La glagolitza croata:

Con motivo del 1100º aniversario de la actuación de los SS. Cirilo y Metodio (863-1963)

Marko Japundzic, Roma, Italia

El 11 de mayo de 1963, es decir, en la fiesta de los hermanos SS. Cirilo y Metodio (de acuerdo al rito oriental), el Papa Juan XXIII firmó solemnemente, en presencia de los representantes de todos los pueblos eslavos, su carta apostólica Magnificus eventus, con lo que inauguró los festejos conmemorativos del 1100º aniversario de la actuación de los SS. Cirilo y Metodio.

Este mensaje papal nos trae recuerdos de la encíclica del gran Papa León XIII Grande Munus -Grandiosa Obra-, publicada hace un siglo, la que marcaba el comienzo de una nueva época en el campo de eslavística.

Cuando León XIII dio a conocer su encíclica, ésta no encontró cálida acogida en las naciones latinas y germanas y hasta los eslavos separados la consideraron mera propaganda de Roma.

El mensaje del Papa Juan XXIII, en cambio, suscitó gran repercusión entre los alemanes, quienes entre el 12 y el 16 de junio de 1963 organizaron un gran congreso de eslavistas en Salzburgo, que, además de discutir los problemas científicos, constituyó una importante manifestación religiosa. Fue una especie de compensación de las manifestaciones, que faltaron precisamente en los países donde vivieron y actuaron los SS. Cirilo y Metodio y donde actualmente pueden ser tratados únicamente como filósofos y educadores.

Los SS. Cirilo y Metodio, griegos de origen, nacieron en Salónica, Macedonia, donde junto a griegos residían muchos eslavos. Primero fueron altos funcionarios estatales, luego monjes, misioneros entre los casaros en el Mar de Azov y, por último, en 863, el emperador bizantino Miguel III los envió a Moravia, a pedido del príncipe moravo Rastislav. En Moravia introdujeron la liturgia eslava, y fundaron la jerarquía eclesiástica eslava. San Cirilo murió en Roma en 869 y San Metodio en Moravia en 885. Muerto San Metodio, los discípulos de los dos hermanos fueron expulsados de Moravia y su obra quedó destruida.

En los últimos cien años mucho se ha escrito sobre su obra. En base a las leyendas, y la biografía de los SS. Cirilo y Metodio, que efectivamente en muchos aspectos resultaron legendarias, se pensaba entre otras cosas que San Cirílico había "inventado" las letras glagolíticas e introducido en Moravia la liturgia oriental. La escritura glagolítica sigue siendo el problema más discutido. Los novísimos estudios, sobre todo los realizados después de la segunda guerra mundial, aportaron nuevos enfoques en el problema de la escritura y la liturgia llamada glagolítica.

Parece que la mayor parte de las provincias croatas fue incorporada a la gran metropolía de Metodio y por eso no es difícil comprender que casi todos los misales y breviarios glagolíticos mencionan la fiesta de los santos hermanos, mientras que algunos contienen su oficio también.

Dedico este trabajo, que se ocupa de recientes estudios sobre problemas poco esclarecidos hasta hoy, a la memoria de los SS. Cirilo y Metodio, que difundían la verdad, y por eso el esfuerzo sincero en la búsqueda de la verdad histórica es la máxima honra que podemos rendirles.

Con la denominación glagolitza actualmente se entienden tres cosas: la escritura glagolítica, la liturgia croata antiguo-eslava y la bibliografía glagolítica, es decir, todos los escritos en letras glagolíticas.

El vocablo originario de glagolitza se refiere sólo a la escritura que tomó su nombre de la cuarta letra del alfabeto antiguo eslavo "glagolju" (la forma más antigua "glagoljo"), lo que quiere decir "hablo". En esta acepción conocemos glagolitza a partir del siglo XIV. Más tarde, especialmente en el uso popular, glagolitza deviene el término para oficios religiosos homónimos, para abarcar luego todo lo que se ha escrito en las letras glagolíticas.

Aquí nos proponemos dar una reseña sumaria del origen de la escritura glagolítica, de los oficios religiosos glagolíticos y, por último, un resumen de la bibliografía glagolítica.

I. La escritura glagolítica croata

Además de la escritura etrusca, el abecedario latino, el alfabeto griego y las runas góticas, encontramos en Europa dos escrituras más que usan los pueblos eslavos: la cirílica, que actualmente y en versión moderna es la escritura nacional de los rusos, ucranianos, búlgaros, serbios, macedonios y montenegrinos, o sea de los eslavos orientales y meridionales que en su liturgia usan el rito bizantino, y la glagolítica que, salvo pocas excepciones, pertenecía y actualmente pertenece en forma exclusiva al pueblo croata.

¿De dónde les viene a los croatas la escritura glagolítica? Es un interrogante que interesó y sigue interesando a los eslavistas eruditos. Sobre el origen de la escritura glagolítica se fraguaron diferentes teorías y siguen naciendo otras nuevas. Citaremos las más importantes:

1. La teoría de San Jerónimo, en el sentido estricto de este término, atribuye el origen de la escritura glagolítica al Doctor de la Iglesia, San Jerónimo (fall. cerca de 420), nacido en la ciudad dálmata Stridone, vale decir en el territorio que desde el siglo VI y VII poblaron los croatas. Hallamos esa teoría, expresada con toda claridad, en el rescripto del Papa Inocencio IV al obispo de Senj, Felipe, en 1248. En la opinión del profesor J. Hamm[1] esta teoría no es anterior al siglo XI y la inventaron los sacerdotes glagolitas para protegerse de los ataques de los sacerdotes latinos en Dalmacia que, especialmente en la época de las reformas de Cluny[2], miraban de reojo la liturgia glagolítica.

El renombrado eslavista checo J. Dobrovsky[3] fue aun más lejos y sostenía que la escritura glagolítica data del siglo XIV como contrapeso a la escritura cirílica ortodoxa. G. Dobner[4], reputado historiador y eslavista checo, refutó la tesis de Dobrovsky demostrando que los códigos glagolíticos son muy anteriores al siglo XIV. Sabemos actualmente que algunos datan del siglo X. Hasta encontramos en Maurus Hrabanus del siglo VIII la afirmación de que San Jerónimo compuso una escritura[5]. Es verdad que él no dice qué es la glagolítica y la forma de la escritura que se conoce hay está totalmente deformada, de modo que nada nos dice. Pero su aserción nos remonta al siglo VIII y, por consiguiente, esta teoría, con razón o sin ella, se fundaba sobre una aseveración milenaria.

Hoy ya está descartada esta teoría, por lo menos en la forma aludida, y existe en el sentido lato, o sea que el origen de la glagolitza debemos buscarlo con anterioridad al siglo IX, por lo tanto antes de la labor misionera de los SS. Cirilo y Metodio.

 

2. La teoría de SS. Cirilo y Metodio. Cuando a fines del siglo XVIII empezó a desarrollarse la ciencia eslavística, tomó cuerpo la nueva teoría, vigente hasta hoy, que tuvo gran número de adeptos. Los eslavistas, rechazando la teoría de San Jerónimo por imposible, proclamaron que San Cirilo fue inventor de la escritura eslava y que se sirvió como base de la minúscula griega. Como prueba, aducen cuatro documentos: a) La vida de San Cirilo, b) La Crónica croata, hoy conocida con el nombre "Ljetopis popa Dukljanina", c) El tratado sobre el origen de la escritura eslava del monje Hrabar, d) La carta del Papa Juan VIII de 880 [6]. Los tres primeros documentos llegaron en transcripciones del siglo XIV y XV, y especialmente los dos primeros refieren, en forma legendaria, cómo San Cirilo, tras larguísimo ayuno y oración, fue iluminado e inventó la escritura eslava. Si bien hubo quienes querían quitar todo valor histórico a los tres primeros documentos, sea por su contenido legendario, sea por disponer únicamente de transcripciones apenas del siglo XIV y XV, queda la carta del Papa Juan VIII, que confirma en forma indudable: "Litteras denique Slavinicas a Constantino quondam philosoph reppertas, quibus Deo laudes debite, iure laudamus..." [7].

Como ningún documento dice expresamente cuál de las dos escrituras eslavas era, la glagolítica o la cirílica, el problema lo resolvió el eslavista croata V. Jagic, más con su prestigio que con los argumentos aportados[8]. Él notó que por su aspecto paleográfico la escritura glagolítica es anterior a la cirílica, concluyendo: la escritura inventada por San Cirilo es la glagolítica y no la cirílica que lleva su nombre. Pero el gran eslavista no pensó en la posibilidad de que si las letras glagolíticas son más antiguas que las cirílicas, podrían ser más antiguas que el mismo San Cirilo.

Según dijimos, esta teoría fue tenida por mucho tiempo como la única válida y científica.

3. La teoría gótica. Haciendo caso omiso de las demás teorías que no dejaron huellas dignas de mención, citamos la teoría gótica que, sin tener mucha repercusión, se ha mantenido con insistencia. Entre los croatas, el prof. K. Segvic[9] sostenía dicha teoría, fundándola principalmente en los hechos históricos. En su opinión, los croatas inmigraron en su patria de hoy como cristianos, partidarios del arrianismo y, en consecuencia, la Biblia fue traducida de la Biblia de Ulfila[10], y la base de la escritura glagolítica fueron las runas góticas. También el prof. Hamm sustentó esta teoría[11], pero desde un ángulo diferente. Hamm demostró desde el punto de vista paleográfico, o mejor dicho gráfico, la similitud de la glagolitza y las runas góticas. Su segunda prueba fue de orden filológico. Trató de demostrar la semejanza morfológica, sintáctica y lexicográfica entre la traducción de Ulfila y la eslava de la Sagrada Escritura. Luego, el profesor Hamm calificó su teoría de "hipótesis migratoria", relacionándola con el hecho de que el actual territorio de Croacia habitaban otrora los godos, que dejaron ciertos documentos, de modo que habría que probar que han existido o han podido existir vínculos entre los croatas y los godos. Esta teoría fue también abandonada. La secta arriana era de carácter local y pudo haber llegado a Croacia por vías diferentes y no por intermedio directo de los godos. Encontramos similitudes filológicas en todas las traducciones antiguas de la Sagrada Escritura: la latina, la armenia, la gótica, la copta, la siria, etc., pues todas se sirvieron del original griego (salvo el Evangelio de San Mateo, escrito en arameo). En cambio, lo que reviste importancia son las diferencias reales, tan acusadas que la Sagrada Escritura eslava no pudo haber sido traducida del gótico.

4. Las opiniones más recientes vuelven a la tesis más antigua: la escritura glagolítica es anterior a San Cirilo. Aunque esa opinión nunca fue totalmente relegada, hoy la adoptan con nuevos argumentos especialmente los expertos extranjeros, y expresamente I. Ohienko, E. Georgiev y particularmente M. Hocij, que en 1940 escribió un extenso trabajo sobre el origen de glagolitza. Dicho estudio pasó inadvertido debido a las vicisitudes de la última guerra, para ser comentado profusamente en 1953 por W. Lettenbauer[12].

Hocij deduce la escritura glagolítica del cursivo precarolingio de los siglos VII y VIII, particularmente del cursivo merovingio e italiano longobardo. Tnicamente en casos contados las letras glagolíticas son derivadas de otras escrituras. Esta escritura se formó debido a que los copistas procuraban simplificar el trazo de cada letra, inclinándola a la derecha sin regresar a la izquierda y derecha, como era el trazo o movimiento en las letras latinas. De ese modo los copistas facilitaban su trabajo. Es evidente que la escritura no fue inventada por un hombre solo sino que se formó poco a poco. Hocij sitúa su origen en el siglo VIII, en la zona de Venecia e Istria. El tiempo, pues, coincide con la actuación de los misioneros benedictinos en Croacia, y la región de su origen concuerda, en efecto, con la jurisdicción del patriarcado de Aquilea. Hocij aduce también más argumentos para comprobar el origen latino de glagolitza[13]. Petar Skok, en base al estudio filológico de la terminología eclesiástico-eslava, llega a una conclusión parecida. Dice al respecto: "Creo que este análisis en su totalidad justifica la conclusión de que la acción misionera en las regiones croatas durante los siglos VIII y IX provenía de Aquilea. El estudio histórico de documentos puede sólo corroborar la conclusión lingüística. Por lo tanto, nuestra glagolitza se desarrollaba en el territorio evangelizado desde Aquilea" [14].

Según sostiene el archimandrita ruso Antonin Kapustin, quien en el siglo pasado viajó a Atos y a la Tierra Santa, en la Montaña Santa y en el monasterio de Santa Catalina en Sinai, los misales glagolíticos fueron guardados en cofres junto con los códigos latinos y no con los códigos orientales, mientras que los códigos cirílicos fueron guardados junto con los orientales. Es obvio, pues, que los consideraban códigos occidentales. En los textos glagolíticos más antiguos hay muchos lugares de la Vulgata y muchos elementos germánicos que pudieron figurar aquí únicamente transferidos de los textos occidentales y no orientales.

El citado monje Hrabar dice en su tratado que antes de abrazar el cristianismo los eslavos escribieron con letras griegas y latinas, pero sin "deformaciones".

Aquí cabe agregar la teoría de San Jerónimo, que estaría vinculada con la cosmografía de Ethicus, redactada en griego y por San Jerónimo en latín, en forma abreviada. De acuerdo a la indagación de K. Pertz, el "Breviarium" de San Jerónimo fue escrito entre 396-400.

A esa afirmación se opone H. Löwe, que sitúa la obra después del año 768. Según él, Ethicus es seudónimo y su latín revela signos de la ortografía irlandesa. Por eso, Löwe extrae la conclusión de que, de hecho, el autor fue el irlandés Virgil, obispo de Salzburgo desde 743, escudándose en la autoridad de San Jerónimo. En todo caso, conocía la glagolitza, lo que significa que ésta ya existía, si no desde la época de San Jerónimo, por lo menos en sus tiempos, es decir en el siglo VIII [15].

De esta manera las investigaciones más recientes prueban la veracidad de la tesis más antigua de que la glagolitza es la escritura croata en cuanto a su origen también. Surgió en el suelo croata y durante más de un milenio permaneció como la escritura croata, en la vida pública, eclesiástica y privada.

Hace más de una centuria en el Litoral croata y en Dalmacia en las parroquias se inscribieron los registros parroquiales en glagolitza; los franciscanos croatas de la tercera orden llevan con esas escrituras sus registros conventuales, escriben homilías y reflexiones; en los municipios los notarios públicos redactan testamentos y contratos de compraventa.

Actualmente, por razones prácticas, la glagolitza desapareció de la vida pública y privada, siendo vigente todavía en la Iglesia (precisamente, por su uso eclesiástico ininterrumpido, la glagolitza se transformó en cierto modo en la "escritura sagrada", parecido a los jeroglíficos egipcios).

II. La liturgia glagolítica croata

Durante la primera parte del Concilio Vaticano II muchos se enteraron de la liturgia glagolítica croata. Los croatas son el único pueblo de la Iglesia Occidental que desde hace más de un milenio oficia la liturgia en su idioma nacional.

¿De dónde les viene ese privilegio? En este punto también se repitieron las mismas teorías surgidas respecto al origen de la glagolitza, pues la escritura y la liturgia van parejas. La liturgia en idioma nacional requería necesariamente la escritura correspondiente, pues ni la escritura latina ni la griega, con apenas 22 signos, pudieron satisfacer las necesidades fonéticas del antiguo idioma eslavo, que contó con muchos más fonemas.

Junto con la teoría de Cirilo y Metodio sobre el origen de la escritura corre paralela la teoría sobre el origen de la liturgia eslava. Esta teoría resulta muy sencilla. En 863 los SS. Cirilo y Metodio llegaron, mandados por el emperador Miguel e invitados por el príncipe Rastislav, a Moravia, donde actuaron entre los eslavos, introduciendo la liturgia eslava y fundaron su propia jerarquía. Muerto Metodio (año 885) y fallecidos el príncipe Rastislav y su sucesor Svetopuk, los obispos alemanes expulsaron a los discípulos de Metodio, arrogándose la jerarquía eclesiástica. Esos discípulos expulsados se fueron a otras regiones eslavas, introduciendo allí la liturgia eslava.

¿Cuál fue esa liturgia, introducida por los santos hermanos? Cuesta decirlo hoy. Si nos apoyamos en la biografía de San Cirilo, parece que lo era la liturgia bizantina. En su "leyenda" se expresa que Cirilo empezó la traducción de la Sagrada Escritura con los Evangelios: Iskoni be slovo i slovo be u Boga. In principio erat Verbum et Verbum erat apud Deum. Ese Evangelio se lee en la liturgia bizantina el día de Pascua que inaugura en el rito bizantino el ciclo litúrgico anual, mientras que en la liturgia romana ese ciclo se inicia con el Adviento. La mayoría de los eslavistas del rito bizantino estiman que los SS. Cirilo y Metodio introdujeron el rito bizantino, por pertenecer ellos mismos a ese rito.

Si nos apoyamos en la epístola apócrifa de Adriano II (867-872), y la epístola de Juan VIII (872-882) entonces pudo ser únicamente la liturgia romana, pues dichas epístolas hablan de ella expresamente. Ya es difícil concebir que en la época de Focio (827-898) y de su cisma se permitiera sin más la introducción del rito bizantino en un vasto territorio, lo que en aquel entonces equivalía a ponerlo bajo la jurisdicción del patriarcado de Constantinopla.

Recientemente J. Vasica conjeturó que la liturgia introducida por los SS. Cirilo y Metodio eran la llamada Liturgia de San Pedro[16]. Vasica observó en sus investigaciones filológicas que muchos términos en las "Hojas de Kiev" [17], como asimismo en el misal glagolítico croata más antiguo de los que se conservaron[18], tienen parecido o idéntico significado que el texto griego de la Liturgia de San Pedro. De ahí se dedujo que la primera liturgia introducida por los apóstoles eslavos fue precisamente la Liturgia de San Pedro.

La liturgia de San Pedro de originó en Macedonia, probablemente del siglo VIII al IX. Macedonia se hallaba en la franja limítrofe entre el Imperio Romano de Oriente y de Occidente y en el sentido político-administrativo pertenecía al imperio de Oriente y, en consecuencia, al patriarcado de Constantinopla y al rito bizantino (por lo menos en el período de que hablamos). Pero, como suele ocurrir en las zonas fronterizas, aquí también se mezclaron pueblos, lenguas, culturas y religiones. El rito occidental localmente llegaba hasta Constantinopla y el bizantino, a su vez, se extendía aisladamente, hasta la llanura panónica. En esa zona, donde ambos ritos ejercieron gran influencia, se creó una nueva liturgia, denominada la Liturgia de San Pedro, pues sus propagadores la atribuían a San Pedro, que la habría introducido, primeramente, en Roma, por lo que debió ser la primitiva liturgia romana. Esa liturgia en su primera parte (la misa de los catecumenos) contenía todas las características de la liturgia bizantina, mientras que en la segunda parte (la misa de los creyentes) se asemejaba a la liturgia romana más por su forma que por su texto[19].

Semejante liturgia habría podido, en efecto, convenir a los SS. Cirilo y Metodio para introducirla, por lo menos provisoriamente, en el territorio que ya pertenecía al rito romano. Es indudable que no pudo sostenerse mucho tiempo en esa zona, conforme lo atestiguan los ataques de los obispos alemanes latinos contra la liturgia eslava.

Sea como fuere, aquí no nos interesa cuál rito fue introducido en Moravia, pues no abordamos el tema de la liturgia eslava en Moravia, sino en Croacia.

Por ello cabe plantear la pregunta ¿sí, de veras, los discípulos de los santos hermanos introdujeron la liturgia eslava en Croacia o ésta preexistió como antes lo consideraba el clero croata? Los partidarios de la teoría de Cirilo y Metodio carecen de documentos y pruebas directos, fundándose en suposiciones y declaraciones legendarias de la "Crónica del sacerdote Dukljanin". En contra de esta opinión se yerguen los hechos históricos y textos litúrgicos.

El croata fue el primer pueblo eslavo en bautizarse, ya en el curso del siglo VII, si antes y en forma parcial no fuera ya cristianizado. Al bautismo va unida la pertenencia a un rito y una determinada jerarquía. Como los croatas se radicaron en el territorio del patriarcado occidental, es lógico que tuvieron que pertenecer al rito occidental y depender de la jerarquía occidental, aunque no debe excluirse, sobre todo en las partes meridionales, la actuación de los misioneros griegos, y, por ende, la pertenencia local al rito oriental. La cuestión es ¿si es posible que la jerarquía occidental contemplara imperturbable cómo tras la vigencia de dos o tres siglos se reemplaza el latín y tal vez el rito romano por algo nuevo, bizantino? Si se tiene en cuenta que estamos en la época del cisma de Focio, en los tiempos de la tensión política entre Roma y Bizancio a causa de la situación en Italia y la actitud de los emperadores bizantinos para con los Papas, que ya se sentía en Roma el espíritu de la reforma que recibiría su máximo impulso en el monasterio benedictino de Cluny, la respuesta entonces puede ser sólo una: la introducción del nuevo rito o, por lo menos, del nuevo idioma, era imposible.

Enfocado el problema en su aspecto histórico, la liturgia eslava debió haberse desarrollado en Croacia mucho antes de la actuación de los SS. Cirilo y Metodio, es decir en los tiempos de su bautismo, del siglo VII al VIII. En ese período actúan en Croacia como misioneros los monjes de Galia (Francia actual). Trajeron con ellos, según los veremos en seguida, su rito galicano. La región de su acción cae bajo la jurisdicción del patriarcado de Aquilea, de los arzobispados de Zadar y Split y sus diócesis sufragáneas. Algunas ciudades y la mayoría de las islas en Dalmacia forman el llamado temat bizantino donde se oficia con rito bizantino. Estamos, pues, en condiciones parecidas a las de Macedonia, donde se inmiscuyen los ritos y esta vez el rito bizantino penetra en la jurisdicción eclesiástica romana. Aquí es donde debemos buscar el origen de la liturgia eslava en Croacia. Esta opinión la expresó hace tiempo el obispo de Krk, Mahnic, en un informe oficial de la Curia romana, en la época en que el problema de la liturgia glagolítica era bastante acuciante.

Mahnic escribe a la Santa Sede en su informe oficial (en italiano): "... estimo conveniente agregar eso a la opinión de los que creen que el idioma antiguo eslavo fue introducido en lugar del latín (es decir para sustituir al latín). Esa opinión desde el punto de vista histórico es insostenible e inverosímil. Los croatas fueron bautizados del siglo VII al IX, en la época, pues, en que el latín no había sido proclamado todavía en forma oficial el idioma litúrgico de la Iglesia Occidental... Además, cabe mencionar que los croatas, al llegar del nordeste, ocuparon por fuerza o con venia del Emperador, las provincias que pertenecían al Imperio bizantino de Oriente, donde se usaba también en la liturgia el griego y otros idiomas nacionales. Es indudable que los misioneros griegos que vinieron de Constantinopla para predicar el cristianismo a los croatas, no introdujeron el latín, igual que los misioneros que llegaron de Roma a otras provincias orientales no osaron introducir allí el latín... Aun más, en las ciudades dálmatas con población latina, como ser Split, Rab, Osor, etc., se usaba el griego, por lo menos parcialmente, hasta el siglo XII, según lo afirma Armelini (Prelezioni di Archelogia cristiana, p. 140). Lo mismo vale para las diócesis que pertenecían al patriarcado de Aquilea, especialmente para las de Istria. De ahí cabe deducir (si bien no está comprobado) que la lengua antigua eslava reemplazó al griego y de ningún modo al latín" [20].

Que la liturgia glagolítica estaba en vigencia antes de los SS. Cirilo y Metodio en el territorio croata lo testimonian también los textos bíblicos litúrgicos.

En primer lugar y, de pasada, citamos nuevamente las "Hojas de Kiev", muy discutidas en cuanto a su origen, duración y término. St. Kuljbakin dice que son la traducción de la liturgia latina y, por ende, independientes de la actuación de los SS. Cirilo y Metodio[21].

La parte principal de estas hojas fue escrita, al parecer, en el territorio checo-moravo y el comienzo fue escrito en el territorio croata. Las hojas fueron escritas en el siglo X, copiadas de un arquetipo o prototipo más antiguo. Contienen 38 oraciones que pertenecen a 10 diferentes formularios de misa. La terminología es la de la Iglesia Occidental. Los que sostienen la teoría de Cirilo y Metodio admiten que el modelo fue escrito en el siglo IX, no antes, pues lo vinculan con la acción de los SS. Cirilo y Metodio. K. Mohlberg, benedictino, profesor del Instituto Arqueológico Pontificio en Roma, demostró que los formularios de misa dependen del sacramento padovano del benedictino San Gregorio el Grande (590 - 604), el Papa romano. Si tenemos presente el hecho de que la liturgia romana fue introducida por orden del emperador Carlomagno (742 - 814) en todo el territorio de su vasto imperio en sustitución de distintas liturgias galicanas locales, con razón podemos preguntar cómo el traductor de las "Hojas de Kiev" no tomó por modelo el formulario de misa de su tiempo sino su forma más antigua. Sin hallar otra respuesta más lógica, podemos deducir que el modelo fue traducido por lo menos del siglo VIII al IX, es decir en época en que su original estaba todavía en uso.

Hace algún tiempo se halló en Alemania el fragmento de un misal glagolítico croata en transcripción del siglo XV. Ese fragmento contiene tres formularios de misa: el del Domingo de Ramos, del Lunes Santo y del Martes Santo. Como esos fragmentos no pertenecen ni a la liturgia romana ni a otra conocida, fui consultado. Tras el estudio minucioso podemos constatar que esos formularios pertenecen a la liturgia galicana de San Martín de Tours y sólo se hallan en esta liturgia. Aquí quisiéramos referirnos a dos cosas. Primera: San Martín nació en la ciudad Sabaria, Panonia, alrededor de 315; actuó como misionero y obispo de Galia, en la ciudad de Tours, donde fundó su propio convento y su orden monástica. Murió en Tours en 397 y fue enterrado allí. Segunda: los monjes galos actúan como misioneros en Panonia y Croacia del siglo VII al IX. Si la liturgia de San Martín hubiera llegado a Croacia, pudieron haberla traído únicamente los monjes de la región de Tours y eso en la época en que se usaba allí, o sea a más tardar del siglo 7 al 8, pues ya después desaparece en Tours y en su diócesis.

Precisamente mientras escribimos este trabajo, seguimos las huellas de un nuevo y hasta ahora desconocido misal o por lo menos parte del misal. Se trata de un palimpsesto. Deduciendo de dos hojas que llegaron a nuestras manos, el misal, o, por lo menos, su modelo original, podría ser anterior por un siglo al misal Borgiano-illirico 4, hoy conocido como "el misal glagolítico más antiguo". Este misal, juzgando por el gradual de la tercera misa navideña, que tenemos a la vista, sería un misal galicano. El hallazgo contemporáneo de textos nuevos y la investigación de los textos viejos y novísimos, a buen seguro, darán resultados que en el pasado próximo nadie puedo imaginar.

Escribiendo, hace unos cuantos años, la reseña de un breviario glagolítico del año 1465 [22], notamos, cotejando el texto bíblico con la Vulgata y el texto griego, que en ciertos lugares su contenido difiere del de la Vulgata y el texto griego. Una diferencia parecida hallamos en la Sagrada Escritura en la traducción gótica de Ulfila[23]. En el primer momento creímos que el texto glagolítico croata se apoyaba en un prototipo gótico como antes creían muchos. Decidimos entonces estudiar a fondo los textos glagolíticos croatas contenidos en el misal glagolítico más antiguo. Tras una labor paciente y larguísima, hemos comparado los Evangelios glagolíticos croatas con la traducción de SS. Cirilo y Metodio, con la Vulgata, con Itala, con Vetus Latina (antiguas traducciones antes de San Jerónimo) y con los antiguos textos griegos. Hasta ahora encontramos un millar de diferencias mayores y menores. Si bien no hemos todavía terminado este trabajo y no podemos decir la palabra definitiva respecto a los textos evangélicos, podemos manifestar que la mayoría de las diferencias se halla sólo en Vetus Latina, principalmente en los textos escritos en el territorio Reims-Tours. Es obvio que esas diferencias en Vetus Latina no pudieron deslizarse en los textos croatas del texto griego, sino únicamente de las traducciones latinas antiguas, lo que confirma una vez más que los textos croatas bíblicos glagolíticos fueron traducidos antes de las traducciones de San Cirilo. Como Vetus Latina se usaba en Galia en la época de Carlomagno, debemos extraer la conclusión de que la traducción de los textos bíblicos está ligada con la actuación de los misioneros galos, y eso a más tardar en el siglo VIII al IX.

De lo antedicho se colige que, como existen dos escrituras eslavas, la cirílica y la glagolítica, existieron también dos liturgias eslavas.

La liturgia más joven está unida a la acción misionera de los SS. Cirilo y Metodio, con que está ligado, directa o indirectamente, el origen de la escritura cirílica. Esa liturgia con el tiempo se extendió por todo el territorio de la amplia metropolía de Metodio, que al norte iba desde Moravia a través de toda la Panonia y comprendía las provincias orientales croatas: Srijem, Eslavonia, parte de Bosnia; luego se extendía por Serbia, terminando al sur en Bulgaria y Macedonia. Al este llegaba hasta la Pequeña Polonia y las tierras rusas (Ucrania actual). Con la muerte de Metodio se desintegró esa extensa metropolía más bien por motivos políticos, igual que toda la obra de los SS. Hermanos se originó por razones político-nacionales. Con la desaparición de esta metropolía, se iba extinguiendo poco a poco en ese territorio la liturgia eslava, manteniéndose únicamente en Serbia, Bulgaria y Macedonia, en el rito bizantino, pues esas regiones se hallaban bajo el influjo directo bizantino y bajo la jurisdicción eclesiástica de Constantinopla.

Otra liturgia eslava, por lo menos un siglo más antigua, se desarrolló en el territorio de las provincias occidentales croatas: Istria, el Litoral, la gran parte del territorio croata del norte hasta Samobor (cerca de Zagreb), parte de la Bosnia occidental, Herzegovina, Dalmacia y muy probablemente el actual Montenegro. Son éstas precisamente las regiones en las que, salvo ínfimas excepciones, la liturgia eslava de rito occidental perduró hasta hoy. A esta liturgia eslava de rito occidental perduró hasta hoy. A esta liturgia va unido el origen de la escritura glagolítica. Se desarrolló mediante un proceso natural, y tanto arraigó en el pueblo que todas las vicisitudes, particularmente las de origen político, que la acompañaban durante un milenio, y fueron tantas, no pudieron erradicar esa liturgia croata.

Aunque las dos liturgias seguían sus carriles por separado, no debe pensarse que no había entre ellas puntos de contacto. Los SS. Hermanos, más que seguro, conocían la glagolitza. Además, según queda dicho, la metropolía de San Metodio abarcaba las regiones orientales croatas. Hubo, pues, mucha oportunidad para la recíproca influencia permanente. Tnicamente si tenemos presente esas condiciones, comprenderemos que la glagolitza pudo, en cierta época, llegar hasta Macedonia y como, por otra parte, muchos elementos bizantino-griegos pudieron penetrar en la liturgia eslava occidental, junto con el mencionado influjo bizantino en el temat (provincia) griego de Dalmacia.

Sin embargo, la liturgia glagolítica croata no quedó como un fósil secular. Tanto en el pasado como en el presente tuvo su misión.

En 1347, el rey checo Carlos IV fundó para los benedictinos croatas el convento cerca de Praga, conocido con el nombre de Emmaús, que se convirtió en el foco de la liturgia eslava y luego en la sede del movimiento para la unión de los eslavos disidentes con la Iglesia Católica. Los glagolitas penetraban luego de aquí a Polonia.

Mateo Karaman (1700 - 1771), conocido misionero croata en Rusia y luego arzobispo de Zadar, en sus numerosos informes dirigidos a la Congregación de la Propagación de Fe en Roma, estimula para que en Rusia se funde por lo menos un convento de los benedictinos glagolitas croatas y glagolitas franciscanos terciarios, que asistirían a los católicos de rito occidental en Rusia y a la vez testimoniarían ante los ortodoxos que la Iglesia Católica reconoce y mantiene todos los ritos e idiomas, arraigados en la Iglesia. (Ver: Studia Croatica, Nº 4, 1961, pp. 324-26).

Últimamente algunos Estados eslavos, en virtud de un convenio especial con la Santa Sede, obtuvieron el permiso de introducir la liturgia eslava en su territorio, sea en forma total o parcial. Así en 1886 obtuvo el permiso Montenegro, en 1914 el ex Reino de Serbia y en 1920 la República de Checoslovaquia, pero únicamente para la fiesta de sus principales patronos. En 1935, en el Concordato con el ex Reino de Yugoslavia se preveía la introducción de la liturgia eslava en todas las diócesis croatas en todo el territorio de aquel reino, pero el clero ortodoxo serbio echó a perder todo ese proyecto.

Quisiéramos decir algo acerca del lenguaje de los libros litúrgicos. A menudo se oyen entre los croatas términos como "el idioma antiguo croata", "la madre del idioma croata", etc.

Los croatas no tienen escritos en su idioma documentos anteriores al siglo VI (la inscripción de Baska, el Apóstol de Grskovic, las Hojas de Viena, en opinión de los eruditos pertenecen a ese siglo). Si comparamos esos documentos con otros escritos litúrgicos contemporáneos, escritos en Panonia o Macedonia, resultan mínimas las diferencias gramaticales y de vocabulario, y mayores las fonéticas. Se pierden las nasales, semivocales se substituyen por voces llenas, los grupos protoeslavos "tj, dj, sk" son reemplazados por "c, j, sc". Este proceso vocal seguirá hasta los siglos XIV y XV, mientras la gramática y el vocabulario experimentarán poquísimas modificaciones.

En cambio, si cotejamos el idioma de los documentos seculares, por ej. del estatuto de Vinodol (año 1228) hallamos gran diferencia idiomática entre éstos y los escritos litúrgicos. De ahí cabe concluir que:

1) Las lenguas de los pueblos eslavos hasta por lo menos el siglo X se diferencian muy poco entre sí.

2) Con la lengua de los libros litúrgicos ocurrió lo mismo que con los idiomas árabe, griego y latín.

El actual idioma literario árabe es el idioma del Corán y no el lenguaje popular hablado. El lenguaje popular de una región o de una nación árabe a menudo se diferencia tanto que los árabes de otras regiones apenas pueden comprenderlo. Lo que hoy une a los árabes es el idioma del Corán y no las lenguas populares.

Cosa semejante sucedió con la lengua literaria griega, de hecho lengua de la corte bizantina, que difiere del griego clásico y más aun del lenguaje popular, usado en la vida cotidiana.

También el latín eclesiástico se diferencia bastante de la lengua clásica de los escritores romanos. El Papa Gregorio el Magno (590 - 604) lo introdujo en el uso religioso en lugar del latín popular o vulgar del siglo VI, tan deformado, según dice el Papa, que no era apto ni digno para el oficio litúrgico. Del latín popular de esa época se derivaron los distintos dialectos posteriores italianos.

Como contamos, el mismo fenómeno le pasó al idioma de los libros litúrgicos eslavos. En el comienzo era, en efecto, la lengua popular, luego se estabilizó y se volvió idioma "hierático" (sagrado) de los libros eclesiásticos. Algunos autores, como Vondrák, Leskien y Hamm lo denominan, creemos que con toda razón, el idioma "antiguo eslavo eclesiástico".

El idioma de los libros eclesiásticos del siglo VI y XVII (impresos en la diócesis de Senj) ya no es ni antiguo eslavo ni croata, aunque algunos misales lo llaman croata, por ej. el "Misal Croata" de Kozicic de 1531, sino una mescolanza que cuadraría más llamar "eslavo-croata", imitando en eso a nuestros vecinos serbios, que llaman a su idioma del siglo XVIII "eslavo-serbio".

Por lo expresado precedentemente, el idioma de los libros eclesiásticos puede llamarse sólo en el sentido lato madre del idioma croata, siendo más correcto llamarlo hermana mayor del idioma croata.

III. La bibliografía glagolítica croata

Dado que hay gruesos tomos sobre lo que los glagolitas durante siglos nos legaron, en la siguiente reseña no podemos adentrarnos en pormenores, de modo que nos limitaremos a señalar las cosas más significativas[24].

Aunque la bibliografía sensu stricto del vocablo se refiere a libros y pergaminos, no podemos omitir aquí tres documentos glagolíticos de fecha más antigua, grabados en piedra, a saber: las inscripciones de Valun y Plomin del siglo XI, de Istria, y la lápida de Baska, que según lo demostró no hace mucho el profesor Hamm, consta de tres inscripciones, las dos primeras del año 1077 y la tercera de 1089. Esta lápida fue escrita en la abadía de Santa Lucía, cerca de Baska, en la isla Krk, y contiene la donación del rey croata Zvonimir[25]. Los tres documentos revisten importancia desde el punto de vista paleográfico-filológico, pues demuestran el desarrollo de la escritura y del idioma croata. Además, son importantes desde el punto de vista político-nacional, pues señalan hasta dónde se extendió, desde los tiempos más antiguos, el idioma croata y el territorio nacional croata. La lápida de Baska lleva el nombre del gran rey croata Zvonimir, aliado del Papa Gregorio VII, en su forma nacional, en tanto que conocemos nombres de los demás reyes y príncipes croatas de aquella época de los documentos escritos en latín, pues el latín ya era el idioma oficial de la Europa culta (Como tratamos de los documentos en piedra, mencionaríamos también la pila bautismal con inscripción glagolítica que data de 1541, en Sterna, lugar que hoy se encuentra en Eslovenia. La inscripción misma como los nombres de los habitantes revelan que el territorio nacional croata hasta en el siglo XVI se adentraba en el actual territorio de Eslovenia. Caso éste muy conocido por otras fuentes históricas).

Como ya destacamos, existen numerosos documentos glagolíticos, desde los tiempos más antiguos, y se refieren a todos los ámbitos de la vida pública. Como la glagolitza surgió precisamente por necesidad eclesiástico-litúrgica, la mayor parte de los documentos se relaciona con las necesidades litúrgicas y eclesiásticas, como ser: misales, breviarios, salterios, leccionarios, rituales, códigos, manuales teológicos, homiliarios, etc.

He de mencionar algunos de suma importancia: El misal más antiguo conservado, que hoy se guarda en la Biblioteca Vaticana (Borgiano-illirico 4), fue escrito a mediados del siglo XIV en gran formato, en dos columnas. Las letras son hermosas, adornadas con vívidas iniciales y con ornamentos típicos. Este misal tiene gran importancia por contener vestigios de la liturgia eslava más antigua y aun más que sus textos bíblicos, de lo que ya hablamos. V. Jagic lo sitúa a mediados del siglo XIV en gran formato, en dos columnas. Las letras son hermosas, adornadas con vívidas iniciales y con ornamentos típicos. Este misal tiene gran importancia por contener vestigios de la liturgia eslava más antigua y aun más que sus textos bíblicos, de lo que ya hablamos. V. Jagic lo sitúa a mediados del siglo XIV, o sea alrededor de 1350. Vajs lo ubica al principio del siglo XIV, es decir entre 1317 y 1323. En base a los hechos litúrgicos demostramos que la opinión de Jagic es más correcta[26].

Al hablar de antigüedades acotamos que en la biblioteca Bodley de Oxford se halla un misal (Cod. sign. M. S. Can. Lit. 172) que en su última hoja lleva marcado el año 1310. En opinión de Vajs la cosa resulta dudosa, dado que la escritura no corresponde a tanta antigüedad. No parece, por su contenido litúrgico, que la opinión de Vajs sea acertada.

Además de dichos misales antiguos completos, hay algunos fragmentos anteriores a esos misales. Se trata de las mencionadas "Hojas de Kiev" del siglo VI y XII, en parte escritas en el territorio croata. Los fragmentos de Baska, de Premuda, del siglo XII y el fragmento del misal de Kukuljevic y del misal de Bribinje del siglo XIII.

De 1368 data el misal del príncipe Novak Krbavski, guardado hoy en la biblioteca nacional de Viena (Cod. slav. 8). Lo escribió con su mano el príncipe Novak para la salvación de su alma. El libro está adornado con numerosas iniciales en color y oro, contiene varias miniaturas y dos grandes ilustraciones a toda plana.

Del mismo siglo data el misal de Roca en Istria. Sus letras son pulcras. Está adornado con muchas iniciales y algunas miniaturas. Contiene el misal completo y parte del ritual que reproduce el rito de bautismo de niño, de casamiento y varias bendiciones. Tal contenido tienen más o menos todos los misales glagolíticos, siendo evidente que en cuanto a los ritos dependían de un arquetipo.

En la biblioteca universitaria de Ljubljana (Sign. C 162 a/2) se guarda un misal que D. Parcic e I. Bercic sitúan en el siglo XIV. Lo mencionamos por su importancia para la historia del arte a causa de sus reproducciones, y para la paleografía, por las formas redondas de algunas de sus letras. Lo escribió "pop Juri namestnik u Berme".

En el despacho parroquial del Vrbnik se guarda un misal conocido como "Il misal vrbanski". Sus letras son hermosas y angulares. Hasta la hoja 57 lleva iniciales glagolíticas y en adelante y hasta el final (L. 286) iniciales latinas. Fenómeno muy frecuente en otros misales y breviarios glagolíticos. Aquí nos encontramos con un caso excepcional. Mientras otros copistas se esforzaron por dar a sendos textos glagolíticos la inicial pertinente, el copista aquí transcribió las iniciales latinas sin relación alguna con los textos glagolíticos; así, por ejemplo, en la tercera misa navideña, que en los misales glagolíticos empieza con las palabras: "Otroce rodi se nam", en los misales latinos empieza: "Puer natus est nobis". Era de esperar que el misal glagolítico tendría la inicial "O"; sin embargo, el copista reprodujo simple y llanamente la inicial latina "P".

Por último, mencionamos el misal del duque de Split, Hrvoje, que data del siglo XV. Lo escribió Butko. Ese misal lo llevaron los turcos de Budim como botín de guerra a Estambul, de donde a efectos de estudio fue enviado a la Universidad de Viena, en la que dictaba cátedra V. Jagic. De regreso a Carigrad se extravió. Es muy probable que terminara en su verdadera patria. El misal estaba ilustrado con hermosas iniciales y reproducciones. Los cuadros son alegóricos: al principio los meses; simbólicos: los cuatro Evangelistas; históricos: de varios santos. En opinión de los especialistas, el pintor pertenecía a la escuela toscana.

De los numerosos breviarios mencionaríamos sólo el breviario de dos tomos que se guarda en la Biblioteca Vaticana (Borgiano-illirico 5-6) que data del 1379 y 1387. El breviario está ilustrado con iniciales muy pintorescas en ornamentos típicos croatas. Reviste importancia peculiar para el estudio del Santoral croata. Junto al salterio y las demás partes reglamentarias del breviario se halla la parte ritual. Ese código contiene al final del oficio de los SS. Hermanos. Como ese oficio no figura en el llamado "proprio" sino al final del libro, es evidente que fue añadido posteriormente. Es característico también ese código por contener el oficio de San Francisco y su leyenda, escrita por San Buenaventura, la llamada "Leyenda mayor", de lo que resulta obvio que se trata de un breviario franciscano. Debemos agregar que la mayoría de misales y breviarios glagolíticos contiene el "proprio" franciscano de santos, sea que fueran de los franciscanos, sea que de los misales y breviarios franciscanos fueran copiados. La cosa resulta muy clara. La mayoría de los curas de campaña no era capaz de traducir textos litúrgicos directamente del latín y para sus necesidades copiaban los textos ya traducidos, mayormente hechos por monjes.

Cuando se inventó la impresión de libros, muy pronto se estableció en Croacia la primera imprenta glagolítica en 1482, en Kosinj, Lika. El príncipe Anz VIII Frankopan Brinjski la fundó. Probablemente encargó los tipos en Venecia, y como archetipos o matrices se sirvió el misal del bisabuelo de su esposa, príncipe Novak Krbavski, quien, según hemos visto ya, había escrito dicho misal con propia mano en 1368. Fue la primera imprenta del sudeste eslavo. Baste decir que el primer libro ruso fue impreso recién en 1611. De esta primera imprenta croata salió en 1483 el primer misal glagolítico impreso, que tenía por modelo el citado misal del príncipe Novak. El redactor del misal fue "G(ospodin) P(lemenom) D(oljanin) K(olunic), G(ospodin) B(roz) Z(akan)" según se puede colegir de la impresión al agua en el misal[27].

Es muy probable que en la misma imprenta fuese impreso el breviario más vetusto, del que se conservó sólo un ejemplar en Venecia, en la Biblioteca de San Marco. Tras la batalla en el campo de Krbava (en 1493), esta comarca fue saqueada y depredada por los turcos, y la imprenta, según parece, fue trasladada al Litoral. A continuación sigue una serie de misales y breviarios impresos, de los que mencionaremos los siguientes:

En 1494 sale en Senj la segunda edición del misal "con el permiso y la voluntad del Señor, de don Blas Baromic y don Silvestre Bedricic y del diácono Gaspar Turcic". El canónigo Baromic fue también corrector del breviario glagolítico de 1493, y Silvestre Bedricic, archidiácono de Senj, es autor del libro "Narucnik plebanusev" de 1507.

En 1528 se editó en Venecia un nuevo misal glagolítico, a cuidado "del fraile Pablo Modrusanin, de la orden seráfica de San Francisco conventual". Los impresores fueron Francesco Bidoni y Mafeo Pasyni.

En 1531 se imprimió en Rijeka "... el Misal Croata... corregido ... por el padre don Simón Kozicic, de Zadar, obispo de Modrus, impreso en Rijeka en su residencia..."

El último libro litúrgico impreso con anterioridad al Concilio de Trento fue el llamado Código de Brozic, que contiene breviario, misal y ritual. Este Código fue impreso en Venecia, en el taller de los hijos de G. Francesco Turesani. El colofón glagolítico reza: "Svrsenie privieli hirvackihn stampani va Bnecihn... znova ucineni po pre Mikuli Brozici plovani omiselskomn miseca marca 1531".

Con el año 1631 se inicia un nuevo período para el libro glagolítico croata. Después del Concilio de Trento se encarga de la impresión de los libros glagolíticos la Congregación de Propagande Fide de Roma. Su primer misal croata glagolítico fue impreso en 1631, y el primer breviario glagolítico en 1648. Ambos libros se editan en redacción del franciscano Rafael Levakovic, luego arzobispo de Ohrid en Macedonia. La característica de las ediciones de Propaganda es que en el aspecto lingüístico sufrieron la influencia de los libros litúrgicos ucranianos. La causa de esa alteración débese a los consultores y censores de la Propaganda, de origen ucraniano, y que consideraron el idioma de sus libros litúrgicos más exacto y más perfecto. A esas dos primeras ediciones cabe agregar el breviario del año 1688, aún más rusificando en lo que al idioma se refiere; en 1706 se reimprimió el misal de Levakovic, sin modificación alguna. En 1741, en redacción de Mateo Karaman, luego arzobispo de Zadar, se publicó una nueva edición del misal, con acentuada rusificación. Con este misal y la edición de un breviario glagolítico en 1791, en redacción de Gocinic, finalizó el período de la redacción rusa de los libros litúrgicos glagolíticos croatas[28].

Por orden del Papa León XIII, el canónigo de San Jerónimo en Roma, Antonio Dragutin Parcic, preparó primero en 1881 "Rúbricas y Orden de Misa", y en 1893 editó el misal completo. Parcic en su redacción se sirvió de los libros glagolíticos croatas más antiguos, volviendo de esa manera a la forma lingüística más antigua. En 1905 se publicó la segunda edición de ese misal, y en 1927 J. Vajs lo editó en letras latinas. Vajs introdujo en su edición cierta cantidad de chequismos y empleó una transcripción errada, ajena a los croatas, y de ese modo deformó bastante la edición de Parcic.

Junto a los documentos eclesiásticos y litúrgicos, encontramos gran número de documentos de contenido profano, secular; aquí van: la historia, derecho (canónico y civil), versos, lexicones y gramáticas, contratos públicos y privados, etc.

Merece ser mencionado "El estatuto de Vinodol" de 1288, seguido por una serie de estatutos y regulas, que rigen la vida pública o público-eclesiástica, sirviendo hoy de fuente de información sobre la vida jurídica de los croatas de antaño.

Como son muchos esos documentos, y nuestro espacio limitado, no podemos ocuparnos de cada uno por separado.

Los versificadores croatas agregan a los versos religiosos poemas seculares[29]. El padre de la moderna literatura croata, Marko Marulic, de Split, encuentra el modelo para su poema Judith, el primer poema escrito en croata, directa o indirectamente en los textos glagolíticos[30].

De ese modo, los croatas que gustosamente y desde tiempos antaños estudiaban en las célebres universidades europeas (especialmente en Italia y París), enriqueciéndose con la cultura occidental, no abandonaron su cultura propia, surgida y formada en su suelo natal. Sus esfuerzos no fueron truncados, según lo testimonian tantos documentos, ni por las seculares guerras contra los turcos en defensa constante de Europa, ni por sus vecinos más numerosos y poderosos que trataron con frecuencia de someterlos en lo político y lo cultural.

IV. SS. Cirilo y Metodio y los croatas

Antes de terminar procede preguntarse: ¿cuál es la conclusión definitiva de los novísimos estudios sobre el problema glagolítico? ¿Deben los croatas algo a los SS. Cirilo y Metodio?

La primera respuesta sintética sería:

Respecto de la escritura glagolítica hoy podemos afirmar con certeza que se trata de la escritura nacional croata, formada por vía evolutiva de la escritura latina en el suelo croata. La paleografía prueba que la glagolitza es de origen occidental, es decir, una escritura latina y no griega, y menos que menos oriental; a su vez, los documentos históricos atestiguan que la glagolitza la conocían los escritores latinos por lo menos en el siglo VIII, vale decir con anterioridad a la actuación de los SS. Cirilo y Metodio; los documentos litúrgicos demuestran que su modelo fueron los manuales litúrgicos latinos del siglo VII y VIII. La conclusión lógica puede ser una sola: la escritura glagolítica es anterior a San Cirilo y, por consiguiente, él no pudo "Inventarla" (por lo demás, ninguna escritura fue inventada, sin que se formó mediante un proceso natural), dado que es una escritura eslava y que los documentos litúrgicos glagolíticos son de origen latinos, pudo haberse formado únicamente en el territorio de los eslavos cristianos del rito occidental, es decir, únicamente en el territorio de los croatas. Por lo tanto, cabe una sola conclusión: la glagolitza se formó en Croacia y, en consecuencia, es la auténtica escritura croata.

Cirilo pudo, si queremos atenernos textualmente a su vida legendaria, inventar únicamente la escritura cirílica, que, por cierto, no es otra cosa que la escritura curialesca griega del siglo IX. Hubo que combinar pocas letras y ajustarlas a las voces antiguo-eslavas y la cirílica fue inventada.

En lo que concierne a la liturgia glagolítica, la cosa parece mucho más sencilla. Los croatas fueron bautizados (o, como algunos insisten, convertidos a la Iglesia Católica, porque antes habrían sido arrianos) en el siglo VII. Pertenecían con toda seguridad al rito occidental. Ese rito, desde su comienzo, pudo celebrarse en latín o en eslavo. Si se celebrara en latín, ya nadie en el siglo IX o X hubiera podido modificarlo, pues ésos eran los tiempos del cisma fociano, del conflicto entre la Iglesia Oriental y Occidental, y la época de las reformas dentro de la Iglesia Occidental. Introducir en aquel entonces algo perteneciente a la Iglesia Oriental, equivaldría a reconocer la primacía del Oriente, cosa que no aceptarían Roma ni los mismos croatas. Por otra parte, ¿quién pudo introducir el idioma nacional? ¿Los discípulos expulsados de los SS. Hermanos, como se piensa generalmente? Pues, los discípulos moravos se quedaron en su patria según lo testimonia el monasterio de Sazava donde todavía en el siglo XI y XII se oficiaba la liturgia eslava; si hubo expulsados, éstos pudieron ser únicamente los macedonios, que en ningún caso fueron muchos, a los sumo varias decenas. Que esos pocos pudieron difundir la liturgia eslava y en aquellas circunstancias, cuesta imaginarlo. Aquí también cabe una sola conclusión: la liturgia eslava se originó en Croacia y por eso se quedó en Croacia solamente.

Otro es el problema: qué es lo que los croatas deben a los SS. Cirilo y Metodio y si ellos también pueden considerarlos como Apóstoles y Maestros eslavos.

Apóstoles (mensajeros de la fe) fueron en el riguroso sentido de esta palabra, sólo o cuasi sólo de los moravos. Si más tarde la autoridad metropolitana eclesiástica se extendía a todas las tierras eslavas, y por eso todos los eslavos los consideran como Apóstoles eslavos, o actualmente bajo el régimen comunista Maestros e Ilustradores, también los croatas podemos llamarlos así. Incluso con más derecho que otros, por deberles más que otros.

Cuando los SS. Hermanos se decidieron a emprender la difícil misión en Moravia, tuvieron que determinar por anticipado el rito, el idioma y la escritura que usarían. Siendo bizantinos, lo más natural sería que optaran por el rito bizantino y por el idioma de la región a que se dirigían, ya que nadie entendería el griego. ¿Pero la escritura? Los SS. Hermanos, como los altos funcionarios estatales, debieron conocer las regiones croatas, por lo menos las integradas en el temat bizantino de Dalmacia (islas, algunas ciudades y la parte occidental de la costa istriana), pues en la corte imperial las tenían muy en cuenta, según se puede colegir del tratado del emperador Constantino Porfirogenet "De administrando imperio". Constantino conoce bastante bien la historia croata, cita los nomb0res de las regiones, ríos e islas croatas. Incluso nos transmitió los nombres antiguos croatas de ciertas islas, desaparecidos luego bajo la influencia romana e italiana. Por lo tanto, incluso los SS. Cirilo y Metodio debieron conocer las condiciones eclesiásticas en Croacia, la liturgia y la escritura croatas. No es improbable que conocieran la glagolitza ya en Salónica, donde había muchos eslavos y donde aprendieron el idioma eslavo. Suponiendo que esos eslavos poseyesen cierta cultura adquirida en un medio ilustrado, la glagolitza pudo penetrar fácilmente, de modo directo o indirecto, en Macedonia, que, igual que el temat de Dalmacia, pertenecía Bizancio. Por consiguiente, se imponía por sí sola la opción por la glagolitza. Si además tomamos en cuenta constantes ataques del clero latino contra el rito bizantino, Cirilo tuvo que decidirse muy pronto por el rito latino. ¿Dónde iba a encontrar el modelo para sus libros litúrgicos? También en Croacia. Lo atestiguan las "Hojas de Kiev", escritas en letras glagolíticas y contienen misas del rito occidental, traducidas del arquetipo que más o menos se usaba en el territorio del patriarcado de Aquilea. Es evidente, pues, que la primera traducción original pudo verificarse únicamente en Croacia y no en Moravia, donde más tarde, sólo en transcripciones, se acomodó a la pronunciación lugareña. Lo prueban en forma patente las "Hojas de Kiev", que, de hecho, son mera transcripción de otro arquetipo.

En opinión de Jagic, que había ligado estrechamente la liturgia glagolítica croata a la actuación de los SS. Hermanos, las "Hojas de Kiev" fueron escritas en Moravia, y sólo la primera hoja fue escrita en Croacia. Se le opone terminantemente el erudito checo W. Vondrak, que sustenta que la patria de las "Hojas de Kiev" fue la misma que la de las llamadas "Hojas de Frizing", o sea la comarca de Istria-Carintia[31]. Kuljbakin disiente también de Jagic, sin fijar el lugar en que fueron escritas esas hojas, pero niega rotundamente que podría serlo Moravia o cualquier pueblo eslavo septentrional.

En resumen, los SS. Cirilo y Metodio en su labor misionera entre los eslavos septentrionales se sirvieron de la escritura y la liturgia nacionales croatas. Por lo demás, no es la primera vez que nuestra escritura y liturgia nacionales se extienden hacia el norte. Se repetirá, según lo vimos, durante el rey checo Carlos IV y por tercera vez después de la primera guerra mundial.

Los croatas, pues, tienen títulos para apreciar su pasado y suficientes motivos para agradecer a los SS. Cirilo y Metodio, que por primera vez demostraron a los pueblos eslavos y los demás lo que tienen los croatas y lo que son.

Actualmente, cuando tanto los pueblos eslavos como no eslavos conmemoran y elogian la obra de los SS. Hermanos, los croatas deben también rendirles honras y expresarles su íntimo reconocimiento. Por ello, pedímosles junto con el gran Papa León XIII:

En la corte celestial

nuestro ruego atended:

sed escudo de los eslavos

para que siempre estén con Señor.

Un solo redil de Cristo

reúna a los descarriados

y siguiendo huellas ancestrales

florezcan en la fe sin cesar.

(Himno eclesiástico)

 

 



[1] J. Hamm: Gramatika starocrkvenoslavenskog jezica, Zagreb, 1947, p. 15.

[2] El duque Guillermo de Aquitania y el abad Bernone de Baume fundaron en 910 el conocido monasterio benedictino de Cluny, cuyo propósito era: la libertad y la reforma en las órdenes religiosas y en la Iglesia. El monasterio dependía directamente de Roma, exceptuado de la jurisdicción obispal.

[3] J. Dobrovsky (1753-1829), autor de numerosas obras en el campo eslavístico. Con él se inicia el estudio científico de la filología, la literatura y la historia de los pueblos eslavos. Observó una actitud negativa respecto a la glagolitza croata. Cf.: Masaríkov slovnik naucny, 2, 307.

[4] G. Dobner (1719-1790), sacerdote checo niarista e historiador. Autor de numerosos trabajos históricos. Enseñaba muchas cosas, que la ciencia confirmó a posteriori, y también que la escritura glagolítica es mucho más antigua que la cirílica Cf.: Masaríkov slovnik, 2, 304.

[5] Magnetius Hrabanus Maurus, n. en 784 en Magonza, de donde su sobrenombre Magnetius; Maurus es su nombre religioso y Hrabanus el nombre de pila. Escritor eclesiástico muy productivo, sus obras se hallan reunidas en Migne Patristica Latina. Primero era diácono, luego abad en Fulda y, por último, arzobispo en Magonza, donde falleció en 856. Sobre el origen de la escritura habla en la obra De inventione linguarum, Migne P. L. 112, 1579-1584.

[6] Dikljaninov Ljetopis, originariamente escrito en latín y más tarde vertido al croata. Hay varias ediciones impresas: Presbyteri Diocletiani, De Regno Slavorum, publicó J. Lucius (Lucic) en su obra: De Regno Dalmatiae et Croatiae libri sex, Amsterdam, 1666, 287-302; F. Sisic: Ljetopis Popa Dukljanina, Belgrado - Zagreb 1928; V. Mosin: Ljetopis Popa Dukljanina, Zagreb, 1950.

[7] A. Theiner: Monumenta Germaniae histor., Epistolae VII, 222. Ver esta epístola y la mayor parte de los documentos relativos a la liturgia eslava en I. Prodan: Borba za glagolicu - I sio Povijest glagolice i njeni izvori. Suplemento B. pp. 1-127.

[8] Vatroslav Jagin, n. en Varazdin, Croacia, el 6/VII/1838, f. en Viena el 5/V/1923. Profesor universitario en Odesa, Rusia, luego en Berlín (desde 1874) donde fundó su famoso Archiv für slavische Philologie; sucesivamente, profesor en Petrogrado, Rusia (desde 1880) y en Viena (desde 1886). Fue la figura central en los últimos cincuenta años de su vida en el ámbito de los estudios eslavísticos. Editor de antiguos textos: El Evangelio de Zograf, en 1879; el Evangelio mariano en 1883; el Salterio de Bologna, en 1907 y tantos otros. Escribió una larga serie de trabajos sobre el origen de la escritura glagolítica, la lengua eslava antigua y la literatura; se dedicaba también a los estudios arqueológicos, históricos y literarios de los pueblos croata, ruso, y demás eslavos. Aquí nos interesa primordialmente su obra acerca de la escritura glagolítica (escrita en ruso): Glagoliceskoje pismo, Sanktpetersburg, 1911.

[9] Cf.: K. Segvic: Hrvatski jezik u katolickom bogostovlju. Con motivo del 1300º aniversario del bautismo de los croatas, Zagreb, 1941.

[10] Ulfila (gót. Wulfila), oriundo de Capadocia en Asia Menor, n. por el año 311, f. alrededor del 338. Eusebio de Nicodemia lo consagró obispo cuando rozaba los 30 años. Actuó cierto tiempo como apóstol visigodo en la cuenca danubiana. Tradujo al idioma gótico el Nuevo Testamento. Su traducción se conoce con el nombre Codex Argenteus y se guarda en Upsala (Enciclop. Italiana. IV, 629).

[11] J. Hamm: "Postanak glagoljskog pisma u svijetlu paleografije", Nastavni Vjesnik 46 (1939) 36-61, Zagreb.

[12] W. Lettenbauer: Zur Entstehung des glagolitischen Alphabets, Slovo 3 (1953), 35-50. Zagreb. Otras obras sobre el mismo tema: K. A. Pertz: De Cosmographia Ethici, libri tres, Berolini 1853; M. Hocij: Die westliche Grundlagen des glagolitischen Alphabets, Südostdeutsche Forschungen IV 1940), 509-600, Munich.

[13] Según una leyenda, el obispado de Aquilea fue fundado por San Marcos el Evangelista, sucedido por San Hermagoras el Mártir. Por de pronto, en el Concilio de Arlés en 314 encontramos al obispo de Aquilea. En 568 el obispo Paulin se proclamó patriarca y se trasladó a Grado. En 605 hay dos patriarcas: uno para el territorio bizantino con sede en Grado, y otro para la parte longobarda con sede en Aquilea. En 802 Carlomagno dio al patriarca Paulin toda la Furlania (Friuli), Istria y Recia (Suiza actual y parte de Austria). El patriarca Poppo (1019-1045), alemán, fue autorizado a acuñar su propia moneda e implantar una organización política particular. De ese modo el patriarcado se transformó en un grande y poderoso principado feudal. Desaparece en el siglo XVI, a raíz de las luchas políticas entre Venecia y Austria. Los patriarcas de Aquilea desde los siglos VIII-IX y hasta la desaparición del patriarcado eran de origen germano-galo, o germano solamente. El patriarcado desempeñó papel importante en la propagación del cristianismo en aquella vasta región y fuera de sus fronteras (Cf. Enciclop. Catt. I, 1722-1727).

[14] Petar Skok: Uslovi zivota glagolice, Slovo Staroslavenskog Instituta 3 (1953), 60.

[15] Löwe H.: Ein literarischer Widersacher des Bonifatius, Virgil von Salzburg und die Kosmographie des Aeticus Ister, Mainz, 1952. (Akademie der Wissenschaften und der Literatur. Abh. der Geistes-und Sozialwissenschaften. Lase Jg. 1951. Nr. 11)

[16] J. Vasica: Slovenska liturgie sv. Petra, Byzantinoslavica VIII. (1946) 1-54.

[17] Las Hojas de Kiev, fragmento de misa del siglo X, transcripto del modelo del siglo IX. Tratan sobre ese tema: Mohlberg C., Il Messale Glagolitico di Kiev (sec. IX), ed il suo prototipo Romano del sec. VI-VII. Memorie della Pont. Accademia Romana di Archeologia, Vol. II. Roma, 1928. Vajs J., Kánon charvatsko-hlaholskégo vatikánského misali III. 4. Prostejsek hlaholskyh listu Kievskych. Casopis pro moderní filologie XXV (1939) 113-134 y Mesni rád charvátsko-hlaholského misalu III.4 a jeho pomer k moravsko-panonskému sakramentari stol. IX. Acta Academiae Valehradensis XV. (1939), 2, 89-141. J. Vasica: Slovanska liturgie nove osvetlena Kijevskymi listy. Slovo a slovesnot VI (1940) 65-77.

[18] Este misal se guarda hoy en la Biblioteca Vaticana - Fondo Borgiano-illirico Nº 4. Fue escrito a mediados del siglo XIV.

[19] Sobre el origen de esta liturgia existen varias teorías. Algunos creen que se trata de una liturgia occidental. Cf.: Hanssens J. M.: "La liturgie romano-byzantine de Saint Pierre" - Orientalia Christiana Periodica IV, Roma (1938) 234-258 y V. (1939) 103-150; Cizevskij D.: "K voprosu o liturgiji Sv. Petra". - Slovo staroslavenskog Instituta 2, Zagreb (1953), 36-40.

[20] Ver el trabajo de M. Polonijo: "Prvi uzmak glagoljice u krckoj biskupiji", Radovi stsl. Instituta, 2, Zagreb (1955), str. 199.

[21] St. M. Kuljbakin: Staroslovenska gramatika, Belgrado, 1930, p. 7

[22] M. Japundzic: Glagolski breviar iz g. 1465. Radovi stsl. Instituta, Zagreb, 2 (1955), 155-191.

[23] Ver nota nº 10.

[24] Algunas reseñas más completas de la bibliografía glagolítica: R. Strohal: Hrvatska glagolska knjiga, Zagreb, 1915; I. Kukuljevic-Sakcinski: Bibliografija hrvatska, Zagreb, 1860; I. Milcetic: "Hrvatska glagolska bibliografija", Zagreb, Starine 33 (1911), xv - 505; Vj. Stefanic: "Glagoljski rukopisi otoka Krka", Zagreb, 1960, Djela J. A. knj. 51; J. Vajs escribe extensamente sobre los misales glagolíticos en su obra: Najstariji hrvatskoglagoljski misal, Zagreb, 1948, y sobre los breviarios glagolíticos en: Najstarsi breviár chrvatskohlaholsky, Praga, 1910.

[25] Acerca de la lápida de Baska se publicaron varios trabajos, desde su hallazgo hasta hoy; citamos sólo los estudios de fecha reciente: Vj. Stefanic: "Opatija sv. Lucije u Baski i drugi benediktinski samostani na Krku", Croacia Sacra, 1936; J. Hamm: Datiranje glagoljskih tekstova", Radovi stsl. Instituta, Zagreb, 1 (1952) 22-37; B. Fucic: "Bascanska ploca kao archeoloski predmet", Slovo stsl. Instituta 6 (1957), 247-262, Zagreb.

[26] M. Japundzic op. cit., p. 190.

[27] Z. Kulundzic: Problem najstarije stamparije na slavenskom jugu (Kosinj 1482-1493), Zagreb, Narodna Knjiznica 1 (1959), 21-28.

[28] Sobre la rusificación de los libros glagolíticos, y particularmente del misal de 1741, ver: M. Japundzik: Matteo Karaman, (1700-1771), Arcivescovo di Zara, Roma, 1961.

[29] Zacinjavac es el nombre más antiguo para poeta que fue cantator-versificator. Cf. F. Fancev: "Gradja za pjesnicki leksikon hrvatskoga jezika" - Gradja za povijet knjizevnosti hrvatske, XV. (1940), 182-200, Zagreb; P. Skok: "Sitni prilozi proucananju pjesnickog jezika nase srednj. knjizevnosti i najstariji izraz pjesnika". - Prilozi za knjizevnost, jezik, istoriju i folklor. Knj. 18, sv. 1-2 (1938), 209-301, Belgrado.

[30] Marko Marulic (1450-1526), de Split, estudió en Padua idiomas, literatura clásica, filosofía, poesía y retórica. Se ocupaba también de pintura y escultura. De regreso a su país, llevaba una vida ascética y contemplativa, sometiendo su cuerpo a largos ayunos y vigilias. Entre numerosas obras literarias, la más conocida en croata es Judith, o en forma completa La historia de la santa viuda Judith en versos croatas compuesta (en 1501) y en latín: De institutione bene beateque vivendi juxta exempla sanctorum. Esa obra fue pronto traducida al italiano, francés, portugués, checo, alemán y croata, y en este mismo siglo tuvo 19 ediciones. Se sabe que San Francisco de Javier llevaba en sus largos viajes por el Oriente, además del breviario, el libro de Marulic De Institutione. En cuanto a Judith su éxito fue extraordinario tanto en su época como después. En dos años después de su publicación tuvo tres reediciones. Aunque Marulic no fue el primer poeta croata, por su importancia ocupa el primer lugar. Cf. F. Trograncic: Storia della letteratura croata, Roma (1953), p. 44 y sigs.; M. Kombol: Provijest hrvatske knjizevnosti do narodnog preporoda, edición II, Zagreb, 1961, pp. 81 y sigs.; P. P. Barnola S.J.: Anepifanía americana de un insigne humanista croata, Studia Croatica, Nº 1, año 1, pp. 58-60; Ante Kadic: La literatura renacentista croata, Ibid., Nº 9, 1962, pp. 287-308.

[31] CF. W. Vondrak: Altkirchenslavische Grammatik, Berlín, 1912, p. 30; el mismo autor: O purodu Kijevskych listu a prazskych zlomku, Praga, 1904. S. M. Kuljbakin: Izvestija otdelenija russkago jazyka i slovesnosti 10 (1905), 320-338; el mismo autor: "Du Classement des textes vieux slaves". - Revue des études slaves 2 (1922), 106-201.