STUDIA CROATICA
Año VII, Buenos Aires, 1966, N° 22-23
APORTES AL ESTUDIO DE LA LUCHA EMANCIPADORA DE CROACIA
DURANTE LA ÚLTIMA GUERRA
LA INDEPENDENCIA DE CROACIA EN
LA FUNCIÓN DEMOCRÁTICA
EL STATUS INTERNACIONAL DEL ESTADO INDEPENDIENTE DE
CROACIA DE 1941 A 1945
EL EJÉRCITO DEL ESTADO INDEPENDIENTE DE CROACIA 1941 -
1945
COLONIZACIÓN DE LOS SERBIOS SO PRETEXTO DE LA REFORMA
AGRARIA
DESPOJO DE LOS MUSULMANES DE BOSNIA SO PRETEXTO DE LA
REFORMA AGRARIA
NICOLÁS ZRINSKI - LEONIDAS DE LA CRISTIANDAD
Por la Redacción
Ya transcurrió un
cuarto de siglo desde aquel abril de 1941 cuando la crisis en las relaciones internacionales
del sudeste europeo -ya en 1914 una de las importantes causas de la tirantez y
motivo inmediato de la primera guerra mundial, luego afrontada inadecuadamente
por los acuerdos de paz de 1919- culminó en blitzkrieg en los Balcanes,
la desintegración de la monarquía yugoslava, en rigor serbia, y en el
restablecimiento del Estado de Croacia. Los sucesos de 1941, sus causas y
consecuencias en el proceso del problema pendiente de las relaciones nacionales
en un importante sector europeo todavía no fueron estudiados a fondo ni
correctamente evaluados en la literatura política internacional.
Ese hecho no debe
extrañar. El derrumbe de la monarquía yugoslava coincidió con los sucesos harto
complejos de la segunda conflagración mundial, y al finalizar ésta surgieron en
la zona de la Europa Centro-oriental problemas sumamente importantes de alcance
global. Por ello, durante y después de la última guerra, asuntos de mayor
envergadura que la cuestión croata o yugoslava acapararon la atención de la
opinión pública internacional. Por otra parte, la política oficial y los
intereses creados de las democracias occidentales, artífices de la primera
Yugoslavia, la monárquica, y los de la Unión Soviética, artífice de la segunda
Yugoslavia, la comunista, favorecieron las interpretaciones tendenciosas de los
conflictos nacionales y los sucesos políticos en dicha área. Además, los
Aliados occidentales que, poco después de terminar la guerra, protestaron
enérgicamente y con justa razón contra la violación de los acuerdos de Yalta,
según los cuales Yugoslavia debió libremente decidir sobre la forma de su
gobierno, a raíz del conflicto Stalin-Tito en 1948 tras breve hesitación,
prestaron al gobierno comunista yugoslavo su apoyo económico y militar, amén de
una copiosa ayuda económica. Ocurrió pues que en general, la opinión pública
tiene la impresión de que los sucesos entre 1941-45 en área yugoslava fueron
tan sólo un fenómeno bélico accidental y que respecto a la cuestión nacional en
1945 volvió a ser la situación en Yugoslavia tal como fue creada después de la
primera guerra mundial.
Sin embargo,
quienes están interiorizados de los complejos problemas políticos y nacionales
del Sudeste europeo, saben muy bien que no hubo ni puede haber retorno al statu
quo ante en el proceso sociopolítico de la emancipación de las
nacionalidades de esa sensible zona de rivalidades de las grandes potencias,
que hasta hace poco se conocía en la literatura política como la Cuestión de
Oriente. La inquina de entonces se trocó en las nuevas circunstancias en el
predominio de los soviéticos al término de la segunda guerra mundial. Empero,
tal estado de cosas no puede ser definitivo. Lo dice la creciente resistencia
de los pueblos centroeuropeos al imperialismo soviético de modo que debieron
reaccionar en ese sentido incluso los impuestos gobernantes comunistas del
imperio soviético de los satélites europeos.
Lo antedicho vale
especialmente para los pueblos de Yugoslavia a pesar del hecho de que tan
propagado conflicto Moscú-Belgrado, iniciado como choque Stalin-Tito, tanto
interesa a los observadores extranjeros que no ven las causas verdaderas que
definen el entero problema. También la nueva Yugoslavia comunista está abrumada
por los problemas que la Yugoslavia monárquica no supo ni quiso resolver. Con
sustituir una dictadura por otra no se puede detener o desviar la resistencia
de los pueblos nacionalmente oprimidos en Yugoslavia y la de sus vecinos al
expansionismo serbio. Yugoslavia pudo ser restaurada sólo por la fuerza
comunista y se mantiene compulsivamente en el espíritu de las concepciones
granserbias. Su restauración no puede considerarse un simple retorno. El surgir
de los verdaderos Estados nacionales sobre las ruinas de los imperios otomano y
austríaco, antagonistas durante largos siglos, no puede detenerse. Desde el
momento en que Turquía se convirtió en Estado nacional y cuando, por voluntad
de los vencedores y en virtud del derecho de la autodeterminación nacional, la
monarquía danubiana de los Habsburgos fue desmembrada por mostrarse inepta como
entidad multinacional para coordinar los intereses y las aspiraciones de sus
pueblos, y desde que en su lugar surgieron Estados también plurinacionales como
Yugoslavia y Checoslovaquia, que no tuvieron mejor suerte al enfrentar los
problemas nacionales, fue inevitable el proceso de ulteriores secesiones en el
sentido del principio nacional, definido en el siglo pasado como el derecho de
cada pueblo a su Estado propio.
Los restauradores
comunistas de Yugoslavia explotaron hábilmente los errores y las omisiones de
las democracias occidentales y los consiguientes conflictos nacionales, sobre
todo el croata-serbio, para sojuzgar a ambos pueblos. En vista de la guerra
serbocroata los comunistas reconocieron que ya eran insostenibles la fórmula y
la práctica del unitarismo yugoslavo, tolerado por los vencedores de al primera
guerra mundial y en 1945 establecieron la "República Federativa Popular de
Yugoslavia" que, por lo menos en teoría, tomó en cuenta las aspiraciones
de los pueblos nacionalmente oprimidos de la Yugoslavia unitarista, de hecho de
la Serbia engrandecida. La segunda Yugoslavia fue oficialmente caracterizada
con Estado plurinacional y a las "repúblicas populares" que la
integran se les atribuye desde el principio el carácter de Estados nacionales
de los serbios, los croatas, los eslovenos, los macedonios y los montenegrinos.
Tal la teoría. En
la práctica, al igual que en la Yugoslavia monárquica, prevalecieron los
intereses de Serbia, una de las seis repúblicas populares (denominadas socialistas
no hace mucho). Sucedió así porque los estrategas soviéticos de la revolución
mundial -quienes entre las dos guerras trataron de sacar partido de la
resistencia de los pueblos oprimidos en Yugoslavia contra los gobiernos
granserbios, apoyados por Francia-, al estallar la guerra contra el Tercer
Reich que en 1941 había ocupado Serbia, se dieron cuenta cabal de que
únicamente explotando el descontento de las masas serbias exacerbadas por el
colapso espectacular político y militar de la monarquía yugoslava en 1941,
podrían alimentar la revolución comunistas y las acciones diversionistas detrás
del frente alemán-ruso. De esa manera prevalecieron los intereses de un solo
pueblo también en la Yugoslavia comunista, dándole el carácter de Serbia
ensanchada como a la primera. Eso se manifiesta no sólo en los resortes del
poder que están en manos de los comunistas serbios, sino también en la división
territorial al menos parcialmente, por lo que quedan pendientes problemas de
orden interno y externo que determinan no sólo los gobiernos de fuerza y la
permanente crisis política interna, sino también tensiones permanentes y crisis
periódicas en las relaciones con los pueblos vecinos.
Uno de los
problemas expresamente interno es la cuestión de Bosnia. De las seis repúblicas
socialistas que integran la federación yugoslava únicamente Bosnia y
Herzegovina carecen de atributos nacionales. Otras anomalías de índole interna
y externa serían la incorporación a la república socialista de Serbia de Kosmet
(Kosovo-Metohija) como "territorio autónomo", donde vive casi la
mitad del pueblo albanés, de modo que dicha región acusa un carácter netamente
albanés. Algo parecido ocurrió con Voivodina. Esa región, con fuerte minoría
húngara, donde los serbios no cuentan con la mayoría ni después de la matanza y
la expulsión de 500.000 alemanes, también fue integrada a Serbia como una
"provincia autónoma". Queda abierto también el problema de Macedonia.
La tesis oficial es que Macedonia tiene carácter de Estado nacional. Como tal
tendría derecho a la Macedonia Egea, que forma parte de Grecia, y a la
Macedonia de Pirin, que es parte integrante de Bulgaria. De ahí el peligro
permanente de conflictos internacionales, principalmente con los búlgaros, que
sostienen que Macedonia es un concepto regional y no nacional y que los
macedonios son parte del pueblo búlgaro. Lo cierto es que los macedonios se
sienten más afines a los búlgaros que a los serbios. Además, en esa cuestión
Bulgaria cuenta con el respaldo tradicional de Rusia.
De modo que también
en la Yugoslavia comunista subsiste el agudo problema de la resistencia
nacional a la supremacía de Serbia de los croatas, eslovenos, macedonios y
montenegrinos, y las minorías albanesa y húngara. Es mismo fenómeno, como antes
de la guerra, determina tensiones internacionales, por cuanto Bulgaria, Albania
y Hungría se interesan por sus connacionales en Yugoslavia. Tampoco fueron
eliminados los recelos de Grecia, pese a la liquidación de las revueltas en la
Macedonia Egea, promovidas obviamente por los comunistas yugoslavos. A causa de
la política aventurera y demagógica de los jerarcas comunistas yugoslavos no
fueron resueltas de modo satisfactorio las relaciones con Italia. En la euforia
de vencedores después de la última guerra, los dirigentes del régimen comunista
no se contentaron con las disposiciones del tratado de paz con Italia de 1946,
según las cuales Trieste debió convertirse en una ciudad libre, una especie de
Estado tapón, cuyo gobernador Italia y Yugoslavia de común acuerdo lo
designarían, y Trieste, por resolución de los Aliados occidentales, pasó a
posición de Italia. Con ello se abrieron las puertas a eventuales reincidencias
del irredentismo italiano, fomentado por la permanente amenaza que constituye
la presencia de un Estado comunista militarista en la costa oriental del
Adriático, exponente real y potencial del imperialismo ruso-soviético.
Los analistas
políticos no toman en debida cuenta el hecho de que el pendiente problema
nacional, heredado de la Yugoslavia monárquica, jugó un papel importante en el
entredicho Moscú-Belgrado de 1945, y que los soviéticos están explotando esos
conflictos para presionar a los dirigentes comunistas serbios a retornar al
redil moscovita. Está comprobado que Rankovic en su tentativa de
"sukarnizar" a Tito gozaba del apoyo del Kremlin. En el momento de
estallar el conflicto Stalin-Tito, gran importancia tuvo la rivalidad
tradicional entre Serbia y Bulgaria como asimismo el expansionismo serbio en
menoscabo de Albania. Al morir Stalin, este problema se complicó más aun, ya
que los albaneses, temerosos de una acción conjunta de Moscú y Belgrado,
recurrieron al apoyo de Pekín. Así, gracias a las ambiciones granserbias, China
comunista consiguió una base en el área balcánica, frente a Italia.
Todo eso indica
que en Yugoslavia siguen chochando y enfrentándose los intereses de potencias
foráneas, intereses tan enmarañados que las anormales relaciones entre los
pueblos de este Estado plurinacional brindan oportunidad hasta a la China
lejana a entrometerse en los asuntos internos de un país heterogéneo en lo
nacional y lo cultural, restablecido en 1945 por fuerza, y en el marco de la
estrategia de la revolución comunista mundial. El Kremlin, empero, justamente a
causa de la no resuelta cuestión nacional que explotó hábilmente durante la
guerra, sufrió también reveses y decepciones.
Lo antedicho
indica que Yugoslavia, que actúa en función de Serbia engrandecida, no puede
mantenerse unida permanentemente. Puede subsistir únicamente como Gran Serbia y
con un sistema dictatorial. Pero Serbia representa apenas la cuarta parte del
territorio y de la población de Yugoslavia, de modo que no se podrá siempre
mantener a raya la oposición de los pueblos oprimidos, respaldados en parte por
las potencias foráneas, ni tampoco ahogar la aspiración de todos sus pueblos a
una vida libre, incluyendo al pueblo serbio, que no puede siempre desempeñar el
papel ingrato y degradante de carcelero de los demás pueblos de Yugoslavia.
Belgrado,
dependiendo después del conflicto Tito-Stalin de 1948, de la ayuda de las
democracias occidentales, tuvo que hacer ciertas concesiones a los pueblos
oprimidos de Yugoslavia. Empero es una gran incógnita si la dirección comunista
sabrá canalizar el incontenible movimiento de emancipación nacional y política
recurriendo a una evolución más o menos pacífica o se producirán conflictos con
intervenciones directas o indirectas de las potencias extranjeras con
implicaciones del peligro de conflictos internacionales. No se debe olvidar que
aquí se trata del explosivo terreno balcánico y de las cuestiones que fueron
causas inmediatas de la primera guerra mundial.
Ya es tiempo, por
cierto, de que los círculos internacionales, interesados en las condiciones
reinantes en Yugoslavia, en primer lugar en vista de las cambiantes relaciones
entre Moscú y Belgrado y de sus repercusiones en la presunta descomposición del
imperio de los satélites soviéticos europeos, tomen en consideración los
pendientes problemas nacionales como el factor principal del desarrollo de la
situación en un amplio y sensible sector del sudeste europeo.
Asimismo es
menester tomar en cuenta que la resistencia croata a la supremacía de Serbia
constituye le nudo de todo ese problema tan complejo. Croacia, dada su fuerza y
su evolución cultural y económica, puede ofrecer una permanente resistencia a
Serbia. Dicha oposición no pudo quebrarla la dinastía serbia ni tampoco lo
podrán los dirigentes comunistas serbios aunque disponen de todos los medios de
una dictadura que cuenta con la experiencia del comunismo internacional.
Croacia tampoco es inferior a Serbia en el plano político. Ella constituye la
espina dorsal de la resistencia de todos los pueblos de Yugoslava
oprimidos nacionalmente y a la vez la fuerza principal de la lucha por las
libertades democráticas de todos los pueblos y las minorías de Yugoslavia.
Durante la dictadura monárquica el movimiento nacional croata encabezaba la
lucha por los derechos democráticos e incluso liderazgo croata fue aceptado en
el período 1935-1938 por los partidos tradicionales de Serbia.
El vista de las
tentativas de negar la personalidad política y nacional de Croacia -cuyo origen
es la desacertada solución al término de la primera guerra mundial consentida y
respaldada por las democracias occidentales, aunque tal solución estaba en
contradicción con sus propios principios-, es preciso valorar correctamente el
hecho de que Croacia por su tradición cultural, nacional y económica reúne
todas las condiciones para convertirse en sujeto del derecho a la
autodeterminación nacional, y que nada ni nadie puede detener al pueblo croata
para que no realice, en circunstancias propicias, ese derecho.
En apoyo de esta
opinión cabe citar algunos hechos que deberían tener siempre presente los
comentaristas políticos.
Croacia figura en
la historia europea como la monarquía nacional, una de las primeras en Europa;
entre los siglos VII y VI un país fuerte, gobernado por príncipes y reyes de la
dinastía nacional croata. Extinguida la dinastía nacional, Croacia del siglo
XII al XVI se hallaba como Estado asociado e igual en unión con Hungría, a
través de la persona del rey conjunto de distintas dinastías (los Arpad, Anjou,
Luxemburgo, Corvino, Jagello y Habsburgo). De 1527 a 1918 al Reino de Croacia,
junto con Austria y los reinos de Hungría y Bohemia, integraba la monarquía
danubiana, regida por los reyes de la Casa de Austria. Incluso dentro del
sistema dualista de Austria-Hungría (1867-1918), Croacia tenía el status de
reino con derechos soberanos en la administración interna, la judicatura, la
educación el culto y la agricultura.
Derrotada y
desintegrada Austria-Hungría, Croacia por fuerza y contra la voluntad del
pueblo fue incorporada en el recién creado Reino de los Serbios, Croatas y
Eslovenos, gobernado en forma centralista desde Serbia y por su dinastía, así
como por el ejército, la diplomacia y el aparato administrativo
predominantemente serbios. A la vez fue explotada económicamente en provecho de
Serbia, uno de los países vencedores en la primera guerra mundial. Oficialmente
se lo llamó liberación de Croacia y unión nacional yugoslava. Cuando los
croatas reaccionaron con éxito organizando su movimiento nacional ampliamente
mayoritario sobre fundamentos democráticos y luchando con métodos pacíficos por
el establecimiento de la república de Croacia mediante el derecho de la
autodeterminación nacional, derecho recalcado por los vencedores en la primera
guerra mundial, los serbios contestaron con un inaudito terror político,
desconocido hasta entonces en la historia de los pueblos civilizados. Dicho
terror culminó con el asesinato de los líderes democráticos croatas perpetrado
en el recinto del parlamento de Belgrado en 1928, y con la consiguiente
promulgación de la dictadura del monarca serbio. El propósito de ese régimen
dictatorial, calificado en parte con razón por los comunistas como
militarista-fascista, fue impedir no sólo que los croatas realizasen sus
derechos nacionales, sino también negar la individualidad nacional de Croacia.
La dictadura
granserbia proclamó la tesis, que difundió por todos los medios de coacción, de
que el croata no es un pueblo en sentido étnico, sino una tribu de la supuesta
nación yugoslava. Eso equivale a negar el hecho incontrovertible de que
Yugoslavia no es un concepto nacional sin o de la geografía política. El nombre
croata, los símbolos nacionales (bandera, escudo, himno), los partidos
políticos e instituciones nacionales, culturales y hasta deportivas fueron
puestos fuera de ley. En cambio, el nacionalismo serbio fue favorecido, ya que
Yugoslavia en la mente de sus gobernantes se identificaba con la Gran Serbia.
Con el tiempo los croatas deberían serbizarse al desaparecer no sólo su
personalidad estatal sino también nacional. Ese genocidio, planeado con
amplitud, estaba aplicándose sin contemplación alguna. Las primeras víctimas,
como siempre en los casos parecidos, han sido los intelectuales. Albert
Einstein y Heinrich Mann solicitaron a la Liga para la Protección de los
Derechos Humanos que impidiera la matanza de los intelectuales croatas en las
calles de Zagreb por parte de los agentes policiales. Hubo también
persecuciones religiosas contra los católicos y los musulmanes, acompañadas por
acciones proselitistas a favor de la Iglesia Ortodoxa nacional serbia.
Semejante trato hacia
los croatas y otros pueblos y minorías no serbios en Yugoslavia motivaron que
Belgrado intentase, Abandonando a sus protectores franceses y a sus aliados de
la Pequeña Entente, alinearse con el Tercer Reich y la Italia fascista con el
propósito de conseguir su apoyo contra los pueblos oprimidos. Ese vuelco
tampoco pudo impedir el súbito colapso político y militar de Yugoslavia en
abril de 1941. Se estableció en el mismo momento el Estado de Croacia con el
título diplomático de Estado Independiente de Croacia. Hubo cambios
territoriales a favor de Hungría, Bulgaria y Albania; se tomaron medidas para
restablecer a Montenegro bajo la protección de Italia.
Según queda
dicho, todos esos acontecimientos, por las razones apuntadas, todavía no fueron
estudiados ni ponderados con debida imparcialidad en la literatura política
internacional. Lo mismo podemos decir respecto a la resistencia del pueblo
croata a la guerrilla comunista durante la última guerra cuando por orden y con
la asistencia de Moscú los comunistas perseguían la restauración de Yugoslavia
con el fin de que la frontera del imperio ruso-soviético de los satélites
europeos llegase al Adriático mediante la conquista de Croacia.
Al modo
propagandístico de presentar los acontecimientos, provocados por la política
gran serbia, en desmedro de sus víctimas, contribuyó también el hecho de que
los Aliados occidentales en la segunda fase de la guerra accedieron, bajo la
creciente presión soviética y contra sus propios intereses, a favorecer la
injerencia comunista en el Sudeste europeo, prestando a los guerrilleros
comunistas abundante ayuda militar y colaboración política. En pro de la verdad
hay que decir que los Aliados occidentales primero ayudaron a los guerrilleros
nacionalistas serbios que perseguían la restauración de la Yugoslavia
monárquica, pero en vista de la insensibilidad total de los políticos serbios
en el gobierno exiliado para los problemas nacionales, rehusaron dar su apoyo a
la realización de los planes granserbios. De ese modo las democracias
occidentales, a causa de sus errores iniciales de 1918-1919, se encontraron
durante la guerra impotentes para prevenir la comunicación de Yugoslavia y en
general la invasión soviética de la Europa Centrooriental.
No obstante ello,
todo el aparato propagandístico bélico tanto comunista como el de las
democracias occidentales, estuvo al servicio del Partido Comunista Yugoslavo,
aunque ya entonces era conocido como el exponente más fanático del
expansionismo comunista. Se ha ido tan lejos que incluso después de la guerra
todas las fuerzas opositoras al comunismo, sin distinción alguna, fueron
tildadas de perniciosas e incluso antidemocráticas. En semejante atmósfera no
se hacían distingos entre los esfuerzos de la nación croata por consolidar su
independencia obtenida y la forma del régimen, implantado en Croacia en las
circunstancias del predominio militar y político de las potencias del Eje. No
se tuvo en cuenta que los Estados nacionales permanecen y los regímenes
cambian. Es verdad que el mismo presidente F. D. Roosevelt, según los apuntes
de Harry Hopkins, en las deliberaciones mantenidas en 1943 con Sir Anthony
Eden, ministro de relaciones exteriores de Gran Bretaña, afirmó repetidamente
"que los croatas y los serbios no tienen nada en común, por lo que es
ridículo empeñarse en que dos pueblos tan antagónicos hayan de vivir bajo un
solo gobierno" (Robert E. Scherwood: Roosevelt y Hopkins, Barcelona,
1950, p. 242). Empero esas conversaciones contribuyeron tan sólo a que los
aliados retirasen su apoyo al gobierno monárquico exiliado y favorecieran los
planes comunistas, creyendo en sus promesas no cumplidas de justa solución de
los problemas nacionales y de respeto por el derecho de autodeterminación. A
posteriori los comunistas trataron de justificar el incumplimiento de esas
promesas, sosteniendo que la sacrificada lucha de los croatas por el
restablecimiento de su Estado milenario fue tan sólo una intriga y maniobra de
las potencias del Eje. El postulado de los croatas para realizar su Estado
nacional -afirman los comunistas- no fue la expresión de la auténtica voluntad
popular sino propaganda lanzada por los enemigos del mismo pueblo croata. Esas
tesis absurdas hallaron cierto eco en una parte de la prensa mundial, pese al
hecho de que la milenaria tradición estatal croata es una de las más viejas de
Europa y que a principios del siglo pasado el pueblo croata, igual que los
demás pueblos centroeuropeos, desarrolló una vigorosa conciencia nacional. Tan
pronto se creó Yugoslavia, el pueblo croata organizó un grandioso movimiento de
resistencia, democrático y republicano, mientras Mussolini e Hitler eran
todavía agitadores callejeros.
Teniendo en
cuenta todos esos hechos, nuestra redacción decidió publicar, con motivo de
cumplirse 25 años de la proclamación del Estado Independiente de Croacia, una
serie de trabajos relacionados con la lucha del pueblo croata por su
independencia nacional en virtud del derecho de autodeterminación nacional.
Sale en parte de ese marco únicamente el estudio sobre la defensa de Szigeth
hace 400 años, capitaneada por el ban (prorex) croata Nicolás Subic
Zrinski, caído heroicamente con toda la guarnición y glorificado como Leonidas
de la Cristiandad. Se trata, pues, de un tema íntimamente relacionado con las
demás colaboraciones, por cuanto ilustra y ejemplariza la vigencia y el
dinamismo de las tradiciones estatales y nacionales de Croacia. Asimismo
esclarece la disposición del pueblo croata a luchar y sacrificarse por los
valores comunes de los pueblos de la cristiandad occidental. Como la tirantez
actual entre el bloque occidental y el soviético recuerda los tiempos del
peligro otomano, es preciso evocar aquí la difícil situación y grandes
sacrificios del pueblo croata en esta lucha de dos mundos de civilización, y su
resistencia actual al comunismo.
Sabemos que no
estamos en condiciones de brindar una explicación íntegra de los
acontecimientos que conmemoramos, ya que ello será factible apenas cuando sean
accesibles todos los documentos desconocidos aún, una vez liberada Croacia. Sin
embargo, podemos contribuir al mejor entendimiento de uno de los problemas
clave de la Europa Centro-oriental. Creemos que nuestra condición de exiliados
políticos y el hecho de que Croacia por concurso de circunstancias se halló
entre las naciones vencidas al terminar la segunda conflagración mundial, no
será óbice para que los trabajos publicados sean tomados como aportes a la
literatura especializada. Vivimos en la época en que, en aras de la solidaridad
europea, occidental y de la entera humanidad, que requiere nuevos enfoques de
los problemas en interés de la paz, se vienen eliminando, sobre todo entre los
pueblos europeos, los últimos rastros de las viejas rencillas y prejuicios en
los estudios históricos. No vemos razón alguna para que Croacia no sea también
incluida en este proceso general, tanto más cuanto que tuvo que participar en
ambas guerras mundiales, cuando su libertad de decisión estaba bastante
restringida.
El Estado de
Croacia fue restablecido en abril de 1941, en un momento poco propicio, es
decir cuando en la Europa Central predominaban el poderío y la influencia de
los gobiernos no democráticos del Eje. Por ese motivo los comunistas quieren
negar carácter libertador a la lucha nacional croata. Aunque es sabida la
interpretación comunista de la libertad democrática y nacional, huelga destacar
que la lucha nacional croata sigue, en su fondo, la línea tradicional del
humanismo y la democracia occidentales. Ello es exacto particularmente respecto
a la resistencia del pueblo croata contra la imposición de la concepción
estatal y nacional yugoslava. La experiencia con la Yugoslavia monárquica entre
las dos guerras y con la actual Yugoslavia comunista ha demostrado que se trata
de un Estado plurinacional, creado y mantenido en provecho de un solo pueblo,
que suele sostenerse únicamente por la fuerza y la violencia contra la mayoría
de la población un régimen dictatorial. Por consiguiente, la lucha por el
Estado de Croacia equivale a la lucha por la libertad. Es la lucha por la
libertad y el progreso no sólo de los croatas sino de los demás pueblos y
minorías nacionales oprimidos en Yugoslavia, incluso
del pueblo serbio que sólo en su Estado nacional puede realizar las libertades
políticas e individuales y colaborar pacíficamente con los pueblos vecinos. Por
lo tanto, por su sustancia, la lucha por la libertad nacional croata es
hondamente humana, democrática y conteste con el superior bien internacional.
En nuestra época,
cuando prácticamente se acortan día a día las distancias geográficas, lo que sucede
en el Sudeste europeo puede tener repercusiones incluso en las repúblicas
sudamericanas. Tanto más cuanto que Croacia, igual que los pueblos
latinoamericanos, pertenece al mundo del Occidente Cristiano. Consideramos,
pues, que en nuestra calidad de refugiados políticos, cumpliendo con nuestro
deber hacia Croacia, retribuiremos en cierta medida a las naciones del Nuevo
Mundo que, para millares y millares de croatas, se han convertido en su nueva
patria, noble y libre. En momentos en que bajo la égida de la Conferencia
Tricontinental se fomentan organizan las presuntas guerras de liberación en
algunas repúblicas sudamericanas, creemos oportuno advertir de qué modo
practicaron los comunistas tal "liberación" en gran parte de Europa.
En el caso concreto de Yugoslavia es necesario conocer la verdad para que no se
repitan los casos, capaces de desmoralizar a las masas populares. Así no
debería repetirse el caso de rendir honores extraordinarios, como lo hizo el
gobierno democrático de la República de Chile, al dictador comunista yugoslavo,
quien llegó al poder como agente de Stalin y como jefe de una cruel y
despiadada guerrilla. En cambio, sucedió que dicho dictador comunista,
responsable de las matanzas colectivas de croatas, eslovenos, montenegrinos y
alemanes, quien ha privado a varios pueblos de la libertad y la independencia,
entre ellos al pueblo croata -cuyos hijos contribuyeron en medida considerable
al progreso de la República transandina- fue declarado doctor honoris causa
de las ciencias políticas y sociales de la Universidad Nacional en Santiago de
Chile, una de las instituciones docentes y de estudios más importantes de
América.
Por Francisco Nevistic, Buenos Aires
"El Estado nacional es en su raíz misma democrático
en un sentido más decisivo que todas las diferencias
en las formas de su gobierno".
Luis Diez del Corral: El Rapto de Europa, Madrid, 1959.
Ideas preliminares: la conciencia y la conciencia nacional
Hablando
sinceramente en términos filosóficos y científicos, nosotros los hombres no
sabemos qué es la conciencia. En todo caso es un "milagro" dentro de
los fenómenos accesibles a nuestra experiencia interna. Es una especie de
espejo. Pero no el espejo mecánico, en el cual se reflejan los objetos por
intermedio de las vibraciones de la luz y los colores. No es tampoco un centro
asociativo empirista (Locke) donde se entrecruzan las impresiones del mundo que
nos circunda, aun cuando lo es parcialmente. Es todo esto y algo más. Es un
centro, un espejo viviente, que tiene algo que ver con el mundo, que no se deja
reducir a las leyes matemáticas ni mecánicas. Es un espejo donde entran en
juego los impulsos, las tensiones, las fuerzas y los factores que indican hacia
algo que supera al mundo mecánico en su totalidad. Pero la conciencia no es
solamente un milagro para nosotros mismos -es decir para sí misma-, pues queda
un misterio, que tratamos de descifrar gnoseológicamente sin éxito, sino
también es un milagro en y para la historia universal.
En primer
término, en el sentido contemplativo-gnoseológico, la conciencia resulta un
milagro un poco "rebelde" y casi inalcanzable, hasta negativo,
mientras en la historia se convirtió en el milagro más fecundo, posibilitando y
siendo al mismo tiempo la misma línea ascendente evolutiva de la humanidad[1].
La conciencia en
su estado actual cuenta con millones de años de presencia del hombre en la
Tierra[2].
En la prolongada oscuridad de la prehistoria se combinaban y cuajaban los
elementos formativos de la conciencia humana, único fenómeno que merece, dentro
y fuera del mundo visible, la calificación de "bueno", como dijo
Kant, enfocándola en su aspecto de una voluntad ética[3].
No es nuestro
propósito entrar en el meollo del problema ni en su aspecto sustancial, como
tampoco enumerar las opiniones al respecto a través de la historia de la
filosofía. Hay tantas interpretaciones de la conciencia humana cuantas antropologías
filosóficas[4].
Más que la
cuestión sustancial, para nuestro propósito será necesario arrojar un poco de
luz sobre el problema de la relación entre la conciencia y el proceso de la
historia en su aspecto humanizante, su ascenso hacia una civilización siempre
más elevada, que merece el "digno nombre de civilización".
Rechazando el
evolucionismo absoluto e inmanentismo materialista y aceptando el evolucionismo
"creacionismo" [5]
no nos vemos dispensados de tomar en consideración la evolución biofisiológica,
formando las bases naturales para un acto creativo de un alma racional. Después
de la obra del Teilhard de Chardin creemos superadas todas las oposiciones al
evolucionismo, provenientes con la insistencia más tenaz justamente de los
círculos católicos. "En su ser más profundo el mundo es un sistema
órgano-dinámico en vía de la interiorización psíquica..." o "La
historia de la vida no es sino movimiento de la conciencia envuelta
morfológicamente..." (Le Coeur de la Matière). Su connacional,
antecesor pero materialista, J. Jaurès dice a su vez: "La humanidad es el
producto de una larga evolución fisiológica, que ha precedido a la evolución
histórica, y cuando el hombre... ha emergido de la animalidad... existían ya en
el primer cerebro de la humanidad naciente predisposiciones, tendencias".
En su interpretación materialista-idealista, como la llama él mismo, Jaurès
subraya la tendencia estética y de simpatía, como dos factores fundamentales de
la elevación del hombre desde su animalidad hacia los horizontes más elevados
de la eticidad. Los órganos de presa -el oído y la vista- se vieron desde el
principio inundados por las imágenes y armonías "que van más allá de la
necesidad inmediata del animal", formándose al mismo tiempo con el
sentimiento brutal también el sentimiento de simpatía, "preparando la
reconciliación fraternal de todos los hombres después de los combates seculares" [6].
De acuerdo con su
concepción general de la vida, los autores invocan los factores que les parecen
más adecuados para el desarrollo de la conciencia hacia el estado, cuando Kant
se vio autorizado a decir: "Pflicht ist die Notwendigkeit einer Handlung
aus Achtung für Gesetz" (El deber es la necesidad de un obrar por el
respeto a la ley). Jaurès sustancializa al cerebro humano, dándole una
autonomía casi completa frente al mundo y la historia. C. H. Waddington habla
de la transmisión y "apuntalamiento de la autoridad", de
"sabiduría biológica", etc., que nos elevaron a la eticidad
característica para el hombre de hoy[7].
Mientras el autor
anglosajón acentúa que no es la tarea de la ciencia fisiológica y socio-ética
"producir una visión divina de la situación humana", confiada por
cierto a un instrumento "bastante tosco", forjado por "un
herrero del pueblo", refiriéndose al intelecto humano, Maritain repite
aquella de San Pablo: Dii estis! ¿A quién dar nuestro crédito? ¿A las
hipótesis científico-positivas o a las creencias religiosas? ¿Es inconciliable
la oposición entre ellas? ¿Es una oposición real o ficticia?
Dejando en
suspenso esta serie de preguntas teóricas, la interpretación práctica de la
conciencia ha dado su fruto absolutamente positivo: el concepto de la
personalidad humana. Sobre su respecto descansa una gran parte de nuestra
civilización, como dice Maritain. Las constituciones modernas, aun en los
Estados comunistas, enumeran los derechos de la persona humana.
El camino hacia
esta altura fue muy arduo y penoso, pero una vez superado, hemos llegado al
estado que podemos llamar estado de civilización sin más. Esta doctrina personalista,
la formuló un argentino en la forma muy acertada y en el contenido bien
condensado[8].
En su camino
histórico-social el hombre tuvo que superar muchas formas de relaciones, que se
caracterizaban, cuanto más retrocedemos en la historia, por un poder absoluto
de hombre sobre el hombre. Después de la antropofagia, ha llegado la
esclavitud, la servidumbre, el salariado de la época industrial, soñado con la
liberación completa -desgraciadamente un sueño muy decepcionante- en el
comunismo. El derecho -"aliento inmortal de la humanidad"-, garantiza
hoy universalmente la integridad y la inviolabilidad de la persona humana,
convirtiéndola en la piedra angular y la joya más preciosa de nuestra
civilización. Sólo en ella pudo hallar su origen la Declaración de los derechos
del hombre. Así el misterio gnoseológico dio sus frutos históricos muy claros y
evidentes. Del centro rudimentario de la presa -un centro provisto de la vista
y oído para poder satisfacer sus instintos utilitarios- se ha desarrollado el
pedestal de los ideales y los valores más sublimes de estética, ética, derecho
y religión.
Pero la evolución
histórica no se ha quedado detenida aquí. Análogamente a la personalidad humana
individual, se ha desarrollado la personalidad colectiva de la nación. "No
es un azar que la era del moderno pensamiento nacional preceda inmediatamente
una era de movimientos individualistas por la libertad. La nación bebe, por así
decirlo, la sangre de las personalidades libres para hacerse ella misma una
personalidad" [9].
Estas
personalidades colectivas se han convertido a su vez, por lo menos en el ámbito
europeo, en otros tantos valores firmes del orden jurídico y político al mismo
tiempo. El estado nacional, la soberanía y la independencia nacionales -el
nacionalismo, son fenómenos específicamente europeos. Después de la revolución
francesa, proclamando el principio de la soberanía nacional -"la nation
assamblée ne peut recevoir d´ordres-", se produjo una reacción en cadena
en Europa y América latina. Conseguida la unión nacional alemana e italiana,
"es el siglo del nacionalismo, una doctrina que coloca en el centro del
interés la nación, el principio de Estados fundados sobre la soberanía e
independencia nacionales" [10].
El Estado
nacional, la soberanía nacional y el nacionalismo significan, en los sustancial, la formación de unidades territoriales y
personales autónomas, infranqueables para los demás, basadas sobre la afinidad
cultural y étnica de sus componentes. Una autonomía de esta índole
-personalidad colectiva- reduce en una forma siempre más amplia los
tradicionales conceptos de conquistadores, extranjeros y bárbaros. El Estado
nacional y la soberanía agregan al orden internacional jurídico-político un
criterio firma más, una norma de conducta, dejando los conflictos de los
individuos y facciones a la exclusiva competencia de sus próceres,
representantes legales: reyes, presidentes, etc., suprimiéndose lógicamente las
atrocidades, suavizándolas con una moderación de castigo, inspirada por la
amistad de una comunidad que se siente idéntica consigo misma. Las
intervenciones extranjeras, la intromisión en los asuntos internos ajenos, se
reducen al mínimo[11].
Pero este
desarrollo específicamente europeo, al llegar a su culminación empezó según el
parecer de muchos y por una dialéctica extraña, a operar contra Europa misma en
dos sentidos. Por dentro haciéndola perder definitivamente su unidad
tradicional de una comunidad cristiana, atomizándola en una multitud de Estados
y naciones soberanas. Estas nuevas unidades políticas soberanas se declaran
guerras que las conducen de una catástrofe a otra. A la primera guerra mundial
siguió la otra, convirtiendo al viejo continente en un montón de ruinas. Como
consecuencia inmediata de esto, se levantan desde afuera las colonias contra sus
metrópolis europeas, terminando con su imperialismo[12].
El maniqueísmo político y el caso croata
Actualmente se
está discutiendo este problema muy apasionadamente. Un gran número de autores
políticos, filosóficos y hasta religiosos refutan el valor de la soberanía, el
nacionalismo y los Estados nacionales, pronunciándose a favor de la integración
europea, atlántica, mundial. Esta sería un proceso inexorable de la evolución
de la Historia. No menos numerosos son sus adversarios. Éstos, si bien
reconocen un desarrollo unionista progresivo y universalista, hacen oposición
casi pasional a los "precipitados" planes universalistas. Las
naciones, las razas a las civilizaciones son los verdaderos vehículos del
acontecer histórico. Contra el delirio universalista, defienden las entidades
históricas -naciones, Estados nacionales, civilizaciones-, confiándoles el
papel preponderante en la actualidad y para el futuro próximo.
Por la posición
que cada uno de los bandos adopta y por los medios con que defienden su punto
de vista, aquí también asistimos a exageraciones. Todo lo que defienden los
unionistas es bueno, signado de progresista, y lo de sus adversarios de
retrógrado, reaccionario, hasta molo en su esencia. Un verdadero "dualismo
maniqueo" político[13].
En consecuencia,
cabe preguntar ¿bajo qué signo entrará nuestra época en la historia universal?
¿Bajo el signo unionista o de separación? W. Roepke preguntaba así hace veinte
años, refiriéndose al Weltanschauung del mundo actual.
Con la modestia
correspondiente, nosotros podemos preguntar: ¿Dónde ubicar la actual lucha
croata por la independencia? ¿No se trata de un caso separatista sin sentido?
¿No son nuestros esfuerzos y sacrificios en posición opuesta al sentido del
desarrollo de la Historia? Al luchar por un Estado nacional croata ¿no nos
entregamos a una tarea destinada al fracaso, porque nuestro nacionalismo,
nuestro Estado nacional, nuestros derechos de autodeterminación y soberanía
serían valores y conceptos superados? ¿Residuos de una época que está por
expirar? ¿Ideas, conceptos y organizaciones del siglo pasado?
La contestación a
las preguntas que figuran entre las primeras, la intentaremos al final del
artículo, dando la palabra a las autoridades reconocidas, mientras las que
figuran últimas en esta serie incumben al autor de este artículo. Es nuestro
deber llamar la atención de los grandes sobre los pequeños, intentar arrimar
nuestras preocupaciones y problemas a los de ellos, considerándolos como un
todo indivisible.
Caminando
fatigosamente por los tortuosos senderos de exiliados en el mundo libre, casi
diariamente chocamos con las preguntas: ¿Quiénes son los croatas? ¿Dónde está
Croacia? ¿Cuántos croatas hay?, etc. Al explicar nuestra situación en la forma
más sucinta, buscando satisfacer la curiosidad de nuestros conlocutores, no se
dejan esperar preguntas ulteriores: ¿Qué clase de derecho ampara a los croatas
en su lucha por la independencia? ¿Existe un sujeto -la nación, el pueblo
croata- como titular de este supuesto derecho?
Confesamos
francamente que no nos resulta siempre fácil contestar. Aun cuando existe en el
mundo americano en general un sentimiento liberal-democrático muy vivo y un
celo persistente por la soberanía nacional[14],
nos resulta difícil convencer a nuestros amigos, digamos en la Argentina, el
Brasil, los EE.UU. o Canadá, que nuestra lucha por la independencia tiene
posibilidad de éxito cuando les decimos que Croacia tiene algo más de 100 mil
kilómetros cuadrados, mientras que la Argentina tiene 3 millones, el Brasil,
los EE.UU. o Canadá hasta 10 millones de kilómetros cuadrados. ¡Pequeñez,
debilidad, incospicuidad sin remedio! ¿Dónde está el sujeto, dónde el espacio
para la soberanía croata y para una Croacia independiente?
La primera
observación que hemos de hacer aquí es que en el campo de valores morales,
inclusive el derecho, no vale el concepto de cantidad, específico para el mundo
físico-mecánico. En cuanto, empero, a los pueblos grandes y pequeños de Europa,
contestamos con el académico español: "Las naciones europeas se han encontrado
formando una constelación coherente gracias a poderosas fuerzas centrípetas y
centrífugas, una constelación ciertamente de primera magnitud, que
orgullosamente querían ser soles y sobrepasar la luz del otro vecino, pero
donde cada una tenía señalada, en última instancia, una misión singular y
fundamental que cumplir. Había de un lado las naciones pertenecientes al
círculo interno de Europa y las del externo: las occidentales, más desenvueltas
y coherentes, con plena autonomía política desde fecha temprana, y las
atomizadas de la Europa central sobre las que gravitaban impeditivamente las
consecuencias de haber sido pedestales en la Edad Media de las instancias
universalistas del Imperio y del Papado"[15].
En consecuencia,
¿dónde está el sujeto del derecho de autodeterminación en el caso croata?
Escribiendo este
artículo, un amigo nos hizo llegar un número de la revista belga Justice
dans le monde, donde figura un excelente artículo del padre jesuita francés
Dr. André Bonnichon, ex profesor y decano de la facultad de derecho en Shangai,
actualmente profesor de derecho civil en el Instituto Católico de París. Dicho
artículo se titula: Le principe des nationalités et les requêtes de la
morale, donde su autor examina el principio de nacionalidad y el derecho de
autodeterminación. Lamenta que los juristas, al tratar los dos, o no definen
con rigor el derecho de autodeterminación o dejan a oscuras al sujeto -la
nación, a la cual pertenecía este derecho. "Droit sans titulaire
suffisement défini, ou bien titulaire d´un droit peu défini: tels sont dux
écueils". Bonnichon cita el texto del Dr. Duverger (Le Monde del 13
de mayo de 1955) donde se dice: "El derecho de los pueblos de disponer de
sí mismos no es separable del derecho de los individuos de disponer de sí mismos".
Reconociéndole que hay "algo profundamente verdadero" en su
afirmación, el padre Bonnichon agrega que los políticos quieren más. "La
asimilación del individuo", por ejemplo, requiere aclaraciones.
Especialmente en el sentido de si el derecho de disponer de sí mismo es
idéntico al derecho de "formar un Estado". Por ello, y para evitar
incertidumbre, oscuridades y dilemas de los juristas y políticos, Bonnichon
invoca a los moralistas. C. Coste, al que el padre Bonnichon cita entre los
mejores tratadistas de la moral internacional en la actualidad, ha formulado el
problema de la manera siguiente: "Los principios especiales del derecho de
disponer los pueblos de sí mismos, pertenecen al derecho natural, ligándose
directamente con los derechos fundamentales de la personalidad humana. Se puede
solamente hesitar cuando se trata de sus aplicaciones.
Teniendo en la
cuenta esta "hesitación" de Coste, la necesidad de
"justificación" de Bonnichon y su idea de que no hay
"hesitación" donde hay lugar para un "alma nacional"
-"la France a un âme", como lo formuló Michelet o, para añadir por
nuestra parte- "une nation, c'est pour nous une âme, un esprit, une
famille spirituelle" (Renan), queremos indicar aquí la presencia histórica
del pueblo croata a través de más de trece siglo, lo que nos autoriza a decir:
Croacia tiene un alma o Croacia es un alma. Tanto más, que el padre Bonnichon
menciona a los croatas, junto con catalanes, vascos y flamencos, como un caso
marginal justificando la duda en cuanto a la aplicación del derecho de
autodeterminación. Esto nos va a poner en evidencia que el sujeto del derecho
de disponer de sí mismo en el caso croata está bien definido y que no queda
ninguna duda al respecto. Así obtendremos uno de los dos términos -el derecho y
su titular- justamente el titular del derecho de autodeterminación.
Claro que no
podemos hacer grandes incursiones en la historia croata. Nos limitaremos a lo
más indispensable para nuestro objetivo.
Según ciertas
opiniones, nosotros los croatas, al defender la soberanía, aceptando los
postulados del nacionalismo croata, defenderíamos "remo fictam et
pictam" y no "rem factam et natam", como ha formulado Nietzsche,
refiriéndose al nacionalismo en general. Veamos, pues, que no es así.
El basileus
bizantino Constantino Porfirogeneto, en su famoso libro, una de las fuentes
principales de la historia de la temprana Edad Media -De Administrando
Imperio- precisamente en los Capítulos 29-35 relata sobre el pueblo croata,
su patria actual a las orillas del Adriático y entre los ríos Drina, Danubio,
Sava hasta el río Rascia en Istria. El emperador anota que los croatas en aquel
entonces fueron uno de los pueblos más fuertes en Europa y nos deja la
"estadística" de sus fuerzas armadas.
Los pontífices
romanos a su vez, institución no sólo religiosa, sino también un elemento
esencial de la política, cultura y, hasta cierto punto, de la economía de la
Europa, dejaron en los documentos de carácter solemne testimonios de la activa
presencia del pueblo croata en aquella constelación de los pueblos europeos
durante más de un milenio, que menciona el académico español Del Corral.
Así ya el Papa
Agatón concluye con los croatas un pacto de mutuo respeto. Desde entonces no
transcurrió un solo siglo hasta hoy, en que el pueblo croata no sea objeto de
los documentos papales. Los pontífices romanos llevan la correspondencia
permanente con los reyes y banos como jefes políticos croatas, o con sus
cardenales, obispos, priores de los monasterios, sus jefes espirituales. Una
vez nos llaman "dilecti filii", otra vez "antemurale
Christianitatis"; en cierta ocasión nos elogian, en otras amonesta.
"Pessimus dux croatorum" fue calificado uno de nuestros audaces dux,
quien acarreaba dificultades al comercio veneciano por el Adriático.
No es nuestro
propósito valorizar intrínsecamente las relaciones de los croatas con el centro
de la religión y la cultura europeas, sino solamente
indicar al lector interesado que la historia croata no es un mero
"romanticismo"... El pueblo croata es una entidad, una individualidad
política e histórica de larga memoria. Thomas Archidiaconus en su
"Historia Salonitana" del siglo XII, la "Crónica" del
presbítero de Duclia (presbyterus diocletatis), obras escritas en latín,
informan ampliamente sobre la vida y la historia del pueblo croata en los
primeros siglos de su vida en la patria que habita todavía hoy.
"Methodos" y el "Reino de Croacia", dos obras en el idioma
croata, varios siglos más viejos, son testimonios que coinciden en lo esencial
con las dos obras mencionadas en latín[16].
Extinguida la
dinastía nacional croata en el año 1102 formamos la Unión Personal con los
húngaros hasta que optamos en el año 1527 por la dinastía de los Habsburgo,
formándose así la Monarquía danubiana. Durante todo este tiempo hasta 1848, fue
la nobleza croata el portador de la voluntad política croata en el sentido de
la verdadera nación croata -"pars pro toto", como lo dice Hans Kohn
en su "Historia del nacionalismo". El Sabor, institución
parlamentaria del pueblo croata, actuaba activamente durante todos estos largos
siglos. De ahí se levantaban las voces del pueblo croata -Regnum regno non
praescribit leges- contra todos los intentos austríacos o húngaros por
disminuir la autonomía croata o violar su orden interno. El ban (prórex)
croata era virrey en Croacia y el verdadero jefe del poder ejecutivo y
legislativo de su pueblo.
Recordamos con
este objetivo, que el pueblo croata, aún bajo el yugo comunista y serbio,
celebró el año pasado 900 años de uno de los más antiguos monumentos de su
historia. Se trata del monasterio de las hermanas benedictinas, que fundó el
rey nacional croata Pedro Kresimiro el Grande en 1066, dotándolo más tarde el
rey Zvonimiro con bienes inmuebles. El monasterio se halla en la ciudad de
Zadar (Zara) en las orillas del Adriático. El mismo año se celebraron los 900
años de la existencia de la ciudad de Sibenik (Sebenico), fundada por el mismo
rey Kresimiro. En dicha ciudad hay muchos monumentos de la historia croata,
pero el más precioso en su catedral, edificada en los siglos XV y XVI, llena de
motivos de la vida real de su pueblo. En Trogir en el año en curso se ha
festejado 300 años desde la aparición de la primera obra científica sobre la
historia croata, escrita por Ivan Lucic. Se trata de la obra: De Regno
Croatiae, Slavoniae et Dalmatieae, libri sex, aparecida en Amsterdam en
1677. El año 1968 se cumplirá el centenario del avenimiento entre los croatas y
los húngaros, por el cual establecieron sus relaciones con más precisas
estipulaciones jurídicas después de la completa disolución en 1848, y que nos
unían con este pueblo vecino desde 1102.
La nación croata,
en consecuencia, se ha venido forjando durante muchos siglos sea en el campo
político, cultural, religioso, militar o idiomático. Un pueblo que ha dado al
mundo a un R. Boskovic, con toda una pléyade de sabios en el campo de las
ciencias exactas como Nicolás Tesla, Leopold Ruzicka, Mohorovicic, prof. Prelog
o prof. Bosnjakovic en la actualidad; una nación que enumera entre sus artistas
al miniaturista J. Klovic, "maximus in minimus", Miguel Ángel en
miniaturas, a Ivan Mestrovic y otros tantos filósofos, escritores y artistas,
no es una nación que cultiva un concepto romántico de su historia. El pueblo
croata ha dado al mundo santos y mártires culminando
en la personalidad del cardenal Stepinac en nuestros días el rasgo religioso
del pueblo croata. En el campo militar Nicolás Subic Zrinski y la familia
Frankopan, sin mencionar a Berislavic, Bakac, etc., que durante siglos
resistían muriendo conscientes de que morir por su patria era morir por el
mundo cristiano en general, dejan testimonio de la valentía militar croata.
Estos ejemplos sirven solamente como ilustración, lejos de agotar el caudal
histórico croata.
Si es así, nos
siguen preguntando: ¿por qué Croacia no es hoy independiente? Nosotros
pertenecemos al círculo interno de Europa, diría Diez del Corral, al círculo de
naciones "atomizadas", donde el Imperio y el Papado "gravitaban
impeditivamente" sobre las tendencias de una plena autonomía y soberanía
nacionales. Las naciones occidentales, protegidas contra las invasiones
orientales -y el pueblo croata formaba parte del muro
protector contra el cual venían quebrándose las olas de los tártaros (1242) y
los otomanos, consiguieron independencia, separándose del Imperio. Las
dinastías nacionales -española, francesa y, parcialmente, inglesa-, fueron el
factor principal en la formación de los respectivos Estados nacionales. Así,
por ejemplo, dice Renan: "Este gran reinado francés era tan altamente
nacional, que días más tras de su caída, la nación pudo mantenerse sin
ella". René Johannet, otro escritor francés, analizando el principio de
nacionalidad, halla en su formación un principio absolutista y otro
democrático, dando al primero el carácter racional, mientras al segundo lo
caracteriza pro su afectividad. ¿Cuál de los dos contribuyó más a la formación
de la nación francesa? ¿"Leyes civiles" o "Contrato
Social"? "Le politiciste... ou l'homme sensible?"
[17],
reconociendo el mérito de los dos casi por igual.
¿Y en el caso
croata? Como la nación "atomizada" dentro del Imperio, dando
prevalencia a la idea del universalismo sobre la del particularismo, los
croatas tenían los reyes de la Casa de Austria como continuadores del Imperio.
El propósito de los jefes del Imperio no podía ser la disgregación del mismo ni
favorecer los movimientos del separatismo nacional y la formación de las
unidades políticas soberanas. Cuando el cardenal Richelieu, consolidando el
Estado francés, pactaba con los otomanos contra los Habsburgo, las familias
croatas más destacadas de aquel tiempo --los Zrinski y Frankapan- fueron
decapitadas por haber intentado pactar con los turcos, buscando independizarse
del Imperio y restaurar la soberanía completa del pueblo croata. Dentro de este
ambiente hemos quedado hasta 1918, formando parte del Imperio de Metternich. A
él precisamente el francés KL. Eisenmann, adversario del historiador austríaco
von Serbik, considera como
"último y
gran representante de un pensamiento universal... la comunidad de los Estados
cristianos y de su jerarquía social fundada en la historia"
[18].
Es pues casi
natural que a nosotros los croatas nos faltó este elemento nacional
absolutista, que sustancialmente contribuyó a la formación de las naciones occidentales
y que hoy constituye su gran ventaja. El factor absolutista de nuestra
comunidad política actuaba en el sentido inverso. Toda la tentativa de
separación nacional fue considerada como traición del Imperio, de los
Habsburgos, una comunidad no solamente política sino sagrada.
Pero al lado del
universalismo imperial y el Papado, nosotros los croatas tenemos otro elemento
todavía más decisivo, que gravitaba "impeditivamente" en la
restauración del antiguo Estado de Croacia y la soberanía del pueblo croata. Se
trata de las invasiones de los otomanos y de las luchas seculares que tuvo que
sostener el pueblo croata. Más de cuatrocientos años -desde 1463-1878- tuvimos
que luchar, defendiendo palmo a palmo nuestro suelo natal. El saldo biológico,
cultural, económico y, consecuentemente, político, resultó sumamente trágico.
Mientras los reyes católicos de España, los reyes ingleses (Enrique VII y VIII)
y los franceses (Francisco I) se alejaban del Imperio, formando sus
"autonomías" nacionales bien organizadas, nosotros moríamos
defendiendo su retaguardia[19].
Mientras los exploradores ingleses John Hawkins y Francis Drake con el pillaje
creaban la base financiera del imperio británico en el siglo XVI, nosotros los
croatas anegábamos nuestro suelo patrio con la sangre en las batallas por la
comunidad cristiana y contra los otomanos: Krbavsko Polje 1493, Dubica 1513,
Jajce 1523, Klis 1524 y 1537, Siget 1566, Sisak 1593, Otocac 1663, etc., fueron
sangrientos campos de batalla. Mientras la reina Elizabeth repartía el pillaje
con dichos piratas[20]
el nuncio apostólico Malaspini del Papa Gregorio XIII en la ciudad austríaca de
Graz, informa al Papa y solicita que ayude a los croatas a reconquistar las
fortificaciones en el río Una, donde los otomanos llevaron al cautiverio
"más de 70.000 campesinos", mientras que muchos refugiados del año
1566 viven todavía en Austria e Hungría. De acuerdo a las recientes
investigaciones históricas, Croacia perdió en los años 1463 y 1603 más de
500.000 hombres llevados al cautiverio otomano, sin contar los muertos en los
campos de batalla[21].
Disminuido así considerablemente el potencial demográfico de un pueblo,
inevitablemente disminuyó también altamente su peso político.
Sin embargo, y a
pesar de todas las dificultades y tragedias, el pueblo croata conservó durante
estos largos siglos de luchas y divisiones administrativas, políticas y
religiosas, los elementos fundamentales de su autonomía estatal y la viva
conciencia de su unidad. Los factores "impeditivos" habían producido
graves heridas y el debilitamiento del organismo nacional, pero la conciencia
nacional no se apagó. La tensión entre las tendencias universalistas y el
separatismo en el sentido de una renovación completa de la soberanía -Starcevic
en 1861 [22]-
o la combinación con los eslavos del sur étnicamente más afines -Strossmayer y
más tarde Trumbic[23]-
desgarraban el alma y ofuscaban la conciencia, pero la mantuvieron vigorosa.
Así, por ejemplo, mientras el Sabor (parlamento) en el año 1848 disolvió
todos los vínculos con Hungría, proclamando la independencia de Croacia, el
virrey J. Jelacic, uno de los más destacados generales del Imperio, hizo
prevalecer la balanza a favor de la concepción universalista, luchando
lealmente por el Imperio. En el año 1918 el mariscal del campo Boroevic,
también uno de los militares más capaces del Imperio en la primera guerra
mundial, defendió sin vacilación la idea universalista, y cuando ésta perdió ya
toda posibilidad de salvarse ante la ofensiva general de la idea de
nacionalidades, intentó salvar el derecho de autodeterminación del pueblo
croata y restaurar una Croacia libre e independiente, pero ya era demasiado
tarde. De facto, en el momento de la disolución de la Doble Monarquía,
el elemento "democrático", "l'homme sensible", tenía el
destino del pueblo croata en sus manos. Pero una parte de este hombre común,
pintando una imagen romántica de la unión con los serbios, ayudó grandemente a
quitar a su pueblo la posibilidad de proclamar la soberanía y restaurar la
integridad de su antigua independencia estatal. La política de Trumbic y sus
secuaces, favoreciendo la unión con los sureslavos, especialmente con los
serbios, sirvió a éstos de pretexto para la ocupación de Croacia, eludiendo
todas las obligaciones, tendientes a organizar una unidad política
verdaderamente democrática. Durante más de 1300 años de la vida en su patria
odierna, los croatas no aceptaron ningún estado como legal, si no fuera
aceptado y aprobado por el Sabor, su parlamento. En lugar de sancionar
el acto de la "unión" con los serbios, realizada ilegalmente el 1 de
diciembre de 1918, los serbios disolvieron el Sabor. El intento de
resistencia del resto de las tropas croatas que formaban parte del ejército en
disolución de la vencida monarquía, sometieron a fuego (6/12/1918) ensangrentando
así las calles de Zagreb, capital croata, con la sangre inocente de aquel
pueblo tuvo que desempeñar al lado del pueblo serbio el papel de una de las
piedras angulares del nuevo edificio político.
Esta sinceridad
requiere más aclaraciones. Trumbic y sus partidarios, amargados por el
"universalismo" imperial, pues vestía cada vez más el ropaje nacional
austríaco o húngaro, inspirados por los ideales de un ecumenista anticipado
como lo era el obispo Strossmayer, no cometieron felonía nacional. Al aceptar
la concepción yugoslava, intentaron salvar a Croacia y su integridad
territorial contra las ilegítimas pretensiones italianas, apoyadas en un pacto
(Pacto de Londres de 1915), concebido no en las ideas universalistas por cierto
sino tendiente a realizar los sueños de un maquiavelismo y un nacionalismo,
definido como "sacro egoísmo". Vencedores con los aliados
occidentales, los serbios eludieron todas las obligaciones aceptadas durante la
guerra en la discusión y las tratativas con Trumbic y sus secuaces. Mataron con
su procedimiento también el espíritu y la idea misma de un estado democrático,
común a los croatas, serbios, eslovenos y montenegrinos. Justamente aquí se
complicaron las cosas. Desde aquel momentos se lleva
una lucha titánica aun dentro de un cuadro de proporciones reducidas entre el
pueblo croata y el serbio, que dura hasta hoy. Nos costó, especialmente a
nosotros los croatas, un precio inestimable en bienes, vidas, y, por fin, nos
privó por completo de la libertad y la independencia nacional justamente en el
momento en que el derecho de autodeterminación de los pueblos soberanamente
triunfó en el ambiente europeo y en el ámbito de la civilización occidental en
general.
En lugar de
tratar de tratar de convalidar, y si fuera posible, de fortalecer
intrínsecamente a la nueva creación política, que ase llamará desde ahora Reino
de los Serbios, Croata y Eslovenos y más tarde Yugoslavia, es decir, el país de
los eslavos del Sur, dándole las bases democráticas, respetando la voluntad de
sus pueblos y sus tradiciones, los serbios venían introduciendo la opresión, el
pillaje y el terror en forma de crescendo galopante hasta proclamar la
dictadura personal de su rey, Alejandro Karageorgevic, el más odiado monarca
extranjeros de cuantos tuvo que soportar el pueblo croata en su larga historia.
Los bienes económicos croatas fueron derivados a Belgrado y de ahí nos venían
el terror, la persecución, las cárceles, los fusilamientos y las horcas[24].
Consciente de sus
derechos, el pueblo croata estrechó filas en torno al Partido Campesino Croata
y su líder indiscutido Esteban Radic, un hombre político de verdadera
educación, formación y sentimientos democráticos. Todavía él soñaba poder
convertir la nueva comunidad en una entidad de carácter democrático, aceptable
para los sentimientos, las tradiciones y los intereses de todos. Los serbios,
en contrario, especialmente su dinastía de los Karageorgevic, viéndose a sí
mismos en función radicalmente antidemocrática y ante la marca de la voluntad
opositora de los demás pueblos del estado plurinacional yugoslavo que cada vez
más se sumaba a la lucha con los líderes croatas, levantada las fortificaciones
cada vez más espesas y graves entre sí y su oposición mayoritaria. Con la
muerte violenta de Radic y otros dos diputados croatas, el conflicto entra en
su fase decisiva. Los propósitos de la política serbia -serbizar a Macedonia y
a la mayor parte de las provincias croatas- como si hubiera llegado al punto de
realizarse. Parecía haber llegado la hora de la vieja política serbia
expansionista, planeada por I. Garasanin a mediados del siglo pasado[25].
Cuanto más los croatas, macedonios, montenegrinos, albaneses y húngaros
resistían a esta política hegemonista, tanto más parecía lógico a los serbios
organizar las instituciones y mecanismos de terror. El régimen personal del rey
Alejandro reforzaba la policía y el ejército de tal manera que los serbios se
convirtieron en un pueblo armado, en un militarismo absolutista contra la
libertad de los demás[26].
De esta manera el
espíritu hegemonista serbio anuló todos los vestigios de la democracia en
aquella parte del mundo. El aparato administrativo, militar y policial en manos
serbias devoraba los recursos, creados por la laboriosidad de otros,
especialmente de los croatas y eslovenos, preparando así las condiciones -la
militarización y el enriquecimiento de la clase dirigente serbia y la
pauperización y la esclavización política de los demás pueblos- para la guerra
intestina de los pueblos para los cuales Strossmayer soñaba una comunidad verdaderamente
ecuménico-democrática. Después de tantos martirios, sufridos en nuevas
condiciones, el pueblo croata aprovechó la oportunidad propicia, en el año
1941, para proclamar su independencia, restaurando jurídica y formalmente su
antiguo Estado soberano e independiente. Los húngaros anexaron sus partes
históricas de Voivodina; los macedonios, sintiéndose parte integrante de la
nación búlgara, se unieron a ella, y los albaneses de Kosovo y Metohija, aún
bajo la ocupación fascista italiana, dieron grandes expresiones de satisfacción
por haberse unido a la madre patria Albania. Los sueños serbios -injustos y
absurdos- se vieron así en doce días completamente desvanecidos. Su aparato
administrativo, policial y militarista no sirvió para nada. Su único, visible y
real fruto era el descontento total de los súbditos, lo que se convirtió en la
tragedia común de los justos y culpables por igual.
La historia de lo
que siguió es conocida. La segunda guerra mundial o, mejor dicho, su
terminación, trajo por segunda vez a los serbios "su victoria". Para
ello obraron dos factores de preponderancia decisiva. Los aliados no reconocían
el desmembramiento de la Yugoslavia monárquica considerándolo, injustamente,
como consecuencia de la acción de las potencias del Eje. Este no reconocimiento
tenía sus consecuencias prácticas y político-jurídicas formales de suma
importancia. De acuerdo a esta opinión, que por cierto contrasta con la
voluntad de los pueblos, que se oponían al imperialismo granservio, cualquier
movimiento de resistencia bajo la bandera yugoslava, con miras a la
restauración de Yugoslavia, se consideraba legítimo, aliando, amigo. Por otro
lado, habiendo la burguesía serbia perdido totalmente la confianza del propio
pueblo durante su dominio de veinte años, la iniciativa la tomó apoyado
igualmente por los aliados occidentales como por la Rusia soviética, si bien
por motivos diferentes. Así el PKJ (Partido Comunista yugoslavo) camuflado bajo
el rótulo de la "guerra de liberación nacional" protegido por la
fórmula política-jurídica de una resistencia legítima y abastecido
abundantemente con armas, municiones y alimentos, conquistó el poder. Vista la
"legitimidad" del Estado yugoslavo, que realmente era un
"piccolo imperio" hegemonista serbio, la mayoría absoluta de los
servios se alistó con el nuevo protagonista de la restauración de Yugoslavia,
con el PKJ. Ofendidos por la "traición" de los croatas y los demás
pueblos, especialmente el macedonio y el albanés y la minoría alemana, los
serbios, por intermedio del PKJ, desahogaron su odio contra todos,
especialmente contra los croatas, culminando sus atrocidades con la ya
histórica Tragedia de Bleiburg. El mundo de los vencedores hizo oídos sordos o,
si "algo" admitió, lo consideraba como castigo de los "traidores"
y "colaboracionistas", "asunto interno" de Yugoslavia.
¡Tremenda ofensa a la justicia! ¡Inconcebible miopía política! Desde aquel
momento el pueblo croata y los demás pueblos allí esclavizados empezaron una
nueva lucha por la libertad. Las nuevas condiciones han impuesto nuevas formas
de ella. En el período stalinista y de euforia triunfante de Belgrado, se
extendió sobre Croacia un silencio sepulcral. Las persecuciones más brutales se
perpetraron so capa de la "unidad y fraternidad". Una resistencia pasiva
fue la única arma del pueblo: pero en el período poststalinista los pueblos
empezaron a hacer oír su voz de descontento y protesta. De acuerdo a la
naturaleza del nuevo régimen, basado en la filosófica marxista del materialismo
histórico, estas voces se sintieron justamente en el campo económico. El
centralismo hegemonista serbio había instalado nuevamente su poder absoluto
sobre los recursos de los demás, especialmente de las repúblicas eslovena y
croata como las más desarrolladas. Pero tras los problemas económicos siempre
estaba presente también el problema nacional. A pesar de la corrupción que
Belgrado ejercía con el dinero de la industria eslovena y croata, favoreciendo
a los colaboradores macedonios y albaneses, los líderes comunistas de estos dos
pueblos acentuaban cada vez más sus simpatías tradicionales por los croatas,
uniéndose ahora a la oposición "económica" de los eslovenos y
croatas. Sólo esta solidaridad espontánea hizo posible la eliminación de A.
Rankovic y de sus más adictos cómplices serbios, que habían instalado un
tremendo sistema de terror y de pillaje. Tras una lucha prolongada y cada vez
más abiertas desde 1958, 1964, 1964, 1965 y 1966, el cuarto plenario del Comité
Central del partido comunista, celebrado en la isla de Brioni (1966) eliminó a
Rankovic, punto desde el cual se señala el desmoronamiento general de aquella
injusta, antihumana y antidemocrática creación política.
Los acontecimientos son elocuentes
No queremos
entregarnos a conjeturas. Preferimos dar la palabra a los actores mismos de
aquel drama, que inspira a la par un sentimiento de repulsión la más completa y
de una admiración muy extraña. Así, por ejemplo, que el día 15 de marzo ppdo. se formuló una Declaración sobre la denominación y la
función del idioma literario croata, elaborada en el plenario de la sociedad de
los escritores de Croacia. Esta declaración fue firmada por 18 instituciones de
las más representativas de la vida cultural en Croacia bajo el gobierno
comunista. Quejándose contra la degradación y la reducción del idioma croata a
la posición de un provincialismo so pretexto de la identidad del idioma
serbocroata o croata-serbio, estas eminentes organizaciones croatas piden dos
cosas del gobierno de Belgrado: 1) cambio del artículo 131 de la actual
Constitución, que debería redactarse de la siguiente manera: Las leyes
federales y los además actos generales de los órganos federales deben
publicarse en su texto auténtico en cuatro idiomas literarios de los pueblos de
Yugoslavia: el serbio, el croata, el esloveno y el macedonio. En las
comunicaciones oficiales los órganos federales deben atenerse al principio de
la igualdad de todos los idiomas de los pueblos de Yugoslavia. El idioma croata
debe llamarse por su nombre -el croata, y no serbocroata o croata-serbio. 2) En
consecuencia, des precedente requerimiento -dice textualmente la Declaración-
es necesario asegurar un consecuente uso del idioma croata literario en las
escuelas, la prensa, en la vida pública y política, en la radio y televisión
siempre cuando se trata de población croata..."
La lucha por el
idioma materno no es una cosa específica del marxismo. Ella constituye desde
siglos el principal instrumento para la emancipación, la liberación y la
soberanía de los pueblos. Es por eso que ahora presenciamos un gran
espectáculo, que ha provocado dicha Declaración croata. Los serbios de todo
tinte y una minoría croata casi inexistente y oportunista levantan voces de
amenazas ensordecedoras. Los tribunales partidarios ya han intervenido y las
primeras sanciones aplicadas. Los comunistas croatas tienen sus nuevos
"mártires". V. Bakaric, primer comunista de Croacia y miembro del
Comité Central del PKJ, sobre el cual pesa de modo especial la nueva
"rebelión", ha postergado la reunión del Comité Central de la Liga
Comunista de Croacia por tiempo indeterminado. Motivando su decisión, Bakaric
dice entre otras cosas:
"El
nacionalismo entre nosotros y de acuerdo a la opinión más o menos de todos
aumenta de 1952 en adelante con un elan más pronunciado desde 1962 y 1963. Si
miramos a los voceros más vociferantes, advertimos que se están cambiando. En
1963 y 1964 fueron los del sector económico, o mejor dicho del sector
administrativo, partidario o estatal, interesado por la economía. La causa
básica de esto era el centralismo, es decir la distribución de los fondos.
Habíamos dicho que con la reforma, el nacionalismo decaería, y en estos
círculos eso se ha producido. Formalmente el nacionalismo ahora es aceptado por
otros, justamente aquellos que en la fase actual de la revolución no hallaron
su puesto, con los que no hemos encontrado un lenguaje común y quienes chocarán
todavía por un cierto tiempo con nuestro sendero".
Refiriéndose a
"los focos, creadores de esta situación", Bakaric agrega: "Por
ejemplo, tuvimos en primer término un conflicto con el grupo de los filósofos[27].
Nuestro propósito era vencerlos políticamente. No tomábamos ninguna medida
administrativa". Bakaric aborda luego el caso del historiador croata
comunista Francisco Tudjman, anunciando su "arreglo" detrás del telón
con el Comité Central. Después continúa textualmente: "En la Matica
Iseljenicka (Instituto para los emigrantes), oímos cosas similares... se ha
mencionado al compañero Holjevac[28]
y su actuación en el Consejo de la República el año pasado, cuando se discutía
el problema de los premios Bozidar Adzija[29].
Apreciando la situación en su totalidad, sería lógico que él hubiera presentado
la renuncia, lo que le pedimos y que él no hizo "culpándolo de no aceptar
así la crítica y pidiéndole la una examinación de los focos del nacionalismos,
Bakaric subrayó la posibilidades de otra cuestión similar" [30]
y en otro lugar.
El mencionado
historiador croata comunista Tudjman, a pesar de haber prometido por escrito
amoldar sus investigaciones históricas y conclusiones a las indicaciones del
Comité Central, escribe en el periódico de Zagreb "Telegram" del
17-1-1967, lo siguiente:
"Paralelamente
con el revivir de la tendencia unionista-hegemonista y con la prolongación del
clima de Rankovic sobre sectores cada vez más amplios de la vida social y en
tales proporciones de asumir formas amenazantes y sin perspectiva de la
realidad de Alejandro (alusión a la dictadura serbia bajo el rey Alejandro) se
reforzaban también en el campo de la historiografía tendencias análogas. Ellas
amplían además una función de avanzada, por lo que no se detenían a
reactualizar las tesis y concepciones de Vuk-Garasanin y de la dictadura del
seis de enero (dictadura de Alejandro). Era necesario justificar la nueva época
alejandrina del estatismo y hegemonismo no solamente con nuevas teorías de
superior integralismo socialista, sino también con apropiadas apreciaciones de
la reciente historia de los pueblos yugoslavos. En eso se insistió en las
apreciaciones unilaterales: único hecho positivo era la formación de la
Yugoslavia monárquica y la responsabilidad por su destrucción recayó sobre las
nacionalidades (especialmente sobre los croatas, luego los eslovenos,
macedonios y minorías nacionales); sobre el problema nacional se discute
únicamente sobre la competencia de dos burguesías, etc.".
Contestando a
críticos, Tudjman dice: "Pero faltaría algo más. Para un historiador sería
necesario investigar en qué medida mis puntos de vista concuerdan con los de
los marxistas croatas quienes análogamente discutían ya desde el año veinte en
adelante y cuál fue su influencia y su suerte. Creo que todo esto podría
contribuir a la comprensión del desarrollo histórico" [31].
En la campaña
contra los firmantes de la Declaración el ex ministro de cultura de la
República Socialista de Croacia, Milos Zanko, en una manifestación organizada a
propósito para protestar contra la actitud de las entidades croatas, leyó una
carta, que supuestamente había recibido de un comunista croata de Belgrado,
donde se dice: "Compañero Zanko: Nos sorprende tu actitud contra la
declaración sobre el idioma croata, porque nosotros los comunistas en el
Consejo Federal Ejecutivo sentimos al máximo la histeria granserbia contra el
pueblo croata. Interrumpid la campaña contra la Declaración, porque así nos
están infligiendo gran vergüenza. La Liga Comunista de Croacia ha perdido el
control, no refleja los deseos del pueblo croata. Días muy difíciles quedan
reservados para Croacia en el futuro inmediato. Despertad de una vez,
conscientes de que no hay vida con los serbios. El 95% de los comunistas
croatas está contra la Liga Comunista de Croacia...".
Claro que la
campaña contra la Declaración procura exagerar y provocar la reacción de parte
de los "unionistas", publicando el contenido de supuestas cartas
anónimas como, por ejemplo, la siguiente: "Continúen sólo con los
reproches contra la Declaración y dentro de poco se verán frente al
levantamiento general de Croacia, teniendo bien presente que no se salvará
entonces ni el ejército, ni la milicia ni todos vuestros aliados del
infierno...". En otra carta similar se lee: "Esta lucha por el idioma
croata literario es también política. No queremos el idioma serbocroata (así se
llama actualmente) ni croata-serbio ni yugoslavo, este gulas, sino
queremos el Estado al lado del Estado, a Croacia al lado de Serbia".
Estas cartas
pueden ser imaginarias, inventadas por el oficialismo que está creando el
pretexto para proceder en el sentido de las amenazas de Tito, quien justamente
en la ciudad de Pristina, con mayoría albanesa, dijo entre otras cosas:
"... Ellos están diciendo que la Liga de los Comunistas ha sido superada
por el tiempo, que políticamente ha perdido la batalla, etc. Peor yo creo que
desde ahora sentirán y modificarán un poco su punto de vista con respecto a la
Liga de los Comunistas...".
Si hablan así los
comunistas croatas concreadores de la nueva Yugoslavia, ¿cómo deberían hablar
los demás, expresando con franqueza y libertad sus opiniones y su derecho?
En esta lucha
anticentralista y por los derechos de los pueblos-naciones bajo la tiranía de
Belgrado participan los macedonios, los albaneses, los eslovenos, los
montenegrinos, y la minoría húngara. Para ilustrar nuestra afirmación,
citaremos una parte de la entrevista concedida al corresponsal del diario Vjesnik
de Zagreb, Igor Mandic, por el presidente de la Liga de escritores de
Yugoslavia, escritor esloveno Vladimiro Pavsic. De acuerdo con dicho diario del
26 de febrero del año en curso, Pavsic dijo entre otras cosas: "Además,
¿qué falta a la cultura eslovena? Hablando francamente, ante todo el dinero.
¿Por qué no lo tenemos? En primer término porque no hemos administrado
demasiado bien. Después, por seguir dando demasiado a la Federación. Eslovenia
participa en la totalidad del comercio exterior yugoslavo con un quinto,
mientras que el número de su población no llega al 8% de la población
yugoslava. De toda su exportación Eslovenia ha dirigido 65% a las zonas de
convertibilidad, y a pesar de todo en sus bancos faltan no sólo dinares sino
también divisas... Es verdad que el partido comunista esloveno, al encontrarse
ante el dilema: eslovenismo o yugoslavismo se ha decidido por el yugoslavismo,
considerando que Eslovenia prosperaría si Yugoslavia prospera, pero en su
altruismo nacional ha ido demasiado lejos. Con nuestros medios eslovenos hemos
ayudado a la edificación de la industria yugoslava y eso no es por sí malo,
pero al hacerlo hemos olvidado que esta industria hará alguna vez la
competencia a la eslovena, si no encontramos suficientes recursos para su modernización.
Hemos aceptado las leyes yugoslavas, aun cuando no corresponden a ciertas
necesidades especificas eslovenas... Hemos tolerado y
por mucho tiempo, la degradación del idioma esloveno en la vida pública, como
por ejemplo en la actualidad toleramos que las diferentes instituciones
federales, como verbi gratia la aduana, en nuestro propio suelo evitan el
idioma esloveno... Así podríamos continuar sin fin. En las discusiones
mantenidas últimamente entre las nacionalidades, podemos esperar también las siguientes
proposiciones: liquidar todas las contribuciones a la federación, reduciendo su
función a un mero simbolismo, porque ella, como es evidente, extrae el dinero
de las repúblicas... Se podría plantear la cuestión, si la decisión de veinte
años atrás sobre el derecho de autodeterminación de los pueblos hasta el
derecho de secesión existe todavía como obligación para alguien y buscar la
correspondiente solución".
Advirtiendo sobre
el peligro del irredentismo italiano, Pavsic pide reformas radicales internas
en todo sentido.
Es sumamente
característica la postura de este escritor esloveno. Los eslovenos, la parte
más occidental -la parte centroeuropea de Yugoslavia, expuesta a los
irredentismos, especialmente italiano- siempre veía su salvación en Belgrado,
en el yugoslavismo. Peor habida experiencia del lema de "unidad y
fraternidad", aplicado por A. Rankovic, se han movilizado los espíritus
eslovenos, uniéndose a los de Croacia, Macedonia, Albania, etc. Los hombres más
representativos de la política y la cultura eslovenas hablan ya abiertamente
del derecho a la secesión.
Es evidente,
pues, que la lucha croata por la independencia y la soberanía no está ahora
aislada. Como pueblo más numeroso en la resistencia al yugoslavismo, mejor
dicho granserbismo, el pueblo croata facilita con su lucha la resistencia de
los albaneses, los macedonios, los eslovenos y de la minoría húngara. La lucha
croata por el derecho de autodeterminación se convierte así en el instrumento
común de la democratización de aquella parte del mundo, por cierto muy
neurálgica y peligrosa para la paz mundial y los derechos humanos del hombre y
de los pueblos. ¿Para qué cuatro idiomas oficiales en Yugoslavia, que se está
pidiendo hoy, si los albaneses de Kosovo-Metohija pueden y deben incorporarse a
la madre patria Albania? Una región con casi un millón de albaneses, formando
una mayoría de hasta el 75% de la población, debe unirse con la Albania
independiente. Este derecho le reconocía Tito, incluso cuando divisaba en la
ilegalidad revolucionaria el futuro de los pueblos bajo la dictadura serbia. ¿Y
ahora? El caso, después de la caída de Rankovic, es bastante conocido por la
opinión mundial. La reciente recepción de una delegación albanesa por el
Congreso norteamericano ha arrojado suficiente luz sobre la
"liberación" y la "unidad y fraternidad" que ha preparado
Tito con Rankovic a esa población mártir de la pequeña Albania[32].
El caso macedonia es harto similar. La sola existencia de una federación de las
sociedades macedonias en la capital búlgara, Sofía, indica claramente el
descontento macedonio con el dominio serbio sobre su patria. Por otro lado, la
existencia de la emigración nacional macedonia en el mundo libre es un
argumento cabal de que los macedonios no quieren vivir en Yugoslavia[33].
Ekonomska Politika (La Política Económica), periódico serbio de Belgrado, teniendo presente lo
que venimos diciendo, en su artículo de fono en el número del 1ro. de abril de 1967, indica un fenómeno en constante aumento,
llamándolo "la alergia de la federación". Decir algo a favor de
Belgrado está "fuera de moda, es impopular" y "peligroso".
"Quien hace algo semejante -continúa E.P-puede estar seguro de que
le adherirán el epíteto de abogado del estatismo o el unitarismo".
Knjizevne Novine (La prensa literaria), otro periódico serbio, comentando la Declaración
sobre la dominación y el papel del idioma croata, proscribe esta actitud
croata, tildándola de "chovinismo". Su comentario termina así:
"En todo caso el espectro del chovinismo de todos los matices está vagando
desde cierto tiempo libremente por la Yugoslavia y sin obstáculos. Existe hasta
un protocolo previsto, de acuerdo al cual se mueve este espectro. Ante todo con
ciertas citaciones "marxistas" sobre el derecho de autodeterminación de
los pueblos, se asegura el acceso "socialista" a los problemas, luego
se exagera un fenómeno, cuya existencia nadie niega, para finalmente, y en
nombre de la igualdad nacional, atacarlos mismos fundamentos sobre los cuales
descansa la comunidad de los pueblos yugoslavos" [34].
En cuanto al
yugoslavismo y los fundamentos sobre los que descansa la comunidad de los
pueblos yugoslavos, que nostálgicamente invoca el periódico serbio, citaremos
aquí las palabras de un observador norteamericano, por haber acertado con la
verdad en su esencia misma:
"Como
Estado, Yugoslavia es ante todo hoy día una república de los pueblos y no un
Estado nacional. La acostumbrada denominación de Estado yugoslavo, sea de la
Yugoslavia anterior o de la actual comunista, tiene como único objetivo ocultar
y negar la real existencia de las precedentemente mencionadas nacionalidades
(croatas, eslovenos, macedonios y montenegrinos), que componen el Estado
yugoslavo. Los serbios usan el término nacionalidad yugoslava con la intención
deliberada de negar el nombre croata, sus características y sus derechos
nacionales. Es el deseo de los serbios asimilar todas las nacionalidades,
especialmente el croata, más el concepto de la nacionalidad yugoslava era y
sigue siendo solamente una premeditada idea de transformar todos los grupos
étnicos en la única nacionalidad serbia... Asimismo tenemos que señalar, que
los serbios quedaron siendo la fuerza política más dominante y poderosa en la
Yugoslavia actual. Es de conocimiento público de los círculos bien informados,
que la mayoría de los asociados del Partido Comunista Yugoslavo son los serbios
y que ellos, en consecuencia, ocupan los puestos de importancia política".
"El autor
norteamericano, al lado de la lucha croata por la independencia halla la de los
demás pueblos en el mismo sentido: "Es posible encontrar movimientos
serios por la independencia de Macedonia, Eslovenia, y su motivación y los
deseos no son circunstanciales. Los pueblos están decididos a realizar sus
objetivos y nada impedirá su lucha audaz" [35].
Creemos
suficientemente demostrada nuestra tesis de la existencia del sujeto del
derecho de autodeterminación en el caso croata, como también que su lucha por
la independencia no está aislada, sino que se halla en función democrática. Así
se aseguraría ante todo al pueblo croata su libre desarrollo. No debería
desperdiciar sus energías en la lucha por lo más elemental, la defensa del
propio idioma literario, el más desarrollado y el más antiguo de cuantos se
usan en aquella parte del mundo y que cuenta con 1.200 años del alfabeto propio
(glagolitza) y casi 500 años desde que en ese idioma se escribieron obras
duraderas (M. Marulic, Judita, 1545; M. Drzic: Dundo Maroje y
otros, obras que se llevan al escenario hoy en día en los centros artísticos europeos
con pleno éxito). Con la independencia de Croacia, sus hijos no deberían buscar
el pan en el extranjero como lo hacen hoy, cuando sólo en Alemania occidental
están trabajando casi 170.000 croatas, aun cuando la república de Croacia es,
después de Eslovenia, la parte económicamente más desarrollada de Yugoslavia.
Como pueblo religioso, determinaría su posición frente a los problemas de
religión y culto según sus concepciones y tradición, sin que para él un
comunista serbio, que devastaba las aldeas croatas durante la última guerra, se
vea "autorizado" a tratar las relaciones entre el pueblo católico
croata y su centro religioso en el Vaticano, introduciendo intencionalmente
insinuaciones denigratorias contra el clero croata católico, provocando de ese
modo un descontento croata no siempre favorable a la misma Santa Sede... Si la
religión, la cultura y la economía tienen algo que ver con la existencia, el
libre desarrollo y el derecho de autodeterminación,.
Dejamos a nuestros lectores para que libremente formen su juicio.
Luchando así
contra la injusta supremacía serbia, el pueblo croata ayuda también a los
macedonios, a los albaneses, a los montenegrinos[36]
por lo menos porque nunca aceptó la identidad nacional con los serbios, y por
último hasta a los eslovenos, que hoy claramente reclaman su derecho de
autodeterminación, dando preferencia al eslovenismo y no al yugoslavismo, como
lo diría su escritor Pavsic, presidente de la Asociación de Escritores de
Yugoslavia.
¿Cuál es entonces
ese interés "superior", por ejemplo, para que casi un millón de
albaneses, viviendo en masas compactas y sin interrupción territorial con su
madre patria, deban soportar la dominación de Belgrado, impidiéndoseles la
unión con el Estado de Albania? ¿Especialmente, si el destino de la población
está regido desde Belgrado como desde Tirana por la misma filosofía y la
política marxista? ¿Por qué los macedonios no pueden unirse a Bulgaria, si
todos los testimonios de la libre voluntad de ellos mismos expresan su
identidad o mejor afinidad con los búlgaros que con los serbios, y la ideología
marxista impera tanto en Sofía como en Belgrado y Skoplje? ¿Cuál es este
derecho superior en nombre del cual la industria eslovena y la croata deben
subvenir a la industria serbia y mantener el aparato militarista y policial
serbio en detrimento de todas las libertades justamente de los pueblos esloveno
y croata?
Consideramos
conveniente poner aquí punto final a las preguntas. Nos queda por contestar si
la lucha croata está en conflicto con el proceso general de la historia, como
lo habíamos prometido.
Aquí vale el
viejo principio: contra factum non valet argumentum. Las voluntades
"separatistas" de los pueblos de Yugoslavia contra la voluntad
"unionista" serbia dan prueba cabal de que el desarrollo histórico
actual es "separatista". Pero se nos dirá que Yugoslavia y sus
pueblos son demasiado pequeño medida para aplicarla en la apreciación del
acontecer mundial-histórico. ¿Qué dicen la teoría y la práctica de los grandes
y de los demás pueblos?".
El duelo de las opiniones
Omitiendo el caso
de Rousseau con su nacionalismo extremista y su democracia totalitaria,
empezaremos con Renan. En su famosa conferencia sobre la nación, pronunciada en
la Sorbona en 1882 ha dicho lo siguiente: "Las naciones no son una cosa
eterna. Ellas han empezado, ellas terminarán. La confederación europea,
probablemente, las reemplazará".
El filósofo
Nietzsche, a su vez, tomando la posición antinacionalista, dice que el
nacionalismo ha dividido a Europa en las partes mórbidas que fomentaba la
locura nacionalista de los políticos miopes, quienes ni sospechan siguiera,
cuanto en su política "fatalmente transitoria", tergiversando los
signos de prueba, que Europa "quiere ser una" [37].
G. Sorel, por su
parte, teniendo presente esta división nacionalista europea, formula la idea y
dibuja el cuadro y la perspectiva más pesimistas del futuro de Europa. Su
Europa es una canasta llena de cangrejos, que están pinchándose mutuamente
todos los días". Al comentar este pesimismo, Denis de Rougemont agrega:
"Sorel, que marca el tránsito entre Marx y Nietzsche, sus maestros del
siglo XIX, y entre Lenin y Mussolini, sus discípulos del siglo XX, fue sin duda
el observador más pesimista de la Europa de las naciones. El año 1914 le dio la
razón. El año 1914 se rompió el vidrio no de Europa, por cierto, sino de la
Europa de las naciones y de su imperialismo planetario... Alemania, Francia e
Italia, inmediatamente después de su liberación, insertaron en las
Constituciones los artículos que prevén el abandono del sacrosanto dogma de la
soberanía total[38].
L. Einaudi, ex
presidente italiano, termina su libro: "La guerra e l'unitá europea"
con las preguntas enfáticas, cómo podemos y debemos distinguir a los amigos de
los enemigos de la paz, contestando que todos aquellos que defienden la
soberanía y no aceptan una formación política supranacional, cediéndole una
parte de la soberanía nacional, son enemigos de la paz y del futuro europeo[39].
Luis Diez del
Corral, quien de momentos parece "unionista" y otra vez "separatista",
formula las siguientes ideas contra el nacionalismo: "Hay una amarga
ironía y una profunda paradoja histórica en el hecho de que el mismo principio
nacionalista, a la par que desgarraba los tejidos históricos de Europa, se
hiciera patrimonio mostrenco y vulgar de cualquier pueblo de la tierra. La idea
nacional, convertida en idée-force elemental, se extremaría en formas
particularistas explosivas dentro de Europa y, al mismo tiempo, pasearía
anónima, mágica y fabulosa con larga cola de cometa por todos los cielos del
planeta, suscitando el levantamiento contra Europa de los pueblos que antes
reconocían su dirección" [40].
Su connacional
González Fernández de la Mora identifica la idea de la soberanía con el
instinto de la potencia, fenómeno general del mundo físico-biológico,
proclamando el principio de soberanías contrario a la idea misma de la unidad
de Derecho. La Humanidad se ruborizará un día de haber inventado un término
jurídico para envolver en él un instinto, como nos ruborizamos hoy al penar sobre
la esclavitud como institución jurídica[41].
Esta serie de
autores de orientación "unionista", antinacionalista y de postura
contraria a la soberanía nacional, podríamos ampliarla mucho más[42].
Nosotros por la necesidad de espacio, interrumpimos esta serie, para dar
algunas palabras a los "adversarios".
El reverso de la
medalla de este "maniqueísmo" político lo representa una serie de
escritores, sabios y políticos que defienden el nacionalismo, el Estado
nacional y la soberanía. Ya desde la Revolución francesa están en conflicto los
nacionalistas con los federalistas. Roberto opone al federalismo paneuropeo el
"egoísmo" francés. No cree que el legislador francés pueda legislar
para las generaciones futuras, faltándole a este fin el poder y el conocimiento
de condiciones. Prefiere dejar el asunto en manos de los filósofos, exigiendo
que los franceses se dediquen a su nación[43].
El académico
François Perroux, nuestro contemporáneo, dice lo siguiente: "El
historiador del futuro dirá sin duda que los que se han opuesto a una Europa
fusionada, integrada, eran verdaderos y únicos defensores del espíritu europeo.
Europa servil de las potencias dominantes que triunfan, si una vez se
realizara, significaría el fin de Europa y del espíritu europeo. El espíritu de
la vieja Europa no saldrá victorioso del impasse actual, sino a
condición de permanecer fiel a lo mejor de sí mismo, eliminando estos defectos
que son el culto de slogans (abarcando aquí también el slogan europeísta), los
pliegos de las ideas fanáticas, las reacciones de un maniqueísmo que, invocando
los tonos del Juicio Final, dividen por accidentes históricos de un momento a
los seres humanos buenos y malos... En el caso de la federación europea
"no se tratará más de una simple alianza, útil o necesaria, bien o mal
arreglada, contra un determinado enemigo; aquí se tratará de la transferencia
de cierto número de las soberanías nacionales y de su subordinación, no a una
imposible soberanía común, sino a la voluntad y la ventaja de una potencia más
fuerte, convertida ella sola en reina y dueña única. Con Europa pasaría lo que
pasó con la Alemania de ayer. En 1848 el parlamento de Francfort intentó
realizar una federación de los iguales. Pero se equivocó: la igualdad era
imposible entre los miembros del Cuerpo germánico...". Entonces sobrevino
la intervención de Bismarck y la dominación prusiana. "Supongamos, pues, a
la Europa federal formando así un todo artificial con las patrias naturalmente
distintas. Sería un craso error creer que un régimen de esta clase proporcionaría
la garantía de la paz. La historia nos enseña que de la constitución federal
sale la guerra directamente como el fruto de la flor. A estas guerras pequeñas
o grandes, que son parte natural de este régimen, se les da el nombre técnico
de "expediciones punitivas". En la mayoría de los casos ellas
conducen por fuerza a los federados al seno de la federación...". El autor
inmediatamente menciona expediciones punitivas contra "separatistas
sajones, bávaros", etc., invocando también el caso de las rebeliones
suizas, ocasión en que los rebeldes fueron exterminados, como también el caso
de la guerra de secesión norteamericana, "una de las más sangrientas de la
historia. El Sur fue reducido a una especie de servidumbre por un período de
casi veinte años" [44].
Para evitar la
repetición de esta experiencia en proporciones mucho
mayores, el mencionado autor recomienda prudencia y cautela políticas. Ya
Jakobo Burckhardt advertía sobre la llegada de los "terribles
simplificadores", quienes en nombre de la democracia imponen la espada
militar.
Alguien podría
objetar que, después de las expediciones punitivas en Suiza, Alemania y
América, se han formado potentes naciones y Estados, autorizándolos a
considerarlas como un fruto absolutamente positivo de la historia. Lo reconocemos,
pero a condición de la siguiente observación. En el caso alemán se trataba de
una muchedumbre humana ya penetrada de la consciencia común de pertenecer a la
nación alemana. Se vivía en un estado de consciencia incipiente, de necesidad
de formar un todo político y no solamente cultural-lingüístico. Aquí también
los "factores impeditivos" habían postergado la finalización del
crecimiento nacional orgánico del pueblo alemán, fenómeno éste común al
desarrollo de las naciones europeas. El caso suizo no lo queríamos aquí tocar,
pero sí el caso norteamericano. Este último contrasta con los de Europa. Y en
su pasado y actualmente. Lo mismo vale con respecto al período de su
aislamiento como también hoy en el periodo de la más activa participación de
Norteamérica en los asuntos europeos y mundiales. América se formó al margen
del mundo europeo, y eso le confirió ciertos rasgos específicos en comparación
con Europa en general,. Los inmigrantes o los
emigrantes, según cómo uno mira a la población norteamericana, al principio
querían continuar la misma vida que vivían sus padres en Europa. La tendencia
hacia la separación, el aislamiento y las autonomías "nacionales"
conducían inevitablemente a los conflictos que culminaron en la guerra de
secesión. Después de la amarga experiencia de la guerra, las energías vitales y
políticas se volcaron en otra dirección. El federalismo se impuso al peligroso
separatismo y la formación de unidades políticas autónomas, semejantes a los
Estados europeos. El "racionalismo" político, el cálculo de los
juristas y políticos llevó la victoria sobre el crecimiento espontáneo hacia
una comunidad política en el sentido de una comunidad nacional, comunidad con
alma común. El éxito americano sugiere, su ejemplo cunde. Estimula a los políticos
americanos y extranjeros, buscando unos imponer su experiencia y otros
transplantarla en sus países o generalizarla y acomodar a las necesidades
políticas europeas.
Para restar
entusiasmo a esta corriente del pensamiento, teórico o práctico, nos parece
absolutamente necesario destacar su inconveniencia, sobre todo en el caso
europeo. Los norteamericanos pudieron obtener dicho éxito gracias a la
peculiaridad de condiciones en que formaron su Estado, su comunidad. La luz que
ha proyectado sobre el caso el historiador británico Toynbee es insuperable y
el problema, a nuestro modo de sentir las cosas, no requiere aclaración
ulterior alguna: "Las energías liberadas por la ruptura del cake of
custom cristalizan en nuevas actividades que se encuentran definidas en sus
formas y limitadas por su propósito... a cierto plan de vida social... En el
campo liberado por la desintegración de la estirpe o grupo familiar surge un
modo de vida político a semejanza de una ship's company, sólo que en
escala más amplia y de base permanente: una comunidad en que el elemento
vinculante no es la homogeneidad de sangre, sino la obediencia común a un jefe
libremente elegido y el respeto a una ley libremente aceptada, que puede ser
llamada contrato social en el lenguaje figurado de la moderna mitología
política del Occidente".
Es evidente que
todo esto falta por completo para una federación eventual europea en la
actualidad. Los pueblos-naciones europeos no tienen y no pueden tener la
ruptura de su "cake of custom". Por la integridad de este
"cake" ellos existen, continúan viviendo y cumpliendo su "misión
especial" en el concierto de los demás pueblos. Además, dice el francés
Massis "la fuerza que los atraía (a los diferentes grupos étnicos
inmigrados en América. N. ob.) creando de ellos a una
nación, no era fuerza de su pasado ("cake" of custom", diría
Toynbee. N. ob.) sino de su futuro. El espacio ha
desempeñado aquí el papel del tiempo, el futuro el papel del pasado" [45].
En Europa, en los
casos de los pueblos europeos, es el pasado que los ha formado. Obligarlos a un
federalismo significaría "terriblemente simplificar" las cosas,
imponer "expediciones punitivas" sin ninguna perspectiva de éxito. Al
contrario conduciría al terror político permanente y al empobrecimiento
político y cultural, que al mismo tiempo significaría dar espalda a la
progresión histórica. Una federación impuesta en forma precipitada, estaría
privada del elemento indispensable de una comunidad sólida, democrática y
libre. En el caso de la libertad nacional, a diferencia de una libertad
federal, se trata de una libertad compatible con la coherencia social. La
cohesión libre de sus miembros engendra la interna solidez que distingue al
Estado nacional europeo de todos los antiguos, en los cuales la unión se
producía y mantenía por presión externa del Estado sobre los grupos dispares,
en tanto que aquí nace el vigor estatal de la cohesión espontánea y profunda
entre los súbditos" [46].
Para evitar
cualquier clase de malentendido, consideramos oportuno dedicar aquí unas líneas
aparte al nacionalismo. Entre los conceptos actualmente contrariados por muchos
-el Estado nacional, la soberanía, la autodeterminación y el nacionalismo- este
último está un poco más desacreditado. Desde varios ambientes internacionales
se trata de atribuir al nacionalismo la etiqueta de racismo y totalitarismo.
Consideramos este proceder absolutamente injusto. No menos injustas y erróneas
son las opiniones de autores que toman un solo elemento de la idea por sí
compleja del nacionalismo y le dan carácter absoluto, pretendiendo definir al
nacionalismo así empobrecido y tergiversado. Así por ejemplo Del Corral halla
la raíz del nacionalismo en la filosofía alemana: "filosofía de identidad",
derivada de Spinoza. El hegelianismo se ha convertido en el "fenómeno
histórico", convirtiéndolo como "representación de un principio
absoluto. La nación se presentará como tal principio, convirtiéndose en destino
político, en fundamento y justificación teóricos de toda la estructura
política...". La nación se contrapone al ideal de Justicia, aislamiento
frente a la colaboración e integración nacional [47].
En su delirio
unionista Coundenhove-Kalergi exagera al hablar del nacionalismo. "El
nacionalismo se ha convertido en una segunda religión; con su ética que nos
impone matar o morir por la nación, con su culto, sus santos y semidioses, con
sus fiestas, con sus símbolos y sus dogmas. A causa de la enorme importancia de
la idea nacional, resulta imposible definirla sin hacerle injuria, porque toda
tentativa de definición choca con diferentes contradicciones, sea que se
intente definirla como nexo lingüístico o estatal, como vínculo histórico o
geográfico, como afinidad de sangre o de cultura" [48].
Según Kalergi el
nacionalismo es de origen burgués y su semiinstrucción. Los semiinstruidos
deben ser nacionalistas, porque desde su infancia conocen y aman sólo la propia
historia, literatura y cultura, a sus grandes hombres... De la historia... de
los pueblos vecinos, no tienen ni una pálida idea. Ellos estudian la historia
universal falsificada para uso uy consumo nacional, llegando así necesariamente
a la conclusión de que su nación es la más grande del mundo, que ella tuvo
siempre razón en todos los conflictos políticos, que ella, en fin, es el pueblo
elegido de la Providencia" [49].
Kalergi no es
sólo un aficionado de la historia y la política. Es también un propagandista
apasionado de su idea paneuropea. Para este fin le parece necesario poner en el
mayor contraste las ideas que considera necesario superar frente a las ideas
que anhela realizar. Su definición descriptiva del nacionalismo es la
absolutización de una de las aberraciones de la idea nacional, de un
concomitante secundario, externo al concepto de nacionalismo.
Es conocida
también la negativa opinión del gran historiador británico A. Toynbee con
respecto al nacionalismo. Lo define, como dice Ortega y Gasset, como "el
espíritu o tendencia que induce a la gente a sentir, actuar y pensar acerca de
lo que es parte de una sociedad dada como si fuera el todo de una
sociedad". Además: "La nota dominante en la conciencia colectiva de
las comunidades (de Occidente) hasta hace poco era la aspiración a ser una un
universo por sí".
Al criticar al
historiador británico en forma bastante virulenta, Ortega y Gasset dice que
"ninguna nación occidental, ni siquiera la Inglaterra victoriana, ni
siquiera, por decir un colmo, la Alemania de Hitler, se ha sentido a sí misma
como universo ... Inglaterra ... y Alemania se han
sentido cada una como una parte que tenía el carácter de nación, frente a otras
partes que son las demás naciones, integrando juntas un universo que era el
mundo occidental. Precisamente porque cada una se sentía parte, pudo sentirse
como parte más importante de ese universo y, en consecuencia, procuró ejercer
la congruente hegemonía. Pero este creerse superior, este "complejo de
superioridad" es evidentemente cosa distinta, es evidentemente lo
contrario que sentirse un universo y es además heterogéneo a la cuestión
"nacionalismo". No toda la nación, ni mucho menos para ser nación y
sentirse como tal, necesitó creer en su superioridad" [50].
Para hacer
justicia a Toynbee, ha de decirse que en su último viaje a Sud América, En
1966, y precisamente en Montevideo, declaró que el nacionalismo actualmente es
la fuerza más pujante[51].
Además, nos parece, que el historiador británico en el primer caso ha formulado
un juicio axiológico y en segundo solamente registrado los hechos. Así también
el renombrado publicista norteamericano W. Lippmann decía: "No se puede
negar que las fuerzas nacionales están en progresión. El patriotismo, cuando
está dirigido contra las potencias extranjeras, reúne a los hombres divididos,
por lo demás, por la religión, por la política, por las clases sociales o por
las profesiones. Profundamente anclado en el espíritu humano, el nacionalismo
es mucho más fuerte que no sé cuál ideología forjada por un congreso partidario
y apoyada por la propaganda". Sugiriendo a América y a Europa cómo deben
proceder para reforzar su voluntad de sobrevivir, Lippmann continúa: "Esta
voluntad debe ser alimentada por la convicción de que nosotros defendemos a
nuestra patria, a nuestra civilización y nada más" [52].
Así es la disputa
del problema entre "los grandes". Una disputa que no ha hallado su
fin ni en la teoría ni en la política práctica. En esta última, De Gaulle está
contra Hallstein, R. Schumann, Jean Monnet, etc. Las opiniones parecen
irreconciliables. Especialmente si consideramos a cada una en su aspecto
finalista. Los autores o políticos exageran la argumentación de acuerdo con el
propósito que persiguen, pintando con matices claros y luminosos lo que podría
resultar útil para su objetivo, dejando en lo oscuro la posibilidad contraria o
pintándola con luces de color triste y repulsivo.
Entre estas
múltiples y contrarias opiniones la de R. Aron nos parece más moderada, más
realista y en plena concordancia con el desarrollo de la historia. Con
anterioridad había dicho que no hay ni un "germen del patriotismo
atlántico" y que la "idea europea es vacía" [53].
Sin embargo más tarde en su gran obra posterior revela espíritu de moderación y
voluntad de ser más cauteloso y más objetivo. Al ocuparse expresamente del
problema de la soberanía y de su eventual restricción y transferencia, deja en
descubierto sus sentimientos universalistas y unionistas, pero ateniéndose
siempre firmemente a los hechos. La humanidad atraviesa por un período de
crisis, cuando se crean condiciones para un Imperium. "Cada uno de
los imperios que se han considerado como universales, unificó una zona de
civilización y puso fin a los conflictos entre soberanías universales. El
razonamiento por analogía parece sugerir que el imperio universal, en la
segunda mitad del siglo XX, debería englobar a la Humanidad entera".
El profesor
francés, planteando este problema, reduce las opiniones contrarias a los
siguientes términos: "... los teóricos de la paz por el derecho consideran
una pluralidad de Estados y se preguntan cómo someter a estos últimos al
reinado de la ley. Los teóricos de la paz por el imperio comprueban que la
pluralidad de Estados implica un riesgo de guerra y se preguntan cómo vencer el
obstáculo de la soberanía". Tratando de cuidar su imparcialidad al
respecto, Aron hace una observación práctica al decir: "El sentimiento
nacional es tan fuerte, que ningún imperium se confiesa como tal. En
cuanto los ejércitos rusos y americanos se retiren, cada uno de los Estados de
Europa tratará de recuperar su autonomía. Lo que es cierto para Europa es más
cierto aun fuera de Europa. Los Estados que acaban de nacer o de reencontrar la
independencia, preservan celosamente ese bien precioso" [54].
Analizando las
recientes creaciones europeas como Mercado Común, Euratom o la Unión del Carbón
y del Acero, Aron habla de un "federalismo clandestino",
"federalismo sin dolor", para decir textualmente: "Autoridad
legítima, poder de hecho, conciencia de una nacionalidad superior, todo ello
puede surgir progresivamente de la comunidad económica, pero a condición de que
los pueblos los quieran y que los gobiernos actúen en función de esta voluntad
o, de otra forma, a condición de que los gobiernos actúen con vistas a la
Federación y que los pueblos consienten ello".
Aron termina su
capítulo sobre la soberanía con cierto pesimismo nostálgico al decir: "La
ampliación de las funciones del Estado, la regla de Derecho internacional, que
prohíbe la interferencia directa en los asuntos internos de los Estados
independiente, la nacionalización de la cultura, estos tres hechos
característicos de nuestro siglo conservan la independencia nacional y, a pesar
de la interdependencia técnico-económica, y también de los bloques
supranacionales y de las ideologías transnacionales, tiene un significado que
se puede deplorar, pero no desconocer. ¿Es necesario deplorarlo?" [55].
Deplorar o no deplorar, ahí está el espíritu de objetividad de R. Aron. Con un
escepticismo socrático termina su obra: "Sabemos que no sabemos la
respuesta a estos interrogantes...". Esta modesta y sabia voz invoca el
eco de aquella mucho más vieja -oida me meden eidenai- que nos recuerda también
los años ya lejanos de nuestra juventud cuando intentaban nuestros maestros
inculcarnos la sabiduría clásica.
Los grandes y los pequeños
Mientras se
prolonga la discusión entre los grandes, ¿qué debemos hacer nosotros los
pequeños? Si fuera permitido hablar de simpatías, deberíamos inclinarnos hacia
los que defienden -axiológica e históricamente- el Estado nacional, la
autonomía y la soberanía nacionales, el nacionalismo. Para nosotros carece de
fundamento válido la opinión de que el nacionalismo es una ideología, en su
esencia, de carácter depravado. El Papa Pío XII, según el cardenal Feltin,
hacía una distinción bien legítima entre "un nacionalismo sano", que
significa la devoción por la propia patria, "esta más grande familia que
Dios nos ha dado" y el nacionalismo pervertido [56].
Aceptando como
absolutamente verdadera esta valoración moral del nacionalismo, aceptamos
también sin vacilación la opinión del profesor Víctor L. Tapie de la
universidad de la Sorbona, quien dice: "La palabra nacionalismo habla
claramente a nuestra generación: invoca pasionalmente la reivindicación de las
jóvenes naciones que están reclamando su independencia". Además dice
Znaniecki, según L. Diez del Corral: "De hecho se han publicado en idioma polaco ... más libros y artículos referentes al problema del
nacionalismo que en ningún otro idioma. En cambio, en Inglaterra, el país acaso
donde primero la conciencia nacional abarcó... a todo el pueblo, el
nacionalismo impregnó hasta tal punto su mentalidad que dejó de ser
problemático. A esta razón se debe que en el pensamiento inglés del siglo XIX
haya tan pocas reflexiones acerca del nacionalismo" [57].
Lo que vale para
los polacos, análogamente vale también para nosotros los croatas. Quienes
carecen de la libertad nacional, la están reivindicando con tanta mayor
intensidad, cuanto más despierta está su conciencia nacional-humana. Un pueblo,
como el croata, que tiene viva la conciencia de su independencia
estatal-nacional, consciente de enormes sacrificios aportados en aras de ella,
pero siempre de nuevo frustrados por una u otra razón, insisten sin cansancio
en su derecho de autodeterminación, cultivan sus simpatías más con
"separatistas" que con los "unionistas", siempre firmemente
convencidos de que entre ambos existe una contradicción más aparente que
sustancial[58].
La breve
referencia a la historia croata que hemos hecho, ha indicado bien claro al
sujeto del derecho de la autodeterminación en el caso croata. ¿Cuál es este
derecho que respalda a los croatas, si hay autores quienes niegan a este
derecho el carácter de una obligación positiva del derecho internacional? [59].
Irreconciliable
con una opinión negativa al respecto, A. Bonnichon recurre a los moralistas. Si
todas las normas positivas del derecho internacional han enmudecido -datum
sed non concessum- Bonnichon deduce el derecho de autodeterminación de los
pueblos del derecho de autodeterminación del hombre. La voluntad de vivir
libres, de elegir el Estado y la comunidad que nos gusta más, lo que garantiza
la Declaración de Derechos de Hombre al hombre individual, lógicamente y
jurídicamente debe aplicarse también en los casos de las naciones,
personalidades análogas, colectivas. Todos los que quieren vivir en común,
dice, "lo que se admite como comprobado en una nación" habilita a
este sujeto, "que pueda exigir el respeto por parte de un Estado
constituido, que lo englobaba hasta ahora en su dependencia". Pero el
derecho de un Estado constituido pertenece ala esfera de lo
"construido", dice nuestro autor, y el sujeto de autodeterminación
está en "lo dado" y no en "lo construido", recordando la
idea al respecto de F. Gény. Inclinándose hacia la concepción positivista,
según Bonnichon, en casos similares, el derecho de autodeterminación, derecho
no construido -se trataría de fenómenos "fuera de la categoría de Derecho-
en "dehors des catégories du Droit". Según esta opinión, el punto de
gravitación esencial del derecho estaría en lo "construido", en lo
positivo.
Aun cuando
reconocemos legítimo el intento de delimitar científicamente (Kelsen) el
fenómeno jurídico de los demás fenómenos normativos, una concepción
"jusnaturalista" resulta irreconciliable con la relegación de todo
que no es positivo en él a otros campos, especialmente al de la moral. Si fuera
jus -derecho- sólo la norma positiva, ¿cómo podríamos legítimamente
hablar con razón del jus conditum y jus condendum? Estos son
solamente dos momentos, dos fases de la vida del mismo fenómeno. De acuerdo a
la concepción moderna, democrática del derecho, su esencia reside en la
voluntad del pueblo. De ahí que se debe bien distinguir el jus conditum
y jus condendum. El derecho positivo de un Estado constituido, en cuyo
seno existe otra voluntad del pueblo contraria a él -una agrupación de hombres
que se sienten nación- con respecto a esta voluntad deja de ser derecho. Tanto
más cuanto que se aplica la violencia contra la misma en nombre de lo
"construido". Su existencia es una realidad jurídicamente ficticia,
mientras la voluntad real que quiere y lucha por una posibilidad nueva y real,
es el verdadero derecho -jus condendum.
El prof. Gonella,
comentando un mensaje del Papa Pío XII dice: "La fuerza es el instrumento
de la justicia y, como tal, no se la puede entender solamente como el medio de
la defensa de una legalidad constituida. Si esta legalidad es injusta y
mantenida por la violencia, la fuerza del derecho perderá todo carácter
conservativo, asumiendo el carácter innovador y legítimamente revolucionario,
oponiéndose al derecho positivo injusto en nombre de un derecho natural (justo)[60].
Creemos que es
imposible caracterizar mejor la posición croata frente al Estado yugoslavo. Su
derecho positivo nunca fue aceptado libremente por el pueblo croata como el
derecho en consonancia con sus intereses y su voluntad. El positivismo de su
derecho, el Estado yugoslavo lo agradece no a la fuerza "ab intus", a
la auténtica fuerza del derecho, sino únicamente a la fuerza "ab
extra", a la fuerza física, a la violencia[61].
Un investigador
objetivo, interesado únicamente en la verdad, terminará en forma categórica en
la coincidencia con lo que acabamos de decir. Contra el positivismo yugoslavo
jurídicamente ficticio y mantenido por la violencia está y debe estar el
derecho de autodeterminación del pueblo croata, garantizado muy claramente por
la Carta de la UN en su capítulo IX, arts. 55 y 56, relacionados con su art.
103.
Dentro de estas
concepciones se ha movido y está moviéndose la lucha del pueblo croata en el
curso de su extraordinariamente difícil vida bajo el régimen impuesto en 1918
desde Belgrado. Después de haber caído como víctima Esteban Radic, líder croata
auténticamente democrático, muerto por un tiro serbio en servicio de la
violencia como el peor sustitutivo del derecho, el derecho de autodeterminación
croata ha tomado "el carácter innovador y legítimamente
revolucionario", como lo diría Gonella, proclamando la restauración de su
Independencia en 1941.
Este acto del
pueblo croata todavía no ha sido objetivamente tratado. Por los intereses
inconfesables y una moral muy partidista se intentó y sigue intentando
confundir ciertos fenómenos circunstanciales con el mismo derecho de
autodeterminación, negándolo al mimo tiempo al condenar dichos fenómenos.
Ciertas tendencias ideológicas o aberraciones prácticas -consecuencia casi
inevitable en la época turbulenta en que acaecieron- atribuibles a aquel
gobierno croata, no alteran la situación. Por eso no creemos desinteresada la
actitud de ciertos periódicos del mundo libre, abriendo actualmente sus columnas
en forma muy amplia a la propaganda del aparato yugocomunista estatal tratando
"elegantemente" pasar por alto la realidad muy dolorosa en que
actualmente vive el pueblo croata. No creemos que el lucro debería seguir
siendo la inspiración principal de una empresa, aun cuando trabaja dentro del
área de la empresa libre. La libertad de la empresa está íntimamente unida a la
libertad política y la libertad política de uno a la de los demás -la
indivisibilidad de la libertad.
Esta era y sigue
siendo la consigna croata. Detrás de nuestra lucha se hallan 6 millones de
personalidades humanas, de conciencias humanas, "misterio metafísico"
de Maritain o "milagro histórico", como se nos ocurrió llamarlo,
siendo él el factor de la elevación del hombre y la humanización de la
Historia. Luchando por su autodeterminación, los croatas actualmente en el
exilio, como el pueblo en la Patria, tenemos ante los ojos lo que dijo
Churchill al finalizar la última gran guerra, refiriéndose a la idea de la
integración de Europa: "El movimiento que tiene como objetivo la unidad
europea, debe ser una fuerza pujante de la voluntad democrática, la cual se
alimenta por nuestro común sentir de los valores espirituales. Nosotros
anhelamos la eventual participación de todos los pueblos del continente (sin
limitación a Europa occidental, N. ob.) cuyas formas de vida no están en
contradicción con una Carta Magna de derechos humanos y democracia libre.
Nosotros saludamos como bienvenido a todo el país cuyo pueblo es el señor de su
gobierno". El pueblo croata no es el "señor" del gobierno,
instalado y mantenido por fuerza en Belgrado, especialmente después de un
espectacular y sobretrágico exterminio del ejército croata en 1945 -conocido
como la Tragedia de Bleiburg-. Por eso, en nombre de "los valores
espirituales" y "nuestro sentir común" pedimos la extensión del
derecho de autodeterminación a Croacia en consonancia con aquella magna carta
de derechos humanos que menciona el estadista británico en su potente
elocuencia. Millones de las personalidades mutiladas en Croacia no pueden
contribuir ni a la paz ni al progreso de la Humanidad. Lógicamente se deduce de
esto que la lucha croata por la Independencia está altamente en la función
democrática.
Con motivo del
vigésimo quinto aniversario de la restauración de la independencia de Croacia,
dedicamos modestamente estas líneas a la memoria de todos los caídos por la
libertad de su pueblo, especialmente de los mártires de Bleiburg, reafirmando
al mismo tiempo nuestra devoción a los principios e ideales de la democracia
libre y la autodeterminación de los pueblos, considerándolos condición
indispensable para un auténtico progreso de la humanidad hacia su también
auténtica integración.
Ángel Belic, Buenos Aires
En este trabajo
me referiré a cosas conocidas, pues lo conocido debe ser repetido sin cesar
para que lo asimilemos hasta tanto se haga parte integrantes de nuestro ser.
Una de esas cosas conocidas es que sin la democracia, o sea sin la
autodeterminación individual, nacional y estatal, no hay libertad. Y donde no
hay libertad, falta el elemento básico de la condición humana.
La filosofía
define la libertad como ausencia de toda violencia, o sea la determinación por
sí mismo, lo que debe ser la premisa de toda ética. La historia del género
humano abunda en sacrificios por los hombres que lucharon por la libertad. ¿Por
qué los hombres siempre lucharon por la libertad? Porque siempre había un
sector humano privado de ella.
En este artículo
nos proponemos abordar ciertos aspectos relativos a la autodeterminación de los
pueblos, esto es, la determinación de los pueblos por sí mismos. Consideramos
útil aducir por analogía algunas fases conocidas de la historia de la evolución
de la autodeterminación individual.
La tan elogiada
democracia de las ciudades-estados de la antigua Grecia abarcaba, de hecho, un
número reducido de ciudadanos, calificados por su nacimiento o riqueza. La Roma
universal, con su extraordinario sentido para el pensamiento jurídico, no
conoció la igualdad universal de todos los hombres. Únicamente los ciudadanos
romanos (civis romanus) se beneficiaban de los frutos de esa filosofía,
mientras que los esclavos carecían de todos los derechos. Recién el
cristianismo despierta la conciencia de las masas sobre la igualdad y la
libertad, que como un incendio invade a individuos y pueblos. "No hay
judío ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni hembra: porque todos
vosotros sois uno en Cristo Jesús". Pero la humanidad practica sólo una parte
de la doctrina cristiana. La igualdad verdadera aparecerá recién en nuestros
tiempos, aunque esta igualdad y la libertad están sometidas a múltiples
críticas.
Mediante
documentos medievales como ser la Magna Carta, la Bula de Oro y
similares, determinadas clases, ciudades y gremios obtienen cierta libertad y
privilegios de sus soberanos. Los demás, no privilegiados, viven sólo de la
benevolencia de los señores feudales, de modo que ni hablar se puede de
libertad e igualdad.
Autodeterminación individual
En la Edad
Moderna, Rousseau, como reacción a los abusos de las castas privilegiadas,
afirma que cada hombre nace libre, y desarrolla su teoría política acerca del
origen y el cometido del Estado. Cuarenta años después la Asamblea Nacional
Constituyente de Francia proclama la carta sobre los derechos del hombre y del
ciudadano, la cual es básicamente idéntica con la declaración americana de
pocos años antes. Sus principios son el fundamento del ordenamiento liberal
europeo del siglo pasado. "Les hommes naissent et demeurent libres et
égaux en droits... Ces droits sont la liberté, la propriété, la sureté et la
résistance a l'oppression". Tal sería, al parecer, una definición perfecta
de la autodeterminación individual.
El liberalismo
político y el adelanto técnico determinaron el fabuloso progreso de la
humanidad, que en pocos decenios avanzó más que en varios siglos. Sin embargo,
de ser, en teoría, todos iguales y libres y de asistirnos el derecho a la
propiedad privada, no se dieron los resultados esperados. El ciudadano libre
que buscaba empleo en la empresa de otro ciudadano libre se enfrentó con un
terrible dilema: o aceptar libremente un salario mísero por una larguísima
jornada de trabajo o morir libremente de hambre. En actas labradas por la
comisión parlamentaria inglesa que indagó las condiciones de trabajo en las
minas Ashley en 1842, se lee:
"Yo soy Sara
Gooder. Tengo ocho años. Transporto carbón en la mina Gawber. Eso no me cansa,
pero debo empujar la carretilla sin luz y tengo miedo. Voy al trabajo a las cuatro
y a veces a las tres y media de la mañana, y salgo a las cinco y media de la
tarde. A veces canto cuando hay luz, pero no cuando está oscuro. Entonces tengo
miedo de cantar. No me gusta estar en la mina de carbón. Tengo mucho sueño
cuando por la mañana voy al trabajo. Los domingos voy a la escuela y aprendo a
leer. Allí me enseñan a rezar. Muchas veces oí hablar de Jesús. No sé por qué
vino a la tierra, ni para qué murió, pero sé que cuando descansaba, bajo su
cabeza tenía piedras".
"Yo me llamo
Mary Barrett; tengo catorce años. Hace cinco años que trabajo en la mina. Mi
padre trabaja en un compartimiento contiguo. Tengo doce hermanos y hermanas,
todos menos uno viven en casa. Uno solo sabe leer. Transporto carbón y bajo a
la mina a las siete de la mañana. Salgo a las seis, a veces a las siete de la
tarde. No me gusta trabajar en la mina, pero debo hacerlo para ganarme el
sustento. Siempre trabajo sin medias, zapatos o pantalones. Llevo únicamente
los paños menores. A la mina debo ir con los varones. Ellos trabajan desnudos;
ahora me acostumbré y ya no me importa eso. Al principio tenía miedo y no me
gustaba."
"Yo soy
Patience Kershaw. Tengo 17 años. Hace un año que murió mi padre. Mi madre vive
y somos diez hijos; el mayor tiene 30 años y el menor
4 años. Todas mis hermanas transportaban carbón. Alicia se fue a la fábrica,
pues se le hincharon las piernas de cargar el carbón en el agua fría. Nunca fui
a la escuela. Entro en la mina a las cinco de la mañana y salgo a las cinco de
la tarde. La comida me la llevo conmigo, un pedazo de pan que como en el
trabajo. Nunca dejo de trabajar o descanso a causa del almuerzo. No como nada
más hasta volver a casa. Tengo calva parte de mi cabeza de tanto empujar la
carretilla llena de carbón. La empujo una milla debajo de la superficie y de
vuelta; pesan alrededor de 150 kilos. Hago 11 vueltas al día. Si no soy muy
veloz, los hombres me pegan".
Tales fueron las
condiciones de trabajo, creadas por la hermosa y bien intencionada declaración
sobre la autodeterminación del hombre y del ciudadano y cuya finalidad era
crear una sociedad mejor.
Injerencia en la autodeterminación individual
Los gobiernos
fuertes suelen sentir la necesidad de interferir en la autodeterminación
individual. Para imposibilitar a los críticos del gobierno, se implanta la
censura, quedan prohibidas las asociaciones políticas, desaparece la
inviolabilidad del domicilio, se efectúan detenciones y encarcelamientos, etc.
Esas intervenciones no son democráticas. Pero las hay democráticas.
La intervención
democrática era necesaria en los casos de Sara Gooder, Mary Barrett y Patience
Kershaw. Tenían el derecho a ser libres y no lo eran. Cuando las asociaciones
obreras reclamaban la cantidad máxima de las horas de trabajo y el salario
mínimo, entonces solicitaron la intervención estatal en una libertad cívica, la
libertad garantizada por el derecho constitucional, o sea la libertad de
concertar acuerdos. La intervención del Estado en la autodeterminación
individual se da cuando el conscripto debe llevar el uniforme o cuando la ley
de prensa castiga al periodista por abusar de ella. Tales intervenciones atañen
al problema de la relación entre el deseo por una mayor libertad individual y
la necesidad de un orden social organizado. La filosofía política y del derecho
creó una armonía entre la autodeterminación individual y la intervención
estatal en su ámbito y, para decirlo así, en honor de Rousseau, creó un
contrato social moderno que culminó en una nueva declaración de los Derechos
Humanos. Dicha declaración fue proclamada en la Asamblea General de las
Naciones Unidas en París en 1948. Existen derechos inalienables en materia
civil, personal, económica, social y cultural, de los cuales mencionaremos como
ejemplos el derecho a la seguridad social, al trabajo, a la educación, derecho
a participar en el gobierno del país propio y a las funciones públicas, a
buscar asilo y a disfrutar de él, y el derecho a la propiedad.
La obligación de
aportar a las Cajas de jubilación constituye a todas luces una injerencia del
Estado en el campo de la autodeterminación individual, pero fue impuesta de
conformidad con el derecho humano a la seguridad social.
Autodeterminación de los pueblos
La línea de la
autodeterminación de los pueblos fue análoga a la de la autodeterminación
individual. Por largos siglos los pueblos no fueron titulares de sus derechos
sino objeto de las acciones políticas de las casas reinantes que transferían su
poder sobre ellos mediante lazos matrimoniales, herencias, pactos y guerras.
Nunca se había consultado a los pueblos qué pensaban de su destino. Apenas unos
cuantos pueblos como el francés, el inglés y el español, ya en época
absolutista estaban organizados en Estados nacionales, mientras que otros
Estados, como por ejemplo Austria y Turquía, dominaron sobre varios pueblos
cuyo status político y jurídico variaba, pero muy lejos de la concepción
democrática de la autodeterminación. Incluso Francia, Inglaterra y España, si
bien Estados nacionales en su territorio metropolitano, tenían bajo su dominio
tierras y colonias con poblaciones heterogéneas.
Las colonias con
población blanca se rebelaron en ambas Américas, una
poco antes de la Revolución Francesa, y otras durante las guerras napoleónicas
y organizaron sus propios Estados. Su tarea primera y principal era asegurar el
recién realizado derecho de autodeterminación, o sea proteger su soberanía
contra las ingerencias foráneas. Es interesante observar que el principio de
autodeterminación de los pueblos empezó a aplicarse en Europa mucho más tarde
que en el Nuevo Mundo y que todavía no está realizado íntegramente.
Autodeterminación de los estados
Con la
autodeterminación de los Estados se sobreentiende el derecho a ejercer la
soberanía propia. El derecho internacional define la soberanía como el derecho
que asiste a todo Estado de actuar libremente en sus relaciones internas y
exteriores, inclusive el derecho de impedir la ingerencia de otros Estados en
sus asuntos.
Uno de los
instrumentos para proteger la soberanía de los Estados americanos fue la
doctrina de Monroe. Sin embargo, esa doctrina apuntaba únicamente contra
eventuales intervenciones de los Estados europeos, sin prever la defensa de la
soberanía contra la intervención de un Estado americano en los asuntos de otro
Estado americano. Ello constituyó un problema sumamente importante para las
repúblicas suramericanas, puesto que varias de ellas se consideraban expuestas
a la intervención de los Estados Unidos. Se celebraron numerosas conferencias
durante varios decenios hasta que se firmó, tras múltiples formulaciones, la
Carta de Bogotá, o sea la Carta de la Organización de los Estados Americanos,
suscripta en 1948, vale decir tres años después de la firma de la Carta de las
Naciones Unidas. El artículo 15 de la Carta de Bogotá reza:
Ningún Estado o
grupo de Estados "tiene derecho de intervenir directa o indirectamente, y
sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro.
El principio antedicho excluye no solamente la fuerza armada, sino también
cualquier otra forma de ingerencia o de tendencia atentadora de la personalidad
del Estado, de los elementos políticos, económicos y culturales que lo
constituyen".
La Organización
de las Naciones Unidas se basa también en el respeto de la soberanía absoluta
de los Estados miembros. Al comprometerse a respetar las obligaciones de la
Carta de las Naciones Unidas, los Estados miembros lo hicieron voluntariamente,
en libre uso de su voluntad soberana. Y para acentuar esa soberanía, en la
Carta figura también este principio: "Las Naciones Unidas no intervendrán
en asuntos que son especialmente de la jurisdicción interna de los Estados.
Este principio no se opone a la aplicación de medidas coercitivas con respecto
a amenazas a la paz, quebramientos de la paz o actos de agresión".
Modificación de la autodeterminación de los estados
El derecho
internacional surge de los acuerdos internacionales. Cuanto mayor es el número
de Estados que suscriben un mismo acuerdo, tal derecho internacional adquiere
carácter más general. La Carta de las Naciones Unidas es un acuerdo
internacional, firmado hasta ahora por 133 Estados, es decir casi todo el
mundo, y su contenido se convierte en el Derecho Internacional General. Nunca
en la historia de la humanidad hubo normas jurídicas reconocidas con tanta
unanimidad y universalidad como las normas contenidas en la Carta de la ONU.
Los Estados miembros se comprometieron a dar cumplimiento a todas sus
obligaciones. Sin entrar en pormenores consignaremos tan sólo, clasificadas en
forma arbitraria, cuatro grandes categorías de esas obligaciones.
1) Las
obligaciones asumidas por los Estados miembros hacia la ONU: a) todos los
Estados miembros deben prestar a la Organización pleno apoyo en cualquier
acción que esta emprenda en el marco de la Carta; b) para facilitar una acción
rápida y eficaz de la ONU, los Estados miembros transfieren al Consejo de
Seguridad la responsabilidad principal para el mantenimiento de la paz; c) se
comprometen a acatar las decisiones del Consejo de Seguridad; d) asumen la
obligación, en determinadas condiciones, de poner a disposición del Consejo de
Seguridad sus fuerzas armadas y garantizan a la ONU ciertos privilegios y la
inmunidad indispensable en su territorio.
2) Las
obligaciones de los Estados miembros para con los demás Estados: a) se
comprometen a abstenerse en las relaciones internacionales del uso de la fuerza
contra la independencia de otros Estados; b) asumen la obligación de ayudarse
mutuamente en la ejecución de las decisiones del Consejo de Seguridad; c) cada
Estado se compromete a tratar de resolver sus conflictos internacionales en
primer lugar mediante el contacto directo con su contendiente, y luego someter
el problema respectivo al arbitraje de la ONU.
3) Las
obligaciones de los Estados miembros para con los pueblos que todavía no han
realizado su independencia estatal: a) respetar el principio de la igualdad de
derecho y de autodeterminación de los pueblos, o sea que cualquier pueblo que
vive en comunidad con otro pueblo y en relación de dependencia, tiene el
derecho a separarse de esa comunidad y constituir su propio Estado; b) ciertos
Estados, nombrados específicamente, se comprometieron a llevar la independencia
a los pueblos que hasta hace poco tenían carácter colonial o análogo.
4) La Carta
establece que las Naciones Unidas promoverán el respeto de los derechos
fundamentales de todos sin distingo alguno de raza, sexo, idioma o religión,
vale decir que incurriría en la lesión de la norma internacional el Estado que
implantara leyes raciales, o negara a las minorías nacionales el uso de su
idioma, o, por ejemplo, Estados con mayoría católica negasen el derecho a la
libertad de culto a la minoría protestante, o privara a las mujeres de ocupar
cargos y empleos.
La Carta estipula
que todos los miembros deben acatar las obligaciones asumidas de acuerdo a su
espíritu y su letra. Por consiguiente, todos los Estados miembros de las
Naciones Unidas están obligados por el derecho internacional a dar cumplimiento
a todas las obligaciones contenidas en la Carta, con lo cual modificaron su
soberanía en aras del orden internacional. Si las Naciones Unidas toman
cualquier resolución en la forma prescripta, todos los Estados deben acatarla,
incluso si votaron contra ella.
Intervención democrática
Todos los principios
contenidos en la Carta de las Naciones Unidas son el resultado de nuestra
concepción democrática del mundo. Las ciencias políticas definen sus objetivos
como la labor en dos direcciones básicas: a) para conservar la paz mundial y b)
para preservar las instituciones democráticas en el orden interno e
internacional. Resulta que la Carta de las Naciones Unidas defiende los
principios democráticos y al mismo tiempo la soberanía absoluta de los Estados,
lo que constituye una evidente contradictio in adjecto.
En la escala de las categorías políticas, los principios democráticos
preceden a la soberanía absoluta de los Estados. Por ello, al surgir el
conflicto entre ambas, debe darse prioridad al mantenimiento del principio
democrático. La sociedad humana y el pensamiento del hombre pasa por una
permanente evolución y, como la interpretación original del liberalismo y de la
autodeterminación individual del siglo pasado resultó ser incorrecta, o por lo
menos demasiado amplia, así nuestra interpretación actual de la soberanía
estatal y la autodeterminación estatal resulta amplia en demasía. En las
relaciones internacionales debemos abogar por la libertad y la independencia de
cada Estado, de igual modo que en el Estado de Derecho defendemos el principio
de la inviolabilidad del domicilio; sin embargo, no podemos permitir el abuso
de este mismo principio. La inviolabilidad del domicilio no significa que un
trasgresor de la ley puede asilarse en su casa y de ese modo eludir la
justicia. Lo mismo vale para la aplicación de una norma jurídica internacional
con respecto a la soberanía absoluta del Estado. Todas las obligaciones,
enumeradas en la Carta de las Naciones Unidas y las decisiones que estas toman,
no pueden eludirse mediante la mera aplicación del principio de la
no-intervención en las atribuciones internas de los Estados soberanos.
Si un país
dictara leyes antisemitas, las Naciones Unidas no pueden dudar ni un segundo de
que ello afecte sólo al Estado respectivo. La implantación de las leyes
raciales está en evidente conflicto con los principios de la Carta y las
Naciones Unidas deben poner en práctica todas las medidas disponibles, es
decir, el bloqueo económico, la interrupción del tránsito terrestre, marítimo y
aéreo, la ruptura de relaciones diplomáticas, etc., y si fuera necesario,
intervenir por las armas.
El principio de
la autodeterminación de pueblos (nos referimos a los pueblos que carecen
todavía de su propio Estado y que viven en comunidad con otros pueblos) y la
cuestión de las minorías nacionales separadas de su madre patria, pertenecen al
mismo grupo de problemas. Cuando en el texto de la Carta de las Naciones Unidas
se dice que las relaciones internacionales serán regidas por el principio de la
autodeterminación de los pueblos, no se trata de una declaración platónica,
sino que, al firmarla en forma debida como se procede en los acuerdos
internacionales con las ratificaciones subsiguientes, los Estados miembros
crearon un derecho, que puede interpretarse únicamente como Derecho
Internacional General. Si un pueblo es lesionado en la aplicación de su derecho
emanante del principio de la autodeterminación, establecido en la Carta, y si
el pedido de aplicar libremente ese principio es interpuesto ante las Naciones
Unidas, entonces esa organización, como autoridad jurídica competente, debe
discutir ese asunto, tomar la resolución pertinente y hacerla efectiva.
Son pocos hoy los
Estados donde podría surgir la necesidad de aplicar el principio de la
autodeterminación de los pueblos, previsto en la Carta de las Naciones Unidas.
Uno de tales Estados es Yugoslavia, formación estatal compuesta por 5 pueblos
oficialmente reconocidos y todos, salvo el servio que detenta el poder, están
descontentos y reclaman la aplicación del derecho de la autodeterminación. El
problema en su forma más aguda aparece en la relación de los croatas y los
servios, que, si bien vecinos y muy afines en cuanto al idioma, en su historia
milenaria no han vivido en comunidad hasta 1918. El breve período desde
entonces demostró inequívocamente que esos dos pueblos son incompatibles para
una vida común. Sobre ese problema se ha escrito repetidas veces en esta
revista, que ofreció análisis objetivos y científicos de distintos aspectos de
este asunto. Las relaciones servio-croatas atraviesan hoy por una grave crisis
y puede ocurrir que las Naciones Unidas deban ocuparse de ese tema en un futuro
no lejano. Si así ocurriera, es probable que Yugoslavia solicite que no se
discuta ese problema en las Naciones Unidas, arguyendo que se trata de un asunto
interno, su exclusiva incumbencia. En tal caso Yugoslavia se encontraría en una
evidente contradicción, por cuanto, como país comunista, en teoría sostiene al
respecto el mismo criterio que la ciencia jurídica soviética. Huelga acotar
aquí que la actual ciencia jurídica soviética en principio sustenta que todos
los problemas relacionados con el principio de la autodeterminación caen por
excelencia dentro de las atribuciones de las Naciones Unidas y que en esos
problemas los Estados miembros no pueden recurrir al párrafo que habla de la no
intervención en los asuntos internos. Más aún, en su opinión, las Naciones
Unidas deben participar activamente para que el principio de la
autodeterminación sea puesto en práctica lo antes posible[62].
La opinión soviética se funda obviamente en las enseñanzas de Lenin quien
abogaba por la autodeterminación de los pueblos e incluso sustentaba ese
criterio en caso de secesión eventual de las mismas repúblicas soviéticas.
En el Decreto de la Paz, escrito por Lenin, leemos estos pensamientos:
"Si una
nación cualquiera se mantiene por la fuerza en los límites de un Estado, si, a
pesar del deseo expresado por ella -en la prensa, en las asambleas populares,
en los acuerdos de los partidos o en movimientos de rebeldía o insurrecciones
contra la opresión nacional-, no se le concede el derecho de decidir en
votación libre la cuestión de su existencia política, después de la completa
retirada de las tropas de la nación conquistadora o, en general, más poderosa,
la incorporación de esa nación al Estado constituye una anexión, es decir, una
conquista violenta".
Tal el caso de
Croacia, incorporada compulsivamente a Yugoslavia, desgarrada por el conflicto
croata-servio, o mejor dicho por la opresión servia y la resistencia de los
croatas y otros pueblos y minorías nacionales sometidos a los intereses de la
nación dominadora. Los croatas entre dos guerras mundiales expresaron su
voluntad por vía democrática y luego también mediante, la insurrección,
reclamando el derecho de autodeterminación y la libertad nacional; los servios,
sin embargo, les negaron y niegan esos derechos y libertades recurriendo a la
violencia y la fuerza policial y militar. En caso de que las Naciones Unidas se
ocupen del conflicto croata-servio, ello no equivaldría a la ingerencia en
asuntos internos de Yugoslavia, sino que sería una auténtica intervención
democrática de plena conformidad con el derecho positivo internacional. Las
Naciones Unidas deben mostrarse valientes para afianzar y afirmar la práctica
democrática e incluso intervenir en la soberanía interna de un Estado cuando lo
requieren los principios de su Carta.
Es menester citar
aquí un proceder interesante de los EE.UU., donde ellos voluntariamente
limitaron su soberanía interna, para no violar los principios de las Naciones
Unidas. En el año 1949 la Corte Suprema de California declaró
anticonstitucional una ley con la cual se trató de restringir el derecho de
poseer tierras a los residentes asiáticos en los EE.UU.; la decisión se fundó
en el hallazgo de que dicha ley era contraria a los principios contenidos en la
Carta de las Naciones Unidas, suscriptos por los EE.UU.
El carácter jurídico y político de las Naciones Unidas
Las Naciones
Unidas son producto de nuestra época. No son mejores ni peores que la humanidad
de acuerdo a su modo de opinar y ver. Nuestra generación, por lo menos en el
Occidente, se enorgullece de aplicar en la organización política interna el
concepto del Estado de Derecho agregándole el concepto de Welfare State (el
Estado del bienestar social). Nuestra generación en su gran mayoría coloca en
primer término a la autodeterminación individual en la escala de las categorías
políticas. Para defender al individuo, que no se halla aislado, pues los mismos
derechos asisten a cada uno, o sea a la comunidad social en sus distintas
formas, fueron definidos y promulgados los Derechos del Hombre, que constituven
la parte dogmática de nuestras constituciones. Para evitar el abuso de la
autoridad se aplica el principio de la división de tres poderes.
En las relaciones
de la política exterior no se llegó todavía tan lejos. Nuestra comunidad
internacional se basa en la fuerza, equilibrada en este momento; un equilibrio
precario, pero equilibrio. Es un hecho aterrador para nuestra época tan
adelantada en la tecnología. Es trágico que las ciencias políticas no sigan el
ritmo de las ciencias exactas. La Carta de las Naciones Unidas es el resultado
del trabajo común de los representantes más distinguidos y sabios de la
humanidad. Incluso en su concepción doctrinaria subraya por sobre todo el valor
de la persona humana y su autodeterminación, derivando de ello la
autodeterminación del grupo o por extensión la autodeterminación de los
pueblos.
Se sienten y
pesan dolorosamente en las Naciones Unidas las secuelas de la concepción
política del equilibrio del poder. De ahí que se atribuya importancia exagerada
y extraordinaria a la soberanía estatal y por otro lado se impida crear un
poder internacional que actúe igualmente que determinados órganos en un Estado
de Derecho, de acuerdo a la constitución y las leyes vigentes. Las Naciones
Unidas tienen sus principios que todos los Estados miembros se comprometieron a
respetar, pero si surgen opiniones divergentes e interpretaciones opuestas, no
hay autoridad capaz de dirimir ese entredicho y todo dependerá de las potencias
que posean fuerza material para aceptar u oponerse a un criterio o resolución.
Es indudable que
los estudiosos en disciplinas jurídicas y políticas como al asimismo los
estadistas y políticos que actúan en ese terreno hoy son más flexibles y menos
exclusivistas, tratando de ajustar o aproximar sus criterios y acciones a los
de pueblos pequeños; que si bien no cuentan con gran fuerza, ejercen gran
presión moral. Las Naciones Unidas son la libre tribuna del mundo que con el
tiempo debe transformase en el órgano capaz de dictar leves y tomar
resoluciones viables, sin importarle si uno u otro Estado se oponga a causa de
su interés particular. O, según lo expresó Paulo VI en 1965 en su discurso ante
las Naciones Unidas en Nueva York, "Las Naciones Unidas son el camino
obligatorio de nuestra civilización moderna".
Amalgamación, no coexistencia
Para analizar los
conceptos la amalgamación y la coexistencia debemos partir de la premisa de que
nuestra sociedad excluyó para siempre la guerra como medio de resolver los
problemas internacionales. La guerra, convencional o atómica, resolvería el
problema a su manera específica. Quien sobreviva, resolverá lo que quedará
pendiente si es que alguien sobreviva.
Las Naciones Unidas
son la institución que debería resolver todos los problemas internacionales sin
recurrir a la guerra. Hemos visto que todos los problemas pueden resolverse si
en las Naciones Unidas todas las fuerzas involucradas adopten idéntico punto de
vista. Eso ocurre cuando coinciden los intereses del mundo occidental y
oriental, "capitalista" y "socialista". Tales concordancias
resultan de una constante evolución a la que están sujetos tanto el mundo libre
como comunista. Es evidente que el mundo democrático es mucho más elástico y
liberal, más susceptible de cambios que el dogmático bloque socialista. En el
mundo democrático no pesan, como en el marxista, nociones y cogniciones
absolutas, pues su fundamento filosófico es el agnosticismo. La libertad de
pensamiento es su característica principal a diferencia del mundo comunista.
Quien decide es la mayoría, hasta que las nuevas generaciones no inventen
alguna fórmula mejor. En el mundo comunista puede opinar y decidir únicamente
el Partido. Sin embargo, se nota que también ese mundo ortodoxo atraviesa por
una extraña evolución. En sus constituciones constan los derechos humanos y de
su teoría se infiere que consideran la democracia directa, no la
representativa, como el mejor sistema de organización social. Empero, en la
práctica no permiten ni los derechos humanos ni una organización social
democrática.
Cuando hablamos
del mundo oriental, nos referimos a los países cuya filosofía se basa en el
marxismo. Hoy el marxismo no lo analizamos únicamente en su parte teórica, sino
en el campo de sus resultados políticos, ya que el largo lapso de su aplicación
nos lo permite abundantemente. El capitalismo y el socialismo datan
aproximadamente de la misma época, pues son criaturas de la misma revolución
industrial. Marx era joven cuando aparecieron las primeras y terribles
consecuencias de la economía liberal y su doctrina está concebida como igual
oportunidad para todos, o sea la superación de la supremacía del más fuerte
sobre el más débil. Las teorías de Marx se convierten en las ideas rectoras de
los movimientos y partidos políticos. Pero resulta que las prácticas difieren
diametralmente de la teoría. Así el líder de los marxistas alemanes, Ferdinand
Lasalle, dijo que él obrero no tiene patria y que pertenece sólo al proletariado
universal. En cambio, la primera guerra mundial demostró que conceptos
"burgueses" como el amor patrio, el nacionalismo, están enraizados
más hondamente en los hombres de lo que los marxistas habían concebido
"científicamente", pues el obrero francés combatió con arrojo y
abnegación contra el obrero alemán y viceversa, olvidándose los obreros
totalmente de la supuesta solidaridad proletaria.
La segunda guerra
mundial vino a confirmar el mismo hecho de la fuerza de los lazos nacionales,
pues el perspicaz Stalin advirtió que el campesino y obrero ruso lucharían con
más decisión contra los invasores alemanes si se les dejara que combatieran por
su madrecita Rusia y por la gloriosa tradición de Pedro el Grande, que por
NKVD, el socialismo internacional y sus míseros salarios. Dicho al margen,
Stalin y sus sucesores no pagan buenos salarios a sus obreros no por no querer
sino por no poder, ya que la producción socialista per capita es inferior a la
capitalista.
Cuando todos los
países socialistas celebren el cincuentenario de la constitución del primer
Estado socialista en el mundo, se podrá apreciar y comprobar con cifras que la
concentración total del capital profetizada por Marx, se llevó a cabo
únicamente en los países socialistas, donde mantienen todo el control los
10.000 integrantes de la jerarquía comunista, o la nueva clase, como la
denominó Milovan Djilas. La pauperización total de los obreros alcanzó allí su
punto culminante, mientras que el obrero occidental "explotado en el
sistema capitalista" disfruta de un nivel de vida mucho más elevado, de
mejores condiciones de trabajo y de seguridad social. Un obrero en los países
socialistas vive un poquito mejor que el presidiario en los campos de trabajo,
que recibe un mínimo indispensable de comida, ropa y entretenimiento para que
su capacidad productiva no disminuya. En los países de Europa occidental, sobre
todo en Alemania, hoy trabajan cerca de 150.000 obreros procedentes de
Yugoslavia. Después que los capitalistas les sacan la plusvalía de su trabajo,
esos obreros compran los Volkswagen, ayudan a sus familias y el remanente lo
depositan en los bancos alemanes que les reditúan beneficios, pues no tienen
confianza en los bancos yugoslavos.
Sé que todos esos
asertos pueden rebatirse con una brillante dialéctica. Estamos en un período de
transición, el futuro será diferente. Fidel Castro dijo que se aproxima el día
que el campesino cubano irá a la ciudad sin dinero -el dinero será eliminado- y
que por una canasta de sus tomates podrá adquirir todo lo que le hace falta:
ropa, zapatos, utensilios, televisor, etc. Tesis, antítesis, síntesis. Más la
habilidad dialéctica es una cosa y otra los hechos concretos y empíricos.
Precisamente esos hechos palpables dieron pábulo a nuevas corrientes de opinión
en el ambiente aún totalmente marxista de Yugoslavia, o con mayor rigor entre
los filósofos marxistas croatas. Esa nueva corriente está contagiada con la
peor enfermedad en la filosofía de nociones dogmáticas: la duda. Con la duda en
los resultados de la sociedad socialista, con la duda en la clase ejecutiva de
esa sociedad, en la plana directiva que toma las resoluciones políticas, y en
la misma doctrina marxista. En la aplicación de Marx -arguyen- debe haber
errores, pues las víctimas de la alienación somos nosotros los socialistas,
mientras resulta llamativa la creciente libertad y bienestar de los obreros en
los sistemas capitalistas.
Los partidarios
comunistas en los países del Occidente, al amparo de la libertad, sutilizan y
discuten sobre las teorías de Mao Tsé Tung y Castro. Los intelectuales en los
países detrás de la cortina de hierro que aún creen en el socialismo y en su
compatibilidad con la autodeterminación individual, están sometidos a un
intenso proceso evolutivo. Dichos intelectuales rechazan el elemento
narcisista, engreído y enfermizo, en el marxismo, en el sentido de que la
ciencia es sólo lo que afirma el marxismo y lo demás es mera utopía. Mussolini
a sempre raggione! Se trata de jóvenes investigadores nacidos y educados en
el ambiente marxista y saturados de sus enseñanzas. Ellos no conocieron, como
el Dr. Zhivago, la vieja sociedad, ni tuvieron lazos románticos con el pasado.
Sin embargo, sus indagaciones revelan que hay verdades también fuera del
marxismo. Es menester buscar contacto con ese tipo de hombre de detrás de la
cortina de hierro y persuadirlo que no se traiciona a sí mismo si deja de
pensar que el Occidente constituye la prehistoria, algo digno de ser quemado, y
que la historia empieza recién con la revolución de Octubre. La evolución natural
no se detuvo por el hecho de haber nacido Marx.
El Occidente, por
su parte, asimiló algunos aspectos positivos del socialismo y mejoró
considerablemente el nivel social de las masas. Al mismo tiempo implanta el
sistema del "capitalismo popular". El propósito de los primeros
socialistas era crear un orden social ideal. El Occidente todavía no lo creó
pero lo viene buscando incesantemente. No cabe duda que la sociedad occidental,
habida la experiencia, es mucho mejor y más justa que la oriental. Pero el
occidente sigue en constante evolución. Lo que es bueno en Oriente, lo es
también en Occidente. La coexistencia es la muralla china que divide dos mundos
y que debe ser derribada, pero no de golpe sino mediante un lento y paciente
proceso de acercamiento, de búsqueda de puntos coincidentes, de amalgamación
gradual y recíproca. Debemos adoptar la filosofía práctica de los utilitaristas
ingleses. La coexistencia es la tregua entre dos bandos en guerra, totalmente
contrarios, pero sin guerra caliente, pues nadie sabe cómo terminaría. La
amalgamación se esfuerza por crear de dos mundos uno solo. Tanto Oriente como
Occidente profesan idénticos principios básicos, formulados en la Declaración
de los Derechos Humanos. Hay una sola humanidad y no dos. Huelga insistir
permanentemente en la aplicación de los derechos humanos. Es la constante ética
de nuestro ser; hasta podría decirse que la libertad individual, la libertad
nacional y el derecho a la propiedad privada son categorías de orden
fisiológico. No hay amalgamación si prescindimos de cualquiera de esos
principios.
Uno de los
primeros amalgamistas surgió en la República Socialista de Croacia. Se trata
del profesor Mihajlo Mihajlov, hombre de gran fuerza moral, que tuvo el valor
en la Yugoslavia totalitaria de reclamar la aplicación de los derechos humanos,
que por cierto figuran en la constitución. Su pedido fue considerado, empero,
como traición al socialismo y a la "unidad y fraternidad" yugoeslava.
Mihajlov está encarcelado, más es seguro que sacudió muchas conciencias
comunistas y que puso en tela de juicio la infalibilidad autocrática del Comité
Central.
Las Naciones Unidas y la autodeterminación de los pueblos en Yugoslavia
Yugoslavia, país
multinacional, no logró resolver sus problemas nacionales. Los servios
controlan el poder y practican la explotación de otros pueblos en el sentido
clásico, ultra nacionalista y chovinista, pese a que Yugoslavia es un país
comunista. La constitución yugoeslava prevé la autodeterminación de todos los
pueblos que la integran e incluso el derecho de secesión. Sin embargo, ningún
otro pueblo, salvo el servio, pudo realizar su derecho a la autodeterminación.
Los pueblos de Yugoslavia se asemejan a las tres niñas de las minas inglesas
del siglo pasado. En teoría son libres, pero padecen la explotación más brutal.
Yugoslavia, por ende, lesiona gravemente las obligaciones asumidas al suscribir
la Carta de las Naciones Unidas.
Yugoslavia se
debate entre problemas sociales y nacionales. Su orden interno es blanco de las
más acerbas críticas en Croacia y Eslovenia, críticas presentadas en forma de
análisis científicos de Marx. El poder sigue firme en manos de una exigua
minoría, pero esa minoría siente que ya no puede gobernar como lo hacía desde
hace veinte años, cortando las cabezas como espigas. Con todo, esa minoría
amenaza con aplicar nueva ola del terror.
La situación
puede empeorar muy pronto. Yugoslavia, desde su constitución, debió ser objeto
de estudio de las Naciones Unidas. En su caso, la máxima organización
internacional puede probar de hecho que su misión primordial es el
mantenimiento de la paz y la vigencia de los principios democráticos.
Milan Blazekovic, Buenos Aires
En vísperas y
durante la segunda guerra mundial hubo importantes cambios en el sistema de
Estados creado en Europa después de la primera conflagración mundial y como su
consecuencia. Dichos cambios se operaron por la secesión del nuevo Estado del
ya existente o por la desaparición del Estado existente al ser anexado al otro,
sin que en su territorio surgiera otro sujeto del derecho público
internacional, o surgieron nuevos sujetos del derecho internacional en el
territorio de un Estado desmembrado. Así tenemos que primero Irlanda se
proclamó Estado soberano (29/12/1937) y Austria, anexada al Tercer Reich
(Anschluss), dejó de existir (14/4/1938); Eslovaquia se proclamó Estado
independiente (14/3/1939) de modo que Checoslovaquia al crearse el protectorado
bohemio-moravio dejó de existir como Estado (16/3/1939). Durante la guerra se
extinguió Polonia al ser repartida entre Alemania y la Unión Soviética
(septiembre/octubre 1939), mientras que los Estados bálticos fueron
incorporados a la Unión Soviética (julio/agosto 1940). Mediante la proclamación
del Estado Independiente de Croacia (10/4/1941), la ocupación de Serbia y
Montenegro por Alemania e Italia y mediante la incorporación de las restantes
partes de Yugoslavia a Alemania, Italia, Hungría, Bulgaria y Albania, el Reino
de Yugoslavia dejó de existir como Estado. Por último, tras la occupatio
pacífica primero por las tropas británicas y luego norteamericanas (julio
1941) sucesivamente, Islandia se separó de Dinamarca y se proclamó república
(17/6/1944).
No hay unanimidad
en la literatura respecto a la calificación jurídica de los cambios
jurídico-estatales operados en el territorio de ex Yugoslavia durante el
período en que existió el Estado de Croacia, creado el 10/4/1941 y cesó de
existir el 8/5/1945. Esa falta de unanimidad se debe atribuir primordialmente a
muchos vacíos en la práctica internacional, una de las fuentes principales del
derecho público internacional. Dicha divergencia es tanto mayor en cuanto el
caso de la Yugoslavia monárquica está particularmente agravado a causa de la
constitución de Croacia como nuevo sujeto del derecho internacional durante la
guerra y es por ello que, respecto a la calificación jurídica de Yugoslavia y
Croacia en ese período, se enfrentan problemas y conceptos, como por ejemplo debellatio,
occupatio bellica, dismembratio e incorporatio y por el otro secessio
y successio ligado al problema de un gobierno de facto local o
general, del gobierno exiliado y de la continuidad del Estado.
De modo que unos
autores juzgan los cambios jurídico-estatales en el territorio de Yugoslavia
desde el punto de vista de la ocupación total del Estado yugoslavo, por lo que
el ocupante no pudo alterar el status jurídico del Estado ocupado, mientras que
otros autores sostienen que con la creación del Estado de Croacia, y los demás
cambios, Yugoslavia se había desintegrado en sus partes integrantes de modo que
cada parte corrió de facto o de iure un destino propio que debe
contemplarse en cada caso aparte y ser calificado jurídicamente por separado.
Partiendo desde
el punto de vista que el nacimiento y la desaparición de un Estado es un hecho
al que la comunidad internacional responde reconociendo o no el cambio operado
y tomando en cuenta que esa respuesta depende de los intereses de los Estados
existentes que -como ocurre en el caso de la guerra- chocan, parece que la
manera más apropiada para calificar jurídicamente al nuevo Estado es exponer su
status internacional.
Con el término
status internacional sensu lato entendemos la posición jurídica de un
Estado en la comunidad internacional de Estados. Si un Estado pertenece a la
comunidad de Estados en forma indirecta, vale decir a través de otra comunidad
estatal, entonces sería más correcto hablar de su posición jurídico-estatal en
la comunidad estatal a la que pertenece o integra con otro u otros Estados. En
cambio, si un Estado pertenece directamente a la comunidad internacional de
Estados, se habla de su status internacional, si su relación particular con
algunos o todos los Estados miembros de la comunidad internacional difiere en
cierto modo de todos o la mayoría de Estados que integran la comunidad
internacional. Si esa diferenciación consiste en cierta restricción de algunos
derechos y deberes fundamentales respecto a alguno o todos los miembros de la
comunidad internacional, entonces se habla del status stricto sensu.
Como el concepto del status internacional en el sentido estricto del término
implica ciertas limitaciones de los derechos y deberes fundamentales del
Estado, nunca se habla del status internacional de las grandes potencias sino
normalmente de los Estados pequeños en su relación con los Estados poderosos.
I
El acto de 1941 a la luz de los antecedentes históricos
Si dentro de esos
criterios sobre el status jurídico e internacional, respectivamente -el primero
entra en el ámbito del derecho constitucional (la posición jurídica dentro de
una determinada comunidad estatal) y el otro pertenece al derecho público
internacional (la posición jurídica dentro de la comunidad internacional de Estados)-,
tratamos de sistematizar el pasado jurídico-estatal de Croacia hasta 1945,
tendremos que notar en líneas generales tres períodos. El primer período del
principado y de la monarquía nacional croata del siglo VII al XII llega hasta
1102; el segundo hasta 1941 y el tercero de 1941 a 1945. Dejando de lado el
primer período de la independencia de Croacia por cuanto no entraña
dificultades para determinar su status internacional, pasaremos al segundo
período que podemos dividir, dadas sus características constitucionales, en dos
partes principales.
La primera parte
abarca el período de 1102 a 1918, o sea el período de la comunidad estatal
croata-húngara, o sea los vínculos jurídico-estatales que ligaban a Croacia con
Hungría -no obstante los cambios dinásticos y constitucionales producidos al
integrar el Reino de Croacia la monarquía de los Habsburgo tras ser elegido
Fernando I como rey de Croacia en 1527 y pese a los rompimientos periódicos de
esos lazos- "por intermedio de la persona del monarca con las tierras
subordinadas a la corona de San Esteban" [63]; es el período en que se desarrolló el derecho
constitucional croata: jura municipalia o jura regni Croatiae, Dalmatiae et
Slavoniae, que constaban de leyes y/o conclusiones de la Dieta croata, de
la Dieta croata-húngara, de los decretos del monarca y de otras disposiciones
jurídicas que regían en la organización estatal y las funciones de sus órganos
ejecutivos como asimismo regulaban sus relaciones jurídico-estatales con la
monarquía de los Habsburgo, y especialmente con Hungría[64],
lo que en la fase final de ese proceso jurídico-estatal, dentro de la doble
monarquía de Austria-Hungría formada en 1867, estuvo involucrado en el
Compromiso croata-húngaro de 1868.
En la primera
parte de este período a través de los órganos del poder estatal: la Dieta
(sabor), ban (prorex) y zupania (comitatus) Croacia logró preservar su
individualidad estatal sino en el sentido internacional, sí en el sentido del
derecho constitucional.
La segunda parte
de este período se extiende de 1918 a 1941, cuando Croacia, al integrar el
Estado común con los serbios y los eslovenos, en un Estado de tipo unitarista,
pierde gradualmente los atributos de su personalidad estatal, que poseyó, casi
sin interrupción, a lo largo de 800 años de la unión con Hungría. Algunos
atributos los recuperó en vísperas de la segunda guerra mundial al formarse en
agosto de 1939 Banovina Hrvatska.
En el tercer
período del pasado constitucional de Croacia (1941-1945), tema del presente
estudio, Croacia como Estado nacional perteneció directamente a la comunidad
internacional de Estados. Incluso en este breve período cabe distinguir tres
fases respecto a las relaciones peculiares con otros Estados que, por
configurar ciertas restricciones de la soberanía estatal, especialmente en una
fase, originan la discusión acerca del status internacional de Croacia en el
período 1941-1945.
De lo expuesto
cabe inferir que la idea estatal de Croacia es tan vieja como su historia y que
el tercer período de su pasado jurídico-estatal (1941-1945) es la continuación
lógica de la afirmación de la idea estatal tal como se desarrolló desde el
primer reino de Croacia en 925 hasta 1918, y tras haber fracasado rotundamente
la tentativa de amalgamar y confundir la idea estatal croata con la serbia en
el período 1918-1941, arrojando a la monarquía yugoeslava a una constante
crisis estatal[65]
que culminó con su desintegración en el curso de la segunda guerra mundial.
La literatura
jurídica mundial, durante la guerra y después, trata de modo diferente este
tercer período de la historia de Croacia y extrae conclusiones divergentes en
lo que concierne al status internacional del Estado Independiente de Croacia.
Al igual los constitucionalistas enfocaban de manera distinta el status
jurídico de Croacia con motivo de la reorganización de la monarquía de los
Habsburgo en 1867 y la firma del compromiso croata húngaro de 1868. Entonces se
planteó por primera vez la cuestión del status jurídico de Croacia en la
literatura especializada europea y permaneció como tema de discusiones hasta
1918, o sea, hasta la disgregación de la monarquía Austria-Hungría,
cristalizándose dos criterios opuestos: uno sostenía que Croacia en virtud del
Compromiso de 1868 era una "provincia" dentro de la monarquía austro-húngara
y otro sustentaba que Croacia había conservado su soberanía y su personalidad
estatal[66].
Si bien el
problema del status jurídico de Croacia, cuyo nombre diplomático era el Reino
de Croacia, Eslavonia y Dalmacia, en el período 1868-1918 sólo tiene el valor
jurídico-histórico, incluso hoy se ocupan de él juristas e historiadores desde
el punto de vista jurídico-histórico y jurídico-teórico, sustentando criterios
encontrados. Así, por ejemplo, el historiador soviético N. Ratner expresa que
Croacia, en virtud del Compromiso, fue una provincia húngara, que en el momento
de negociar el Compromiso, Croacia no era un Estado independiente de Hungría,
que el Compromiso le fue impuesto y que a posteriori el status de
Croacia nada tenía en común con la independencia y estaba lejos del federalismo[67].
Refutando la tesis de N. Ratner el profesor Ferdo Culinovic manifiesta:
"Ciertos alegatos de N. Ratner no pueden negarse como por ejemplo que el
Compromiso fue, en efecto, impuesto a Croacia y que exteriorizaba el triunfo de
los gobernantes húngaros respecto a Croacia. Con ello, empero, N. Ratner no
aportó nada nuevo. Idéntica tesis sostenía Ante Starcevic y la oposición entera
en el parlamento (Sabor) de Croacia desde 1868 hasta octubre de 1918. Ratner se
refirió a algunos, más no a todos los hechos fundamentales relacionados con el
Compromiso. Por ejemplo, no lo relacionó ni con lo que dijo antes
superficialmente sobre el tema. Pasó por alto el hecho que, por ejemplo y según
el artículo ley XVII de 1861, Croacia frente a Hungría fue independiente. Por
ello, su apreciación de este problema está lejos del criterio y de los métodos
científicos, es totalmente contraria a los hechos históricos[68].
En cambio, el profesor Culinovic prueba que en virtud del Compromiso de 1868
Croacia poseía su propio territorio, constitucionalmente separado de Hungría,
que Croacia ostentaba su propio elemento de soberanía, por cuanto -pese a la
ciudadanía "húngara" común- el Compromiso reconocía que el Reino de
Croacia y Eslavonia era una nación en el sentido político y que Croacia
disponía de su propia organización de poder. Culinovic concluye sus
consideraciones afirmando: 1º) que Croacia de jure y de facto desde su
Compromiso con Hungría (1868) había conservado su soberanía; 2º) que esta
soberanía, dada la supremacía húngara, en efecto fue restringida y 3º) que, sin
embargo, esa soberanía por ello no fue anulada. "Croacia, pues, de acuerdo
al Compromiso, de 1868 a 1918, era un Estado y no la provincia húngara" [69].
La cuestión del status internacional de Croacia en el Período 1941-1945 tiene
su práctico valor jurídico en contraste con el mismo problema durante el
período 1868-1918, que a raíz de la desintegración de la monarquía
austro-húngara y la creación de nuevas formaciones estatales, entre ellas el Reino
de los Servios, Croatas y Eslovenos, luego denominado el Reino de Yugoslavia se
plantea tan solo como un problema jurídico-histórico. De la respuesta que se da
a la cuestión de la posición jurídico-estatal y del status internacional de
Croacia en el período 1941-45 depende la solución de distintos problemas
jurídicos, tanto en el plano internacional (indemnización a los ciudadanos
extranjeros) como en el ámbito del derecho interno yugoslavo (la cuestión de
los derechos de ciudadanía y la validez de las leyes del Estado Independiente
de Croacia como normas jurídicas).
Sin embargo, en
los tratados jurídicos no hay unanimidad respecto al status internacional del
Estado Independiente de Croacia y de ahí respuestas divergentes a los
precitados problemas jurídicos.
Es necesario, por
lo tanto, examinar los cambios jurídicos-estatales operados en el territorio
del ex Reino de Yugoslavia del 6 de abril de 1941 al 8 de mayo de 1945 a la luz
de los relevantes hechos jurídicos y en conexión con los supuestos teóricos del
derecho constitucional y de las normas del derecho público internacional.
II
Surgimiento del estado nacional croata
Durante la última
guerra y después hasta hoy se consideró y se considera la fecha 10 de abril de
1941 como día del restablecimiento del Estado croata, pues ese día fue
proclamado el Estado Independiente de Croacia en Zagreb, su capital. Este acto
fue precedido por una larga serie de sucesos y actos de la política interna y
exterior, que no corresponde aquí registrar en su totalidad. Nos limitaremos
únicamente a los hechos y sucesos imprescindibles para comprender mejor
ulteriores cambios jurídico-estatales en el territorio de Yugoslavia y en la
medida en que influyeron en el posterior status internacional de Croacia.
1. En primer
lugar es preciso dejar constancia que en el plano interno de Yugoslavia
"las relaciones servio-croatas eran harto inamistosas"
[70].
A medida que se aproximaba la segunda guerra mundial el conflicto croata serbio
se agudizaba. Así el bloque de los diputados croatas, elegidos en los comicios
del 11 de diciembre de 1938 con mayoría abrumadora, adoptaron el 15 de enero de
1939 una resolución, dejando la constancia que la condición básica para la
solución de la cuestión croata consiste en el reconocimiento del derecho a la
autodeterminación y del histórico derecho constitucional croata; que habida
experiencia de veinte años resultaba impracticable la vida común entre los
serbios y los croatas; que todos los actos del gobierno de Belgrado se
consideran nulos y no obligatorios para Croacia, especialmente en lo que
concierne a los acuerdos con los países extranjeros y, por último, se dirige un
llamado a las grandes potencias para que adopten las medidas conducentes a la
aplicación del derecho de autodeterminación del pueblo croata, pues en caso
contrario los croatas se verán obligados a recurrir al derecho de autodefensa,
que podría perjudicar la paz[71].
El Dr. Vlado Macek, líder de la oposición croata en el país, quien al igual que
su predecesor Esteban Radic "trató de ganar a los Aliados de 1914-1918
para la causa croata"[72],
consideró oportuno formular la declaración a Associated Press con la siguiente
advertencia, publicada en los diarios de Zagreb pero no en los de Belgrado:
"La cuestión croata debe ser resuelta rápidamente y debe comprenderse que
a los croatas más o menos les será indiferente si esta cuestión la ponga al
orden del día Roosevelt o Hitler" [73].
Al mismo tiempo Macek negocia con el primer ministro del gobierno de Belgrado
D. Cvetkovic y mantiene contactos oficiosos a través de su intermediario con el
conde Ciano, relacionados con una eventual sublevación en Croacia[74].
Las negociaciones terminaron con el avenimiento Cvetkovic-Macek, del 26/8/1939
y la constitución de Banovina Hrvatska como unidad autónoma dentro de
Yugoslavia. Con ello quedó solucionada momentáneamente la crisis estatal no
obstante la guerra en Europa, que estalló apenas dos días después que los
diputados nacionales croatas, con una sola excepción, aprobaron el 29/8/1939 el
mencionado avenimiento Cvetkovic-Macek. La rigurosa neutralidad en el conflicto
bélico europeo fue la única posibilidad de eventual consolidación de Yugoslavia
después de la firma del avenimiento croata-servio.
2. En el plano
externo, la política de una neutralidad rigurosa no pudo sostenerse después que
todos los países vecinos adhirieron al Pacto Tripartito y así se encontraron en
la esfera de la influencia política y económica de las potencias del Eje y aún
menos cuando Italia se vio en apuros en su campaña bélica contra Grecia. Pese a
la política hostil y las reivindicaciones territoriales italianas respecto a
Yugoslavia, Alemania consiguió que Belgrado adhiriera al Pacto Tripartito en
condiciones muy favorables para Yugoslavia. Empero, con el putsch
producido en Belgrado el 27/3/1941 contra la adhesión de Yugoslavia al Pacto
Tripartito de hecho por el resentimiento granservio por la autonomía de
Croacia, firmada dos días antes en Viena, ese país se enfrentó otra vez con una
grave crisis tanto en el plano interno como externo. En el plano interno porque
los croatas -pese a la autonomía lograda que constituía una solución provisoria
tanto para los croatas como para los servios, con distintos fines para cada
uno- no estaban dispuestos a defender a Yugoslavia aunque hubiera sido
defendible y menos que menos bajo un gobierno que por intereses eminentemente
servios expuso al pueblo croata a las convulsiones bélicas. En el plano externo
el putsch suscitó la desconfianza de las potencias del Eje, sin conseguir
ninguna ayuda material de las democracias occidentales. La consecuencia de este
vuelco en la política exterior fue la guerra relámpago de Alemania y otros
Estados firmantes del Pacto Tripartito contra Yugoslavia, desatada el 6/4/1941 [75].
3. Para esta
emergencia de la crisis bélica los croatas tenían desde enero de 1929 un equipo
político en el bando de las naciones revisionistas, descontentas con el Tratado
de Versailles. Ya existía el Movimiento Libertador Croata Ustasha, que bajo la
égida del Dr. Ante Pavelic, abogado y diputado nacional por la capital de
Croacia, Zagreb, en el tiempo del asesinato de Esteban Radic por un diputado
servio en el recinto del parlamento de Belgrado en 1928, trataba de conseguir
con métodos revolucionarios la liberación de Croacia y su separación de
Yugoslavia[76].
Al adherir Yugoslavia al Pacto Tripartito el 25/3/1941 quedaron truncas todas
las posibilidades para realizar el programa libertador, pero dos días después
cobraron actualidad a raíz del putsch de Belgrado y, cuando la aviación
alemana bombardeó Belgrado el 6/4/1941 como prólogo a la invasión de
Yugoslavia, este programa empezó a materializarse gradualmente. El 7/4/1941 se
inició la invasión de Yugoslavia al cruzar el ejército alemán la frontera
búlgaro-yugoeslava. El 8/4/41 Pavelic invita "desde su exilio en Italia
por radio al pueblo croata a separarse de Servia y apoyar a Alemania e Italia" [77].
Ya el 7/4/41 tuvo efecto la primera proclamación de la independencia de Croacia
en Cakovac, y la segunda en Bjelovar el 8/4/41 [78].
Recién el 10/4/1941, poco después de las 16 horas, el coronel Slavko Kvaternik,
jefe del frente interno del Movimiento de Liberación, proclamó por radio de
Zagreb el restablecimiento del Estado Independiente de Croacia y acto seguido
el locutor radial dio lectura a la declaración del Dr. Macek, quien se había
separado del resto del gobierno yugoslavo y retornó a Zagreb. Macek invitó a
todos los croatas a obedecer a las nuevas autoridades y exhortó a sus
partidarios a colaborar con los nuevos gobernantes[79].
Poco después de la promulgación de la independencia hacen su entrada a Zagreb
las tropas alemanas y el coronel Kvaternik la misma tarde envía un telegrama a
Hitler solicitando el reconocimiento del Estado Independiente de Croacia por
parte del Tercer Reich [80].
En la noche del 10 al 11/4/1941 el regente de Hungría Horthy expide una orden
militar al honvéd (ejército magiar) para que libere las regiones de la
ex Hungría meridional, que en virtud del tratado de Trianón pertenecieron a
Yugoslavia, por cuanto con la proclamación del Estado Independiente de Croacia,
Yugoslavia dejó de existir. El 11/4/41 Kvaternik, como lugarteniente del jefe
de Estado, dispone que hasta la formación del gobierno croata los asuntos
administrativos correrán a cargo de los departamentos
existentes de Banovina Hrvatska. Por decreto del 16/4/41 Pavelic, en su
carácter de jefe de Estado, designó el primer gobierno croata[81],
lo que tuvo efecto un día después de haber reconocido Alemania e Italia al
Estado de Croacia, de manera que su nacimiento se remonta al día 10/4/41 cuando
fue proclamado.
Para el propósito
del presente trabajo no tienen importancia los datos referentes a la
organización de la administración, del ejército, de la judicatura, finanzas,
etc., pues no hacen a las relaciones internacionales como base del status
internacional de Croacia, salvo en casos excepcionales, de los que hablaremos
más adelante.
III
Reconocimientos diplomáticos, delimitación, tratados y otros actos
jurídicos internacionales
Proclamada la
independencia el 10/4/41 y establecidos los primeros órganos del poder, hubo
toda una serie de actos que directa o indirectamente influyeron en las
relaciones internacionales del nuevo Estado y, por consiguiente, en su status
internacional, a saber: reconocimiento por otros Estados, la delimitación,
firma de acuerdos bilaterales y multilaterales, adhesión a las convenciones
internacionales, etc.
1. Reconocimientos
a) Hungría
Aunque varios
autores alegan que Hungría reconoció al N.D.H. (abreviatura para Nezavisna Drzava
Hrvatska, Estado Independiente de Croacia, que usaremos en adelante) después de
Alemania e Italia[82],
con fundamento se puede sostener que Hungría fue la primera en reconocer la
independencia de Croacia[83].
Como queda dicho, en la noche del 10 al 11 de abril de 1941 el almirante Horthy
dirigió la proclama al pueblo magiar y expidió la orden al ejército. En dicha
proclama entre otras cosas dijo: "Los líderes del pueblo croata
proclamaron la independencia y la soberanía de Croacia. Nosotros saludamos esta
decisión con auténtica alegría y por nuestra parte la respetaremos" [84].
Sin embargo, el jefe de Estado croata no consideró este párrafo de la proclama
de Horthy como reconocimiento formal del Estado de Croacia y el 16/4/1941
notificó al Regente húngaro de la proclamación del N.D.H. y de su
reconocimiento por parte de Alemania e Italia. El 22/4/1941 Horthy respondió
telegráficamente que en esta oportunidad reafirmaba el reconocimiento del
Estado de Croacia "ya formulado en mi proclama del 10 de abril" [85].
b) Alemania, c) Italia
Si bien el
reconocimiento formal por parte de Alemania e Italia fue simultáneo, producido
el 15/4/1941, cronológicamente Alemania fue la primera, pues los alemanes antes
de reconocer al Estado croata de jure habían reconocido de facto la
provisoria jefatura estatal de Kvaternik y negociaban sobre el reconocimiento
definitivo de jure [86].
El reconocimiento del Estado de Croacia por Berlín y Roma no fue asunto
sencillo, teniendo en cuenta los intereses encontrados de Alemania e Italia en
el área adriática y balcánica y la situación militar existente en ese espacio.
Tras el telegrama que Kvaternik dirigió a Hitler el 10/4/1941 en nombre del
gobierno provisorio (Consejo del Estado), solicitando el reconocimiento alemán
de la recién proclamada independencia de Croacia, también Ante Pavelic envió
desde Roma el 11/4/1941 un telegrama a Hitler prometiendo ligar el futuro de
Croacia al nuevo orden europeo[87].
Desde entonces, sobre todo a partir del 13/4/1941, cuando von Ribbentrop,
ministro de relaciones del Tercer Reich, por intermedio del consulado general
germano en Zagreb, comunicó al Dr. Edmund Veesenmayer, enviado especial de
Berlín en Zagreb, que Alemania ese mismo día pensaba reconocer al N.D.H. bajo
la jefatura de Pavelic con el supuesto de que Kvaternik es el lugarteniente de
Pavelic, con lo cual se dio curso también a su solicitud de reconocimiento[88],
y hasta el 15/4/1941 duraban las esforzadas negociaciones
germano-italiano-croatas para coordinar una fórmula de reconocimiento
simultáneo del N.D.H. por parte de Alemania e Italia. Aunque, verbigracia,
Pavelic ya el 7/4/1941 dirigió a Mussolini un mensaje en el que dijo, sin
prometer nada, "que Croacia entera con entusiasmo espera a vuestros
gloriosos soldados y todas nuestras organizaciones combativas lucharán al lado
de ellos por la libertad de nuestro pueblo y por el Estado Independiente de
Croacia por el que libramos batallas largas y sangrientas"[89],
Mussolini exigió que Pavelic le enviara un telegrama con la cláusula acerca de
las futuras fronteras. Exigió también que la propuesta alemana de la fórmula de
reconocimiento contenga idéntica cláusula[90].
Los telegramas definitivos e idénticos de Hitler y Mussolini del 15/4/1941, por
los cuales reconocieron al N.D.H., contenían las siguientes cláusulas:
"Die deutsche Regierung wird erfreut sein, sich über die Grenzen des neuen
Staates mit der national-kroatischen Regierung in freiem. Meinungsaustausch zu
verständigen" la alemana y la italiana: "Mi e gradito esprimervi il
riconoscimento dello Stato Indipendente della Croazia da parte del Goberno
fascista, che sará liete di intendersi libremente col Governo nazionale croato
per la determinazione dei confini del nuovo Stato, a cui il popolo italiano
augura ogni fortuna" [91].
La aplicación de esta cláusula impondrá otras obligaciones de Croacia respecto
a Italia y dará motivo a que se discuta acerca del status internacional del
N.D.H. mientras estaban en vigor dichas obligaciones.
d) Eslovaquia
El presidente de
Eslovaquia, el Dr. J. Tiso, expresó por telegrama el 15/4/1941 el
reconocimiento del N.D.H. sin la notificación previa de la proclamación de la
independencia y sin el pedido de reconocimiento. Usó la comunicación
telegráfica vía Berlín que por intermedio del consulado general alemán en
Zagreb entregó dicho telegrama el 17/4/41 al gobierno croata[92].
e) Bulgaria
A la notificación
sobre la constitución del N.D.H. y a la solicitud de su reconocimiento,
contestó el emperador búlgaro Boris III con el telegrama, fechado en Sofía, del
21/4/1941, "que el gobierno real búlgaro resolvió reconocer al Estado
Independiente de Croacia" [93].
f) Rumania
Mediante el
intercambio de notificaciones y telegramas de reconocimiento entre Pavelic y el
general Antonescu el gobierno real rumano formuló su reconocimiento del N.D.H.
el 6 de mayo de 1941 [94].
g) Japón
Yosuke Matsuoka,
ministro de relaciones exteriores. telegrafió al jefe
de Estado de Croacia que el gobierno imperial reconoció el 7 de junio a Croacia
como Estado independiente.
h) España
El 14 de junio de
1941 el gobierno croata notificó al español el restablecimiento del N.D.H.,
después del informe del cónsul español en Susak del 12/6/41, en el sentido de
que el gobierno de Madrid estaba dispuesto a reconocer al N.D.H. Por nota del
27/6/1941 Serrano Suñer, ministro español de relaciones exteriores, comunicó al
Dr. Mladen Lorkovic, ministro del exterior de Croacia, que el gobierno español
había acordado el reconocimiento de jure al gobierno croata.
i) Finlandia
Por intermedio
del enviado finlandés en Roma el gobierno croata notificó el 21/6/1941 al
gobierno finlandés de la creación del N.D.H. La legación italiana en Zagreb
informó al ministro croata de relaciones exteriores con nota del 9/7/1941/XIX
de la comunicación telegráfica que decía que el consejo ministerial de
Finlandia en su reunión del 3/7/1941 había reconocido de jure al N.D.H.
con la fecha del 2/7/1941. La nota respectiva del ministro finlandés de
relaciones exteriores, Rolf Witting, del 31/7/1941, fue entregada al gobierno
croata por intermedio de la legación italiana en Zagreb el 24/9/1941.
j) Dinamarca
Por intermedio de
la legación alemana en Zagreb el ministerio de relaciones exteriores de Croacia
notificó el 17/6/1941 al gobierno real dinarnarqués de la constitución del
Estado de Croacia. Erih Scavenius, ministro de relaciones exteriores de
Dinamarca informó por nota del 31/7/1941 al ministro croata de relaciones
exteriores que el gobierno dinamarqués había reconocido de jure a Croacia y a su
gobierno con fecha 10/7/1941.
k) Manchukuo
El primer
ministro de Manchukuo, Chang Chi Hui, comunicó por telegrama el 2/8/41 el
reconocimiento del N.D.H. sin la notificación previa.
l) Tailandia
Prasasna Joudhin,
enviado real de Tailandia, entregó el 27/4/1943 al enviado croata en Berlín,
Dr. Mile Budak, el telegrama de su ministro del exterior, Wichit Wathakan
dirigido al ministro de relaciones exteriores de Croacia, por el cual Tailandia
reconoció al N.D.H. M. Budak, quien en el interin fue nombrado ministro de
relaciones exteriores, agradeció el reconocimiento el 30/4/1943.
En esta reseña de
las relaciones internacionales de Croacia entran también los reconocimientos
acordados por Croacia a otros Estados y/o gobiernos. Así el gobierno de Croacia
el 1/7/1941, reconoció al gobierno nacional chino en Nankín, presidido por Wang
Ching Wei, quien en su telegrama del 5/7/1941 acusó el telegrama de Lorkovic
referente al reconocimiento. El intercambio de los telegramas se hizo por intermedio
de la legación alemana e italiana en Nankin y de sus respectivos gobiernos. El
7/8/1943 el gobierno del N.D.H. reconoció al gobierno del Dr. Ma Maw en
Birmania, que se declaró independiente el 1/8/1943, dejando de ser colonia
británica. El 30/9/1943 el gobierno croata notificó al ministerio de relaciones
exteriores del Tercer Reich por nota VT 155/43 su reconocimiento del gobierno
fascista republicano de Mussolini y al mismo tiempo por nota VT 154/43 lo
notificó del rompimiento de las relaciones diplomáticas con el gobierno real
italiano. El 16/10/1943 el gobierno croata reconoció a la República de las
Filipinas y el 20/11/1943 al gobierno provisional indio de Suchas Chandra Bose
(Azad Hind).
Croacia mantenía
relaciones de facto con el Vaticano por intermedio del Delegado
Apostólico en Zagreb y el representante croata ante la Santa Sede. También
mantuvo relaciones comerciales con el gobierno francés de Vichy y el gobierno
suizo por intermedio de los consulados de dichos países en Zagreb y mediante acuerdos
sobre los intercambios comerciales y pagos (Accord sur les échanges et les
paiments commerciaux franco-croates del 16/3/1942 y Abkommen über den Waren-
und Zahlungsverkehr zwischen der Schweizerischen Eidgenossenschaft und dem
Unabhängigen Staate Kroatien, del 10/9/1941, prorrogado el 19/3/1943).
Si bien Croacia
fue reconocida de jure por 9 países europeos y 3 asiáticos, y ella misma
acordó su reconocimiento a 4 Estados y/o gobiernos, ejercía el derecho activo y
pasivo de la legación sólo con 8 países europeos y uno asiático, a saber con:
Alemania, Italia, Hungría, Eslovaquia, Bulgaria, Rumania, España, Finlandia y
el Japón (sólo el enviado japonés en Zagreb)[95].
Al operarse en
1944 cambios en las relaciones internacionales, causadas por los sucesos bélicos,
rompieron formalmente las relaciones diplomáticas con Croacia los nuevos
gobiernos de Rumania, Bulgaria y Finlandia. Conforme a la noticia de Reuter del
3/9/1944, la oficina de prensa de Rumania dio a conocer la declaración del
ministro de relaciones exteriores, Grigore Nicolescu Buzesti, según la cual el
gobierno rumano no reconocía a los gobiernos de Eslovaquia, Croacia e Italia
fascista y que el gobierno rumano abrigaba la esperanza que muy pronto podrá
cambiar a los representantes diplomáticos ante los Aliados. El 7/9/44 el
encargado de negocios de Croacia en Sofía telegrafió el contenido de la nota
que ese mismo día recibió del ministerio de relaciones exteriores y que reza:
"El gobierno real búlgaro, en vista de la nueva situación política en que
se encuentra a causa de los recientes acontecimientos en los Balcanes y como
consecuencias de la ruptura de las relaciones diplomáticas búlgaro-alemanas, se
vio obligado, muy a pesar suyo, a romper las relaciones diplomáticas con el
gobierno del Estado Independiente de Croacia. El ministerio real de relaciones
exteriores y culto considera necesario destacar que este rompimiento entra en
vigor desde el momento de la entrega de la presente nota". El 21 de
septiembre de 1944 el encargado de negocios de Finlandia dirigió al Dr Mehmed
Alajbegovic, ministro de relaciones exteriores de Croacia, la siguiente nota:
"J'ai l'honneur de porter a votre connaissance que le Gouvernement de la
Republique de Finlande a decide de rompre les relations diplomatiques et consulaires
avec le Gouvernement de l'Etat Independant de Croatie" [96].
2. Delimitación
a) La delimitación con Alemania
Por iniciativa
del Dr Ante Pavelic primero fue Alemania en tratar la cuestión de la
delimitación conforme a la cláusula territorial que figuraba en el telegrama de
reconocimiento del N.D.H.[97]
La frontera germano-croata quedó fijada, en líneas generales, por el acuerdo
croata-alemán firmado en Zagreb el 13/5/1941 y ratificado el 2/6/1941 en
Berlin, dejando la fijación definitiva de la frontera a una comisión
croato-alemana que debería tener en cuenta especialmente los factores
económicos (Art. 2, inc. 1). Esta frontera coincidió generalmente con la ex
frontera administrativa durante siglos hasta 1918 entre el Reino de Croacia,
Eslavonia y Dalmacia por un lado y las provincias austriacas de Carniola y
Estiria por el otro (Art. 1)[98].
El 17/6/1941 fue rectificada la frontera en el valle de Bregana a favor de
Croacia[99].
b) Delimitación con Italia
Sobre la fronteras italiano-croatas debatían primero las potencias
del eje en la conferencia Ciano con Ribbentrop los días 21/22 de abril de 1941
en Viena, cuando trataban el problema de la repartición y la reorganización del
ex territorio de Yugoslavia. En esa ocasión Alemania reiteró en principio su
desinterés político en el problema croata, cediendo a Mussolini toda decisión
política sobre la que habría que ponerse de acuerdo con los croatas. A la
pregunta de Ciano "sobre el procedimiento que habría que adoptar para las
negociaciones con los croatas", Ribbentrop contestó que Pavelic ante todo
debería trasladarse a Roma. A la pregunta "con qué acto debería
establecerse la frontera dálmata", Ribbentrop replicó que debería hacerse
por la ley "de modo idéntico como Alemania fijó su frontera con Croacia"[100].
En la reunión celebrada en Ljubljana el 25/4/1941, los italianos propusieron a
los croatas, renunciando a la idea de la unión personal que en principio habían
consentido los alemanes, dos soluciones: el reclamo máximo que comprendía la
costa entera desde Rijeka (Fiume) hasta Boka Kotorska, o la anexión limitada a
Italia de las islas dálmatas e importantes porciones de la costa con la
condición de que los croatas acepten el proyecto preparado de un pacto sobre
estrecha cooperación política, militar y económica con Italia[101].
Las conversaciones prosiguieron en Zagreb con el enviado italiano y fueron
concluidas en la reunión entre Mussolini y Pavelic en Monfalcone, el 7/5/1941.
Quedó convenido que el problema de la delimitación estaba ligado a la
consolidación de la relación política de Croacia con Italia. A tal fin Croacia
dictó el 15/5/1941, la ley sobre la Proclamación de la monarquía en virtud del
restablecimiento de la corona del rey Zvonimir como símbolo de la soberanía del
Estado Independiente de Croacia[102].
De esa manera la delimitación con Italia quedó establecida con el acuerdo,
suscripto en Roma el 18/5/1941 conjuntamente con los tratados "sobre la
garantía y la colaboración" y "sobre las cuestiones de índole militar
relativas a la zona costera adriática", conocidos con el nombre de
"Acuerdos de Roma". Al mismo tiempo, a pedido formal de la delegación
croata, fue por el jefe de la casa de Saboya designado como futuro rey de
Croacia Amadeo duque de Spoleto, miembro de la Casa de Saboya.
En virtud del
acuerdo sobre la fijación de la frontera entre el Reino de Croacia y el Reino
de Italia del 18/5/1941, Croacia cedió a Italia las partes de su costa
adríática que los Aliados habían prometido en 1915 a Italia en el Pacto de
Londres como compensación por la declaración de guerra por parte de Italia a
las Potencias Centrales. Así Croacia perdió casi todas sus grandes islas, salvo
Pag, Brac y Hvar, toda la costa entre Zadar y Split, el territorio de Boka
Kotorska y la costa desde Rijeka hasta Kraljevica[103].
Si bien esas islas y el territorio litoral cedido abarcaban la superficie de
alrededor de 5.400 kru2 con 380.000 habitantes, de los que sólo 5.000
italianos, desde el punto de vista estratégico y económico eran sumamente
importantes[104].
Mientras que con
los Acuerdos de Roma del 18/5/1941 se fijó la frontera croata-italiana en la
costa adriática, en Eslovenia, ocupada por los italianos por no tratarse del
territorio croata, la frontera italiano-croata fue trazada mediante el Regio
Decreto Legge del 3/5/1941/XIX, Nº 291 relativo a la constitución de la
Provincia de Ljubljana. Dicho decreto fue remitido por el enviado italiano en
Zagreb con una nota fechada el 3/7/1941 al ministerio de relaciones exteriores
de Croacia, solicitando que en nombre del gobierno croata tome conocimiento del
decreto y lo informe al respecto. El ministro croata de relaciones exteriores
con nota del 15//7/1941 Nº Pov. 50/41 acusa recibo de la nota italiana del
3/7/1941 y propone la rectificación de la frontera en favor de Croacia en lo
que concierne a la comuna de Radatovici y el municipio catastral de Marindol,
que por deslindes erróneos en las "banovine" de la ex Yugoslavia
pertenecieron a Dravska Banovina, o sea a Eslovenia[105].
Italia nunca satisfizo ese pedido.
c) Delimitación con Hungría
Desmembrada
Yugoslavia y restaurado el Estado de Croacia, fue restablecida la vieja
frontera croata-húngara tal como existía hasta 1918. Sin embargo, quedó
pendiente la cuestión de Medjimurje, región étnicamente casi ciento por ciento
croata entre los ríos Mura y Drava. En cuanto a esa comarca nunca se estableció
formalmente la frontera croata-húngara. Croacia jamás estuvo de acuerdo con las
disposiciones de Hitler en lo tocante a la región de Medjimurje antes y después
de la proclamación de la independencia nacional[106].
Cuando el ejército húngaro ocupó el 16/4/41 a las 16.30 horas a Cakovec,
localidad principal de Medjimurje, y el 9/7/1941 los húngaros implantaron la
administración militar, el gobierno croata protestó ante el gobierno húngaro
por la nota Nº Pov. 61/41 del 10/7/1941. Cuando el gobierno húngaro el 17/12/41
promulgó en el parlamento la anexión de Medjimurje a Hungría, el gobierno
croata protestó nuevamente con nota del 28/1/1942 [107].
Su no reconocimiento de semejante estado los croatas siempre lo subrayaban en
todas las negociaciones y tratativas con Hungría.
d) Delimitación con Servia. La frontera oriental
La delimitación
con Servia estuvo vinculada con la ocupación militar alemana del Srijem
oriental, que se produjo a pedido de las autoridades alemanas de ocupación en Servia,
debido principalmente a importantes instalaciones militares en Zemun y al
abastecimiento de Belgrado desde esa comarca. Ya durante las negociaciones
germano-italianas sobre la reorganización del ex territorio yugoslavo,
celebradas en Viena, quedó establecido que había que satisfacer los deseos
croatas en Srijem y que la frontera oriental de Croacia coincidiera con la
vieja frontera oriental de Bosnia y Herzegovina[108].
En el curso de las tratativas preliminares sobre ese tema el enviado alemán
acreditado en Zagreb comunicó en nombre de su gobierno, al Dr. Ante Pavelic
que, sin más, puede fijar la frontera oriental del Estado Independiente de
Croacia. Luego Pavelic informó al enviado alemán por nota 1089/41 del 28/5/41,
"que desde hoy la frontera oriental, conforme al mapa adjunto, será
ocupada por las tropas y autoridades fronterizas croatas". En cuanto al
Srijem en dicha nota se expresa: "En el territorio de Zemun, donde
provisoriamente permanecerá la administración militar alemana, propongo que en
las negociaciones germano-croatas se estipule la línea demarcatoria, hasta
tanto también esa zona pertenezca al Estado de Croacia"[109].
Por Decreto Ley "Sobre la frontera oriental del Estado Independiente de
Croacia" del 7/6/1941, Pavelic fijó la frontera entre Croacia y Servia,
notificando a Alemania e Italia mediante la entrega de la traducción
correspondiente de dicho Decreto Ley[110].
La legación alemana en Zagreb con nota Pol 2 Nº 3-1275 del 5/7/41 acusó recibo
del decreto ley y en nombre del gobierno alemán reconoció la frontera oriental
de Croacia[111].
El territorio del
Srijem oriental pasaba gradualmente al poder de Croacia y el 10/10/1941 pasó a
depender totalmente de las autoridades croatas en virtud del acuerdo
"Sobre la entrega definitiva de Zemun y sus alrededores a la
administración exclusiva del Estado Independiente de Croacia", firmado el
4/10/41 en Zemun por los delegados croatas y alemanes[112].
Sobre el particular es de destacar que dicho acuerdo se refiere dos veces al
"Tratado germano-croata sobre la estadía del ejército alemán en
Croacia" (Deutsche-kroatisches Abkommen über den Aufenthalt deustscher
Wehrmacht in Kroatien)[113].
e) Delimitación con Montenegro
Como Montenegro
se hallaba bajo la ocupación italiana y como según el Decreto Ley del 7/6/41 la
frontera oriental de Croacia en su parte meridional coincidió con la de Bosnia
y Servia (Turquía) tal como estuvo trazada hasta 1908, dejando al Sandyacato de
Novi Pazar a Turquía, hubo que trazar la frontera siguiendo, en buena parte, el
viejo linde de Bosnia-Montenegro-Servia hasta la frontera septentrional,
establecida en virtud de los Acuerdos quedó convenido entre Italia y Croacia en
Zagreb el 27/10/41, "El acuerdo de Roma del 18/5/41, o sea desde la zona
de Dogricevo. Sobre esa frontera croata-italiana sobre la fijación de las
fronteras entre el Estado Independiente de Croacia y Montenegro". La
frontera, conforme al art. 1º del acuerdo, "sigue mayormente la vieja
frontera del 1914 entre la Austria-Hungría y Montenegro y Servia hasta el monte
Kljunacka glava (cúspide 1082) que constituye el linde divisorio entre
Montenegro, Croacia y Servia" [114].
Con este último
acuerdo sobre la delimitación quedaron trazadas las fronteras del Estado de
Croacia, salvo en el norte a lo largo de Medjimurje, y así siguieron hasta que
el gobierno croata revocó el 9/9/1943 los Acuerdos de Roma a raíz de la
capitulación del Reino de Italia. Dentro de esas fronteras corría la línea
demarcatoria germano-italiana desde Samobor al Oeste de Petrinja. Prijedor,
Banja Luka, Jajce, Travnik y al sur de Sarajevo hasta Rudo en la frontera
montenegrina, fijada por Hitler a efectos de asegurar las líneas de
comunicación con Servia durante la ocupación de ese país[115].
En el área
militar italiana a causa de las circunstancias bélicas y las sucesivas limitaciones
de las autoridades civiles y militares croatas, se formaron tres zonas: I, II y
III, que corrían paralelamente con la costa adriática y la línea demarcatoria
germano-italiana, respectivamente, entrecruzándose en ellas las atribuciones
cívico-militares entre las autoridades italianas y croatas. Para arreglar esas
relaciones y deslindar las competencias, sobre todo después que el Segundo
Ejército italiano, de acuerdo con el gobierno croata, asumió provisoriamente la
administración civil en la II zona, fue suscripto en Zagreb el 19/6/1942 un
convenio entre el gobierno croata y el comando supremo de las fuerzas italianas
"Eslovenia-Dalmacia" (Supersloda")[116].
3 - Tratados y convenciones, acuerdos y notificaciones internacionales
Por el Decreto
Ley Nº XXXVII-53-X.P. 1941 del 28/4/1941, publicado en Narodne Novine
(Diario Oficial) Nº 15 del 30/4/1941, se estableció el escudo del Estado (art.
l), la Bandera del Estado, la enseña de la marina de guerra (art. 2), la enseña
de Poglavnik (art. 3) y el gran sello estatal (art. 4)[117].
Con la nota
verbal Nº 4474/1941 del 8/8/41 Croacia notificó a los ministerios del exterior
de Alemania, Italia, España, Japón, Bulgaria, Eslovaquia, Rumania, Hungría,
Finlandia y al gobierno chino en Nankín las señas para reconocer a los aviones
civiles croatas ("HR")[118].
Además de su
reconocimiento y la delimitación con los países vecinos, Croacia se incorporó
la comunidad internacional, particularmente con su adhesión a distintas
convenciones internacionales y al firmar muchos acuerdos internacionales, que
en líneas generales podemos clasificar en grupos.
a) Adhesión a las convenciones internacionales generales.
Por nota Nº 31/41
del 21/5/41 el gobierno croata notificó al gobierno de la Confederación Suiza
en Berna la adhesión de Croacia a la Convención Postal Universal y con ello se
convirtió en miembro de la Federación Postal Universal. Por intermedio de la
legación italiana en Zagreb y del gobierno italiano, el gobierno croata
notificó el mismo día con la nota Nº 80/41 al gobierno español el ingreso del
Estado Independiente de Croacia a la Convención Internacional sobre las
Telecomunicaciones con sede en Madrid. De acuerdo a las cláusulas de dichas
convenciones el gobierno croata informaba a los ministerios de relaciones
exteriores de Suiza y España las estipulaciones y acuerdos, firmados con otros
países en relación con la regulación del intercambio postal y de
telecomunicaciones[119].
El 19/10/1942 suscribió el gobierno croata en Viena el Acuerdo sobre la
Federación Postal Europea y su Reglamento (Uebereinkommen über den
europäischen Post und Fernmeldeverein; Vollzugsordnung für den europäischen
Postdienst).
Mediante la
notificación Nº Pr. 696/1943 del 20/1/1943 el gobierno croata comunicó al
Consejo Confederal Suizo en Berna la adhesión de Croacia a "la Convención
de Ginebra del 27/7/1929 para el mejoramiento de la suerte de los heridos y
enfermos de los ejércitos en el campo de batalla" y a la "Convención
de Ginebra del 27/7/1929 relativa al tratamiento de los prisioneros de
guerra", haciendo constar en su notificación que por decreto ley del
5/7/1941 fue constituída la Cruz Roja Croata. El consulado suizo en Zagreb por
nota 277 Ad.-S 1999-1943 del 26/3/1943 informó al presidente de la Cruz Roja
Croata que las autoridades competentes suizas con circular del 13/3/43
notificaron a todos los países miembros de la adhesión de Croacia a dichas
convenciones y que su adhesión tiene el efecto inmediato desde el momento de la
notificación[120].
b) Adhesión a los tratados políticos multilaterales existentes.
El 15/6/1941
adhirió Croacia al Pacto Tripartito, estipulado entre Italia, el Japón y
Alemania el 27/9/1940 en Berlín. Sobre esta adhesión, que tuvo efecto en
Venecia, fue redactado el texto en croata de igual valor al de los textos redactados
en los idiomas de los países fundadores. En el acto celebrado el 25/11/1941 en
Berlín con motivo de la prórroga por cinco años más del Tratado en contra de la
Internacional comunista del 25/11/1936, Croacia también adhirió a este tratado
junto con Bulgaria, Dinamarca, Rumania, Finlandia y Eslovaquia, mientras que
Hungría, España y Manchukuo habían adherido ya en 1939 [121].
c) Convenios y acuerdos multilaterales jurídico-patrimoniales.
Al declarar
Alemania e Italia el 8/7/1941 la desaparición de Yugoslavia[122].
fírmaron en Berlín el 22/7/1942 los gobiernos croata,
alemán, italiano, búlgaro y húngaro un acuerdo "Sobre la disolución
jurídico-patrimonial del ex Estado yugoslavo y sobre algunos otros problemas
financieros pertinentes" (Abkommen über die vermögensrechtliche
Auseinandersetzung des ehemaligen jugoslawischen Staates und einige andere
damit zusammenhängende finanzielle Fragen). Con ese acuerdo y las
estipulaciones y convenios suscriptos en Viena el 2/6/1943 "sobre la
disolución del ex Banco Hipotecario del Estado de Yugoslavia, del Banco Agrario
Privilegiado, del Banco Artesanal y de la Caja de Ahorro", "sobre el
arreglo de depósitos", "sobre la ex administración yugoeslava del
monopolio", "sobre la entrega recíproca de archivos" y
"sobre la liquidación en el ámbito del seguro social de ex
Yugoslavia" se establecieron los Estados adquirentes de los derechos y las
obligaciones del ex Estado de Yugoslavia, representando Italia a Albania y a
Montenegro, y Alemania a Servia[123].
Según el acuerdo en cuestión, Croacia llegó a ser la coheredera del ex Reino de
Yugoslavia, asumiendo una parte de sus derechos y obligaciones.
El 10/8/1942
firmó Croacia en Brioni con Alemania, Italia y Hungría el "Tratado sobre
la nueva sistematización de la Compañía de los Ferrocarriles
Danubio-Sava-Adriático, antes Compañía de los Ferrocarriles Meridionales (Trattato
fra lo Stato Indipendente di Croazia, il Reich Germanico, il Regno d'Italia ed
il Regno d'Ungheria per la nuova sistemazione della Compagnia delle Ferrovie
Danubio-Sava-Adriatico/giá Compagnia delle Ferrovie Meridionali).
El 31/10/1942
Croacia adhirió en Zagreb al "Acuerdo sobre la formación de la comisión
dinamarquesa-alemana-finlandesa-sueca para el procedimiento común en la
provisión de madera en los países en la cuenca del Mar Norte y Oriental.
d) Varios acuerdos bilaterales
Aparte de los
acuerdos citados, relativos a las fronteras, Croacia en el período 1941-1943
firmó con países vecinos y otros no vecinos que la habían reconocido o con ella
mantenían relaciones de facto (Francia y Suiza), acuerdos, tratados y convenios
sobre el intercambio de pagos, postal, de telecomunicaciones y el pequeño
tráfico fronterizo, luego sobre la asistencia jurídica, el seguro social, la
extradición, el comercio y la colaboración cultural, en resumen varios acuerdos
políticos, económicos, jurídico-sociales y culturales en base a la total
igualdad y reciprocidad[124].
En este aspecto
son excepción dos acuerdos firmados el 18/5/1941 en Roma con Italia y que,
juntamente con el acuerdo sobre la delimitación entre el Reino de Croacia y el
Reino de Italia, forman los llamados Acuerdos de Roma. Ellos son:
"Acuerdo
sobre cuestiones de carácter militar concernientes a la zona litoral
adriática" y "Tratado de garantía y de colaboración entre el Reino de
Italia y el Reino de Croacia" con el Protocolo final y las cartas del
primer ministro italiano al primer ministro croata y viceversa. Todos esos
documentos llevan la misma fecha[125].
El acuerdo
correspondiente a las cuestiones de índole militar es la consecuencia directa
del Tratado sobre la fijación de las fronteras entre Croacia e Italia, lo que
se infiere de su preámbulo. Según ese tratado, sin limitación de tiempo,
Croacia contrajo obligación de no construir en las islas y su zona litoral
fortificaciones o instalaciones terrestres, marítimas o aéreas, ni bases o
implementos militares "que podrían aprovecharse a los fines de la
guerra" (art. l). Además, el gobierno croata "declara no tener
intención de mantener la armada" salvo algunas unidades para asegurar los
servicios policiales y aduaneros (art. 2). Por último, el art. 3 prevé
"que ambos gobiernos mediante un acuerdo suplementario establecerán las
modalidades, según las cuales el gobierno italiano tendrá la posibilidad de
trasladar a sus fuerzas armadas a través del territorio croata por la ruta
costera Rijeka-Zadar y la vía férrea Rijeka-Ogulin-Split y su eventual
prolongación hasta Kotor".
En contraste con
este acuerdo sin plazo fijado, el tratado de garantía y colaboración, aunque su
punto de partida es el acuerdo sobre las fronteras que "creó entre Italia
y Croacia una base sólida para la estrecha colaboración recíproca" fue
firmado por 25 años sin prever prórroga. En su preámbulo se expresa que los
gobiernos italiano y croata se han puesto de acuerdo -"en el deseo de
establecer relaciones de íntima amistad y colaboración y promover el bienestar
de ambos pueblos"-, que Italia asume la garantía de la independencia
política y la integridad territorial de Croacia en las fronteras que se fijarán
de acuerdo con los Estados interesados (art. 1); que el gobierno croata no
contraerá obligaciones incompatibles con esta garantía y el espíritu de los
acuerdos (art. 2); que el gobierno croata recurrirá a la colaboración de las
fuerzas armadas italianas en lo tocante a la organización e instrucción técnica
de sus fuerzas armadas cuando lo considere necesario a los efectos de una
cooperación duradera (art. 3); los gobiernos croata e italiano se comprometen,
tan pronto se consolide la economía de Croacia, a entrar en relaciones más
vastas y estrechas de carácter aduanero y monetario y a ese objeto se
constituye una comisión permanente para el estudio y la ejecución de lo
antedicho (art. 4); y, por último, ambos gobiernos se comprometen a estipular,
lo antes posible, nuevos acuerdos en materia del transporte ferroviario y
marítimo y en cuanto al tratamiento de los ciudadanos de un país en el Estado
del otro, de las relaciones culturales y jurídicas de ambos países y otros
asuntos de interés común (art. 5). En el protocolo final con motivo de la firma
del tratado de garantía y colaboración, e invocando su art. 5, ambas partes
contratantes declaran que hasta la firma de nuevos acuerdos quedarán en vigor
entre Italia y Croacia, en cuanto aplicables, acuerdos, convenciones y tratados
suscriptos entre Italia y Yugoslavia.
Como en el
tratado de las fronteras se preveía la estipulación de una convencion especial
respecto a la administración de la ciudad de Split con sus suburbios y de la
isla de Korcula, en el cambio de cartas entre Mussolini y Pavelic del 18/5/1941
se subraya "que el gobierno italiano en el plazo más breve posible
preparará el proyecto de la convención respecto al arreglo administrativo para
el ayuntamiento de Split y la isla de Korcula" lo que significa formalizar
el condominio en la mencionada ciudad e isla.
Una vez firmados
todos los acuerdos básicos entre Croacia e Italia, Mussolini emitió la orden al
comandante del 2º ejército italiano, general Ambrosio, el 19/5/1941: "las
fuerzas armadas italianas que se encuentran en el territorio del Estado
Independiente de Croacia desde mañana, 20 del corriente mes, cesan de tener el
carácter de fuerzas de ocupación y adquieren el carácter de tropas que se
hallan en el territorio del amigo y aliado Estado Independiente de Croacia" [126].
Sin embargo, las
circunstancias especiales, derivadas de la situación bélica en el Sureste
europeo, vale decir de la II y III zona y la presencia en dichas zonas de las
tropas italianas a raíz de las acciones guerrilleras de los chetniks, (nacionalistas
servios) y los partizanos comunistas por un lado y por el otro, la rivalidad
germano-italiana respecto a Croacia y poca disposición del gobierno croata de
prestar su activa cooperación en la comisión permanente para el estudio y la
aplicación de las cláusulas del tratado de garantía y colaboración que preveían
íntimos vínculos aduaneros y monetarios entre Italia y Croacia, prácticamente
impidieron la aplicación de los Acuerdos de Roma, salvo del que concierne a los
nuevos límites[127].
Formalmente, empero,
dichos acuerdos determinaron una relación contractual especial de Croacia hacia
Italia y de esa manera influyeron notablemente en el status internacional del
Estado Independiente de Croacia mientras esos acuerdos estaban en vigencia[128].
Tampoco Duca de Spoleto llegó a subir al trono de Croacia, evidentemente a
causa de las tácticas dilatorias de parte de las autoridades croatas.
e) Actos jurídicos unilaterales.
El vuelco de
Italia, la caída de Mussolini y la capitulación del gobierno del mariscal Badoglio
hicieron que Croacia revocara los Acuerdos de Roma. El 10/9/1943 el Dr. Ante
Pavelic, como cofirmante de esos acuerdos "formuló una declaración
jurídico-estatal sobre la anulación de los Acuerdos de Roma" y el día
anterior comunicó al pueblo croata que Hitler había reconocido al Estado de
Croacia "las fronteras que abarcan las regiones croatas separadas en el
Adriático". En su reunión del 20/9/1943 el gobierno croata resolvió romper
sus relaciones con el gobierno real italiano y reconocer al gobierno italiano
nacional.republicano de Mussolini, lo que notificó a los gobiernos de Alemania,
el Japón, Hungría, Finlandia, Bulgaria, Eslovaquia, España y del Reino de
Italia[129].
Por consiguiente el 10/9/1943 los Acuerdos de Roma, incluso formalmente dejaron
de influir en el status internacional de Croacia.
IV
El carácter de las relaciones con las potencias del eje y de modo especial
con Italia
Los hechos
jurídicos relevantes, los actos jurídicos y acuerdos agrupados por materia que
hemos consignado en el capítulo III, cronológicamente determinan tres períodos
jurídicos de Croacia en sus relaciones con los Estados que durante su
existencia del 10/4/1941 al 8/5/1945 constituyen una comunidad internacional,
motivada por intereses comunes.
1. - Período del 10/4/1941 al 18/5/1941
Si bien en este
período Croacia tenía su estable gobierno nacional y la organización del poder
en base a los principios del movimiento libertador Ustasha del 1/6/1933,
modificados el 16/4/1941, que hasta la proclamación de la constitución suplían
la ley fundamental del Estado; aunque Croacia ya fuera reconocida por Hungría,
Alemania, Italia, Eslovaquia, Bulgaria y Rumania. Y con Alemania ejercía el
derecho activo y pasivo de legación (el enviado plenipotenciario alemán entregó
sus credenciales en Zagreb el 21/4/1941 y el enviado croata en Berlín el
8/5/1941), firmando el tratado sobre límites, el status internacional del
Estado de Croacia hasta 18/5/1941 era inseguro e impreciso por el hecho de que
el reconocimiento de Croacia por parte de Italia implicaba un acuerdo sobre las
fronteras que, dadas las pretensiones italianas, no coincidirían con la ex
frontera italo-yugoeslava en el territorio de Croacia. Recién con la firma de
los Acuerdos de Roma se determinó la relación recíproca entre Italia y Croacia,
y fue ejercido el derecho activo y pasivo de legación por ambos Estados (el
enviado croata entregó sus credenciales en Roma el 3/6/1941 y el italiano,
hasta entonces encargado de negocios, el 2/7/1941 en Zagreb).
De lo antedicho
cabe concluir que desde la fecha de la proclamación de su independencia
(10/4/41), cuando la milenaria idea estatal croata fue refirmada, hasta los
primeros reconocimientos internacionales y la formación del primer gobierno
nacional, Estado de Croacia fue nasciturus, Estado in statu nascendi
("werdender Staat", según la terminología de Georg Jellinek), un
Estado que se constituyó de modo revolucionario, desde el punto de vista del
orden internacional existente antilegal, extra legem[130].
Recién con la designación del gobierno nacional y la adopción de los principios
aludidos, como la ley estatal fundamental por una parte y con el reconocimiento
por varias grandes potencias y otros Estados por la otra, Croacia llegó a ser
un Estado con el pleno alcance del término y adquirió su personalidad
jurídico-internacional, aunque le faltasen relaciones completamente precisas
hacia una parte de la dividida comunidad internacional, cuestión de la que
dependería su definitivo status internacional.
2. - Período del 18/5/1941 al 10/9/1943
Al considerar y
juzgar con criterio jurídico las relaciones de Croacia hacia Italia en base al
tratado de garantía y colaboración, y el acuerdo sobre las cuestiones
militares, no es fácil encontrar una calificación adecuada si partimos desde el
punto de vista meramente jurídico-formal, es decir, tomando en consideración
únicamente los acuerdos sin mirar a su aplicación. Es tanto más difícil cuando
que en dichos acuerdos se preveían lazos más estrechos de carácter aduanero y
monetario que nunca fueron aplicados en la práctica ni jurídicamente
formalizados. La calificación más adecuada de las relaciones croata-italianos
en virtud de dichos instrumentos jurídicos sería la de alianza política en la
que a un socio se le confía el papel dominante en el campo político, económico
y militar, y al otro le son impuestas ciertas limitaciones, sean ellas
aparentemente en su provecho o detrimento.
De esta relación
prima facie deriva la cuestión del derecho de igualdad de Croacia frente a
Italia, pues Italia asume "la garantía de la independencia política y la
integridad territorial" de Croacia, mientras que esta última se compromete
a no contraer obligaciones internacionales incompatibles con dicha garantía y
el espíritu del tratado. De allí se deriva la disputa acerca de la
independencia como otro derecho fundamental de todo Estado, pues durante 25
años Croacia estaba comprometida a no cambiar su independencia por dependencia
de algún otro Estado a no ser Italia, si tal cambio convenía a los intereses
del pueblo croata, y que durante el plazo fijado había de colaborar con Italia
eventualmente prescindiendo de sus intereses. La desigualdad se manifiesta
también en la obligación de Croacia de no fortificar su costa y no mantener la
flota de guerra, lo que Italia puede hacer en las partes de la costa adriática
que le fueron adjudicadas por el acuerdo de límites. Así y con todo no se puede
en la relación de Croacia hacia Italia y viceversa ver "una unión
internacional" que Angelo Piero Sereni toma como su punto de partida en el
análisis de dicha relación[131].
Pues cualquier unión debe disponer de un mecanismo jurídico de carácter
institucional a los fines de la coordinación general y permanente de la
actividad, sea interna, sea externa de dos países. En el caso de las relaciones
croata-italianas no hay tal mecanismo. En cambio, existió en el caso de la
relación italo-albanesa de la preguerra. En la relación croata-italiana en
primer lugar no existe la identidad del jefe de Estado como en el caso de
Albania siempre debe ser el rey de Italia y ello en virtud de la ley italiana.
En virtud de la ley italiana del 16/4/1939 y tras el ofrecimiento de la
asamblea de los diputados de todas las provincias albanesas del 12/4/1939 el
rey de Italia asume el título: Rey de Italia, Albania y Emperador de Etiopía en
nombre propio y el de sus sucesores. Por eso, en rigor de término no cabe
hablar de "unión personal", como Italia quiso presentar al mundo su
relación con Albania, por faltarle el momento de casualidad según la concepción
clásica de la unión personal. Más bien se podría hablar de unión real, en la
que la identidad del monarca deriva de una norma jurídica[132].
Luego, Albania fue compulsivamente representada internacionalmente por las
representaciones diplomáticas italianas. Le fue impuesta la unidad en la
política exterior y la integración del ejército albanés en el italiano. También
le fue impuesta la institución del gobernador general, que es un italiano a la
vez que funcionario estatal albanés, quien dirige todo el aparato político,
administrativo y legislativo del Estado de Albania[133].
A diferencia de la relación italo-albanesa Sereni presenta la relación
italo-croata en los siguientes términos:
"La
designación del rey croata por Vittorio Emmanuele, por más significativo que
sea desde el punto de vista político como signo de la subordinación del nuevo
reino a Italia, resulta irrelevante para el derecho internacional. De hecho,
apenas puede ser considerado como acto del Estado italiano, ya que era, tomado
con más precisión, un acto ejercido por Vittorio Emmanuele en su carácter
personal, acto que produce consecuencias para el derecho público croata y no
italiano. No existe, al parecer, obligación jurídica alguna del Estado croata
para poner a su frente, ahora o en el futuro, a una persona designada por
Italia o por su rey[134].
Las relaciones internacionales las ejerce Croacia por conducto de sus propios
órganos (agencias), sin ningún control previamente establecido y permanente por
parte de Italia. Del tratado de garantía y colaboración con Italia no se deriva
para Croacia limitación allguna en el ejercicio de sus relaciones
internacionales, salvo la cláusula de no contraer obligación alguna
incompatible con la garantía italiana y el espíritu del mismo tratado"[135].
No obstante ello,
Sereni opina que Croacia no podría ser miembro de la Liga de las Naciones sin
el consentimiento de Italia, lo que no es tan evidente, pues ser miembro de la
Liga de las Naciones, como hoy de las Naciones Unidas, no limita la
independencia política de un Estado miembro, de modo que en este aspecto no se
podría aplicar la limitación prevista por el tratado de garantía.
Respecto a las
relaciones militares croata-italianos, Sereni manifiesta: "Mientras Italia
está obligada a defender a Croacia y prácticamente ejerce el control militar
sobre el país[136],
no existe la alianza militar y parece que Croacia no se comprometió a colaborar
en las acciones militares de Italia". Sereni establece el hecho de que
Croacia no estaba en guerra con Rusia e Italia sí[137],
y prosigue: "La organización interna de ambos Estados está totalmente
separada: Italia no tiene derecho a entrometerse en los asuntos internos de
Croacia, salvo en la medida en que lo requieran las provisiones militares;
tampoco existe obligación alguna por parte de Croacia a ajustar su organización
constitucional a la de la Italia fascista".
De lo antedicho cabe concluir que, pese a los tratados mencionados, entre
Italia y Croacia no existía relación de subordinación, derivada de las
estipulaciones jurídicas[138].
Salvo aquellas partes del territorio estatal croata, donde, de conformidad con
el gobierno croata, estaban estacionadas las tropas italianas a los fines de la
guerra y especialmente para combatir a los guerrilleros comunistas, Italia
prácticamente no ejercía, ni directa ni indirectamente, control alguno sobre
los asuntos internos de Croacia, a pesar de la diferente opinión de algunos
autores del tiempo de la guerra. Lo mismo vale para las relaciones exteriores
de Croacia, determinadas por la alianza de los países adheridos al Pacto
Tripartito. Sereni, por ejemplo, ve en el caso de la clausura del consulado
general norteamericano en Zagreb, que tuvo efecto el 22/6/1941, la influencia
de Italia. En realidad, el consulado fue clausurado a pedido del gobierno
alemán después que el gobierno de Washington pidió el 16/6/1941 el cierre de
los consulados alemanes en los Estados Unidos hasta 10/7/1941
[139].
Tampoco Italia desempeñó un papel especial para que Croacia declarara la guerra
a Inglaterra y los EE.UU. de América. De hecho, se trataba de una medida
colectiva de los países miembros del Pacto Tripartito, a solicitud del Japón,
tras el ataque a Pearl Harbour. Respecto a la declaración de guerra a los
Estados Unidos, Croacia se hallaba en posición idéntica a la de Hungría,
Rumania, Bulgaria y Eslovaquia, países a los cuales sugirió Alemania, invocando
el artículo 3 del Pacto Tripartito, "una declaración formal de hallarse en
el estado de guerra" con los EE.UU.[140]
De ese modo Croacia se encontró en estado de guerra con los Estados Unidos,
después que lo hicieron Alemania e Italia el 11/12/1941, Hungría, Rumania,
Bulgaria y Eslovaquia el 12/12/1941.[141]
Por lo tanto en
el período del 18/5/1941 al 10/9/1943, cuando Croacia revocó los Acuerdos de
Roma, ni jurídicamente ni de facto estuvo subordinada a Italia, y no se puede
sostener la opinión de "que la relación entre Italia y Croacia puede ser
definida como protectorado de facto muy similar al protectorado que existió de
jure entre Alemania y Eslovaquia, tanto en lo que concierne a las atribuciones
acordadas al Estado como a sus resultados prácticos" [142].
3. -Período del 10/9/1943 al 8/5/1945
Con la
capitulación de Italia (3/9/1943) y con la revocación de los Acuerdos de Roma
por parte del gobierno croata (10/9/1943), quedaron invalidadas todas los
relacienes formales entre Italia y Croacia previstas en dichos acuerdos que,
por lo rnenos formalmente, dieron pábulo a que se debatiese acerca del status
internacional del Estado de Croacia mientras dichos acuerdos estuvieron
vigentes. De ese modo Croacia recuperó jurídicamente su independencia e
igualdad en la comunidad internacional a la que pertenecía, pues no había
acuerdo alguno con Alemania u otro Estado capaz de limitar jurídicamente el
derecho de Croacia a la independencia e igualdad.
Precisamente
porque Alemania tuvo que asumir el papel político y especialmente militar de su
aliado italiano no sólo en Italia sino en todo el sureste europeo y como los
guerrilleros comunistas se apoderaron casi de todo el armamento italiano en la
costa adriática, reincorporada a Croacia, reforzando notablemente su actividad
militar, Croacia militarmente dependía de Alemania tanto en la provisión de
armas como respecto a la coordinación de su estrategia con la estrategia
alemana en el Sureste europeo. La situación militar de Croacia se agravó
después de la capitulación de Italia, porque los mismos alemanes reforzaren su
colaboración con los guerrilleros nacionalistas servios (chetniks) en perjuicio
de Croacia, papel que hasta entonces desempeñaron los italianos[143].
Ese curso político, con todas sus secuelas, se manifestó en todos sus alcances
a fines de agosto de 1943 cuando Hermann Neubacher fue nombrado "enviado
plenipotenciario especial del ministerio de relaciones exteriores para el
Sureste", con sede en Belgrado. Su misión era coordinar los asuntos de la
política exterior en el área de Servia, Montenegro, Albania y Grecia[144].
En este período
de la vida del Estado de Croacia algunas zonas, especialmente la zona costera,
fueron declaradas "áreas de operaciones" con las correspondientes
limitaciones de la administración civil croata. Todo ello fue la consecuencia
de la reestructuración del comando militar alemán en los Balcanes, iniciada ya
a fines de 1942 [145].
En consecuencia,
en ausencia de actos jurídicos que podrían influir en la igualdad e
independencia de Croacia frente a Alemania, el Estado de Croacia aparece en
todo este período como un sujeto internacional igual frente a Alemania. Sin
embargo, teniendo en cuenta la situación militar de hecho y el papel de las
fuerzas militares alemanas en el territorio de Croacia en la última fase de la
guerra, la posición de las fuerzas armadas alemanas podría definirse como
presencia de un ejército aliado en un Estado amigo con el propósito de defender
los intereses comunes. Esta situación se asemeja a la relación
norteamericano-islandesa y a la posición del ejército norteamericano al
proclamarse Islandia república el 17/6/1944. El 7/5/1945 el general Alexander
Loehr, comandante alemán del Sureste, restituyó al jefe de Estado de Croacia y
a la vez comandante supremo de las fuerzas armadas croatas, el mando provisorio
sobre el ejército croata.
VI
Status internacional de Croacia y Yugoslavia durante la última guerra y sus
consecuencias
Si Croacia, de la
manera que fuera, hubiese sobrevivido como Estado independiente al finalizar la
segunda guerra mundial, pues para ello había ciertas posibilidades; antes de la
conferencia de Yalta[146],
la cuestión del status internacional del Estado Independiente de Croacia en el
período 1941-1945 no requeriría más comentarios. Pero, en vista de que Croacia
como sujeto internacional al terminar la guerra dejó de existir a raíz de la
conquista total (debellatio), que sus adversarios bélicos y vencedores
califican como "la liberación del ocupante", y como en lugar del ex
Reino de Yugoslavia se constituyó la República Federativa Popular de
Yugoslavia, se plantea la cuestión de la calificación jurídica del status
internacional del Estado de Croacia durante su existencia a la luz de estos
hechos.
En Primer
término, es preciso considerar que el Reino de Servios, Croatas
y Eslovenos, creado en 1918, según la teoría del derecho estatal, y de acuerdo
a los proyectos de sus fundadores, tuvo que constituir una comunidad
plurinacional con iguales derechos de los croatas, eslovenos y servios. Por lo
tanto, el título jurídico del primer origen de la primera Yugoslavia fue unio
aequali jure[147]. Como el Estado
de Croacia en 1941 surgió mediante la secesión del Estado plurinacional que
integraba hasta entonces, el título jurídico del origen del Estado
Independiente de Croacia es secessio, conforme lo calificó Charles
Roussean al referirse a los distintos modos de constituirse un Estado[148].
En la parte que quedó de Yugoslavia tras la anexión de Eslovenia a Italia y
Alemania, de Baranja y Bachka a Hungría, de la Macedonia de Vardar a Bulgaria y
de Kosovo-Metohija a Albania, se constituyeron -salvo Banat, sujeto a la
administración directa militar alemana- dos formaciones estatales: Servia; al
ser entregado el gobierno fiscalizado por las autoridades de ocupación alemana
al general Milan Nedic el 291/8/1941, y Montenegro, cuando el 12/7/1941 la
asamblea popular proclamó su independencia, bajo el alto comisionado italiano.
Mientras Servia no fue un Estado en el sentido del derecho internacional y por
lo tanto tampoco fue un sujeto internacional, Montenegro nunca pasó la fase del
Estado "in statu nascendi" [149].
Por lo tanto, el Reino de Yugoslavia dejó de existir a causa de su desmembración
tal como lo proclamaron sus vencedores militares el 8/7/1941. En el territorio
del ex Reino de Yugoslavia no quedó ni el más mínimo rastro del ex poder
estatal, la organización estatal estaba totalmente desarticulada y el gobierno
yugoslavo en el exilio en Londres (o en El Cairo, respectivamente) nunca y en
parte alguna del ex territorio del ex Reino de Yugoslavia ejerció poder alguno.
Empero, desde el
punto de vista jurídico, las cosas se presentan diferentes en cuanto al resto
del territorio de Yugoslavia tras la secesión de Croacia. Vale decir, como la
dismembratio implica la desaparición del viejo Estado y se crean nuevos sujetos
internacionales en su territorio, y como Servia y Montenegro no tuvieron los
atributos del Estado de acuerdo al derecho internacional, esos restos del
territorio de Yugoslavia, incluyendo los territorios anexados, puede
considerarse como territorio ocupado, pese al desmembramiento real y total del
Reino de Yugoslavia. Se trataría, pues, de occupatio bellica, del estado de
posesión de hecho que, según el principio de la intransferibilidad de la
soberanía estatal durante la ocupación bélica, jurídicamenete permanece como el
territorio estatal yugoslavo, es decir, que en ese territorio el Reino de
Yugoslavia seguiría existiendo después de 1941 [150].
En cuanto a
Croacia, la situación es bien diferente. "Esta ex provincia de Yugoslavia
se separó, si bien con ayuda de las fuerzas de ocupación, conforme a sus
aspiraciones seculares, del Estado de Yugoslavia -que según indicamos, siguió
existiendo-, y fundó su Estado en el sentido del derecho internacional,
reconocido por "varios Estados" [151].
Jellinek a continuación apunta que el criterio según el cual Yugoslavia siguió
existiendo después de su ocupación por Alemania e Italia lo comparte, salvo en
lo que respecta a la formación de Croacia. También la reciente literatura
especializada y cita algunas opiniones sobre la causa del resurgimiento del
Estado de Croacia. Así, por ejemplo, Melville opina que el establecimiento del
Estado de Croacia fue el instrumento para sembrar el odio entre los servios y
los croatas. Seeler se refiere a esa opinión de Melville y dice: "Pese a
que entre esos dos pueblos, particularmente entre las dos guerras, había gran
tirantez, este argumento testimoniaría contra la validez del establecimiento de
Croacia en caso de haber sido mayormente la obra de las fuerzas de ocupación.
Tal no fue el caso"[152].
Guggenheim, según Seeler, considera inadmisible la creación de nuevos Estados
por las fuerzas de ocupación, lo que concuerda con el aludido principio de la
intransferibilidad de la soberanía estatal durante la ocupación bélica,
principio que invocó Konstantín Fotic, enviado yugoslavo en Washington, en su
nota del 12/5/1941, dirigida al secretario de Estado norteamericano, Sumner
WeIles, protestando contra la creación del Estado Independiente de Croacia.
Respecto del principio de la intransferibilidad de la soberanía Seeler dice:
"Aquí se entiende la creación de Estados que se deben en forma exclusiva o
preponderante a las fuerzas de ocupación prescindiendo de los intereses
nacionales e históricos de los habitantes. Esa modalidad no es admisible, como
por ejemplo la creación del Manchukuo por parte del Japón en 1931 o de Saar por
parte de Francia en 1946. En cambio, en el caso de Croacia, en la fundación del
Estado se manifestó la viejísima aspiración de su población. La fundación del
Estado se realizó, es verdad, con ayuda de las fuerzas de ocupación, pero
coincidía totalmente con la voluntad de los habitantes de este país".
Respecto a la opinión de Lemkin de que Yugoslavia como conjunto estaba dentro
de la occupatio bellica, el Estado "most dismembered" (el Estado más
desmembrado), Seeler observa que ello no tiene gran importancia, "ya que,
prescindiendo de los argumentos aducidos, en el caso de Croacia se dieron todos
los presupuestos para el establecimiento del Estado". Algunos autores
invocan el anteproyecto de la constitución yugoeslava del 15/1/1946 como prueba
de que se parte del punto de vista de la existencia de Yugoslavia durante la
ocupación y de que no se reconoce la existencia del Estado de Croacia. Ese
anteproyecto en el artículo 1º reza: "La República Federativa Popular de
Yugoslavia es un Estado popular de forma republicana, comunidad de pueblos
iguales que han expresado libremente su voluntad de quedar unidos en el marco
de Yugoslavia".[153]
Sin embargo, los
juristas internacionalistas yugoslavos, pese a las dificultades jurídicas con
que tropieza "el caso yugoslavo excepcional y sin precedentes",
tratan de demostrar la identidad y la continuidad de la primera y la segunda
Yugoslavia, como por ejemplo el profesor Ivan Tomsic, en el artículo "The
identity of the Yugoslav State under International Law",
"Jugoslavenska revija za Medjunarodno pravo", tomo 1, Belgrado 1956,
pp. 15-27), o Steva Djordjevic, en el artículo "0 razgranicenju pojmova
kontinuiteta i sukcesije drzava u medjunarodnom pravu"' (Idem, Nº 3/1963,
pp. 368-75). Ni se discutiría después de la guerra acerca de la identidad y la
continuidad de Yugoslavia desde el punto de vista del derecho internacional si
sólo se hubiera tratado de sucesos militares como, por ejemplo, en Noruega o en
Grecia. En Yugoslavia se trataba de una revolución política social llevada a
cabo so pretexto de la liberación nacional. Por eso en la literatura política y
jurídica de Yugoslavia se discute cuándo surgió el nuevo Estado, si con la
formación de los primeros comités locales de la lucha libertadora, como
detentores del nuevo poder, o el 19/11/1943, en la segunda reunión de AVNOJ,
cuando fue promulgada la Yugoslavia Federativa Democrática y el rey y el
gobierno yugoslavo exiliado en Londres fueron despojados del derecho de
representar a los pueblos de Yugoslavia. Recién el 9/5/1945 el gobierno
conjunto de los comunistas y exiliados, designado el 5/3/1945 en base al
"Acuerdo Tito-Subasic" asumió el poder efectivo en todo el territorio
de Yugoslavia, cuando el gobierno y el ejército croata se retiraron del
territorio de Croacia (Cf. Tomsic, o. c., p. 19).
Por el contrario,
Jellinek afirma que ese criterio sobre la existencia de Yugoslavia y el no
reconocimiento de la existencia de Croacia resulta insostenible, "por
cuanto en el período 1941-1945 existió de facto el Estado de Croacia,
reconocido por varios Estados, y que desapareció nuevamente después de la
liberación de Yugoslavia".[154]
Tratando el
problema específico de la ciudadanía y de acuerdo con el principio de no
indagar el título jurídico de cómo se constituyó un Estado, Jellinek extrae la
conclusión de que no cabe duda alguna de que los habitantes de Croacia
adquirieron la ciudadanía del Estado recién creado, mientras que los habitantes
de "la Yugoslavia amputada" conservaron durante la ocupación su vieja
ciudadanía yugoeslava.
Por ello Charles
Rousseau, hablando del reconocimiento de Estados, incluye a Croacia igual que a
Eslovaquia entre los casos de reconocimiento prematuro (la reconnaissance
prématurée) por parte de las potencias del Eje durante la segunda guerra
mundial, como prematuro era el reconocimiento de Panamá por parte de los
Estados Unidos (13/11/1903) y del Manchukuo por parte del Japón (15/9/1932).[155]
Conforme a lo
expuesto y teniendo en cuenta cómo surgió el Estado de Croacia en 1941 y su
reconocimiento por un conjunto de Estados, cabe sostener que en el período 1941-1945
el Estado de Croacia existió de hecho y jurídicamente en su territorio,
mientras que el Estado yugoslavo existió en el resto de su territorio de
preguerra y sólo jurídicamente. Tanto más fácil resulta compartir ese criterio
cuanto que la doctrina vigente sustenta que el surgimiento de un Estado es un
fenómeno extra-jurídico, no refutable con los criterios de orden jurídico[156].
Además, el derecho internacional no establece cuántos Estados miembros de la comunidad
internacional deben otorgar su reconocimiento al Estado recién creado, por
cuanto los Estados existen si adquirieron todos los elementos necesarios para
ello sin necesidad del reconocimiento de otros, que por un lado es una fórmula
jurídica que sirve como instrumento para trasladar el hecho consumado del
surgimiento de un Estado al ámbito jurídico, es decir, ratificar que una
comunidad es el Estado en el sentido del derecho internacional público, y por
otra parte el reconocimiento es un fenómeno de carácter político, ya que
expresa la voluntad de los Estados existentes de determinar y definir sus
relaciones con el nuevo Estado[157].
Tampoco hay normas establecidas en el derecho internacional respecto al momento
en que los Estados existentes pueden reconocer con razón al nuevo Estado, salvo
en los casos del reconocimiento de la parte sublevada de un Estado, cuando el
reconocimiento es prematuro mientras todavía se libra auténtica lucha[158].
Aquí cabe recordar que Croacia se proclamó libre e independiente en el marco de
la segunda guerra europea y en el tiempo cuando otras potencias libraban la
guerra contra Yugoslavia, que en el momento de serle acordados los primeros
reconocimientos Croacia no guerreaba contra Yugoslavia, que había capitulado el
17/4/1941, es decir, dos días después de los primeros reconocimientos de
Croacia. La calificación del reconocimiento prematuro de Croacia no se refiere,
empero, a la duración de las operaciones bélicas de las potencias del Eje
contra el ejército yugoslavo -por lo demás este ejército ofreció muy escasa
resistencia, porque ni los croatas ni otros pueblos y minorías sometidos
quisieron defender a Yugoslavia- sino se refiere a la circunstancia de que la
guerra de las potencias del Eje contra Yugoslavia, si bien causó su desaparición,
no fue una guerra autónoma y aislada, sino parte de la guerra general que los
Aliados de Yugoslavia siguieron librando y de su resultado definitivo
dependería la cuestión de la existencia o la desaparición de Yugoslavia como
Estado. Se trata de la teoría de la indivisibilidad de la guerra que generó los
principios acerca de los gobiernos exiliados y allí reside su justificación
jurídica y política[159].
Sin embargo, esta tesis poco firme en cuanto a las relaciones internacionales
se refiere al problema del futuro establecimiento efectivo de Yugoslavia y no
influye en la existencia real y jurídica de la Croacia de entonces. Por último,
el derecho internacional no impone la obligación de reconocer a una comunidad
como Estado, ni el nuevo Estado tiene derecho a exigir su reconocimiento por
parte de los Estados existentes. Aquí deciden los intereses de los respectivos
Estados preexistentes, por supuesto con la condición de que la nueva entidad
tenga todos los atributos del Estado (Staatlichkeit, Statehood). Resulta, por
lo tanto, ocioso hablar del título al reconocimiento, como lo hacen algunos
autores, cuando exigen la independencia absoluta como condición al
"derecho" del reconocimiento, ya que el derecho clásico internacional
conoce Estados independientes y dependientes y del grado de su dependencia o
independencia de los últimos se infiere la forma de su status jurídico o
internacional[160].
Pero como
paralela y simultáneamente existían de jure el Estado de Croacia en su
territorio y el Reino de Yugoslavia en territorio reducido y ocupado, Croacia
se convirtió en parte en sucesora del Reino de Yugoslavia en cuanto a los
derechos y las obligaciones en relación con su parte del territorio de la
Yugoslavia de preguerra. Este asunto, según queda apuntado, fue arreglado
mediante acuerdos. Más aún, hay quienes opinan que incluso, Servia y Montenegro
fueron sucesoras de Yugoslavia de preguerra aunque no poseyeran todos los
atributos del Estado (statehood)[161].
La consecuencia
lógica de esa sucesión sería que la nueva Yugoslavia, prescindiendo de la tesis
sumamente discutible de la continuidad y la identidad entre el Reino de
Yugoslavia y la República Federativa Popular de Yugoslavia, se ha convertido en
la sucesora del Estado Independiente de Croacia, por lo menos en lo que
concierne a ciertos derechos y obligaciones del Estado desaparecido. La
literatura jurídica yugoeslava, por supuesto, excluye totalmente el problema de
la sucesión, pues sostiene la tesis de la ocupación total de Yugoslavia, y como
la ocupación no suprime sino sólo suspende la soberanía estatal, se concluye
que el Estado Independiente de Croacia no ha sido un Estado soberano, igual
como la Servia de Milan Nedic. "Lo comprueba el hecho de que no poseían ni
un solo elemento del Estado (statehood); ni territorio estatal, ni pueblo
"político" en el sentido jurídico-estatal, ni tampoco las autoridades
estatales propias con atributos de un Estado"[162].
Respecto a la cuestión de la ciudadanía, el profesor Culinovic manifiesta:
"Los habitantes del Estado Independiente de Croacia y los de Servia
durante el gobierno de M. Nedic no dejaron de ser ciudadanos yugoslavos... no
fueron ciudadanos del N.D.H. (o de Servia durante gobierno de Nedic y otros),
sino del Reino de Yugoslavia y ciudadanos de Yugoslavia Democrática Federativa,
respectivamente, después de la segunda reunión del AVNOJ"[163].
Este criterio del profesor Culinovic es lógico cuando se refiere a Servia y
otras partes ocupadas del Reino de Yugoslavia. Mas deja de ser lógico cuando en
el territorio ocupado del Reino de Yugoslavia después de la segunda reunión de
AVNOJ del 29/11/1943 aparece la Yugoslavia Federativa Democrática, que nadie
reconoció ni como gobierno de facto ni como Estado y cuando existía solamente
en el reducido "territorio liberado", que fue muy elástico, de manera
que los habitantes de las partes ocupadas de Yugoslavia serían ciudadanos
yugoslavos y los de las partes "liberadas", ciudadanos de la
Yugoslavia Federativa Democrática. Sin embargo, cabe citar aquí la fórmula que
eliminaría semejante contradicción de hecho respecto a las partes ocupadas de
Yugoslavia. Culinovic dice: "...la soberanía del Reino de Yugoslavia quedó
intacta, si bien suspendida en esa parte incluso después de haber sido ocupada.
Pero en cuanto a esa parte (la soberanía) no quedó suspendida durante toda la
segunda guerra mundial sino únicamente mientras existió el Estado viejo y hasta
la fundación del nuevo Estado yugoslavo, es decir, hasta la segunda reunión del
AVNOJ. Desde entonces la soberanía, incluso sobre la parte entonces ocupada de
Yugoslavia, perteneció a la Yugoslavia Federativa Democrática"
[164].
Mas todo ese problema excede el marco de nuestro estudio, pero caracteriza el
desarrollo de las relaciones jurídico-estatales en el territorio del ex Reino
de Yugoslavia de 10/4/1941, cuando dejó de existir en su forma y extensión
anterior a causa de la creación del Estado de Croacia hasta la promulgación de
la nueva constitución del 31/1/1946, cuando nació jurídicamente la República
Popular Federativa de Yugoslavia[165].
Del criterio
sustentado por los jurisconsultos yugoslavos sobre el origen de la República
Federativa Popular de Yugoslavia como nuevo Estado, cabría concluir que ésta es
la sucesora jurídica del Reino de Yugoslavia en la medida en que éste existía
jurídicamente en el territorio ocupado, y del Estado Independiente de Croacia
como sujeto internacional aparte. Ese concepto de la sucesión estatal no fue
aceptado en la práctica según se infiere de dos casos de la jurisprudencia
norteamericana. En efecto, aunque la ley yugoeslava del 3/2/1945, referente a
la invalidez de las decisiones que conciernen a las relaciones jurídicas entre
los ciudadanos, tomadas durante la "ocupación", hizo excepción
únicamente respecto a las decisiones sobre los conflictos jurídico-patrimoniales,
dejadas en vigencia con ciertas condiciones[166],
la cuestión de la continuidad estatal quedó solucionada para los tribunales
norteamericanos el 16/4/1946, fecha en que Washington resolvió establecer
relaciones diplomáticas normales con el gobierno de la República Federativa
Popular de Yugoslavia, después que éste dio seguridades de respetar las
obligaciones internacionales del Reino de Yugoslavia, aunque sólo "de
acuerdo a las resoluciones de la Segunda reunión del AVNOJ en Jajce en
noviembre de 1943". Respecto a los acuerdos internacionales AVNOJ resolvió
que todos los tratados y obligaciones del gobierno yugoslavo en el exilio
serían reexaminados para decidir si serían anulados, renovados o confirmados, y
en cuanto al futuro AVNOJ no reconoce obligaciones y acuerdos internacionales
del gobierno exiliado en Londres.
Los dos casos de
la práctica judicial norteamericana que figuran en la literatura jurídica y que
se refieren a la continuidad estatal y/o sucesión entre el Reino de Yugoslavia
y la RFP de Yugoslavia son la causa "Ivancevic v/Artukovic"[167],
pedido de extradición, y el caso de la demanda por indemnización de Socony
Vacuum Oil Company presentada a la Comisión Norteamericana para los reclamos
internacionales (United States International Claims Commission).
En el caso de
"Ivancevic c/Artukovic" por extradición se planteó dos veces la
cuestión de la continuidad entre el Reino de Yugoslavia y la RFP de Yugoslavia.
La primera, vez cuando el juez del tribunal de distrito (US District Court),
Peirson M. Hall, rechazó el 14/7/1952 el pedido de extradición, sosteniendo que
no existe un acuerdo de extradición entre los EE.UU. y Yugoslavia, es decir,
que el acuerdo firmado en 1902 por los EE.UU. y el Reino de Servia ya no estaba
en vigor. El juez Hall adoptó este criterio: el Reino de los Servios, Croatas y Eslovenos constituido en 1918 es un Estado nuevo
y, después de su constitución, el senado norteamericano nunca aprobó ese
acuerdo, nunca fue aplicado y por consiguiente no era una ley. El juez Hall,
además, sostuvo que el tribunal tenía la facultad de dictaminar si un acuerdo
está todavía vigente o no. Al apelar el demandante, la Corte de Apelación en
San Francisco (United States Court of Appeals) falló, el 19/2/1954, que el
acuerdo de 1902 seguía en vigor y era válido para las relaciones entre los
EE.UU. y la RFP de Yugoslavia, y por lo tanto anuló el fallo absolutorio del
juez Hall y dispuso que el procedimiento de extradición debía atenerse a dicho
acuerdo. Al dictar su fallo, la Corte de Apelación se sirvió de la opinión del
Departamento del Estado como amicus curiae. Por consiguiente, la Corte de
Apelación resolvió dos cuestiones: en primer lugar, la cuestión de quién está
autorizado a resolver si un acuerdo está o no en vigor, y en segundo lugar, si
el Reino de los Servios, Croatas y Eslovenos es un Estado nuevo y si el acuerdo
de 1902 seguía en vigencia o no[168].
Esa Corte, haciendo suyo el punto de vista del Departamento de Estado, sostuvo
que Yugoslavia es la "Servia engrandecida", a causa de que algunos de
sus tratados internacionales quedaron en vigor[169].
Pues, si bien se trataba de la validez de los tratados internacionales del
Reino de Servia en base a la expresa declaración del gobierno yugoslavo, en la
literatura especializada dicha decisión se toma como la comprobación de que
Yugoslavia es la Servia engrandecida[170].
Al desestimar por
segunda vez el juez Hall (3/4/1956) el pedido de extradición por ser los hechos
incriminados de índole política, y por lo tanto no corresponder la extradición
ni de acuerdo al tratado de 1901, lo que confírmó la Corte de Apelación, la
Corte Suprema dio curso al pedido de la parte actora para la admisión del auto
(petition for writ of certiorari), de modo que la causa, anulado el fallo de la
Corte de Apelación, fue devuelta nuevamente al tribunal del distrito en Los
Angeles con la orden de que el proceso prosiguiese conforme lo prescribe el
Capítulo 18 del Código de los EE.UU., artículo 3184. El tribunal del distrito
encomendó al comisionado judicial (United States Commissioner), Theodore Hocke,
la tarea del proceso. El demandado por segunda vez trató de negar la
continuidad de la RFP de Yugoslavia y propuso "que se rechazara todo el
material probatorio por cuanto la RFP de Yugoslavia no es un gobierno
autorizado a solicitar la extradición, ya que los crímenes, admitiendo que los
hubo, no fueron cometidos dentro de su jurisdicción judicial. La demanda alega
que los hechos punibles fueron perpetrados entre el 16/4/1941 y el 10/10/1942.
En ese tiempo no existió la República Federativa Popular de Yugoslavia".
En su fallo definitivo del 15/1/1959, rechazando el pedido de extradición, el
Comisionado Theodore Hocke rechazó la aludida propuesta del demandado, alegando
"que no creía que fuera necesario establecer si el gobierno demandante es efectivamente
autorizado, puesto que es el único que existe ahora y que podría presentar la
demanda". El juez Hocke así lo resolvió respecto a la afirmación de la
parte actora de "que durante 1941 y 1942 Yugoslavia estuvo ocupada por las
tropas alemanas e italiana" y se dan varios casos "en que se adoptó
el criterio que por los hechos punibles, cometidos durante el período de
ocupación, se responde ante los ejércitos de ocupación y no ante otro país o
Estado". Como los ejércitos de ocupación dejaron de existir hace tiempo y
dichos casos se refieren a los refugiados que fueron integrantes de las fuerzas
armadas cuando se cometieron los hechos, había que resolver la propuesta de
acuerdo al mérito y rechazarla.[171]
Aparte del problema así solucionado de la continuidad entre el Reino de
Yugoslavia y la RFP de Yugoslavia, el juez Hocke en su veredicto estableció dos
hechos interesantes para nuestro tema. Respecto a la formación de Yugoslavia en
1918 dijo: "Sin que los croatas pudieran votar o elegir después de la primera
guerra mundial, Croacia llegó a ser parte del Reino de los Servios, Croatas y
Eslovenos. El gobierno estaba controlado por los servios que impusieron cargas
tremendas a los croatas. Los croatas deseaban un gobierno independiente o por
lo menos una representación independiente en Sabor o el Parlamento".
Respecto a la
constitución del Estado de Croacia Hocke dice: "Los croatas nunca se
olvidaron de su ideal del Estado independiente y cuando los alemanes e
italianos invadieron a Yugoslavia durante la segunda guerra mundial, se les
presentó la primera oportunidad de establecer su propio gobierno. El 10 de
abril de 1941 los líderes croatas declararon su independencia y empezaron a
establecer su gobierno. Los servios y otros se opusieron a ello y estalló la
lucha civil".
Otro caso en que
se ventiló el problema de si la actual RFP de Yugoslavia es el Estado sucesor
no sólo del Reino de Yugoslavia en su territorio reducido, sino también del
Estado Independiente de Croacia, es el reclamo de la firma norteamericana
Socony Vacuum Oil Company "por unos 11.325.000 dólares respecto a
propiedades que Socony Vacumn Oil Company poseía en Yugoslavia y que fueron
entre 1941 y 1945 confiscadas por el Estado Independiente de Croacia y dañadas mientras
estuvieron bajo el control y la administración de ese Estado".[172]
El reclamo fue presentado ante la Comisión Internacional de Reclamos de los
Estados Unidos (United States International Claims Commission), creada en
virtud del acuerdo concertado el 19/7/1948 entre los gobiernos de Washington y
Belgrado; "sobre el arreglo expeditivo y equitativo de los reclamos de los
Estados Unidos y sus ciudadanos contra Yugoslavia a causa de la nacionalización
y otras confiscaciones que Yugoslavia hizo de la propiedad y de los derechos e
intereses relacionados con esa propiedad, ocurridos entre el 19 de setiembre de
1939 y la fecha del acuerdo[173].
Socony Vacumn Oil Company fundaba su reclamo de compensa en el aserto de que el
gobierno yugoslavo de la posguerra es responsable de los hechos del gobierno de
Croacia a) como gobierno sucesor, b) pues en el período crítico el gobierno de
Yugoslavia de hecho controló gran parte de Yugoslavia (inclusive Croacia) y e)
porque las partes contratantes pensaban abarcar también lo que había confiscado
Croacia. En su resolución, la Comision expresa que el reclamo debe rechazarse,
porque a) el gobierno de Yugoslavia no es el gobierno sucesor del gobierno de
Croacia; b) el hecho de que el gobierno de Yugoslavia tuvo el control sobre el
territorio yugoslavo no lo hace responsable de las propiedades confiscadas por
Croacia; e) no está comprobado que los que concertaron el acuerdo de 1948
tenían presente los bienes tomados por Croacia; al contrario, Yugoslavia
trataba las confiscaciones hechas por Croacia como daño de guerra[174].
Para este trabajo resulta muy interesante el argumento de reclamo (a) y los
motivos de su rechazo por parte de la Comisión.
La Comisión no
usa, en su resolución, los términos "el gobierno títere" y "el
Estado títere" que algunos autores introdujeron no hace mucho a la
terminología del derecho internacional, tanto más cuanto que en las
resoluciones de los tribunales internacionales de arbitraje no existe
precedente sobre la responsabilidad del Estado-madre de la confiscación de
bienes por parte de los "Estados y gobiernos títeres". En opinión de
la Comisión "Croacia poseía todos los atributos "de un gobierno local
de hecho" o de un gobierno de carácter similar". En otros
considerandos en que distingue al gobierno local de hecho del gobierno general
de hecho y de las consecuencias jurídicas que se derivan de sus actos, la
Comisión manifiesta: "Un "Estado títere" o el gobierno local de
hecho como fue Croacia posee también todas las características de "los revolucionarios
fracasados" y "ocupantes beligerantes". Está también establecido
que el Estado no tiene la responsabilidad internacional para compensar el daño
o la confiscación de la propiedad hecha por cualquiera de ellos".[175]
Por último, invocando la Convención de La Haya de 1907, que regula los derechos
y las obligaciones del "ocupante beligerante", la Comisión concluye:
"Como esas normas imponen al ocupante beligerante la responsabilidad de la
confiscación, es obvio, por supuesto, que el país ocupado está excusado. Por
consiguiente, en ausencia del acuerdo u otro arreglo con el ocupante
beligerante la parte privada que sufrió pérdida o daño queda sin
compensación".
En base a lo
antedicho sobre el origen del Estado Independiente de Croacia y su status
internacional en el período 1941-1945, no cabe en este caso la calificación el
gobierno local de hecho y los revolucionarios fallidos y menos aún los
ocupantes beligerantes. Especialmente, no hay lugar para esta última
calificación, "pues confunde dos nociones jurídicas, identifica dos
sujetos diferentes. No se niega que según el derecho vigente el vencedor
militar no puede ensanchar su Estado a costa del Estado vencido. El territorio
ocupado no puede ser objeto de incorporación del territorio étnica e
históricamente extraño. Mas aquí no se trata del territorio ajeno ocupado ni
del ocupante. El territorio es croata, no está ocupado y desde 15/4/1941, desde
el punto de vista del derecho internacional, se halla indiscutiblemente bajo la
soberanía del Estado Independiente de Croacia. El sujeto jurídico que se
benefició con el cambio de soberanía en ese territorio no fue el Reich alemán
sino el Estado Independiente de Croacia".[176]
Es erróneo confundir los conceptos "ocupación beligerante y el gobierno de
hecho o asimilarlos, conforme lo acabamos de advertir. El profesor Sauser-Hall
dice: "Un gobierno de hecho es un fenómeno estatal interno; la ocupación
beligerante es un fenómeno externo respecto al Estado ocupado".[177]
Los ocupantes beligerantes pudieron ser únicamente las potencias del Eje y no el
Estado de Croacia. No se da un caso en la historia de que una nación con
características del Estado nacional sea el ocupante beligerante de su propio
territorio. Eso es inconcebible. Se puede concebir, en cambio, que un Estado se
convierta en el ocupante beligerante de una zona contenciosa que considera como
su territorio propio. Incluso tales casos son frecuentes, más no es el caso de
Croacia. Tampoco se puede calificar al Estado de Croacia como un gobierno de
hecho, pues Croacia fue un sujeto internacional, reconocido por una parte de la
comunidad internacional. Únicamente desde el punto de vista de la ocupación de
Yugoslavia como un todo podría concederse tal calificación. Pero como Croacia
no fue ocupada, es insostenible la tesis sobre la ocupación de Yugoslavia. La
calificación del Estado de Croacia como "revolucionarios fracasados"
está descartada de por sí después del 15/4/1941, vale decir después de los
primeros reconocimientos del Estado Independiente de Croacia. Con todo, puede
defenderse la tesis de que la Comisión pudo rechazar el reclamo de Socony
Vacuum Oil Company -acaso no en su totalidad- aun en el caso de adoptar el
criterio de que la RFP de Yugoslavia es la sucesora de Croacia. El problema de
la sucesión habría sido planteado de otro modo si no se hubiera tratado de la
compensación del daño sino del patrimonio del Estado de Croacia, que
previamente no fue el patrimonio del Reino de Yugoslavia. Por ejemplo, si
Croacia hubiera adquirido el edificio de su legación en Berlín comprándolo de un
particular y no como cambio por el edificio cedido a la legación alemana en
Zagreb. En ese caso, ¿con qué título la RFP de Yugoslavia reclamaría ser la
propietaria de los bienes del desaparecido Estado de Croacia? Únicamente en
base al derecho de sucesión del Estado de Croacia desaparecido e incorporado en
la RFP de Yugoslavia. Tal fue, pues, el caso del derecho de sucesión del actual
gobierno filipino a los bienes de la anterior república filipina, fundada en
1943 durante la ocupación japonesa. Se trataba del edificio de la legación
filipina en Japón, comprado por el gobierno filipino a un particular en 1944.
El actual gobierno filipino reclamó el título de propietario como sucesor de la
ex república filipina. Sobre esta cuestión elaboró un memorándum el 29/6/1951,
el asesor adjunto legal del departamento de asuntos del noreste asiático del
State Department, concluyendo... "parece claro que la equidad está del
lado del presente gobierno filipino"[178].
Fundamentando el aspecto jurídico del problema, el aludido consejero de la
cancillería norteamericana dice: "Es difícil establecer cualquier regla
general en cuanto a la sucesión de los Estados a los derechos y las
obligaciones en la ley internacional a causa de la gran variedad de las
circunstancias [véase L. Oppenheim, "International Law" (ed. 6ta,
1947), pp. 150-178]. Las circunstancias precisas descriptas en el caso filipino
tal vez no hayan aparecido nunca antes. Sin embargo, en el derecho
internacional queda bien establecido que el gobierno de jure adquiere el título
a la propiedad del gobierno de facto del que es sucesor".
Si ocurre así con
la sucesión de los derechos y obligaciones entre los gobiernos de jure y de
facto, con más razón igual regla debe regir entre dos Estados en el caso de la
incorporación de uno al otro. Por supuesto, es preciso distinguir entre el
deber de cumplir con la obligación como sucesor en principio y el derecho de
exigir el cumplimiento de la obligación en el caso concreto. Es preciso
distinguir las clases de las obligaciones y las personas que exigen su
cumplimiento. Respecto a las obligaciones de Croacia, derivadas de los acuerdos
de adquisición de armas, la RFP de Yugoslavia no podría ser obligada a
cumplirlas como Estado sucesor, ni tampoco el vendedor de armas, sea quien sea,
tendría el título de comparecer como acreedor. Pero en cuanto a las
obligaciones de carácter civil no parece justo rechazar de plano los reclamos
de compensación alegando que el Estado en cuyo territorio fue causado el daño
no es Estado o el gobierno predecesor del Estado de que se exige la
indemnización, especialmente no cuando los daños fueron hechos en la guerra
"civil" que el Estado o el gobierno general de hecho desató y acarreó
la mayor parte de los daños económicos.
VI
Estado nacional de facto y de jure
El hecho de que
el Estado de Croacia surgió y existió sólo durante la guerra influyó no sólo en
su status internacional sino también en su régimen, la organización estatal, en
toda su vida social y cultural y, según lo vimos en el capítulo anterior, incluso
en los enfoques desde el punto de vista del derecho público internacional. Sin
embargo, la circunstancia de que un Estado se constituyó durante la guerra no
le quita la condición de sujeto internacional, aunque lo reconocieron sólo
algunos miembros de la dividida comunidad internacional. Precisamente durante
la guerra se operan con mayor frecuencia cambios en la comunidad internacional,
que consta de un número determinado de Estados miembros y que en un período
dado constituye el sistema de Estados o el orden internacional. Todo cambio
operado en el orden internacional que no cuenta con el consentimiento unánime o
por lo menos de los miembros más influyentes de la comunidad internacional
provoca disensiones y divisiones en su seno. La guerra y los cambios eventuales
jurídico-estatales que se operan durante la guerra llevan ipso facto a la
crisis en la comunidad internacional y forzosamente la dividen en dos bandos de
intereses opuestos. La consecuencia de esa división de la comunidad
internacional es que un bando no reconoce los cambios jurídico-estatales
operados en la esfera del otro, es decir que el nuevo Estado, reconocido por un
bando, no goza de personalidad internacional en el bando contrario. Por ello el
vencedor en las guerras de dimensiones globales, como la primera y la segunda
conflagración mundiales, siempre establece su orden
internacional, o restaurando el status anterior o implantando uno nuevo, según
qué bando resultó victorioso.
La literatura
jurídica de la posguerra del bando victorioso califica todos los cambios
jurídico-estatales, operados en el bando adversario, es decir, los nuevos
Estados como Estados y/o gobiernos títeres, queriendo significar que eran de
duración breve, que surgieron mediante la coerción y que no eran del todo independientes
de los protagonistas principales de su bando respectivo. De ese modo, se quiere
descalificar tales formaciones estatales como Estados o como sujetos
internacionales, prescindiendo del elemento humano fundamental en cada
asociación, como es la voluntad del pueblo. Es natural que la comunidad
internacional debe precaverse de los cambios coercitivos y que debe recurrir a
todos los medios disponibles en la paz y en la guerra (por lo menos de carácter
local) y uno de dichos medios es la estrategia del no reconocimiento. Pero esa
medida debe afectar a quien recurrió a la coerción y engrandeció su territorio
en detrimento de otros y no debería afectar a quienes aprovecharon la fuerza
ajena -la guerra general- para establecer en su territorio su propia soberanía,
y de esa manera realizar el derecho de autodeterminación, uno de los derechos
en que se funda la comunidad internacional al menos desde el término de la
primera guerra mundial. En ese aspecto es elocuente y muy similar al caso
croata el ejemplo de las Filipinas y su camino a la independencia entre los
rivales norteamericanos y japoneses. ¿Qué diferencia conceptual hay entre la
República de las Filipinas, establecida en 1943 por los japoneses y la que
constituyó bajo los auspicios de Washington cuando, tras la ocupación
norteamericana, fue elegido Manuel A. Roxas primer presidente de la república,
el 4/7/1946, el mismo personaje "que durante la ocupación japonesa ocupaba
una posición directiva?"[179]
¿Por qué una es "la República títere de las Filipinas",[180]
y otra simplemente "la República de las Filipinas?" ¿Por qué a una
formación estatal se quiere negar el carácter de Estado si surgió y existe en
la esfera de intereses de una potencia determinada?
Seeler sintetiza
el caso de Croacia desde el punto de vista de hecho y de derecho en los
siguientes términos: "Existió el territorio estatal cuyas fronteras fueron
establecidas mediante los tratados entre el Reich alemán e Italia. Existió el
pueblo estatal (Staatsvolk) croata y existió -por lo menos en los primeros años
de la vida de ese Estado- el poder estatal relativamente independiente, en
Croacia. Es cierto que el gobierno croata se hallaba bajo fuerte influencia del
Reich alemán e Italia, más eso no basta para negar la existencia de un poder
estatal propio. De otro modo hoy tendríamos que negar el carácter de Estado a
todos las naciones que se hallan en la órbita de la influencia de las grandes
potencias".
"Desde 1941
-prosigue el mismo autor- existió, pues, el Estado de Croacia que, es verdad,
más tarde, al finalizar la guerra, desapareció. De allí se infiere, que existió
la ciudadanía croata".
"Por otra
parte, debido a las circunstancias bélicas, el Estado de Croacia fue reconocido
sólo por una parte de la comunidad internacional, mientras que para otros Estados
seguía existiendo de jure el Estado de Yugoslavia, representado por su gobierno
en el exilio y con las fronteras del 6/4/1941".
'La misma
Yugoslavia, tan pronto se creó Croacia, por conducto de su gobierno en el
exilio protestó expresamente contra la creación de este Estado. Tampoco hoy
reconoce Yugoslavia que existió el Estado Independiente de Croacia. Eso se
colige, entre otras cosas, del Art. 1º de la Constitución del 15/1/1946.
"De lo
antedicho -concluye Seeler- se sigue, los habitantes de Croacia para los
Estados que reconocieron a Croacia han sido ciudadanos croatas. Para los demás
Estados y sobre todo para las ex potencias occidentales y sus aliados, los
habitantes de Croacia seguían siendo ciudadanos yugoslavos".[181]
Esta fiel
descripción de los cambios jurídico-estatales operados en el territorio del ex
Reino de Yugoslavia entre 1941 y 1945 y su apreciación, desde el punto de vista
de las normas generales del derecho y las relaciones internacionales, en una
comunidad internacional dividida, constituye un criterio transaccional entre
dos posiciones opuestas. Según unos el Estado de Croacia existió como un sujeto
internacional propio, mientras que Yugoslavia cesó de existir o existió sólo en
el territorio ocupado. Según otros, Yugoslavia como entidad existió de jure
como Estado ocupado, razón por la cual Croacia no pudo existir como Estado de
jure. Este último criterio se apoya en la doctrina de Stimson sobre el no
reconocimiento de los cambios territoriales operados por la fuerza
considerándola como una norma positiva del derecho internacional y por ello válida en el caso concreto de que nos ocupamos[182].
Empero, hagan o no esta doctrina y ulteriores resoluciones de los organismos
internacionales al derecho positivo internacional[183],
no pueden aplicarse a Croacia, por cuanto el origen del Estado de Croacia no se
debe a la ocupación o anexión de Croacia[184],
sino a la lucha nacional emancipadora, llevada primeramente por medios legales
dentro del marco del orden internacional sostenido por la Liga de las Naciones
que culminó con el acto revolucionario del 10/14/1941, cuando ya no existió
dicho orden internacional y cuando la guerra entre los terceros -a quienes
acaso únicamente podría atribuirse alguna lesión a las vigentes normas
positivas del derecho internacional, brindó la única oportunidad concreta para
que en Croacia se realizara el derecho de la autodeterminación nacional.
Rudolf Kiszling, Viena, Austria
El Estado
Independiente de Croacia, anhelo secular de los patriotas croatas, fue
constituido en la primavera de 1941 como una creación circunstancial de la
segunda guerra mundial. Cuando el brigadier yugoslavo Dusan Simovic quiso hacer
inoperante la adhesión de Yugoslavia al Pacto Tripartito dos días después de
haberse firmado en Viena, el 25 de marzo de 1941, mediante el golpe de Estado,
Hitler despedazó al Reino de Yugoslavia a principios de abril en la campaña
militar que duró sólo doce días. Las tropas de Italia y de Hungría apenas
tuvieron la oportunidad de intervenir en los combates. La débil resistencia de
las unidades yugoslavas comprobó suficientemente que al reino de los sureslavos
le faltaba el espíritu de la unidad, de manera que apenas tomaron parte en la
lucha los regimientos reclutados en Croacia. La mayor parte de los soldados
croatas del ejército yugoslavo se fue, sin más, a su casa.
Los intereses que
evidenciaron Alemania e Italia respecto al nuevo Estado, surgido de la
emergencia política, eran totalmente distintos. Hitler, ocupado a fondo con la
proyectada guerra contra la Unión Soviética, consideraba la campaña contra
Yugoslavia como una postergación engorrosa del comienzo de la ofensiva contra
los rusos y por ello pensaba solamente en cómo disponer lo más rápido y lo más
completo posible de las tropas empeñadas en la campaña balcánica. Al principio
no le interesaba ganar nuevos territorios. Únicamente la línea férrea
Zagreb-Belgrado debía quedar bajo el control de las fuerzas germanas.
Mussolini, en
cambio, veía en la guerra contra Yugoslavia la oportunidad harto propicia para
realizar sus planes tendientes a la creación de un imperio italiano,
apoderándose de la mayor parte de la costa oriental adriática. Dada la
condescendencia alemana, Italia pudo anexar, además de la parte meridional de
Eslovenia con Ljubljana, y de Fiume, a toda la Dalmacia septentrional y
central, incluyendo Split y Boka Kotorska. Italia, por otra parte, se aseguró
el predominio político, económico y militar de este lado de la línea de demarcación
que corría al oeste de Zagreb, Banjaluka y Sarajevo hasta Visegrad. Dentro de
este espacio que se expandía hasta la costa y que fue ocupado por el II
Ejército italiano, compuesto de 7 divisiones y algunos batallones de alpinos y
bersaglieros, Croacia no pudo mantener ni reclutar tropa alguna. Además, le fue
prohibido el mantenimiento de la flota al joven Estado croata, compelido a
vincularse con la dinastía reinante de Italia y regenteado entonces por el Dr.
Ante Pavelic.
Poglavnik, tal
era el título oficial del jefe del gobierno, por consiguiente, gobernaba apenas
sobre las tres quintas partes del territorio destinado a Croacia, que al norte
se extendía hasta el río Drava y el Danubio hasta Zemun y la parte inferior del
río Sava; al este llegaba al río Drina. Empero, incluso en este territorio se
entrometían Alemania e Italia en casi todos los asuntos de gobierno. A la vez
le faltó al Estado lo que con mayor urgencia necesitaba tan pronto fue fundado:
el ejército, la gendarmería y una policía estatal. En Croacia, además, no había
fábricas para la producción de armas y municiones. Las autoridades militares
alemanas e italianas se llevaron rápidamente casi la totalidad de las armas
tomadas a los soldados yugoslavos hechos prisioneros.
Poco después de
declararse la independencia de Croacia, los campesinos serbios, al mando del
coronel del estado mayor Draza Mihailovic, fiel a la monarquía, iniciaron en
Herzegovina la guerrilla contra las potencias ocupantes[185].
Contra esos "chetniks" se emplearon las únicas fuerzas armadas
existentes, algunos batallones de la "guardia campesina" croata (Seljacka
Zastita), organizados como milicia. Como dichos batallones campesinos no
pertenecían al movimiento ustasha[186]
del Poglavnik, pronto fueron disueltos.
Pavelic durante
su exilio vivió en Italia, lo que obligaba incesantemente a hacer concesiones a
Mussolini. De los croatas que lo acompañaron en el exilio trajo un batallón de
guardia (Poglavnikova Tjelesna Bojna), que constituyó el núcleo básico
de la apresurada organización militar ustasha Y que en adelante ocupará
en el incipiente ejército croata una posición similar a la de las tropas
alemanas SS. Las primeras unidades de los ustashi se emplearon contra
los guerrilleros comunistas (partisanos) de Josip Broz, luego llamado el
mariscal Tito, que empezaron con sus acciones en Croacia tan pronto el ejército
alemán atacó a Rusia el 22 de junio de 1941. Con sus asaltos taimados y llenos
de crueldades trataron también de enfrentar a sus connacionales, los gendarmes
y sus oficiales en el territorio croata.
Mientras tanto,
Slavko Kvaternik, ex teniente coronel del estado mayor de Austria-Hungría, a
quien Poglavnik a su llegada al suelo patrio nombró mariscal, organizó el
ministerio de la defensa croata (Ministarstvo Hrvatskog Domobranstva).
La repartición constaba de varios departamentos: asuntos personales, estado
mayor, sección reservistas, intendencia, sanidad,
asuntos jurídicos, inspección de la artillería. Contaba asimismo con los
comandos para la aviación, la marina y la gendarmería. Al comienzo se desempeñó
como Jefe del estado mayor Eugenio von Maric, antiguo miembro del estado mayor
del ejército austro-húngaro y luego comandante de la división yugoeslava con
sede en Zagreb, reemplazado desde el otoño de 1941 por VIadimir Laxa[187],
ex general mayor austro-húngaro que pronto fue promovido a teniente mariscal de
campo. El mariscal Kvaternik fue a la vez el comandante en jefe de las unidades
militares ustashi. Todos los asuntos de esas unidades dependían del
estado mayor de la milicia ustasha (Glavni Stozer Ustaske Vojnice). Los
ustashi, preferidos por Poglavnik frente al ejército regular (domobrani),
seguían en todo su propio camino. Así ocurrió desde el mismo comienzo la
desventajosa división del ejército croata.
En el ejército
regular (domobranstvo) se formaron en primer lugar, de los reservistas
del ejército yugoslavo disuelto, 15 regimientos de infantería de dos a tres
batallones cada uno, un regimiento de caballería, 10 grupos de artillería de
dos baterías cada una, 4 batallones de pioneros y una pequeña unidad blindada.
Estas tropas fueron agrupadas en cinco divisiones, (I en Sisak, II en
Banjaluka, III en Sarajevo, IV en Mostar y V en Doboj), más la IV división tuvo
también que replegarse al distrito de Sarajevo, a raíz de la prohibición
italiana[188].
Como autoridad ejecutiva de esos trabajos de organización se formaron los
comandos militares territoriales con sede en Zagreb, Slavonski Brod y Sarajevo
que luego fueron conocidos en la conducción de las operaciones militares como
comandos de cuerpo I, II y III.
Este ejército
inicial de defensa tenía carácter provisorio hasta que se formo una nueva
promoción militar de 43.000 reclutas en 1941. Aparte de los cinco batallones
formados ya en la primavera de 1941, los ustashi organizaron en el curso de
1941 diez batallones más, de modo que su total se elevó a fines de ese año a 15
batallones operativos, a los que se sumaron dos batallones de comunicaciones.
La cifra total de los combatientes aptos para la lucha, descontando a los
conscriptos, importaba a fines de 1941, 32.000 domobrani y 10.000 ustashi, es
decir 42.000 hombres.
Para armar el
ejército, Alemania e Italia se habían comprometido a entregar cada una 100.000
fusiles, una cantidad determinada de ametralladoras y lanzagranadas. Las entregas
eran escalonadas, pero Italia ni de lejos cumplió con su promesa. De Alemania
llegaron 45 piezas de cañones de 10,5 cm. como asimismo 18 tanques capturados a
los polacos.
Con el objeto de
granjearse las simpatías de Alemania que empezó la guerra contra Rusia el 22 de
junio, el gobierno croata, aconsejado por el comandante en jefe del 2º ejército
alemán, general coronel Freiherr von Weichs, y por el apoderado general alemán
en Zagreb, Edmund Glaise von Horstenau, formuló el 2 de julio de 1941 un llamamiento
para la formación de un contingente de voluntarios en la lucha contra el
comunismo. A dicho llamado respondieron 5.000 hombres. Se concentraron en
Döllersheim, lugar de adiestramiento de tropas en la parte septentrional de la
Baja Austria. Con 3.000 hombres fue formado el regimiento de legionarios Nº
369, que integraba el ejército alemán; fue destinado al frente oriental y salió
airoso en la batalla de Stalingrado, donde también sufrió muchas bajas. Algunos
centenares de voluntarios fueron asignados a la aviación y formaron dos
escuadrillas. Mil marinos adiestrados ingresaron en la marina alemana y servían
en los buques livianos de guerra en el Mar Negro. Con ello se pudo eludir el
veto italiano que prohibía a los croatas formar su propia marina. Los 2.000
voluntarios remanentes se quedaron en Döllersheim y constituyeron el núcleo de
las divisiones de los legionarios, de quienes volveremos a hablar.
Por razones de
paridad también en Italia se formó una legión croata que por el exiguo número
de sus integrantes no tuvo significado alguno.
Entretanto,
recrudeció la guerra contra los guerrilleros comunistas que paulatinamente
acrecentaban su fuerza numérica y al mismo tiempo intensificaban sus
atrocidades. De los numerosos combates librados en Croacia indicaremos
solamente los más importantes. Los guerrilleros comunistas acosaron en
noviembre-diciembre de 1941 a Doboj, sede del comando de la 5ta división
croata. La lucha duró hasta el 10 de diciembre, cuando quedaron limpios ese
sector y la línea férrea hasta Maglaj de los guerrilleros, no derrotados
decisivamente. Tampoco el comandante del ejército alemán en Belgrado, general
de infantería Paul Bader, cuyo campo de acción se había extendido sobre
Croacia, tuvo mejor suerte. La ofensiva de tenaza que dirigió en enero de 1942
contra los guerrilleros en la montaña de Javor (la división alemana 18 de
Sarajevo al noroeste y la división 342 de Zvornik al suroeste) terminó sólo con
un éxito parcial. La acción final de limpieza en Bosnia fue confiada a la Legión
Negra[189].
Asimismo, durante la operación emprendida en marzo de 1942 para desalojar a los
partidarios de Tito de Petrova Gora, al sudeste de Karlovac, en la que tomaron
parte incluso algunos batallones de domobrani, de ustashi y de la gendarmería
croata, las huestes comunistas lograron esquivar la lucha decisiva.
Las causas
principales que impidieron una victoria decisiva fueron el armamento
insuficiente de las unidades croatas y el exiguo número de las tropas alemanas.
Los italianos, por su parte, en las luchas que se libraron en los lindes
demarcatorios, evidenciaron una pasividad llamativa, de la que los rebeldes
sacaron igual provecho que de la ayuda que la población les prestaba
ocasionalmente, sea por solidaridad o por miedo a sus represalias[190].
Cambios en la organización
Mientras tanto en
el Ministerio de Defensa de Zagreb maduraron los planes para la organización
definitiva del ejército croata. Se proyectó poner en pie hacia fines de 1943,
10 brigadas de montaña (Gorski Zdrugovi), integradas por cuatro batallones y
cuatro baterías cada una. Cinco de esas brigadas debían estar listas en 1942.
Además, dando de baja las clases viejas y trasladando a las más jóvenes a las
brigadas de montaña, debieron quedar del ejército provisional 4 divisiones de
reservistas como cuerpos estables del ejército. Con los contingentes ustashi se
formaron 2 regimientos de la infantería domobran (ejército regular). El
ejército ustasha contaba ya a fines de 1942 con 35 batallones y una brigada del
servicio de seguridad. Como no se pudo formar la 5ta brigada de montaña por
falta de armas, se constituyeron 4 batallones de gendarmería, como la
"Brigada de Petrinja" (Petrinjski Zdrug), pertrechados con armas de
fuego de distinto tipo y calibre.
La minoría
nacional alemana en Croacia puso en pie durante 1941/1942 tropas aparte, a
saber: 4 batallones destinados a las unidades de combate ustashi, 2 batallones
de caza alemanes y 3 batallones de seguridad de las líneas férreas destinados a
los domobrani (ejército regular croata). En las aldeas alemanas se formaron,
además de las clases viejas las "guardias locales" para la defensa
contra los numerosos ataques de las bandas rebeldes.
El total del
ejército croata a fines de 1942 ascendió a 66.000 hombres. En 1942 se alistaron
28.000 hombres.
Fuera del
ejército croata se formó la legión 369, también llamada la "División del
Diablo" (Vrazja divizija), que pertenecía a las unidades del ejército
alemán, pero la integraron reclutas croatas. Su núcleo lo formaban los 2.000
voluntarios remanentes de Döllersheim, donde también fue adiestrada esta
división antes de trasladarse a Croacia. El idioma de mando era el alemán y la
oficialidad superior procedía del ejército alemán.
En julio de 1942
emprendieron las divisiones de caza alemanas Nº 714 y 720, las brigadas de
montaña croatas I, II y III, como asimismo un batallón ustasha, un ataque
concentrado contra los guerrilleros que dominaban la montaña de Kozara, región
al norte de la línea férrea Banjaluka-Prijedor. La región quedó limpia sin que
los insurrectos fueran aniquilados. Mientras tanto, las fuerzas armadas
comunistas de Tito superaron en mucho a los chetniks serbios tanto en número
como en influencia. Una parte de los partidarios de Mihailovic pasó a los
italianos, mientras que otros grupos se unieron a los comunistas.
Invitado por
Hitler, en septiembre de 1942 voló Ante Pavelic con la comitiva croata y
alemana al cuartel general del Führer en Viniza, donde se le requirió más
intenso empeño de las fuerzas militares croatas. Pavelic prometió formar otra
división de legionarios, que fue designada con el Nº 373 y llamada la
"División Tigre"; aceptó la influencia del general alemán
plenipotenciario en la provisión de vacantes en los puestos de la plana mayor
militar en Croacia, y hasta solicitó que se asignara a un general alemán para
la conducción de las tropas en Croacia.
En el frente de
Stalingrado Pavelic pudo saludar a un destacamento de su regimiento de
legionarios, ocasión en la que el comandante en jefe del 6º ejército alemán,
teniente general Paulus, le dio el honroso parte destacando que los croatas
eran los mejores combatientes entre todas las tropas aliadas de Alemania. En
Mariupol sobre el Mar de Azov vio a sus recios marinos.
A poco de
regresar, Pavelic efectuó un cambio en los altos cargos militares. En lugar del
mariscal Kvaternik, interinamente se encargó del Ministerio de Defensa nacional
el intendente general Vilko Begic. El mayor general Ivan Prpic sucedió al
teniente mariscal de campo Laxa en el puesto del jefe del estado mayor. En noviembre
de 1942 llegó a Brod el general Arthur Luethers como "comandante de las
tropas alemanas en Croacia" y allí estableció su cuartel general.
Como una nueva
unidad de combate llegó a Croacia la 7a división SS de montaña "Prinz
Eugen", principalmente compuesta de alemanes (suabios) de Banat y algunos
serbios. A dicha división se incorporaron también las tropas SS, formadas en
Slavonia (Croacia), o sea 4 batallones, luego dos batallones alemanes de caza y
3 batallones destinados al servico de la seguridad ferroviaria.
Ya en la segunda
mitad de 1943 esta división tuvo que recibir su bautismo de fuego, pues fue
empeñada con la división de legionarios Nº 369, las divisiones de caza 714 y
717, las brigadas de montaña croatas Nros. 2 y 3 y 2 brigadas ustasha en la realización
de un amplio cerco, designado "Operación Weiss" en la Bosnia
occidental. Esa fuerza militar germano-croata debió penetrar, a las órdenes del
general Luethers, desde la línea Banjaluka-Prijedor-Petrinja-Karlovac del norte
al sur y rechazar a los guerrilleros de Tito, que ya contaban con 150.000
hombres, hasta el río Neretva. Aquí tenían que cortarles la retirada la
división alemana 718, las fuerzas armadas italianas y los chetniks
(nacionalistas serbios, N. de la R.), aliados italianos. El golpe hacia el sur
tuvo éxito y los guerrilleros sufrieron cuantiosas bajas. El resto consiguió
romper el cerco italiano-servio y escapar a Montenegro.
También en enero
de 1943 el general von Glaise dirigió una ofensiva en la región croata entre
los ríos Drava y Sava, en la que participaron la división de reserva alemana Nº
187, la 1ra. brigada de montaña croata y el II cuerpo
del ejército croata. Esta acción culminó con la victoria del 20 de enero cerca
de Okucani (12 km al oeste de Nova Gradiska) .
El reclutamiento
para el ejército regular croata en la primavera de 1943 acusó sólo 22.000
hombres.
Esa disminución
en la cantidad de nuevos reclutas se debió a las bajas operadas entre la
población, a la mayor contribución a las divisiones de legionarios y a la imposibilidad
de movilizar en las regiones ocupadas por los guerrilleros comunistas. Además,
ya se notaba con claridad el predominio de la influencia de los ustashi frente
al ejército regular (los domobrani). Así los primeros, a fines de 1943,
contaron con la poderosa división de guardia, con 15 brigadas autónomas, con
una brigada de seguridad, con una brigada motorizada y una de transporte, en
total 64.000 combatientes. En el ejército regular se formaron 4 nuevas brigadas
de caza (Lovacki Zdrugovi) y de lo que quedaba de los 15 regimientos de
infantería anteriores se constituyeron 8 brigadas llamadas
"estables". Debido a las bajas sufridas se redujo la cifra de las
tropas de montaña de 4 a 3 brigadas; la 311 tuvo que ser disuelta. El ejército
regular (domobrani) contaba con 40.000 combatientes; por consiguiente, las
fuerzas armadas croatas importaban 104.000 hombres. Por otra parte, cabe
agregar aquí las dos divisiones de legionarios, Nros. 369 y 373, con 28.000
combatientes. En Eslavonia quedó formada una división de gendarmería
perteneciente a las unidades SS y sus 10.000 hombres eran por partes iguales
croatas e integrantes de la minoría alemana. Por último y por expreso deseo de
Himmler, se formó con los musulmanes en Bosnia oriental la 13a división SS de
montaña "Handzar" (Yatagan), que llegó a fines de 1943 a Croacia tras
su entrenamiento en el sur de Francia y en Silesia.
Tras la
"Operación Weiss" de enero de 1943, las acciones bélicas prosiguieron
en junio. Para cercar a los guerrilleros comunistas, que estaban reponiéndose
en la región fronteriza de la Bosnia meridional y del Montenegro septentrional,
el general Luethers empeñó la 1ra. división alemana de montaña, estacionada en
Servia, la división de infantería Nº 718, la división de legionarios 369, la división
Prinz Eugen, el regimiento "Brandenburg", destinado a misiones
especiales, la 4a brigada de montaña croata como también 3 divisiones italianas
y algunas unidades de los chetniks. En esta operación contra las fuerzas
armadas comunistas actuó también un regimiento búlgaro, destacado en Servia.
Durante la "Operación Schwarz" tal su sigla, Tito logró, después de
sufrir ingentes pérdidas, pasar a través de la montaña de Romanija a Javor, al
suroeste de Zvornik. Entonces, en cambio, empezaron a brotar rebeliones en las
regiones abandonadas por las tropas aliadas.
A fines de verano
de 1943 se operaron en Croacia algunos cambios personales de importancia. En
lugar del general Luethers el coronel general Dr. Lothar Rendulic, comandante
del 2º ejército blindado (sin tanques), tomó a principios de agosto el mando de
las tropas alemanas y croatas en Croacia. El 2 de septiembre fue nombrado
ministro de defensa el brigadier Federico Navratil en lugar del general
intendente Begic. El jefe del estado mayor Prpic fue reemplazado por el mayor
general Fedor Dragojlov, quien también procedía del Estado Mayor de la ex
monarquía de los Habsburgo. El primero de septiembre asumió su cargo de
inspector militar en Zagreb el general alemán Hans Juppe; su tarea consistía en
primer lugar en la organización del ejército croata.
El acontecimiento
de mayor relieve en ese año fue la capitulación de Italia, el 8 de septiembre.
Para ese caso no inesperado se hallaban aprontadas 5 divisiones alemanas, que
desarmaron a las tropas italianas, muy superiores en número, estacionadas en la
posición de ataque al oeste de la línea de demarcación. En eso, las tropas
alemanas avanzaron hasta la costa adriática, lo que originó, por cierto,
entusiasmo en Croacia, que duró poco. En la Dalmacia del norte y en Karlovac
los croatas capturaron a los contingentes italianos. La legión croata,
incorporada al ejército italiano, se trasladó a Eslovenia para luchar contra
los guerrilleros comunistas.
Mientras tanto,
los guerrilleros en pequeños grupos se filtraron desde la montaña Javor a la
Bosnia occidental. Tito estableció su cuartel general en Jajce, donde el
"Consejo antifascista de la liberación nacional de Yugoslavia" lo
nombró mariscal de Yugoslavia y luego sus fuerzas armadas fueron incluidas en
las filas de los ejércitos aliados. También se hallaban oficiales de enlace de
las potencias aliadas en el cuartel general de Tito.
Debido a las
intrigas políticas del gobierno yugoslavo exiliado en Londres, Tito puso
fuertes contingentes en marcha hacia Servia. El coronel general Dr. L. Rendulic
aprovechó esta concentración en la Bosnia oriental y a mediados de diciembre de
1943 atacó con cinco grupos bastante importantes con el propósito de destruir
las fuerzas de Tito. Los guerrilleros, por cierto, perdieron más de 15.000
hombres, entre ellos 10.000 prisioneros. Tito, que dirigía telegráficamente sus
tropas desde Jajce, una vez más logró salvar a grandes núcleos de envolvimiento
y desplazarlos hacia la Bosnia occidental. Banjaluka y Jajce fueron arrebatadas
a los guerrilleros por las tropas alemanas y croatas ya a fines de ese año.
Pese a las
severas pérdidas sufridas, los comunistas se congregaron en la Dalmacia
central, apoyados desde el aire por las potencias occidentales. Allí tenía que
quedarse inofensivo Tito, corrido por alemanes y croatas por todos los Balcanes
occidentales. El 25 de mayo de 1944 asaltaron los paracaidistas alemanes su
campamento cerca de Drvar (70 km al sureste de Bihac) y de allí escapó a duras
penas. Luego, con la ayuda inglesa aterrizó en la isla de Vis, de donde en
adelante dirigía las operaciones de sus fuerzas.
En la primavera
de 1944 en Croacia estuvieron aptos para el servicio militar en el ejército
regular sólo 17.000 reclutas. No obstante ello, adelantaba la ampliación de las
fuerzas armadas ustashi. Ya contaban con tres divisiones, entre ellas la
guardia de Poglavnik con 16.000 integrantes y una división de asalto de 13.000
combatientes, además 17 brigadas independientes, una brigada rápida y una de
seguridad, en total 114.000 combatientes. Las unidades inalteradas del ejército
regular (domobrani) importaban 40.000 hombres. Además, si se les suman los
10.000 gendarmes, 6.000 hombres de las fuerzas aéreas y 1.000 marinos, las
fuerzas armadas croatas (Hrvatske Oruzane Snage) se elevaban a 170.000
hombres, sin incluir a los 40.000 no combatientes repartidos en la zona de la
retaguardia y en los demás servicios internos.
Las divisiones de
legionarios Nos. 469 y 373, que pertenecían al ejército alemán, a las que se
agregaron en 1944 la división 392, la 13a división SS "Handzar" y los
5.000 gendarmes de la minoría alemana, contaban en total alrededor de 50.000
combatientes.
En su carácter de
comandante supremo del ejército croata, Poglavnik dio en el otoño de 1944 un
paso adelante respecto a la unificación organizativa del ejército. Se proponía
transformar el ejército regular (domobrani) en unidades ustasha, relegándolo
deliberadamente en cuanto al armamento y ropas; su proceso organizativo quedó
estancado ya en el otoño de 1943. Acto seguido se integraron todas las unidades
ustashi y domobrani formando 17 divisiones de combate y una división de
adiestramiento. Así se formaron la 1a y la 2a división de las tropas de
guardia; la 7a de las brigadas de montaña y la 17 de batallones de asalto. Las
divisiones 13, 14 y 15 cuidaban las líneas férreas Brod-Zemun, Zagreb-Brod y
Brod-Sarajevo. La división 18 desempeñó una función especial de seguridad, como
por ejemplo el control del mal reputado campo de concentración de Jasenovac.
La influencia
preponderante de los ustashi era patente en cuanto al desempeño de los altos
puestos militares. Pavelic, nombró, así, el 2 de febrero de 1944, al general
ustasha Vokic en reemplazo de Navratil como ministro de guerra, y para mantener
el equilibrio designó al general del ejército regular Matija Canic comandante
en jefe de las fuerzas armadas. A fines de agosto de 1944 ocupó el cargo de
ministro de guerra el menos apropiado almirante Nicolás Steinfl en sustitución
del general Vokic, quien mientras tanto había caído en desgracia ante Pavelic.
El comando supremo de las unidades ustashi de mucha mayor gravitación, fue
confiado al coronel ustacha Herencic y el puesto de Dragojlov lo ocupó el
coronel ustasha Tomás Sertic, ex sargento en el ejército austro-húngaro y ex mayor
del ejército yugoslavo. (El mariscal Tito perteneció también al ejército de
Austria-Hungría, al 259 regimiento de infantería Honved del XIIIº cuerpo de
Zagreb. En base a los documentos oficiales que se guardan en el archivo de
guerra en Viena, fue herido el 22 de marzo de 1915 cerca de Okna-Galicia
oriental al sur de Dniestar y cayó en cautiverio ruso). Como muy pronto quedó
evidente la incapacidad de Sertic, Pavelic nombró jefe del estado mayor al
otrora general del estado mayor austríaco Jorge Gruic[191].
El mismo Poglavnik reasumió el comando supremo del ejército croata en lugar del
general Canic. Esta plana mayor permaneció hasta el término de la guerra.
Después de la
catástrofe de Stalingrado, empeoraba incesantemente la situación bélica de los
alemanes y sus aliados. El frente se volcó ahora hacia el oeste. El 23 de
agosto de 1944, Rumania se pasó al bando contrario y de esa manera dejó abierto
el camino a las tropas rusas hacia los Balcanes. Al capitular Bulgaria, que
declaró la guerra a Alemania el 8 de septiembre, se unieron en el territorio
servio unidades del ejército soviético con las fuerzas comunistas de Tito. Tito
estructuró sus fuerzas -que mientras tanto ascendieron a medio millón de
soldados- en 4 ejércitos que constaban de 51 divisiones y 23 brigadas
independientes. Tito ahora dirigía su campaña bélica, persiguiendo la conquista
del entero espacio sureslavo, en la forma clásica de la guerra frontal sin
renunciar, empero, a la guerra de guerrillas en las comarcas que se hallaban en
poder de las tropas alemanas y croatas.
El comandante
alemán en los Balcanes era el mariscal de campo Freiherr von Weichs, con sede
en Belgrado. Cuando esta ciudad fue tomada el 20 de octubre por un cuerpo
blindado ruso, Weichs se trasladó a Zagreb (pronto se le asignó otro cargo), y
cuando los rusos penetraron a Hungría, fueron trasladados de la zona al sur del
Sava a Hungría el comando del 2º ejército blindado como asimismo importantes
fuerzas alemanas. El comando supremo de todas las tropas en Croacia pasó a manos
del general coronel Löhr, quien retiró de Grecia, en condiciones extremadamente
difíciles, el grupo del Ejército E.
Löhr tenía ahora
a sus órdenes todo el ejército croata, además de cinco divisiones alemanas que
quedaron de su grupo de ejército, 3 divisiones de legionarios y la 7a división
SS.
Entre sus medidas
tendientes a la unificación organizativa del ejército, Poglavnik dispuso
todavía en marzo de 1945 la formación de 5 cuerpos ustashi de 3 a 4 divisiones
de combate cada uno, sin tomar en cuenta que esas divisiones no estaban
compuestas solamente de tropas ustashi. Con ello quiso concretar ilusoriamente
su deseo largo tiempo acariciado de disponer de un ejército netamente ustasha.
Las escuadrillas
de la aviación croata volvieron de Rusia a su patria y guarnecieron cuatro
aeropuertos: Zagreb, Banjaluka, Sarajevo y Mostar.
Los efectivos
mínimos previstos para cada base aérea se elevaban de dos a tres escuadrillas
de combate y una de transporte. Con 250 aviones de distinto tipo y 6.000
hombres no se podía, por supuesto, alcanzar el objetivo propuesto.
La marina de
guerra croata, al mando alemán, constaba en el Mar Negro de la 23º flotilla con
12 cazasubmarinos y además dos baterías costeras. Los 1.000 marinos de esa
legión volvieron en el verano de 1944 al Adriático y allí disponían -otra vez
al mando alemán- de ocho lanchas a motor, de un torpedero y dos buques escolta.
La mitad de los
10.000 gendarmes croatas fue incorporada a la división de la gendarmería
alemano-croata. Los gendarmes restantes, incorporados entretanto
provisoriamente en las unidades tácticas del ejército, participaron con
frecuencia en los combates locales.
El fin de la tragedia
La fase final de
la lucha en Croacia se desarrolló principalmente en un amplio semicírculo en
torno a Zagreb. El grupo oriental del ejército de Löhr, compuesto del cuerpo de
los cosacos que lucharon al lado de los alemanes, el I y III cuerpo de los
ustashi, reforzados por cuatro divisiones alemanas y una división de
legionarios, había establecido la línea defensiva entre los ríos Drava y Sava y
a lo largo del pantanoso riachuelo Ilova. Contra sus 13 y media divisiones
arremetieron el 3º y el 1º ejércitos de los guerrilleros comunistas con 19
divisiones. El grupo sur de Löhr cubría con el IVº y el IIº cuerpos de los
ustashi el sector Jasenovac-Sisak-Karlovac. En el extremo occidental se hallaba
el Vº cuerpo ustasha, que mandó a Lika una división de ustashi y una división
de legionarios. El grupo sur contaba también con 13 divisiones y medio. Sus
adversarios eran el 2º y el 4º ejércitos de los guerrilleros comunistas, en
total 26 divisiones. El total de las fuerzas armadas de Löhr importaba 27
divisiones de infantería y 2 divisiones de cosacos, mientras que las de Tito
ascendían a 45 divisiones en el frente, contando en la retaguardia con la
reserva de 7 divisiones.
El 11 de abril
inició Tito su ofensiva preparada a fondo. En la hábil defensa realizada por el
grupo del ejército de Löhr se destacaron especialmente por sus briosos
contraataques el 1er cuerpo de guardia y la 17º división croata de asalto.
Debido a la doble superioridad del enemigo, resultó inevitable el repliegue
general. Este repliegue estaba relacionado con el colapso del ejército germano
en la Alemania central, cuya consecuencia fue la capitulación incondicional
producida el 9 de mayo. En Italia del norte, "el comandante en jefe del
Sur" había ya capitulado motu propio el 2 de mayo, dejando por
consiguiente a los ingleses el camino libre hacia Carintia.
Entre tanto, el
gobierno croata, también reconociendo la inutilidad de proseguir combatiendo,
decidió no dar "la última batalla hasta la muerte" en el suelo patrio
con el propósito de salvar y conservar para la Patria las fuerzas armadas
croatas que contaban casi 200.000 soldados. El 6 de mayo se enteró el general
Löhr de la inminente capitulación de Alemania y de que respecto a Croacia no
había que esperar acuerdo alguno. Acto seguido, en la noche al 7 de mayo
restituyó Löhr el mando sobre las tropas croatas y los legionarios.
Pavelic entonces
ordenó a sus tropas la acelerada retirada a Carintia, con el fin de entregarse
a los ingleses y en ningún caso a los guerrilleros comunistas. Esta columna en
marcha, a la que se sumaron además cerca de 70.000 fugitivos civiles, alcanzó
el 14 de mayo la localidad de Bleiburg, en el territorio de Austria. Aquí la
columna fue detenida por los ingleses, arribados a la cuenca de Klagenfurt a
través del paso de Loibl. Como únicamente la capitulación incondicional fue
posible, los croatas fueron desarmados por los ingleses y luego, contrariamente
a lo esperado, fueron entregados a los comunistas.
Ya Poglavnik, sin
embargo, había abandonado su ejército. A través de Italia se refugió en la
América del Sur y, por último, murió a fines de 1961 en el hospital alemán de
Madrid. A diferencia de Pavelic, el mayor teniente Löhr se entregó
voluntariamente al cautiverio yugoslavo, a fin de compartir la suerte de sus
soldados. Fue ejecutado luego de un objetable proceso a los criminales de
guerra.
Aun antes de haber
empezado el traslado de los croatas desarmados al cautiverio, algunos miles de
hombres consiguieron refugiarse en los bosques adyacentes. La masa de los
entregados inició la marcha de la muerte, puesto que ya cerca de Bleiburg y
luego a lo largo del trayecto hasta Maribor, y especialmente al sur de esta
ciudad, fueron muertos unos 40.000 hombres. Luego prosiguió la matanza, incluso
en las cercanías de la ciudad de Vrsac en la frontera rumana. En total habrán
sido asesinados de 100.000 a 150.000 croatas.
Bleiburg y
Maribor constituyen las últimas estaciones del via crucis, lleno de crueldades
que caracterizan a cuantos participaron en la lucha en contra y en favor de la
independencia de Croacia. El hecho de que el objetivo ideal no pudo alcanzarse,
a pesar de los sacrificios de los soldados croatas del Estado de los ustashi
bajo la conducción de Pavelic, hace que el período de cuatro años de la
historia de un pueblo valiente y amante de la libertad sea una de las tragedias
de proporciones conmovedoras en que tanto abundó la última guerra[192].
Rikard Flögel
Las relaciones agrarias en la Croacia propiamente dicha[193]
de la época del feudalismo fueron eliminadas en 1848 con la abolición de la
servidumbre. La tierra pasó a ser propiedad de los campesinos, colonos hasta
entonces. No obstante, los nobles conservaron la propiedad de la tierra que
explotaban directamente. De esa manera se mantuvo cierto número de grandes
propiedades, aunque se trataba de extensiones que en ambas Américas no
representan grandes posesiones. Estos latifundios, que en casos excepcionales
alcanzaban algunas decenas de miles de jutro catastrales[194]
se hallaban principalmente en la parte noroeste de Croacia, es decir, en
Eslavonia, mundialmente conocida por su excelente madera de roble.
El noroeste de
Croacia, luego Istria, parte de las islas dálmatas[195]
y del litoral estaban densamente poblados y allí prevalecía el minifundio.
Dicha superpoblación agraria era la secuela de la presión turca, que duró cerca
de 250 años y recién desapareció con la Paz de Karlovac en 1699. Los croatas
católicos, huyendo de los otomanos, se radicaban en grandes masas en la parte
de la Croacia cristiana, especialmente en los alrededores de Zagreb, en el litoral
y en las islas. Gran número de croatas emigró a otros países: Hungría, Austria,
Italia, incluso a Francia. Desde el siglo pasado muchos croatas emigraron a
ambas Américas, en total más de un millón de personas, en su mayoría, hombres.
El problema de la superpoblación agraria en parte pudo resolverse mediante la
colonización interna, pues en Eslavonia todavía quedaban tierras de los
particulares, de la Iglesia, de las comunidades agrarias, del fisco y de los
municipios. Una parte de esas tierras no se explotaba racionalmente, de modo
que una reforma agraria, bien planificada y aplicada, pudo haber redundado en
beneficio económico y social.
Los latifundios
más extensos y conocidos pertenecían a los condes Normann (Valpovo) con 53.733
jutro; a los condes Pejacevic (Nasice) con 34.158 jutro; a los condes Majlath
(Donji Miholjac) con 43.692 jutro; a la diócesis de Djakovo con 35.838 jutro; a
los barones Guttman (Slatina-Nasice) con 19.232 jutro; a los condes Dreskovic
(Slatina) con 27.604 jutro; al conde Aladar Jankovic (Cabuna), con 10.838
jutro; al conde José Jankovic (Lukac) con 6.125 jutro; al conde Andrés Jankovic
(Suhopolje) con 7.886 jutro; al patriarcado ortodoxo (Karlovci) con 10.639
jutro; a los barones hermanos Turkovic (Kutievo) con 18.405 jutro; a Wiener
Bank Verein (Daruvar) con 22.683 jutro[196];
luego algunas propiedades sin los datos precisos en cuanto a su extensión, como
por ejemplo la propiedad del conde Eltz (Vukovar), del conde Khuen-Belassy (Nustar),
de la condesa Clara Alldringen (Ruma.), etc.
Junto con las
disposiciones legales adecuadas, con la parcelación de los latifundios, con la
reforma agraria, las mejoras respectivas, el desagüe, con la acción de colindar
las parcelas chicas, todo ello unido al imprescindible proceso industrial
habría podido proporcionar a cada familia campesina croata una hacienda propia
y posibilidades de una vida digna sin necesidad de buscar pan en los países de
ultramar.
Nuestro propósito
es ocuparnos del destino de esas posesiones después de la desintegración de
Austria-Hungría y la incorporación de Croacia al recién constituido Reino de
los Servios, Croatas v Eslovenos[197].
Al mismo tiempo señalaremos cómo fueron tratados los problemas de la reforma
agraria en Croacia cuando ésta se convirtió en parte integrante del nuevo
Estado creado en función de Serbia engrandecida.
II
Con su política
de colonización interna y so pretexto de la reforma agraria con el fin de
mejorar las condiciones de vida de la población campesina, Yugoslavia de hecho
promovió la expansión serbia. Mediante las medidas, elogiadas como una gran
conquista social, a los campesinos croatas se les adjudicó unas cuantas
parcelas y a los serbios miles de hectáreas de la mejor tierra croata. El
escultor Ivan Mestrovic en su libro de memorias habla de las intenciones de los
círculos políticos serbios respecto a esas tierras en Croacia aun antes de que
se creara Yugoslavia, mientras todavía se libraba la primera guerra mundial
1914-18 [198].
Su testimonio cobra mayor importancia cuando se sabe que él observaba una
actitud amistosa hacia Serbia. Mestrovic relata que V. Matijevic, presidente de
Privrednik, asociación serbia para la promoción de comercio e industria,
le había facilitado durante la primera guerra mundial un informe elaborado para
el gobierno serbio respecto a la futura promoción de la reforma agraria. El
informe contenía los datos sobre las tierras que poseían en las regiones
croatas los integrantes de la minoría serbia, alemana (los suabios) y de otras
nacionalidades, luego los campesinos católicos (Matijevic pone "digamos
los croatas"), los grandes propietarios, la Iglesia Católica, etc.
Proponía la expulsión de la minoría alemana[199],
la reducción máxima de las propiedades eclesiásticas y la expropiación de los
terratenientes de modo que toda esa tierra fuera repartida a los colonos
serbios.
Ante Smith
Pavelic refiere que su padre el Dr. Ante Pavelic[200]
había propuesto en su carácter de vicepresidente del Consejo Nacional del
Estado de los Eslovenos, Croatas y Servios, en la sesión del 28/X/1918 que se
prolongó hasta la madrugada del día siguiente de ser el líder campesino croata
Esteban Radic designado ministro de agricultura en el gobierno provisional de
Croacia proclamada independiente un día después, el 29 de octubre de 1918, y
actuó como Estado independiente hasta el 1º de diciembre de 1918 cuando
efectivamente fue anexada a Serbia mediante la fuerza. A la medida propuesta se
opuso el partido de la minoría serbia, encabezado por Svetozar Pribicevic.
Lamentablemente el autor no aduce los motivos y argumentos esgrimidos por los
representantes de la minoría servia. Sin embargo, es fácil colegir que en
Svetozar Pribicevic y en la opinión pública que él representaba había madurado
la idea de colonizar los latifundios en Croacia con servios, so pretexto de
premiar a los voluntarios de la primera guerra mundial. Por supuesto que
Esteban Radic como ministro de agricultura se hubiera opuesto enérgicamente a
esos planes, en su condición de patriota croata, fundador y líder del Partido
Campesino Republicano Croata, largamente mayoritario, que en todos los comicios
celebrados entre las dos guerras ganó la abrumadora mayoría de votos en
Croacia.
Ya en 1919, poco después de constituirse el Reino de los Servios. Croatas
.y Eslovenos, por decreto se prohibió enajenar o hipotecar las grandes
posesiones con el propósito de evitar dificultades en la ejecución de la
reforma agraria.
En 1920 fue
promulgada la ley de la reforma agraria. Enmiendas y agregados posteriores no modificaron
esencialmente su espíritu y sentido. Según dicha ley quedaron expropiadas a los
fines de la reforma agraria, todas las superficies cultivables que excediesen
500 jutro en la zupania (comitatus) de Srijem; 350 jutro en las de Pozega y
Virovitica; 180 en las de Zagreb y Bjelovar-Krizevci, y sólo 70 jutro en la
zupania de Krizevci. Las demás zupanias no tenían latifundios.
Entre los
beneficiarios de la reforma agraria la aludida ley incluye como beneficiarios a
los interesados lugareños, a los voluntarios de guerra y en virtud de sus
complementos ulteriores, a los colonizadores servios.
Según la misma
ley, interesados agrarios eran los campesinos de las aldeas alejadas de las
áreas expropiadas no más de 3 a 5 km, y siempre que no poseyeran más de 1 jutro
de tierra propia por cada miembro de la familia. Cada interesado agrario podía
obtener como máximo 1 jutro por cada miembro de familia. En caso de que no
fueran suficientes las tierras aledañas apropiadas, la cuota de la tierra
adjudicada por cada miembro se reduciría proporcionalmente. Por eso en las
regiones densamente pobladas a cada familia se le daba la superficie de unos
cuantos centenares de metros cuadrados, totalmente insuficientes para fundar
una hacienda campesina. Después de esa distribución entre los lugareños, las
tierras remanentes deberían adjudicarse a los voluntarios de guerra.
Se consideraba
como voluntarios a las personas procedentes de los territorios de la ex
Austria-Hungría y de Montenegro, los que prisioneros en el frente ruso o
italiano. integraron el ejército servio o las llamadas
"legiones yugoeslavas". Se las clasificó en combatientes y no
combatientes. A los primeros les correspondía la extensión de 8 jutro y 3/4 y a
los segundos 5 jutro. Los certificados correspondientes los expedía el
Ministerio de Guerra de Belgrado. Las autoridades que se ocupaban de la reforma
agraria no estaban autorizadas a discutir su veracidad. Los voluntarios eran
casi exclusivamente de nacionalidad servia. "Entre ellos no había diez
familias croatas, como a posteriori pudo averiguarse cuando se intentó revisar
la reforma agraria en el segundo semestre de 1925 y durante 1926. En 1923 el
número de los voluntarios verificados de ese modo era 26.817 [201].
De acuerdo a
posteriores enmiendas, los colonizadores eran quienes se radicaron en la tierra
de los voluntarios que no lo hicieron o vendieron su derecho. Dichos
colonizadores eran generalmente parientes o vecinos de los voluntarios servios,
vale decir, también servios.
La ley de reforma
agraria resolvía también el problema de la indemnización por la tierra
expropiada. Los campesinos croatas, interesados agrarios, debieron pagar la
compensación a los propietarios en cuotas por diez años. El precio debía establecerse
conforme al ingreso neto catastral de la tierra. Los voluntarios, es decir. los servios, recibían la tierra gratis. La indemnización la
pagaba el Estado con bonos sorteables en los años sucesivos, a cargo del
presupuesto nacional.
En virtud de leyes
especiales, los colonizadores voluntarios (servios) estaban exentos del pago de
impuestos municipales y estatales durante diez años. En cambio, los interesados
agrarios croatas abonaban impuestos tanto por la tierra que poseían
anteriormente como por la adjudicada.
De esa manera, el
pueblo croata no sólo no entró en posesión de tierras expropiadas a los fines
de la reforma agraria en su propia patria y según un módulo justo en relación a
la minoría servia, sino que mediante los impuestos tuvo que pagar la
compensación a los terratenientes para que los servios colonizasen su propia
patria
El Dr. Milan
Ivsic, en la obra precitada, trató de averiguar, según los datos oficiales,
cómo fue repartida la tierra hasta 1923, es decir, hasta el año en que concluyó
la redacción de su estudio.
En Eslavonia y
con mayor precisión en la jurisdicción de la Delegación Agraria de Osijek
(dependiente de la Dirección de la Reforma Agraria de Zagreb) y en la
jurisdicción de la Delegación Agraria de Vukovar (dependiente de la Dirección
de la Reforma Agraria de Novi Sad), Ivsic constató 7.253 voluntarios o
colonizadores con 63.244 jutro del total de 162.193 jutro de las tierras
expropiadas por el plan de la reforma agraria. Subraya a la vez que es
imposible verificar la cifra exacta, pues el número de voluntarios premiados
crecía diariamente.
En qué medida son
inseguras las estadísticas, lo indica el ejemplo tomado del estudio de M.
Stojadinovic, publicado en la revista Jugoslavenska Njiva en 1925 [202].
Este político servio estima en la página 288 que el número de los voluntarios
no pasaba 7.339 y en la página 314, para el mismo período, afirma que la cifra
de los voluntarios premiados ascendía a 10.112 y de ellos 7.540 radicados; en
la página 377 se puede leer que el número de los voluntarios llega a 21.121, de
ellos 11.009 lugareños y 10.112 forasteros.
El Dr. Mladen
Lorkovic, especialista en demografía[203],
trató de averiguar la magnitud de la colonización servia en relación con el
censo de la población de Yugoslavia de 1931. Lorkovic concluye que el
crecimiento de la minoría servia en Croacia no era natural, sino resultado de
la colonización de los voluntarios y otros. En la jurisdicción de la Delegación
Agraria de Osijek se establecieron 25 colonias de voluntarios e igual número en
la jurisdicción de la Delegación Agraria en Vukovar. Se radicaron en total
8.000 familias con 20.000 hasta 25.000 personas. Del 1890 a 1910 la minoría
servia en Croacia aumentó en 21.600 almas, de 1900 a 1910 en 26.800 y de 1921 a
1931 en 43.000. Si se toma en cuenta que la colonización empezó antes de 1921 y
continuó después de 1931, con certeza obtenemos la cifra mencionada de los
colonizadores servios en Eslavonia hasta 1931.
Sin embargo, con
el censo de la población no es posible establecer el número exacto de los
premiados voluntarios servios. Muchos no pudieron radicarse, ya que las áreas
se transformaron en terrenos inapropiados para el cultivo a causa del abandono
de los canales de desagüe, otros no se radicaron por no haber construido la
vivienda y otros anexos. La estadística no pudo abarcarlos.
Sobre todo no se
puede establecer mediante el censo el número de los voluntarios premiados,
integrantes de la minoría servia en Croacia ni tampoco el área total de la
tierra agraria, adjudicada a los servios.
A raíz de la
revisión de la reforma agraria en la segunda mitad de 1925 v durante 1926 -de
la que hablaremos en adelante- se estableció que en la jurisdicción de Osijek y
Vukovar había 11.000 voluntarios y colonizadores servios, y eso en las tierras
más fértiles de Croacia.
Según Ivsic, en
ambas jurisdicciones hasta 1923 se expropiaron 162.193 jutro. Después no hubo
más expropiaciones.
Las parcelas de
los voluntarios tenían normalmente 8 y 3/4 Jutro y como excepción 5. Con ello
más de la mitad de la tierra expropiada fue entregada al elemento servio, y de
la mitad restante más del 50% lo recibieron nuevamente los servios, pues la
adjudicación aquí era mucho más liberal y la distancia de las aldeas a la
tierra expropiada se medía siempre a favor de las aldeas servias.
En Srijem, donde
hay fuertes núcleos servios, en muchos lugares fueron adjudicados a los
campesinos lugareños 2 Jutro por persona en lugar de uno. Los croatas de
apellidos no eslavos, es decir los alemanes y húngaros croatizados,
sencillamente no fueron tomados en cuenta. Allí donde había aldeas servias se
trataba de adjudicar la mayor parte a los lugareños, y en las aldeas croatas
reservar la mayor parte de la tierra a los voluntarios o sea colonizadores
servios.
Las mejores
tierras fueron entregadas a los voluntarios. Se llegó a tal extremo que se
entregaba la tierra a los voluntarios en las regiones más densamente pobladas,
lo que, en el año 1936, fue luego una de las causas de la revuelta campesina y
la muerte de los voluntarios servios en Kerestinec cerca de Zagreb[204].
Incluso en los suburbios de Zagreb, capital de Croacia, los voluntarios servios
fueron favorecidos en la repartición de las tierras expropiadas.
Un campesino de
Valpovo describió al autor de estas líneas la aplicación de la reforma agraria
en los siguientes términos
"Los
campesinos de mi aldea antes de la reforma agraria trabajaban en el latifundio
vecino, pues no tenían tierra propia suficiente. El trabajo en el latifundio
era su principal fuente de ingreso. A raíz de la reforma agraria el latifundio
desapareció de nuestro municipio catastral. Pero las tierras no se nos
adjudicaron. Nos dijeron que estábamos lejos, mientras que los voluntarios,
alejados 500 km no estaban lejos. Ahora estamos obligados a trabajar la tierra
de los voluntarios como jornaleros. La reforma agraria creó nuevos
terratenientes. Como trabajamos antes, lo hacemos ahora. Por otra parte, los
nuevos propietarios no pagan impuestos municipales por estar exentos de ellos.
Nosotros los lugareños debemos cargar con todos los gravámenes municipales. Si
no cultivamos la tierra de los voluntarios, se taparán los canales y correrá
peligro nuestra tierra propia. ¿A qué hemos llegado por haber sido integrados a
Yugoslavia? Nos hemos convertido en los servidores de los extranjeros en
nuestra propia patria".
III
Las consecuencias
de semejante reforma agraria fueron funestas tanto desde el punto de vista
socio-económico como nacional. En el aspecto económico, otrora feraces
sembradíos que rendían en trigo de 12 a 17 quintales por un jutro, ahora daban
un rendimiento muy bajo. Hubo casos en que ni para semilla daban.
No se tenía en
cuenta la idoneidad técnica del beneficiario. Tampoco se examinaba si el
beneficiario de la reforma agraria era derrochón, beodo o vago. Como ni la ley
ni el reglamento lo tenían en cuenta, malas consecuencias no podían faltar.
La reforma
agraria servia en Croacia, según su planeamiento y ejecución, privó al
campesinado croata de la última posibilidad de asegurarse una vida mejor en su
propio país mediante la colonización interna. Las últimas tierras disponibles
fueron entregadas, mayormente, a los servios.
El pueblo croata
recibió de la reforma agraria sólo un hueso como perro y eso en su patria. Como
consecuencia, se intensificó la corriente emigratoria a los países de ultramar,
lo que Milan Ivsic, autor del estudio referido, expresó en su conmovedora
dedicatoria en francés y en inglés[205].
La reforma
agraria refleja fielmente la cruda realidad croata de entonces y es el punto
clave de las relaciones croata-servias: la relegación premeditada y planificada
del pueblo croata en el punto más sensible: obligarlo a abandonar sus hogares
ancestrales y su patria.
Por ejemplo, en
el distrito de Virovitica (Eslavonia), a causa de la colonización de los
voluntarios el porcentaje de los croatas bajó del 80% a menos del 60%.
En cualquier
análisis serio de las relaciones croata-servias en Yugoslavia no podría
omitirse la mención de esos hechos. Asimismo debería tomarlos en cuenta
cualquier foro internacional que se ocupa de la problemática yugoeslava. La
colonización artificial de los servios en el territorio nacional croata
mediante la reforma agraria adquirió tal proporción que amenazó el carácter
croata de algunas regiones de Croacia.
Esta sola razón
sería suficiente para que Croacia se separase del conglomerado yugoslavo para
convertirse en un Estado independiente y soberano[206].
IV
Tras varios
gobiernos en los que la influencia servia era decisiva, pues los diputados
croatas boicotearon la Skupstina de Belgrado, el 10 de julio de 1925 se
formó el primer gobierno yugoslavo con la participación del Partido Campesino
Croata, ampliamente mayoritario en Croacia. Ese hecho se produjo después de la
visita del líder croata Esteban Radic a Londres, Viena y Moscú y al fracasar
sus esfuerzos por restablecer la república independiente de Croacia mediante la
presión extranjera sobre Belgrado. Los factores influyentes de Londres le
aconsejaron reconocer la situación existente y participar en el gobierno con el
fin de conseguir la igualdad del pueblo croata y los demás pueblos oprimidos
nacionalmente con el servio.
En ese gabinete,
de la cartera de la reforma agraria se encargó Pablo Radic, sobrino de Esteban
Radic. Asumió este cargo importante en momentos que la reforma agraria se
encontraba en la fase ya descripta precedentemente. Por iniciativa de Pablo
Radic con motivo de la formación del gobierno se resolvió: se procederá a la
revisión de la reforma agraria en el territorio nacional croata para reparar
las injusticias cometidas contra los campesinos croatas, sean interesados
lugareños, sean colonizadores de las regiones superpobladas. Las tierras serán
adjudicadas a los croatas y a los integrantes de la minoría servia en forma
proporciona, de modo que ninguna parte resulte favorecida ni relegada.
Era una posición
justa.
Se resolvió
también que el diputado nacional Jorge Basaricek seguiría con la selección de
los futuros colonizadores en las regiones croatas superpobladas dentro del
marco de la organización existente, "Gruda". De esa manera las
regiones croatas superpobladas se beneficiarán de la reforma agraria. Al autor
de este trabajo le fue confiada la ejecución de la revisión en Croacia.
Pablo Radic y
Jorge Basaricek consideraban que la participación croata en los gobiernos de
Belgrado sería superflua si no condujera a la reparación de las injusticias
cometidas con la reforma agraria.
En efecto,
nombrado ministro, Pablo Radic como primera medida dispuso la revisión de la
reforma agraria, con el fin de recuperar la tierra de manos de quienes, según
las normas vigentes, no pueden considerarse beneficiarios de la reforma agraria
y las áreas así obtenidas deberían adjudicarse a los que fueron omitidos
ilegalmente.
En esa tarea
participó un equipo de jóvenes técnicos croatas, entre agrónomos, agrimensores,
veterinarios, juristas con criterios claros y firmes, pues salieron del seno
del pueblo que luchaba por su emancipación.
Las tierras
quitadas a los terratenientes fueron adjudicadas gradualmente a las aldeas
croatas. Se fundaron además dos colonias con gente procedente de las comarcas
superpobladas que hasta entonces no participaron de la reforma agraria.
Sin embargo,
contra esos procedimientos de las oficinas locales agrarias se levantaron todos
los partidos políticos servios, primero los opositores y luego los que
integraban el gobierno.
Un periódico
provincial del gobierno atacó la revisión de la reforma agraria y propuso volar
con dinamita la Delegación Agraria de Osijek. Su artículo fue reproducido por
el diario Politika de Belgrado, en la primera página donde solía
publicar sus artículos de fondo. Este principal diario de Belgrado, con
pretensiones de observador imparcial y de amplios horizontes, apoyo siempre las
aspiraciones granservias, parapetado tras su encubierta objetividad.
Yugoslavia
durante los primeros siete años de su existencia llevó a cabo la reforma
agraria en Croacia y no en Servia. Se fundaron 50 colonias servias en Croacia y
ninguna croata. Politika durante 7 años no dijo una palabra al respecto.
Empero, al fundarse dos colonias croatas en Croacia dio la voz de alerta de que
los servios corren peligro. ¡A quienes se ocupan de la revisión de la reforma
es preciso volarlos con dinamita!
Por último, hubo
interpelación en la Skupstina: las tierras se quitan a los servios (sin
mencionar, por supuesto, que les faltaban las condiciones previstas por la ley)
y se entregan a los croatas que, como conjunto, son considerados
"elementos anacionales".
El 1/2/1927 cayó
el gobierno en que participó el Partido Campesino Croata. Su caída se debió a
que los servios se oponían constantemente a otorgar la igualdad a los croatas
en cuanto a la reforma agraria y en todos los ámbitos de la vida nacional.
Por esa razón la
revisión de la reforma agraria, elaborada con tantos empeños y cuidados, no
pudo llevarse a cabo en su totalidad. Además, la revisión practicada en forma
parcial fue anulada en su gran parte por los gobiernos ulteriores.
No obstante ello
la revisión de la reforma agraria servia dejó hondas huellas en el campesinado
croata y un soplo revolucionario en la opinión pública.
El 20/6/1928 en
el recinto del parlamento de Belgrado se cometió el asesinato organizado con la
complicidad del mismo rey Alejandro de los diputados croatas Esteban Radic y
otros. El asesino, diputado Punisa Racic, fue sorteado entre los diputados
servios para cometer esa fechoría.
No es difícil
pues darse cuenta por qué en aquella oportunidad asesinó precisamente a Jorge
Basaricek y por qué gritó, a Pablo Radic, mientras lo acribillaba con balas
mortíferas: "¡A ti justamente te buscaba!".
Ivo Bogdan, Buenos Aires
Reforma agraria en Bosnia-Herzegovina
El régimen comunista no reparó el despojo de los croatas cometido por los
gobiernos monárquicos panserbios
La reforma
agraria en Bosnia y Herzegovina requiere una reseña aparte. El autor del
precedente trabajo tomó parte directamente en el intento de la revisión de la
reforma agraria en Eslavonia. Por ese motivo no se ocupó de las relaciones
agrarias en Bosnia y Herzegovina. Allí regían otras condiciones que en las
demás provincias croatas a causa del dominio otomano de cuatro siglos. En esas
provincias también la expropiación de las tierras a raíz de la reforma agraria
yugoslava constituía un duro golpe para los croatas. Allí el colonato fue
abolido definitivamente recién al derrumbarse Austria-Hungría, que demoró con
las reformas con el fin de ganarse la colaboración política de la ex clase
dirigente bajo el gobierno turco. Por ello, después de la ocupación de esas
provincias en 1878, en virtud de la resolución del Congreso de Berlín, la
potencia ocupante no consideraba oportuno expropiar mediante una reforma
agraria radical a los terratenientes, agas y beyes que en buena parte eran
descendientes de la nobleza croata islamizada[207].
Por ello se procedió a adquirir gradualmente la tierra, labrada principalmente
por los ortodoxos, accesibles a la propaganda nacionalista serbia, si bien esos
ortodoxos no eran de origen serbio. La población ortodoxa se radicó en Bosnia
después de la invasión turca y ocupó los hogares abandonados por los exiliados
católicos croatas[208].
Además, desde el
punto de vista de la delicada cuestión nacional en Bosnia-Herzegovina, la
simple transferencia de la propiedad de la tierra a los campesinos serbios
hubiera significado entregar la tierra de los terratenientes croatas a los
integrantes de la minoría serbia. Implicaría asimismo el empobrecimiento de la
clase dirigente hasta entonces, pues una reforma agraria radical, y llevada a
cabo en las mejores condiciones, nunca asegura la compensación del auténtico
valor a sus propietarios. Cabe acotar aquí que en Bosnia había muy pocos
latifundios y que prevalecía el tipo de los propietarios musulmanes con unos
cuantos colonos.
En 1910 había en
Bosnia y Herzegovina 110.000 familias de colonos. Más del 70% eran serbios,
menos de 30.000 católicos y sólo 5% musulmanes quienes constituyen la gran
parte de la población urbana. Los propietarios de la tierra eran casi
exclusivamente los musulmanes[209].
Las autoridades
de Austria-Hungría decidieron proceder con cautela en la reforma agraria y
favorecieron la compra de la tierra por los campesinos otorgándoles créditos
favorables en los bancos oficiales, privados y las cooperativas. De ese modo
procedieron principalmente los católicos, mientras los ortodoxos exigían la
simple expropiación de la tierra[210].
Lo consiguieron al constituirse el "Reino de los Serbios, Croatas y
Eslovenos" en 1918. Los 130.000 colonos serbios recibieron gratis las
tierras. La compensación total a sus propietarios musulmanes croatas llegaba a
250 millones de dinares (cerca de 5 millones de dólares), pagaderos en bonos
estatales a largo plazo. Gran parte de esta suma fue sacada a los mismos ex
propietarios so pretexto de los impuestos impagos en la fase de transición
cuando los colonos arbitrariamente dejaron de cumplir con las obligaciones
hacia los propietarios, antes de dictarse las leyes sobre la transferencia de
la propiedad de esas tierras.
A los
propietarios les fueron expropiadas incluso las tierras que ellos explotaban
directamente, en total cerca de 400.000 hectáreas. Aquí se procedió en forma
análoga que en la Croacia-Eslavonia. La tierra de explotación directa fue
expropiada y entregada gratis a los serbios que durante la guerra pasaron al
bando de Serbia. Recién tarde cuando el gobierno hegemonista formado por los
serbios precisaba en la Skupstina los votos de los diputados musulmanes, se
acordó a los ex propietarios bonos estatales por el importe de 50 millones de
dinares (1 millón de dólares) con el interés del 6% durante 43 años a partir de
1930 [211].
A causa de las condiciones políticas anormales en la Yugoslavia de la preguerra
y luego a causa de la guerra y la implantación del régimen comunista, prácticamente
en Bosnia la mayor parte de la tierra cultivable fue quitada a los croatas y
entregada a los serbios, sin que los propietarios recibieran la misérrima
compensación prevista por las leyes injustas.
Aquí también,
como en el caso de la Croacia-Eslavonia, cabe destacar que incluso la módica
compensación acordada a los propietarios fue abonada, en primer lugar, por los
croatas, pues en Yugoslavia entonces como hoy el sistema impositivo y
tributario fue estructurado de manera que el gravamen mayor recaiga sobre
Croacia, Eslovenia y Vojvodina, mientras que los impuestos en Serbia eran mucho
menos onerosos. De esa manera, en virtud de la reforma agraria, la tierra fue
adjudicada a los ortodoxos para fortalecer a la minoría serbia en las
provincias croatas, y la compensación fue pagada por los croatas en forma de
impuestos. Y todo ello ocurrió en el propio país de éstos.
Nos toca
referirnos ahora, en breves palabras, a las relaciones agrarias en Dalmacia,
que antes pertenecía a Venecia y luego (1815-1918) a Austria. Allí desde mucho
tiempo atrás no había siervos sino colonos. Los campesinos cultivaban la tierra
y daban al dueño la cuarta parte, a veces la tercera, de sus frutos. El número
de esos colonos era relativamente pequeño, ya que los campesinos, tras la liberación
del dominio turco en el siglo XVII y XVIII, en su gran mayoría se convirtieron
en propietarios de la tierra que cultivaban. La mayor parte de los
terratenientes llegaron de Italia en la época del gobierno veneciano. Los
colonos eran generalmente campesinos croatas católicos puesto que en Dalmacia
vive tan sólo un pequeño núcleo de ortodoxos. Pero tampoco aquí se llevó a cabo
la reforma agraria sin detrimento de los croatas. Mientras los terratenientes
croatas descendientes de la antigua nobleza, en virtud de una desordenada
reforma agraria promovida a efectos demagógicos, recibieron una pequeña o
ninguna compensación, los terratenientes italianos[212]
fueron favorecidos por los gobiernos de Belgrado. Los serbios trataron por
todos los medios de estar en buenos términos con el Reino de Italia, sin
considerar los intereses croatas y eslovenos. Así los terratenientes italianos
a raíz del convenio de Rapallo, ratificado en 1828. recibieron
altas recompensas o conservaron sus posesiones que cultivaban directamente.
Claro, esta vez también la compensación fue pagada por los croatas en forma de
impuestos.
Por último,
conviene decir algo de la "reforma agraria" practicada por los
comunistas al tomar el poder en 1945. Trataron de dar la impresión de haber
rectificado las grandes injusticias con una distribución mejor y más equitativa
de la tierra sobre todo en las regiones croatas. Tras la auténtica reforma
agraria, llevada a cabo en Croacia-Eslavonia por el glorioso prócer croata ban
José conde Jelacic en 1848; luego de la injusta reforma agraria yugoslava
practicada después de la primera guerra mundial, francamente no había necesidad
de emprender nuevas reformas en las relaciones agrarias, a menos que se
quisiera reparar las injusticias cometidas contra el pueblo croata en la
Yugoslavia monárquica. Los comunistas no perseguían este fin, pues actuaban en
provecho de los intereses políticos serbios como restauradores de Yugoslavia,
de nuevo en su función de Serbia engrandecida pese a su fachada federalista,
desprovista de todo contenido democrático, por cuanto todo el poder lo ejerce
el partido comunista totalitario, dirigido de modo centralista desde Serbia. En
dicho partido predomina la influencia de los comunistas serbios de mentalidad
netamente chovinista. Los comunistas, so pretexto de la reforma agraria
simplemente expropiaban las tierras. No sólo quitaron la tierra, a efectos
propagandísticos, a poquísimos propietarios no campesinos que quedaban, que no
pueden considerarse como latifundistas y a las instituciones eclesiásticas,
sino que expropiaban la tierra también de los minifundios (como también casas,
empresas, etc.), declarando sus dueños enemigos del pueblo y colaboracionistas.
Eran centenares de miles y en su gran mayoría buenos patriotas croatas,
partidarios de la independencia nacional. En caso de salvarse de las matanzas
colectivas[213]
fueron acusados y condenados como enemigos del pueblo y sus bienes confiscados.
De ese modo los comunistas lograron su doble propósito. Castigaron a la clase
media y ejecutaron la venganza de los partidarios serbios de Yugoslavia, vale
decir la gran Serbia, contra los patriotas croatas, adversarios de la compelida
unión estatal servio-croata. Medidas más radicales aún fueron tomadas contra la
minoría alemana que desde el siglo XVII poseía buena parte de las tierras en
Vojvodina (hoy "provincia autónoma" en la "República Socialista
de Serbia") y la cultivaba de modo ejemplar. Los comunistas expropiaron
por decreto a todos los integrantes de la minoría alemana, que llegaba a
500.000 almas. De esa manera los serbios se adueñaron de extensas zonas de
tierra en Vojvodina que figura como una de las más fértiles de Europa. La mayor
parte de la minoría alemana fue muerta o pereció en los campos de
concentración, y el resto huyó o fue expulsado[214].
La "reforma
agraria" comunista consistió principalmente en experimentos irresponsables
con el trabajo y la propiedad de la tierra de los campesinos. Esa política
culminó con la inclusión forzosa de la pequeña hacienda campesina en los
koljoces, con el fin de convertir a los pequeños propietarios rurales en
proletarios.
En este conflicto
abierto con la gran mayoría del pueblo los comunistas sufrieron doble revés.
Por una parte
desorganizaron totalmente la producción agropecuaria y su secuela fue la gran
escasez de los artículos alimenticios que adquirió proporciones de una
verdadera hambruna. Los salvó la copiosa ayuda prestada por Washington al
estallar el conflicto Moscú-Belgrado en 1948. De ese modo, el Occidente
capitalista tuvo que salvar del hambre a los libertadores comunistas.
En segundo
término los comunistas tuvieron que admitir que su sistema de la propiedad
colectiva de la tierra carecía de justificación y menos que menos de la aceptación
de las masas campesinas "liberadas". En 1954 tuvieron que disolver
los koljoces y permitir la restitución de la tierra a sus propietarios, a los
campesinos que la trabajan[215].
Claro, con ello no cesaron los experimentos comunistas en política agraria,
aunque siempre terminan con rotundos fracasos y grandes perjuicios para la
mayoría campesina del pueblo.
En resumen, las
reformas agrarias de la Yugoslavia monárquica y la comunista en lugar de
fortalecer la economía nacional croata y mejorar el nivel de vida del campesino
propietario, trajeron nuevas desgracias. Los comunistas tuvieron que desistir
de la colectivización, más la desposesión de los croatas es un fenómeno
permanente que prueba el carácter granservio de Yugoslavia. Persiste la
colonización serbia en Croacia y los serbios tuvieron que asumir el papel de
gendarmes que deben mantener y cuidar la unión compelida del conglomerado
estatal yugoslavo, creado y mantenido contra la voluntad del pueblo croata y de
otros pueblos oprimidos nacionalmente.
Cuarto centenario de la defensa de Szigeth por un
príncipe croata
J. G. Fratija, Buenos Aires
Cuando hace 400
años subió al trono Papa Pío V, la Iglesia tuvo un pontífice enérgico y
decidido que con todo arrojo empezó a preparar una nueva cruzada que sería
coronada por la gloriosa victoria de Lepanto. Los acontecimientos sucedidos ese
mismo año en el vasto frente entre la Cristiandad Occidental y el imperio
islámico turco "ha contribuido -en opinión de uno de los historiadores más
competentes- poderosamente a crear un clima favorable a esta cruzada y afianzar
al Papa en sus proyectos" [216]
Aquel año fue detenido por un ex ban de Croacia el inmenso ejército turco de
Solimán el Magnífico, quien, con su decimotercera campaña se puso en marcha,
con mayores fuerzas que nunca, a través de Croacia y Hungría para conquistar
Viena, residencia de Maximiliano II, emperador romano-germánico, primo hermano
de Felipe II. El ejército turco, superior a 200.000 soldados, se detuvo del 5
de agosto al 8 de septiembre de 1566, sitiando la fortaleza de Szigeth en la
Hungría sur-occidental, no lejos de los lindes septentrionales de Croacia. La
fortaleza la defendió el príncipe Nicolás Subic Zrinski con unos 2.000
soldados, principalmente croatas. Cuando se hizo ilusoria toda defensa
ulterior, Zrinski prefirió morir combatiendo que capitular y entregarse, aunque
los turcos le amenazaban con decapitar a su hijo Jorge que presuntamente habían
capturado. Solimán el Magnífico murió durante el asedio, en la noche de 4 a 5,
de septiembre, y no se sabe si de ira por la resistencia de Zrinski o por
alguna enfermedad. "Poco importa la causa; el hecho es que muchos
historiadores fijan en esta fecha el principio de la "decadencia del imperio
otomano". Siquiera por una vez, una precisión de esta naturaleza no carece
de sentido, puesto que el imperio, que dependía enormemente de su jefe, pasó
entonces de manos del Magnífico, del Legislador (así lo llamaban los turcos) a
las del débil Selim II, el hijo "de la judía", que gustaba más de la
buena mesa y del vino de Chipre que de las campañas belicosas"
[217].
El repliegue del
ejército turco que trataba de redimir el fracasado asedio de Malta del año
anterior (1565), fue acogido con gran entusiasmo y alivio en el Occidente
cristiano. Nicolás Subic Zrinski, valiente defensor de Szigeth, fue glorificado
como Leónidas de la Cristiandad.
Por cierto que
con ello el poderío del imperio otomano no fue quebrantado. Pese a la debilidad
del sultán Selim II, Mohamed bajá Sokobi (Sokolovic en croata), gran visir de
tres sultanes, originario de Bosnia[218],
dirigirá con mano segura los asuntos del poderoso imperio. No obstante, la
Cristiandad Occidental pudo alentar esperanzas razonables de que la penetración
turca sería contenida. En esa esperanza y gracias a los esfuerzos de Pío V se
constituyó la II Santa Liga, que culminó en la victoria de Lepanto en 1571.
Recién una centuria después, en 1673, Kara Mustafá podrá levantar un poderoso
ejército con el propósito de conquistar Viena, que se trocará en una nueva gran
derrota. Esta vez la victoria de los ejércitos cristianos marcará el principio
de la retirada turca al Asia Menor. Los turcos osmanlíes que habían logrado
imponer la Pax Turcica en el ámbito dividido de la tradición bizantina
terminaron gastando sus fuerzas en inútiles arremetidas contra la Cristiandad
Occidental.
Aunque no hay un
nexo directo entre Lepanto y Szigeth, sin duda alguna hay ciertas analogías
entre ambos trascendentales acontecimientos históricos. Lo que la victoria de
Lepanto significaba para la defensa de la parte cristiana del Mediterráneo, la
defensa de Szigeth lo era en el frente continental, en una larga línea del
curso medio e inferior del Danubio. Y como Szigeth precedió a Lepanto, no
debemos olvidar que fue una experiencia alentadora para quienes prepararon la
brillante victoria de la Santa Liga.
En esta lucha
plurisecular Croacia siempre fue la frontera sangrienta. Aún más, el frente
corría a través del territorio croata. De un lado, Bosnia en poder de la
medialuna, y de otro, la Croacia cristiana junto con Hungría y el imperio
romano-germánico bajo el cetro de la casa de Austria. En esta permanente lucha
que se prolongó del siglo XV al XVIII, Croacia perdió un número
desproporcionadamente alto de personas y bienes, y en los hogares abandonados y
destruidos se radicó un elemento étnico extraño y de otra religión (ortodoxos).
Además, quedó quebrada la unidad religiosa y cultural de los mismos croatas,
que imperaba hasta entonces, ya que un considerable número de los croatas
bosníacos abrazó el Islam, luchando con heroísmo contra la Croacia cristiana[219].
Precisamente la batalla de Szigeth simboliza el dualismo croata de aquellos
tiempos. Dos protagonistas principales son croatas. Por un lado el gran visir Mohamed
bajá Sokobi, y por el otro Nicolás Subic Zrinski, ex virrey de Croacia, jefe de
una de las familias nobles croatas de mayor abolengo.
Nicolás Subic
Zrinski, héroe de Szigeth, quien como sacrificado caballero cristiano prefirió
enfrentarse con las fuerzas superiores del adversario que entregarse, morir que
capitular, simboliza a la vez la resistencia del cristianismo occidental y la
energía nacional croata. Como tal entró en la epopeya occidental. Inspiró a
poetas y compositores, entre ellos al poeta alemán y paladín de la libertad
Theodor Körner, quien perpetuó su memoria en la tragedia Zriny.
Basándose en ese drama trágico, el poeta croata Hugo Badalic escribió el siglo
pasado el libreto para la ópera Nikola Subic Zrinski, obra del
prestigioso compositor croata Ivan Zajc, que resultó la ópera más popular en
Croacia hasta hoy.
Zrinski, según
hemos visto, cayó defendiendo Szigeth, una fortaleza del reino de Hungría, y su
bisnieto Nicolás Zrinski ensalzó y describió el heroísmo de su antepasado en un
poema épico, que constituye el primer poema en la literatura húngara. Por ese
motivo, en la literatura el nombre de Zrinski, aunque fue virrey de Croacia y
retoño de la rancia familia noble croata de los Subic, a menudo viene escrito
en la versión húngara de Zriny y se lo toma por húngaro como si el antiguo
reino de Hungría y Croacia fuera el moderno Estado nacional magiar. Tales
confusiones y errores se repitieron incluso con motivo de la conmemoración de
400 aniversario del sitio de Szigeth.
Zrinski, según hemos
visto, cayó defendiendo Szigeth, una fortaleza del reino de Hungría, y su
bisnieto Nicolás Zrinski ensalzó y describió el heroísmo de su antepasado en un
poema épico, que constituye el primer poema en la literatura húngara. Por ese
motivo, en la literatura el nombre de Zrinski, aunque fue virrey de Croacia y
retoño de la rancia familia noble croata de los Subic, a menudo viene escrito
en la versión húngara de Zriny y se lo toma por húngaro como si el antiguo
reino de Hungría y Croacia fuera el moderno Estado nacional magiar. Tales
confusiones y errores se repitieron incluso con motivo de la conmemoración de
400 aniversario del sitio de Szigeth
Por ello, al
conmemorar la hazaña de Szigeth, debemos hacer lo que no puede Croacia sometida
al yugo comunista. Las autoridades comunistas a causa de sus vinculaciones con
Rusia y Serbia omiten conmemorar las fechas dignamente de la historia croata
así como del mundo occidental, y aún más mediante una falsa retórica
nacionalista se trata de encubrir la aversión principista hacia el
universalismo del Occidente cristiano cuando armonizarían los intereses
generales y nacionales. Nicolás Subic Zrinski, "Leónidas de la
Cristiandad" fue a la vez "Leónidas croata", como se lo llamaba
en la historiografía nacional en la época del romanticismo europeo, si bien el
alcance de su sacrificio con ello quedó reducido. En ese clima, la gloria del
héroe de Szigeth fue en la historiografía nacional superada por sus
tataranietos Pedro y Nicolás, y especialmente por el primero, decapitado en
1671 en Wiener Neustadt como jefe de los nobles conjurados de Croacia, Hungría
y Estiria contra las tendencias centralizadoras de la corte vienesa.[220]
Con todo, el héroe de Szigeth sigue formando parte integrante de la tradición
nacional croata, motivo del orgullo nacional. Simboliza la victoriosa
resistencia nacional y occidental contra el conquistador otomano. Como tal es
uno de los raros hijos de pequeña Croacia que con honor entró en la historia
universal y que recuerda a los olvidadizos que Croacia también fue un defensor
meritorio del mundo occidental y que con justa razón el Papa León X confirió
también a Croacia el título honorífico de "scudum saldissimum ac
antemurale Christianitatis".
La heroica
defensa de Szigeth por ex ban de Croacia
La causa o, más
bien, el pretexto de la decimotercera y última campaña bélica de Solimán el
Magnífico, que terminó con su muerte durante el asedio de Szigeth, ha sido la
muerte del rey y emperador Fernando I, a quien sucedió su hijo Maximiliano I.
Fernando en 1562 había estipulado el armisticio con Solimán. Muerto Fernando,
Solimán sostenía que la paz y sus condiciones debían ser renovadas por el nuevo
gobernante de Hungría y Croacia. Un incidente en Transilvania sirvió al
belicoso emperador turco como pretexto para romper las gestiones de la paz e
iniciar una nueva campaña, lo que constituye, desde el punto de vista de los
encuentros y conflictos entre el gran imperio islámico y la Cristiandad
occidental, uno de los más notables episodios en los tenaces e inútiles
esfuerzos de los turcos, herederos de Bizancio, por expandirse en el área del
Occidente cristiano.
Esos infructuosos
esfuerzos, en opinión de Toynbee, han sido la causa principal del quebranto del
poderío turco. En rigor, trátase de la lucha entre la Casa de Austria y los
sultanes otomanos en los siglos XVI y XVII por la posesión de Hungría y
Croacia, obstáculos para la penetración otomana hacia Austria, Italia y
Alemania.
Ya antes el reino
de Hungría, llamado así brevitatis causa, que debería llamarse el reino
húngaro-croata, fue durante el siglo XV el blanco principal de las embestidas
turcas contra el Occidente cristiano. Los ejércitos de los revoltosos señores
feudales de Hungría sucumbieron por fin en la batalla de Mohaez en 1526. En esa
batalla cayó incluso el rey húngaro-croata Luis II Jagelon sin dejar herederos.
Tuvo que sucederle en el trono de Croacia y Hungría Fernando, hermano de Carlos
V, en virtud de su casamiento con María, nieta de los Reyes Católicos y hermana
de Carlos V y Fernando I. Existió un acuerdo familiar sobre la sucesión. En el
caso de morir Luis II sin descendientes tenía que subir al trono de
Hungría-Croacia Fernando, archiduque austríaco e infante español, hermano de
Carlos y María reina de Hungría y Croacia, entonces ya rey de Bohemia y luego
al morir Carlos V, también emperador romano-germánico
Sin embargo, para
que dicho acuerdo cobrara vigencia, se necesitaba el consentimiento de las
Dietas de los estamentos de Croacia y Hungría que, según la vieja constitución
cada una tuvo derecho a elegir a su propio rey. Por otra parte, en Hungría
había un fuerte partido nacional (¡ya entonces!), que se oponía a la elección
de un monarca extranjero. De modo que un noble húngaro Juan Zapolya (duque de
Transilvania) fue proclamado rey por la mayoría de la Dieta húngara.
En cambio, en
Croacia, que todavía en vida de Luis II, dada su ubicación en el sureste de las
"tierras hereditarias" austríacas, recibía la ayuda militar de los
Habsburgo, predominó el partido favorable a Fernando. El día del Año Nuevo de
1527 los estamentos croatas, congregados en Cetin, eligieron como rey de
Dalmacia y Croacia a Fernando. Pero los nobles de la Provincia de Eslavonia,
que forma la parte meridional de la gran llanura panónica, adhirió a Zapolya,
que tenía sus posesiones también en Croacia y era descendiente de croatas.
De esa manera
Croacia, una parte de Hungría, en forma separada, reconocieron por rey a
Fernando, mientras que Transilvania, la mayor parte de Hungría y una provincia
de Croacia reconocieron como rey a Juan Zapolva. Este, a fin de oponerse a
Fernando, respaldado por el Imperio romano- germánico y por España, reconoció
el poder supremo de los turcos. Todo eso originó una larga lucha que se prolongó
durante el reinado de Fernando I (1527-1564) y que servirá de pretexto a los
turcos para invadir a Hungría, defendiendo presuntamente los intereses de su
protegido Zapolva. Y de hecho, aprovechando la división de los señores feudales
húngaros. Recién en las postrimerías de su reinado Fernando obtendrá el poder
efectivo sobre Transilvania y la parte de Hungría que reconocía la autoridad de
Zanolva. En ese trámite desempeñara un papel decisivo el famoso fray Jorge
Martinuzzi (en realidad Jorge Utisinovic, un croata más que en los textos
figura como húngaro), según algunos el más grande estadista húngaro de todos
los tiempos, cardenal de la Iglesia católica por recomendación de Carlos V,
quien incesantemente estimulaba a su hermano Fernando a reconciliarse con
Zapolva y de esa manera poder concentrar las fuerzas cristianas en la lucha
contra los turcos.
No obstante, una
parte de los magiares, enfrentados entre dos imperios, nunca renunciará
completamente a la idea de hacer paces con los turcos con el propósito de
reducir sus pérdidas y luego, cuando una parte notable de los magiares abrazó
el calvinismo, con el fin de resistir la influencia de los reyes de la Casa de
Austria, quienes, además, de acuerdo con las necesidades y el espíritu de la
época, trataron de restringir el poder de la nobleza feudal fortaleciendo el
poder central y de formar un ejército estable que fuera capaz de combatir a las
tropas turcas y de modo especial a las temibles unidades de jenízaros. Esa
tropa turca era muy superior a los ejércitos más bien improvisados de los
señores feudales.
Maximiliano 1
(1564-1576), sucesor de Fernando, ya en vida de su padre había sido coronado
rey de Hungría y Croacia. En aquel entonces Hungría estaba dividida en tres
partes: una en poder de los Habsburgo, otra de Zapolya y la porción mayor con
la capital de Buda se hallaba en poder de los turcos.
En la solemne
ceremonia de la coronación estaban presentes también los grandes de Croacia con
sus séquitos (banderii), en total 3.000 ecuestres ricamente equipados,
capitaneados precisamente por Nicolás Zrinski con sus 168 caballeros, flor y
nata de aquella tropa. Según una descripción de la época, llevaban casco y en
el pecho la coraza, y sus armas eran lanza y espada, y a veces hacha de ancha
hoja.
Durante la
coronación Nicolás Zrinski llevaba la manzana de oro con la cruz, y su hijo
Jorge la bandera del Reino de Dalmacia, Ladislao Banic la bandera del Reino de
Croacia, Esteban Dobo la de Eslavonia y el príncipe Nicolás Frankopan de Trzic
la bandera del Reino de Bosnia.
En esa ocasión
Maximiliano confirmó a Zrinski en el cargo de capitán general de toda la
Hungría de la orilla derecha del Danubio que le fuera asignado por el rey
Fernando todavía el 28 de mayo de 1563.[221]
En la parte restante la función de capitán general la desempeñaba Nadazdi.
Maximiliano se
casó con su prima María, hija de Carlos V y hermana de Felipe II. Durante tres
años reemplazó a Carlos V en España gobernando con prudencia y resolución.
Siendo infante de España en caso de morir Felipe II sin herederos, pudo aspirar
al trono español.
La preocupación
del nuevo rey de Hungría y Croacia era si mantendría la paz con los turcos,
convenida por su padre en 1562 con la obligación de pagar tributo que llamaban
"regalo". Los turcos, de acuerdo a su costumbre, consideraban que
muerto Fernando, la paz estipulada perdía su vigor. Por ello intimaron a
Maximiliano a pagar el tributo atrasado y renovar el acuerdo de paz.
Maximiliano convocó en Viena el consejo de los grandes, entre los que figuraba
Zrinski, quien sostenía la opinión de proseguir la guerra por la liberación de
las regiones húngaras y croatas, ocupadas por los turcos. No obstante,
prevaleció la corriente favorable a la paz, tanto más cuanto que Solimán el
Magnífico hizo ofertas en tal sentido. Maximiliano envió a Constantinopla
regalos, es decir, el tributo atrasado. Sin embargo, el duque de Transilvania,
Juan Sigismundo, hijo de Juan Zapolva y protegido turco, atacó las partes de
Hungría que estaban en poder de Maximiliano. Su agresión fue repelida y,
además, tomada su ciudad de Tokay. Solimán, que ya había aprobado el nuevo
acuerdo de paz por ocho años, al enterarse de la caída de Tokay, anuló el
acuerdo y ordenó a los comandantes fronterizos irrumpir en Croacia y Hungría.
En el frente croata, los otomanos conquistaron la fortaleza de Krupa, posesión
de los Zrinski. Por otra parte, el ban (prorex) de Croacia, conde Pedro Erdödi,
derrotó al ejército del bajá de Bosnia.
Pese a todo,
había perspectivas para la paz. En eso murió el gran visir Alí-bajá y su
función la asumió el 28/6/1565 el belicoso Mohamed bajá Sokobi, uno de los más
grandes estadistas y militares turcos, emparentado con tres sultanes, quien
hasta su muerte violenta (fue muerto por un fanático el 11/10/1579) gobernaba
con mano firme el Imperio turco. Con anterioridad, al morir Hairedin
Barbarossa, fue también comandante de la armada turca (1546-53). El combativo
Mohamed Sokobi rechazó de plano la idea de paz. Además, el sultán Solimán
ansiaba vengar su fracasado asedio de Malta del año anterior. Por eso el
21/10/1565 escribe a su vasallo Juan Sigismundo, que el verano próximo acudirá
a su ayuda con tantas fuerzas "que los favores que te hemos prometido
brillarán más que el sol por todo el mundo y ese hecho se recordará hasta el
fin del mundo y hasta el juicio final".[222]
A Maximiliano no
le quedaba otra salida que reunir apresuradamente ejército y dinero. La Dieta
germánica le votó una ayuda extraordinaria de veinticuatro Römermonaten y ocho
por cada año subsiguiente. Se hablaba de 20.000 infantes y 4.000 de caballería.
Felipe II contribuyó con importante ayuda en hombres y dinero, unos 6.000
tercios y 10.000 escudos mensuales y un aporte extraordinario de 300.000
escudos.[223]
Según las fuentes
húngaro-croatas y austríacas, en la Dieta húngara los nobles habían aprobado un
impuesto excepcional de dos florines de plata por cada familia de sus súbditos
y el reclutamiento general. El Papa contribuyó con 50.000 ducados. Aparte de
los soldados alemanes y españoles, de Bohemia acudieron 7.000 caballeros. 5.400
de las "tierras hereditarias" de Austria y 3.500 caballeros húngaros.
Duc de Guise trajo de Francia a 100 caballeros, el duque de Ferrara llegó de
Italia con 800 caballeros, el duque de Florencia con 3.000 infantes, el duque
de Saboya con 400 soldados. Con el dinero del Papa se organizaron 2.000
infantes. De ese modo Maximiliano pudo contar con 40.000 soldados, mitad de
caballería, mitad de infantería. Además, las fortalezas principales fueron
dotadas de guarniciones reforzadas y en Croacia se organizaron tropas para
acciones diversionistas. Zrinski, capitán de Szigeth, reunió unos 2.000
combatientes, entre ellos varios nobles croatas.[224]
Si bien
Maximiliano contaba con la ayuda de gran parte de la Europa cristiana, sus
perspectivas no eran buenas, ni mucho menos, frente a unos 300.000 soldados de
Solimán el Magnífico, la tropa más impresionante que él llevara en cualquiera
de sus doce campañas anteriores. Según fuentes francesas, el sultán se puso en
marcha "con una cantidad tal de artillería y de toda clase de municiones,
que es algo espantable".[225]
Solimán,
envejecido y debilitado a tal punto que no pudo montar, salió de Constantinopla
a fines de abril. Llegó a Zemun, linde de Hungría y Croacia, en la segunda
quincena de junio. Aquí lo esperó con obsequios espléndidos Juan Sigismundo
Zapolya. El problema principal era cruzar el Danubio en Croacia, es decir,
cerca de Vukovar y el río Drava cerca de Osijek, y pasar una serie de
fortalezas que mediaban entre el sultán y Maximiliano.
Solimán pensaba asaltar
primero la fortaleza Jegar, más al Norte, pero le llegó la noticia de que
Nicolás Zrinski había derrotado a un contingente turco cerca de Siklos en la
Hungría meridional. Por ello decidió sitiar Szigeth. Aquí importaban también el
viejo rencor y odio a Zrinski, que desafió varias veces a los turcos y dio
muerte a su protegido Kazianer, ex comandante de las tropas auxiliares
austríacas en Croacia, que había desertado traicionando a Fernando. Por la
crecida del río Drava el ejército turco llegó a Szigeth recién el 1 de agosto y
Solimán el día 6. Allí se congregó el grueso del ejército turco de 100 a
200.000 soldados escogidos con gran cantidad de artillería y otras máquinas
bélicas.
Acerca del asedio
de Szigeth existen numerosos informes y el más importante es el de Fernando
Crnko, familiar de Zrinski, que se salvó tras la heroica resistencia con el
noble croata Gaspar Alapic, luego ban de Croacia. Crnko describió la defensa de
Szigeth en croata y en escritura glagolítica.[226]
Su manuscrito lo tradujo al latín el esloveno Samuel Budia y lo publicó en
Viena en 1568 con el título "Historia Sigethi, totius Sclavoniae
fortissimi propugnaculi".[227]
Mucho más tarde
fue hallado y publicado el texto original croata[228]
que nos servirá como fuente principal de nuestro trabajo.
En aquel entonces
Szigeth estaba dividida en tres partes: la parte nueva, la vieja y la
ciudadela. La fortaleza se hallaba en las marismas del riachuelo Almash
(Szigeth en húngaro quiere decir isla). La parte nueva y vieja estaban
separadas por un corto puente. Sus fortificaciones eran de madera y
terraplenes. La defensa principal la constituyeron los pantanos. Únicamente la
ciudadela, unida por un largo puente con la parte vieja, tenía mejores fortificaciones
y una torre de piedra.
Zrinski proveyó a
Szigeth con víveres en abundancia. Al acercarse los turcos, con nutrida
artillería, conducidos por Solimán el Magnífico y el gran visir Mohamed bajá
Sokolovic, la guarnición de unos 2.500 hombres juró a Zrinski luchar hasta el
fin. Antes que ellos Zrinski juró en los términos siguientes:
"Yo, el
príncipe Nicolás Zrinski, prometo en primer lugar al Dios todopoderoso, luego a
Su Majestad, nuestro ilustrísimo monarca y a nuestra desdichada patria y a
vosotros caballeros, no abandonarlos nunca sino vivir y morir con vosotros,
compartiendo lo bueno y lo malo. Que Dios me ayude".
El asedio,
iniciado el 7 de agosto de 1566, duró un mes entero. El barrio nuevo no estuvo
bien fortificado, de modo que Zrinski lo abandonó y quemó ya dos días después.
Doce días después, el 19 de agosto, los turcos se apoderaron de la parte vieja
de la fortaleza y en esta ocasión cayeron muchos defensores por cuanto no
pudieron refugiarse a tiempo en la ciudadela. Cayeron también varios miles de
turcos. Días antes Zrinski había despachado un mensajero al rey y emperador
Maximiliano, cuya ayuda en vano esperaba, comunicándole "que al verse en
el aprieto, abandonará la parte vieja y se retirará a la ciudadela para
resistir allí hasta el último hombre".
La lucha por la
ciudadela resultó muy encarnizada y con grandes bajas turcas. El gran visir
Sokolovic trató de ganar a Zrinski prometiéndole que el sultán reconocería su
autoridad sobre la Croacia entera. No era una promesa ilusoria si se tiene en
cuenta el precedente del rey húngaro y duque de Erdelj Juan Zapolia y de su
hijo Sigismundo, reconocidos y protegidos por los
turcos contra Fernando I. Zrinski, sin embargo, rechazó con altivez el
ofrecimiento turco.
Otra prueba que
experimentó Zrinski fue mucho más penosa. Los turcos habían hecho prisionero al
joven trompetista del séquito de Jorge Zrinski, hijo mayor del ex ban Nicolás.
Le mandaron la trompeta y exigían la entrega de la fortaleza, ya que en caso
contrario darían muerte a su hijo. Zrinski, a pesar que tenía sobradas razones
de cuidar que su linaje no se extinguiera, resistió también a esta prueba. Este
ejemplo de abnegación figura entre los episodios más gloriosos de la historia
militar y precede el conocido gesto posterior del defensor del Alcázar de
Toledo en la guerra civil española.
Los turcos
entonces trataron de quebrar la moral de los defensores lanzando mediante
flechas cartas invitándolos a no perder la vida en balde, a entregarse y en
este caso serían regiamente premiados por el gran visir. Empero, los defensores
permanecieron fieles a su deber.
Al mismo tiempo,
los turcos cañonearon con fuego incesante y graneado durante varios días el
reducto, perforando en varios puntos sus fortificaciones. El 26 de agosto
lanzaron un poderoso asalto, repelido por los defensores, que capturaron dos
banderas de guerra turcas. En dicho asalto cayó el gobernador de Egipto Alí
bajá y Aliportuk, comandante de la artillería turca.
Otro asalto más
impetuoso aún sobrevino tres días después. El mismo sultán Solimán, ya
moribundo, hizo la revista de sus tropas. La lucha duró del amanecer al
anochecer. Los defensores aguantaron e hicieron prisionero al capitán de los
jenízaros.
Los turcos
entonces empezaron a minar el bastión más sólido, denominado "el monte"
y el 2 de septiembre lo volaron. Zrinski rechazó una vez más a los turcos, pero
estalló el incendio obligándolo a ceder una parte de la ciudadela con la
población sobreviviente y retirarse al reducto de piedra. Solimán murió el 4 de
septiembre, mas el gran visir Sokolovic ocultó su muerte. Incluso, un día
después, durante el asalto del 5 de septiembre, colocó el cadáver del sultán al
lado de la ventana de la tienda como si observara el ataque de sus tropas. El
prudente y astuto Sokolovic informó de la muerte del sultán únicamente a su
suegro, el futuro Selim II, para que asumiera sin obstáculos la herencia.
A Zrinski le
quedaron sólo 500 soldados. Cuando los turcos, el 7 de septiembre repitieron
sus ataques procurando incendiar el resto de la fortaleza, Zrinski prefirió
salir y contraatacar que morir quemado con la ciudadela. Sobre esta proeza su
fiel secretario Crnko relata pormenores sumamente interesantes que contribuyen
a comprender la personalidad de ese altivo y valiente grande de Croacia.
Primero echó al
fuego el tesoro y los objetos de valor de sus aposentos. Luego se puso el traje
más reluciente. En la cabeza el penacho con plumas de garza y las piedras
preciosas. En la cintura la pistola, la espada y el escudo en la mano. En el
forro de su dolmen mandó coser 100 ducados como botín para el turco que se
apoderase de su cuerpo.
Tampoco se olvidó
de las llaves de la ciudad, que el heroico defensor quiso conservar hasta la
muerte. En el patio reunió a los defensores. Junto a la puerta colocó un cañón
cargado. Al final alentó a la guarnición recordándole que todos deben morir en
aras de la santa fe de Cristo, del rey y de la patria. Cuando todos juraron
luchar hasta la muerte, Zrinski ordenó que se abriera la puerta de la ciudadela
y disparara el cañón contra los turcos que asaltaban en densas filas. En medio
del boquete producido irrumpió Zrinski al frente de sus combatientes. El
abanderado era el joven noble croata Juranic. Zrinski abatió con su pistola a
uno de los comandantes turcos y con su espada decapitó a varios soldados
enemigos. Los turcos le gritaron que se entregase y no perdiera la cabeza en
vano. Por último cayó herido de bala turca en la cabeza. En torno a él se libró
un combate cruento en el que murieron casi todos sus soldados. Aún vivo, fue
llevado ante un oficial de los jenízaros, quien ordenó se le cortara la cabeza
sobre el famoso cañón de Kazianer. Era una venganza simbólica por la muerte que
oportunamente dio Zrinski al traidor y el protegido turco Kazianer.
Cuando los
atacantes irrumpieron en masa al bastión para saquearlo, explotó el polvorín en
la torre de piedra y causó la muerte de varios miles de turcos.
Un puñado de los
defensores sobrevivientes fue hecho prisionero y mas tarde rescatado, entre
ellos Gaspar Alapic, sobrino de Zrinski, y luego ban de Croacia (1574-1577) y
el mencionado Francisco Crnko, quien relató el asedio de Szigeth.
Sokolovic colocó
la cabeza de Zrinski sobre una lanza, que durante dos días se hallaba frente a
la tienda del sultán. Luego mandó la cabeza a su hermano Mustafá, bajá de Buda,
y éste al conde Salmo, comandante del ejército imperial. Jorge, hijo de Nicolás
Zrinski, sepultó luego la cabeza de su padre en el panteón familiar en la
iglesia paulista de Santa Elena de Kakovec, residencia de los Zrinski.
Los turcos
perdieron ante Szigeth 18.000 infantes y 7.000 jenízaros. El poderoso ejército
otomano regresó saqueando las tierras croatas por donde pasaba y el 24 de
octubre se unió en Belgrado con Selim II, quien entretanto había asumido el
poder supremo sin oposición alguna, gracias precisamente a la habilidad de su
yerno el gran visir Mohamed bajá Sokolovic.
Durante el asedio
de Szigeth el ejército imperial de más de 40.000 caballeros procedentes del
Occidente cristiano permaneció totalmente inactivo. En vano proponían los
grandes húngaros y croatas que fuera atacada Ostrogon, que se hallaba en poder
de los turcos y de ese modo se desviara a las fuerzas de Solimán de Szigeth.
Las fuentes contemporáneas húngaras insinúan que el temor de los alemanes era tan
grande que ni saber quisieron de una acción tan
peligrosa. Antun Vramec, cronista croata y canónigo de Zagreb que se hallaba en
el cuartel imperial, escribió a su hermano: "Nosotros malgastamos el
tiempo aquí en el campamento cerca de Komoran en la espera de no sé qué
oportunidad". El 22 de octubre, cuando ya no había duda que el peligro
turco había pasado, se disolvió el ejército cristiano.
Únicamente en
Croacia se efectuaron acciones diversionistas, que detuvieron y dispersaron
importantes contingentes turcos que marchaban a unirse con el grueso del
ejército. Cerca de Novigrad sobre el río Una, en la entonces Croacia turca,
actualmente Bosnia, se libró una importante batalla entre las tropas del
comandante de Pozega y Hlivno por un lado y las fuerzas del ban croata Pedro
Erdödi y del archiduque Carlos, tío del rey y emperador Maximiliano, por la
otra parte. Los cristianos lograron una espléndida victoria y se apoderaron de
gran botín. Esta buena nueva cundió entre los cristianos como cierto consuelo
ante la pérdida de Szigeth y la muerte de sus sacrificados defensores.[229]
La hazaña heroica
de los defensores de Szigeth, tuvo gran repercusión no sólo en su tiempo, pues
se convirtió en el motivo predilecto de la poesía popular y de la literatura
croata en los siglos sucesivos. El héroe de Szigeth es uno de los principales
protagonistas de la poesía popular épica croata del llamado cielo de los banes,
en el que se ensalzan y glorifican las proezas de Zrinski y de sus coetáneos,
particularmente las del ban Ivan Karlovic.
En la literatura
croata tenemos toda una serie de Zriniades, es decir, de obras cuyo motivo
principal es Zrinski héroe de Szigeth. La primera sería el poema titulado
"La toma de Szigeth" de Bernardo Karnarutic, noble de Zadar y ex
"duque" de la caballería croata en servicio de la República de
Venecia.[230](nota 15) Este poema fue escrito inmediatamente después de la
caída de Szigeth según el relato de Francisco Crnko y publicado en 1584. Siendo
coetáneo Karnarutic relata también otros pormenores de interés. Así subraya la
participación de los croatas en la corte de Zrinski en Szigeth: "Los
croatas fueron el honor de su corte". El poeta igual que sus
contemporáneos considera que la invasión turca era el castigo de Dios por los
pecados cometidos. En su poema, al pronunciar Zrinski su último discurso antes
de salir del fortín, se refiere a la grave situación imperante en la Iglesia
debido al cisma (la Reforma). Únicamente si las autoridades estatales se
someten a la Iglesia, el poderío turco será rechazado. Alude incluso a la
alianza de la Francia católica con los turcos y manifiesta que por ello en
Francia no hay dicha ni alegría, sino "peste, hambre y combate".
En 1661 el poema
épico de Karnarutic fue editado por Pedro Fodroci en Zagreb, con la ortografía
usada por los croatas del dialecto Kai.
El poeta dedicó
su obra a Jorge Zrinski, hijo del héroe de Szigeth. Es la primera entre las
dedicatorias de tantas obras literarias y científicas en honor del descendiente
de una distinguida familia noble que a raíz de la gloria de los defensores de
Szigeth se convirtió en la parte integrante de la epopeya cristiana en la lucha
secular contra los otomanos.
El mismo Jorge
Zrinski fue un hombre muy instruido. Así, por ejemplo, Ivan Pergosic, notario y
juez del comitatus zagrabiense, dedicó a Jorge Zrinski la versión croata de la
renombrada obra jurídica Decretum Tripartitum del jurista húngaro
Verbözy, escrita en latín.[231]
Domingo Zlataric
(1555-1610) de Dubrovnik, uno de los poetas más notables de su tiempo, publicó
en 1608 en Venecia una colección de traducciones y de sus poesías originales en
la lujosa edición de Aldo Minuzzi. La dedicó, y particularmente la traducción
de Electra,[232]
al príncipe Jorge Zrinski. De Electra dice que la tradujo del griego "en
honor del idioma croata". Le agradece a Zrinski por haber tomado a su
servicio a su hermano Miguel en calidad de oficial. Zrinski agradeció por
escrito a Zlataric rogándole le enviara también sus demás obras.
El polígrafo
croata Pablo Ritter Vitezovic, escritor que formuló el programa nacional,
publicó en 1684 la obra poética Odiljenje Sigetsko.[233]
Este libro sobre la tragedia de Szigeth surgió bajo el impacto de Opsida
Sigetska, obra de Petar Zrinski, bisnieto del héroe de Siget, y su manuscrito
se guarda en la biblioteca de la Corte de Viena.[234]
Es el primer intento de Pedro de traducir al croata el poema épico Adrianskoga
mora sirena (Sirena del Mar Adriático), publicado en húngaro por su hermano
mayor Nicolás.[235]
Más tarde Pedro Zrinski, introduciendo ciertas modificaciones, publicará su
traducción al croata en Venecia, en una edición suntuosa.[236]
Los hermanos
Pedro y Nicolás Zrinski heredaron de su antepasado, héroe de Szigeth, grandes
posesiones en Medjimurje, región poblada por los croatas y perteneciente a la
diócesis de Zagreb, pero formaba parte del comitatus húngaro de Zalad. Al morir
su padre Jorge, siendo nobles croata húngaros fueron educados por el célebre
representante de la Contrareforma húngara el arzobispo Pedro Pazmany. Cursaron
sus estudios en el colegio jesuita de Trnava (hoy en Eslovaquia) y como alumnos
distinguidos fueron recibidos en Roma por el Papa Urbano VIII.
La formación
intelectual de Nicolás se refleja en su poema cuando dice, igual que antes
Karnarutic, que la invasión turca es la secuela de la ira divina contra los
húngaros, quienes, en número considerable, se pasaron al protestantismo. Dios
dejó que los poderes infernales incitaran al sultán a la guerra, en que cayó
Szigeth, pero también murió Solimán por mérito de Zrinski, quien fue llevado al
cielo por los ángeles. El hecho de que Nicolás, nieto del defensor de Szigeth,
aunque ban de Croacia y de sentirse croata, haya sido autor del primer poema
épico húngaro, fue aprovechado por la historiografía nacionalista magiar para
presentar al héroe de Szigeth y sus nietos exclusivamente como patriotas
magiares. En parte se sostuvo igual tesis durante los actos conmemorativos del
cuarto centenario del sitio de Szigeth, organizados en Hungría.
No valdría ni la
pena referirse a ese detalle si no existiera la práctica generalizada en la
historiografía europea de presentar y tratar al reino húngaro-croata exclusivamente
como húngaro, de modo que se silencia totalmente la participación de Croacia en
esta unión de 1102-1527 y luego en la comunidad con Austria (1527-1918).
Durante todo ese largo período Croacia y Hungría fueron dos reinos distintos,
cada uno con su propia administración interna y sus dietas y leyes, pero
colaborando estrechamente en la defensa de los intereses comunes. Recién
después bajo el impacto de las tendencias nacionalistas modernas en Hungría se
propende a presentar "a las tierras de la corona de San Esteban",
inclusive a Croacia, como parte integrante del Estado nacional magiar, aunque
se trataba de un territorio étnicamente heterogéneo donde los magiares
constituían apenas la mitad de la población. Esta tendencia nacionalista
provocó la crisis política de 1848, que culminó en 1918 con la desintegración
de la monarquía danubiana de los Habsburgo.
En la época
moderna de los movimientos nacionales los hermanos Nicolás y Pedro Zrinski
fueron glorificados por los croatas como héroes nacionales a causa de su
enconada defensa de los derechos constitucionales de la Croacia feudal contra
las tendencias centralizadoras de la corte vienesa. El afán comprensible de los
monarcas de la Casa de Austria, conteste con el proceso general europeo, a
fortalecer el poder central, tuvo un aspecto negativo, puesto que en una
comunidad típicamente multinacional se trató de conseguirlo mediante el
predominio del elemento austríaco-germano. Para los croatas, los húngaros, los
checos y otros pueblos de la monarquía de los Habsburgo tales intentos sabían a
la pérdida de la condición estatal y la germanización. De esa manera tenemos un
fenómeno paradojal, o sea que los señores feudales al defender los intereses de
los estamentos contra la introducción de reformas, propugnadas especialmente
por el absolutismo ilustrado, actuaron como paladines de la oposición nacional,
si bien como exponentes del antiguo régimen no les atraía mucho la moderna idea
nacional.
Nicolás y Pedro
Zrinski, bisnietos del héroe de Szigeth, se destacaron en la segunda mitad del
siglo XVII como jefes de la resistencia de la nobleza croata, así como de la
húngara y en parte austríaca a las tendencias centralistas de la dinastía.
Cuando Nicolás Zrinski, virrey de Croacia, murió accidentalmente en una cacería
(1664), lo sucedió como virrey y como jefe de la resistencia su hermano Pedro.
Este se distinguió en las guerras contra los otomanos, pero como diplomático y
político era inferior a su hermano. Los conjurados contaron con las buenas
promesas de Luis XIV, y las de la República de Venecia y se esforzaron por
obtener el apoyo de Polonia. Cuando, por un concurso de circunstancias,
fallaron todas las promesas dadas, Pedro Zrinski inició negociaciones con los
turcos, pero fue denunciado, traicionado, condenado a muerte y decapitado junto
con su cuñado el príncipe Cristóbal Frankopan en 1671 en Wiener Neustadt, pese
a la intervención de varios monarcas y del mismo Papa. Este fue el fin del
poderío de la rancia nobleza croata y el comienzo de la creciente dependencia
de la corte de Viena.
El recuerdo de
Pedro Zrinski se convirtió en culto nacional en la segunda mitad del siglo
pasado cuando la resistencia croata al predominio de Austria y Hungría se
fundaba en la reivindicación de los derechos históricos del reino de Croacia. A
dicho culto contribuyó grandemente el talentoso novelista croata Eugenio
Kumicic, quien en 1892 publicó la novela histórica croata La conjuración,
impregnada de fuerte tendencia nacionalista y con dramática descripción de la
lucha y los sufrimientos de Pedro Zrinski y Francisco Cristóbal Frankopan, éste
último retoño de una linajuda familia croata y poeta.
Tampoco se
extinguió el culto de los héroes de Szigeth. En la época del romanticismo
europeo el escritor y patriota alemán Theodor Körner compuso la tragedia Zriny
que tuvo gran éxito. Esta obra alentó al poeta croata Hugo Badalic para
escribir el libreto de la ópera "Nicolás Subic Zrinski" obra del
entonces máximo compositor croata Nicolás de Zajc. Dicha ópera fue presentada
por primera vez y con estruendoso éxito en 1879, siempre figuro en el
repertorio, fue dada centenares de veces mereciendo ovaciones entusiastas del
auditorio. Durante la opresión extranjera, la glorificación de los héroes de
Szigeth infunde orgullo y fe nacional.
Esos hechos,
someramente consignados, que testimonian la íntima unión de la familia de
Zrinski con el proceso nacional croata, hacen ocioso refutar la tesis que
presenta a los Zrinski como héroes nacionales magiares. Su participación en las
empresas conjuntas de Croacia y Hungría, dos "reinos hermanos" como
se decía entonces, no puede interpretarse en el marco de las concepciones
nacionalistas croatas y mucho menos húngaras.
Aún en vida de
Pedro Zrinski publicó Vladislav Mincetic, hijo de una de las más rancias familias
de Dubrovnik, el poema "El clarín croata" en honor del ban Pedro,
renombrado héroe en las luchas contra los turcos.[237]
Mientras Juan
Gundulic (1588-1638), máximo poeta de Dubrovnik y anterior a Mincetic, en su
gran poema épico Osman vincula las esperanzas de liberación de los países
cristianos del dominio turco con el príncipe polaco Vladislao, a los ojos de
Mincetic el protagonista de esta lucha es el ban (prorex) de Croacia, Pedro
Zrinski, quien en viaje a Boka Kotorska visitó en 1654 Dubrovnik. Mincetic
glorifica a Pedro como descendiente de gloriosos antepasados, que fueron
"la cima de todos los banes" y llevan "la sangre de alta
alcurnia". Pedro es la "estrella del norte" que liberará a las
tierras croatas. La medialuna turca retrocederá ante el sol de Zrinski y
entonces la gloria de este Apolo croata será cantada por las voces de la sirena
adriática. De Pedro dice que "de nombre es el ban, pero rey de
hecho".
Encima
de todos los honores de este mundo
En tu
obra trasciende y vive
El
espíritu del pueblo croata.
Mincetic, como
los demás croatas de su época, tiene clara conciencia de que Croacia es uno de
los países que con justa razón llevan el título honorífico de la "muralla
de la Cristiandad". Por eso canta:
Ya se
hubiera anegado Italia
De no
rebotar el mar otomano
contra las heroicas playas de Croacia.
Ya hemos aludido
a la correspondencia que intercambiaron el poeta croata Domingo Zlataric y el
príncipe Jorge Zrinski, hijo del héroe de Szigeth. Jorge, entre otras cosas, le
da gracias a Zlataric por los servicios dispensados a su pariente Pedro Subic
Peranski, quien retuvo el viejo apellido familiar de los Zrinski, otrora Subic,
pues el apellido Zrinski los Subic lo adoptaron recién en el siglo XIV según la
fortaleza de Zrin, entonces situada en la Croacia del norte y hoy en la
frontera croata-bosníaca. Los Subic-Zrinski son descendientes de la más antigua
nobleza croata que se formó en base a la vigente organización tribal. En el
temprano medioevo entre las doce tribus más notables croatas se mencionan los
Subic. En la fase transitoria del sistema tribal al feudal los Subic reciben ya
en el siglo XII como feudo hereditario el entero comitatus de Bribir, tribal
hasta entonces. Con ello se convirtieron en los grandes del reino con el título
de príncipes (knez, en croata). Su poderío culminó en el siglo XIV cuando el
virrey (ban) Pablo Subic (murió en 1312) llegó a ser el ban hereditario de Croacia
y Bosnia, en igualdad con cualquier rey de aquella época. Su papel fue decisivo
en la entronización de los Angevinos napolitanos en Croacia y Hungría, con los
cuales estaban emparentados. Mladen II, hijo de Pablo, chocó con los Angevinos
que pretendían fortalecer el poder real en contra de la oligarquía de los
grandes señores feudales. En esa lucha perdió la libertad y la fortuna. Su
sobrino Jorge cedió al rey Luis X el viejo fundo familiar, la ciudad de
Ostrovica en la Croacia meridional, y en retribución recibió la ciudad de Zrin,
de donde el apellido Zrinski. Así fue el fundador de una poderosa familia que
gradualmente y sobre todo mediante vínculos matrimoniales de sus descendientes
con los príncipes Krbavski, Blagajski y Frankopan y las donaciones reales por
sus méritos en los campos de batalla, acumuló gran fortuna y adquirió enorme
prestigio. Aquí, indirectamente, estriba la causa de la ruina de esta familia.
El temor de la corte de Viena, la envidia y la avidez por apoderarse de sus
bienes motivaron la condena a la última pena de Pedro Zrinski. Esta familia dio
a Croacia una pléyade de banes (virreyes) y comandantes militares. A mayor
abundamiento reproducimos el árbol genealógico de los Zrinski, compuesto
principalmente según el historiador croata Vjekoslav Klaic.[238]
(nota 23) El triste destino que le cupo a Pedro
Zrinski decapitado en Viena, despojado de sus bienes, y su mujer Catalina e
hijo Ivan Antun encerrados en la cárcel donde murieron, tuvo impactos
conmovedores sobre varias generaciones croatas precisamente en la época
contemporánea de la formación de la conciencia nacional. Su hija Elena, casada
con Rakoczy, se convirtió en la heroína nacional húngara, íntimamente ligada a
la rebelión de los Rakoczy, padre e hijo, y de su segundo marido Tölöki.
Los hechos sobre el Leónidas de la Cristiandad y la gloria familiar de los
Subic-Zrinski relatados con rigor científico en base a los resultados de la
historiografía croata, poco accesible a los historiadores occidentales, podrán ser
útiles en la valorización del aporte croata al esfuerzo mancomunado del mundo
occidental en la defensa del peligro otomano. Además, los datos sintéticos
sobre una de las familias más rancias de Croacia que desempeñó importante papel
en la formación de la monarquía nacional croata en el Medioevo del siglo VII al
XII, después durante la unión personal croata-húngara (1102-1526) y fue la
protagonista del pensamiento estatal croata, para distinguirse bajo el cetro de
los Habsburgo, hasta la trágica extinción de los Zrinski, como paladines de la
defensa de la cristiandad europea y al mismo tiempo de la individualidad
política croata, pueden servir como prueba de la continuidad milenaria de
Croacia en su calidad de una de las más viejas naciones europeas. Con todo,
Croacia, bajo el impacto de las teorías del racismo lingüístico -según la cual
los pueblos del grupo idiomático eslavo, si bien de distintas e incluso
opuestas tradiciones estatales y culturales, constituirían una comunidad
cultural y étnica compacta-, y por los intereses mal entendidos de las
democracias occidentales en su oposición al militarismo germano y al
imperialismo ruso-soviético, después de la primera guerra mundial, fue anexada
a Serbia, perdiendo de ese modo, tras 1200 años, los atributos de su soberanía.
Por otra parte,
el sacrificio del héroe de Szigeth, ex ban de Croacia, en la defensa de la
importante fortaleza de la vecina Hungría, con el fin de impedir el acceso del
más poderoso sultán turco al centro del Imperio romano-germánico -que durante
siglos fue el símbolo de la unidad del occidente cristiano-, puede servir como
una de las pruebas más fehacientes y dramáticas de la abnegación de los croatas
en la defensa del bien superior internacional, en este caso concreto la defensa
de la sociedad occidental prescindiendo de las fronteras nacionales. La idea
acerca de una comunidad supranacional de los pueblos europeos del Occidente en
general, es lo que importa mucho más que las estériles polémicas, si el héroe
de Szigeth y sus bisnietos, protagonistas destacados en la oposición de Croacia
y Hungría a las tendencias centralistas de la corte vienesa, fueron croatas o
húngaros, si pertenecen a la historia croata o húngara. Con justa razón se los
glorifica como héroes, como se decía entonces, de ambas patrias. Su actuación
sirve como prueba que no es posible escribir la historia de la cuenca central
danubiana con criterio nacionalista, pues los pueblos respectivos durante
siglos defendieron mancomunadamene los valores de nuestra común cultura occidental.
Especialmente no se pueden aplicar criterios nacionalistas en la consideración
de la historia de ocho siglos de la unión del Reino de Croacia con el Reino de
Hungría.
Los héroes de
Szigeth y de Wiener Neustadt, por sus concepciones y sus acciones, confirman
que es viable unir el sentimiento de lealtad hacia su patria croata con el
sentimiento de pertenecer a una comunidad supranacional más amplia, con los
derechos y deberes pertinentes. Tal actitud interesa siempre más a los pueblos
europeos en los tiempos actuales.
El héroe de
Szigeth fue un intrépido defensor de su Croacia, pero, defendiendo el suelo de
Hungría, al que Croacia estaba unida durante ochocientos años como reino
asociado, defendió también a Croacia. Cayó en servicio del rey de Hungría y
Croacia que al mismo tiempo fue emperador romano-germánico y miembro de la casa
reinante en España en la época en que no se ponía el sol dentro de su imperio.
El sacrificio del
descendiente del defensor de Szigeth, decapitado en Wiener Neustadt en 1671,
sirve como un ejemplo de la lealtad a la patria en consonancia con el sentir
del nuevo período de nuestra sociedad. Petar Zrinski, héroe croata, ban,
estadista y hombre de letras, murió defendiendo los derechos constitucionales
de Croacia, pues intentó proceder de acuerdo con las concepciones afines a la
mentalidad de la época nacional de nuestra sociedad occidental. Para el bien de
Croacia buscó ayuda fuera del marco de la monarquía de los Habsburgo, y no sólo
de los reyes de Francia y Polonia, sino de los turcos contra quienes hasta ese
momento combatió valientemente, siguiendo la huella de sus gloriosos
antepasados. Empero, el último de los Subic-Zrinski no pudo comprometerse en
ese camino hasta el último extremo. Antes de todo ha sido un caballero cristiano.
Precisamente su vacilación a causa de su lealtad a la cristiandad fue la causa
de su posterior intento de reconciliación con el emperador Leopoldo, quien,
aplicando con todo rigor la razón del Estado, se mostró implacable y
despiadado. Esa política rígida llevará en nuestro siglo al derrumbe de la
monarquía de los Habsburgo. Por ello, la nueva unidad de los pueblos europeos
no puede fundarse en la dominación de una o varias potencias, sino ser la
expresión de los intereses, los derechos y las libertades de todas las naciones
de la comunidad europea y sobre todo de los pueblos más débiles y pequeños.
Mientras el héroe
de Szigeth, Nicolás Zrinski, en su calidad de Leónidas de la Cristiandad fue
tan decidido e inconmovible que arriesgó no sólo su vida sino al propio hijo y
con ello la eventual extinción de su familia, su bisnieto ban Pedro -según
queda dicho- fue el hombre de la época moderna. El entiende y venera el
sacrificio de sus gloriosos antepasados, pero no se olvida que en la tragedia
hubo dos protagonistas: por el lado cristiano su ilustre bisabuelo y por el
lado turco el gran visir Mohamed bajá Sokobi Sokolovic, croata de nacimiento.
El asedio de Szigeth, pues, de acuerdo a sus protagonistas, simboliza la
tragedia de la Croacia entera, dividida entonces en parte cristiana y parte
islámica. Contra la Croacia cristiana no pelearon solamente los turcos,
llegados de Asia y Tracia, sino principalmente los croatas islamizados de
Bosnia que todavía hoy constituyen la mayoría croata en esa Provincia, en cuya
capital, Sarajevo, fue disparado en 1914 el primer tiro de la primera guerra
mundial. Cuando Pedro Zrinski envió a su confidente a negociar con la Sublime
Puerta, sabía que allí iba a encontrar en la corte del sultán a altos
funcionarios de ascendencia croata con una viva conciencia de su origen étnico.
Con ellos el enviado de Pedro trató en idioma croata.
En el ardor de la
lucha más encarnizada entre la cruz y la medialuna en el frente que atravesaba
en parte por el centro del territorio nacional croata, los croatas vivían ese
conflicto con mayor intensidad que los demás pueblos occidentales. De ahí que
entre los contrincantes croatas nunca hubo odio, sino más bien una emulación
caballeresca en la defensa del ideal respectivo. Los conflictos trágicos entre
los croatas al servicio de concepciones contrapuestas constituyen la parte del
drama general de la humanidad, expresado en los encuentros y conflictos de
diferentes civilizaciones. Aunque la tradición básica de Croacia es netamente
occidental, la nutrida minoría islámica croata sirvió como estímulo para
superar con el tiempo los contrastes entre el Islam y el Occidente cristiano.
Los croatas católicos y musulmanes, fieles a sus ideales, mientras luchaban y se
sacrificaban para su propia identidad espiritual, sabían que eran hijos de la
misma patria, del mismo Creador e integrantes del mismo género humano. La mayor
parte de la Bosnia actual figuraba en los mapas geográficos de la época de los
Zrinski como "la Croacia turca", vale decir como parte de la
monarquía nacional croata que cayó en poder del imperio otomano. Por otra
parte, los musulmanes croatas lograron preservar en el imperio turco ciertas
formas de autonomía política. La vieja nobleza territorial croata que por un
concurso de circunstancias abrazó el islam, logró conservar sus derechos como
la única nobleza hereditaria territorial del imperio turco que no conocía el
sistema feudal en el sentido occidental. Los croatas musulmanes fueron en ese
aspecto la excepción.[239]
Por consiguiente,
el intento del último Zrinski de negociar con sus connacionales del lado turco,
fue incomprensible para sus implacables jueces austríacos, a los que ni el
recuerdo del héroe de Szigeth pudo conmover para considerar con mayor
benevolencia las nuevas tendencias nacionalistas que estaban en sus albores.
Más tarde la misma monarquía de los Habsburgo adoptará a sabiendas la política
de coexistencia con el imperio otomano, incluso serán aliados en la primera
guerra mundial y tras la derrota, ambos imperios serán desmembrados. El último
Zrinski, rememorado por los croatas como mártir de Wiener Neustadt, como
paladín de la soberanía croata y de la unidad nacional sin distingo de credo
religioso, digno de su bisabuelo, el héroe de Szigeth, fue en sentido lato el
precursor del acercamiento del mundo islámico y el cristiano dentro del
pensamiento ecuménico contemporáneo.
[1] J.
Maritain: Principes d´une politique humaniste, París, 1945:
"L´humaine personnalité est un grand mystère mètaphysique. Nous savons
qu´un trait essentiel d´une civilisation digne de ce nom, est le sens et le
respect de la dignité de la personne humaine", p. 14. En cuanto al
problema puramente científico y la imposibilidad de resolverlo ver: G. A.
Wetter: El materialismo dialéctico soviético, trad. cast. Buenos Aires,
1950, 570, 1, donde el filósofo Ralchevichy, desde la posición soviética,
reconoce la imposibilidad o, por lo menos, que no se ha conseguido hasta ahora
esclarecer, como pudo de los movimientos inferiores desarrollarse la conciencia
[2] Ver por
ejemplo: A. Toynbee: La Civilización puesta a prueba, Bs. As., 1960.
[3] E.
Kant: Grundlegung zur Metaphysik der Sitten, p. 11, Werke in acht
Büchern, Berlín.
[4] Ver:
Francisco Romero: Ubicación del hombre. Bs. As., 1954.
[5] Ver: Studia
Croatica, vol. 20-21, nuestro artículo, p. 58, 9.
[6] J.
Jaurès: Idealismo y materialismo en la concepción de la historia, Buenos
Aires, 1960, pp. 24, 25 y 26.
[7] H. C.
Waddington: El animal ético, trad. cast. Buenos Aires 1963.
[8] Ver:
"La Prensa" del 20 de abril de 1967. Ricardo Sáenz Hayes,
conmemorando la figura del gran estadista alemán Adenauer dice: "Su
catolicismo hacía que para él "el hombre fuera cosa intocable e
inmodificable por naturaleza, porque nace bajo el esplendor de un signo divino
que lo dota de conciencia, de autodeterminación responsable, de fe, de
esperanza, de caridad. Quienes atentan contra este origen y atributos son los
más singulares enemigos del hombre, cualquiera sea su procedencia racial, su
aspiración ética y estética, su metafísica o dogma religioso".
[9] F.
Meinecke: Weltbürgertum und Nationalstaat, München 1917, citado por L.D.
Del Corral: Op. cit., p. 254.
[10] V. L.
Tapie: En su conferencia, publicada en Concience chretienne et les
Nationalismes, París, 1958, p. 20.
[11] P.
Fessard: Pax Nostra, examen de la conciencia internacional, París, 1936,
p. 422 dice: "La nación es pueblo que, consciente de una cierta comunidad
de origen, de cultura, y sobre todo de interés, tiende a objetivizar su unidad,
la de una individualidad personal a los ojos de sus miembros, a presentarla
ante sí y ante los otros, con el fin de poder orientarse en total independencia
hacia su destino". Citado por R. Aron en: "La Guerra y la Paz", p.
869. R. Aron a su vez dice en la misma página: "No me parece de ningún
modo ilegítimo definir a las naciones como 'personalidades colectivas'. En cada
hombre, la personalidad es la síntesis de un dato biológico y de una voluntad
consciente... Participa a la vez de la naturaleza (en sentido biológico) y de
la razón. Por analogía se puede hablar de 'personas colectivas': las
naciones".
[12] L. D.
Del Corral: Op. cit. P. 246 y G. Barraclongh: An introduction to
contemporary history, trad. cast. p. 189 cte.
[13] El
término "dualismo maniqueo" es de François Perroux según H. Massis: L'Occident
et son Destin, París, 1961, p. 348.
[14] Ver
"Clarín" de Buenos Aires, que publicó una serie de artículos de los
más prominentes juristas y políticos argentinos, iniciada por el director del
periódico, doctor Noble, defendiendo todos la soberanía e independencia
nacionales con un eco favorable en toda Sudamérica (Clarín, de enero de
1967).
[15] L. D.
Del Corral: Op. cit., p. 256.
[16] D.
Mandic: Rasprave i prilozi iz stare hrvatske povijesti, Roma 1963, p.
444 en adelante.
[17] Citado
según D. Del Corral: Op. cit., p. 248.
[18] V.
Tapie: Op. cit., p. 20.
[19] J.
Miguel de Azaola: Complejos nacionales en la historia de Europa, Madrid
1952, pp. 8, 9 y 10.
[20] Andrés
Maurois, Histoire d'Anglaterre, pp. 334, 335 y 336.
[21] J.
Kocijanic: Pape i Hrvati. "Los Papas y los croatas", Zagreb, p. 472, 3.
[22] Dr.
Antonio Starcevic, diputado nacional croata, fundador del Partido de Derecho,
que desde 1861-1895 era la figura política principal en la lucha por la
independencia de Croacia, invocando justamente los derechos históricos y
públicos croatas. Es considerado fundador del nacionalismo moderno croata y
proclamado "Padre de la Patria".
[23] Dr.
Antonio Trumbic, también diputado nacional croata, oriundo de Dalmacia, desde
1915 presidente del Comité Yugoslavo, formado en Francia, que luchó por la
organización de un Estado yugoslavo común de los serbios, croatas, eslovenos,
etc. Fue el primer ministro de relaciones exteriores de Yugoslavia y murió en
1938 en la Capital croata en total oposición a la idea del Estado yugoslavo y a
sus gobernantes serbios en Belgrado.
[24] Ver: R.
Bicanic: El aspecto económico de la cuestión croata, Zagreb 1937, con el
prefacio del Dr. V. Macek, en croata.
[25] Ver la
edición de nuestro Instituto: Bosnia y Herzegovina, I. Bogdan:
"Cuestión de Bosnia y la Primera Guerra Mundial, pp. 55 y ss.
[26] Así, por
ejemplo, E. Pezet: Stepinac-Tito, París, 1959, p. 15. En la escuela
superior militar en Belgrado en 1932 hubo 1.300 serbios, 140 croatas y 50
eslovenos.
[27] Grupo
que edita la revista "Praxis".
[28] General
comunista croata, acusado de nacionalismo.
[29] B.
Adzija, un intelectual comunista croata fusilado durante la última guerra.
[30]
"Hrvatska Zora", número para marzo-abril, 1967, München, Alemania.
[31] Tudjman
se refiere a los "períodos croatas" del Partido Comunista Yugoslavo y
la suerte de sus protagonistas, "eliminados" por Belgrado a modo de
Stalin.
[32]
Ver: Frankfurter Allgemeine Zeitung del
10.9.1966.
[33]
Ivan Mihajloff: Macedonia: A Switzerland of the Balkans, St. Luis 1950.
En las páginas 79-81, se dice entre otras cosas: "Seldom has there been a
state so undesirable to the nations living in it, as Yugoslavia... The police
state regime, the national oppression, the plundering of the
people, the extermination of all national manifestations have not
seased. Whatever state policy existed during King Aleksander's regime, the same
conditions exist under the Yugoslav Bolcheviks. That is why the idea of
Yugoslavism and a general Yugoslav state, for which there has never been any
kind of historical and traditional root in Macedonia, has
become synonymous with tyranny, injustice, and enslavement. If there is
anything form which Macedonia would like to free herself,
it most assuredly is Yugoslavism and Yugoslavia". Citado según G.
Cesarich's Croatia and Serbia, Chicago, 1954, p. 18.
[34]
"Knjizevne Novine", Belgrado, N. 296, del 4/3/1967.
[35]
Richard D. Goodman: The real truth about communist Yugoslavia, Erio,
Pa., 1953, p. 58, según Cesarich, op. cit. Pp. 16 y 17.
[36] Ver: Vjesnik
u Srijedu, Zagreb, del 21/2/1966: ¿De dónde ha salido la idea de que no
existe la cultura nacional montenegrina? De Kosta Cakic.
[37] Denis de
Rougemont: Le nationalisme et l'Europe, en "La table ronde",
marzo 1960, p. 25.
[38] D.
de Rougemont: Op. cit., p. 26.
[39] L.
Einaudi: Obra mencionada en el texto, Roma, 1948, pág. 141.
[40] L. Diez
del Corral: Op. cit., p. 245.
[41] González
Fernández de la Mora: La quiebra de la razón de Estado, Madrid, 1952,
pp. 18 y 19.
[42] Quien se
interesa por las ideas "unionistas" las puede encontrar en la
mencionada obra de Einaudi, en donde se hallan consignadas las obras clásicas y
más modernas sobre el asunto.
[43]
Denis de Rougemont: Op. cit., p. 26.
[44] H.
Massis: Op. cit. 344, 45, exponiendo las ideas del académico F. Perroux
en su trabajo: L' Europe sans rivage.
[45] Bernard
Fay: Civilisation américaine, París, 1939, p. 26.
[46] Del
Corral: Op. cit., p. 254
[47] Del
Corral: Op. cit., p. 260
[48] N.
Coudenhove-Kalergi: L'Europa si desta, Roma, 1945, p. 205.
[49] Kalergi:
Op. cit., p. 214, 15.
[50] Ortega y
Gasset: Una interpretación de la historia universal, Madrid 1960, p.
248.
[51] "Mi
impresión es que la más fuerte y potente ideología en estos momentos es el
nacionalismo, no el comunismo, no el capitalismo. Creo que esto quedó en
evidencia bastante pronto en la historia de la Unión Soviética".
Refiriéndose al caso del conflicto Stalin-Trotsky, Toynbee dice: "Fue esta
una victoria del nacionalismo sobre el comunismo". Cop. Clarín del 13/9/66,
Bs. As.
[52] Citado
según Massis, op. cit. p. 349.
[53] R. Aron:
Les guerres en chaine, cit. según Massis, op. cit. p. 349.
[54] R.
Aron: op. cit. p. 855, 6.
[55] R.
Aron: op. cit. p. 868.
[56] Cardenal
Feltin en su prefacio a La conscience chrétienne et les nationalismes, París,
1958.
[57] L. Diez
del Corral: Op. cit. p. 247.
[58]
"Cuando el objetivo sea conseguido (conciencia europea, N. Ob.) el
sentimiento nacional no debe desaparecer, solamente asumirá su función orgánica
en la sociedad humana... Porque es natural que el hombre ame ante todo a su
propia familia, luego a la patria... que se sienta ligado a su tierra nacional
y, por fin... a su tierra madre, Europa... civilización, raza occidental...
humanidad", dice también Kalergi, op. cit. p. 222. Le grande
Nation, 65 thésis sur l'Europe", Bruxelles, 1965.
[59] Ver
André Bonnichon: Op. cit. p. 20. Así,. Por
ejemplo, el colaborador de la misma revista Le Justice dans de Monde, M.
Peeters, después de una exhaustiva investigación, concluye en que no existe el
derecho de autodeterminación como una norma positiva del derecho internacional.
Sin embargo, muchos otros contradicen. Ver por ejemplo: Jugoslavenska Revija
za Medjunarodno Pravo, Dr. A. Magarasevic: A vieu on the right to
self-determination in international law, p. 27-33. Asimismo, el autor
argentino César Díaz Cisneros: La Organización de las Naciones Unidas,
Buenos Aires, 1943, p. 154.
[60] G.
Gonella: Presuposti di un ordine internazionale, Cittá del Vaticano,
1948, p. 99.
[61] Ver:
"Le Figaro", París, del 8, 9 y 13 de abril de 1967. Tres artículos de
Max Clos, confirmando el carácter violento del poder estatal yugoslavo.
[62] Cfr.
Gleb Starusenko, El principio de autodeterminación de los pueblos y las
naciones en la política exterior del Estado Soviético. Ed. Progreso, en
español, Moscú, pp. 270, falta el año de impresión, probablemente 1963; la
opinión yugoeslava: Dr. Aleksandar Magarasevic, "A view on the right to
self-determination in Internacional Law", en Yugoslavenska Revija za
Medjunarodno Pravo.
[63] Dr.
Antun Dabinovic, Hrvatska drzavna i pravna povijest, Zagreb 1940, p. 11.
El profesor Dabinovic divide la historia croata constitucional en cuatro
períodos: el primer período (626-1180), desde el arribo de los croatas a su
patria actual hasta que cesó la subordinación de la parte dálmata de Croacia a
Bizancio; el 2do período (1180-1527) se caracteriza por los vínculos
jurídico-estatales de Croacia con Hungría; en el 3er período (1527-1790)
Croacia está vinculada con los monarcas de la dinastía de los Habsburgo y su
característica principal es la lucha conjunta croata-húngara contra el
centralismo vienés; en el 4to período (1790-1918) los croatas y los húngaros
conquistan el reconocimiento de su individualidad jurídico-estatal y el
centralismo austriaco es reemplazado por las pretensiones magiares contra las
libertades de Croacia.
[64] Dr.
Ferdo Culinovic, Drzavnopravna historija jugoslavenskih zemalja XIX y XX
vijeka, Zagreb 1956, p. 66.
[65] Para el
período 1918-1933 consultar: Ernest Pezet, La Yougoslavie en péril?, Paris
1933, pp. 281 y para el período 1934-1941: J. B. Hoptner, Yugoslavia in
crisis 1934-1941, Nueva York y Londres 1962, pp. 306; y en las obras
citadas en estos libros, escritas, por lo demás, con gran simpatía respecto a
Yugoslavia.
[66] El
portavoz principal del primer criterio fue el profesor vienés Georg Jellinek (Die
Lehre von den Staatenverbündungen, Viena 1882), quien en su polémica con el
profesor de la Universidad de Zagreb, José Pliveric (Das rechtliche
Verhältniss Kroatiens zu Ungarn, Zagreb 1885 y Der Kroatische Staat,
Zagreb 1887) cambió de parecer y para Croacia y algunos otros Estados creó un
nuevo término jurídico-estatal Staatsfragmente, "Estado
fragmento" (Georg Jellinek, Uber Staatsfragmente, Heidelberg 1896).
[67] N
Ratner, Postanak Hrvatsko-ugarske nagodbe od 1868, Zagreb 1949,
pp. 41 y ss; según la citada obra de F. Culinovic, p. 123.
[68] F.
Culinavic, o. c., p. 123.
[69] Ibid, p. 143.
[70]
Rafael Lemkin, Axis Rule in Occupied Europe, Washington 1944, p. 241. Esta obra
fue editada por Division of International Law - Carnegie Endowment for
International Peace para que sirviera a las fuerzas armadas norteamericanas
después de la guerra y hoy sirve como fuente de información.
[71] El texto
íntegro de la resolución fue publicado en el fascículo The truth
about Croatia, Buenos Aires (sin indicación del año), pp. 16 y 18, ed. de
la Federación de las Sociedades Croatas en Sudamérica. En forma abreviada la
publica Dokumente zum Konflikt mit Jugoslawien und Griechenland, Ministerio
de Relaciones Exteriores del Tercer Reich, 1939/41 Nº 7, P. 51.
[72] Lemkin, o. c., p. 242.
[73] Gabriel
Louis-Jaray, "La Yougoslavie devant la guerre" (Revue Politique et
Parlamentaire, Nº 538, París, Sep.Oct. 1939, p. 73).
[74] Conde
Galeazzo Ciano: Diario, Ed. J. Jones Americana, Montevideo - Caracas
1952, pp. 91-92, 99-100-101, 111, 136, 140 y 143. La Editorial destacó que se
trata de la "traducción directa del italiano según las fotocopias del
manuscrito original". Eso será la causa de la equivocada transcripción del
apellido del doctor Macek como doctor Uncek, lo que no es el caso en la
edición italiana en la que el apellido del líder croata figura en forma
correcta.
[75]
Cf. Vladko Macek, In the Struggle for Freedom, Nueva York 1957, pp.
177-238; J. B. Hoptner o. c, pp. 171-300; Rudolf Kiszling, Die Kroaten, Graz-Koln
1956, pp. 153-165.
[76]
Cf. Lemkin, o.c. p. 242.
[77]
Cf. Lemkin, o. c., p. 243; Angelo Piero Sereni, "The Status of Croatia
under International Law" (The American Political Science Review,
Vol. XXXV, 1941, pp. 1144, dice, en cambio, que Pavelic ya el 7/4/41 invitó al
pueblo a separarse de Servia.
[78] Jere
Jareb, Pola stoljeca hrvatske politike, Buenos Aires, 1960, p. 82.
[79] Idem, p. 85 con
pormenores acerca de la declaración de Macek.
[80] Documents on German Foreign Policy (DGFP) Series D, Vol.
XII, Nº 311.
[81]
Lemkin, o.c. pp. 252 y 606 intitulada: Croatia-Establishment of the state
and its administration
[82] Por
ejemplo, A. P. Sereni, o. c., p. 1144 o Lemkin, c. c., p. 252.
[83] La
opinión sobre la primacía de Hungría en el reconocimiento de Croacia la
sostenían el Dr. Mladen Lorkovic, ministro de relaciones exteriores y el Dr.
Tihomil Drezga, director del departamento de asuntos jurídicos en el ministerio
de relaciones exteriores de Croacia. Drezga abordó ese tema en su estudio Postanak
i priznanje Nezavisne Drzave Hrvatske, Spremnost Nos. 163 y 164, Zagreb
1944.
[84] Pester
Lloyd, Budapest 11/4/1941 bajo el título Eine historische
Entscheidung, aludió no a la proclamación del N.D.H., sino a la orden de
Horthy para que el ejército magiar restituyese las regiones adjudicadas a
Yugoslavia después de la primera guerra mundial, "ya que con la
proclamación del Estado independiente y soberano de Croacia dejó de existir
(Yugoslavia) y se desintegró en sus partes integrantes". Véase también
DGFP XII, Nº 307.
[85] Hrvatski Narod, Zagreb, 23/4/1941, Nº 70, p. 10.
[86] Tal la
opinión del ministro Lorkovic, corroborada más tarde por DGFP XII, Nos. 324 y
331.
[87]
DGFP XII, Nº 317.
[88]
DGFP XII, Nº 331.
[89] La
información de DNB desde Roma del 7/4/1941, tomada de Stefani, y Giornale
D'Italia del 8/4/1941 bajo el título "Un mesaaggio di Pavelic al Duce
- La Croazia attende i soldati italiani".
[90] Véase
DGFU XII (el Memorándum del embajador alemán en Italia Mackensen del 14/4/1941
sobre sus conversaciones telefónicas con Rintelen y Ribbentrop antes de
reunirse con Mussolini para hablar del telegrama que Hitler pensaba dirigir a
Pavelic), Nº 337 (Rintelen, director de la división política del ministerio de
relaciones exteriores del Tercer Reich, transmite el 14/4/1941 al embajador el
texto del telegrama de Hitler a Pavelic sobre el reconocimiento y las
instrucciones de Ribbentrop a Mackensen para que, conseguida la conformidad del
Duce, remita inmediatamente el texto de Mussolini a Berlín a efectos de su
publicación simultánea. El texto del telegrama de Hitler no contiene
referencias a las futuras fronteras); Nº 338 (el informe de Mackensen a
Ribbentrop del 14/4/1941, a las 10.35 horas, sobre su conversación con
Mussolini respecto al reconocimiento de Croacia. Mussolini declara que con el
reconocimiento no quiere atarse las manos en cuanto a las fronteras y subraya
los derechos de Italia a Dalmacia, y que Pavelic le debe cursar un telegrama
similar al que envió él y Kvaternik a Hitler); Nº 341 (informe de Veesenmayer a
Ribbentrop del 14/4/1941, a las 14.12 horas, sobre su reunión con Pavelic en
Karlovac. Pavelic le manifestó que no tenía obligación alguna para con
Mussolini y que, una vez reconocido, desea ser recibido por Hitler); Nº 342 (Ribbentrop
informa el 14/4/1941, a las 15.50 horas, a Veesenmayer, en Zagreb, que ese
mismo día llegaría allí el jefe del gabinete del ministerio de relaciones
exteriores de Italia para volver con el telegrama de Pavelic a Mussolini.
Pavelic puede entregar a Anfuso el original del telegrama que fue transmitido a
Roma por canales alemanes, de modo que no hace falta, a efectos del
reconocimiento, enviar otro telegrama); Nº 343 (este documento contiene el
texto del aludido telegrama de Pavelic mediante el cual informó a Mussolini de
la proclamación de la independencia y solicita su reconocimiento por parte del
gobierno de Su Majestad el Rey y el Emperador de Italia); Nº 345 (el telegrama
de Mackensen a Ribbentrop del 14/4/41, a las 20 horas, relacionado con su
conversación con Mussolini acerca del telegrama de Pavelic: Mussolini no
insistirá en la cláusula territorial en el telegrama si Pavelic deja una
constancia por escrito a Anfuso que la cuestión de las fronteras será resuelta a
posteriori); Nº 346 (el memorándum sobre el informe telefónico de Mackensen
a Ribbentrop del 14/4/41, a las 21.30 horas, relacionado con el reclamo
italiano para que el telegrama de Pavelic fuera completado con la declaración
"de que las fronteras del Estado de Croacia serán fijadas de mutuo acuerdo
entre el gobierno croata y los gobiernos de las potencias del Eje". A la
vez los italianos proponen los textos de reconocimiento alemán e italiano del
N.D.H.); Nº 348 (el memorándum de Mackensen del 15/4/1941 en el que registra
que Anfuso trajo, tras reunirse con Pavelic, un agregado sobre las fronteras y
que los alemanes prefieren publicar únicamente los telegramas de Mussolini y de
Hitler a Pavelic, mientras los italianos proponían también la publicación de
los telegramas de Pavelic). Acerca del intermezzo de Karlovac, cf.
Filippo Anfuso, "Du Palais de Venise au Lac de Garde", París, 1949,
142-153. A la luz de los documentos citados el informe de Anfuso no es una
fuente fidedigna, pues escribe: "Avant midi, je remis á Mussolini le
télégramme, qui tout en reconnaissant les droits italiens, préludait aux
accords.." (p. 153). La cláusula territorial, de
la que en rigor se trataba, no implicaba por sí reconocimiento alguno de los
derechos italianos. Sobre el mismo tema ver: Eugen Kvaternik, "Ustaska
emigracija u Italiji i 10 travnja 1941" (Hrvatska Revija, Nº 1,
1952), especialmente el capitulo VI "Karlovacki intermezzo" (pp.
233-244); se trata de memorias del autor, muy crítico respecto a Pavelic, y que
se basa en el libro de Anfuso Roma-Berlino-Salé (1950), que considera
como "un documento de valor excepcional".
[91] En
cuanto a los textos de ambos reconocimientos véase Monatshefte für Auswärtige
Politik, tomo 6, junio 1941, pp. 465/6, y DGFP XII, Nº 364.
[92] Los
autores extranjeros (por ejemplo, P. A. Sereni, Rafael Lemkin, Hans-Joachim
Seeler), aducen el 16/4/1941 como la fecha del reconocimiento eslovaco, lo que
no es exacto, ya que el diario oficialista de Bratislava Slovák el
15/4/1941 publicó la noticia sobre el reconocimiento bajo el título Nemecko,
Talijansko a Slovensko uznaly samostatné Chorvátsko, de modo que resulta
correcto el punto de vista del Dr. T. Drezga, o. c. en la nota 20.
[93] Los
autores citados en la nota 29 alegan el 22/4/41 como fecha del reconocimiento
búlgaro, acaso por haber la agencia italiana Stefani transmitido la noticia sin
indicar la fecha del telegrama del zar y el representante de la agencia DNB en
Roma le dio la fecha del 22/4/41.
[94] Bukarester
Tageblatt del 7/5/41 informó acerca del reconocimiento del N.D.H.
por parte de Rumania y por esa causa los aludidos autores extranjeros, tomando
los datos uno del otro, o de A. P. Sereni, fechan incorrectamente este acto
como si hubiera ocurrido el día 7 y no 6 de mayo de 1941.
[95] Ver más
detalles sobre el reconocimiento del N.D.H. y los textos de los instrumentos
respectivos en: Milan Blazekovic, "Dokumenti o priznanju Nezavisne Drzave
Hrvatske". Hrvatska Misao, tomo 37, pp. 9-36, Buenos Aires 1966.
[96] Las
copias de los documentos referidos obran en poder del autor.
[97] DGFP
XII, Nº 389 (Informe de la legación alemana en Zagreb del 23/4/1941 a
Ribbentrop sobre la conversación con Pavelic referente a la delimitación) y el
Nº 443 (telegrama del director del departamento político, Woermann a la
legación en Zagreb del 3/5/1941 relativo al acuerdo sobre el linde
germano-croata).
[98] Narodne
Novine (Boletín Oficial), Año CVI, Nº 153, Zagreb 11/7/1942; Monatshefte
für Auswärtige Politik, tomo 6, p. 466. Los documentos existentes
concernientes a la delimitación croato-germana no justifican la afirmación de
Hory-Broszat de que, en virtud del acuerdo croata-alemán, el gobierno de
Pavelic estaba constreñido a reconocer la nueva frontera del Reich que corría
apenas a 20 kilómetros al oeste de Zagreb (Ladislaus Hory- Martin Broszat, Der
kroatische-Ustascha Staat 1841-1845, Stuttgart 1964, p.62). La frontera del
Tercer Reich se acercó a Zagreb, a casi 20 km debido a la ocupación y anexión
de la mayor parte de Eslovenia por Alemania, hecho que el gobierno croata no
pudo alterar al tratarse del territorio esloveno y no croata. Ver Nota 37.
[99] El
protocolo entre el ministro Lorkovic y el general Maric por un lado y el
enviado alemán Kasche y el consejero von Kamphoevener, por el otro, firmado en
Zagreb el 17/6/1941, resolvió los problemas de la comisión de delimitación,
dejando la comuna de Hum a Croacia, mientras que en el valle del Bregana la
línea fronteriza se desvió de la línea histórica por cuanto el camino
fronterizo perteneció a Croacia (Medjunarodni Ugovori 1941, ed. del
ministerio de relaciones exteriores de Croacia).
[100] DGFP
XII, Nº 378 y 385 sobre las conversaciones de Ribbentrop con Ciano en Viena
21-22 de abril de 1941, relativas a las fronteras o el reordenamiento del ex
territorio yugoslavo; Nº 363, con las instrucciones de Ribbentrop a Mackensen
respecto a la decisión de Hitler sobre la frontera alemana en Eslovenia, de lo
que Mackensen tuvo que informar a Mussolini. Cf. Ciano's Diplomatic Papers, pp. 436-9, ed.
Malcolm Muggeridge, Londres 1948.
[101] Galeazzo
Ciano, Tagebücher, Berna, 2da. ed. 1947. La nota del 24/4/1941. DGFP
XII, Nº 396 (el informe de Mackensen sobre los planes de Ciano para las
próximas negociaciones con Pavelic), y Nº 428 (el informe de Mackensen sobre el
análisis que hizo Ciano de las negociaciones en Ljubljana).
[102] En
cuanto al texto de la ley sobre la corona del Rey Zvonimir consultar Monatshefte,
pp. 467-8.
[103] El texto
del acuerdo en Monatshefte, pp. 468-9 y en Medjunarodni Ugovori
1941, ed. del ministerio de relaciones exteriores de Croacia.
[104]
Hory-Broszat, o.c., p. 67.
[105] Medjunarodni
Ugovori 1941, pp. 115-122. No se logró la rectificación de la
frontera. La Nota Verbale italiana del 14/11/1941 - XX contiene el punto
de vista italiano, sosteniendo que la comuna de Radatovici perteneció a Dravska
Banovina (Eslovenia).
[106] DGFP
XII, Nº 291 contiene las intenciones generales de Hitler para la organización
ulterior del espacio yugoslavo en forma de un memorándum no firmado refrendado
por Ritter y Woermann como 2º agregado al documento sumamente secreto
OKW/L(IV/Qu) Nº 4434/41 9.Kdos.-Chefs. del 3/4/41, que no fue hallado. Allí,
en el punto 2º se dice de Croacia: "Croatia will become an autonomous
state, probably under Hungarian influence". En el punto 5º se expresa:
"The part (up to the Danube), formerly Hungarian, which borders on
Hungary, will fall to Hungary". (Respecto al punto 2º véase DGFP XII, Nº
282 sobre el informe de Erdmannsdorff del 6/4/41, donde se mencionan las
promesas territoriales que hizo Hitler a Hungría, "including those
regarding Croatia and access to the Adriatic" y el Nº 287 en el que
Erdmannsdorff informa el 6/4/41: "Bárdossy remarked further that Hungary
did not make any claim to Croatia, since the Croats were unreliable people who
had come to terms with Vienna in the past and now with Belgrade. A loose affiliation
with Hungary could be considered only if the Croats desired it. On the other
hand the Hungarians did desire access to the Adriatic Sea; with respect to that
one could come to an agreement also even with an independent Croatian state if
there should be one". En cuanto al punto 5º, es decir, a los territorios que
deben pertenecer a Hungría, Hitler dispone en sus "Instrucciones
provisorias para la repartición de Yugoslavia" (Vorläufige Richtlinien
für die Aufteilung Jugoslawiens, del 12/4/1941 -OKW/W. F. ST./Abt.L.
(IV/Qu) Nº 0064/41 g. Kdos) en el punto 2º: "Das Uebermur-Gebiet
(Prekomurje) fällt geschlossen an Ungarn im Zuge des historischen Grenze. Eine
Aussiedlung der in Nordwestteil des Gebietes lebenden Deutschen für einen
späteren Zeitpunkt ist in Betracht gezogen worden. Uebergabe
des Gebietes an die Ungarn regelt das Oberkommando des Heeres". (Respecto
a Croacia el punto 6º reza: "Kroatien wird innerhalb der Volkstumsgrenzen
ein selbständiger Staat. Von deutscher
Seite erfolgt keine Einmischung in die innerpolitischen Verhältnisse". En lo
concerniente a Bosnia y Montenegro, el punto 7º dice: "Die politische
Gestaltlung dieser Gebiete bleibt Italien überlassen". El
14/4/41 Ribbentrop informó telegráficamente a Erdmannsdorff en Budapest que
Hungría solicitó "...occupation of the upper Mur region south of the Mur,
north of the Drava, the general area east of Maribor", y lo instruyó para
que respondiera: "The Führer agrees to the Hungarian occupation of the
Prekomurje and region between the Mur and the Drava, in so far as it belonged
to Hungary before the World War (I), as soon as the rear comunications of the
Second Army permit. The ultimate territorial disposition of these areas shall
-independent of the military occupation- be subject to later settlement". Informando
del cumplimiento de las instrucciones recibidas, Erdmannsdorff telegrafía el
mismo día: "The Regent and the Hungarian Government also laid claim in
principle... Mur region and the region between the Mur and the
Drava, since it had formerly been undisputed Hungarian territory and had
belonged to Hungary but not to Croatia. The
Hungarian-Croatian border bad run along the Drava. To be sure, the Hungarian
Government was prepared to negotiate with the Croatians in a friendly spirit
later on about the possible return of individual portions of territory between
the Mur and the Drava". Sobre el fondo histórico y étnico de Medjimurje,
consultar: Dr. Milan Blazekovic, "Poviestna pripadnost
Medjimurja", Hrvatska Misao, tomo 14-15, pp. 5-50, Buenos Aires 1955.
[107] DGFP
XII, Nº 366 contiene el informe de Weizsäcker, subsecretario en el ministerio
de relaciones exteriores, acerca del memorándum del enviado húngaro en Berlín,
Sztójay del 17/4/41, relacionado con la ocupación y la postergación de la
reincorporación de las ex regiones húngaras a pedido de Hitler. En
el último párrafo se dice: "Between April 11 and 13 Hungary has taken
possession of the Mur area, of the triangle Danube-Drava (Baranya) and of the
Backa. Through the proclamation of the Regent on April 11, Hungary has
recognized autonomous Croatia". Cabe observar en cuanto a Medjimurje
que, de acuerdo al parte del comandante del regimiento de caballería croata,
Ivan Zagar, del 16/4/41, el ejército húngaro entró en Cakovec, sede de
Medjimurje, el 16/4/41 a las 16.30 horas. (Véase: Dr. Milan Blazekovie, Medjimurje
u hrvatsko-madjarskim odnosima, "Godisnjak Hrvatskog Domobrana",
pp. 163-174, Buenos Aires 1954).
[108] DGFP
XII, Nº 396 (el memorándum del 24/4/41 sobre los resultados de las
conversaciones germano-italianas relativas a la reorganización del ex
territorio yugoslavo) y Nº 534 (la circular dirigida a todas las
representaciones diplomáticas alemanas del 17/5/41, en la que se dice que las
negociaciones y la fijación de la frontera no terminaron todavía, pero que el
Estado croata abarca a las provincias de Croacia, Eslavonia, Srijem, Dalmacia
(en parte), Bosnia y Herzegovina).
[109] La copia
de la nota Nº 1089/41 del 28/5/41 obra en poder del autor.
[110] El texto
del Decreto Ley del 7/6/41 en "Medjunarodni ugovori", Zagreb 1941;
Marko Sinovcic, NDH u svietIu dokumenata, Buenos Aires 1950, p. 251; texto
inglés: Lemkin, o.c., p. 607.
[111]
Sinovcic, o. c., p. 252.
[112] El acta
del 4/6/41 correspondiente "al resultado de las negociaciones sobre el
territorio fronterizo croata-servio". Fueron fijadas las comunas que
conforman el territorio del Srijem oriental, y que eran de interés especial
para las autoridades militares alemanas, y en las que la educación y el poder
judicial pasó inmediatamente a manos croatas. En la aplicación de dicho tratado
y por disposición del ministerio de relaciones exteriores de Croacia Nº 3522
del 5/7/41, las autoridades croatas asumieron hasta 15/7/41 la educación, la
judicatura, los asuntos internos, la silvicultura, agricultura y sanidad,
labrándose el acta respectiva con fecha 15/7/41 "sobre la asunción de la
administración estatal en la jurisdicción de la ciudad de Zemun y sus
alrededores por parte del Estado Independiente de Croacia". Esa acta fue
firmada por los apoderados del gobierno croata y los plenipotenciarios del
comandante militar alemán en Servia. El 25 de septiembre fue labrada el acta
"sobre las tratativas relativas a la entrega de Zemun y del Srijem
oriental a la exclusiva administración del Estado croata". De dicha acta
se desprende que quedó formada una comisión mixta para "asegurar el
abastecimiento de las tropas de ocupación y de los
,habitantes de Belgrado desde el territorio de Zemun y del Srijem
oriental"; también se formó otra comisión para los problemas "aduaneros,
monetarios, de divisas, liquidación y tránsito (especialmente el problema de
pasaportes y del pequeño tráfico fronterizo)". A continuación prosiguieron
las tratativas definitivas en Zemun 3/10/41, protocolizadas el 4/10/41,
fijándose el 10/10/41 como fecha de la entrega de este territorio a la
administración exclusiva del Estado de Croacia. El 16/10/41 Pavelic agradeció a
Hitler la restitución del Srijem oriental y el canciller Lorkovic al mismo
tiempo hizo lo mismo a Ribbentrop, quien en su respuesta significó su
satisfacción "dass mit diesel Massnhame auch diese noch ausstehende Frage
der Festsetzung der Grenzen des neuen Kroatien ihre endgültige Regelung
gefunden hat". (Copias de los documentos citados en esta nota se hallan en
poder del autor). DGFP XII, Nº 589 (el informe telegráfico del enviado alemán a
Berlín del 4/6/41 sobre las negociaciones celebradas en Zagreb) menciona en la
nota 4 el tratado del 4/10/41 y la carta de Pavelic a Hitler del 16/10/41.
[113] El texto
de este acuerdo, valioso para juzgar los derechos y los deberes del ejército
alemán en Croacia no fue hallado. Probablemente a
ese acuerdo alude A. P. Sereni (o.c., p. 1149, nota 14) cuando escribe:
"By agreement with the Croat government, German troops will be stationed
in the city of Zemun, on the Southern bank of the Danube, for the duration of
the war". Tampoco pudo hallar ese documento el Institut für
Zeitgeschichte de Munich, ni Bundesarchiv-Militärarchiv en Coblenza, ni
siquiera Militärgeschichtliches Forschungsamt en Freíburg im Breisgau.
[114] Sobre el
texto de este acuerdo consultar: Medjunarodni Ugovori, Zagreb 1941. La
frontera con Montenegro no satisfizo íntegramente los deseos del gobierno
croata a causa de una parte de Sandzak con mayoría musulmana croata. Sobre este
tema conversó Pavelic con Mussolini el 18/5/41 en Roma, pues los habitantes de
algunos distritos establecieron a las autoridades croatas y solicitaron su
incorporación al Estado de Croacia. En la nota Nº 1089 del 18/5/41 al enviado
alemán (ver nota 46), por la cual Pavelic fijó la línea fronteriza con Servia y
que será ocupada por las tropas croatas, se expresa: "Al este de la línea
fronteriza indicada vive la población musulmana croata, en primer lugar en los
distritos de Sjenica y Bijelopolje. Esa población, mediante numerosas
manifestaciones, delegaciones y pedidos escritos expresó ferviente deseo de
integrarse al Estado independiente de Croacia. Por ello vengo a solicitar que
la ocupación de esa línea fronteriza no sea considerada como renuncia del
gobierno croata a esa región". Pavelic en la carta dirigida a Mussolini el
13/6/41 plantea la cuestión de las fronteras con Montenegro y, recordando su
conversación con el Duce en Roma, propone "la frontera histórica de ese
país y de Herzegovina tal como existió hasta 1918", y en Sandzak "la
línea que enlaza con la línea ya fijada con el comando militar alemán en
Belgrado en el espíritu de la decisión del Führer, o sea que el linde entre
Croacia y Servia lo establecerá el gobierno croata. La delimitación que propongo
en el Sandyacato de Novi Pazar corresponde en líneas generales a la composición
étnica de esa región". Sobre ese tema se discutió también en Venecia con
motivo de la adhesión de Croacia al Pacto Tripartito el 15/6/41, pero la
respuesta final fue negativa.
[115] DGFP
XII, Nº 388 (telegrama al enviado alemán en Zagreb del 23/4/41) y Nº 398 (el
memorándum del 24/4/41 sobre los resultados de las negociaciones
germano-italianas respecto a la reestructuración del ex territorio yugoslavo) -
Cf. Hory-Broszat, o. c., pp. 65/66.
[116]
Cf. Rudolf Kiszling, Die Kroaten, Graz-Köln 1956, pp. 175/6. De las
instrucciones para la aplicación del Acuerdo de Zagreb del 19/6/1942,
impartidas por el gobierno croata a sus órganos ejecutivos en la II y III zona,
se infiere el nacimiento de dichas zonas, sus fronteras y atribuciones. Sobre
las consecuencias perniciosas de la reocupación italiana, es decir la creación
de la II y III zona, y la no observancia del Acuerdo de Zagreb por parte de las
autoridades militares italianas, véase Spomenica Ministarstva Vanjskih
Poslova o reokupaciji obalnog pojasa i cetnickom pitanju de 1943 (Sinovcic,
o. c., pp. 260/266).
[117] Con la
nota verbal Nº 1088141 del 31/5/1941 se notificó a la legación italiana la
bandera estatal y la insignia de la armada croata. Con la nota verbal del
4/6/1941/XIX la legación italiana informó al ministro de relaciones exteriores
de Croacia que dicha notificación fue remitida al gobierno italiano. El mismo
día y con idéntica nota la legación croata en Berlín notificó al gobierno alemán.
[118] De
acuerdo al texto de la notificación, la mayoría de esos Estados tomó nota
tácitamente de las señas indicadas, mientras que Bulgaria (la nota de su
legación en Zagreb Nº 397 del 24/9/41) y Eslovaquia (con la nota de su legación
en Zagreb Nº 1362 del 10/10/41) contestaron expresamente que no tenían reparos
que hacer a las señas referidas.
[119] Por
ejemplo con Hungría (notas verbales Nº 2019/41 del 30/7/1941 del ministerio de
relaciones exteriores de Croacia a los ministerios del exterior de Suiza y
España).
[120] Ver los
textos correspondientes en Medjunarodni Ugovori 1943, pp. 1-96. El
gobierno croata entregó la nota, fechada el 31/1/1944 a la Comisión
Internacional de la Cruz Roja en la que declaró "que les dispositions de
la Convention de Geneve de 1929 relative au traitement des prisonniers de
guerre seront, autant que faire se peut, appliquées par analogie aux internés
civils, resortissants des pays ennemis, qui se trouveraient en état de guerre
avec l'Etat Indépendant de Croatie". (Texto en castellano, Studia
Croatica, "La Tragedia de Bleiburg" Nos. 10-13, pp. 213-285).
Croacia, pues, procedió conforme a la práctica usual en las relaciones
internacionales al aprobarse el proyecto de Tokio, en la XV Conferencia
Internacional de la Cruz Roja en 1934. Una obligación similar fue asumida por
Alemania, Japón, Francia, EE.UU., Gran Bretaña, Italia, etc. Croacia observó
estrictamente las disposiciones de las Convenciones relativas al tratamiento de
los prisioneros de guerra de los Estados Unidos y Gran Bretaña, países con los
cuales se hallaba en guerra desde el 14/12/1941, después que a esos países un
día antes declararon la guerra Bulgaria, Rumania, Eslovaquia (¡declaración de
guerra discutible!) y Hungría, mientras que Alemania e Italia declararon la
guerra a los Estados Unidos de América el 11/12/1941. Mientras Croacia trató
correctamente a los aviadores prisioneros aliados, la manera con que
procedieron las autoridades militares aliadas para con los prisioneros
militares y civiles croatas al finalizar la guerra en la mayoría de los casos
constituye la contravención de dicha convención internacional. (Véase: La
Tragedia de Bleiburg, edición especial de Studia Croatica, Buenos Aires
1963, pp. 30-33).
[121] Cf.
Medjunarodni ugovori 1941.
[122] Ploetz:
Auszug aus der Geschichte, ed. 26, Würzburg 1960, p. 1242.
[123]
Medjunarodni Ugovori 1941, 1942 y 1943. Cf. Dr. Franjo Zilic, Koje je obaveze
bivse jugoslavenske drzave preuzela Nezavisna Drzava Hrvastka. "Mjesecnik
- glasilo Hrvatskog pravnickog drustva, Nº 10, Zagreb 1943, pp. 465-469.
[124]
Medjunarodni Ugovori 1941, 1942 y 1943. El status especial del grupo étnico
alemán en Croacia (die deutsche Volksgruppe in Kroatien) no fue arreglado por
un acuerdo internacional entre Croacia y Alemania, sino por las leyes croatas
del 21/6/1941 y 30/10/1941, respectivamente.
[125] Respecto
al texto croata e italiano de los Acuerdos de Roma del 18/5/1941 ver:
Medjunarodni ugovori 1941, y respecto al texto italiano y alemán de los mismos,
véase: Monatshefte, o. c., pp. 468- 474.
[126]
Sinovcic, o. c., p. 101; Sereni, o. c., p. 1149. Tras la firma de los Acuerdos
de Roma y la orden de Mussolini, cambió la actitud del ejército italiano. Sobre
los excesos de las tropas italianas durante los primeros días dan testimonio
numerosos informes procedentes de la zona de ocupación italiana
[127] La
comisión permanente se reunió varias veces por iniciativa de Italia en Roma,
Venecia, Fiume y Zagreb, sin poder preparar convenio alguno, previsto por los
Acuerdos de Roma, de modo que Croacia no firmó con Italia tratado alguno
diferente de los que firmó con otros países vecinos. Más aún, Croacia no
observó la obligación contraída de no mantener la flota de guerra, pues a sus
unidades marinas las envió al Mar Negro. Es correcta, por lo tanto, la
conclusión de que pese al desinterés político alemán y el papel preponderante
militar y económico en Croacia, conferido a Italia en virtud de los Acuerdos
del 18/5/41, "tanto los croatas como los alemanes no extraían de ello las
consecuencias" (Hory-Broszat, o. c., p. 69).
[128] En este
estudio nos hemos circunscripto a los acuerdos, tratados y actos jurídicos
unilaterales como elementos para apreciar el status internacional de Croacia,
de modo que omitimos los momentos políticos y los estados de hecho que
motivaron y que se mencionan, en casos necesarios, en las notas.
[129]
Medjunarodni Ugovori 1943, pp. 317-320. Sin embargo, no fue concedido el
agréement a Antonio Tamburini, designado enviado de Mussolini, porque el
gobierno nacional republicano rehusó reconocer la declaración de Pavelic sobre
la disolución de los Acuerdos de Roma. Según el texto de la nota de Anfuso Nº
14776 del 17/11/1943, por la que él en su calidad de embajador italiano en
Berlín devuelve por inaceptable la nota que le entregó la legación croata en
Berlín por orden de su gobierno, no es verídica la reseña que hace Anfuso de la
refutación de la nota croata en su obra Da Palazzo Venezia al Lago di Garda,
donde se dice con despecho que solicitó una copia más, pues no podía
"separarse de ella por sus numerosos sellos, que la constituían en un
ejemplo peculiar del arte popular croata". Ver el texto de la nota
italiana en J. Jareb, o. c., p. 110
[130] Según
Reinhold Horneffer (Die Entstehung des Staates, Tübingen 1933) de modo
revolucionario y por tanto antilegal se constituyeron los Estados Unidos de
Norteaméirica en 1776 (p. 206), Bélgíca en 1830 (p. 182), Checoeslovaquia en
1918 (p. 235), el Estado de los Servios, Croatas y Eslovenos en 1918 (pp.
226-229) y Polonia en 1919 (p. 246). Todos esos Estados hasta su concretización
definitiva atravesaron por el período nasciturus, Estado in statu nascendi,
Estado que nacia, pues en todos los casos apuntados se trataba del nacimiento
del Estado mediante secesiones, efectuadas no en base de una norma del país
madre sino como resultado de hechos revolucionarios del Estado in statu
nascendi, que dicta a sí mismo la norma, la ley fundamental, la constitución y
con ello se convierte en Estado en el sentido riguroso del término. Por
supuesto, en el caso de Croacia, que surgió en la guerra mundial y de allí
provino la ocupación del Estado en desaparición, no hay similitud total con el
origen de los Estados citados precedentemente; existe similitud únicamente con
los Estados surgidos después de la primera guerra mundial, con la diferencia de
que el origen de tales Estados fue sancionado por tratados de Paz.
[131] Sereni,
o. c., p. 1147.
[132] El
criterio de que Albania en ese tiempo estuvo en unión personal con Italia lo
sustenta también el Dr. Bodo Dennewitz en su libro Volk und Staat in Lehre,
Geschichte und Gegenwart (Staatslehre), Viena 1943, p. 318.
[133] A.
P. Sereni, The Legal Status of Albania, "The American Political Science
Review", Vol. XXXV, pp. 311 y ss.
[134]
Efectivamente, el rey designado por el jefe de la casa de Saboya no llegó a ser
el efectivo rey de Croacia e Italia no hizo nada para imponerlo
[135] Sereni,
o. c., p. 1149.
[136] La
inexactitud de este aserto está comprobada también en el trabajo del general
Rudolf Kiszling, "Die Wehrmacht des Unabhängigen Staates Kroatien
1941-1945". publicado en Oesterreichische Militärische Zeitschrift, año
1965, Nº 4, que reproducimos en la versión castellana en otro lugar del
presente tomo.
[137] Croacia
envió al frente oriental unidades bajo el mando supremo del ejército alemán.
Una parte de esas unidades cayó prisionera en Stalingrado. Acerca de su suerte
posterior escribe Milovan Djilas en Conversations with Stalin, Nueva York 1962,
pp. 39-40. Los voluntarios croatas en el frente oriental, integrados en el
ejército italiano, eran poco numerosos y no se destacaron.
[138]
Sereni dice textualmente: "Thus the subordination of Croatia is not
accomplished throngh legal measures..." (o. c.,
p. 1159). No obstante, cree que existió una subordinación de hecho, que deriva
indirectamente de los tratados separados sobre cuestiones especiales "and
even more through de facto situations which practically give Italy the almost
complete control of the whole internal and international life of the Croat
state" (idem). Que ese juicio es insostenible lo prueba el hecho de la
línea divisoria entre las tropas aliadas, alemanas e italianas, en Croacia y la
posición política y militar predominante de Alemania en Europa, ya que -pese al
desinterés formal de Berlín respecto a Croacia- su preponderante influencia se
sentía en Croacia.
[139] DGFP XII, Nº 634. El
ministro Lorkovic en la nota en que comunicó al consul John James Meilly la
decisión del gobierno croata de cerrar el consulado norteamericano, recalcó
expresamente las obligaciones contraídas con la adhesión de Croacia al Pacto
Tripartito.
[140] DGFP XII, Nº 576. En el
agregado de este telegrama Berlín sugiere a Zagreb, Sofía y Bratislava declarar
que se hallan en estado de guerra con Inglaterra también.
[141] La
declaración de guerra de Eslovaquia a los Estados Unidos es dudosa, según se
colige del libro del profesor Ferdinand Durcansky, Biela Kníha-Právo Slovákov
na Samostatnost vo Svetle Dokumentov, primera parte, Buenos Aires 1954, pp.
227-234. Según la constitución eslovaca el presidente de la república declara
la guerra con la aprobación previa del parlamento. En el proceso promovido
contra el presidente Dr. José Tiso, la parte acusadora no pudo probar que el
presidente había firmado sólo o con la participación del parlamento la
declaración de guerra. Por otra parte, Jack McFall, secretario adjunto en el
Departamento de Estado, en su carta dirigida al senador James H. Duff, del
2/10/1951, explica el punto de vista de la cancillería norteamericana en los
siguientes términos: "Como los Estados Unidos nunca reconocieron a la ex
República de Eslovaquia, no recibieron la declaración formal de guerra por
conducto diplomático normal. Por ello el gobierno de los Estados Unidos no tomó
nota de la información de la agencia noticiosa alemana (DNB), despachada en
Bratislava el 13/12/1941 y publicada en el "New York Times", de que
el ex gobierno eslovaco había recurrido a ese paso. La prueba de semejante
declaración de guerra que se halla entre los papeles del Departamento de Estado
es por eso sólo indirecta" (o. c., p. 228). Por analogía el mismo criterio
debería valer para la declaración de guerra por parte de Croacia a los Estados
Unidos, por cuanto son idénticas las circunstancias desde el punto de vista
norteamericano. En opinión del gobierno croata semejante criterio de Washington
sería desfavorable para Croacia en caso de que la guerra terminara con un
compromiso, pues en ese caso no estaría presente en la mesa de las
negociaciones. Sin embargo, las autoridades norteamericanas de ocupación en
Europa trataron a los representantes diplomáticos de Eslovaqia y Croacia como a
los representantes de los países que estaban en guerra con los Estados Unidos.
Así W. M. Dennis (Sp. Agt. C.I.C, -SAIC) dirigió el 28/7/1945 "a los
representantes de los ex gobiernos de Alemania, Hungría, Bulgaria, Eslovaquia,
Croacia. Rumania, Italia, a sus familias y al personal", internados a la
sazón en Bad Gastein en Austria, un comunicado acerca de su status de
internados diciendo expresamente: "As representatives of a country
formerly at war with the United States and/or other Allied countries you have
been interned pending further dispositions". (La copia de dicho comunicado
obra en poder del autor qne era uno de los interesados directos). Asimismo el
Departamento de Estado confirmó en 1943 al señor Maclintock, encargado de negocios
de los Estados Unidos de Helsinski, que es verdad que Croacia se halla en
estado de guerra con los Estados Unidos de América y que debe cortar todo
contacto y conversaciones con el enviado plenipotenciario croata, Dr. Ferdo
Bosnjakovic.
[142] Sereni,
o. c., p. 1150.
[143]
Hory-Broszat, o.c., p. 125 (el pacto de no agresión entre los guerrilleros
servios chetniks y el general italiano en Dalmacia Ambrosio del 11/8/1941).
[144]
Cf. Hermann Neubacher, Sonderauftrag Südost 1940-1945, Berlín-Frankfurt, ed.
1957, p. 14.
[145] Contra
las vulneraciones de la soberanía croata y contra otros excesos cometidos por
las autoridades militares alemanas, el gobierno croata protestó enérgicamente,
como por ejemplo en el caso de la destitución del prefecto de Sarajevo por
vacilante y sin consultar al gobierno croata (Hory-Broszat, o. c., p. 141).
Hory-Broszat se refieren también a otro caso: "Cuando en abril de 1944
fueron muertos en los lugares Otok, Gruda y otros en Dalmacia, más de 400
hombres y mujeres croatas por los integrantes de la División SS 'Prinz Eugen',
se indignó incluso el enviado alemán Kasche y calificó esos excesos como
'injustificados' y 'sin sentido', pues se trataba de represalias en la-mayoría
de los casos contra inocentes" (Id. p. 169). En el mismo lugar se menciona
la promemoria, fechada el 12/4/1944, de Otto von Erdmannsdorff, consejero y
jefe de la división política del Ministerio de relaciones exteriores del Tercer
Reich, sobre una nota de protesta que entregó el encargado de negocios de
Croacia en Berlín, pero sin más comentario. Sin embargo, resultan interesantes
las circunstancias relacionadas con dicha nota de protesta y características
para las relaciones germano-croatas de aquel período. Tras la capitulación de
Italia en Zagreb se creó el Ministerio para las regiones liberadas, encabezado
por el Dr. Edo Bulat, quien enseguida salió con su comitiva a Split para asumir
el poder en nombre del gobierno croata. Cerca de Klis fueron cercados por
fuertes unidades comunistas. Los salvó una tropa acorazada alemana. En reconocimiento
al valor de un batallón de la SS División 'Prinz Eugen' cercado junto con los
croatas, una calle de Split fue designada con el nombre de dicha división.
Cuando más tarde algunas unidades de esta misma división perpetraron la arriba
mencionada matanza de los croatas en la región de Cetina, el ministro Bulat
cambió el nombre de la calle poniéndole el de "Cetinskih zrtava"
(víctimas de Cetina) y envió informes telegráficos al Dr. Stijepo Peric,
ministro de relaciones exteriores, que los remitió a la legación croata en
Berlín, con la orden de formular la más enérgica protesta. En efecto, en la
nota de protesta se exigía el castigo más severo para el comando responsable
alemán y se amenazaba "con otras medidas" si este pedido no fuera
satisfecho. Invitado por el consejero Erdmannsdorff acudió el Señor Sambunjak
en calidad de encargado de negocios de la legación croata en Berlín.
Erdmannsdorff le leyó la respuesta del gobierno alemán sin entregársela y pidió
le explicara si la amenaza "con otras medidas" por parte de Croacia
significaba la declaración de guerra. El entredicho fue por fin dirimido con la
dimisión del ministro Peric.
[146] Tal
posibilidad abría la tentativa del golpe de Estado en 1944 por parte de los
ministros del ejército e interior (A. Vokic y M. Lorkovic), conjuntamente con
los diputados nacionales del Partido Campesino Croata (Tomasic y Farolfi).
Dicho putsch "debió llevar a Croacia al lado de los Aliados"
(Encyclopedia Britannica 1964, "Croatia-Indepenent State of Croatia").
Sin embargo, con anterioridad a ese putsch y tal vez como su estímulo tardío,
el Estado de Croacia hubiera podido mantenerse si los Aliados occidentales
hubieran intentado realizar su desembarco planeado en la costa oriental
adriática, como luego en la Conferencia de Teherán (28/11-1/12/1943) había
propuesto Churchill, y que Stalin rechazó enérgicamente, y sí en ese caso
hubieran tropezado con la oposición de los guerrilleros dle Tito (Fitzroy
Maclean, Tito - the man who defied Hitler and Stalin, Ballantine Books, Nueva York,
p. 239), o hubieran encontrado la resistencia aunada comunista-germana que con
esa finalidad presuntamente ya negociaban (Walter Hagen /Wilhelm Hoettl / Die
Geheime Front, Zurich 1950. p. 267; Maclean, ídem p. 164; Marcelle
Adler-Bresse, "Tito a-t-il négocié avec les allemands?", Revue
d'histoire de la 2e guerre mondiale, París 1956, Nº 22: Jacques de Launav,
Secrets Diplomatiques 1949-1945, Bruselas 1963, pp. 70/71; Rudolf Kiszling, Die
Kroaten, Graz-Köln 1956; pp. 199/200; Hory-Broszat, o. c., pp. 144-146; sobre
dichas negociaciones, por lo menos en lo que concierne a la suspensión de la
lucha de los guerrilleros contra los alemanes y los croatas, ver in extenso:
llija Jukic, Pogledi na proslost, sadasnjost i buducnost hrvatskog naroda,
Londres 1965; pp. 148-513). En ese caso se hubiera concretado tal vez el plan
de los "guerrilleros blancos" croatas, integrados por las unidades
ustachi, que se plegarían a los Aliados con la condición de preservar al Estado
de Croacia. Esta cuestión quedó sin indagar hasta ahora.
[147] Horneffer, o. c., p. 228.
[148] Charles Rousseau, Droit
International Public, París 1953, p. 228: "Il peut d'ailleurs arrieer,
spécialement au cas de sécession, que l'indépendance de l'Etat soit éphémere et
que celui-ci disparesse au bout de quelques annees, lorsque l'Etat demembré
rétablit son autorité sur le territoire qui s'éstait detaché de lui (es.:
Montenegro, 1878-1918; Géorgie et Arménie, 1918-1921; Etats baltes, 1917-1940;
Mandchoukouo, 1932-1945; Croatie, 1941-l945)".
[149] Acerca
del desarrollo de la organización estatal y de las atribuciones de las
autoridades de ocupación en Servia y Montenegro ver: Lemkin, o. c., pp. 247-251
y 589-602.
[150] Cf.
Hansjörg Jellinek, "Der automatische Erwerb und Verlust der
Staatsangehörigkeit durch völkerrechtliche Vorgänge, zugleich ein Beitrag zur
Lehre von der Staatensukzession", Berlin-Detmold-Köln 1951, p. 193.
[151] Jellinek, idem.
[152]
Hans-Joachim Seeler, Das Staatsangehörigkeitsrecht von Jugoslawien, Frankurt am
Main - Berlín 1956, p. 30. Además, es insostenible la opinión de Melville, ya que,
sin conocer los motivos de la crisis de Yugoslavia desde su constitución en
1918 hasta 1941, confunde las causas con sus consecuencias.
[153] Notes
Documentaires et Etudes, Nº 246, serie europea (XLVII) del 27/12/1946, citado según
Jellinek, p. 194. Aquí cabe notar que el artículo 1º aprobado de la
constitución reza: "La República Federativa Popular de Yugoslavia es un
Estado federativo popular de forma republicana, una comunidad de pueblos
iguales quienes, en virtud del derecho de autodeterminación, incluyendo el
derecho a la separación, expresaron su voluntad de vivir comúnmente en el
Estado federal". Este artículo de la constitución que fue aprobado, no
implica la continuidad estatal entre la primera y la segunda Yugoslavia, sino
por el contrario evidencia que se trata de un nuevo Estado. Lo demuestra toda
la historiografía yugoeslava sobre el alcance de la segunda reunión del AVNOJ
(El Consejo Antifascista de la liberación nacional de Yugoslavia), conforme se
desprende en forma inequívoca de la reseña de la literatura pertinente en el
trabajo de Jovo Mihaljevic "Osvrt na objavljenu gradju i literaturu o
Drugom. zasjedanju AVNOJ-a", reseña que fue publicada con motivo de
cumplirse 20 años de dicha reunión en Jugoslovenski Istorijski Casopis, órgano
de la federación de las asociaciones de los historiadores de Yugoslavia, Nº 14,
Belgrado 1963, pp. 2-23.
[154] Jellinek, o. c, p. 194.
[155] Rousseau, o. c., p. 298. A la luz de los
documentos citados en la sección III del presente estudio es totalmente
inadecuada la calificación del reconocimiento de Croacia por las Potencias del
Eje como co-beligerante. (Georg Schwarzenberger, A Manual of International Law,
vol. 1, 4, ed. Londres 196, p. 71: "During the First World War, some of
the Allied and Associated Powers recognized as co-belligerents both the
Checoslovak and Polish National Committees and in the Second World War, the
Axis Powers granted recognition of a comparable character to the "Emperor
of Chine", the State of Croatia, and the Provisional Government of Free
lndia").
[156] Rousseau, o. c., p. 349.
[157]
Idem, p. 292.
[158] J.
L. Brierly, The Law of Nations, Oxford
1949, p. 123.
[159] Cf.
Jellinek, o. c., p. 115 y Bohdan Halajczuk, Los Estados conquistados ante el
derecho internacional, Buenos Aires 1950, pp. 47-52.
[160] Por ejemplo H. Lauterpacht (Recognition in international Law,
Cambridge University Press, 1947, pp. 27-28) y Chen, T. 0. (The
International Law of Recognition, Londres 1951, p. 58) en términos casi
idénticos dicen que el Manchukuo no tuvo el título de ser reconocido como
Estado, por cuanto, controlado política y militarmente por el Japón, no reunía
el primer requisito del Estado (Statehood), es decir, la soberanía ejercida por
un gobierno independiente. Ambos autores concluyen que eso es válido también
para "las formaciones pasajeras como Eslovaquia y Croacia durante la
segunda guerra mundial". En primer lugar, no cuesta constatar post festum
la transitoriedad de un Estado, y en segundo lugar, Eslovaquia no fue creación
de la segunda guerra mundial, pues se formó como Estado seis meses antes de
estallar ésta y fue reconocida por todas las grandes Potencias, salvo Estados
Unidos de Norteamérica; en tercer lugar, el gobierno croata fue independiente
de hecho y jurídicamente en el ejercicio de la soberanía estatal, en el marco
de la esfera de los intereses a la que perteneció. Fuera de esa comunidad de
intereses podría argüirse sobre la dependencia o independencia del gobierno
croata únicamente en el caso de haberse enfrentado con alguna alternativa
cuando podría medirse el grado de su independencia. Pero, gracias a la ayuda
anglosajona primero a los guerrilleros nacionalistas servios chetniks y luego a
los guerrilleros comunistas en su lucha contra el Estado de Croacia en primer
término y en segundo término contra los alemanes, el gobierno croata jamás se
halló frente a una alternativa en el plano de la política exterior. Por lo
demás, es decisivo el interés político, especialmente durante la guerra, que se
justifica de distintos modos sobre todo cuando se trata del no reconocimiento.
Eso se refleja claramente en las consideraciones de A. P. Sereni, quien
escribió sobre el status jurídico de Croacia durante su existencia, aduciendo
argumentos en pro y en contra, concluyendo: "The refusal of the United
States to recognize the dismemberment of Yugoslavia and the formation of the
Croat state thus appears justified not only on moral and political but on
strictly legal grounds as well" (o. c, p. 1145).
[161] Halajczuk,
o. c. (nota 95), p. 46, escribe: "Dado que Servia constituía solamente una
parte de Yugoslavia, nos parece preferible considerar a ese Estado como uno de
los sucesores así como Croacia y Montenegro". Si bien Halajczuk considera
que Servia y Montenegro han sido sucesores de Yugoslavia, no considera a la
Yugoslavia desmembrada como "Estado debelado", pues estima "que
los territorios limítrofes yugoslavos han sido solamente sometidos a la
administración de Hungría y Bulgaria, sin ser agregados a esos Estados de
manera definitiva" -lo que, por cierto, no es exacto- y por eso le parece
fundada la suposición de que se trata de una ocupación total.
[162] Culinovic, o. c., pp. 353-4.
[163]
Idem, p. 356.
[164] Idem, p. 369.
[165] Es característico para los juristas
de la Yugoslavia actual que, al justificar el nacimiento de la Yugoslavia
comunista como un nuevo Estado, toman en cuenta todos los requisitos jurídicos
sobre el origen de un Estado, es decir, que "el Estado es un hecho que se
mantiene a través de la actuación de su poder y especialmente por conducto de
su derecho", "que no es fundamental para el origen y la existencia de
un Estado si es reconocido por este o aquel país". etc. En el caso del
Estado independiente de Croacia, empero, niegan todos esos requisitos, porque
ese Estado surgió en el territorio del ocupado Reino de Yugoslavia, cuya
soberanía es insustituible. Pudo sustituirla únicamente la revolución comunista
con la ayuda activa de los mismos aliados del Reino de Yugoslavia. Sin embargo,
esa paradoja política y jurídica encontró su solución en el "Acuerdo
Tito-Subasic" del 1/11/1944 y en su implementación en Yalta del 11/2/1945,
de cuyo no cumplimiento final ningún responsable pudo tener duda alguna. Con
ello quedó convalidada la revolución comunista en Yugoslavia que, conforme a lo
expuesto, no era un problema interno del Reino de Yugoslavia. Sobre el
particular y en vista de los frecuentes reparos de que la soberanía del Estado
de Croacia, especialmente en el plano exterior, no fue completa, citaremos el concepto
moderno de la soberanía en la formulación del Dr. Branko Peselj, jurista no
comunista, cuando trató de demostrar la soberanía del ZAVNOH (El Consejo
Antifacista Regional de la Liberación Nacional de Croacia) en el período desde
su formación (13/6/1943) que luego se transformó en el gobierno de Croacia el
14/4/1945, es decir mientras existía el Estado Independiente de Croacia, hasta
la proclamación de la primera constitución de la República Popular Federativa
de Yugoslavia del 31/1/1946 y después hasta hoy. El Dr. Peselj dice:
"There is little doubt that the modern concept of
sovereignty is considerably modified from the concept prevailing a century ago.
The classical definition of sovereignty is usually given as "the supreme
authority, an authority which is independent of any other earthly authority.
The sovereignty, in a strict and narrow sense of the term, implies, therefore,
independence all round within and without the borders of the country". (El autor
cita como referencias: L. Oppenheim - H. Lauterpacht, H. W. Halleck, W. E.
Hall, Fauchille, H. Accioly, Kunz, W. Sauer, Dahn, y luego prosigue). In
the course of the development of international relations, as a consequence of
the establishment of many composite states in the nineteenth century and specially with the creation of a great number of new forms
of international cooperation in the twentieth century, the concept of
sovereignty has undergone considerable modifications. The two most important
modifications have been: first, that sovereignty is not necessarily a synonym
for a complete international independence (Referencias: Charles C. Hyde,
International Law, I, (Boston 1945), p. 126; Green H. Hachworth, Digest of
International Law, I, (Washington D. C. 1940), p. 51 y el art. 18 de la constitución
soviética de 1936 con su enmienda de 1947); and the second, that the state can
remain sovereign even if it agrees that certain sovereign rights, including the
conduct of foreign affairs, are to be performed on its behalf by a higher body
or another state (Hachworth, o. c., pp. 48-9). In other words, the concept of
sovereignty has became in the last few decades much more flexible than
originally defined by constitutional and international law, and cannot be
appraised today in the strict legal term of absolute values but should be
considered in each individual case. As much as it is clear that the right to
enter independently into international relations is still one of the basic
requisites of full sovereignty, on the other hand, it cannot be said that the
sovereignty of a nation or state is completely destroyed if this single factor
is missing. If only three essential elements of sovereignty are present -a
distinct group of people, a fixed territory, and an organized government
expressive of the sovereign will within the territory- the sovereignty of a
nation may be considered as defective but not as entirely lacking. It is from
this modern point of view on sovereignty that the constitutional development
and the present constitutional status of Croatia are to be evaluated. -Branko
Peselj, "Contemporary Croatia in the Yugoslav Federation: Its
constitutional status and socio-economic position" en Journal of
Croatian Studies, vol. II (1961), pp. 95-96. Nosotros creemos que el Estado de
Croacia no necesitaba para su defensa recurrir a este concepto moderno de la
soberanía.
[166] Culinovic, o. c., p. 356.
[167]
Cf. el memorándum del juez Peirson M. Hall, Nº 13.467
- PH Civil, publicado en "The Los Angeles Daily Journal" del 18/7/52
y 21/7/1952 intitulado "Within power of court to determine whether a
treaty is in existence". De dicho memorial se colige el hecho interesante de que
el mismo gobierno yugoslavo no invocaba el acuerdo de extradición de 1902
cuando por intermedio de su embajador en Washington solicitó el 31/3/1951 del
Departamento de Estado la extradición de Andrija Artukovic, ex ministro del
Interior del Estado Independiente de Croacia. Entonces el embajador yugoslavo
invocaba "las decisiones interaliadas durante la última guerra", la declaración
de Moscú de octubre de 1943 "sobre las bestialidades" y se refirió
"a la práctica aceptada internacionalmente en los casos análogos". Es
significativo que el Secretario de Estado, con su nota del 14/5/1951, indicó al
embajador yugoslavo que el recurso judicial normal, es el único camino legal
para los casos de extradición y le recordó el acuerdo de extradición de 1901
("...pursuant to the provisions of the Extradition Treaty of October 3,
1901, in force between the United States and Yugoslavia"). El juez Hall
conoce el criterio del Departamento de Estado, lo cita textualmente en la nota
5 y falla contrariamente, considerando que el punto de vista del poder
ejecutivo es anticonstitucional.
[168]
Respecto a ese problema la Corte de Apelación adoptó el punto de vista (Brief)
del Departamento de Estado, que declarÓ: "...heretofore the Department of
State has been looked to for determination of the question whether a specific
treaty is still in effect after such changes in government or boundaries. The
decision of the District Court, if not reversed, will preclude such a
determination...". Respecto a la
validez del tratado de 1901, la Corte cita la declaración del encargado de
negocios yugoslavo formulada el 29/9/1921 en el sentido de que el gobierno
yugoslavo considera los tratados y las convenciones concertados entre el Reino
de Servia y los EE.UU. aplicables en todo el territorio del Reino de los
Servios, Croatas y Eslovenos, y dice: "...it is conclusive proof that if
the combination (es decir, la comunidad estatal de los Servios, Croatas y
Eslovenos, N. del A.) constituted a new country it was a successor of Serbia in
its international rights and obligations" (Digest of International Law /
Marjorie M. Whiteman, vol. 2, Washington 1963, 940/1).
[169]
Resumiendo sus argumentos, el Departamento de Estado en el punto II expresó que
de los documentos se deduce "that the the State formerly known as Serbia
continued as an international juridical entity upon its enlargement into the
Kingdom of Serbs, Croats and Slovenes in 1918, and consequently the treaty
rights and obligations of that State continued in force and applied to the
whole of its territory". Sin embargo, en el punto V el Departamento de
Estado constata: "Opinions of the United States courts have recognized the
force and effect of the treaties of commerce and consular relations concluded
en 1881 between the United States and Serbia -treaties which rest their
validity upon the same legal grounds as the validity of the 1901 extradition
treaty (ratificado en 1902, N. del A.), namely consideration of Yugoslavia as a
true successor State to the Kingdom of Serbia with respect to continuance of
its rights and obligations" (Idem, p. 943). Completando sus argumentos con
ejemplos de la posguerra, el Departamento de Estado cita el intercambio de
notas entre los EE.UU. y Yugoslavia de 1946, que contienen los términos
siguientes "...the most-favored-nation provisions of the Treaty for
Facilitating and Developing Commercial Relations between the United States and
Serbia signed October 2, 1881 shall not be understood to require the extension
to Yugoslavia of advantages accorded by the United States to the
Philippines" (Idem).
[170] Alfred
Verdross, Völkerrecht, ed. 5ta, Viena 1964, al alegar que los tribunales con
frecuencia tuvieron que ocuparse de la cuestión preliminar del efecto del
origen de un Estado en las relaciones internacionales (der völkerrechtliche
Tatbestand "Staat"), que puede plantearse por vía de secesión (como
por ejemplo el caso de los EE.UU.) o la integración de varios Estados soberanos
en un Estado nuevo (como por ejemplo el origen del Reich alemán en 1871), con
el fin de poder decidir "en qué momento se puede considerar la nueva
comunidad jurídica como Estado nuevo" menciona también el caso del que nos
ocupamos. En la p. 243, nota 4, el profesor Verdross escribe. "Der
kalifornische Court of Appeals hat aber im Falle Ivancevic v. Artukovic vom 19.
Februar 1954 Jugosllawien als ein vergrössertes Serbien betrachtet. AD 1954, p.
66". La preposición "pero" (aber) indica sin duda alguna el
criterio discutible de la Corte de Apelación. - Este criterio dudoso de Court
of Appeals de California lo transcribió del International Law Report (hasta
1950 Annual Dígest and Reports of public International Law cases) el Dr. Ignaz
Seidl-Hohenveldern en su libro "Casos Prácticos de Derecho Internacional
Público" (Ediciones Sagitario - 1962, traducción del original Praktische
Fälle aus dem Völkerrecht, Viena 1958, El profesor Seidl-Hohenveldern expone
este caso en forma de pregunta (p. 77) y da la solución (p. 163) como sigue: La
pregunta: "En virtud de un tratado de extradición, concertado entre los
EE.UU. y Servia, en el año 1901, exigió Yugoslavia en el año 1951 la entrega de
un yugoslavo. ¿Podía el individuo, que debía ser entregado, hacer valer con
éxito, ante un tribunal americano, que procedía de Agram, una ciudad que en el
año l90l no pertenecía a Servia?" (El tribunal partía de la base de que la
República popular de Yugoslavia, el Reino de Yugoslavia, el Reino de los
Servios, Croatas y Eslovenos, así como el Reino de Serbia, era un mismo Estado
con diversas denominaciones)". La solución: "No. A causa del
engrandecimiento de Servia, al finalizar la primera guerra mundial, quedó
ampliado automáticamente el campo de aplicación de los tratados concertados por
el Reino de Serbia" (Ivancevie contra Artukovic, 211 F 2d 565 cert. den
348 US 818, I.L.D. 1954, p. 66).
[171] En
cuanto a las citas y los demás datos respecto al fallo del juez Peirson M. Hall
y el texto íntegro en inglés del veredicto del Comisionado Judicial Theodore
Hocke del 15/1/1959, véase el lihro del Dr. Vjekoslav Vrancic, "Dr Andrija
Artukovic pred sjeveroamerickim sudom", ed. Pequeña Biblioteca Política de
"Hrvatska Misao", Buenos Aires 1959. Su autor, ex minístro de
Croacia, fue uno de los nueve testigos de descargo en la audiencia pública que
duró del 16 de junio al 8 de julio de 1958, seguida por la mencionada sentencia
de T. Hocke, dictada el 15/1/1959.
[172]
Cr., International Law Report (Londres, Butterworth, 1957) IV -Succession with
Regard to Obligation for Delinquencies (Torts), pp. 55-63 (abreviado: I.L.R.) -
Digest of International Law, Washington 1963, vol. 2, p. 767: Croatia
"puppet" government not a predecessor.
[173] I.L.R.,
p. 55 (nota). Como según ese acuerdo la determinación de la indemnización debe
realizarla una agencia norteamericana, el senado norteamericano votó en 1949
"International Claims Settlement Act" (Public Law 455), por el cual
estableció "United States International Claims Commission", reemplazada
el 1/7/1954 por "Foreign Claims Commission of the United State". Para
comprender mejor dicho acuerdo, cabe acotar que la totalidad de los bienes
norteamericanos nacionalizados fue estimada en 17 millones de dólares. Este
importe formaba parte de los 47 millones de dólares (42 millones en barras de
oro) que el destructor yugoslavo "Beograd" trasladó a Londres ya el
20/5/1939 y que luego fueron transferidos a Federal Reserve Bank en Nueva York.
Tito, tan pronto subió al poder, reclamó la devolución de esos fondos, pero recién
después que Yugoslavia fue expulsada del Kominform el 28/6/1948, fue concertado
el acuerdo del 19/7/1948, antes demorado porque Yugoslavia estimaba los bienes
norteamericanos en 5 millones de dólares y los Estados Unidos en 20 millones
(Cf. Ilija Jukic, "Tito between East and West", Londres 1961, p. 15;
J. B. Hoptner, o. c., p. 156; Vrleta Krulj, "Povodom izvrsenja Sporazuma
izmedju. SAD i Jugoslavije od 19/7/1948 o novcanin potrazivanjima SAD i
njezinih drzavljana" -en Jugoslavenska Revija za Medjunarodno Pravo,
Belgrado 1963, Nº 3, pp. 385-396). Es característico para ese acuerdo que
Yugoslavia pudo reclamar la parte de los fondos de 17 millones de dólares que
pudieran quedar después del pago de las indemizaciones fijadas. La resolución
acerca del pedido de la Socony Vacuum Oil Company fue tomada el 30/12/1954
(Digest, p. 767), y según V. Krulj la Comisión dio por terminado su trabajo a
fines de diciembre de 1954. En total fueron presentados 1.556 reclamos; la
comisión reconoció que 876 eran fundados; en 671 casos el reclamo fue
rechazado, y 3 reclamos fueron retirados antes de dictarse resolución. El
importe total de las indemnizaciones aprobadas ascendió a 18.817.904 dólares,
lo que significa que las indemnizaciones fueron liquidadas con el 91% de la suma
fijada sin contar los intereses. Al firmar el acuerdo los Estados Unidos
desbloquearon 30 millones de dólares y con ello iniciaron su asistencia a
Yugoslavia en el momento más crítico del choque entre Stalin y Tito. Hoy esa
ayuda alcanza a más de tres mil millones de dólares. A esos datos cabe agregar
los referentes a los daños que en Yugoslavia, inclusive en Croacia, donde se
hallan bienes muebles e inmuebles de Socony, hicieron los guerrilleros
comunistas durante la lucha de la "liberación nacional". Según Jovan
Marjanovic ("Ekonomska politika nemackih nacistickih okupatora u
Jugoslaviji 1941-1945", en Jugoslavenski Istorijski Casopis. Nº 4, 1963,
p. 92) los guerrilleros "habían destruido 157 locomotoras blindadas y
1.123 comunes, 682 vagones blindados y 14.310 comunes. Además, en el mismo
período hicieron intransitable y dañaron 7.936 km de caminos y rutas,
destruyendo sobre los caminos 183 puentes de madera, 720 de hormigón y 245 de
hierro". La República Argentina solucionó la cuestión de indemnización por
la propiedad argentina nacionalizada por el monto de 450.000 dólares mediante
el acuerdo del 21 de marzo de 1964, aprobado por la ley Nº 16.923 del 16/8/1966
(Boletín Oficial de 22/8/1966).
[174] I.L.R., P. 56.
[175] Idem, p.
61.
[176] Dr.
Tihomil Drezga, o. c., p. 5.
[177] Digest, o. c., p. 780. Aquí se
pueden encontrar extensas citas relativas a las diferencias entre la
"ocupación beligerante" y "el gobierno de hecho" del
profesor Sauser-Hall, quien señala el peligro de asimilar los dos conceptos
precisamente para la cuestión de la identidad y la continuidad de un Estado. Es
significativo que el profesor Charles Rousseau no incluye a Croacia entre los
casos del gobierno local de hecho cuando cita los casos del gobierno general de
hecho y del gobierno local de hecho (Rousseau, o. c., pp. 308/9) .
[178] Digest, o. c, p. 770.
[179] Cf.
Albert Kolb en el artículo "Die Philippinen in geografischer Sicht",
con el subtítulo en la sección "Die Philippinen werden unabhängig
(Zeitschrift für Kulturaustausch, Nº 2/3, Año 16, 1966, ed. "Institut
für Auslandsbeziehungen", Stuttgart). Ver también: The Philippines -a
Handbook of Information, ed. Republic of Philippines -Departament of Foreign
Affairs, Manila, 1965, pp. 24/25.
[180]
Digest, o. c., p. 769.
[181] Seeler, o. c., pp. 30/31.
[182]
Por ejemplo: Mc Dougal, Myres S. and Florentino P. Feliciano, "Law and
Minimum World Public Order -The Legal Regulation of International
Coercion" (New Haven y Londres: Yale University Press, 1961) en la página
313 dicen: "The changes (the fruits of aggression in Secretary Stimson's
phrase) respecting which nonrecognition may be invoked, may include both the
cutright annexation of the territory, such as the annexation of Ethiopia by
Italy in 1936, of Austria and the Sudetenland by Germany in 1938, and of the
Baltic states by the Soviet Union in 1940, and the establishment of the
"puppet states" such as "Manchukuo" created by Japan,
"Slovakia" set up by Germany, and "Croatia" fathered by
Italy. The "satelite" government maintained by the effective control
of a big power through many various mechanisms presents a more recent type of
veiling device".
[183] Cf.
Rouseau, o. c., p. 291 (no menciona a Yugoslavia entre los casos a los que se
quería aplicar la doctrina de Stimson en Europa durante la segunda guerra
mundial); Brierly, o. c., p. 148; G. Schwarzenberger, o. c., p. 63; Verdross,
o.c., pp. 170 222 y 552. Al confirmar el estatuto de las Naciones Unidas en su
art. 2, punto 4, que las anexiones practicadas mediante actos coercitivos no
tienen validez jurídica, por consiguiente Verdross considera que la prohibición
de las anexiones coercitivas es un principio del derecho internacional general
("Das Verbot gewaltsamer Annexionen ist seither ein Grundsatz des
allgemeinen Völkerrechtes geworden", p. 228).
[184]
DGFP XII, Nº 603. El memorándum del 19/6/1941 sobre la
conversación Hitler-Pavelic, cuando Hitler declaró respecto al origen del
Estado de Croacia: "The recent events had made him (the Führer) an
unintentional instrument of the liberation of Croatia; for actually he had not
intended at all to take action against Yugoslavia".
[185] Para
quienes no conocen suficientemente las relaciones internas en Yugoslavia cabe
acotar aquí que el movimiento de Draza Mihailovic se inició en Serbia donde
tuvo su apoyo y base principal. En Herzegovina se le unieron algunos
integrantes de la minoría serbia. (N. de la R.).
[186] Vocablo
derivado del verbo croata ustati (levantarse, alzarse en armas,
resistir). Trátase de un movimiento de resistencia contra la inclusión de
Croacia en el Estado yugoslavo.
[187]
Caballero de la Orden Militar de María Teresa, que le fue conferida por su
exitosa defensa del Mte. Gabriele contra los italianos en la primera guerra
mundial.
[188] Las
tropas italianas estacionadas en Croacia como fuerzas aliadas, de hecho
trataron de eliminar al ejército croata apoyando abiertamente a los
guerrilleros serbios chetniks, enemigos del Estado de Croacia, y luego a los
guerrilleros de Tito (N. de la R.).
[189] La
"Legión Negra" croata estaba al mando del coronel ustasha Jure
Francetic, uno de los héroes nacionales croatas, que se distinguió por sus
hazañas tan audaces como sangrientas.
[190] Hasta
que los guerrilleros comunistas no se hicieron tan fuertes que pudieron hacer
el reclutamiento compulsivo, en Croacia contaron casi exclusivamente con la
adhesión de la minoría serbia, descontenta por la derrota y la desintegración
de Yugoslavia en 1941. Esa minoría se unió a las filas comunistas esperando, en
primer lugar, restablecer a Yugoslavia en su función de Serbia engrandecida (N.
de la R.) .
[191] El autor
no consideró necesario mencionar aquí importantes razones políticas que
motivaron esos cambios y a las que se refiere en su libro Die Kroaten.
El ministro Vokic preparaba con el ministro del Interior Lorkovic el golpe de
Estado tipo Badoglio con el propósito de poner a Croacia de lado de los
Aliados. La intención de los conspiradores era formar un nuevo gobierno bajo la
guía del Dr. Vlako Macek, presidente del Partido Campesino Croata, que entre
las dos guerras obtenía en todos los comicios la mayoría abrumadora de los
votos en Croacia. Vokic y Lorkovic creían que en esa decisiva acción iban a
obtener el consentimiento del Dr. Ante Pavelic. En cambio, fueron detenidos y a
fines de la guerra muertos. En el nuevo gobierno Tomás Sertic debió encargarse
de la cartera de las fuerzas armadas. Ver más detalles: Rudolf Kiszling, Die
Kroaten. Der Schicksalweg eines südslawen volkes, Graz-Colonia, 1956, pp.
210-11: Studia Croatica, Nos. 10-13, pp. 115-17, año 1963 (N. de la R).
[192]
Reproducción en castellano autorizada por el autor y la revista austríaca Oesterreichische
Militär Zeitschrift que publicó el presente trabajo en el Nº 4/1965. (Este
artículo se basa en su parte preponderante en un estudio cuyo autor es el
teniente general croata, Fedor Dragojlov, fallecido el 8 de diciembre de 1961
en Florida, Argentina. El marco general para el presente trabajo lo constituye
mi libro: "Los Croatas - El destino de un pueblo sureslavo" (Die
Kroaten, Der Schicksalsweg eines Süudslawenvolkes), publicado en 1956 por la
editorial Verlag Hermann Böhlaus Nachfolger, Graz-Köln. Además he consultado:
J. Schwarz: "Croacia luchó hombro a hombro con Alemania" (Kroatien
kämpfte Schulter an Schulter mit Deutschland), Deutsche Soldaten- und
National-Zeitung, Nos. 1 - 4 de 1961; P. Wackers: "Die Einsatzstaffel
der deutschen Mannschaft und die übrigen bewaffneten Einheiten der deutschen
Volksgruppe in Kroatien 1941-1945" en Feldgrau, Nº 2, 1/4/1962).
[193] Trátase
de la Croacia septentrional regida por el ban (prorex) y la Dieta de
Zagreb, que tras el retroceso de los turcos, o sea del siglo XVIII al XX,
abarcaba la superficie de 43.822 km2. Estaba dividida en zupanie (comitatus)
de Lika-Krbava, Modrus-Rijeka, Zagreb, Varazdin, Pozega, Virovitica y Srijem. El
ban y la Dieta por sus facultades jurídico-estatales representaban la
continuidad milenaria del reino de Croacia con los atributos de la soberanía.
La aspiración principal del movimiento nacional croata durante Austria-Hungría
era unir a todas las regiones croatas bajo el gobierno del ban en Zagreb,
a saber Croacia-Eslavonia, Dalmacia, Bosnia, Herzegovina e Istria.
[194] Vieja
medida para la superficie: jutro (yugada catastral) equivale a 7454 m2.
[195] Trátase
del territorio que entre 1815 y 1918 era una de las provincias de la corona
austríaca (Kronland), poblada casi exclusivamente por los croatas. Dalmacia fue
la cuna de la monarquía medieval nacional croata que, en opinión del
prestigioso historiador Domingo Mandic, ya en la Dieta celebrada en 753, en el
campo de Duvno, en la actual Bosnia occidental, llegó a la organización
completa con las leyes de carácter constitucional.
[196] Milan
Ivsic, titular de la cátedra de la Economía Social de la Universidad y en la
Alta Escuela de Ciencias Económicas y Comerciales de Zagreb, en su libro Les
problemes agraires en Yugoslavie, con prefacio de Víctor Boret, Paris,
1926.
[197] El Reino
de los Servios, Croatas y Eslovenos fue reconocido internacionalmente en virtud
de los acuerdos de paz de 1919. El rey dictador Alejandro I de la dinastía
serbia Karageorgevic abolió en 1929 la constitución y decretó que en adelante
se llamaría Reino de Yugoslavia. Con ello se quiso borrar el nombre nacional
croata. El Reino de Croacia, después de 1250 años de su existencia continua fue
anexada a Serbia como un territorio más, dividido en pequeñas unidades
administrativas, gobernadas en forma centralista desde Belgrado. El Reino de
Yugoslavia se desintegró en 1941 y fue restaurado en 1945 por los comunistas
como República Federativa Popular de Yugoslavia. Desde 1964 se llama República
Socialista Federativa de Yugoslavia. Los comunistas, pues, conservaron el
nombre Yugoslavia, impuesto por el rey dictador Alejandro.
[198] Ivan
Mestrovic: Uspomene na politicke ljude i dogodjaje, Buenos Aires,
1961.
[199] "Dr.
Ante Trumbic - Problem Hrvatsko-srpskih odnosa" - Munich,
1959.
[200] El Dr.
Ante Pavelic, dentista, vicepresidente del Consejo Nacional en 1918, no debe
confundirse con su homónimo, de profesión abogado, que fue el jefe del Estado
Independiente de Croacia, 1941-1945.
[201] Dr.
Milan Ivsic: o. c.
[202] M.
Stojadinovic fue un funcionario influyente de la Dirección de la Reforma
Agraria de Zagreb y uno de los principales actores de la colonización servia en
Croacia.
[203] M.
Lorkovic: Narod i zemlja Hrvata, Zagreb.
[204] En el
proceso político incoado contra los campesinos croatas que tomaron parte en la
rebelión el autor de este artículo actuó como defensor.
[205] "A
mis amigos y hermanos croatas, apóstoles de una nación que ha emigrado a los
Estados Unidos con el fin de preparar, con el sudor de su frente, un futuro
mejor para su patria".
[206] Durante
el proceso promovido por las autoridades comunistas yugoeslavas en 1959 contra
Andrés Artukovic, ex ministro del Interior del Estado Independiente de Croacia,
que tuvo a su cargo el juez Theodoro Hocke en los tribunales de Los Ángeles, la
defensa lamentablemente omitió referirse a la reforma agraria llevada a cabo en
Croacia por los servios. Era una ocasión muy propicia para brindar al eximio
magistrado norteamericano la posibilidad de esclarecer también este aspecto de
las relaciones servio-croatas como lo hizo en el plano político, económico y
cultural. Dicho juez evidenció una capacidad excepcional de captar la realidad,
de eslabonar las causas con sus efectos y seguramente en su sentencia absolutoria
habría subrayado con mayor vigor que el restablecimiento de la independencia
nacional croata en 1941 fue la consecuencia de una evolución natural. Ver
acerca del proceso en Studia Croatica, 1960, Nº 1, pp. 94-95.
[207] Milán
Blazekovic: Ilustres croatas de Bosnia y Herzegovina en el imperio turco,
"Studia Croatica", 1965, Nos. 16-19, pp. 299-311.
[208] Dominik
Mandic: Bosnia y Herzegovina - Provincias croatas, "Studia
Croatica", Nos. 16-19, pp. 53-220; véase especialmente sobre el origen de
los actuales serbios en Bosnia, cap. IV, pp. 192-220.
[209] Fuad
Slipcevic: Bosnia y Herzegovina desde el Congreso de Berlín hasta la primera
guerra mundial (en croata), Zagreb 1954, p. 42.
[210] Ibid., pp.
62-63.
[211] Dr. Oton
Franges: La reforma agraria en Bosnia y Herzegovina, "Hrvatska
Enciklopedija" tomo II. - Franges fue ministro en el gobierno dictatorial
del rey Alejandro, constituido en 1929, pero como especialista en política
agraria tuvo que reconocer que la reforma agraria en Bosnia fue
"desorganizada, desordenada y que un elevado número de las prestigiosas y
tradicionales familias musulmanas quedaron proletarizadas".
[212] Unos
12.000 habitantes, exclusivamente de la población urbana en una provincia de
643.000 almas de acuerdo al censo austríaco, incluso la ciudad de Zadar que del
1918 al 1943 perteneció a Italia.
[213] Cf. Studia
Croatica, ed. especial "La Tragedia de Bleiburg".
[214] Ibid.
[215] Jure
Petricevic, Política agraria en Yugoslavia, "Studia Croatica",
1961, pp. 117-129; Fracaso del titoísmo en agricultura y en el campo en
general, "Studia Croatica", 1962, pp. 309-324, Buenos Aires.
[216] Fernand
Braudel, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, México-Buenos
Aires, 1953, II, p. 281.
[217] Ibid., p.
291.
[218] Milan
Blazekovic, Ilustres croatas de Bosnia y Herzegovina en el imperio turco, "Studia
Croatica", 1965, Nos. 1-4, pp. 299-311.
[219] Ibid.
[220] Pedro
Vukota, Croacia en la Geografía Blaviana, "Studia Croatica", 1965, Nº
1, pp. 48-57.
[221]
Vjekoslav Klaic, Poviest Hrvata, vol. 1, p. 240.
[222]
"Et tale tibi auxilium praestabimus, ut nostra
tibi promissa clementia per totum terrarum orbem solis clarius innotescat et
huius rei memoria usque ad ultimum mundi diem et extremum iudiciam
permaneat", V. Klaic, op. cit., p. 2.56.
[223] Fernand
Braudel, op. cit., p. 289.
[224]
Vjekoslav Klaic, op. cit., p. 258.
[225] F.
Braudel, op. cit., p. 290. Aquí se imponen ciertas comparaciones históricas en
conexión con la política actual de la V República de De Gaulle frente a la
NATO. Mientras Maximiliano se aprestaba a la defensa del Occidente contra el
peligro turco -que ciertos autores contemporáneos comparan con el peligro
comunista actual- el embajador francés Fourquevaux expresa el deseo de
"que el Gran Señor de los turcos se obstine y persevere en su empresa de
Hungría; pues de otro modo la peste de Alemania se hará demasiado temible si
los asuntos se apaciguan por ese lado", ibid., p. 290.
[226] Sobre
glagolitza consultar: Marko Jupundzic, La Glagolitza croata, "Studia
Croatica" 1964, Nos. 1-2, pp. 55-76.
[227] En
aquella época el término Sclavonia a menudo abarcaba todas las provincias
croatas. Cf. P. Vukota, op. cit.
[228] Stjepan
Ivsic, Podsijedanje i osvojenje Sigeta u glagoljskom prijepisu hrvatskoga opisa
iz g. 1566 ili 1567 (El sitio y la conquista de Siget en la transcripción
glagolítica de la descripción en croata del año 1566 o 1567), Starine
Jugoslavenske Akedemije Znanosti i Umjetnosti 36, Zagreb 1918.
[229] F.
Braudel, op. cit., parte II, p. 291.
[230] Vazetje
Sigeta grada, slozeno po Barni Charnarutichu Zadraninu, in Venetia MDLXXXIII
[231]
"Decretun, kotarega je Verböczy Istvan dijacki popisal... od Ivanusa
Pergosica na slovienski jezik obrajen"; Nedelisce 1574.
[232]
"Elektra tragedija, Ljubmir pripovijest pastirska, Ljubav Pirama i Tizbe.
Iz vece tudjih jezika u hrvatski slozeno. K tome su pristavljene njekoliko
pjesni u smrt od razlicieh. Po Dominku Zlatarichu. V Bnecieb po Aldu.
MDCVII". Huelga acotar que la colección contiene la traducción croata de
Aminta de Torcuato Tasso, vertida por Zlataric al croata directamente del
manuscrito, de modo que su versión croata fue publicada con anterioridad al
original italiano. Zlataric estudió en Padua y allí fue elegido rector.
[233]
Odiljenje Sigestsk (Asedio de Szigeth), Linz 1684. La segunda edición, Viena 1685.
[234] Obsidio
sigethana. Carmen heroicum Croaticum.
[235] Szigeti veszedelem "Adriai tengernek Syrenaia", Viena
1651.
[236]
"Adrianskoga mora sirena" -conde Pedro Zrinski- Stampana v Bneczih
pri Zamarij Turrinu, Leta MDCLX.
[237] Frublja
stovinska, en loa del Excelentísimo Señor ban (prorex) Pedro Zrinski, autor de
la Sirena del Adriático, poema éste de VIadislav Iera Mincetic, noble de
Dubrovnik. In Ancona nella Stamperia Generale, MDCLXV.
[238]
Vjekoslav Klaic, Povjest Hrvata (Historia de los croatas), tomo III, p. 154.
Klaic publicó la genealogía de los Zrinski hasta Nicolás Sigetski. El autor del
presente estudio la completó sirviéndose de otras fuentes.
[239] Milan Blazekovic, op. cit.