| |
Grandes Visires de origen croataTras Mahmud bajá Abogovic, así lo llama su coetáneo el historiador griego Halkondilas, y los ragusinos Andjelovic y Bogojevic, quien, al caer Constantinopla, fue nombrado gran visir, se suceden 23 grandes visires croatas, y algunos de ellos quedaron inscriptos en la historia turca como croatas junto a su nombre respectivo. De Mahmud bajá, que en 1472 volvió a ser gran visir, podría escribirse, como estadista, militar, poeta y mecenas de escritores, dice Basagic, más que de cualquier otro visir en la historia turca. Le fue dedicada gran colección de alabanzas, sobre su figura se tejió todo un ciclo de leyendas, de manera que a su nombre se agregó el título veli (santo). El biógrafo de los poetas Sehi escribe que de su tumba la gente se llevaba la tierra como remedio contra la fiebre. Mahmud bajá fundó y edificó mezquitas y escuelas en Constantinopla, Sofía y Haskov. La historia le confirió el título de "Conquistador de Hercegovina" (7).
(nota 7) Los datos personales de este trabajo se tomaron del estudio homónimo de Safvet bey Basagic: Znameniti Hrvati-Bosnjaci i Hercegovoi u Turskoj Carevini, Zagreb 1931 y de la obra- Znameniti i zasluzni Hrvati te pomena vrijedna lica u hrvatskoj povijesti od 925-l925, Zagreb 1925.Si bien los historiadores consideran a los diez primeros sultanes, del total de 35, fuertes, "activos", y grandes personalidades, y a los restantes 25, que empiezan con el gobierno de Selim II (1566-1574), "pasivos", es un hecho que el regreso de Turquía coincide con el segundo asedio fracasado de Viena en 1683, acaso como consecunecia de la desintegración y desmoralización de las tropas jenizares, que a fines del siglo XVII se reclutaban exclusivamente entre los musulmanes por motivos de privilegios de que disfrutaban dichas tropas, de manera que en 1676 desapareció completamente el sistema de "adzami oglani" (8),
(nota 8) Cf. Stoyan Pribicevich, Living Space -The Story ot South-Eastern Europe, Londres 1940. p. 71Por consiguiente, durante la época más gloriosa del Imperio turco -desde la caída de Constantinopla en 1453 y hasta el 1683-, estuvieron al frente del Imperio 19 grandes visires, croatas de Bosnia-Hercegovina y de otras provincias croatas. Casi en el mismo período había una veintena de prestigiosos croatas entre visires, militares y grandes visires, casados con sultanitas, hijas de los sultanes. Ishak bajá Gazi (Vencedor) llega a la corte como prisionero de guerra, llama la atención de Murad II, que lo nombra su consejero y visir. La opinión de Ishak bajá era decisiva para el Sultán. Cuando Murad adbicó, Ishak bajá lo acompañó a Magnesia, regresó con él a Adrianópolis y fue designado visir. En 1461, muerto el rey Esteban Tomas, llegó a Bosnia a pedido de la reina Catalina para dirimir el conflicto sobre el trono e impedir la guerra civil. En esa ocasión hizo que los dos hijos del rey abrazaran el islam en Sarajevo y luego los llevó a Constantinopla. En 1467 es gran visir y cinco años después tuvo que ceder su cargo a Mahmud bajá Abogovic, que así llegó por segunda vez a gran visir. Muerto Mohamed II, a pedido unánime del pueblo y del ejército, Bayaceto II lo nombró nuevamente gran visir, pero por razones de vejez Ishak bajá renunció al cabo de dos años. Ya en 1496 un croata ocupó nuevamente el sillón de los grandes visires en Constantinopla. Es Ahmed bajá Hercegovic, benjamín del herzeg (duque) Esteban Vukcic-Kosaca, de cuyo nombre se deriva la denominación de la provincia Hercegovina. De niño llegó con regalos a Constantinopla, donde se quedó como rehén y abrazó el islamismo. Educado en la corte imperial con los hijos del Sultán, por sus méritos en la lucha por el trono Bayaceto II le dio a su hija en matrimonio. Bajo Bayaceto II tres veces se desempeñó como gran visir, y bajo Selim I, una vez, en total 7 años. En la guerra con el sultán de Egipto cayó en cautiverio y fue llevado a El Cairo, donde por su heroísmo se le dispensó una acogida imperial. Le ofrecieron todos los cargos y honores para que se quedara en Egipto; aún más, el sultán le ofreció a su hija, pero Ahmed no accedió. Levantó mezquitas en Constantinopla y Dilmaber. El sultán consintió a su deseo para que Dilmaber se llamara Hercegovina. Allí, en la entrada al Mármara fue sepultado en una tumba especial. Entrando y saliendo de los Estrechos todos los barcos del país y extranjeros le rendían honores arriando su pabellón. Era amigo de la república croata de Dubrovnik (Ragusa) y con su prestigio amparaba sus intereses.
| |