"; aceptó la influencia del general alemán plenipotenciario en la provisión de vacantes en los puestos de la plana mayor militar en Croacia, y hasta solicitó que se asignara a un general alemán para la conducción de las tropas en Croacia.

En el frente de Stalingrado Pavelic pudo saludar a un destacamento de su regimiento de legionarios, ocasión en la que el comandante en jefe del 6º ejército alemán, teniente general Paulus, le dio el honroso parte destacando que los croatas eran los mejores combatientes entre todas las tropas aliadas de Alemania. En Mariupol sobre el Mar de Azov vio a sus recios marinos.

A poco de regresar, Pavelic efectuó un cambio en los altos cargos militares. En lugar del mariscal Kvaternik, interinamente se encargó del Ministerio de Defensa nacional el intendente general Vilko Begic. El mayor general Ivan Prpic sucedió al teniente mariscal de campo Laxa en el puesto del jefe del estado mayor. En noviembre de 1942 llegó a Brod el general Arthur Luethers como "comandante de las tropas alemanas en Croacia" y allí estableció su cuartel general.

Como una nueva unidad de combate llegó a Croacia la 7a división SS de montaña "Prinz Eugen", principalmente compuesta de alemanes (suabios) de Banat y algunos serbios. A dicha división se incorporaron también las tropas SS, formadas en Slavonia (Croacia), o sea 4 batallones, luego dos batallones alemanes de caza y 3 batallones destinados al servico de la seguridad ferroviaria.

Ya en la segunda mitad de 1943 esta división tuvo que recibir su bautismo de fuego, pues fue empeñada con la división de legionarios Nº 369, las divisiones de caza 714 y 717, las brigadas de montaña croatas Nros. 2 y 3 y 2 brigadas ustasha en la realización de un amplio cerco, designado "Operación Weiss" en la Bosnia occidental. Esa fuerza militar germano-croata debió penetrar, a las órdenes del general Luethers, desde la línea Banjaluka-Prijedor-Petrinja-Karlovac del norte al sur y rechazar a los guerrilleros de Tito, que ya contaban con 150.000 hombres, hasta el río Neretva. Aquí tenían que cortarles la retirada la división alemana 718, las fuerzas armadas italianas y los chetniks (nacionalistas serbios, N. de la R.), aliados italianos. El golpe hacia el sur tuvo éxito y los guerrilleros sufrieron cuantiosas bajas. El resto consiguió romper el cerco italiano-servio y escapar a Montenegro.

También en enero de 1943 el general von Glaise dirigió una ofensiva en la región croata entre los ríos Drava y Sava, en la que participaron la división de reserva alemana Nº 187, la 1ra. brigada de montaña croata y el II cuerpo del ejército croata. Esta acción culminó con la victoria del 20 de enero cerca de Okucani (12 km al oeste de Nova Gradiska) .

El reclutamiento para el ejército regular croata en la primavera de 1943 acusó sólo 22.000 hombres.

Esa disminución en la cantidad de nuevos reclutas se debió a las bajas operadas entre la población, a la mayor contribución a las divisiones de legionarios y a la imposibilidad de movilizar en las regiones ocupadas por los guerrilleros comunistas. Además, ya se notaba con claridad el predominio de la influencia de los ustashi frente al ejército regular (los domobrani). Así los primeros, a fines de 1943, contaron con la poderosa división de guardia, con 15 brigadas autónomas, con una brigada de seguridad, con una brigada motorizada y una de transporte, en total 64.000 combatientes. En el ejército regular se formaron 4 nuevas brigadas de caza (Lovacki Zdrugovi) y de lo que quedaba de los 15 regimientos de infantería anteriores se constituyeron 8 brigadas llamadas "estables". Debido a las bajas sufridas se redujo la cifra de las tropas de montaña de 4 a 3 brigadas; la 311 tuvo que ser disuelta. El ejército regular (domobrani) contaba con 40.000 combatientes; por consiguiente, las fuerzas armadas croatas importaban 104.000 hombres. Por otra parte, cabe agregar aquí las dos divisiones de legionarios, Nros. 369 y 373, con 28.000 combatientes. En Eslavonia quedó formada una división de gendarmería perteneciente a las unidades SS y sus 10.000 hombres eran por partes iguales croatas e integrantes de la minoría alemana. Por último y por expreso deseo de Himmler, se formó con los musulmanes en Bosnia oriental la 13a división SS de montaña "Handzar" (Yatagan), que llegó a fines de 1943 a Croacia tras su entrenamiento en el sur de Francia y en Silesia.

Tras la "Operación Weiss" de enero de 1943, las acciones bélicas prosiguieron en junio. Para cercar a los guerrilleros comunistas, que estaban reponiéndose en la región fronteriza de la Bosnia meridional y del Montenegro septentrional, el general Luethers empeñó la 1ra. división alemana de montaña, estacionada en Servia, la división de infantería Nº 718, la división de legionarios 369, la división Prinz Eugen, el regimiento "Brandenburg", destinado a misiones especiales, la 4a brigada de montaña croata como también 3 divisiones italianas y algunas unidades de los chetniks. En esta operación contra las fuerzas armadas comunistas actuó también un regimiento búlgaro, destacado en Servia. Durante la "Operación Schwarz" tal su sigla, Tito logró, después de sufrir ingentes pérdidas, pasar a través de la montaña de Romanija a Javor, al suroeste de Zvornik. Entonces, en cambio, empezaron a brotar rebeliones en las regiones abandonadas por las tropas aliadas.

A fines de verano de 1943 se operaron en Croacia algunos cambios personales de importancia. En lugar del general Luethers el coronel general Dr. Lothar Rendulic, comandante del 2º ejército blindado (sin tanques), tomó a principios de agosto el mando de las tropas alemanas y croatas en Croacia. El 2 de septiembre fue nombrado ministro de defensa el brigadier Federico Navratil en lugar del general intendente Begic. El jefe del estado mayor Prpic fue reemplazado por el mayor general Fedor Dragojlov, quien también procedía del Estado Mayor de la ex monarquía de los Habsburgo. El primero de septiembre asumió su cargo de inspector militar en Zagreb el general alemán Hans Juppe; su tarea consistía en primer lugar en la organización del ejército croata.

El acontecimiento de mayor relieve en ese año fue la capitulación de Italia, el 8 de septiembre. Para ese caso no inesperado se hallaban aprontadas 5 divisiones alemanas, que desarmaron a las tropas italianas, muy superiores en número, estacionadas en la posición de ataque al oeste de la línea de demarcación. En eso, las tropas alemanas avanzaron hasta la costa adriática, lo que originó, por cierto, entusiasmo en Croacia, que duró poco. En la Dalmacia del norte y en Karlovac los croatas capturaron a los contingentes italianos. La legión croata, incorporada al ejército italiano, se trasladó a Eslovenia para luchar contra los guerrilleros comunistas.

Mientras tanto, los guerrilleros en pequeños grupos se filtraron desde la montaña Javor a la Bosnia occidental. Tito estableció su cuartel general en Jajce, donde el "Consejo antifascista de la liberación nacional de Yugoslavia" lo nombró mariscal de Yugoslavia y luego sus fuerzas armadas fueron incluidas en las filas de los ejércitos aliados. También se hallaban oficiales de enlace de las potencias aliadas en el cuartel general de Tito.

Debido a las intrigas políticas del gobierno yugoslavo exiliado en Londres, Tito puso fuertes contingentes en marcha hacia Servia. El coronel general Dr. L. Rendulic aprovechó esta concentración en la Bosnia oriental y a mediados de diciembre de 1943 atacó con cinco grupos bastante importantes con el propósito de destruir las fuerzas de Tito. Los guerrilleros, por cierto, perdieron más de 15.000 hombres, entre ellos 10.000 prisioneros. Tito, que dirigía telegráficamente sus tropas desde Jajce, una vez más logró salvar a grandes núcleos de envolvimiento y desplazarlos hacia la Bosnia occidental. Banjaluka y Jajce fueron arrebatadas a los guerrilleros por las tropas alemanas y croatas ya a fines de ese año.

Pese a las severas pérdidas sufridas, los comunistas se congregaron en la Dalmacia central, apoyados desde el aire por las potencias occidentales. Allí tenía que quedarse inofensivo Tito, corrido por alemanes y croatas por todos los Balcanes occidentales. El 25 de mayo de 1944 asaltaron los paracaidistas alemanes su campamento cerca de Drvar (70 km al sureste de Bihac) y de allí escapó a duras penas. Luego, con la ayuda inglesa aterrizó en la isla de Vis, de donde en adelante dirigía las operaciones de sus fuerzas.

En la primavera de 1944 en Croacia estuvieron aptos para el servicio militar en el ejército regular sólo 17.000 reclutas. No obstante ello, adelantaba la ampliación de las fuerzas armadas ustashi. Ya contaban con tres divisiones, entre ellas la guardia de Poglavnik con 16.000 integrantes y una división de asalto de 13.000 combatientes, además 17 brigadas independientes, una brigada rápida y una de seguridad, en total 114.000 combatientes. Las unidades inalteradas del ejército regular (domobrani) importaban 40.000 hombres. Además, si se les suman los 10.000 gendarmes, 6.000 hombres de las fuerzas aéreas y 1.000 marinos, las fuerzas armadas croatas (Hrvatske Oruzane Snage) se elevaban a 170.000 hombres, sin incluir a los 40.000 no combatientes repartidos en la zona de la retaguardia y en los demás servicios internos.

Las divisiones de legionarios Nos. 469 y 373, que pertenecían al ejército alemán, a las que se agregaron en 1944 la división 392, la 13a división SS "Handzar" y los 5.000 gendarmes de la minoría alemana, contaban en total alrededor de 50.000 combatientes.

En su carácter de comandante supremo del ejército croata, Poglavnik dio en el otoño de 1944 un paso adelante respecto a la unificación organizativa del ejército. Se proponía transformar el ejército regular (domobrani) en unidades ustasha, relegándolo deliberadamente en cuanto al armamento y ropas; su proceso organizativo quedó estancado ya en el otoño de 1943. Acto seguido se integraron todas las unidades ustashi y domobrani formando 17 divisiones de combate y una división de adiestramiento. Así se formaron la 1a y la 2a división de las tropas de guardia; la 7a de las brigadas de montaña y la 17 de batallones de asalto. Las divisiones 13, 14 y 15 cuidaban las líneas férreas Brod-Zemun, Zagreb-Brod y Brod-Sarajevo. La división 18 desempeñó una función especial de seguridad, como por ejemplo el control del mal reputado campo de concentración de Jasenovac.

La influencia preponderante de los ustashi era patente en cuanto al desempeño de los altos puestos militares. Pavelic, nombró, así, el 2 de febrero de 1944, al general ustasha Vokic en reemplazo de Navratil como ministro de guerra, y para mantener el equilibrio designó al general del ejército regular Matija Canic comandante en jefe de las fuerzas armadas. A fines de agosto de 1944 ocupó el cargo de ministro de guerra el menos apropiado almirante Nicolás Steinfl en sustitución del general Vokic, quien mientras tanto había caído en desgracia ante Pavelic. El comando supremo de las unidades ustashi de mucha mayor gravitación, fue confiado al coronel ustacha Herencic y el puesto de Dragojlov lo ocupó el coronel ustasha Tomás Sertic, ex sargento en el ejército austro-húngaro y ex mayor del ejército yugoslavo. (El mariscal Tito perteneció también al ejército de Austria-Hungría, al 259 regimiento de infantería Honved del XIIIº cuerpo de Zagreb. En base a los documentos oficiales que se guardan en el archivo de guerra en Viena, fue herido el 22 de marzo de 1915 cerca de Okna-Galicia oriental al sur de Dniestar y cayó en cautiverio ruso). Como muy pronto quedó evidente la incapacidad de Sertic, Pavelic nombró jefe del estado mayor al otrora general del estado mayor austríaco Jorge Gruic[191]. El mismo Poglavnik reasumió el comando supremo del ejército croata en lugar del general Canic. Esta plana mayor permaneció hasta el término de la guerra.

Después de la catástrofe de Stalingrado, empeoraba incesantemente la situación bélica de los alemanes y sus aliados. El frente se volcó ahora hacia el oeste. El 23 de agosto de 1944, Rumania se pasó al bando contrario y de esa manera dejó abierto el camino a las tropas rusas hacia los Balcanes. Al capitular Bulgaria, que declaró la guerra a Alemania el 8 de septiembre, se unieron en el territorio servio unidades del ejército soviético con las fuerzas comunistas de Tito. Tito estructuró sus fuerzas -que mientras tanto ascendieron a medio millón de soldados- en 4 ejércitos que constaban de 51 divisiones y 23 brigadas independientes. Tito ahora dirigía su campaña bélica, persiguiendo la conquista del entero espacio sureslavo, en la forma clásica de la guerra frontal sin renunciar, empero, a la guerra de guerrillas en las comarcas que se hallaban en poder de las tropas alemanas y croatas.

El comandante alemán en los Balcanes era el mariscal de campo Freiherr von Weichs, con sede en Belgrado. Cuando esta ciudad fue tomada el 20 de octubre por un cuerpo blindado ruso, Weichs se trasladó a Zagreb (pronto se le asignó otro cargo), y cuando los rusos penetraron a Hungría, fueron trasladados de la zona al sur del Sava a Hungría el comando del 2º ejército blindado como asimismo importantes fuerzas alemanas. El comando supremo de todas las tropas en Croacia pasó a manos del general coronel Löhr, quien retiró de Grecia, en condiciones extremadamente difíciles, el grupo del Ejército E.

Löhr tenía ahora a sus órdenes todo el ejército croata, además de cinco divisiones alemanas que quedaron de su grupo de ejército, 3 divisiones de legionarios y la 7a división SS.

Entre sus medidas tendientes a la unificación organizativa del ejército, Poglavnik dispuso todavía en marzo de 1945 la formación de 5 cuerpos ustashi de 3 a 4 divisiones de combate cada uno, sin tomar en cuenta que esas divisiones no estaban compuestas solamente de tropas ustashi. Con ello quiso concretar ilusoriamente su deseo largo tiempo acariciado de disponer de un ejército netamente ustasha.

Las escuadrillas de la aviación croata volvieron de Rusia a su patria y guarnecieron cuatro aeropuertos: Zagreb, Banjaluka, Sarajevo y Mostar.

Los efectivos mínimos previstos para cada base aérea se elevaban de dos a tres escuadrillas de combate y una de transporte. Con 250 aviones de distinto tipo y 6.000 hombres no se podía, por supuesto, alcanzar el objetivo propuesto.

La marina de guerra croata, al mando alemán, constaba en el Mar Negro de la 23º flotilla con 12 cazasubmarinos y además dos baterías costeras. Los 1.000 marinos de esa legión volvieron en el verano de 1944 al Adriático y allí disponían -otra vez al mando alemán- de ocho lanchas a motor, de un torpedero y dos buques escolta.

La mitad de los 10.000 gendarmes croatas fue incorporada a la división de la gendarmería alemano-croata. Los gendarmes restantes, incorporados entretanto provisoriamente en las unidades tácticas del ejército, participaron con frecuencia en los combates locales.

El fin de la tragedia

La fase final de la lucha en Croacia se desarrolló principalmente en un amplio semicírculo en torno a Zagreb. El grupo oriental del ejército de Löhr, compuesto del cuerpo de los cosacos que lucharon al lado de los alemanes, el I y III cuerpo de los ustashi, reforzados por cuatro divisiones alemanas y una división de legionarios, había establecido la línea defensiva entre los ríos Drava y Sava y a lo largo del pantanoso riachuelo Ilova. Contra sus 13 y media divisiones arremetieron el 3º y el 1º ejércitos de los guerrilleros comunistas con 19 divisiones. El grupo sur de Löhr cubría con el IVº y el IIº cuerpos de los ustashi el sector Jasenovac-Sisak-Karlovac. En el extremo occidental se hallaba el Vº cuerpo ustasha, que mandó a Lika una división de ustashi y una división de legionarios. El grupo sur contaba también con 13 divisiones y medio. Sus adversarios eran el 2º y el 4º ejércitos de los guerrilleros comunistas, en total 26 divisiones. El total de las fuerzas armadas de Löhr importaba 27 divisiones de infantería y 2 divisiones de cosacos, mientras que las de Tito ascendían a 45 divisiones en el frente, contando en la retaguardia con la reserva de 7 divisiones.

El 11 de abril inició Tito su ofensiva preparada a fondo. En la hábil defensa realizada por el grupo del ejército de Löhr se destacaron especialmente por sus briosos contraataques el 1er cuerpo de guardia y la 17º división croata de asalto. Debido a la doble superioridad del enemigo, resultó inevitable el repliegue general. Este repliegue estaba relacionado con el colapso del ejército germano en la Alemania central, cuya consecuencia fue la capitulación incondicional producida el 9 de mayo. En Italia del norte, "el comandante en jefe del Sur" había ya capitulado motu propio el 2 de mayo, dejando por consiguiente a los ingleses el camino libre hacia Carintia.

Entre tanto, el gobierno croata, también reconociendo la inutilidad de proseguir combatiendo, decidió no dar "la última batalla hasta la muerte" en el suelo patrio con el propósito de salvar y conservar para la Patria las fuerzas armadas croatas que contaban casi 200.000 soldados. El 6 de mayo se enteró el general Löhr de la inminente capitulación de Alemania y de que respecto a Croacia no había que esperar acuerdo alguno. Acto seguido, en la noche al 7 de mayo restituyó Löhr el mando sobre las tropas croatas y los legionarios.

Pavelic entonces ordenó a sus tropas la acelerada retirada a Carintia, con el fin de entregarse a los ingleses y en ningún caso a los guerrilleros comunistas. Esta columna en marcha, a la que se sumaron además cerca de 70.000 fugitivos civiles, alcanzó el 14 de mayo la localidad de Bleiburg, en el territorio de Austria. Aquí la columna fue detenida por los ingleses, arribados a la cuenca de Klagenfurt a través del paso de Loibl. Como únicamente la capitulación incondicional fue posible, los croatas fueron desarmados por los ingleses y luego, contrariamente a lo esperado, fueron entregados a los comunistas.

Ya Poglavnik, sin embargo, había abandonado su ejército. A través de Italia se refugió en la América del Sur y, por último, murió a fines de 1961 en el hospital alemán de Madrid. A diferencia de Pavelic, el mayor teniente Löhr se entregó voluntariamente al cautiverio yugoslavo, a fin de compartir la suerte de sus soldados. Fue ejecutado luego de un objetable proceso a los criminales de guerra.

Aun antes de haber empezado el traslado de los croatas desarmados al cautiverio, algunos miles de hombres consiguieron refugiarse en los bosques adyacentes. La masa de los entregados inició la marcha de la muerte, puesto que ya cerca de Bleiburg y luego a lo largo del trayecto hasta Maribor, y especialmente al sur de esta ciudad, fueron muertos unos 40.000 hombres. Luego prosiguió la matanza, incluso en las cercanías de la ciudad de Vrsac en la frontera rumana. En total habrán sido asesinados de 100.000 a 150.000 croatas.

Bleiburg y Maribor constituyen las últimas estaciones del via crucis, lleno de crueldades que caracterizan a cuantos participaron en la lucha en contra y en favor de la independencia de Croacia. El hecho de que el objetivo ideal no pudo alcanzarse, a pesar de los sacrificios de los soldados croatas del Estado de los ustashi bajo la conducción de Pavelic, hace que el período de cuatro años de la historia de un pueblo valiente y amante de la libertad sea una de las tragedias de proporciones conmovedoras en que tanto abundó la última guerra[192].

 


COLONIZACIÓN DE LOS SERBIOS SO PRETEXTO DE LA REFORMA AGRARIA

Rikard Flögel

Las relaciones agrarias en la Croacia propiamente dicha[193] de la época del feudalismo fueron eliminadas en 1848 con la abolición de la servidumbre. La tierra pasó a ser propiedad de los campesinos, colonos hasta entonces. No obstante, los nobles conservaron la propiedad de la tierra que explotaban directamente. De esa manera se mantuvo cierto número de grandes propiedades, aunque se trataba de extensiones que en ambas Américas no representan grandes posesiones. Estos latifundios, que en casos excepcionales alcanzaban algunas decenas de miles de jutro catastrales[194] se hallaban principalmente en la parte noroeste de Croacia, es decir, en Eslavonia, mundialmente conocida por su excelente madera de roble.

El noroeste de Croacia, luego Istria, parte de las islas dálmatas[195] y del litoral estaban densamente poblados y allí prevalecía el minifundio. Dicha superpoblación agraria era la secuela de la presión turca, que duró cerca de 250 años y recién desapareció con la Paz de Karlovac en 1699. Los croatas católicos, huyendo de los otomanos, se radicaban en grandes masas en la parte de la Croacia cristiana, especialmente en los alrededores de Zagreb, en el litoral y en las islas. Gran número de croatas emigró a otros países: Hungría, Austria, Italia, incluso a Francia. Desde el siglo pasado muchos croatas emigraron a ambas Américas, en total más de un millón de personas, en su mayoría, hombres. El problema de la superpoblación agraria en parte pudo resolverse mediante la colonización interna, pues en Eslavonia todavía quedaban tierras de los particulares, de la Iglesia, de las comunidades agrarias, del fisco y de los municipios. Una parte de esas tierras no se explotaba racionalmente, de modo que una reforma agraria, bien planificada y aplicada, pudo haber redundado en beneficio económico y social.

Los latifundios más extensos y conocidos pertenecían a los condes Normann (Valpovo) con 53.733 jutro; a los condes Pejacevic (Nasice) con 34.158 jutro; a los condes Majlath (Donji Miholjac) con 43.692 jutro; a la diócesis de Djakovo con 35.838 jutro; a los barones Guttman (Slatina-Nasice) con 19.232 jutro; a los condes Dreskovic (Slatina) con 27.604 jutro; al conde Aladar Jankovic (Cabuna), con 10.838 jutro; al conde José Jankovic (Lukac) con 6.125 jutro; al conde Andrés Jankovic (Suhopolje) con 7.886 jutro; al patriarcado ortodoxo (Karlovci) con 10.639 jutro; a los barones hermanos Turkovic (Kutievo) con 18.405 jutro; a Wiener Bank Verein (Daruvar) con 22.683 jutro[196]; luego algunas propiedades sin los datos precisos en cuanto a su extensión, como por ejemplo la propiedad del conde Eltz (Vukovar), del conde Khuen-Belassy (Nustar), de la condesa Clara Alldringen (Ruma.), etc.

Junto con las disposiciones legales adecuadas, con la parcelación de los latifundios, con la reforma agraria, las mejoras respectivas, el desagüe, con la acción de colindar las parcelas chicas, todo ello unido al imprescindible proceso industrial habría podido proporcionar a cada familia campesina croata una hacienda propia y posibilidades de una vida digna sin necesidad de buscar pan en los países de ultramar.

Nuestro propósito es ocuparnos del destino de esas posesiones después de la desintegración de Austria-Hungría y la incorporación de Croacia al recién constituido Reino de los Servios, Croatas v Eslovenos[197]. Al mismo tiempo señalaremos cómo fueron tratados los problemas de la reforma agraria en Croacia cuando ésta se convirtió en parte integrante del nuevo Estado creado en función de Serbia engrandecida.

II

Con su política de colonización interna y so pretexto de la reforma agraria con el fin de mejorar las condiciones de vida de la población campesina, Yugoslavia de hecho promovió la expansión serbia. Mediante las medidas, elogiadas como una gran conquista social, a los campesinos croatas se les adjudicó unas cuantas parcelas y a los serbios miles de hectáreas de la mejor tierra croata. El escultor Ivan Mestrovic en su libro de memorias habla de las intenciones de los círculos políticos serbios respecto a esas tierras en Croacia aun antes de que se creara Yugoslavia, mientras todavía se libraba la primera guerra mundial 1914-18 [198]. Su testimonio cobra mayor importancia cuando se sabe que él observaba una actitud amistosa hacia Serbia. Mestrovic relata que V. Matijevic, presidente de Privrednik, asociación serbia para la promoción de comercio e industria, le había facilitado durante la primera guerra mundial un informe elaborado para el gobierno serbio respecto a la futura promoción de la reforma agraria. El informe contenía los datos sobre las tierras que poseían en las regiones croatas los integrantes de la minoría serbia, alemana (los suabios) y de otras nacionalidades, luego los campesinos católicos (Matijevic pone "digamos los croatas"), los grandes propietarios, la Iglesia Católica, etc. Proponía la expulsión de la minoría alemana[199], la reducción máxima de las propiedades eclesiásticas y la expropiación de los terratenientes de modo que toda esa tierra fuera repartida a los colonos serbios.

Ante Smith Pavelic refiere que su padre el Dr. Ante Pavelic[200] había propuesto en su carácter de vicepresidente del Consejo Nacional del Estado de los Eslovenos, Croatas y Servios, en la sesión del 28/X/1918 que se prolongó hasta la madrugada del día siguiente de ser el líder campesino croata Esteban Radic designado ministro de agricultura en el gobierno provisional de Croacia proclamada independiente un día después, el 29 de octubre de 1918, y actuó como Estado independiente hasta el 1º de diciembre de 1918 cuando efectivamente fue anexada a Serbia mediante la fuerza. A la medida propuesta se opuso el partido de la minoría serbia, encabezado por Svetozar Pribicevic. Lamentablemente el autor no aduce los motivos y argumentos esgrimidos por los representantes de la minoría servia. Sin embargo, es fácil colegir que en Svetozar Pribicevic y en la opinión pública que él representaba había madurado la idea de colonizar los latifundios en Croacia con servios, so pretexto de premiar a los voluntarios de la primera guerra mundial. Por supuesto que Esteban Radic como ministro de agricultura se hubiera opuesto enérgicamente a esos planes, en su condición de patriota croata, fundador y líder del Partido Campesino Republicano Croata, largamente mayoritario, que en todos los comicios celebrados entre las dos guerras ganó la abrumadora mayoría de votos en Croacia.

Ya en 1919, poco después de constituirse el Reino de los Servios. Croatas .y Eslovenos, por decreto se prohibió enajenar o hipotecar las grandes posesiones con el propósito de evitar dificultades en la ejecución de la reforma agraria.

En 1920 fue promulgada la ley de la reforma agraria. Enmiendas y agregados posteriores no modificaron esencialmente su espíritu y sentido. Según dicha ley quedaron expropiadas a los fines de la reforma agraria, todas las superficies cultivables que excediesen 500 jutro en la zupania (comitatus) de Srijem; 350 jutro en las de Pozega y Virovitica; 180 en las de Zagreb y Bjelovar-Krizevci, y sólo 70 jutro en la zupania de Krizevci. Las demás zupanias no tenían latifundios.

Entre los beneficiarios de la reforma agraria la aludida ley incluye como beneficiarios a los interesados lugareños, a los voluntarios de guerra y en virtud de sus complementos ulteriores, a los colonizadores servios.

Según la misma ley, interesados agrarios eran los campesinos de las aldeas alejadas de las áreas expropiadas no más de 3 a 5 km, y siempre que no poseyeran más de 1 jutro de tierra propia por cada miembro de la familia. Cada interesado agrario podía obtener como máximo 1 jutro por cada miembro de familia. En caso de que no fueran suficientes las tierras aledañas apropiadas, la cuota de la tierra adjudicada por cada miembro se reduciría proporcionalmente. Por eso en las regiones densamente pobladas a cada familia se le daba la superficie de unos cuantos centenares de metros cuadrados, totalmente insuficientes para fundar una hacienda campesina. Después de esa distribución entre los lugareños, las tierras remanentes deberían adjudicarse a los voluntarios de guerra.

Se consideraba como voluntarios a las personas procedentes de los territorios de la ex Austria-Hungría y de Montenegro, los que prisioneros en el frente ruso o italiano. integraron el ejército servio o las llamadas "legiones yugoeslavas". Se las clasificó en combatientes y no combatientes. A los primeros les correspondía la extensión de 8 jutro y 3/4 y a los segundos 5 jutro. Los certificados correspondientes los expedía el Ministerio de Guerra de Belgrado. Las autoridades que se ocupaban de la reforma agraria no estaban autorizadas a discutir su veracidad. Los voluntarios eran casi exclusivamente de nacionalidad servia. "Entre ellos no había diez familias croatas, como a posteriori pudo averiguarse cuando se intentó revisar la reforma agraria en el segundo semestre de 1925 y durante 1926. En 1923 el número de los voluntarios verificados de ese modo era 26.817 [201].

De acuerdo a posteriores enmiendas, los colonizadores eran quienes se radicaron en la tierra de los voluntarios que no lo hicieron o vendieron su derecho. Dichos colonizadores eran generalmente parientes o vecinos de los voluntarios servios, vale decir, también servios.

La ley de reforma agraria resolvía también el problema de la indemnización por la tierra expropiada. Los campesinos croatas, interesados agrarios, debieron pagar la compensación a los propietarios en cuotas por diez años. El precio debía establecerse conforme al ingreso neto catastral de la tierra. Los voluntarios, es decir. los servios, recibían la tierra gratis. La indemnización la pagaba el Estado con bonos sorteables en los años sucesivos, a cargo del presupuesto nacional.

En virtud de leyes especiales, los colonizadores voluntarios (servios) estaban exentos del pago de impuestos municipales y estatales durante diez años. En cambio, los interesados agrarios croatas abonaban impuestos tanto por la tierra que poseían anteriormente como por la adjudicada.

De esa manera, el pueblo croata no sólo no entró en posesión de tierras expropiadas a los fines de la reforma agraria en su propia patria y según un módulo justo en relación a la minoría servia, sino que mediante los impuestos tuvo que pagar la compensación a los terratenientes para que los servios colonizasen su propia patria

El Dr. Milan Ivsic, en la obra precitada, trató de averiguar, según los datos oficiales, cómo fue repartida la tierra hasta 1923, es decir, hasta el año en que concluyó la redacción de su estudio.

En Eslavonia y con mayor precisión en la jurisdicción de la Delegación Agraria de Osijek (dependiente de la Dirección de la Reforma Agraria de Zagreb) y en la jurisdicción de la Delegación Agraria de Vukovar (dependiente de la Dirección de la Reforma Agraria de Novi Sad), Ivsic constató 7.253 voluntarios o colonizadores con 63.244 jutro del total de 162.193 jutro de las tierras expropiadas por el plan de la reforma agraria. Subraya a la vez que es imposible verificar la cifra exacta, pues el número de voluntarios premiados crecía diariamente.

En qué medida son inseguras las estadísticas, lo indica el ejemplo tomado del estudio de M. Stojadinovic, publicado en la revista Jugoslavenska Njiva en 1925 [202]. Este político servio estima en la página 288 que el número de los voluntarios no pasaba 7.339 y en la página 314, para el mismo período, afirma que la cifra de los voluntarios premiados ascendía a 10.112 y de ellos 7.540 radicados; en la página 377 se puede leer que el número de los voluntarios llega a 21.121, de ellos 11.009 lugareños y 10.112 forasteros.

El Dr. Mladen Lorkovic, especialista en demografía[203], trató de averiguar la magnitud de la colonización servia en relación con el censo de la población de Yugoslavia de 1931. Lorkovic concluye que el crecimiento de la minoría servia en Croacia no era natural, sino resultado de la colonización de los voluntarios y otros. En la jurisdicción de la Delegación Agraria de Osijek se establecieron 25 colonias de voluntarios e igual número en la jurisdicción de la Delegación Agraria en Vukovar. Se radicaron en total 8.000 familias con 20.000 hasta 25.000 personas. Del 1890 a 1910 la minoría servia en Croacia aumentó en 21.600 almas, de 1900 a 1910 en 26.800 y de 1921 a 1931 en 43.000. Si se toma en cuenta que la colonización empezó antes de 1921 y continuó después de 1931, con certeza obtenemos la cifra mencionada de los colonizadores servios en Eslavonia hasta 1931.

Sin embargo, con el censo de la población no es posible establecer el número exacto de los premiados voluntarios servios. Muchos no pudieron radicarse, ya que las áreas se transformaron en terrenos inapropiados para el cultivo a causa del abandono de los canales de desagüe, otros no se radicaron por no haber construido la vivienda y otros anexos. La estadística no pudo abarcarlos.

Sobre todo no se puede establecer mediante el censo el número de los voluntarios premiados, integrantes de la minoría servia en Croacia ni tampoco el área total de la tierra agraria, adjudicada a los servios.

A raíz de la revisión de la reforma agraria en la segunda mitad de 1925 v durante 1926 -de la que hablaremos en adelante- se estableció que en la jurisdicción de Osijek y Vukovar había 11.000 voluntarios y colonizadores servios, y eso en las tierras más fértiles de Croacia.

Según Ivsic, en ambas jurisdicciones hasta 1923 se expropiaron 162.193 jutro. Después no hubo más expropiaciones.

Las parcelas de los voluntarios tenían normalmente 8 y 3/4 Jutro y como excepción 5. Con ello más de la mitad de la tierra expropiada fue entregada al elemento servio, y de la mitad restante más del 50% lo recibieron nuevamente los servios, pues la adjudicación aquí era mucho más liberal y la distancia de las aldeas a la tierra expropiada se medía siempre a favor de las aldeas servias.

En Srijem, donde hay fuertes núcleos servios, en muchos lugares fueron adjudicados a los campesinos lugareños 2 Jutro por persona en lugar de uno. Los croatas de apellidos no eslavos, es decir los alemanes y húngaros croatizados, sencillamente no fueron tomados en cuenta. Allí donde había aldeas servias se trataba de adjudicar la mayor parte a los lugareños, y en las aldeas croatas reservar la mayor parte de la tierra a los voluntarios o sea colonizadores servios.

Las mejores tierras fueron entregadas a los voluntarios. Se llegó a tal extremo que se entregaba la tierra a los voluntarios en las regiones más densamente pobladas, lo que, en el año 1936, fue luego una de las causas de la revuelta campesina y la muerte de los voluntarios servios en Kerestinec cerca de Zagreb[204]. Incluso en los suburbios de Zagreb, capital de Croacia, los voluntarios servios fueron favorecidos en la repartición de las tierras expropiadas.

Un campesino de Valpovo describió al autor de estas líneas la aplicación de la reforma agraria en los siguientes términos

"Los campesinos de mi aldea antes de la reforma agraria trabajaban en el latifundio vecino, pues no tenían tierra propia suficiente. El trabajo en el latifundio era su principal fuente de ingreso. A raíz de la reforma agraria el latifundio desapareció de nuestro municipio catastral. Pero las tierras no se nos adjudicaron. Nos dijeron que estábamos lejos, mientras que los voluntarios, alejados 500 km no estaban lejos. Ahora estamos obligados a trabajar la tierra de los voluntarios como jornaleros. La reforma agraria creó nuevos terratenientes. Como trabajamos antes, lo hacemos ahora. Por otra parte, los nuevos propietarios no pagan impuestos municipales por estar exentos de ellos. Nosotros los lugareños debemos cargar con todos los gravámenes municipales. Si no cultivamos la tierra de los voluntarios, se taparán los canales y correrá peligro nuestra tierra propia. ¿A qué hemos llegado por haber sido integrados a Yugoslavia? Nos hemos convertido en los servidores de los extranjeros en nuestra propia patria".

III

Las consecuencias de semejante reforma agraria fueron funestas tanto desde el punto de vista socio-económico como nacional. En el aspecto económico, otrora feraces sembradíos que rendían en trigo de 12 a 17 quintales por un jutro, ahora daban un rendimiento muy bajo. Hubo casos en que ni para semilla daban.

No se tenía en cuenta la idoneidad técnica del beneficiario. Tampoco se examinaba si el beneficiario de la reforma agraria era derrochón, beodo o vago. Como ni la ley ni el reglamento lo tenían en cuenta, malas consecuencias no podían faltar.

La reforma agraria servia en Croacia, según su planeamiento y ejecución, privó al campesinado croata de la última posibilidad de asegurarse una vida mejor en su propio país mediante la colonización interna. Las últimas tierras disponibles fueron entregadas, mayormente, a los servios.

El pueblo croata recibió de la reforma agraria sólo un hueso como perro y eso en su patria. Como consecuencia, se intensificó la corriente emigratoria a los países de ultramar, lo que Milan Ivsic, autor del estudio referido, expresó en su conmovedora dedicatoria en francés y en inglés[205].

La reforma agraria refleja fielmente la cruda realidad croata de entonces y es el punto clave de las relaciones croata-servias: la relegación premeditada y planificada del pueblo croata en el punto más sensible: obligarlo a abandonar sus hogares ancestrales y su patria.

Por ejemplo, en el distrito de Virovitica (Eslavonia), a causa de la colonización de los voluntarios el porcentaje de los croatas bajó del 80% a menos del 60%.

En cualquier análisis serio de las relaciones croata-servias en Yugoslavia no podría omitirse la mención de esos hechos. Asimismo debería tomarlos en cuenta cualquier foro internacional que se ocupa de la problemática yugoeslava. La colonización artificial de los servios en el territorio nacional croata mediante la reforma agraria adquirió tal proporción que amenazó el carácter croata de algunas regiones de Croacia.

Esta sola razón sería suficiente para que Croacia se separase del conglomerado yugoslavo para convertirse en un Estado independiente y soberano[206].

IV

Tras varios gobiernos en los que la influencia servia era decisiva, pues los diputados croatas boicotearon la Skupstina de Belgrado, el 10 de julio de 1925 se formó el primer gobierno yugoslavo con la participación del Partido Campesino Croata, ampliamente mayoritario en Croacia. Ese hecho se produjo después de la visita del líder croata Esteban Radic a Londres, Viena y Moscú y al fracasar sus esfuerzos por restablecer la república independiente de Croacia mediante la presión extranjera sobre Belgrado. Los factores influyentes de Londres le aconsejaron reconocer la situación existente y participar en el gobierno con el fin de conseguir la igualdad del pueblo croata y los demás pueblos oprimidos nacionalmente con el servio.

En ese gabinete, de la cartera de la reforma agraria se encargó Pablo Radic, sobrino de Esteban Radic. Asumió este cargo importante en momentos que la reforma agraria se encontraba en la fase ya descripta precedentemente. Por iniciativa de Pablo Radic con motivo de la formación del gobierno se resolvió: se procederá a la revisión de la reforma agraria en el territorio nacional croata para reparar las injusticias cometidas contra los campesinos croatas, sean interesados lugareños, sean colonizadores de las regiones superpobladas. Las tierras serán adjudicadas a los croatas y a los integrantes de la minoría servia en forma proporciona, de modo que ninguna parte resulte favorecida ni relegada.

Era una posición justa.

Se resolvió también que el diputado nacional Jorge Basaricek seguiría con la selección de los futuros colonizadores en las regiones croatas superpobladas dentro del marco de la organización existente, "Gruda". De esa manera las regiones croatas superpobladas se beneficiarán de la reforma agraria. Al autor de este trabajo le fue confiada la ejecución de la revisión en Croacia.

Pablo Radic y Jorge Basaricek consideraban que la participación croata en los gobiernos de Belgrado sería superflua si no condujera a la reparación de las injusticias cometidas con la reforma agraria.

En efecto, nombrado ministro, Pablo Radic como primera medida dispuso la revisión de la reforma agraria, con el fin de recuperar la tierra de manos de quienes, según las normas vigentes, no pueden considerarse beneficiarios de la reforma agraria y las áreas así obtenidas deberían adjudicarse a los que fueron omitidos ilegalmente.

En esa tarea participó un equipo de jóvenes técnicos croatas, entre agrónomos, agrimensores, veterinarios, juristas con criterios claros y firmes, pues salieron del seno del pueblo que luchaba por su emancipación.

Las tierras quitadas a los terratenientes fueron adjudicadas gradualmente a las aldeas croatas. Se fundaron además dos colonias con gente procedente de las comarcas superpobladas que hasta entonces no participaron de la reforma agraria.

Sin embargo, contra esos procedimientos de las oficinas locales agrarias se levantaron todos los partidos políticos servios, primero los opositores y luego los que integraban el gobierno.

Un periódico provincial del gobierno atacó la revisión de la reforma agraria y propuso volar con dinamita la Delegación Agraria de Osijek. Su artículo fue reproducido por el diario Politika de Belgrado, en la primera página donde solía publicar sus artículos de fondo. Este principal diario de Belgrado, con pretensiones de observador imparcial y de amplios horizontes, apoyo siempre las aspiraciones granservias, parapetado tras su encubierta objetividad.

Yugoslavia durante los primeros siete años de su existencia llevó a cabo la reforma agraria en Croacia y no en Servia. Se fundaron 50 colonias servias en Croacia y ninguna croata. Politika durante 7 años no dijo una palabra al respecto. Empero, al fundarse dos colonias croatas en Croacia dio la voz de alerta de que los servios corren peligro. ¡A quienes se ocupan de la revisión de la reforma es preciso volarlos con dinamita!

Por último, hubo interpelación en la Skupstina: las tierras se quitan a los servios (sin mencionar, por supuesto, que les faltaban las condiciones previstas por la ley) y se entregan a los croatas que, como conjunto, son considerados "elementos anacionales".

El 1/2/1927 cayó el gobierno en que participó el Partido Campesino Croata. Su caída se debió a que los servios se oponían constantemente a otorgar la igualdad a los croatas en cuanto a la reforma agraria y en todos los ámbitos de la vida nacional.

Por esa razón la revisión de la reforma agraria, elaborada con tantos empeños y cuidados, no pudo llevarse a cabo en su totalidad. Además, la revisión practicada en forma parcial fue anulada en su gran parte por los gobiernos ulteriores.

No obstante ello la revisión de la reforma agraria servia dejó hondas huellas en el campesinado croata y un soplo revolucionario en la opinión pública.

El 20/6/1928 en el recinto del parlamento de Belgrado se cometió el asesinato organizado con la complicidad del mismo rey Alejandro de los diputados croatas Esteban Radic y otros. El asesino, diputado Punisa Racic, fue sorteado entre los diputados servios para cometer esa fechoría.

No es difícil pues darse cuenta por qué en aquella oportunidad asesinó precisamente a Jorge Basaricek y por qué gritó, a Pablo Radic, mientras lo acribillaba con balas mortíferas: "¡A ti justamente te buscaba!".


DESPOJO DE LOS MUSULMANES DE BOSNIA SO PRETEXTO DE LA REFORMA AGRARIA

Ivo Bogdan, Buenos Aires

Reforma agraria en Bosnia-Herzegovina

El régimen comunista no reparó el despojo de los croatas cometido por los gobiernos monárquicos panserbios

La reforma agraria en Bosnia y Herzegovina requiere una reseña aparte. El autor del precedente trabajo tomó parte directamente en el intento de la revisión de la reforma agraria en Eslavonia. Por ese motivo no se ocupó de las relaciones agrarias en Bosnia y Herzegovina. Allí regían otras condiciones que en las demás provincias croatas a causa del dominio otomano de cuatro siglos. En esas provincias también la expropiación de las tierras a raíz de la reforma agraria yugoslava constituía un duro golpe para los croatas. Allí el colonato fue abolido definitivamente recién al derrumbarse Austria-Hungría, que demoró con las reformas con el fin de ganarse la colaboración política de la ex clase dirigente bajo el gobierno turco. Por ello, después de la ocupación de esas provincias en 1878, en virtud de la resolución del Congreso de Berlín, la potencia ocupante no consideraba oportuno expropiar mediante una reforma agraria radical a los terratenientes, agas y beyes que en buena parte eran descendientes de la nobleza croata islamizada[207]. Por ello se procedió a adquirir gradualmente la tierra, labrada principalmente por los ortodoxos, accesibles a la propaganda nacionalista serbia, si bien esos ortodoxos no eran de origen serbio. La población ortodoxa se radicó en Bosnia después de la invasión turca y ocupó los hogares abandonados por los exiliados católicos croatas[208].

Además, desde el punto de vista de la delicada cuestión nacional en Bosnia-Herzegovina, la simple transferencia de la propiedad de la tierra a los campesinos serbios hubiera significado entregar la tierra de los terratenientes croatas a los integrantes de la minoría serbia. Implicaría asimismo el empobrecimiento de la clase dirigente hasta entonces, pues una reforma agraria radical, y llevada a cabo en las mejores condiciones, nunca asegura la compensación del auténtico valor a sus propietarios. Cabe acotar aquí que en Bosnia había muy pocos latifundios y que prevalecía el tipo de los propietarios musulmanes con unos cuantos colonos.

En 1910 había en Bosnia y Herzegovina 110.000 familias de colonos. Más del 70% eran serbios, menos de 30.000 católicos y sólo 5% musulmanes quienes constituyen la gran parte de la población urbana. Los propietarios de la tierra eran casi exclusivamente los musulmanes[209].

Las autoridades de Austria-Hungría decidieron proceder con cautela en la reforma agraria y favorecieron la compra de la tierra por los campesinos otorgándoles créditos favorables en los bancos oficiales, privados y las cooperativas. De ese modo procedieron principalmente los católicos, mientras los ortodoxos exigían la simple expropiación de la tierra[210]. Lo consiguieron al constituirse el "Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos" en 1918. Los 130.000 colonos serbios recibieron gratis las tierras. La compensación total a sus propietarios musulmanes croatas llegaba a 250 millones de dinares (cerca de 5 millones de dólares), pagaderos en bonos estatales a largo plazo. Gran parte de esta suma fue sacada a los mismos ex propietarios so pretexto de los impuestos impagos en la fase de transición cuando los colonos arbitrariamente dejaron de cumplir con las obligaciones hacia los propietarios, antes de dictarse las leyes sobre la transferencia de la propiedad de esas tierras.

A los propietarios les fueron expropiadas incluso las tierras que ellos explotaban directamente, en total cerca de 400.000 hectáreas. Aquí se procedió en forma análoga que en la Croacia-Eslavonia. La tierra de explotación directa fue expropiada y entregada gratis a los serbios que durante la guerra pasaron al bando de Serbia. Recién tarde cuando el gobierno hegemonista formado por los serbios precisaba en la Skupstina los votos de los diputados musulmanes, se acordó a los ex propietarios bonos estatales por el importe de 50 millones de dinares (1 millón de dólares) con el interés del 6% durante 43 años a partir de 1930 [211]. A causa de las condiciones políticas anormales en la Yugoslavia de la preguerra y luego a causa de la guerra y la implantación del régimen comunista, prácticamente en Bosnia la mayor parte de la tierra cultivable fue quitada a los croatas y entregada a los serbios, sin que los propietarios recibieran la misérrima compensación prevista por las leyes injustas.

Aquí también, como en el caso de la Croacia-Eslavonia, cabe destacar que incluso la módica compensación acordada a los propietarios fue abonada, en primer lugar, por los croatas, pues en Yugoslavia entonces como hoy el sistema impositivo y tributario fue estructurado de manera que el gravamen mayor recaiga sobre Croacia, Eslovenia y Vojvodina, mientras que los impuestos en Serbia eran mucho menos onerosos. De esa manera, en virtud de la reforma agraria, la tierra fue adjudicada a los ortodoxos para fortalecer a la minoría serbia en las provincias croatas, y la compensación fue pagada por los croatas en forma de impuestos. Y todo ello ocurrió en el propio país de éstos.

Nos toca referirnos ahora, en breves palabras, a las relaciones agrarias en Dalmacia, que antes pertenecía a Venecia y luego (1815-1918) a Austria. Allí desde mucho tiempo atrás no había siervos sino colonos. Los campesinos cultivaban la tierra y daban al dueño la cuarta parte, a veces la tercera, de sus frutos. El número de esos colonos era relativamente pequeño, ya que los campesinos, tras la liberación del dominio turco en el siglo XVII y XVIII, en su gran mayoría se convirtieron en propietarios de la tierra que cultivaban. La mayor parte de los terratenientes llegaron de Italia en la época del gobierno veneciano. Los colonos eran generalmente campesinos croatas católicos puesto que en Dalmacia vive tan sólo un pequeño núcleo de ortodoxos. Pero tampoco aquí se llevó a cabo la reforma agraria sin detrimento de los croatas. Mientras los terratenientes croatas descendientes de la antigua nobleza, en virtud de una desordenada reforma agraria promovida a efectos demagógicos, recibieron una pequeña o ninguna compensación, los terratenientes italianos[212] fueron favorecidos por los gobiernos de Belgrado. Los serbios trataron por todos los medios de estar en buenos términos con el Reino de Italia, sin considerar los intereses croatas y eslovenos. Así los terratenientes italianos a raíz del convenio de Rapallo, ratificado en 1828. recibieron altas recompensas o conservaron sus posesiones que cultivaban directamente. Claro, esta vez también la compensación fue pagada por los croatas en forma de impuestos.

Por último, conviene decir algo de la "reforma agraria" practicada por los comunistas al tomar el poder en 1945. Trataron de dar la impresión de haber rectificado las grandes injusticias con una distribución mejor y más equitativa de la tierra sobre todo en las regiones croatas. Tras la auténtica reforma agraria, llevada a cabo en Croacia-Eslavonia por el glorioso prócer croata ban José conde Jelacic en 1848; luego de la injusta reforma agraria yugoslava practicada después de la primera guerra mundial, francamente no había necesidad de emprender nuevas reformas en las relaciones agrarias, a menos que se quisiera reparar las injusticias cometidas contra el pueblo croata en la Yugoslavia monárquica. Los comunistas no perseguían este fin, pues actuaban en provecho de los intereses políticos serbios como restauradores de Yugoslavia, de nuevo en su función de Serbia engrandecida pese a su fachada federalista, desprovista de todo contenido democrático, por cuanto todo el poder lo ejerce el partido comunista totalitario, dirigido de modo centralista desde Serbia. En dicho partido predomina la influencia de los comunistas serbios de mentalidad netamente chovinista. Los comunistas, so pretexto de la reforma agraria simplemente expropiaban las tierras. No sólo quitaron la tierra, a efectos propagandísticos, a poquísimos propietarios no campesinos que quedaban, que no pueden considerarse como latifundistas y a las instituciones eclesiásticas, sino que expropiaban la tierra también de los minifundios (como también casas, empresas, etc.), declarando sus dueños enemigos del pueblo y colaboracionistas. Eran centenares de miles y en su gran mayoría buenos patriotas croatas, partidarios de la independencia nacional. En caso de salvarse de las matanzas colectivas[213] fueron acusados y condenados como enemigos del pueblo y sus bienes confiscados. De ese modo los comunistas lograron su doble propósito. Castigaron a la clase media y ejecutaron la venganza de los partidarios serbios de Yugoslavia, vale decir la gran Serbia, contra los patriotas croatas, adversarios de la compelida unión estatal servio-croata. Medidas más radicales aún fueron tomadas contra la minoría alemana que desde el siglo XVII poseía buena parte de las tierras en Vojvodina (hoy "provincia autónoma" en la "República Socialista de Serbia") y la cultivaba de modo ejemplar. Los comunistas expropiaron por decreto a todos los integrantes de la minoría alemana, que llegaba a 500.000 almas. De esa manera los serbios se adueñaron de extensas zonas de tierra en Vojvodina que figura como una de las más fértiles de Europa. La mayor parte de la minoría alemana fue muerta o pereció en los campos de concentración, y el resto huyó o fue expulsado[214].

La "reforma agraria" comunista consistió principalmente en experimentos irresponsables con el trabajo y la propiedad de la tierra de los campesinos. Esa política culminó con la inclusión forzosa de la pequeña hacienda campesina en los koljoces, con el fin de convertir a los pequeños propietarios rurales en proletarios.

En este conflicto abierto con la gran mayoría del pueblo los comunistas sufrieron doble revés.

Por una parte desorganizaron totalmente la producción agropecuaria y su secuela fue la gran escasez de los artículos alimenticios que adquirió proporciones de una verdadera hambruna. Los salvó la copiosa ayuda prestada por Washington al estallar el conflicto Moscú-Belgrado en 1948. De ese modo, el Occidente capitalista tuvo que salvar del hambre a los libertadores comunistas.

En segundo término los comunistas tuvieron que admitir que su sistema de la propiedad colectiva de la tierra carecía de justificación y menos que menos de la aceptación de las masas campesinas "liberadas". En 1954 tuvieron que disolver los koljoces y permitir la restitución de la tierra a sus propietarios, a los campesinos que la trabajan[215]. Claro, con ello no cesaron los experimentos comunistas en política agraria, aunque siempre terminan con rotundos fracasos y grandes perjuicios para la mayoría campesina del pueblo.

En resumen, las reformas agrarias de la Yugoslavia monárquica y la comunista en lugar de fortalecer la economía nacional croata y mejorar el nivel de vida del campesino propietario, trajeron nuevas desgracias. Los comunistas tuvieron que desistir de la colectivización, más la desposesión de los croatas es un fenómeno permanente que prueba el carácter granservio de Yugoslavia. Persiste la colonización serbia en Croacia y los serbios tuvieron que asumir el papel de gendarmes que deben mantener y cuidar la unión compelida del conglomerado estatal yugoslavo, creado y mantenido contra la voluntad del pueblo croata y de otros pueblos oprimidos nacionalmente.


NICOLÁS ZRINSKI - LEONIDAS DE LA CRISTIANDAD

Cuarto centenario de la defensa de Szigeth por un príncipe croata

J. G. Fratija, Buenos Aires

Cuando hace 400 años subió al trono Papa Pío V, la Iglesia tuvo un pontífice enérgico y decidido que con todo arrojo empezó a preparar una nueva cruzada que sería coronada por la gloriosa victoria de Lepanto. Los acontecimientos sucedidos ese mismo año en el vasto frente entre la Cristiandad Occidental y el imperio islámico turco "ha contribuido -en opinión de uno de los historiadores más competentes- poderosamente a crear un clima favorable a esta cruzada y afianzar al Papa en sus proyectos" [216] Aquel año fue detenido por un ex ban de Croacia el inmenso ejército turco de Solimán el Magnífico, quien, con su decimotercera campaña se puso en marcha, con mayores fuerzas que nunca, a través de Croacia y Hungría para conquistar Viena, residencia de Maximiliano II, emperador romano-germánico, primo hermano de Felipe II. El ejército turco, superior a 200.000 soldados, se detuvo del 5 de agosto al 8 de septiembre de 1566, sitiando la fortaleza de Szigeth en la Hungría sur-occidental, no lejos de los lindes septentrionales de Croacia. La fortaleza la defendió el príncipe Nicolás Subic Zrinski con unos 2.000 soldados, principalmente croatas. Cuando se hizo ilusoria toda defensa ulterior, Zrinski prefirió morir combatiendo que capitular y entregarse, aunque los turcos le amenazaban con decapitar a su hijo Jorge que presuntamente habían capturado. Solimán el Magnífico murió durante el asedio, en la noche de 4 a 5, de septiembre, y no se sabe si de ira por la resistencia de Zrinski o por alguna enfermedad. "Poco importa la causa; el hecho es que muchos historiadores fijan en esta fecha el principio de la "decadencia del imperio otomano". Siquiera por una vez, una precisión de esta naturaleza no carece de sentido, puesto que el imperio, que dependía enormemente de su jefe, pasó entonces de manos del Magnífico, del Legislador (así lo llamaban los turcos) a las del débil Selim II, el hijo "de la judía", que gustaba más de la buena mesa y del vino de Chipre que de las campañas belicosas" [217].

El repliegue del ejército turco que trataba de redimir el fracasado asedio de Malta del año anterior (1565), fue acogido con gran entusiasmo y alivio en el Occidente cristiano. Nicolás Subic Zrinski, valiente defensor de Szigeth, fue glorificado como Leónidas de la Cristiandad.

Por cierto que con ello el poderío del imperio otomano no fue quebrantado. Pese a la debilidad del sultán Selim II, Mohamed bajá Sokobi (Sokolovic en croata), gran visir de tres sultanes, originario de Bosnia[218], dirigirá con mano segura los asuntos del poderoso imperio. No obstante, la Cristiandad Occidental pudo alentar esperanzas razonables de que la penetración turca sería contenida. En esa esperanza y gracias a los esfuerzos de Pío V se constituyó la II Santa Liga, que culminó en la victoria de Lepanto en 1571. Recién una centuria después, en 1673, Kara Mustafá podrá levantar un poderoso ejército con el propósito de conquistar Viena, que se trocará en una nueva gran derrota. Esta vez la victoria de los ejércitos cristianos marcará el principio de la retirada turca al Asia Menor. Los turcos osmanlíes que habían logrado imponer la Pax Turcica en el ámbito dividido de la tradición bizantina terminaron gastando sus fuerzas en inútiles arremetidas contra la Cristiandad Occidental.

Aunque no hay un nexo directo entre Lepanto y Szigeth, sin duda alguna hay ciertas analogías entre ambos trascendentales acontecimientos históricos. Lo que la victoria de Lepanto significaba para la defensa de la parte cristiana del Mediterráneo, la defensa de Szigeth lo era en el frente continental, en una larga línea del curso medio e inferior del Danubio. Y como Szigeth precedió a Lepanto, no debemos olvidar que fue una experiencia alentadora para quienes prepararon la brillante victoria de la Santa Liga.

En esta lucha plurisecular Croacia siempre fue la frontera sangrienta. Aún más, el frente corría a través del territorio croata. De un lado, Bosnia en poder de la medialuna, y de otro, la Croacia cristiana junto con Hungría y el imperio romano-germánico bajo el cetro de la casa de Austria. En esta permanente lucha que se prolongó del siglo XV al XVIII, Croacia perdió un número desproporcionadamente alto de personas y bienes, y en los hogares abandonados y destruidos se radicó un elemento étnico extraño y de otra religión (ortodoxos). Además, quedó quebrada la unidad religiosa y cultural de los mismos croatas, que imperaba hasta entonces, ya que un considerable número de los croatas bosníacos abrazó el Islam, luchando con heroísmo contra la Croacia cristiana[219]. Precisamente la batalla de Szigeth simboliza el dualismo croata de aquellos tiempos. Dos protagonistas principales son croatas. Por un lado el gran visir Mohamed bajá Sokobi, y por el otro Nicolás Subic Zrinski, ex virrey de Croacia, jefe de una de las familias nobles croatas de mayor abolengo.

Nicolás Subic Zrinski, héroe de Szigeth, quien como sacrificado caballero cristiano prefirió enfrentarse con las fuerzas superiores del adversario que entregarse, morir que capitular, simboliza a la vez la resistencia del cristianismo occidental y la energía nacional croata. Como tal entró en la epopeya occidental. Inspiró a poetas y compositores, entre ellos al poeta alemán y paladín de la libertad Theodor Körner, quien perpetuó su memoria en la tragedia Zriny. Basándose en ese drama trágico, el poeta croata Hugo Badalic escribió el siglo pasado el libreto para la ópera Nikola Subic Zrinski, obra del prestigioso compositor croata Ivan Zajc, que resultó la ópera más popular en Croacia hasta hoy.

Zrinski, según hemos visto, cayó defendiendo Szigeth, una fortaleza del reino de Hungría, y su bisnieto Nicolás Zrinski ensalzó y describió el heroísmo de su antepasado en un poema épico, que constituye el primer poema en la literatura húngara. Por ese motivo, en la literatura el nombre de Zrinski, aunque fue virrey de Croacia y retoño de la rancia familia noble croata de los Subic, a menudo viene escrito en la versión húngara de Zriny y se lo toma por húngaro como si el antiguo reino de Hungría y Croacia fuera el moderno Estado nacional magiar. Tales confusiones y errores se repitieron incluso con motivo de la conmemoración de 400 aniversario del sitio de Szigeth.

Zrinski, según hemos visto, cayó defendiendo Szigeth, una fortaleza del reino de Hungría, y su bisnieto Nicolás Zrinski ensalzó y describió el heroísmo de su antepasado en un poema épico, que constituye el primer poema en la literatura húngara. Por ese motivo, en la literatura el nombre de Zrinski, aunque fue virrey de Croacia y retoño de la rancia familia noble croata de los Subic, a menudo viene escrito en la versión húngara de Zriny y se lo toma por húngaro como si el antiguo reino de Hungría y Croacia fuera el moderno Estado nacional magiar. Tales confusiones y errores se repitieron incluso con motivo de la conmemoración de 400 aniversario del sitio de Szigeth

 

Por ello, al conmemorar la hazaña de Szigeth, debemos hacer lo que no puede Croacia sometida al yugo comunista. Las autoridades comunistas a causa de sus vinculaciones con Rusia y Serbia omiten conmemorar las fechas dignamente de la historia croata así como del mundo occidental, y aún más mediante una falsa retórica nacionalista se trata de encubrir la aversión principista hacia el universalismo del Occidente cristiano cuando armonizarían los intereses generales y nacionales. Nicolás Subic Zrinski, "Leónidas de la Cristiandad" fue a la vez "Leónidas croata", como se lo llamaba en la historiografía nacional en la época del romanticismo europeo, si bien el alcance de su sacrificio con ello quedó reducido. En ese clima, la gloria del héroe de Szigeth fue en la historiografía nacional superada por sus tataranietos Pedro y Nicolás, y especialmente por el primero, decapitado en 1671 en Wiener Neustadt como jefe de los nobles conjurados de Croacia, Hungría y Estiria contra las tendencias centralizadoras de la corte vienesa.[220] Con todo, el héroe de Szigeth sigue formando parte integrante de la tradición nacional croata, motivo del orgullo nacional. Simboliza la victoriosa resistencia nacional y occidental contra el conquistador otomano. Como tal es uno de los raros hijos de pequeña Croacia que con honor entró en la historia universal y que recuerda a los olvidadizos que Croacia también fue un defensor meritorio del mundo occidental y que con justa razón el Papa León X confirió también a Croacia el título honorífico de "scudum saldissimum ac antemurale Christianitatis".

 

La heroica defensa de Szigeth por ex ban de Croacia

 

La causa o, más bien, el pretexto de la decimotercera y última campaña bélica de Solimán el Magnífico, que terminó con su muerte durante el asedio de Szigeth, ha sido la muerte del rey y emperador Fernando I, a quien sucedió su hijo Maximiliano I. Fernando en 1562 había estipulado el armisticio con Solimán. Muerto Fernando, Solimán sostenía que la paz y sus condiciones debían ser renovadas por el nuevo gobernante de Hungría y Croacia. Un incidente en Transilvania sirvió al belicoso emperador turco como pretexto para romper las gestiones de la paz e iniciar una nueva campaña, lo que constituye, desde el punto de vista de los encuentros y conflictos entre el gran imperio islámico y la Cristiandad occidental, uno de los más notables episodios en los tenaces e inútiles esfuerzos de los turcos, herederos de Bizancio, por expandirse en el área del Occidente cristiano.

 

Esos infructuosos esfuerzos, en opinión de Toynbee, han sido la causa principal del quebranto del poderío turco. En rigor, trátase de la lucha entre la Casa de Austria y los sultanes otomanos en los siglos XVI y XVII por la posesión de Hungría y Croacia, obstáculos para la penetración otomana hacia Austria, Italia y Alemania.

 

Ya antes el reino de Hungría, llamado así brevitatis causa, que debería llamarse el reino húngaro-croata, fue durante el siglo XV el blanco principal de las embestidas turcas contra el Occidente cristiano. Los ejércitos de los revoltosos señores feudales de Hungría sucumbieron por fin en la batalla de Mohaez en 1526. En esa batalla cayó incluso el rey húngaro-croata Luis II Jagelon sin dejar herederos. Tuvo que sucederle en el trono de Croacia y Hungría Fernando, hermano de Carlos V, en virtud de su casamiento con María, nieta de los Reyes Católicos y hermana de Carlos V y Fernando I. Existió un acuerdo familiar sobre la sucesión. En el caso de morir Luis II sin descendientes tenía que subir al trono de Hungría-Croacia Fernando, archiduque austríaco e infante español, hermano de Carlos y María reina de Hungría y Croacia, entonces ya rey de Bohemia y luego al morir Carlos V, también emperador romano-germánico

 

Sin embargo, para que dicho acuerdo cobrara vigencia, se necesitaba el consentimiento de las Dietas de los estamentos de Croacia y Hungría que, según la vieja constitución cada una tuvo derecho a elegir a su propio rey. Por otra parte, en Hungría había un fuerte partido nacional (¡ya entonces!), que se oponía a la elección de un monarca extranjero. De modo que un noble húngaro Juan Zapolya (duque de Transilvania) fue proclamado rey por la mayoría de la Dieta húngara.

 

En cambio, en Croacia, que todavía en vida de Luis II, dada su ubicación en el sureste de las "tierras hereditarias" austríacas, recibía la ayuda militar de los Habsburgo, predominó el partido favorable a Fernando. El día del Año Nuevo de 1527 los estamentos croatas, congregados en Cetin, eligieron como rey de Dalmacia y Croacia a Fernando. Pero los nobles de la Provincia de Eslavonia, que forma la parte meridional de la gran llanura panónica, adhirió a Zapolya, que tenía sus posesiones también en Croacia y era descendiente de croatas.

 

De esa manera Croacia, una parte de Hungría, en forma separada, reconocieron por rey a Fernando, mientras que Transilvania, la mayor parte de Hungría y una provincia de Croacia reconocieron como rey a Juan Zapolva. Este, a fin de oponerse a Fernando, respaldado por el Imperio romano- germánico y por España, reconoció el poder supremo de los turcos. Todo eso originó una larga lucha que se prolongó durante el reinado de Fernando I (1527-1564) y que servirá de pretexto a los turcos para invadir a Hungría, defendiendo presuntamente los intereses de su protegido Zapolva. Y de hecho, aprovechando la división de los señores feudales húngaros. Recién en las postrimerías de su reinado Fernando obtendrá el poder efectivo sobre Transilvania y la parte de Hungría que reconocía la autoridad de Zanolva. En ese trámite desempeñara un papel decisivo el famoso fray Jorge Martinuzzi (en realidad Jorge Utisinovic, un croata más que en los textos figura como húngaro), según algunos el más grande estadista húngaro de todos los tiempos, cardenal de la Iglesia católica por recomendación de Carlos V, quien incesantemente estimulaba a su hermano Fernando a reconciliarse con Zapolva y de esa manera poder concentrar las fuerzas cristianas en la lucha contra los turcos.

 

No obstante, una parte de los magiares, enfrentados entre dos imperios, nunca renunciará completamente a la idea de hacer paces con los turcos con el propósito de reducir sus pérdidas y luego, cuando una parte notable de los magiares abrazó el calvinismo, con el fin de resistir la influencia de los reyes de la Casa de Austria, quienes, además, de acuerdo con las necesidades y el espíritu de la época, trataron de restringir el poder de la nobleza feudal fortaleciendo el poder central y de formar un ejército estable que fuera capaz de combatir a las tropas turcas y de modo especial a las temibles unidades de jenízaros. Esa tropa turca era muy superior a los ejércitos más bien improvisados de los señores feudales.

 

Maximiliano 1 (1564-1576), sucesor de Fernando, ya en vida de su padre había sido coronado rey de Hungría y Croacia. En aquel entonces Hungría estaba dividida en tres partes: una en poder de los Habsburgo, otra de Zapolya y la porción mayor con la capital de Buda se hallaba en poder de los turcos.

 

En la solemne ceremonia de la coronación estaban presentes también los grandes de Croacia con sus séquitos (banderii), en total 3.000 ecuestres ricamente equipados, capitaneados precisamente por Nicolás Zrinski con sus 168 caballeros, flor y nata de aquella tropa. Según una descripción de la época, llevaban casco y en el pecho la coraza, y sus armas eran lanza y espada, y a veces hacha de ancha hoja.

 

Durante la coronación Nicolás Zrinski llevaba la manzana de oro con la cruz, y su hijo Jorge la bandera del Reino de Dalmacia, Ladislao Banic la bandera del Reino de Croacia, Esteban Dobo la de Eslavonia y el príncipe Nicolás Frankopan de Trzic la bandera del Reino de Bosnia.

 

En esa ocasión Maximiliano confirmó a Zrinski en el cargo de capitán general de toda la Hungría de la orilla derecha del Danubio que le fuera asignado por el rey Fernando todavía el 28 de mayo de 1563.[221] En la parte restante la función de capitán general la desempeñaba Nadazdi.

 

Maximiliano se casó con su prima María, hija de Carlos V y hermana de Felipe II. Durante tres años reemplazó a Carlos V en España gobernando con prudencia y resolución. Siendo infante de España en caso de morir Felipe II sin herederos, pudo aspirar al trono español.

 

La preocupación del nuevo rey de Hungría y Croacia era si mantendría la paz con los turcos, convenida por su padre en 1562 con la obligación de pagar tributo que llamaban "regalo". Los turcos, de acuerdo a su costumbre, consideraban que muerto Fernando, la paz estipulada perdía su vigor. Por ello intimaron a Maximiliano a pagar el tributo atrasado y renovar el acuerdo de paz. Maximiliano convocó en Viena el consejo de los grandes, entre los que figuraba Zrinski, quien sostenía la opinión de proseguir la guerra por la liberación de las regiones húngaras y croatas, ocupadas por los turcos. No obstante, prevaleció la corriente favorable a la paz, tanto más cuanto que Solimán el Magnífico hizo ofertas en tal sentido. Maximiliano envió a Constantinopla regalos, es decir, el tributo atrasado. Sin embargo, el duque de Transilvania, Juan Sigismundo, hijo de Juan Zapolva y protegido turco, atacó las partes de Hungría que estaban en poder de Maximiliano. Su agresión fue repelida y, además, tomada su ciudad de Tokay. Solimán, que ya había aprobado el nuevo acuerdo de paz por ocho años, al enterarse de la caída de Tokay, anuló el acuerdo y ordenó a los comandantes fronterizos irrumpir en Croacia y Hungría. En el frente croata, los otomanos conquistaron la fortaleza de Krupa, posesión de los Zrinski. Por otra parte, el ban (prorex) de Croacia, conde Pedro Erdödi, derrotó al ejército del bajá de Bosnia.

Pese a todo, había perspectivas para la paz. En eso murió el gran visir Alí-bajá y su función la asumió el 28/6/1565 el belicoso Mohamed bajá Sokobi, uno de los más grandes estadistas y militares turcos, emparentado con tres sultanes, quien hasta su muerte violenta (fue muerto por un fanático el 11/10/1579) gobernaba con mano firme el Imperio turco. Con anterioridad, al morir Hairedin Barbarossa, fue también comandante de la armada turca (1546-53). El combativo Mohamed Sokobi rechazó de plano la idea de paz. Además, el sultán Solimán ansiaba vengar su fracasado asedio de Malta del año anterior. Por eso el 21/10/1565 escribe a su vasallo Juan Sigismundo, que el verano próximo acudirá a su ayuda con tantas fuerzas "que los favores que te hemos prometido brillarán más que el sol por todo el mundo y ese hecho se recordará hasta el fin del mundo y hasta el juicio final".[222]

A Maximiliano no le quedaba otra salida que reunir apresuradamente ejército y dinero. La Dieta germánica le votó una ayuda extraordinaria de veinticuatro Römermonaten y ocho por cada año subsiguiente. Se hablaba de 20.000 infantes y 4.000 de caballería. Felipe II contribuyó con importante ayuda en hombres y dinero, unos 6.000 tercios y 10.000 escudos mensuales y un aporte extraordinario de 300.000 escudos.[223]

Según las fuentes húngaro-croatas y austríacas, en la Dieta húngara los nobles habían aprobado un impuesto excepcional de dos florines de plata por cada familia de sus súbditos y el reclutamiento general. El Papa contribuyó con 50.000 ducados. Aparte de los soldados alemanes y españoles, de Bohemia acudieron 7.000 caballeros. 5.400 de las "tierras hereditarias" de Austria y 3.500 caballeros húngaros. Duc de Guise trajo de Francia a 100 caballeros, el duque de Ferrara llegó de Italia con 800 caballeros, el duque de Florencia con 3.000 infantes, el duque de Saboya con 400 soldados. Con el dinero del Papa se organizaron 2.000 infantes. De ese modo Maximiliano pudo contar con 40.000 soldados, mitad de caballería, mitad de infantería. Además, las fortalezas principales fueron dotadas de guarniciones reforzadas y en Croacia se organizaron tropas para acciones diversionistas. Zrinski, capitán de Szigeth, reunió unos 2.000 combatientes, entre ellos varios nobles croatas.[224]

Si bien Maximiliano contaba con la ayuda de gran parte de la Europa cristiana, sus perspectivas no eran buenas, ni mucho menos, frente a unos 300.000 soldados de Solimán el Magnífico, la tropa más impresionante que él llevara en cualquiera de sus doce campañas anteriores. Según fuentes francesas, el sultán se puso en marcha "con una cantidad tal de artillería y de toda clase de municiones, que es algo espantable".[225]

Solimán, envejecido y debilitado a tal punto que no pudo montar, salió de Constantinopla a fines de abril. Llegó a Zemun, linde de Hungría y Croacia, en la segunda quincena de junio. Aquí lo esperó con obsequios espléndidos Juan Sigismundo Zapolya. El problema principal era cruzar el Danubio en Croacia, es decir, cerca de Vukovar y el río Drava cerca de Osijek, y pasar una serie de fortalezas que mediaban entre el sultán y Maximiliano.

Solimán pensaba asaltar primero la fortaleza Jegar, más al Norte, pero le llegó la noticia de que Nicolás Zrinski había derrotado a un contingente turco cerca de Siklos en la Hungría meridional. Por ello decidió sitiar Szigeth. Aquí importaban también el viejo rencor y odio a Zrinski, que desafió varias veces a los turcos y dio muerte a su protegido Kazianer, ex comandante de las tropas auxiliares austríacas en Croacia, que había desertado traicionando a Fernando. Por la crecida del río Drava el ejército turco llegó a Szigeth recién el 1 de agosto y Solimán el día 6. Allí se congregó el grueso del ejército turco de 100 a 200.000 soldados escogidos con gran cantidad de artillería y otras máquinas bélicas.

Acerca del asedio de Szigeth existen numerosos informes y el más importante es el de Fernando Crnko, familiar de Zrinski, que se salvó tras la heroica resistencia con el noble croata Gaspar Alapic, luego ban de Croacia. Crnko describió la defensa de Szigeth en croata y en escritura glagolítica.[226] Su manuscrito lo tradujo al latín el esloveno Samuel Budia y lo publicó en Viena en 1568 con el título "Historia Sigethi, totius Sclavoniae fortissimi propugnaculi".[227]

Mucho más tarde fue hallado y publicado el texto original croata[228] que nos servirá como fuente principal de nuestro trabajo.

En aquel entonces Szigeth estaba dividida en tres partes: la parte nueva, la vieja y la ciudadela. La fortaleza se hallaba en las marismas del riachuelo Almash (Szigeth en húngaro quiere decir isla). La parte nueva y vieja estaban separadas por un corto puente. Sus fortificaciones eran de madera y terraplenes. La defensa principal la constituyeron los pantanos. Únicamente la ciudadela, unida por un largo puente con la parte vieja, tenía mejores fortificaciones y una torre de piedra.

Zrinski proveyó a Szigeth con víveres en abundancia. Al acercarse los turcos, con nutrida artillería, conducidos por Solimán el Magnífico y el gran visir Mohamed bajá Sokolovic, la guarnición de unos 2.500 hombres juró a Zrinski luchar hasta el fin. Antes que ellos Zrinski juró en los términos siguientes:

"Yo, el príncipe Nicolás Zrinski, prometo en primer lugar al Dios todopoderoso, luego a Su Majestad, nuestro ilustrísimo monarca y a nuestra desdichada patria y a vosotros caballeros, no abandonarlos nunca sino vivir y morir con vosotros, compartiendo lo bueno y lo malo. Que Dios me ayude".

El asedio, iniciado el 7 de agosto de 1566, duró un mes entero. El barrio nuevo no estuvo bien fortificado, de modo que Zrinski lo abandonó y quemó ya dos días después. Doce días después, el 19 de agosto, los turcos se apoderaron de la parte vieja de la fortaleza y en esta ocasión cayeron muchos defensores por cuanto no pudieron refugiarse a tiempo en la ciudadela. Cayeron también varios miles de turcos. Días antes Zrinski había despachado un mensajero al rey y emperador Maximiliano, cuya ayuda en vano esperaba, comunicándole "que al verse en el aprieto, abandonará la parte vieja y se retirará a la ciudadela para resistir allí hasta el último hombre".

La lucha por la ciudadela resultó muy encarnizada y con grandes bajas turcas. El gran visir Sokolovic trató de ganar a Zrinski prometiéndole que el sultán reconocería su autoridad sobre la Croacia entera. No era una promesa ilusoria si se tiene en cuenta el precedente del rey húngaro y duque de Erdelj Juan Zapolia y de su hijo Sigismundo, reconocidos y protegidos por los turcos contra Fernando I. Zrinski, sin embargo, rechazó con altivez el ofrecimiento turco.

Otra prueba que experimentó Zrinski fue mucho más penosa. Los turcos habían hecho prisionero al joven trompetista del séquito de Jorge Zrinski, hijo mayor del ex ban Nicolás. Le mandaron la trompeta y exigían la entrega de la fortaleza, ya que en caso contrario darían muerte a su hijo. Zrinski, a pesar que tenía sobradas razones de cuidar que su linaje no se extinguiera, resistió también a esta prueba. Este ejemplo de abnegación figura entre los episodios más gloriosos de la historia militar y precede el conocido gesto posterior del defensor del Alcázar de Toledo en la guerra civil española.

Los turcos entonces trataron de quebrar la moral de los defensores lanzando mediante flechas cartas invitándolos a no perder la vida en balde, a entregarse y en este caso serían regiamente premiados por el gran visir. Empero, los defensores permanecieron fieles a su deber.

Al mismo tiempo, los turcos cañonearon con fuego incesante y graneado durante varios días el reducto, perforando en varios puntos sus fortificaciones. El 26 de agosto lanzaron un poderoso asalto, repelido por los defensores, que capturaron dos banderas de guerra turcas. En dicho asalto cayó el gobernador de Egipto Alí bajá y Aliportuk, comandante de la artillería turca.

Otro asalto más impetuoso aún sobrevino tres días después. El mismo sultán Solimán, ya moribundo, hizo la revista de sus tropas. La lucha duró del amanecer al anochecer. Los defensores aguantaron e hicieron prisionero al capitán de los jenízaros.

Los turcos entonces empezaron a minar el bastión más sólido, denominado "el monte" y el 2 de septiembre lo volaron. Zrinski rechazó una vez más a los turcos, pero estalló el incendio obligándolo a ceder una parte de la ciudadela con la población sobreviviente y retirarse al reducto de piedra. Solimán murió el 4 de septiembre, mas el gran visir Sokolovic ocultó su muerte. Incluso, un día después, durante el asalto del 5 de septiembre, colocó el cadáver del sultán al lado de la ventana de la tienda como si observara el ataque de sus tropas. El prudente y astuto Sokolovic informó de la muerte del sultán únicamente a su suegro, el futuro Selim II, para que asumiera sin obstáculos la herencia.

A Zrinski le quedaron sólo 500 soldados. Cuando los turcos, el 7 de septiembre repitieron sus ataques procurando incendiar el resto de la fortaleza, Zrinski prefirió salir y contraatacar que morir quemado con la ciudadela. Sobre esta proeza su fiel secretario Crnko relata pormenores sumamente interesantes que contribuyen a comprender la personalidad de ese altivo y valiente grande de Croacia.

Primero echó al fuego el tesoro y los objetos de valor de sus aposentos. Luego se puso el traje más reluciente. En la cabeza el penacho con plumas de garza y las piedras preciosas. En la cintura la pistola, la espada y el escudo en la mano. En el forro de su dolmen mandó coser 100 ducados como botín para el turco que se apoderase de su cuerpo.

Tampoco se olvidó de las llaves de la ciudad, que el heroico defensor quiso conservar hasta la muerte. En el patio reunió a los defensores. Junto a la puerta colocó un cañón cargado. Al final alentó a la guarnición recordándole que todos deben morir en aras de la santa fe de Cristo, del rey y de la patria. Cuando todos juraron luchar hasta la muerte, Zrinski ordenó que se abriera la puerta de la ciudadela y disparara el cañón contra los turcos que asaltaban en densas filas. En medio del boquete producido irrumpió Zrinski al frente de sus combatientes. El abanderado era el joven noble croata Juranic. Zrinski abatió con su pistola a uno de los comandantes turcos y con su espada decapitó a varios soldados enemigos. Los turcos le gritaron que se entregase y no perdiera la cabeza en vano. Por último cayó herido de bala turca en la cabeza. En torno a él se libró un combate cruento en el que murieron casi todos sus soldados. Aún vivo, fue llevado ante un oficial de los jenízaros, quien ordenó se le cortara la cabeza sobre el famoso cañón de Kazianer. Era una venganza simbólica por la muerte que oportunamente dio Zrinski al traidor y el protegido turco Kazianer.

Cuando los atacantes irrumpieron en masa al bastión para saquearlo, explotó el polvorín en la torre de piedra y causó la muerte de varios miles de turcos.

Un puñado de los defensores sobrevivientes fue hecho prisionero y mas tarde rescatado, entre ellos Gaspar Alapic, sobrino de Zrinski, y luego ban de Croacia (1574-1577) y el mencionado Francisco Crnko, quien relató el asedio de Szigeth.

Sokolovic colocó la cabeza de Zrinski sobre una lanza, que durante dos días se hallaba frente a la tienda del sultán. Luego mandó la cabeza a su hermano Mustafá, bajá de Buda, y éste al conde Salmo, comandante del ejército imperial. Jorge, hijo de Nicolás Zrinski, sepultó luego la cabeza de su padre en el panteón familiar en la iglesia paulista de Santa Elena de Kakovec, residencia de los Zrinski.

Los turcos perdieron ante Szigeth 18.000 infantes y 7.000 jenízaros. El poderoso ejército otomano regresó saqueando las tierras croatas por donde pasaba y el 24 de octubre se unió en Belgrado con Selim II, quien entretanto había asumido el poder supremo sin oposición alguna, gracias precisamente a la habilidad de su yerno el gran visir Mohamed bajá Sokolovic.

Durante el asedio de Szigeth el ejército imperial de más de 40.000 caballeros procedentes del Occidente cristiano permaneció totalmente inactivo. En vano proponían los grandes húngaros y croatas que fuera atacada Ostrogon, que se hallaba en poder de los turcos y de ese modo se desviara a las fuerzas de Solimán de Szigeth. Las fuentes contemporáneas húngaras insinúan que el temor de los alemanes era tan grande que ni saber quisieron de una acción tan peligrosa. Antun Vramec, cronista croata y canónigo de Zagreb que se hallaba en el cuartel imperial, escribió a su hermano: "Nosotros malgastamos el tiempo aquí en el campamento cerca de Komoran en la espera de no sé qué oportunidad". El 22 de octubre, cuando ya no había duda que el peligro turco había pasado, se disolvió el ejército cristiano.

Únicamente en Croacia se efectuaron acciones diversionistas, que detuvieron y dispersaron importantes contingentes turcos que marchaban a unirse con el grueso del ejército. Cerca de Novigrad sobre el río Una, en la entonces Croacia turca, actualmente Bosnia, se libró una importante batalla entre las tropas del comandante de Pozega y Hlivno por un lado y las fuerzas del ban croata Pedro Erdödi y del archiduque Carlos, tío del rey y emperador Maximiliano, por la otra parte. Los cristianos lograron una espléndida victoria y se apoderaron de gran botín. Esta buena nueva cundió entre los cristianos como cierto consuelo ante la pérdida de Szigeth y la muerte de sus sacrificados defensores.[229]

El héroe de Szigeth en la literatura y la tradición de Croacia

La hazaña heroica de los defensores de Szigeth, tuvo gran repercusión no sólo en su tiempo, pues se convirtió en el motivo predilecto de la poesía popular y de la literatura croata en los siglos sucesivos. El héroe de Szigeth es uno de los principales protagonistas de la poesía popular épica croata del llamado cielo de los banes, en el que se ensalzan y glorifican las proezas de Zrinski y de sus coetáneos, particularmente las del ban Ivan Karlovic.

En la literatura croata tenemos toda una serie de Zriniades, es decir, de obras cuyo motivo principal es Zrinski héroe de Szigeth. La primera sería el poema titulado "La toma de Szigeth" de Bernardo Karnarutic, noble de Zadar y ex "duque" de la caballería croata en servicio de la República de Venecia.[230](nota 15) Este poema fue escrito inmediatamente después de la caída de Szigeth según el relato de Francisco Crnko y publicado en 1584. Siendo coetáneo Karnarutic relata también otros pormenores de interés. Así subraya la participación de los croatas en la corte de Zrinski en Szigeth: "Los croatas fueron el honor de su corte". El poeta igual que sus contemporáneos considera que la invasión turca era el castigo de Dios por los pecados cometidos. En su poema, al pronunciar Zrinski su último discurso antes de salir del fortín, se refiere a la grave situación imperante en la Iglesia debido al cisma (la Reforma). Únicamente si las autoridades estatales se someten a la Iglesia, el poderío turco será rechazado. Alude incluso a la alianza de la Francia católica con los turcos y manifiesta que por ello en Francia no hay dicha ni alegría, sino "peste, hambre y combate".

En 1661 el poema épico de Karnarutic fue editado por Pedro Fodroci en Zagreb, con la ortografía usada por los croatas del dialecto Kai.

El poeta dedicó su obra a Jorge Zrinski, hijo del héroe de Szigeth. Es la primera entre las dedicatorias de tantas obras literarias y científicas en honor del descendiente de una distinguida familia noble que a raíz de la gloria de los defensores de Szigeth se convirtió en la parte integrante de la epopeya cristiana en la lucha secular contra los otomanos.

El mismo Jorge Zrinski fue un hombre muy instruido. Así, por ejemplo, Ivan Pergosic, notario y juez del comitatus zagrabiense, dedicó a Jorge Zrinski la versión croata de la renombrada obra jurídica Decretum Tripartitum del jurista húngaro Verbözy, escrita en latín.[231]

Domingo Zlataric (1555-1610) de Dubrovnik, uno de los poetas más notables de su tiempo, publicó en 1608 en Venecia una colección de traducciones y de sus poesías originales en la lujosa edición de Aldo Minuzzi. La dedicó, y particularmente la traducción de Electra,[232] al príncipe Jorge Zrinski. De Electra dice que la tradujo del griego "en honor del idioma croata". Le agradece a Zrinski por haber tomado a su servicio a su hermano Miguel en calidad de oficial. Zrinski agradeció por escrito a Zlataric rogándole le enviara también sus demás obras.

El polígrafo croata Pablo Ritter Vitezovic, escritor que formuló el programa nacional, publicó en 1684 la obra poética Odiljenje Sigetsko.[233] Este libro sobre la tragedia de Szigeth surgió bajo el impacto de Opsida Sigetska, obra de Petar Zrinski, bisnieto del héroe de Siget, y su manuscrito se guarda en la biblioteca de la Corte de Viena.[234] Es el primer intento de Pedro de traducir al croata el poema épico Adrianskoga mora sirena (Sirena del Mar Adriático), publicado en húngaro por su hermano mayor Nicolás.[235] Más tarde Pedro Zrinski, introduciendo ciertas modificaciones, publicará su traducción al croata en Venecia, en una edición suntuosa.[236]

Los últimos Zrinski en la historia de Croacia

Los hermanos Pedro y Nicolás Zrinski heredaron de su antepasado, héroe de Szigeth, grandes posesiones en Medjimurje, región poblada por los croatas y perteneciente a la diócesis de Zagreb, pero formaba parte del comitatus húngaro de Zalad. Al morir su padre Jorge, siendo nobles croata húngaros fueron educados por el célebre representante de la Contrareforma húngara el arzobispo Pedro Pazmany. Cursaron sus estudios en el colegio jesuita de Trnava (hoy en Eslovaquia) y como alumnos distinguidos fueron recibidos en Roma por el Papa Urbano VIII.

La formación intelectual de Nicolás se refleja en su poema cuando dice, igual que antes Karnarutic, que la invasión turca es la secuela de la ira divina contra los húngaros, quienes, en número considerable, se pasaron al protestantismo. Dios dejó que los poderes infernales incitaran al sultán a la guerra, en que cayó Szigeth, pero también murió Solimán por mérito de Zrinski, quien fue llevado al cielo por los ángeles. El hecho de que Nicolás, nieto del defensor de Szigeth, aunque ban de Croacia y de sentirse croata, haya sido autor del primer poema épico húngaro, fue aprovechado por la historiografía nacionalista magiar para presentar al héroe de Szigeth y sus nietos exclusivamente como patriotas magiares. En parte se sostuvo igual tesis durante los actos conmemorativos del cuarto centenario del sitio de Szigeth, organizados en Hungría.

No valdría ni la pena referirse a ese detalle si no existiera la práctica generalizada en la historiografía europea de presentar y tratar al reino húngaro-croata exclusivamente como húngaro, de modo que se silencia totalmente la participación de Croacia en esta unión de 1102-1527 y luego en la comunidad con Austria (1527-1918). Durante todo ese largo período Croacia y Hungría fueron dos reinos distintos, cada uno con su propia administración interna y sus dietas y leyes, pero colaborando estrechamente en la defensa de los intereses comunes. Recién después bajo el impacto de las tendencias nacionalistas modernas en Hungría se propende a presentar "a las tierras de la corona de San Esteban", inclusive a Croacia, como parte integrante del Estado nacional magiar, aunque se trataba de un territorio étnicamente heterogéneo donde los magiares constituían apenas la mitad de la población. Esta tendencia nacionalista provocó la crisis política de 1848, que culminó en 1918 con la desintegración de la monarquía danubiana de los Habsburgo.

En la época moderna de los movimientos nacionales los hermanos Nicolás y Pedro Zrinski fueron glorificados por los croatas como héroes nacionales a causa de su enconada defensa de los derechos constitucionales de la Croacia feudal contra las tendencias centralizadoras de la corte vienesa. El afán comprensible de los monarcas de la Casa de Austria, conteste con el proceso general europeo, a fortalecer el poder central, tuvo un aspecto negativo, puesto que en una comunidad típicamente multinacional se trató de conseguirlo mediante el predominio del elemento austríaco-germano. Para los croatas, los húngaros, los checos y otros pueblos de la monarquía de los Habsburgo tales intentos sabían a la pérdida de la condición estatal y la germanización. De esa manera tenemos un fenómeno paradojal, o sea que los señores feudales al defender los intereses de los estamentos contra la introducción de reformas, propugnadas especialmente por el absolutismo ilustrado, actuaron como paladines de la oposición nacional, si bien como exponentes del antiguo régimen no les atraía mucho la moderna idea nacional.

Nicolás y Pedro Zrinski, bisnietos del héroe de Szigeth, se destacaron en la segunda mitad del siglo XVII como jefes de la resistencia de la nobleza croata, así como de la húngara y en parte austríaca a las tendencias centralistas de la dinastía. Cuando Nicolás Zrinski, virrey de Croacia, murió accidentalmente en una cacería (1664), lo sucedió como virrey y como jefe de la resistencia su hermano Pedro. Este se distinguió en las guerras contra los otomanos, pero como diplomático y político era inferior a su hermano. Los conjurados contaron con las buenas promesas de Luis XIV, y las de la República de Venecia y se esforzaron por obtener el apoyo de Polonia. Cuando, por un concurso de circunstancias, fallaron todas las promesas dadas, Pedro Zrinski inició negociaciones con los turcos, pero fue denunciado, traicionado, condenado a muerte y decapitado junto con su cuñado el príncipe Cristóbal Frankopan en 1671 en Wiener Neustadt, pese a la intervención de varios monarcas y del mismo Papa. Este fue el fin del poderío de la rancia nobleza croata y el comienzo de la creciente dependencia de la corte de Viena.

El recuerdo de Pedro Zrinski se convirtió en culto nacional en la segunda mitad del siglo pasado cuando la resistencia croata al predominio de Austria y Hungría se fundaba en la reivindicación de los derechos históricos del reino de Croacia. A dicho culto contribuyó grandemente el talentoso novelista croata Eugenio Kumicic, quien en 1892 publicó la novela histórica croata La conjuración, impregnada de fuerte tendencia nacionalista y con dramática descripción de la lucha y los sufrimientos de Pedro Zrinski y Francisco Cristóbal Frankopan, éste último retoño de una linajuda familia croata y poeta.

Tampoco se extinguió el culto de los héroes de Szigeth. En la época del romanticismo europeo el escritor y patriota alemán Theodor Körner compuso la tragedia Zriny que tuvo gran éxito. Esta obra alentó al poeta croata Hugo Badalic para escribir el libreto de la ópera "Nicolás Subic Zrinski" obra del entonces máximo compositor croata Nicolás de Zajc. Dicha ópera fue presentada por primera vez y con estruendoso éxito en 1879, siempre figuro en el repertorio, fue dada centenares de veces mereciendo ovaciones entusiastas del auditorio. Durante la opresión extranjera, la glorificación de los héroes de Szigeth infunde orgullo y fe nacional.

Esos hechos, someramente consignados, que testimonian la íntima unión de la familia de Zrinski con el proceso nacional croata, hacen ocioso refutar la tesis que presenta a los Zrinski como héroes nacionales magiares. Su participación en las empresas conjuntas de Croacia y Hungría, dos "reinos hermanos" como se decía entonces, no puede interpretarse en el marco de las concepciones nacionalistas croatas y mucho menos húngaras.

Aún en vida de Pedro Zrinski publicó Vladislav Mincetic, hijo de una de las más rancias familias de Dubrovnik, el poema "El clarín croata" en honor del ban Pedro, renombrado héroe en las luchas contra los turcos.[237]

Mientras Juan Gundulic (1588-1638), máximo poeta de Dubrovnik y anterior a Mincetic, en su gran poema épico Osman vincula las esperanzas de liberación de los países cristianos del dominio turco con el príncipe polaco Vladislao, a los ojos de Mincetic el protagonista de esta lucha es el ban (prorex) de Croacia, Pedro Zrinski, quien en viaje a Boka Kotorska visitó en 1654 Dubrovnik. Mincetic glorifica a Pedro como descendiente de gloriosos antepasados, que fueron "la cima de todos los banes" y llevan "la sangre de alta alcurnia". Pedro es la "estrella del norte" que liberará a las tierras croatas. La medialuna turca retrocederá ante el sol de Zrinski y entonces la gloria de este Apolo croata será cantada por las voces de la sirena adriática. De Pedro dice que "de nombre es el ban, pero rey de hecho".

            Encima de todos los honores de este mundo

            En tu obra trasciende y vive

            El espíritu del pueblo croata.

Mincetic, como los demás croatas de su época, tiene clara conciencia de que Croacia es uno de los países que con justa razón llevan el título honorífico de la "muralla de la Cristiandad". Por eso canta:

            En la ola de la esclavitud

            Ya se hubiera anegado Italia

            De no rebotar el mar otomano

            contra las heroicas playas de Croacia.

Ya hemos aludido a la correspondencia que intercambiaron el poeta croata Domingo Zlataric y el príncipe Jorge Zrinski, hijo del héroe de Szigeth. Jorge, entre otras cosas, le da gracias a Zlataric por los servicios dispensados a su pariente Pedro Subic Peranski, quien retuvo el viejo apellido familiar de los Zrinski, otrora Subic, pues el apellido Zrinski los Subic lo adoptaron recién en el siglo XIV según la fortaleza de Zrin, entonces situada en la Croacia del norte y hoy en la frontera croata-bosníaca. Los Subic-Zrinski son descendientes de la más antigua nobleza croata que se formó en base a la vigente organización tribal. En el temprano medioevo entre las doce tribus más notables croatas se mencionan los Subic. En la fase transitoria del sistema tribal al feudal los Subic reciben ya en el siglo XII como feudo hereditario el entero comitatus de Bribir, tribal hasta entonces. Con ello se convirtieron en los grandes del reino con el título de príncipes (knez, en croata). Su poderío culminó en el siglo XIV cuando el virrey (ban) Pablo Subic (murió en 1312) llegó a ser el ban hereditario de Croacia y Bosnia, en igualdad con cualquier rey de aquella época. Su papel fue decisivo en la entronización de los Angevinos napolitanos en Croacia y Hungría, con los cuales estaban emparentados. Mladen II, hijo de Pablo, chocó con los Angevinos que pretendían fortalecer el poder real en contra de la oligarquía de los grandes señores feudales. En esa lucha perdió la libertad y la fortuna. Su sobrino Jorge cedió al rey Luis X el viejo fundo familiar, la ciudad de Ostrovica en la Croacia meridional, y en retribución recibió la ciudad de Zrin, de donde el apellido Zrinski. Así fue el fundador de una poderosa familia que gradualmente y sobre todo mediante vínculos matrimoniales de sus descendientes con los príncipes Krbavski, Blagajski y Frankopan y las donaciones reales por sus méritos en los campos de batalla, acumuló gran fortuna y adquirió enorme prestigio. Aquí, indirectamente, estriba la causa de la ruina de esta familia. El temor de la corte de Viena, la envidia y la avidez por apoderarse de sus bienes motivaron la condena a la última pena de Pedro Zrinski. Esta familia dio a Croacia una pléyade de banes (virreyes) y comandantes militares. A mayor abundamiento reproducimos el árbol genealógico de los Zrinski, compuesto principalmente según el historiador croata Vjekoslav Klaic.[238] (nota 23) El triste destino que le cupo a Pedro Zrinski decapitado en Viena, despojado de sus bienes, y su mujer Catalina e hijo Ivan Antun encerrados en la cárcel donde murieron, tuvo impactos conmovedores sobre varias generaciones croatas precisamente en la época contemporánea de la formación de la conciencia nacional. Su hija Elena, casada con Rakoczy, se convirtió en la heroína nacional húngara, íntimamente ligada a la rebelión de los Rakoczy, padre e hijo, y de su segundo marido Tölöki.

Proyecciones históricas

Los hechos sobre el Leónidas de la Cristiandad y la gloria familiar de los Subic-Zrinski relatados con rigor científico en base a los resultados de la historiografía croata, poco accesible a los historiadores occidentales, podrán ser útiles en la valorización del aporte croata al esfuerzo mancomunado del mundo occidental en la defensa del peligro otomano. Además, los datos sintéticos sobre una de las familias más rancias de Croacia que desempeñó importante papel en la formación de la monarquía nacional croata en el Medioevo del siglo VII al XII, después durante la unión personal croata-húngara (1102-1526) y fue la protagonista del pensamiento estatal croata, para distinguirse bajo el cetro de los Habsburgo, hasta la trágica extinción de los Zrinski, como paladines de la defensa de la cristiandad europea y al mismo tiempo de la individualidad política croata, pueden servir como prueba de la continuidad milenaria de Croacia en su calidad de una de las más viejas naciones europeas. Con todo, Croacia, bajo el impacto de las teorías del racismo lingüístico -según la cual los pueblos del grupo idiomático eslavo, si bien de distintas e incluso opuestas tradiciones estatales y culturales, constituirían una comunidad cultural y étnica compacta-, y por los intereses mal entendidos de las democracias occidentales en su oposición al militarismo germano y al imperialismo ruso-soviético, después de la primera guerra mundial, fue anexada a Serbia, perdiendo de ese modo, tras 1200 años, los atributos de su soberanía.

Por otra parte, el sacrificio del héroe de Szigeth, ex ban de Croacia, en la defensa de la importante fortaleza de la vecina Hungría, con el fin de impedir el acceso del más poderoso sultán turco al centro del Imperio romano-germánico -que durante siglos fue el símbolo de la unidad del occidente cristiano-, puede servir como una de las pruebas más fehacientes y dramáticas de la abnegación de los croatas en la defensa del bien superior internacional, en este caso concreto la defensa de la sociedad occidental prescindiendo de las fronteras nacionales. La idea acerca de una comunidad supranacional de los pueblos europeos del Occidente en general, es lo que importa mucho más que las estériles polémicas, si el héroe de Szigeth y sus bisnietos, protagonistas destacados en la oposición de Croacia y Hungría a las tendencias centralistas de la corte vienesa, fueron croatas o húngaros, si pertenecen a la historia croata o húngara. Con justa razón se los glorifica como héroes, como se decía entonces, de ambas patrias. Su actuación sirve como prueba que no es posible escribir la historia de la cuenca central danubiana con criterio nacionalista, pues los pueblos respectivos durante siglos defendieron mancomunadamene los valores de nuestra común cultura occidental. Especialmente no se pueden aplicar criterios nacionalistas en la consideración de la historia de ocho siglos de la unión del Reino de Croacia con el Reino de Hungría.

Los héroes de Szigeth y de Wiener Neustadt, por sus concepciones y sus acciones, confirman que es viable unir el sentimiento de lealtad hacia su patria croata con el sentimiento de pertenecer a una comunidad supranacional más amplia, con los derechos y deberes pertinentes. Tal actitud interesa siempre más a los pueblos europeos en los tiempos actuales.

El héroe de Szigeth fue un intrépido defensor de su Croacia, pero, defendiendo el suelo de Hungría, al que Croacia estaba unida durante ochocientos años como reino asociado, defendió también a Croacia. Cayó en servicio del rey de Hungría y Croacia que al mismo tiempo fue emperador romano-germánico y miembro de la casa reinante en España en la época en que no se ponía el sol dentro de su imperio.

El sacrificio del descendiente del defensor de Szigeth, decapitado en Wiener Neustadt en 1671, sirve como un ejemplo de la lealtad a la patria en consonancia con el sentir del nuevo período de nuestra sociedad. Petar Zrinski, héroe croata, ban, estadista y hombre de letras, murió defendiendo los derechos constitucionales de Croacia, pues intentó proceder de acuerdo con las concepciones afines a la mentalidad de la época nacional de nuestra sociedad occidental. Para el bien de Croacia buscó ayuda fuera del marco de la monarquía de los Habsburgo, y no sólo de los reyes de Francia y Polonia, sino de los turcos contra quienes hasta ese momento combatió valientemente, siguiendo la huella de sus gloriosos antepasados. Empero, el último de los Subic-Zrinski no pudo comprometerse en ese camino hasta el último extremo. Antes de todo ha sido un caballero cristiano. Precisamente su vacilación a causa de su lealtad a la cristiandad fue la causa de su posterior intento de reconciliación con el emperador Leopoldo, quien, aplicando con todo rigor la razón del Estado, se mostró implacable y despiadado. Esa política rígida llevará en nuestro siglo al derrumbe de la monarquía de los Habsburgo. Por ello, la nueva unidad de los pueblos europeos no puede fundarse en la dominación de una o varias potencias, sino ser la expresión de los intereses, los derechos y las libertades de todas las naciones de la comunidad europea y sobre todo de los pueblos más débiles y pequeños.

Mientras el héroe de Szigeth, Nicolás Zrinski, en su calidad de Leónidas de la Cristiandad fue tan decidido e inconmovible que arriesgó no sólo su vida sino al propio hijo y con ello la eventual extinción de su familia, su bisnieto ban Pedro -según queda dicho- fue el hombre de la época moderna. El entiende y venera el sacrificio de sus gloriosos antepasados, pero no se olvida que en la tragedia hubo dos protagonistas: por el lado cristiano su ilustre bisabuelo y por el lado turco el gran visir Mohamed bajá Sokobi Sokolovic, croata de nacimiento. El asedio de Szigeth, pues, de acuerdo a sus protagonistas, simboliza la tragedia de la Croacia entera, dividida entonces en parte cristiana y parte islámica. Contra la Croacia cristiana no pelearon solamente los turcos, llegados de Asia y Tracia, sino principalmente los croatas islamizados de Bosnia que todavía hoy constituyen la mayoría croata en esa Provincia, en cuya capital, Sarajevo, fue disparado en 1914 el primer tiro de la primera guerra mundial. Cuando Pedro Zrinski envió a su confidente a negociar con la Sublime Puerta, sabía que allí iba a encontrar en la corte del sultán a altos funcionarios de ascendencia croata con una viva conciencia de su origen étnico. Con ellos el enviado de Pedro trató en idioma croata.

En el ardor de la lucha más encarnizada entre la cruz y la medialuna en el frente que atravesaba en parte por el centro del territorio nacional croata, los croatas vivían ese conflicto con mayor intensidad que los demás pueblos occidentales. De ahí que entre los contrincantes croatas nunca hubo odio, sino más bien una emulación caballeresca en la defensa del ideal respectivo. Los conflictos trágicos entre los croatas al servicio de concepciones contrapuestas constituyen la parte del drama general de la humanidad, expresado en los encuentros y conflictos de diferentes civilizaciones. Aunque la tradición básica de Croacia es netamente occidental, la nutrida minoría islámica croata sirvió como estímulo para superar con el tiempo los contrastes entre el Islam y el Occidente cristiano. Los croatas católicos y musulmanes, fieles a sus ideales, mientras luchaban y se sacrificaban para su propia identidad espiritual, sabían que eran hijos de la misma patria, del mismo Creador e integrantes del mismo género humano. La mayor parte de la Bosnia actual figuraba en los mapas geográficos de la época de los Zrinski como "la Croacia turca", vale decir como parte de la monarquía nacional croata que cayó en poder del imperio otomano. Por otra parte, los musulmanes croatas lograron preservar en el imperio turco ciertas formas de autonomía política. La vieja nobleza territorial croata que por un concurso de circunstancias abrazó el islam, logró conservar sus derechos como la única nobleza hereditaria territorial del imperio turco que no conocía el sistema feudal en el sentido occidental. Los croatas musulmanes fueron en ese aspecto la excepción.[239]

Por consiguiente, el intento del último Zrinski de negociar con sus connacionales del lado turco, fue incomprensible para sus implacables jueces austríacos, a los que ni el recuerdo del héroe de Szigeth pudo conmover para considerar con mayor benevolencia las nuevas tendencias nacionalistas que estaban en sus albores. Más tarde la misma monarquía de los Habsburgo adoptará a sabiendas la política de coexistencia con el imperio otomano, incluso serán aliados en la primera guerra mundial y tras la derrota, ambos imperios serán desmembrados. El último Zrinski, rememorado por los croatas como mártir de Wiener Neustadt, como paladín de la soberanía croata y de la unidad nacional sin distingo de credo religioso, digno de su bisabuelo, el héroe de Szigeth, fue en sentido lato el precursor del acercamiento del mundo islámico y el cristiano dentro del pensamiento ecuménico contemporáneo.

 



[1] J. Maritain: Principes d´une politique humaniste, París, 1945: "L´humaine personnalité est un grand mystère mètaphysique. Nous savons qu´un trait essentiel d´une civilisation digne de ce nom, est le sens et le respect de la dignité de la personne humaine", p. 14. En cuanto al problema puramente científico y la imposibilidad de resolverlo ver: G. A. Wetter: El materialismo dialéctico soviético, trad. cast. Buenos Aires, 1950, 570, 1, donde el filósofo Ralchevichy, desde la posición soviética, reconoce la imposibilidad o, por lo menos, que no se ha conseguido hasta ahora esclarecer, como pudo de los movimientos inferiores desarrollarse la conciencia

[2] Ver por ejemplo: A. Toynbee: La Civilización puesta a prueba, Bs. As., 1960.

[3] E. Kant: Grundlegung zur Metaphysik der Sitten, p. 11, Werke in acht Büchern, Berlín.

[4] Ver: Francisco Romero: Ubicación del hombre. Bs. As., 1954.

[5] Ver: Studia Croatica, vol. 20-21, nuestro artículo, p. 58, 9.

[6] J. Jaurès: Idealismo y materialismo en la concepción de la historia, Buenos Aires, 1960, pp. 24, 25 y 26.

[7] H. C. Waddington: El animal ético, trad. cast. Buenos Aires 1963.

[8] Ver: "La Prensa" del 20 de abril de 1967. Ricardo Sáenz Hayes, conmemorando la figura del gran estadista alemán Adenauer dice: "Su catolicismo hacía que para él "el hombre fuera cosa intocable e inmodificable por naturaleza, porque nace bajo el esplendor de un signo divino que lo dota de conciencia, de autodeterminación responsable, de fe, de esperanza, de caridad. Quienes atentan contra este origen y atributos son los más singulares enemigos del hombre, cualquiera sea su procedencia racial, su aspiración ética y estética, su metafísica o dogma religioso".

[9] F. Meinecke: Weltbürgertum und Nationalstaat, München 1917, citado por L.D. Del Corral: Op. cit., p. 254.

[10] V. L. Tapie: En su conferencia, publicada en Concience chretienne et les Nationalismes, París, 1958, p. 20.

[11] P. Fessard: Pax Nostra, examen de la conciencia internacional, París, 1936, p. 422 dice: "La nación es pueblo que, consciente de una cierta comunidad de origen, de cultura, y sobre todo de interés, tiende a objetivizar su unidad, la de una individualidad personal a los ojos de sus miembros, a presentarla ante sí y ante los otros, con el fin de poder orientarse en total independencia hacia su destino". Citado por R. Aron en: "La Guerra y la Paz", p. 869. R. Aron a su vez dice en la misma página: "No me parece de ningún modo ilegítimo definir a las naciones como 'personalidades colectivas'. En cada hombre, la personalidad es la síntesis de un dato biológico y de una voluntad consciente... Participa a la vez de la naturaleza (en sentido biológico) y de la razón. Por analogía se puede hablar de 'personas colectivas': las naciones".

[12] L. D. Del Corral: Op. cit. P. 246 y G. Barraclongh: An introduction to contemporary history, trad. cast. p. 189 cte.

[13] El término "dualismo maniqueo" es de François Perroux según H. Massis: L'Occident et son Destin, París, 1961, p. 348.

[14] Ver "Clarín" de Buenos Aires, que publicó una serie de artículos de los más prominentes juristas y políticos argentinos, iniciada por el director del periódico, doctor Noble, defendiendo todos la soberanía e independencia nacionales con un eco favorable en toda Sudamérica (Clarín, de enero de 1967).

[15] L. D. Del Corral: Op. cit., p. 256.

[16] D. Mandic: Rasprave i prilozi iz stare hrvatske povijesti, Roma 1963, p. 444 en adelante.

[17] Citado según D. Del Corral: Op. cit., p. 248.

[18] V. Tapie: Op. cit., p. 20.

[19] J. Miguel de Azaola: Complejos nacionales en la historia de Europa, Madrid 1952, pp. 8, 9 y 10.

[20] Andrés Maurois, Histoire d'Anglaterre, pp. 334, 335 y 336.

[21] J. Kocijanic: Pape i Hrvati. "Los Papas y los croatas", Zagreb, p. 472, 3.

[22] Dr. Antonio Starcevic, diputado nacional croata, fundador del Partido de Derecho, que desde 1861-1895 era la figura política principal en la lucha por la independencia de Croacia, invocando justamente los derechos históricos y públicos croatas. Es considerado fundador del nacionalismo moderno croata y proclamado "Padre de la Patria".

[23] Dr. Antonio Trumbic, también diputado nacional croata, oriundo de Dalmacia, desde 1915 presidente del Comité Yugoslavo, formado en Francia, que luchó por la organización de un Estado yugoslavo común de los serbios, croatas, eslovenos, etc. Fue el primer ministro de relaciones exteriores de Yugoslavia y murió en 1938 en la Capital croata en total oposición a la idea del Estado yugoslavo y a sus gobernantes serbios en Belgrado.

[24] Ver: R. Bicanic: El aspecto económico de la cuestión croata, Zagreb 1937, con el prefacio del Dr. V. Macek, en croata.

[25] Ver la edición de nuestro Instituto: Bosnia y Herzegovina, I. Bogdan: "Cuestión de Bosnia y la Primera Guerra Mundial, pp. 55 y ss.

[26] Así, por ejemplo, E. Pezet: Stepinac-Tito, París, 1959, p. 15. En la escuela superior militar en Belgrado en 1932 hubo 1.300 serbios, 140 croatas y 50 eslovenos.

[27] Grupo que edita la revista "Praxis".

[28] General comunista croata, acusado de nacionalismo.

[29] B. Adzija, un intelectual comunista croata fusilado durante la última guerra.

[30] "Hrvatska Zora", número para marzo-abril, 1967, München, Alemania.

[31] Tudjman se refiere a los "períodos croatas" del Partido Comunista Yugoslavo y la suerte de sus protagonistas, "eliminados" por Belgrado a modo de Stalin.

[32] Ver: Frankfurter Allgemeine Zeitung del 10.9.1966.

[33] Ivan Mihajloff: Macedonia: A Switzerland of the Balkans, St. Luis 1950. En las páginas 79-81, se dice entre otras cosas: "Seldom has there been a state so undesirable to the nations living in it, as Yugoslavia... The police state regime, the national oppression, the plundering of the people, the extermination of all national manifestations have not seased. Whatever state policy existed during King Aleksander's regime, the same conditions exist under the Yugoslav Bolcheviks. That is why the idea of Yugoslavism and a general Yugoslav state, for which there has never been any kind of historical and traditional root in Macedonia, has become synonymous with tyranny, injustice, and enslavement. If there is anything form which Macedonia would like to free herself, it most assuredly is Yugoslavism and Yugoslavia". Citado según G. Cesarich's Croatia and Serbia, Chicago, 1954, p. 18.

[34] "Knjizevne Novine", Belgrado, N. 296, del 4/3/1967.

[35] Richard D. Goodman: The real truth about communist Yugoslavia, Erio, Pa., 1953, p. 58, según Cesarich, op. cit. Pp. 16 y 17.

[36] Ver: Vjesnik u Srijedu, Zagreb, del 21/2/1966: ¿De dónde ha salido la idea de que no existe la cultura nacional montenegrina? De Kosta Cakic.

[37] Denis de Rougemont: Le nationalisme et l'Europe, en "La table ronde", marzo 1960, p. 25.

[38] D. de Rougemont: Op. cit., p. 26.

[39] L. Einaudi: Obra mencionada en el texto, Roma, 1948, pág. 141.

[40] L. Diez del Corral: Op. cit., p. 245.

[41] González Fernández de la Mora: La quiebra de la razón de Estado, Madrid, 1952, pp. 18 y 19.

[42] Quien se interesa por las ideas "unionistas" las puede encontrar en la mencionada obra de Einaudi, en donde se hallan consignadas las obras clásicas y más modernas sobre el asunto.

[43] Denis de Rougemont: Op. cit., p. 26.

[44] H. Massis: Op. cit. 344, 45, exponiendo las ideas del académico F. Perroux en su trabajo: L' Europe sans rivage.

[45] Bernard Fay: Civilisation américaine, París, 1939, p. 26.

[46] Del Corral: Op. cit., p. 254

[47] Del Corral: Op. cit., p. 260

[48] N. Coudenhove-Kalergi: L'Europa si desta, Roma, 1945, p. 205.

[49] Kalergi: Op. cit., p. 214, 15.

[50] Ortega y Gasset: Una interpretación de la historia universal, Madrid 1960, p. 248.

[51] "Mi impresión es que la más fuerte y potente ideología en estos momentos es el nacionalismo, no el comunismo, no el capitalismo. Creo que esto quedó en evidencia bastante pronto en la historia de la Unión Soviética". Refiriéndose al caso del conflicto Stalin-Trotsky, Toynbee dice: "Fue esta una victoria del nacionalismo sobre el comunismo". Cop. Clarín del 13/9/66, Bs. As.

[52] Citado según Massis, op. cit. p. 349.

[53] R. Aron: Les guerres en chaine, cit. según Massis, op. cit. p. 349.

[54] R. Aron: op. cit. p. 855, 6.

[55] R. Aron: op. cit. p. 868.

[56] Cardenal Feltin en su prefacio a La conscience chrétienne et les nationalismes, París, 1958.

[57] L. Diez del Corral: Op. cit. p. 247.

[58] "Cuando el objetivo sea conseguido (conciencia europea, N. Ob.) el sentimiento nacional no debe desaparecer, solamente asumirá su función orgánica en la sociedad humana... Porque es natural que el hombre ame ante todo a su propia familia, luego a la patria... que se sienta ligado a su tierra nacional y, por fin... a su tierra madre, Europa... civilización, raza occidental... humanidad", dice también Kalergi, op. cit. p. 222. Le grande Nation, 65 thésis sur l'Europe", Bruxelles, 1965.

[59] Ver André Bonnichon: Op. cit. p. 20. Así,. Por ejemplo, el colaborador de la misma revista Le Justice dans de Monde, M. Peeters, después de una exhaustiva investigación, concluye en que no existe el derecho de autodeterminación como una norma positiva del derecho internacional. Sin embargo, muchos otros contradicen. Ver por ejemplo: Jugoslavenska Revija za Medjunarodno Pravo, Dr. A. Magarasevic: A vieu on the right to self-determination in international law, p. 27-33. Asimismo, el autor argentino César Díaz Cisneros: La Organización de las Naciones Unidas, Buenos Aires, 1943, p. 154.

[60] G. Gonella: Presuposti di un ordine internazionale, Cittá del Vaticano, 1948, p. 99.

[61] Ver: "Le Figaro", París, del 8, 9 y 13 de abril de 1967. Tres artículos de Max Clos, confirmando el carácter violento del poder estatal yugoslavo.

[62] Cfr. Gleb Starusenko, El principio de autodeterminación de los pueblos y las naciones en la política exterior del Estado Soviético. Ed. Progreso, en español, Moscú, pp. 270, falta el año de impresión, probablemente 1963; la opinión yugoeslava: Dr. Aleksandar Magarasevic, "A view on the right to self-determination in Internacional Law", en Yugoslavenska Revija za Medjunarodno Pravo.

[63] Dr. Antun Dabinovic, Hrvatska drzavna i pravna povijest, Zagreb 1940, p. 11. El profesor Dabinovic divide la historia croata constitucional en cuatro períodos: el primer período (626-1180), desde el arribo de los croatas a su patria actual hasta que cesó la subordinación de la parte dálmata de Croacia a Bizancio; el 2do período (1180-1527) se caracteriza por los vínculos jurídico-estatales de Croacia con Hungría; en el 3er período (1527-1790) Croacia está vinculada con los monarcas de la dinastía de los Habsburgo y su característica principal es la lucha conjunta croata-húngara contra el centralismo vienés; en el 4to período (1790-1918) los croatas y los húngaros conquistan el reconocimiento de su individualidad jurídico-estatal y el centralismo austriaco es reemplazado por las pretensiones magiares contra las libertades de Croacia.

[64] Dr. Ferdo Culinovic, Drzavnopravna historija jugoslavenskih zemalja XIX y XX vijeka, Zagreb 1956, p. 66.

[65] Para el período 1918-1933 consultar: Ernest Pezet, La Yougoslavie en péril?, Paris 1933, pp. 281 y para el período 1934-1941: J. B. Hoptner, Yugoslavia in crisis 1934-1941, Nueva York y Londres 1962, pp. 306; y en las obras citadas en estos libros, escritas, por lo demás, con gran simpatía respecto a Yugoslavia.

[66] El portavoz principal del primer criterio fue el profesor vienés Georg Jellinek (Die Lehre von den Staatenverbündungen, Viena 1882), quien en su polémica con el profesor de la Universidad de Zagreb, José Pliveric (Das rechtliche Verhältniss Kroatiens zu Ungarn, Zagreb 1885 y Der Kroatische Staat, Zagreb 1887) cambió de parecer y para Croacia y algunos otros Estados creó un nuevo término jurídico-estatal Staatsfragmente, "Estado fragmento" (Georg Jellinek, Uber Staatsfragmente, Heidelberg 1896).

[67] N Ratner, Postanak Hrvatsko-ugarske nagodbe od 1868, Zagreb 1949, pp. 41 y ss; según la citada obra de F. Culinovic, p. 123.

[68] F. Culinavic, o. c., p. 123.

[69] Ibid, p. 143.

[70] Rafael Lemkin, Axis Rule in Occupied Europe, Washington 1944, p. 241. Esta obra fue editada por Division of International Law - Carnegie Endowment for International Peace para que sirviera a las fuerzas armadas norteamericanas después de la guerra y hoy sirve como fuente de información.

[71] El texto íntegro de la resolución fue publicado en el fascículo The truth about Croatia, Buenos Aires (sin indicación del año), pp. 16 y 18, ed. de la Federación de las Sociedades Croatas en Sudamérica. En forma abreviada la publica Dokumente zum Konflikt mit Jugoslawien und Griechenland, Ministerio de Relaciones Exteriores del Tercer Reich, 1939/41 Nº 7, P. 51.

[72] Lemkin, o. c., p. 242.

[73] Gabriel Louis-Jaray, "La Yougoslavie devant la guerre" (Revue Politique et Parlamentaire, Nº 538, París, Sep.Oct. 1939, p. 73).

[74] Conde Galeazzo Ciano: Diario, Ed. J. Jones Americana, Montevideo - Caracas 1952, pp. 91-92, 99-100-101, 111, 136, 140 y 143. La Editorial destacó que se trata de la "traducción directa del italiano según las fotocopias del manuscrito original". Eso será la causa de la equivocada transcripción del apellido del doctor Macek como doctor Uncek, lo que no es el caso en la edición italiana en la que el apellido del líder croata figura en forma correcta.

[75] Cf. Vladko Macek, In the Struggle for Freedom, Nueva York 1957, pp. 177-238; J. B. Hoptner o. c, pp. 171-300; Rudolf Kiszling, Die Kroaten, Graz-Koln 1956, pp. 153-165.

[76] Cf. Lemkin, o.c. p. 242.

[77] Cf. Lemkin, o. c., p. 243; Angelo Piero Sereni, "The Status of Croatia under International Law" (The American Political Science Review, Vol. XXXV, 1941, pp. 1144, dice, en cambio, que Pavelic ya el 7/4/41 invitó al pueblo a separarse de Servia.

[78] Jere Jareb, Pola stoljeca hrvatske politike, Buenos Aires, 1960, p. 82.

[79] Idem, p. 85 con pormenores acerca de la declaración de Macek.

[80] Documents on German Foreign Policy (DGFP) Series D, Vol. XII, Nº 311.

[81] Lemkin, o.c. pp. 252 y 606 intitulada: Croatia-Establishment of the state and its administration

[82] Por ejemplo, A. P. Sereni, o. c., p. 1144 o Lemkin, c. c., p. 252.

[83] La opinión sobre la primacía de Hungría en el reconocimiento de Croacia la sostenían el Dr. Mladen Lorkovic, ministro de relaciones exteriores y el Dr. Tihomil Drezga, director del departamento de asuntos jurídicos en el ministerio de relaciones exteriores de Croacia. Drezga abordó ese tema en su estudio Postanak i priznanje Nezavisne Drzave Hrvatske, Spremnost Nos. 163 y 164, Zagreb 1944.

[84] Pester Lloyd, Budapest 11/4/1941 bajo el título Eine historische Entscheidung, aludió no a la proclamación del N.D.H., sino a la orden de Horthy para que el ejército magiar restituyese las regiones adjudicadas a Yugoslavia después de la primera guerra mundial, "ya que con la proclamación del Estado independiente y soberano de Croacia dejó de existir (Yugoslavia) y se desintegró en sus partes integrantes". Véase también DGFP XII, Nº 307.

[85] Hrvatski Narod, Zagreb, 23/4/1941, Nº 70, p. 10.

[86] Tal la opinión del ministro Lorkovic, corroborada más tarde por DGFP XII, Nos. 324 y 331.

[87] DGFP XII, Nº 317.

[88] DGFP XII, Nº 331.

[89] La información de DNB desde Roma del 7/4/1941, tomada de Stefani, y Giornale D'Italia del 8/4/1941 bajo el título "Un mesaaggio di Pavelic al Duce - La Croazia attende i soldati italiani".

[90] Véase DGFU XII (el Memorándum del embajador alemán en Italia Mackensen del 14/4/1941 sobre sus conversaciones telefónicas con Rintelen y Ribbentrop antes de reunirse con Mussolini para hablar del telegrama que Hitler pensaba dirigir a Pavelic), Nº 337 (Rintelen, director de la división política del ministerio de relaciones exteriores del Tercer Reich, transmite el 14/4/1941 al embajador el texto del telegrama de Hitler a Pavelic sobre el reconocimiento y las instrucciones de Ribbentrop a Mackensen para que, conseguida la conformidad del Duce, remita inmediatamente el texto de Mussolini a Berlín a efectos de su publicación simultánea. El texto del telegrama de Hitler no contiene referencias a las futuras fronteras); Nº 338 (el informe de Mackensen a Ribbentrop del 14/4/1941, a las 10.35 horas, sobre su conversación con Mussolini respecto al reconocimiento de Croacia. Mussolini declara que con el reconocimiento no quiere atarse las manos en cuanto a las fronteras y subraya los derechos de Italia a Dalmacia, y que Pavelic le debe cursar un telegrama similar al que envió él y Kvaternik a Hitler); Nº 341 (informe de Veesenmayer a Ribbentrop del 14/4/1941, a las 14.12 horas, sobre su reunión con Pavelic en Karlovac. Pavelic le manifestó que no tenía obligación alguna para con Mussolini y que, una vez reconocido, desea ser recibido por Hitler); Nº 342 (Ribbentrop informa el 14/4/1941, a las 15.50 horas, a Veesenmayer, en Zagreb, que ese mismo día llegaría allí el jefe del gabinete del ministerio de relaciones exteriores de Italia para volver con el telegrama de Pavelic a Mussolini. Pavelic puede entregar a Anfuso el original del telegrama que fue transmitido a Roma por canales alemanes, de modo que no hace falta, a efectos del reconocimiento, enviar otro telegrama); Nº 343 (este documento contiene el texto del aludido telegrama de Pavelic mediante el cual informó a Mussolini de la proclamación de la independencia y solicita su reconocimiento por parte del gobierno de Su Majestad el Rey y el Emperador de Italia); Nº 345 (el telegrama de Mackensen a Ribbentrop del 14/4/41, a las 20 horas, relacionado con su conversación con Mussolini acerca del telegrama de Pavelic: Mussolini no insistirá en la cláusula territorial en el telegrama si Pavelic deja una constancia por escrito a Anfuso que la cuestión de las fronteras será resuelta a posteriori); Nº 346 (el memorándum sobre el informe telefónico de Mackensen a Ribbentrop del 14/4/41, a las 21.30 horas, relacionado con el reclamo italiano para que el telegrama de Pavelic fuera completado con la declaración "de que las fronteras del Estado de Croacia serán fijadas de mutuo acuerdo entre el gobierno croata y los gobiernos de las potencias del Eje". A la vez los italianos proponen los textos de reconocimiento alemán e italiano del N.D.H.); Nº 348 (el memorándum de Mackensen del 15/4/1941 en el que registra que Anfuso trajo, tras reunirse con Pavelic, un agregado sobre las fronteras y que los alemanes prefieren publicar únicamente los telegramas de Mussolini y de Hitler a Pavelic, mientras los italianos proponían también la publicación de los telegramas de Pavelic). Acerca del intermezzo de Karlovac, cf. Filippo Anfuso, "Du Palais de Venise au Lac de Garde", París, 1949, 142-153. A la luz de los documentos citados el informe de Anfuso no es una fuente fidedigna, pues escribe: "Avant midi, je remis á Mussolini le télégramme, qui tout en reconnaissant les droits italiens, préludait aux accords.." (p. 153). La cláusula territorial, de la que en rigor se trataba, no implicaba por sí reconocimiento alguno de los derechos italianos. Sobre el mismo tema ver: Eugen Kvaternik, "Ustaska emigracija u Italiji i 10 travnja 1941" (Hrvatska Revija, Nº 1, 1952), especialmente el capitulo VI "Karlovacki intermezzo" (pp. 233-244); se trata de memorias del autor, muy crítico respecto a Pavelic, y que se basa en el libro de Anfuso Roma-Berlino-Salé (1950), que considera como "un documento de valor excepcional".

[91] En cuanto a los textos de ambos reconocimientos véase Monatshefte für Auswärtige Politik, tomo 6, junio 1941, pp. 465/6, y DGFP XII, Nº 364.

[92] Los autores extranjeros (por ejemplo, P. A. Sereni, Rafael Lemkin, Hans-Joachim Seeler), aducen el 16/4/1941 como la fecha del reconocimiento eslovaco, lo que no es exacto, ya que el diario oficialista de Bratislava Slovák el 15/4/1941 publicó la noticia sobre el reconocimiento bajo el título Nemecko, Talijansko a Slovensko uznaly samostatné Chorvátsko, de modo que resulta correcto el punto de vista del Dr. T. Drezga, o. c. en la nota 20.

[93] Los autores citados en la nota 29 alegan el 22/4/41 como fecha del reconocimiento búlgaro, acaso por haber la agencia italiana Stefani transmitido la noticia sin indicar la fecha del telegrama del zar y el representante de la agencia DNB en Roma le dio la fecha del 22/4/41.

[94] Bukarester Tageblatt del 7/5/41 informó acerca del reconocimiento del N.D.H. por parte de Rumania y por esa causa los aludidos autores extranjeros, tomando los datos uno del otro, o de A. P. Sereni, fechan incorrectamente este acto como si hubiera ocurrido el día 7 y no 6 de mayo de 1941.

[95] Ver más detalles sobre el reconocimiento del N.D.H. y los textos de los instrumentos respectivos en: Milan Blazekovic, "Dokumenti o priznanju Nezavisne Drzave Hrvatske". Hrvatska Misao, tomo 37, pp. 9-36, Buenos Aires 1966.

[96] Las copias de los documentos referidos obran en poder del autor.

[97] DGFP XII, Nº 389 (Informe de la legación alemana en Zagreb del 23/4/1941 a Ribbentrop sobre la conversación con Pavelic referente a la delimitación) y el Nº 443 (telegrama del director del departamento político, Woermann a la legación en Zagreb del 3/5/1941 relativo al acuerdo sobre el linde germano-croata).

[98] Narodne Novine (Boletín Oficial), Año CVI, Nº 153, Zagreb 11/7/1942; Monatshefte für Auswärtige Politik, tomo 6, p. 466. Los documentos existentes concernientes a la delimitación croato-germana no justifican la afirmación de Hory-Broszat de que, en virtud del acuerdo croata-alemán, el gobierno de Pavelic estaba constreñido a reconocer la nueva frontera del Reich que corría apenas a 20 kilómetros al oeste de Zagreb (Ladislaus Hory- Martin Broszat, Der kroatische-Ustascha Staat 1841-1845, Stuttgart 1964, p.62). La frontera del Tercer Reich se acercó a Zagreb, a casi 20 km debido a la ocupación y anexión de la mayor parte de Eslovenia por Alemania, hecho que el gobierno croata no pudo alterar al tratarse del territorio esloveno y no croata. Ver Nota 37.

[99] El protocolo entre el ministro Lorkovic y el general Maric por un lado y el enviado alemán Kasche y el consejero von Kamphoevener, por el otro, firmado en Zagreb el 17/6/1941, resolvió los problemas de la comisión de delimitación, dejando la comuna de Hum a Croacia, mientras que en el valle del Bregana la línea fronteriza se desvió de la línea histórica por cuanto el camino fronterizo perteneció a Croacia (Medjunarodni Ugovori 1941, ed. del ministerio de relaciones exteriores de Croacia).

[100] DGFP XII, Nº 378 y 385 sobre las conversaciones de Ribbentrop con Ciano en Viena 21-22 de abril de 1941, relativas a las fronteras o el reordenamiento del ex territorio yugoslavo; Nº 363, con las instrucciones de Ribbentrop a Mackensen respecto a la decisión de Hitler sobre la frontera alemana en Eslovenia, de lo que Mackensen tuvo que informar a Mussolini. Cf. Ciano's Diplomatic Papers, pp. 436-9, ed. Malcolm Muggeridge, Londres 1948.

[101] Galeazzo Ciano, Tagebücher, Berna, 2da. ed. 1947. La nota del 24/4/1941. DGFP XII, Nº 396 (el informe de Mackensen sobre los planes de Ciano para las próximas negociaciones con Pavelic), y Nº 428 (el informe de Mackensen sobre el análisis que hizo Ciano de las negociaciones en Ljubljana).

[102] En cuanto al texto de la ley sobre la corona del Rey Zvonimir consultar Monatshefte, pp. 467-8.

[103] El texto del acuerdo en Monatshefte, pp. 468-9 y en Medjunarodni Ugovori 1941, ed. del ministerio de relaciones exteriores de Croacia.

[104] Hory-Broszat, o.c., p. 67.

[105] Medjunarodni Ugovori 1941, pp. 115-122. No se logró la rectificación de la frontera. La Nota Verbale italiana del 14/11/1941 - XX contiene el punto de vista italiano, sosteniendo que la comuna de Radatovici perteneció a Dravska Banovina (Eslovenia).

[106] DGFP XII, Nº 291 contiene las intenciones generales de Hitler para la organización ulterior del espacio yugoslavo en forma de un memorándum no firmado refrendado por Ritter y Woermann como 2º agregado al documento sumamente secreto OKW/L(IV/Qu) Nº 4434/41 9.Kdos.-Chefs. del 3/4/41, que no fue hallado. Allí, en el punto 2º se dice de Croacia: "Croatia will become an autonomous state, probably under Hungarian influence". En el punto 5º se expresa: "The part (up to the Danube), formerly Hungarian, which borders on Hungary, will fall to Hungary". (Respecto al punto 2º véase DGFP XII, Nº 282 sobre el informe de Erdmannsdorff del 6/4/41, donde se mencionan las promesas territoriales que hizo Hitler a Hungría, "including those regarding Croatia and access to the Adriatic" y el Nº 287 en el que Erdmannsdorff informa el 6/4/41: "Bárdossy remarked further that Hungary did not make any claim to Croatia, since the Croats were unreliable people who had come to terms with Vienna in the past and now with Belgrade. A loose affiliation with Hungary could be considered only if the Croats desired it. On the other hand the Hungarians did desire access to the Adriatic Sea; with respect to that one could come to an agreement also even with an independent Croatian state if there should be one". En cuanto al punto 5º, es decir, a los territorios que deben pertenecer a Hungría, Hitler dispone en sus "Instrucciones provisorias para la repartición de Yugoslavia" (Vorläufige Richtlinien für die Aufteilung Jugoslawiens, del 12/4/1941 -OKW/W. F. ST./Abt.L. (IV/Qu) Nº 0064/41 g. Kdos) en el punto 2º: "Das Uebermur-Gebiet (Prekomurje) fällt geschlossen an Ungarn im Zuge des historischen Grenze. Eine Aussiedlung der in Nordwestteil des Gebietes lebenden Deutschen für einen späteren Zeitpunkt ist in Betracht gezogen worden. Uebergabe des Gebietes an die Ungarn regelt das Oberkommando des Heeres". (Respecto a Croacia el punto 6º reza: "Kroatien wird innerhalb der Volkstumsgrenzen ein selbständiger Staat. Von deutscher Seite erfolgt keine Einmischung in die innerpolitischen Verhältnisse". En lo concerniente a Bosnia y Montenegro, el punto 7º dice: "Die politische Gestaltlung dieser Gebiete bleibt Italien überlassen". El 14/4/41 Ribbentrop informó telegráficamente a Erdmannsdorff en Budapest que Hungría solicitó "...occupation of the upper Mur region south of the Mur, north of the Drava, the general area east of Maribor", y lo instruyó para que respondiera: "The Führer agrees to the Hungarian occupation of the Prekomurje and region between the Mur and the Drava, in so far as it belonged to Hungary before the World War (I), as soon as the rear comunications of the Second Army permit. The ultimate territorial disposition of these areas shall -independent of the military occupation- be subject to later settlement". Informando del cumplimiento de las instrucciones recibidas, Erdmannsdorff telegrafía el mismo día: "The Regent and the Hungarian Government also laid claim in principle... Mur region and the region between the Mur and the Drava, since it had formerly been undisputed Hungarian territory and had belonged to Hungary but not to Croatia. The Hungarian-Croatian border bad run along the Drava. To be sure, the Hungarian Government was prepared to negotiate with the Croatians in a friendly spirit later on about the possible return of individual portions of territory between the Mur and the Drava". Sobre el fondo histórico y étnico de Medjimurje, consultar: Dr. Milan Blazekovic, "Poviestna pripadnost Medjimurja", Hrvatska Misao, tomo 14-15, pp. 5-50, Buenos Aires 1955.

[107] DGFP XII, Nº 366 contiene el informe de Weizsäcker, subsecretario en el ministerio de relaciones exteriores, acerca del memorándum del enviado húngaro en Berlín, Sztójay del 17/4/41, relacionado con la ocupación y la postergación de la reincorporación de las ex regiones húngaras a pedido de Hitler. En el último párrafo se dice: "Between April 11 and 13 Hungary has taken possession of the Mur area, of the triangle Danube-Drava (Baranya) and of the Backa. Through the proclamation of the Regent on April 11, Hungary has recognized autonomous Croatia". Cabe observar en cuanto a Medjimurje que, de acuerdo al parte del comandante del regimiento de caballería croata, Ivan Zagar, del 16/4/41, el ejército húngaro entró en Cakovec, sede de Medjimurje, el 16/4/41 a las 16.30 horas. (Véase: Dr. Milan Blazekovie, Medjimurje u hrvatsko-madjarskim odnosima, "Godisnjak Hrvatskog Domobrana", pp. 163-174, Buenos Aires 1954).

[108] DGFP XII, Nº 396 (el memorándum del 24/4/41 sobre los resultados de las conversaciones germano-italianas relativas a la reorganización del ex territorio yugoslavo) y Nº 534 (la circular dirigida a todas las representaciones diplomáticas alemanas del 17/5/41, en la que se dice que las negociaciones y la fijación de la frontera no terminaron todavía, pero que el Estado croata abarca a las provincias de Croacia, Eslavonia, Srijem, Dalmacia (en parte), Bosnia y Herzegovina).

[109] La copia de la nota Nº 1089/41 del 28/5/41 obra en poder del autor.

[110] El texto del Decreto Ley del 7/6/41 en "Medjunarodni ugovori", Zagreb 1941; Marko Sinovcic, NDH u svietIu dokumenata, Buenos Aires 1950, p. 251; texto inglés: Lemkin, o.c., p. 607.

[111] Sinovcic, o. c., p. 252.

[112] El acta del 4/6/41 correspondiente "al resultado de las negociaciones sobre el territorio fronterizo croata-servio". Fueron fijadas las comunas que conforman el territorio del Srijem oriental, y que eran de interés especial para las autoridades militares alemanas, y en las que la educación y el poder judicial pasó inmediatamente a manos croatas. En la aplicación de dicho tratado y por disposición del ministerio de relaciones exteriores de Croacia Nº 3522 del 5/7/41, las autoridades croatas asumieron hasta 15/7/41 la educación, la judicatura, los asuntos internos, la silvicultura, agricultura y sanidad, labrándose el acta respectiva con fecha 15/7/41 "sobre la asunción de la administración estatal en la jurisdicción de la ciudad de Zemun y sus alrededores por parte del Estado Independiente de Croacia". Esa acta fue firmada por los apoderados del gobierno croata y los plenipotenciarios del comandante militar alemán en Servia. El 25 de septiembre fue labrada el acta "sobre las tratativas relativas a la entrega de Zemun y del Srijem oriental a la exclusiva administración del Estado croata". De dicha acta se desprende que quedó formada una comisión mixta para "asegurar el abastecimiento de las tropas de ocupación y de los ,habitantes de Belgrado desde el territorio de Zemun y del Srijem oriental"; también se formó otra comisión para los problemas "aduaneros, monetarios, de divisas, liquidación y tránsito (especialmente el problema de pasaportes y del pequeño tráfico fronterizo)". A continuación prosiguieron las tratativas definitivas en Zemun 3/10/41, protocolizadas el 4/10/41, fijándose el 10/10/41 como fecha de la entrega de este territorio a la administración exclusiva del Estado de Croacia. El 16/10/41 Pavelic agradeció a Hitler la restitución del Srijem oriental y el canciller Lorkovic al mismo tiempo hizo lo mismo a Ribbentrop, quien en su respuesta significó su satisfacción "dass mit diesel Massnhame auch diese noch ausstehende Frage der Festsetzung der Grenzen des neuen Kroatien ihre endgültige Regelung gefunden hat". (Copias de los documentos citados en esta nota se hallan en poder del autor). DGFP XII, Nº 589 (el informe telegráfico del enviado alemán a Berlín del 4/6/41 sobre las negociaciones celebradas en Zagreb) menciona en la nota 4 el tratado del 4/10/41 y la carta de Pavelic a Hitler del 16/10/41.

[113] El texto de este acuerdo, valioso para juzgar los derechos y los deberes del ejército alemán en Croacia no fue hallado. Probablemente a ese acuerdo alude A. P. Sereni (o.c., p. 1149, nota 14) cuando escribe: "By agreement with the Croat government, German troops will be stationed in the city of Zemun, on the Southern bank of the Danube, for the duration of the war". Tampoco pudo hallar ese documento el Institut für Zeitgeschichte de Munich, ni Bundesarchiv-Militärarchiv en Coblenza, ni siquiera Militärgeschichtliches Forschungsamt en Freíburg im Breisgau.

[114] Sobre el texto de este acuerdo consultar: Medjunarodni Ugovori, Zagreb 1941. La frontera con Montenegro no satisfizo íntegramente los deseos del gobierno croata a causa de una parte de Sandzak con mayoría musulmana croata. Sobre este tema conversó Pavelic con Mussolini el 18/5/41 en Roma, pues los habitantes de algunos distritos establecieron a las autoridades croatas y solicitaron su incorporación al Estado de Croacia. En la nota Nº 1089 del 18/5/41 al enviado alemán (ver nota 46), por la cual Pavelic fijó la línea fronteriza con Servia y que será ocupada por las tropas croatas, se expresa: "Al este de la línea fronteriza indicada vive la población musulmana croata, en primer lugar en los distritos de Sjenica y Bijelopolje. Esa población, mediante numerosas manifestaciones, delegaciones y pedidos escritos expresó ferviente deseo de integrarse al Estado independiente de Croacia. Por ello vengo a solicitar que la ocupación de esa línea fronteriza no sea considerada como renuncia del gobierno croata a esa región". Pavelic en la carta dirigida a Mussolini el 13/6/41 plantea la cuestión de las fronteras con Montenegro y, recordando su conversación con el Duce en Roma, propone "la frontera histórica de ese país y de Herzegovina tal como existió hasta 1918", y en Sandzak "la línea que enlaza con la línea ya fijada con el comando militar alemán en Belgrado en el espíritu de la decisión del Führer, o sea que el linde entre Croacia y Servia lo establecerá el gobierno croata. La delimitación que propongo en el Sandyacato de Novi Pazar corresponde en líneas generales a la composición étnica de esa región". Sobre ese tema se discutió también en Venecia con motivo de la adhesión de Croacia al Pacto Tripartito el 15/6/41, pero la respuesta final fue negativa.

[115] DGFP XII, Nº 388 (telegrama al enviado alemán en Zagreb del 23/4/41) y Nº 398 (el memorándum del 24/4/41 sobre los resultados de las negociaciones germano-italianas respecto a la reestructuración del ex territorio yugoslavo) - Cf. Hory-Broszat, o. c., pp. 65/66.

[116] Cf. Rudolf Kiszling, Die Kroaten, Graz-Köln 1956, pp. 175/6. De las instrucciones para la aplicación del Acuerdo de Zagreb del 19/6/1942, impartidas por el gobierno croata a sus órganos ejecutivos en la II y III zona, se infiere el nacimiento de dichas zonas, sus fronteras y atribuciones. Sobre las consecuencias perniciosas de la reocupación italiana, es decir la creación de la II y III zona, y la no observancia del Acuerdo de Zagreb por parte de las autoridades militares italianas, véase Spomenica Ministarstva Vanjskih Poslova o reokupaciji obalnog pojasa i cetnickom pitanju de 1943 (Sinovcic, o. c., pp. 260/266).

[117] Con la nota verbal Nº 1088141 del 31/5/1941 se notificó a la legación italiana la bandera estatal y la insignia de la armada croata. Con la nota verbal del 4/6/1941/XIX la legación italiana informó al ministro de relaciones exteriores de Croacia que dicha notificación fue remitida al gobierno italiano. El mismo día y con idéntica nota la legación croata en Berlín notificó al gobierno alemán.

[118] De acuerdo al texto de la notificación, la mayoría de esos Estados tomó nota tácitamente de las señas indicadas, mientras que Bulgaria (la nota de su legación en Zagreb Nº 397 del 24/9/41) y Eslovaquia (con la nota de su legación en Zagreb Nº 1362 del 10/10/41) contestaron expresamente que no tenían reparos que hacer a las señas referidas.

[119] Por ejemplo con Hungría (notas verbales Nº 2019/41 del 30/7/1941 del ministerio de relaciones exteriores de Croacia a los ministerios del exterior de Suiza y España).

[120] Ver los textos correspondientes en Medjunarodni Ugovori 1943, pp. 1-96. El gobierno croata entregó la nota, fechada el 31/1/1944 a la Comisión Internacional de la Cruz Roja en la que declaró "que les dispositions de la Convention de Geneve de 1929 relative au traitement des prisonniers de guerre seront, autant que faire se peut, appliquées par analogie aux internés civils, resortissants des pays ennemis, qui se trouveraient en état de guerre avec l'Etat Indépendant de Croatie". (Texto en castellano, Studia Croatica, "La Tragedia de Bleiburg" Nos. 10-13, pp. 213-285). Croacia, pues, procedió conforme a la práctica usual en las relaciones internacionales al aprobarse el proyecto de Tokio, en la XV Conferencia Internacional de la Cruz Roja en 1934. Una obligación similar fue asumida por Alemania, Japón, Francia, EE.UU., Gran Bretaña, Italia, etc. Croacia observó estrictamente las disposiciones de las Convenciones relativas al tratamiento de los prisioneros de guerra de los Estados Unidos y Gran Bretaña, países con los cuales se hallaba en guerra desde el 14/12/1941, después que a esos países un día antes declararon la guerra Bulgaria, Rumania, Eslovaquia (¡declaración de guerra discutible!) y Hungría, mientras que Alemania e Italia declararon la guerra a los Estados Unidos de América el 11/12/1941. Mientras Croacia trató correctamente a los aviadores prisioneros aliados, la manera con que procedieron las autoridades militares aliadas para con los prisioneros militares y civiles croatas al finalizar la guerra en la mayoría de los casos constituye la contravención de dicha convención internacional. (Véase: La Tragedia de Bleiburg, edición especial de Studia Croatica, Buenos Aires 1963, pp. 30-33).

[121] Cf. Medjunarodni ugovori 1941.

[122] Ploetz: Auszug aus der Geschichte, ed. 26, Würzburg 1960, p. 1242.

[123] Medjunarodni Ugovori 1941, 1942 y 1943. Cf. Dr. Franjo Zilic, Koje je obaveze bivse jugoslavenske drzave preuzela Nezavisna Drzava Hrvastka. "Mjesecnik - glasilo Hrvatskog pravnickog drustva, Nº 10, Zagreb 1943, pp. 465-469.

[124] Medjunarodni Ugovori 1941, 1942 y 1943. El status especial del grupo étnico alemán en Croacia (die deutsche Volksgruppe in Kroatien) no fue arreglado por un acuerdo internacional entre Croacia y Alemania, sino por las leyes croatas del 21/6/1941 y 30/10/1941, respectivamente.

[125] Respecto al texto croata e italiano de los Acuerdos de Roma del 18/5/1941 ver: Medjunarodni ugovori 1941, y respecto al texto italiano y alemán de los mismos, véase: Monatshefte, o. c., pp. 468- 474.

[126] Sinovcic, o. c., p. 101; Sereni, o. c., p. 1149. Tras la firma de los Acuerdos de Roma y la orden de Mussolini, cambió la actitud del ejército italiano. Sobre los excesos de las tropas italianas durante los primeros días dan testimonio numerosos informes procedentes de la zona de ocupación italiana

[127] La comisión permanente se reunió varias veces por iniciativa de Italia en Roma, Venecia, Fiume y Zagreb, sin poder preparar convenio alguno, previsto por los Acuerdos de Roma, de modo que Croacia no firmó con Italia tratado alguno diferente de los que firmó con otros países vecinos. Más aún, Croacia no observó la obligación contraída de no mantener la flota de guerra, pues a sus unidades marinas las envió al Mar Negro. Es correcta, por lo tanto, la conclusión de que pese al desinterés político alemán y el papel preponderante militar y económico en Croacia, conferido a Italia en virtud de los Acuerdos del 18/5/41, "tanto los croatas como los alemanes no extraían de ello las consecuencias" (Hory-Broszat, o. c., p. 69).

[128] En este estudio nos hemos circunscripto a los acuerdos, tratados y actos jurídicos unilaterales como elementos para apreciar el status internacional de Croacia, de modo que omitimos los momentos políticos y los estados de hecho que motivaron y que se mencionan, en casos necesarios, en las notas.

[129] Medjunarodni Ugovori 1943, pp. 317-320. Sin embargo, no fue concedido el agréement a Antonio Tamburini, designado enviado de Mussolini, porque el gobierno nacional republicano rehusó reconocer la declaración de Pavelic sobre la disolución de los Acuerdos de Roma. Según el texto de la nota de Anfuso Nº 14776 del 17/11/1943, por la que él en su calidad de embajador italiano en Berlín devuelve por inaceptable la nota que le entregó la legación croata en Berlín por orden de su gobierno, no es verídica la reseña que hace Anfuso de la refutación de la nota croata en su obra Da Palazzo Venezia al Lago di Garda, donde se dice con despecho que solicitó una copia más, pues no podía "separarse de ella por sus numerosos sellos, que la constituían en un ejemplo peculiar del arte popular croata". Ver el texto de la nota italiana en J. Jareb, o. c., p. 110

[130] Según Reinhold Horneffer (Die Entstehung des Staates, Tübingen 1933) de modo revolucionario y por tanto antilegal se constituyeron los Estados Unidos de Norteaméirica en 1776 (p. 206), Bélgíca en 1830 (p. 182), Checoeslovaquia en 1918 (p. 235), el Estado de los Servios, Croatas y Eslovenos en 1918 (pp. 226-229) y Polonia en 1919 (p. 246). Todos esos Estados hasta su concretización definitiva atravesaron por el período nasciturus, Estado in statu nascendi, Estado que nacia, pues en todos los casos apuntados se trataba del nacimiento del Estado mediante secesiones, efectuadas no en base de una norma del país madre sino como resultado de hechos revolucionarios del Estado in statu nascendi, que dicta a sí mismo la norma, la ley fundamental, la constitución y con ello se convierte en Estado en el sentido riguroso del término. Por supuesto, en el caso de Croacia, que surgió en la guerra mundial y de allí provino la ocupación del Estado en desaparición, no hay similitud total con el origen de los Estados citados precedentemente; existe similitud únicamente con los Estados surgidos después de la primera guerra mundial, con la diferencia de que el origen de tales Estados fue sancionado por tratados de Paz.

[131] Sereni, o. c., p. 1147.

[132] El criterio de que Albania en ese tiempo estuvo en unión personal con Italia lo sustenta también el Dr. Bodo Dennewitz en su libro Volk und Staat in Lehre, Geschichte und Gegenwart (Staatslehre), Viena 1943, p. 318.

[133] A. P. Sereni, The Legal Status of Albania, "The American Political Science Review", Vol. XXXV, pp. 311 y ss.

[134] Efectivamente, el rey designado por el jefe de la casa de Saboya no llegó a ser el efectivo rey de Croacia e Italia no hizo nada para imponerlo

[135] Sereni, o. c., p. 1149.

[136] La inexactitud de este aserto está comprobada también en el trabajo del general Rudolf Kiszling, "Die Wehrmacht des Unabhängigen Staates Kroatien 1941-1945". publicado en Oesterreichische Militärische Zeitschrift, año 1965, Nº 4, que reproducimos en la versión castellana en otro lugar del presente tomo.

[137] Croacia envió al frente oriental unidades bajo el mando supremo del ejército alemán. Una parte de esas unidades cayó prisionera en Stalingrado. Acerca de su suerte posterior escribe Milovan Djilas en Conversations with Stalin, Nueva York 1962, pp. 39-40. Los voluntarios croatas en el frente oriental, integrados en el ejército italiano, eran poco numerosos y no se destacaron.

[138] Sereni dice textualmente: "Thus the subordination of Croatia is not accomplished throngh legal measures..." (o. c., p. 1159). No obstante, cree que existió una subordinación de hecho, que deriva indirectamente de los tratados separados sobre cuestiones especiales "and even more through de facto situations which practically give Italy the almost complete control of the whole internal and international life of the Croat state" (idem). Que ese juicio es insostenible lo prueba el hecho de la línea divisoria entre las tropas aliadas, alemanas e italianas, en Croacia y la posición política y militar predominante de Alemania en Europa, ya que -pese al desinterés formal de Berlín respecto a Croacia- su preponderante influencia se sentía en Croacia.

[139] DGFP XII, Nº 634. El ministro Lorkovic en la nota en que comunicó al consul John James Meilly la decisión del gobierno croata de cerrar el consulado norteamericano, recalcó expresamente las obligaciones contraídas con la adhesión de Croacia al Pacto Tripartito.

[140] DGFP XII, Nº 576. En el agregado de este telegrama Berlín sugiere a Zagreb, Sofía y Bratislava declarar que se hallan en estado de guerra con Inglaterra también.

[141] La declaración de guerra de Eslovaquia a los Estados Unidos es dudosa, según se colige del libro del profesor Ferdinand Durcansky, Biela Kníha-Právo Slovákov na Samostatnost vo Svetle Dokumentov, primera parte, Buenos Aires 1954, pp. 227-234. Según la constitución eslovaca el presidente de la república declara la guerra con la aprobación previa del parlamento. En el proceso promovido contra el presidente Dr. José Tiso, la parte acusadora no pudo probar que el presidente había firmado sólo o con la participación del parlamento la declaración de guerra. Por otra parte, Jack McFall, secretario adjunto en el Departamento de Estado, en su carta dirigida al senador James H. Duff, del 2/10/1951, explica el punto de vista de la cancillería norteamericana en los siguientes términos: "Como los Estados Unidos nunca reconocieron a la ex República de Eslovaquia, no recibieron la declaración formal de guerra por conducto diplomático normal. Por ello el gobierno de los Estados Unidos no tomó nota de la información de la agencia noticiosa alemana (DNB), despachada en Bratislava el 13/12/1941 y publicada en el "New York Times", de que el ex gobierno eslovaco había recurrido a ese paso. La prueba de semejante declaración de guerra que se halla entre los papeles del Departamento de Estado es por eso sólo indirecta" (o. c., p. 228). Por analogía el mismo criterio debería valer para la declaración de guerra por parte de Croacia a los Estados Unidos, por cuanto son idénticas las circunstancias desde el punto de vista norteamericano. En opinión del gobierno croata semejante criterio de Washington sería desfavorable para Croacia en caso de que la guerra terminara con un compromiso, pues en ese caso no estaría presente en la mesa de las negociaciones. Sin embargo, las autoridades norteamericanas de ocupación en Europa trataron a los representantes diplomáticos de Eslovaqia y Croacia como a los representantes de los países que estaban en guerra con los Estados Unidos. Así W. M. Dennis (Sp. Agt. C.I.C, -SAIC) dirigió el 28/7/1945 "a los representantes de los ex gobiernos de Alemania, Hungría, Bulgaria, Eslovaquia, Croacia. Rumania, Italia, a sus familias y al personal", internados a la sazón en Bad Gastein en Austria, un comunicado acerca de su status de internados diciendo expresamente: "As representatives of a country formerly at war with the United States and/or other Allied countries you have been interned pending further dispositions". (La copia de dicho comunicado obra en poder del autor qne era uno de los interesados directos). Asimismo el Departamento de Estado confirmó en 1943 al señor Maclintock, encargado de negocios de los Estados Unidos de Helsinski, que es verdad que Croacia se halla en estado de guerra con los Estados Unidos de América y que debe cortar todo contacto y conversaciones con el enviado plenipotenciario croata, Dr. Ferdo Bosnjakovic.

[142] Sereni, o. c., p. 1150.

[143] Hory-Broszat, o.c., p. 125 (el pacto de no agresión entre los guerrilleros servios chetniks y el general italiano en Dalmacia Ambrosio del 11/8/1941).

[144] Cf. Hermann Neubacher, Sonderauftrag Südost 1940-1945, Berlín-Frankfurt, ed. 1957, p. 14.

[145] Contra las vulneraciones de la soberanía croata y contra otros excesos cometidos por las autoridades militares alemanas, el gobierno croata protestó enérgicamente, como por ejemplo en el caso de la destitución del prefecto de Sarajevo por vacilante y sin consultar al gobierno croata (Hory-Broszat, o. c., p. 141). Hory-Broszat se refieren también a otro caso: "Cuando en abril de 1944 fueron muertos en los lugares Otok, Gruda y otros en Dalmacia, más de 400 hombres y mujeres croatas por los integrantes de la División SS 'Prinz Eugen', se indignó incluso el enviado alemán Kasche y calificó esos excesos como 'injustificados' y 'sin sentido', pues se trataba de represalias en la-mayoría de los casos contra inocentes" (Id. p. 169). En el mismo lugar se menciona la promemoria, fechada el 12/4/1944, de Otto von Erdmannsdorff, consejero y jefe de la división política del Ministerio de relaciones exteriores del Tercer Reich, sobre una nota de protesta que entregó el encargado de negocios de Croacia en Berlín, pero sin más comentario. Sin embargo, resultan interesantes las circunstancias relacionadas con dicha nota de protesta y características para las relaciones germano-croatas de aquel período. Tras la capitulación de Italia en Zagreb se creó el Ministerio para las regiones liberadas, encabezado por el Dr. Edo Bulat, quien enseguida salió con su comitiva a Split para asumir el poder en nombre del gobierno croata. Cerca de Klis fueron cercados por fuertes unidades comunistas. Los salvó una tropa acorazada alemana. En reconocimiento al valor de un batallón de la SS División 'Prinz Eugen' cercado junto con los croatas, una calle de Split fue designada con el nombre de dicha división. Cuando más tarde algunas unidades de esta misma división perpetraron la arriba mencionada matanza de los croatas en la región de Cetina, el ministro Bulat cambió el nombre de la calle poniéndole el de "Cetinskih zrtava" (víctimas de Cetina) y envió informes telegráficos al Dr. Stijepo Peric, ministro de relaciones exteriores, que los remitió a la legación croata en Berlín, con la orden de formular la más enérgica protesta. En efecto, en la nota de protesta se exigía el castigo más severo para el comando responsable alemán y se amenazaba "con otras medidas" si este pedido no fuera satisfecho. Invitado por el consejero Erdmannsdorff acudió el Señor Sambunjak en calidad de encargado de negocios de la legación croata en Berlín. Erdmannsdorff le leyó la respuesta del gobierno alemán sin entregársela y pidió le explicara si la amenaza "con otras medidas" por parte de Croacia significaba la declaración de guerra. El entredicho fue por fin dirimido con la dimisión del ministro Peric.

[146] Tal posibilidad abría la tentativa del golpe de Estado en 1944 por parte de los ministros del ejército e interior (A. Vokic y M. Lorkovic), conjuntamente con los diputados nacionales del Partido Campesino Croata (Tomasic y Farolfi). Dicho putsch "debió llevar a Croacia al lado de los Aliados" (Encyclopedia Britannica 1964, "Croatia-Indepenent State of Croatia"). Sin embargo, con anterioridad a ese putsch y tal vez como su estímulo tardío, el Estado de Croacia hubiera podido mantenerse si los Aliados occidentales hubieran intentado realizar su desembarco planeado en la costa oriental adriática, como luego en la Conferencia de Teherán (28/11-1/12/1943) había propuesto Churchill, y que Stalin rechazó enérgicamente, y sí en ese caso hubieran tropezado con la oposición de los guerrilleros dle Tito (Fitzroy Maclean, Tito - the man who defied Hitler and Stalin, Ballantine Books, Nueva York, p. 239), o hubieran encontrado la resistencia aunada comunista-germana que con esa finalidad presuntamente ya negociaban (Walter Hagen /Wilhelm Hoettl / Die Geheime Front, Zurich 1950. p. 267; Maclean, ídem p. 164; Marcelle Adler-Bresse, "Tito a-t-il négocié avec les allemands?", Revue d'histoire de la 2e guerre mondiale, París 1956, Nº 22: Jacques de Launav, Secrets Diplomatiques 1949-1945, Bruselas 1963, pp. 70/71; Rudolf Kiszling, Die Kroaten, Graz-Köln 1956; pp. 199/200; Hory-Broszat, o. c., pp. 144-146; sobre dichas negociaciones, por lo menos en lo que concierne a la suspensión de la lucha de los guerrilleros contra los alemanes y los croatas, ver in extenso: llija Jukic, Pogledi na proslost, sadasnjost i buducnost hrvatskog naroda, Londres 1965; pp. 148-513). En ese caso se hubiera concretado tal vez el plan de los "guerrilleros blancos" croatas, integrados por las unidades ustachi, que se plegarían a los Aliados con la condición de preservar al Estado de Croacia. Esta cuestión quedó sin indagar hasta ahora.

[147] Horneffer, o. c., p. 228.

[148] Charles Rousseau, Droit International Public, París 1953, p. 228: "Il peut d'ailleurs arrieer, spécialement au cas de sécession, que l'indépendance de l'Etat soit éphémere et que celui-ci disparesse au bout de quelques annees, lorsque l'Etat demembré rétablit son autorité sur le territoire qui s'éstait detaché de lui (es.: Montenegro, 1878-1918; Géorgie et Arménie, 1918-1921; Etats baltes, 1917-1940; Mandchoukouo, 1932-1945; Croatie, 1941-l945)".

[149] Acerca del desarrollo de la organización estatal y de las atribuciones de las autoridades de ocupación en Servia y Montenegro ver: Lemkin, o. c., pp. 247-251 y 589-602.

[150] Cf. Hansjörg Jellinek, "Der automatische Erwerb und Verlust der Staatsangehörigkeit durch völkerrechtliche Vorgänge, zugleich ein Beitrag zur Lehre von der Staatensukzession", Berlin-Detmold-Köln 1951, p. 193.

[151] Jellinek, idem.

[152] Hans-Joachim Seeler, Das Staatsangehörigkeitsrecht von Jugoslawien, Frankurt am Main - Berlín 1956, p. 30. Además, es insostenible la opinión de Melville, ya que, sin conocer los motivos de la crisis de Yugoslavia desde su constitución en 1918 hasta 1941, confunde las causas con sus consecuencias.

[153] Notes Documentaires et Etudes, Nº 246, serie europea (XLVII) del 27/12/1946, citado según Jellinek, p. 194. Aquí cabe notar que el artículo 1º aprobado de la constitución reza: "La República Federativa Popular de Yugoslavia es un Estado federativo popular de forma republicana, una comunidad de pueblos iguales quienes, en virtud del derecho de autodeterminación, incluyendo el derecho a la separación, expresaron su voluntad de vivir comúnmente en el Estado federal". Este artículo de la constitución que fue aprobado, no implica la continuidad estatal entre la primera y la segunda Yugoslavia, sino por el contrario evidencia que se trata de un nuevo Estado. Lo demuestra toda la historiografía yugoeslava sobre el alcance de la segunda reunión del AVNOJ (El Consejo Antifascista de la liberación nacional de Yugoslavia), conforme se desprende en forma inequívoca de la reseña de la literatura pertinente en el trabajo de Jovo Mihaljevic "Osvrt na objavljenu gradju i literaturu o Drugom. zasjedanju AVNOJ-a", reseña que fue publicada con motivo de cumplirse 20 años de dicha reunión en Jugoslovenski Istorijski Casopis, órgano de la federación de las asociaciones de los historiadores de Yugoslavia, Nº 14, Belgrado 1963, pp. 2-23.

[154] Jellinek, o. c, p. 194.

[155] Rousseau, o. c., p. 298. A la luz de los documentos citados en la sección III del presente estudio es totalmente inadecuada la calificación del reconocimiento de Croacia por las Potencias del Eje como co-beligerante. (Georg Schwarzenberger, A Manual of International Law, vol. 1, 4, ed. Londres 196, p. 71: "During the First World War, some of the Allied and Associated Powers recognized as co-belligerents both the Checoslovak and Polish National Committees and in the Second World War, the Axis Powers granted recognition of a comparable character to the "Emperor of Chine", the State of Croatia, and the Provisional Government of Free lndia").

[156] Rousseau, o. c., p. 349.

[157] Idem, p. 292.

[158] J. L. Brierly, The Law of Nations, Oxford 1949, p. 123.

[159] Cf. Jellinek, o. c., p. 115 y Bohdan Halajczuk, Los Estados conquistados ante el derecho internacional, Buenos Aires 1950, pp. 47-52.

[160] Por ejemplo H. Lauterpacht (Recognition in international Law, Cambridge University Press, 1947, pp. 27-28) y Chen, T. 0. (The International Law of Recognition, Londres 1951, p. 58) en términos casi idénticos dicen que el Manchukuo no tuvo el título de ser reconocido como Estado, por cuanto, controlado política y militarmente por el Japón, no reunía el primer requisito del Estado (Statehood), es decir, la soberanía ejercida por un gobierno independiente. Ambos autores concluyen que eso es válido también para "las formaciones pasajeras como Eslovaquia y Croacia durante la segunda guerra mundial". En primer lugar, no cuesta constatar post festum la transitoriedad de un Estado, y en segundo lugar, Eslovaquia no fue creación de la segunda guerra mundial, pues se formó como Estado seis meses antes de estallar ésta y fue reconocida por todas las grandes Potencias, salvo Estados Unidos de Norteamérica; en tercer lugar, el gobierno croata fue independiente de hecho y jurídicamente en el ejercicio de la soberanía estatal, en el marco de la esfera de los intereses a la que perteneció. Fuera de esa comunidad de intereses podría argüirse sobre la dependencia o independencia del gobierno croata únicamente en el caso de haberse enfrentado con alguna alternativa cuando podría medirse el grado de su independencia. Pero, gracias a la ayuda anglosajona primero a los guerrilleros nacionalistas servios chetniks y luego a los guerrilleros comunistas en su lucha contra el Estado de Croacia en primer término y en segundo término contra los alemanes, el gobierno croata jamás se halló frente a una alternativa en el plano de la política exterior. Por lo demás, es decisivo el interés político, especialmente durante la guerra, que se justifica de distintos modos sobre todo cuando se trata del no reconocimiento. Eso se refleja claramente en las consideraciones de A. P. Sereni, quien escribió sobre el status jurídico de Croacia durante su existencia, aduciendo argumentos en pro y en contra, concluyendo: "The refusal of the United States to recognize the dismemberment of Yugoslavia and the formation of the Croat state thus appears justified not only on moral and political but on strictly legal grounds as well" (o. c, p. 1145).

[161] Halajczuk, o. c. (nota 95), p. 46, escribe: "Dado que Servia constituía solamente una parte de Yugoslavia, nos parece preferible considerar a ese Estado como uno de los sucesores así como Croacia y Montenegro". Si bien Halajczuk considera que Servia y Montenegro han sido sucesores de Yugoslavia, no considera a la Yugoslavia desmembrada como "Estado debelado", pues estima "que los territorios limítrofes yugoslavos han sido solamente sometidos a la administración de Hungría y Bulgaria, sin ser agregados a esos Estados de manera definitiva" -lo que, por cierto, no es exacto- y por eso le parece fundada la suposición de que se trata de una ocupación total.

[162] Culinovic, o. c., pp. 353-4.

[163] Idem, p. 356.

[164] Idem, p. 369.

[165] Es característico para los juristas de la Yugoslavia actual que, al justificar el nacimiento de la Yugoslavia comunista como un nuevo Estado, toman en cuenta todos los requisitos jurídicos sobre el origen de un Estado, es decir, que "el Estado es un hecho que se mantiene a través de la actuación de su poder y especialmente por conducto de su derecho", "que no es fundamental para el origen y la existencia de un Estado si es reconocido por este o aquel país". etc. En el caso del Estado independiente de Croacia, empero, niegan todos esos requisitos, porque ese Estado surgió en el territorio del ocupado Reino de Yugoslavia, cuya soberanía es insustituible. Pudo sustituirla únicamente la revolución comunista con la ayuda activa de los mismos aliados del Reino de Yugoslavia. Sin embargo, esa paradoja política y jurídica encontró su solución en el "Acuerdo Tito-Subasic" del 1/11/1944 y en su implementación en Yalta del 11/2/1945, de cuyo no cumplimiento final ningún responsable pudo tener duda alguna. Con ello quedó convalidada la revolución comunista en Yugoslavia que, conforme a lo expuesto, no era un problema interno del Reino de Yugoslavia. Sobre el particular y en vista de los frecuentes reparos de que la soberanía del Estado de Croacia, especialmente en el plano exterior, no fue completa, citaremos el concepto moderno de la soberanía en la formulación del Dr. Branko Peselj, jurista no comunista, cuando trató de demostrar la soberanía del ZAVNOH (El Consejo Antifacista Regional de la Liberación Nacional de Croacia) en el período desde su formación (13/6/1943) que luego se transformó en el gobierno de Croacia el 14/4/1945, es decir mientras existía el Estado Independiente de Croacia, hasta la proclamación de la primera constitución de la República Popular Federativa de Yugoslavia del 31/1/1946 y después hasta hoy. El Dr. Peselj dice:

"There is little doubt that the modern concept of sovereignty is considerably modified from the concept prevailing a century ago. The classical definition of sovereignty is usually given as "the supreme authority, an authority which is independent of any other earthly authority. The sovereignty, in a strict and narrow sense of the term, implies, therefore, independence all round within and without the borders of the country". (El autor cita como referencias: L. Oppenheim - H. Lauterpacht, H. W. Halleck, W. E. Hall, Fauchille, H. Accioly, Kunz, W. Sauer, Dahn, y luego prosigue). In the course of the development of international relations, as a consequence of the establishment of many composite states in the nineteenth century and specially with the creation of a great number of new forms of international cooperation in the twentieth century, the concept of sovereignty has undergone considerable modifications. The two most important modifications have been: first, that sovereignty is not necessarily a synonym for a complete international independence (Referencias: Charles C. Hyde, International Law, I, (Boston 1945), p. 126; Green H. Hachworth, Digest of International Law, I, (Washington D. C. 1940), p. 51 y el art. 18 de la constitución soviética de 1936 con su enmienda de 1947); and the second, that the state can remain sovereign even if it agrees that certain sovereign rights, including the conduct of foreign affairs, are to be performed on its behalf by a higher body or another state (Hachworth, o. c., pp. 48-9). In other words, the concept of sovereignty has became in the last few decades much more flexible than originally defined by constitutional and international law, and cannot be appraised today in the strict legal term of absolute values but should be considered in each individual case. As much as it is clear that the right to enter independently into international relations is still one of the basic requisites of full sovereignty, on the other hand, it cannot be said that the sovereignty of a nation or state is completely destroyed if this single factor is missing. If only three essential elements of sovereignty are present -a distinct group of people, a fixed territory, and an organized government expressive of the sovereign will within the territory- the sovereignty of a nation may be considered as defective but not as entirely lacking. It is from this modern point of view on sovereignty that the constitutional development and the present constitutional status of Croatia are to be evaluated. -Branko Peselj, "Contemporary Croatia in the Yugoslav Federation: Its constitutional status and socio-economic position" en Journal of Croatian Studies, vol. II (1961), pp. 95-96. Nosotros creemos que el Estado de Croacia no necesitaba para su defensa recurrir a este concepto moderno de la soberanía.

[166] Culinovic, o. c., p. 356.

[167] Cf. el memorándum del juez Peirson M. Hall, Nº 13.467 - PH Civil, publicado en "The Los Angeles Daily Journal" del 18/7/52 y 21/7/1952 intitulado "Within power of court to determine whether a treaty is in existence". De dicho memorial se colige el hecho interesante de que el mismo gobierno yugoslavo no invocaba el acuerdo de extradición de 1902 cuando por intermedio de su embajador en Washington solicitó el 31/3/1951 del Departamento de Estado la extradición de Andrija Artukovic, ex ministro del Interior del Estado Independiente de Croacia. Entonces el embajador yugoslavo invocaba "las decisiones interaliadas durante la última guerra", la declaración de Moscú de octubre de 1943 "sobre las bestialidades" y se refirió "a la práctica aceptada internacionalmente en los casos análogos". Es significativo que el Secretario de Estado, con su nota del 14/5/1951, indicó al embajador yugoslavo que el recurso judicial normal, es el único camino legal para los casos de extradición y le recordó el acuerdo de extradición de 1901 ("...pursuant to the provisions of the Extradition Treaty of October 3, 1901, in force between the United States and Yugoslavia"). El juez Hall conoce el criterio del Departamento de Estado, lo cita textualmente en la nota 5 y falla contrariamente, considerando que el punto de vista del poder ejecutivo es anticonstitucional.

[168] Respecto a ese problema la Corte de Apelación adoptó el punto de vista (Brief) del Departamento de Estado, que declarÓ: "...heretofore the Department of State has been looked to for determination of the question whether a specific treaty is still in effect after such changes in government or boundaries. The decision of the District Court, if not reversed, will preclude such a determination...". Respecto a la validez del tratado de 1901, la Corte cita la declaración del encargado de negocios yugoslavo formulada el 29/9/1921 en el sentido de que el gobierno yugoslavo considera los tratados y las convenciones concertados entre el Reino de Servia y los EE.UU. aplicables en todo el territorio del Reino de los Servios, Croatas y Eslovenos, y dice: "...it is conclusive proof that if the combination (es decir, la comunidad estatal de los Servios, Croatas y Eslovenos, N. del A.) constituted a new country it was a successor of Serbia in its international rights and obligations" (Digest of International Law / Marjorie M. Whiteman, vol. 2, Washington 1963, 940/1).

[169] Resumiendo sus argumentos, el Departamento de Estado en el punto II expresó que de los documentos se deduce "that the the State formerly known as Serbia continued as an international juridical entity upon its enlargement into the Kingdom of Serbs, Croats and Slovenes in 1918, and consequently the treaty rights and obligations of that State continued in force and applied to the whole of its territory". Sin embargo, en el punto V el Departamento de Estado constata: "Opinions of the United States courts have recognized the force and effect of the treaties of commerce and consular relations concluded en 1881 between the United States and Serbia -treaties which rest their validity upon the same legal grounds as the validity of the 1901 extradition treaty (ratificado en 1902, N. del A.), namely consideration of Yugoslavia as a true successor State to the Kingdom of Serbia with respect to continuance of its rights and obligations" (Idem, p. 943). Completando sus argumentos con ejemplos de la posguerra, el Departamento de Estado cita el intercambio de notas entre los EE.UU. y Yugoslavia de 1946, que contienen los términos siguientes "...the most-favored-nation provisions of the Treaty for Facilitating and Developing Commercial Relations between the United States and Serbia signed October 2, 1881 shall not be understood to require the extension to Yugoslavia of advantages accorded by the United States to the Philippines" (Idem).

[170] Alfred Verdross, Völkerrecht, ed. 5ta, Viena 1964, al alegar que los tribunales con frecuencia tuvieron que ocuparse de la cuestión preliminar del efecto del origen de un Estado en las relaciones internacionales (der völkerrechtliche Tatbestand "Staat"), que puede plantearse por vía de secesión (como por ejemplo el caso de los EE.UU.) o la integración de varios Estados soberanos en un Estado nuevo (como por ejemplo el origen del Reich alemán en 1871), con el fin de poder decidir "en qué momento se puede considerar la nueva comunidad jurídica como Estado nuevo" menciona también el caso del que nos ocupamos. En la p. 243, nota 4, el profesor Verdross escribe. "Der kalifornische Court of Appeals hat aber im Falle Ivancevic v. Artukovic vom 19. Februar 1954 Jugosllawien als ein vergrössertes Serbien betrachtet. AD 1954, p. 66". La preposición "pero" (aber) indica sin duda alguna el criterio discutible de la Corte de Apelación. - Este criterio dudoso de Court of Appeals de California lo transcribió del International Law Report (hasta 1950 Annual Dígest and Reports of public International Law cases) el Dr. Ignaz Seidl-Hohenveldern en su libro "Casos Prácticos de Derecho Internacional Público" (Ediciones Sagitario - 1962, traducción del original Praktische Fälle aus dem Völkerrecht, Viena 1958, El profesor Seidl-Hohenveldern expone este caso en forma de pregunta (p. 77) y da la solución (p. 163) como sigue: La pregunta: "En virtud de un tratado de extradición, concertado entre los EE.UU. y Servia, en el año 1901, exigió Yugoslavia en el año 1951 la entrega de un yugoslavo. ¿Podía el individuo, que debía ser entregado, hacer valer con éxito, ante un tribunal americano, que procedía de Agram, una ciudad que en el año l90l no pertenecía a Servia?" (El tribunal partía de la base de que la República popular de Yugoslavia, el Reino de Yugoslavia, el Reino de los Servios, Croatas y Eslovenos, así como el Reino de Serbia, era un mismo Estado con diversas denominaciones)". La solución: "No. A causa del engrandecimiento de Servia, al finalizar la primera guerra mundial, quedó ampliado automáticamente el campo de aplicación de los tratados concertados por el Reino de Serbia" (Ivancevie contra Artukovic, 211 F 2d 565 cert. den 348 US 818, I.L.D. 1954, p. 66).

[171] En cuanto a las citas y los demás datos respecto al fallo del juez Peirson M. Hall y el texto íntegro en inglés del veredicto del Comisionado Judicial Theodore Hocke del 15/1/1959, véase el lihro del Dr. Vjekoslav Vrancic, "Dr Andrija Artukovic pred sjeveroamerickim sudom", ed. Pequeña Biblioteca Política de "Hrvatska Misao", Buenos Aires 1959. Su autor, ex minístro de Croacia, fue uno de los nueve testigos de descargo en la audiencia pública que duró del 16 de junio al 8 de julio de 1958, seguida por la mencionada sentencia de T. Hocke, dictada el 15/1/1959.

[172] Cr., International Law Report (Londres, Butterworth, 1957) IV -Succession with Regard to Obligation for Delinquencies (Torts), pp. 55-63 (abreviado: I.L.R.) - Digest of International Law, Washington 1963, vol. 2, p. 767: Croatia "puppet" government not a predecessor.

[173] I.L.R., p. 55 (nota). Como según ese acuerdo la determinación de la indemnización debe realizarla una agencia norteamericana, el senado norteamericano votó en 1949 "International Claims Settlement Act" (Public Law 455), por el cual estableció "United States International Claims Commission", reemplazada el 1/7/1954 por "Foreign Claims Commission of the United State". Para comprender mejor dicho acuerdo, cabe acotar que la totalidad de los bienes norteamericanos nacionalizados fue estimada en 17 millones de dólares. Este importe formaba parte de los 47 millones de dólares (42 millones en barras de oro) que el destructor yugoslavo "Beograd" trasladó a Londres ya el 20/5/1939 y que luego fueron transferidos a Federal Reserve Bank en Nueva York. Tito, tan pronto subió al poder, reclamó la devolución de esos fondos, pero recién después que Yugoslavia fue expulsada del Kominform el 28/6/1948, fue concertado el acuerdo del 19/7/1948, antes demorado porque Yugoslavia estimaba los bienes norteamericanos en 5 millones de dólares y los Estados Unidos en 20 millones (Cf. Ilija Jukic, "Tito between East and West", Londres 1961, p. 15; J. B. Hoptner, o. c., p. 156; Vrleta Krulj, "Povodom izvrsenja Sporazuma izmedju. SAD i Jugoslavije od 19/7/1948 o novcanin potrazivanjima SAD i njezinih drzavljana" -en Jugoslavenska Revija za Medjunarodno Pravo, Belgrado 1963, Nº 3, pp. 385-396). Es característico para ese acuerdo que Yugoslavia pudo reclamar la parte de los fondos de 17 millones de dólares que pudieran quedar después del pago de las indemizaciones fijadas. La resolución acerca del pedido de la Socony Vacuum Oil Company fue tomada el 30/12/1954 (Digest, p. 767), y según V. Krulj la Comisión dio por terminado su trabajo a fines de diciembre de 1954. En total fueron presentados 1.556 reclamos; la comisión reconoció que 876 eran fundados; en 671 casos el reclamo fue rechazado, y 3 reclamos fueron retirados antes de dictarse resolución. El importe total de las indemnizaciones aprobadas ascendió a 18.817.904 dólares, lo que significa que las indemnizaciones fueron liquidadas con el 91% de la suma fijada sin contar los intereses. Al firmar el acuerdo los Estados Unidos desbloquearon 30 millones de dólares y con ello iniciaron su asistencia a Yugoslavia en el momento más crítico del choque entre Stalin y Tito. Hoy esa ayuda alcanza a más de tres mil millones de dólares. A esos datos cabe agregar los referentes a los daños que en Yugoslavia, inclusive en Croacia, donde se hallan bienes muebles e inmuebles de Socony, hicieron los guerrilleros comunistas durante la lucha de la "liberación nacional". Según Jovan Marjanovic ("Ekonomska politika nemackih nacistickih okupatora u Jugoslaviji 1941-1945", en Jugoslavenski Istorijski Casopis. Nº 4, 1963, p. 92) los guerrilleros "habían destruido 157 locomotoras blindadas y 1.123 comunes, 682 vagones blindados y 14.310 comunes. Además, en el mismo período hicieron intransitable y dañaron 7.936 km de caminos y rutas, destruyendo sobre los caminos 183 puentes de madera, 720 de hormigón y 245 de hierro". La República Argentina solucionó la cuestión de indemnización por la propiedad argentina nacionalizada por el monto de 450.000 dólares mediante el acuerdo del 21 de marzo de 1964, aprobado por la ley Nº 16.923 del 16/8/1966 (Boletín Oficial de 22/8/1966).

[174] I.L.R., P. 56.

[175] Idem, p. 61.

[176] Dr. Tihomil Drezga, o. c., p. 5.

[177] Digest, o. c., p. 780. Aquí se pueden encontrar extensas citas relativas a las diferencias entre la "ocupación beligerante" y "el gobierno de hecho" del profesor Sauser-Hall, quien señala el peligro de asimilar los dos conceptos precisamente para la cuestión de la identidad y la continuidad de un Estado. Es significativo que el profesor Charles Rousseau no incluye a Croacia entre los casos del gobierno local de hecho cuando cita los casos del gobierno general de hecho y del gobierno local de hecho (Rousseau, o. c., pp. 308/9) .

[178] Digest, o. c, p. 770.

[179] Cf. Albert Kolb en el artículo "Die Philippinen in geografischer Sicht", con el subtítulo en la sección "Die Philippinen werden unabhängig (Zeitschrift für Kulturaustausch, Nº 2/3, Año 16, 1966, ed. "Institut für Auslandsbeziehungen", Stuttgart). Ver también: The Philippines -a Handbook of Information, ed. Republic of Philippines -Departament of Foreign Affairs, Manila, 1965, pp. 24/25.

[180] Digest, o. c., p. 769.

[181] Seeler, o. c., pp. 30/31.

[182] Por ejemplo: Mc Dougal, Myres S. and Florentino P. Feliciano, "Law and Minimum World Public Order -The Legal Regulation of International Coercion" (New Haven y Londres: Yale University Press, 1961) en la página 313 dicen: "The changes (the fruits of aggression in Secretary Stimson's phrase) respecting which nonrecognition may be invoked, may include both the cutright annexation of the territory, such as the annexation of Ethiopia by Italy in 1936, of Austria and the Sudetenland by Germany in 1938, and of the Baltic states by the Soviet Union in 1940, and the establishment of the "puppet states" such as "Manchukuo" created by Japan, "Slovakia" set up by Germany, and "Croatia" fathered by Italy. The "satelite" government maintained by the effective control of a big power through many various mechanisms presents a more recent type of veiling device".

[183] Cf. Rouseau, o. c., p. 291 (no menciona a Yugoslavia entre los casos a los que se quería aplicar la doctrina de Stimson en Europa durante la segunda guerra mundial); Brierly, o. c., p. 148; G. Schwarzenberger, o. c., p. 63; Verdross, o.c., pp. 170 222 y 552. Al confirmar el estatuto de las Naciones Unidas en su art. 2, punto 4, que las anexiones practicadas mediante actos coercitivos no tienen validez jurídica, por consiguiente Verdross considera que la prohibición de las anexiones coercitivas es un principio del derecho internacional general ("Das Verbot gewaltsamer Annexionen ist seither ein Grundsatz des allgemeinen Völkerrechtes geworden", p. 228).

[184] DGFP XII, Nº 603. El memorándum del 19/6/1941 sobre la conversación Hitler-Pavelic, cuando Hitler declaró respecto al origen del Estado de Croacia: "The recent events had made him (the Führer) an unintentional instrument of the liberation of Croatia; for actually he had not intended at all to take action against Yugoslavia".

[185] Para quienes no conocen suficientemente las relaciones internas en Yugoslavia cabe acotar aquí que el movimiento de Draza Mihailovic se inició en Serbia donde tuvo su apoyo y base principal. En Herzegovina se le unieron algunos integrantes de la minoría serbia. (N. de la R.).

[186] Vocablo derivado del verbo croata ustati (levantarse, alzarse en armas, resistir). Trátase de un movimiento de resistencia contra la inclusión de Croacia en el Estado yugoslavo.

[187] Caballero de la Orden Militar de María Teresa, que le fue conferida por su exitosa defensa del Mte. Gabriele contra los italianos en la primera guerra mundial.

[188] Las tropas italianas estacionadas en Croacia como fuerzas aliadas, de hecho trataron de eliminar al ejército croata apoyando abiertamente a los guerrilleros serbios chetniks, enemigos del Estado de Croacia, y luego a los guerrilleros de Tito (N. de la R.).

[189] La "Legión Negra" croata estaba al mando del coronel ustasha Jure Francetic, uno de los héroes nacionales croatas, que se distinguió por sus hazañas tan audaces como sangrientas.

[190] Hasta que los guerrilleros comunistas no se hicieron tan fuertes que pudieron hacer el reclutamiento compulsivo, en Croacia contaron casi exclusivamente con la adhesión de la minoría serbia, descontenta por la derrota y la desintegración de Yugoslavia en 1941. Esa minoría se unió a las filas comunistas esperando, en primer lugar, restablecer a Yugoslavia en su función de Serbia engrandecida (N. de la R.) .

[191] El autor no consideró necesario mencionar aquí importantes razones políticas que motivaron esos cambios y a las que se refiere en su libro Die Kroaten. El ministro Vokic preparaba con el ministro del Interior Lorkovic el golpe de Estado tipo Badoglio con el propósito de poner a Croacia de lado de los Aliados. La intención de los conspiradores era formar un nuevo gobierno bajo la guía del Dr. Vlako Macek, presidente del Partido Campesino Croata, que entre las dos guerras obtenía en todos los comicios la mayoría abrumadora de los votos en Croacia. Vokic y Lorkovic creían que en esa decisiva acción iban a obtener el consentimiento del Dr. Ante Pavelic. En cambio, fueron detenidos y a fines de la guerra muertos. En el nuevo gobierno Tomás Sertic debió encargarse de la cartera de las fuerzas armadas. Ver más detalles: Rudolf Kiszling, Die Kroaten. Der Schicksalweg eines südslawen volkes, Graz-Colonia, 1956, pp. 210-11: Studia Croatica, Nos. 10-13, pp. 115-17, año 1963 (N. de la R).

[192] Reproducción en castellano autorizada por el autor y la revista austríaca Oesterreichische Militär Zeitschrift que publicó el presente trabajo en el Nº 4/1965. (Este artículo se basa en su parte preponderante en un estudio cuyo autor es el teniente general croata, Fedor Dragojlov, fallecido el 8 de diciembre de 1961 en Florida, Argentina. El marco general para el presente trabajo lo constituye mi libro: "Los Croatas - El destino de un pueblo sureslavo" (Die Kroaten, Der Schicksalsweg eines Süudslawenvolkes), publicado en 1956 por la editorial Verlag Hermann Böhlaus Nachfolger, Graz-Köln. Además he consultado: J. Schwarz: "Croacia luchó hombro a hombro con Alemania" (Kroatien kämpfte Schulter an Schulter mit Deutschland), Deutsche Soldaten- und National-Zeitung, Nos. 1 - 4 de 1961; P. Wackers: "Die Einsatzstaffel der deutschen Mannschaft und die übrigen bewaffneten Einheiten der deutschen Volksgruppe in Kroatien 1941-1945" en Feldgrau, Nº 2, 1/4/1962).

[193] Trátase de la Croacia septentrional regida por el ban (prorex) y la Dieta de Zagreb, que tras el retroceso de los turcos, o sea del siglo XVIII al XX, abarcaba la superficie de 43.822 km2. Estaba dividida en zupanie (comitatus) de Lika-Krbava, Modrus-Rijeka, Zagreb, Varazdin, Pozega, Virovitica y Srijem. El ban y la Dieta por sus facultades jurídico-estatales representaban la continuidad milenaria del reino de Croacia con los atributos de la soberanía. La aspiración principal del movimiento nacional croata durante Austria-Hungría era unir a todas las regiones croatas bajo el gobierno del ban en Zagreb, a saber Croacia-Eslavonia, Dalmacia, Bosnia, Herzegovina e Istria.

[194] Vieja medida para la superficie: jutro (yugada catastral) equivale a 7454 m2.

[195] Trátase del territorio que entre 1815 y 1918 era una de las provincias de la corona austríaca (Kronland), poblada casi exclusivamente por los croatas. Dalmacia fue la cuna de la monarquía medieval nacional croata que, en opinión del prestigioso historiador Domingo Mandic, ya en la Dieta celebrada en 753, en el campo de Duvno, en la actual Bosnia occidental, llegó a la organización completa con las leyes de carácter constitucional.

[196] Milan Ivsic, titular de la cátedra de la Economía Social de la Universidad y en la Alta Escuela de Ciencias Económicas y Comerciales de Zagreb, en su libro Les problemes agraires en Yugoslavie, con prefacio de Víctor Boret, Paris, 1926.

[197] El Reino de los Servios, Croatas y Eslovenos fue reconocido internacionalmente en virtud de los acuerdos de paz de 1919. El rey dictador Alejandro I de la dinastía serbia Karageorgevic abolió en 1929 la constitución y decretó que en adelante se llamaría Reino de Yugoslavia. Con ello se quiso borrar el nombre nacional croata. El Reino de Croacia, después de 1250 años de su existencia continua fue anexada a Serbia como un territorio más, dividido en pequeñas unidades administrativas, gobernadas en forma centralista desde Belgrado. El Reino de Yugoslavia se desintegró en 1941 y fue restaurado en 1945 por los comunistas como República Federativa Popular de Yugoslavia. Desde 1964 se llama República Socialista Federativa de Yugoslavia. Los comunistas, pues, conservaron el nombre Yugoslavia, impuesto por el rey dictador Alejandro.

[198] Ivan Mestrovic: Uspomene na politicke ljude i dogodjaje, Buenos Aires, 1961.

[199] "Dr. Ante Trumbic - Problem Hrvatsko-srpskih odnosa" - Munich, 1959.

[200] El Dr. Ante Pavelic, dentista, vicepresidente del Consejo Nacional en 1918, no debe confundirse con su homónimo, de profesión abogado, que fue el jefe del Estado Independiente de Croacia, 1941-1945.

[201] Dr. Milan Ivsic: o. c.

[202] M. Stojadinovic fue un funcionario influyente de la Dirección de la Reforma Agraria de Zagreb y uno de los principales actores de la colonización servia en Croacia.

[203] M. Lorkovic: Narod i zemlja Hrvata, Zagreb.

[204] En el proceso político incoado contra los campesinos croatas que tomaron parte en la rebelión el autor de este artículo actuó como defensor.

[205] "A mis amigos y hermanos croatas, apóstoles de una nación que ha emigrado a los Estados Unidos con el fin de preparar, con el sudor de su frente, un futuro mejor para su patria".

[206] Durante el proceso promovido por las autoridades comunistas yugoeslavas en 1959 contra Andrés Artukovic, ex ministro del Interior del Estado Independiente de Croacia, que tuvo a su cargo el juez Theodoro Hocke en los tribunales de Los Ángeles, la defensa lamentablemente omitió referirse a la reforma agraria llevada a cabo en Croacia por los servios. Era una ocasión muy propicia para brindar al eximio magistrado norteamericano la posibilidad de esclarecer también este aspecto de las relaciones servio-croatas como lo hizo en el plano político, económico y cultural. Dicho juez evidenció una capacidad excepcional de captar la realidad, de eslabonar las causas con sus efectos y seguramente en su sentencia absolutoria habría subrayado con mayor vigor que el restablecimiento de la independencia nacional croata en 1941 fue la consecuencia de una evolución natural. Ver acerca del proceso en Studia Croatica, 1960, Nº 1, pp. 94-95.

[207] Milán Blazekovic: Ilustres croatas de Bosnia y Herzegovina en el imperio turco, "Studia Croatica", 1965, Nos. 16-19, pp. 299-311.

[208] Dominik Mandic: Bosnia y Herzegovina - Provincias croatas, "Studia Croatica", Nos. 16-19, pp. 53-220; véase especialmente sobre el origen de los actuales serbios en Bosnia, cap. IV, pp. 192-220.

[209] Fuad Slipcevic: Bosnia y Herzegovina desde el Congreso de Berlín hasta la primera guerra mundial (en croata), Zagreb 1954, p. 42.

[210] Ibid., pp. 62-63.

[211] Dr. Oton Franges: La reforma agraria en Bosnia y Herzegovina, "Hrvatska Enciklopedija" tomo II. - Franges fue ministro en el gobierno dictatorial del rey Alejandro, constituido en 1929, pero como especialista en política agraria tuvo que reconocer que la reforma agraria en Bosnia fue "desorganizada, desordenada y que un elevado número de las prestigiosas y tradicionales familias musulmanas quedaron proletarizadas".

[212] Unos 12.000 habitantes, exclusivamente de la población urbana en una provincia de 643.000 almas de acuerdo al censo austríaco, incluso la ciudad de Zadar que del 1918 al 1943 perteneció a Italia.

[213] Cf. Studia Croatica, ed. especial "La Tragedia de Bleiburg".

[214] Ibid.

[215] Jure Petricevic, Política agraria en Yugoslavia, "Studia Croatica", 1961, pp. 117-129; Fracaso del titoísmo en agricultura y en el campo en general, "Studia Croatica", 1962, pp. 309-324, Buenos Aires.

[216] Fernand Braudel, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, México-Buenos Aires, 1953, II, p. 281.

[217] Ibid., p. 291.

[218] Milan Blazekovic, Ilustres croatas de Bosnia y Herzegovina en el imperio turco, "Studia Croatica", 1965, Nos. 1-4, pp. 299-311.

[219] Ibid.

[220] Pedro Vukota, Croacia en la Geografía Blaviana, "Studia Croatica", 1965, Nº 1, pp. 48-57.

[221] Vjekoslav Klaic, Poviest Hrvata, vol. 1, p. 240.

[222] "Et tale tibi auxilium praestabimus, ut nostra tibi promissa clementia per totum terrarum orbem solis clarius innotescat et huius rei memoria usque ad ultimum mundi diem et extremum iudiciam permaneat", V. Klaic, op. cit., p. 2.56.

[223] Fernand Braudel, op. cit., p. 289.

[224] Vjekoslav Klaic, op. cit., p. 258.

[225] F. Braudel, op. cit., p. 290. Aquí se imponen ciertas comparaciones históricas en conexión con la política actual de la V República de De Gaulle frente a la NATO. Mientras Maximiliano se aprestaba a la defensa del Occidente contra el peligro turco -que ciertos autores contemporáneos comparan con el peligro comunista actual- el embajador francés Fourquevaux expresa el deseo de "que el Gran Señor de los turcos se obstine y persevere en su empresa de Hungría; pues de otro modo la peste de Alemania se hará demasiado temible si los asuntos se apaciguan por ese lado", ibid., p. 290.

[226] Sobre glagolitza consultar: Marko Jupundzic, La Glagolitza croata, "Studia Croatica" 1964, Nos. 1-2, pp. 55-76.

[227] En aquella época el término Sclavonia a menudo abarcaba todas las provincias croatas. Cf. P. Vukota, op. cit.

[228] Stjepan Ivsic, Podsijedanje i osvojenje Sigeta u glagoljskom prijepisu hrvatskoga opisa iz g. 1566 ili 1567 (El sitio y la conquista de Siget en la transcripción glagolítica de la descripción en croata del año 1566 o 1567), Starine Jugoslavenske Akedemije Znanosti i Umjetnosti 36, Zagreb 1918.

[229] F. Braudel, op. cit., parte II, p. 291.

[230] Vazetje Sigeta grada, slozeno po Barni Charnarutichu Zadraninu, in Venetia MDLXXXIII

[231] "Decretun, kotarega je Verböczy Istvan dijacki popisal... od Ivanusa Pergosica na slovienski jezik obrajen"; Nedelisce 1574.

[232] "Elektra tragedija, Ljubmir pripovijest pastirska, Ljubav Pirama i Tizbe. Iz vece tudjih jezika u hrvatski slozeno. K tome su pristavljene njekoliko pjesni u smrt od razlicieh. Po Dominku Zlatarichu. V Bnecieb po Aldu. MDCVII". Huelga acotar que la colección contiene la traducción croata de Aminta de Torcuato Tasso, vertida por Zlataric al croata directamente del manuscrito, de modo que su versión croata fue publicada con anterioridad al original italiano. Zlataric estudió en Padua y allí fue elegido rector.

[233] Odiljenje Sigestsk (Asedio de Szigeth), Linz 1684. La segunda edición, Viena 1685.

[234] Obsidio sigethana. Carmen heroicum Croaticum.

[235] Szigeti veszedelem "Adriai tengernek Syrenaia", Viena 1651.

[236] "Adrianskoga mora sirena" -conde Pedro Zrinski- Stampana v Bneczih pri Zamarij Turrinu, Leta MDCLX.

[237] Frublja stovinska, en loa del Excelentísimo Señor ban (prorex) Pedro Zrinski, autor de la Sirena del Adriático, poema éste de VIadislav Iera Mincetic, noble de Dubrovnik. In Ancona nella Stamperia Generale, MDCLXV.

[238] Vjekoslav Klaic, Povjest Hrvata (Historia de los croatas), tomo III, p. 154. Klaic publicó la genealogía de los Zrinski hasta Nicolás Sigetski. El autor del presente estudio la completó sirviéndose de otras fuentes.

[239] Milan Blazekovic, op. cit.