BOSNIA Y HERZEGOVINA


Bosnia y Herzegovina

XILOGRAFIAS DEL SIGLO XVIII DE LOS BURGOS Y CASTILLOS EN BOSNIA

M. BLAZEKOVIC

Un testimonio valioso en la historia cultural de Croacia del siglo XVI lo ofrecen antiguos grabados de las ciudades fortificadas en Bosnia, contenidos en el libro de viaje de Benito Kuripesic, integrante de la misión del rey Fernando I, encabezada por el conde José Lamberg y Nicolás Jurisic encargada de visitar en 1530 al sultán Solimán II en Constantinopla. Esa delegación viajó a través de Croacia y Bosnia, y Kuripesic en su relación nos dejó un preciado documento de su época.

El libro de viaje de Kuripesic, editado en 1531 en Augsburgo por el célebre impresor Heinrich Steiner, bajo el título "ITINERARIUM - Wegrayss Kun. May. potschaff t gen Constantinopel zudem Turkischen keiser Soleymann. Anno XXX. M. D. XXXI" (El itinerario de la embajada real ante el emperador turco Solimán en Constantinopla. Año 1531), fue a usanza de aquella época profusamente ilustrado. Como comprobaron en forma indiscutible los historiadores de la cultura, Friedrich Dornhoffer y Heinrich Rottinger, el grabador del Itinerarium de Kuripesic y de muchas otras ilustraciones coetáneas fue Jorg Breu Jr., contemporáneo y colaborador de Lucas Cranach (1472-1553) y Alberto Durero (1471-1528). Breu ejecutó los grabados según los esbozos y dibujos que durante el viaje hizo uno de los testigos oculares, muy probablemente el mismo Kuripesic, según cabe concluir comparando las xilografías de Breu de los castillos bosníacos con las actuales fotos de sus ruinas y con descripciones de vieja data (nota 1).

(nota 1) Dr. Artur Schneider, "Najstarije slike hrvatskih utvrdjenih gradova u Bosni", Hrvatsko Kolo XXIV, Zagreb 1943, pp. 124-5. Las reproducciones de los grabados en este número son tomadas de dicho estudio.

El manuscrito del Itinerario de Kuripesic no se conservó, pero en la biblioteca de los condes Lamberg, en su castillo de Ottenstein (Austria Inferior) se conservó una trascripcción de aquel tiempo, hecha probablemente por el cuñado de Jurisic, Andreas von Puchheim, participante de la delegación mencionada. Esta transcripción, que poco difiere del libro impreso, tiene interés por contener acuarelas de las ciudades de Krupa y Vrhbosna (Sarajevo). La edición de Augsburgo de 1531 viene ilustrada con nueve xilografías; las cuatro primeras se refieren a las ciudades de Krupa, Kamengrad, Kljuc y Sokol, respectivamente y la sexta a Visegrad.

Desde el punto de vista histórico, el viaje de la embajada del rey Fernanda I a Constinopla y, por ende, el itinerarium de Kuripesic, coinciden con la época, definida por Toynbee en estos términos: "Después del fracaso final de las Cruzadas, la Cristiandad Occidental se mantuvo a- la defensiva contra ese ataque otomano durante el final de la Edad Media y los comienzos de la Edad Moderna de la historia occidental, y esto no sólo en el viejo frente marítimo del Mediterráneo sino también en un nuevo frente continental en el valle del Danubio. Estas tácticas defensivas, empero, más que una confesión de debilidad, eran una obra maestra de estrategia en gran escala sólo a medias consciente, ya que los occidentales se las compusieron para detener la ofesiva otomana sin emplear más que una pequeña parte de sus fuerzas; y mientras la mitad de las energías del Islam estaban siendo absorbidas en este frente local, los occidentales aplicaban su fuerza para hacerse dueños del océano y con ello dueños potenciales del mundo" (nota 2).

(nota 2) Arnold J. Toynbee, La civilización puesta a prueba, Buenos Aires, 2§ edición 1952, pp.171-2.

Al caer sucesivamente bajo el poder otomano Grecia, Serbia, Bulgaria y Rumania, esta "pequeña parte" de las fuerzas occidentales fue integrada por el potencial militar y económico total de Croacia y Hungría con cierta ayuda prestada por los países hereditarios austríacos en la retaguardia. En el plano político europeo alcanza entonces el Imperio otomano, bajo la égida del sultán Solimán el Magnífico, la cima de su poderío, cuando Francia y Venecia mantienen o tratan de mantener buenas relaciones con la Sublime Puerta, y cuando la Reforma en Alemania sacude la unidad del mundo cristiano occidental al punto que las Dietas convocadas en Augsburgo y otros lugares en vista del peligro turco se disgregaban a causa de cuestiones religiosas sin decidir nada sobre la defensa frente los otomanos. Por ello, dada la creciente negligencia de los reyes cristianos en lo que atañe al frente continental, se acrecentaban los lazos entre Croacia y Hungría por un lado y las posesiones austríacas por el otro.

De esa manera, caída Belgrado el 21/1/1521 y conquistadas en Srijem las cuidades de Kulpenica, Baric, Slankamen, Mitrovica e Ilok, el banus croata Berislavic pidió al Papa que examinara la posibilidad de la defensa de Croacia, abandonada a sus exhaustas fuerzas. El Papa logró que el rey húngaro-croata Luis II cediese, mediante un tratado, la defensa de las ciudadelas en la línea occidental a su cuñado Fernando, archiduque de Austria, quien, a tal efecto, reforzó las guarniciones en las fortalezas de Senj, Klis, Krupa, Jajce, etc. (nota 3).

(nota 3) Fr. Vanicek, Specialgeschichte der Militargrenze aus Originalquellen und Quellenwerken geschopft., Viena 1875. Aus der Kaiserlich-koniglichen Hof-und Staatsruckerei- $ 4. Die ersten Besatzung des Erzherzogs Ferdinand, p. 5.

Esa circunstancia determinó que la mayor parte de los nobles croatas, tras la muerte del rey Luis II, caído en la batalla de Mohac en 1526 sin dejar sucesor, quedando rota la Unión personal entre Croacia y Hungria, eligiera el 1/1/1527 en la Dieta de Cetingrad al archiduque Fernando como rey de Croacia. Los croatas confiaban que eligiendo a Fernando podrían contar con la ayuda de su hermano, el emperador Carlos V. Los menos de los nobles croatas y los más de los nobles húngaros eligieron el 3/1/1527 como rey croata-húngaro a Juan Zapolia, duque de Erdelj, invocando a ese propósito una resolución de la Dieta de 1505, según la cual en adelante no se elegiría a los extranjeros como reyes, aunque en virtud del acuerdo de sucesión de 1515, la sucesión de la corona de San Esteban debía tocarle a Fernando I.

Si bien después de una victoriosa campaña militar contra Zapolia, el 2/11/1527, Fernando fue elegido rey de Hungría por la mayoría de los nobles húngaros, restableciéndose así el dualismo croata-húngaro (nota 4), prácticamente proseguía la guerra civil entre los dos reyes hasta la muerte de Zapiola (acaecida en 1540), quien se había hecho un sumiso vasallo de los turcos en la Hungría conquistada. Como nuevamente se cernía la amenaza osmanli el 21/1/1530 el emperador Carlos V convocó para fines de mayo del mismo año la Dieta estatal en Augsburgo que debió resolver todos los problemas pendientes, religiosos, políticos y defensivos. Los estamentos croatas, como representantes del Reino de Croacia, delegaron ante la Dieta estatal al prestigioso noble Gaspar Bartakovic para que solicitara del emperdor Carlos V, el rey Fernando y los demás principes cristianos ayuda "ad eximia et ardua nostra negocia nunc exequenda" (nota 5). No creyendo, empero, en el buen resultado de la Dieta estatal ni en la promesa del rey de que no permitiria que fuera tragado "regnum tam vetustum et nobile" (reino tan antiguo y noble), hicieron paces los nobles croatas, partidarios de Fernando y de Zapolia, en interés de la común defensa patria.

(nota 4) Rudolf Kiszling, Die Kroaten-der Schicksalsweg eines volkes, Graz-Colonia 1956, p. 24.

(nota 5) A. Schneider, op. cit., p. 108.

El mismo rey Fernando, viendo que no conseguiria ayuda en Alemania y preocupado por el disgusto croata con ambos reyes, decidió enviar una delegación a Constantinopla para implorar la tregua a largo plazo y con condiciones de pagar al sultan 100.000 ducados anuales y al gran visir Ibrahin bajá 10.000, en caso de que el sultan le cediera Hungria (nota 6). Asi, ya el 27 de mayo de 1530 fue expedida en Innsbruck "Instructio de ijs, que fideles nobis dilecti Iosephus a Lamberg et Nicolaus Iurischitz Consiliarij et Oratores nostri apud Cesarem Turcorum agere et tractare debent" (nota 7). Como Lamberg no sabía el croata, y Jurisic -si bien desde 1522 al servicio del archiduque, y hasta intermediario entre los nobles croatas y el archiduque, y su enviado en Cetingrad

(nota 6) Tade Smiciklas, Poviest Hrvata, Segunda parte, Zagreb 1879, p.27.

(nota 7) A. Schneider, o. c., p. 111.

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Studia Croatica, año 1965
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