La literatura renacentista croata

Ante Kadic, Indiana University, Bloomington, EE.UU.

Studia Croatica, Volumen 9, 1962

El Renacimiento croata se desarrolló a lo largo de la orilla oriental del Adriático, en las ciudades costeras de Dalmacia y en las islas vecinas, en la estrecha faja del territorio que se salvó de la conquista turca. La, literatura de este período es considerada como comienzo de las creativas letras croatas y como base del resurgimiento croata, conocido también como movimiento ilírico producido tres centurias después. ¿Por qué se desarrolló la literatura en ese reducido territorio, amputado del reino húngaro-croata y anexado a la República de Venecia (1409-20) y cuyos altos funcionarios administrativos, militares y a menudo eclesiásticos se importaban de Venecia? Una breve reseña de lo que pasó en la costa dálmata -rocosa y árida, pero sorprendentemente rica en acontecimientos de importancia política y cultural- puede proporcionarnos cierta explicación.[1]

Cuando los croatas llegaron en el curso del siglo VII a las orillas del Adriático, encontraron viejas o recién fortificadas ciudades latinas. Los habitantes de Salona, por ejemplo, que destruyeron avaros y eslavos en 614, hallaron refugio en el soberbio palacio del emperador Diocleciano, que luego se convertirá en Split; los ciudadanos de la colonia griega Epidaurus (Cavtat), más tarde romanizados, pronto edificaron nueva ciudad denominada Ragusium, protegiéndola con altas murallas. Dentro de esa plaza fuerte vivían latinos civilizados pero temblorosos, mientras que afuera, en los robledos (dubrava, de ahí Dubrovnik), acampaban numerosos recién llegados, combativos y ansiosos de una existencia más decente y guarecida. Es obvio que, a menos por razones económicas y sociales, esos dos grupos opuestos no podían vivir permanentemente como enemigos.

Cuando el pueblo croata, siguiendo el ejemplo de sus príncipes, abrazó la religión cristiana, quedaron removidas las diferencias religiosas. Latinos y eslavos creían en el mismo Dios de amor y fraternidad; lo adoraban en los mismos templos, con frecuencia erigidos con esfuerzos aunados y los fondos de ambas poblaciones. Reconocieron la autoridad del Sumo Pontífice, que hizo todo lo posible para acercarles. Sin embargo, hasta en el terreno religioso todo no andaba sobre rieles. Las colonias latinas seguían empleando el latín en su liturgia, pera el clero croata, como los discípulos de SS. Cirilo y Metodio, defendía su derecho a rezar a Dios en su propio idioma. Los Pontífices romanos accedieron de mala gana (1248) y otorgaron a los croatas el privilegio de celebrar misa (de rito romano) en el eslavo eclesiástico, escrita en letras glagolíticas. La liturgia eslava se convirtió, con el tiempo, en el baluarte más firme de los croatas contra los latinos y en la base que impulsó el desarrollo de la literatura medieval croata[2].

Los croatas disfrutaron de independencia política durante más de tres siglos (IX-XI) y ampliaron el territorio nacional hasta los límites que reclaman hasta hoy. Luego, a raíz de la disputa entre dos facciones, cada una procurando imponer como rey a su candidato[3], los croatas se convirtieron en fácil presa de sus fuertes vecinos y tuvieron que unirse con los húngaros en 1102. Las ciudades dálmatas luchaban por los viejos privilegios y obtuvieron nuevas de los reyes húngaro-croatas, transformándose en comunidades más o menos autónomas[4]. Entraron en una era de actividad comercial y prosperidad económica que dio ímpetu a la extraordinaria vitalidad evidenciada en la arquitectura, la escultura y la pintura[5]. Los croatas participaron activamente en la vida cultural y artística de la Dalmacia medieval, A principios del siglo XII, los escultores croatas Buvina y Radovan crearon dos obras maestras: la puerta tallada en madera de la catedral de Split (1214) y el portal de la catedral de Trogir (1240)[6].

En Francia y España los invasores fueron asimilados por el elemento indígena, mientras que aquí ocurrió lo contrario. El elemento urbano latino ya muy exiguo y separado de la península itálica, rodeado por la retaguardia croata, estaba decayendo. Comprendiendo que no podían por más tiempo ignorar a los croatas o apartarse de ellos, los latinos empezaron a casarse con las jóvenes croatas. Los matrimonios mixtos significaban la primera victoria croata. Madres que sólo hablaban croata, enseñaron a sus hijos el idioma que sabían. Las ciudades dálmatas se hicieron gradualmente bilingües; si bien el latín (y después el dialecto véneto) seguía siendo el medio oficial de comunicación, el croata se usaba cada vez más en la vida privada[7]. Hay claros indicios de que Zadar estaba ya croatizada en el siglo XII. El Papa Alejandro III, al viajar de Venecia vía Zadar para encontrarse con Federico Barbarossa (1177), fue saludado por los ciudadanos en la catedral de Santa Stosija (Anastasia) "immensis laudibus et canticis altissime resonantibus in eorum Sclavica lingua"[8]. Cuando los Cruzados, sirviendo como mercenarios al dux veneciano Enrico Dandolo, atacaron esta floreciente ciudad en 1202, Zadar fue considerada como una colonia eslava[9]. (Los nombres eslavos, ilirios, slavi, schiavoni, usados indistintamente por varios autores extranjeros especialmente italianos, se refieren exclusivamente a los croatas. N. de la R.) Algunas de estas comunidades autónomas dálmatas fueron croatizadas antes que otras; todas recibieron la impronta croata no más tarde del siglo XIV[10]. Las fuentes venecianas revelan que durante el Renacimiento fueron principalmente mercaderes y nobles los que conocían el italiano debido a sus viajes y estudios en el extranjero; dentro del país incluso esas personas bilingües, hablaban en su idioma nativo[11]. Los Papas se vieron en la necesidad de nombrar en Dalmacia únicamente a obispos que hablasen el croata, ya que de otro modo no habría fructífero contacto entre la jerarquía y su grey[12].

El rey napolitano Ladislao, pretendiente a la corona húngaro-croata contra el rey Segismundo, vendió su título sobre las ciudades dálmatas a Venecia en 1409. Tiempo después, en una década de exitoso maniobrar Venecia conquistó a Dalmacia entera (salvo la república de Dubrovnik y la república campesina de Poljica) en 1420 y explotó ese puesto de vanguardia croata hasta su caída ocurrida en 1797.

Casi un siglo tras la derrota de Servia (1389) y una década después de la conquista del Bizancio (1453), Bosnia se rindió a los turcos (1463) y luego Herzegovina en 1482. Las tierras croatas pronto fueron reducidas a "reliquiae reliquiarum olim inclyti regni Croatiae, Dalmatiae et Sclavoniae". Zagreb y sus alrededores inmediatos resistieron con arrojo los ataques turcos, pero con grandes pérdidas en vida y propiedades. Cuando los osmanlíes derrotaron a los húngaros en Mohac (1526), los croatas y los húngaros eligieron separadamente a Fernando de Austria como su rey común (1527).

Dalmacia quedó reducida a unas cuantas ciudades costeras e islas. El famoso fortín de Klis, a pocas millas de Split, cayó en manos de los turcos en 1537 [13]. Desde las murallas, los habitantes de las ciudades costeras podían ver como las tropas turcas arrasaban y saqueaban sus propiedades. Los campesinos trabajaban en sus campos con sus armas al alcance de la mano. El desarrollo económico se vio trabado en gran medida en Dalmacia bajo el dominio veneciano; las comodidades eran escasas, dado que Venecia estaba muy interesada en destruir el comercio de esas ciudades, sus ex competidoras. Hubo varias epidemias y la vida era muy precaria.

Split, renovada a principios del siglo XVI como centro cultural, fue seguida o emulada por Dubrovnik, Hvar, Sibenik y Zadar. Aunque la vida cultural no se había extinguido del todo, estaba decayendo constantemente. A mediados de ese siglo todas las ciudades dálmatas (salvo Dubrovnik) dedicaban todas sus energías a los fines militares. Venecia necesitaba tan sólo soldados y galeotes, pues tenía bastantes escritores y artistas, mercaderes y agentes. Aún más, la difusión de la educación del pueblo desalentaría la rápida provisión de combatientes dálmatas[14].

Dubrovnik, que paulatinamente logró su independencia y la preservó hasta la era napoleónica (1808) era el único punto luminoso. Debido a su envidiable ubicación y a su territorio fuera de la ciudad, gracias a la habilidad de su clase patricia dirigente que sabía "navegar" entre las potencias opuestas -sobornando[15] e inclinándose a los cuatro rumbos cuando era necesario- la república de Dubrovnik prosperaba cada vez más. Se convirtió en el principal centro cultural croata, en el único oasis espiritual, en la ciudad calificada con razón como la Atenas croata o la corona de las ciudades croatas[16].

El Adriático no era una barrera entre los croatas e italianos sino puente que los conectaba. Todo lo que ocurría en la Península Apenina, en ese mundo altamente civilizado, comparable con la antigua Grecia[17], tarde o temprano tuvo su repercusión en las opuestas orillas croatas[18]. Muchos italianos vinieron a Dalmacia para desempeñarse como clérigos, maestros, médicos, notarios o cancilleres[19]. Ciertos croatas de mayor talento estudiaron en Italia en seminarios teológicos o en universidades, por lo general en Padua[20] y Bolonia.

Cuando no escribían en latín, que era el medio usual de comunicación entre la intelligentsia[21] europea, los dálmatas solían escribir en croata. Tampoco se consideraban parte del mundo latino[22]; por el contrario, los mismos italianos hablan de ellos, los saludan y elogian como rama prominente del mundo eslavo[23].

Entre los escritores croatas representativos hemos de mencionar ante todo a los Latinistas[24]. Además del gran Marulic, figuran personas tan notables como el dominico Vinko Pribojevic (de Hvar, primeros decenios del siglo XVI), cuya obra De origine successibusque Slavorum fue impresa primero en Venecia en 1532 [25]. Este opúsculo, originariamente una conferencia pronunciada en su ciudad natal en 1526, dio ímpetu al movimiento paneslavo e influyó sobre los paneslavistas posteriores, tales como Mavro Orbini (Il regno degli Slavi, Pesaro, 1601) y Juraj Krizanic. El objetivo principal de Pribojevic fue demostrar la unidad y la grandeza de los eslavos: "Verum quia Dalmata et proinde Illyrius ac demum Slavus coram Slavis de Slavorum fortunis sermonem habere statui"[26] Jakov Bunic (Jacobus de Bona, 1469-1534), uno de los más grandes pero no tan conocido de los poetas cristianos del Renacimiento[27], se anticipó a Girolamo Vida escribiendo, en base a los cuatro Evangelios, mezclando elementos mitológicos, "Christias" (Da vita et gestis Christi, Roma, 1526). En otro poema, De raptu Cerberi (Roma, alrededor de 1500), el estilo y el lenguaje de Bunic son completamente los de Virgilio, mientras que su personaje principal, Hércules, al descender al averno, es un Cristo prefigurado (en el prefacio de la segunda edición, 1526, Bunic afirma que sus versos "Christum Herculea canunt figura")[28]. Ilija Crijevic (Aelius Lampridius Cerva, 1463-1520), destacado poeta en latín de Dubrovnik, miembro de la Academia Pomponius Laetus (Roma) y poeta laureado, escribió versos en su juventud, describiendo con sugestión los encantos del cuerpo femenino, mas luego se dedicó a las meditaciones religiosas[29]. Crijevic sobresale como representante de una extensa posición humanista: despreciando lo vernáculo, sostenía que el latín era la única lengua digna del hombre de letras[30]. Juraj Sisgoric (Georgius Sisgoreus, de Sibenik, siglo XV) compuso algunas elegías muy conmovedoras en su poemario (Elegiarum et carminum libri tres, Venecia 1477), especialmente las que se refieren a la muerte de sus hermanos y a la devastación de los alrededores de Sibenik infligida por los turcos. Aunque escribió exclusivamente en latín y siguió los modelos clásicos, Sisgoric apreciaba la poesía popular de su patria chica y ensalzó sus valores literarios[31]. También consideró que los proverbios populares estaban tan llenos de sabiduría que muchos los tradujo al latín[32]. Sisgoric sirvió como ejemplo a los escritores de temas vernáculos, sobre todo a los escritores del norte de Dalmacia[33], que sentían tanto entusiasmo por la poesía popular que en sus obras citaban a los poemas de su predilección.

En la Croacia septentrional la vida cultural no se paralizó del todo. En la corte del rey húngaro-croata Matías Corvino (1458-90), numerosos croatas de Dalmacia se desempeñaban en distintas tareas (los "proletarios" intelectuales apátridas). Entre ellos se encontraba el renombrado poeta y traductor Ivan Cesmicki (1434-72, de Cesmica, Eslavonia), más conocido en el mundo como Janus Pannonius, que residió en Italia durante once años, primero en la célebre escuela Guarino en Ferrara y luego en Padua. Si bien sus modelos eran los maestros clásicos, Pannonius era un lírico original que a menudo expresaba sus propias experiencias en bellas elegías y epigramas[34]. Los historiadores croatas consideran su elegía VI, que describe la batalla de Jajce (1463) en la que tomó parte, como un relato autorizado del crucial acontecimiento que de otro modo hubiera quedado sin el informe apropiado de sus contemporáneos[35].

Además del clasicismo humanista y la literatura italiana, los escritores croatas tuvieron otra fuente de inspiración: la literatura medieval croata y la hermosa poesía popular sureslava que preservó más que cualquier otra cosa el espíritu combativo nacional y la pureza del idioma nacional[36].

Tres destacados escritores de DaImacia, Marko Marulic, Marin Drzic e Ivan Gundulic, son generalmente considerados como los más representativos del extraordinario período de la actividad literaria desde mediados del siglo XV hasta fines del XVII. Marulic y Drzic pertenecen al período renacentista y nos referiremos a ellos. Gundulic, descollante figura de la Contrarreforma croata (barroco en literatura), será tema de un estudio aparte.

Entre los poetas de esa nueva literatura, Marko Marulic Pecenic (1450-1524), de Split, ocupa el primer lugar[37]. Se lo ha calificado "fundador de la moderna literatura croata", no por razones cronológicas (otros poetas vernáculos escribieron antes que él), sino por la importancia de su obra literaria. Marulic cursó estudios en su ciudad natal, en la escuela del famoso maestro Tadeo Acciarini, y luego en Padua. Era bien versado en teología, filosofía y literatura y al parecer se dedicaba también a la pintura. En su rica biblioteca se puede encontrar, aparte tomos teológicos, obras de muchos clásicos y algunos humanistas italianos contemporáneos (Leonardo Bruni, Poggio Bracciolini, Marcantonio Sabellicus, Lorenzo Valla, etc.)[38] pero no así libros sobre el amor y otros gozos "despreciables"[39]. Marulic fue rodeado por un grupo de amigos ilustrados que lo respetaban como su líder. No sabemos si él, como Savonarola, tuvo en su juventud alguna decepción con las mujeres, pero cuando el gran reformador fue quemado en Florencia (1498), su contemporáneo Marulic llevaba Marko "innocuam, simpplicem et sine crimine vitam"[40]. Ya anciano, se retiró a la isla de Solta, donde vivió como ermitaño durante dos años antes de volver a casa. La vida de Marulic estuvo enteramente dedicada a restablecer los decadentes valores morales[41] y a proteger a su país contra los foráneos y sus pretensiones[42]. Su noble figura vive todavía en las mentes de sus connacionales.

Aunque su educación clásica y su interés por los monumentos romanos de Split y la antigua Salona lo señalan como un humanista, Marulic estaba hondamente arraigado en la teología medieval católica. Sus escritos irradian el espíritu de Tomás Kempis, al que tradujo al croata. Contemplaba el pasado completamente en el espíritu cristiano. Marulic procuraba combinar la forma clásica con el contenido medieval. Del mismo modo que Jacobo Sannazaro, Girolamo Vida y muchas otros italianos, a semejanza de Jakov Bunic y en cierto grado de Crijevic en Dubrovnik, Marulic pensaba que esa unión era completamente natural. Como tantos humanistas, no consideraba incongruente glorificar al Redentor y ensalzar la estricta moralidad en prosa ciceroniana o en versos virgilianos. Hizo todo a su alcance para poner la nueva percepción artística de la belleza formal al servicio de su Weltanschaung, íntegramente católico.

Marulic ante todo era un autor latino. Sus libros moralistas y didácticos, escritos en forma clara y convincente, demostrando la vasta versación de su autor, atrajeron a muchos lectores y admiradores a través de Europa[43]. Su libro más célebre, De institutione bene beateque vivendi (Venecia, 1506), fue reimpreso con frecuencia y traducido a muchos idiomas. La razón principal de su popularidad estriba en que durante la Contrarreforma esa obra fue considerada como el manual más útil para los católicos en defensa de su fe[44].

Marulic escribió también poesías líricas y épicas en latín. Ciertos poemas líricos, que contienen algún toque personal, se cuentan entre sus mejores creaciones. En ellos vemos al hombre, con sus debilidades corporales, con su, diríamos, jocosa disposición a reconocer los aspectos desagradables de la existencia humana[45], pero también notamos la gran fuerza de voluntad de Marulic, su irresistible bondad y su alegría irrestricta.

Su más extensa obra en latín, Davidias, si bien muy elogiada por sus compatriotas quedó sin publicarse. Durante los siglos XIX y XX, los eruditos croatas buscaban el manuscrito de esa obra. Cuando se publicó en 1904 Davideidos liber primus[46], fue acogida como la más lograda creación literaria de Marulic. Finalmente, toda su composición épica salió a la luz en 1952 cuando el estudioso italiano, Carlo Dionisotti, halló una copia en la Biblioteca Nacional de Turín (Codex G VI 40). La edición de la Academia de Ciencias y Artes de Zagreb, con enjundiosa y valiosa introducción de Josip Badalic, fue publicada en las series Stari pisci hrvatski (Vol. XXXI, Zagreb, 1954). Miroslav Markovic publicó también una edición de Davidias (Universidad de Mérida, Venezuela, 1957), sin repetir la lectura inexacta de la edición zagrabiense. Esta segunda edición pretende, cosa muy extraña, ser editio princeps y no contiene, con gran pesar de los lectores, valoración alguna de la obra. (ver: Pedro P. Barnola, S.J.: "Anepifanía americana de un insigne humanista croata", Studia Croatica, Año 1, N° 1, pp. 58-60; N. de la R.). La Davidias es un poema épico en catorce libros sobre la vida del rey David como prefiguración de la vida de Cristo[47]. No obstante su dedicatoria al poderoso cardenal Grimani, el censor no admitió que se imprimiese. Varias explicaciones fueron anticipadas y la más plausible es que la interpretación mesiánica que Marulic da a los sucesos en la vida de David a menudo no concuerda íntegramente con la doctrina ortodoxa[48].

En el prefacio de su Inscriptiones Salonitanae Antiquae, publicada luego por el historiador Ivan Lucic, Marulic narra las condiciones lastimosas de su país y cómo se lamentaba, repitiendo los versos de Virgilio: "Fuimus Troes, fuit Ilium..." Urgido del amor por su país, dirigióse al Papa Adriano VI en epístola, rogándole que exhortase a todos los gobernantes cristianos a unirse en la acción conjunta contra los turcos.

Sin embargo, no se debe a sus obras en latín, no obstante su reputación mundial, que los compatriotas de Marulic todavía lo rememoren. Los croatas lo quieren por haber escrito en su idioma. El poema breve más conmovedor que Marulic escribió en croata, Molitva suprotiva Turkom ("Rezo contra los turcos") da un cuadro trágico de las atrocidades infligidas por los osmanlíes en las regiones balcánicas. En ese poema Marulic abre su corazón al Todopoderoso implorando piedad para su pueblo croata.

Marulic compuso (en 1501) el poema épico Judit en croata ("uversih hrvacki slozena" (compuesto en versos croatas) para alentar a sus connacionales en la lucha contra les turcos y para infundirles la esperanza de que, en última instancia, con la ayuda de Dios, superarían todas las dificultades. Marulic siguió, conforme lo admite en el Prefacio, la antigua poesía religiosa croata ("po obicaju nasih zacinjavac")[49] en lo concerniente al tema y a los clásicos en cuanto a la elaboración formal ("i po zakonu onih starih poet"). Siguiendo a los clásicos, no transplantaba mecánicamente las formas latinas en su lengua nativa, sino que se valió de sus aptitudes en la invención poética. De ahí que Marulic describió escenas concretas, a veces muy realistas, recurriendo a sorprendentes comparaciones extraídas de su propia experiencia, en un lenguaje que a menudo abunda en giros pintorescos[50]. Judit fue escrito para los que no saben el latín. Su respuesta fue inmediata: esta primera obra literaria escrita en croata (Venecia 1521) en dos años tuvo tres ediciones[51]. El ejemplo de Marulic era contagioso. Surgió toda una pléyade de poetas conscientes de que la obra en croata de Marulic abría nuevos y más amplios horizontes; muchos le rindieron homenaje deudor y lo enaltecieron en las dedicatorias de sus libros en croata.

Marulic pues, en resumen, es un escritor que trata los temas vernáculos croatas con efecto y emoción dentro de las clásicas formas literarias bajo la inspiración del humanismo italiano.

Los dos primeros conocidos poetas croatas de Dubrovnik, Sisko Mencetic (1457-1527) y Dzore Drzic (1461-1501)[52] son importantes por haber desarrollado, o tal vez adoptado y cultivado, un estilo poético que llegó a ser característico para la ulterior literatura de Dubrovnik y el resto de Dalmacia. Aunque sus poemas líricos tienen estrecha relación con el petrarquismo, (con sus modelos típicos de galanteo, encantamiento apasionado y decepción eventual)[53], se pueden encontrar también ciertas peculiaridades nacionales. Especialmente Drzic, más sensible y espontáneo que el convencional y cerebral Mencetic, puede ser calificado como un poeta lírico original. En sus poemas hay muchos elementos tomados de la poesía amatoria de los campesinos; algunos de sus poemas resultan enteramente de creación popular[54].

Mucho más importante es la obra de dos nobles de Hvar, Hanibal Lucic (1485-1553) y Petar Hektorovic (1487-1572). Aunque agitada por el descontento popular e incursiones esporádicas de los turcos, Hvar era un puerto comercial próspero. Entre su clase privilegiada había hombres instruidos en contacto con la literatura humanista italiana, que se escribían con los literatos de Split y Dubrovnik. A la sazón Hvar era el centro literario de mayor importancia en Dalmacia, gobernada por Venecia[55].

Lucic tradujo a Ovidio (Paris Helenae) y conocía bien a Petrarca, Bembo y Ariosto. Esos poetas influyeron particularmente sobre él cuando escribió una pequeña colección de poemas de amor (Pisni ljuvene). El poema más primoroso, una verdadera joya, "Jur nijedna na svit vila", evidencia la influencia de la poesía popular. En ese poema hay una descripción usual del cuerpo femenino (especialmente de los dedos), mas Lucic expresó ese tema en versos originales y encantadores. La obra sobresaliente de Lucic y el primer drama croata secular es Robinja ("La esclava", Venecia, 1556), que denota tanto la influencia petrarquista como el sello inconfundible de la poesía popular; trata la realidad sangrienta y menciona a los personajes alabados por los campesinos y pastores croatas (e.g., Ban Derencin, que cayó en Krbava, 1493)[56]. La parte central de este drama -en el que el joven Derencin, disfrazado de mercader, platica con la esclava que reconoce que lo ha amado desde su primera juventud- está bien elaborada; Lucic tiene sentido para el estilo y la acción dramática. La acción se desarrolla en Dubrovnik, que Lucic elogia también en su epístola "U pohvalu grada Dubrovnika".

Hektorovic nació en Stari Grad, en la isla de Hvar; dedicó mucho tiempo y energía en la construcción del fortín Tvrdalj (existente aún) que debía protegerlo a él y a sus conciudadanos de los súbitos asaltos turcos. Intercambió numerosas epístolas poéticas, especialmente con dos escritores de Dubrovnik, uno de ellos el monje ermitaño, Vetranovic y el otro, Naljeskovic, un noble licencioso.

"La epístola principal de Hektorovic, Ribanje i ribarsko prigovaranje (Pesca y la plática de los pescadores", Venecia, 1568)[57], dirigida al noble de Hvar, rector scholarum y poeta, Jeronim Brtucevic, es un relato poético delicioso y realista de tres días pasados en el mar con dos pescadores, aunque idealice, aquí y allá a esos pescadores[58]. El más antiguo texto existente de la poesía oral lo constituyen dos poemas heroicos y tres líricos, incluidos en "Pesca" de Hektorovic, que el autor oyera de los pescadores y reprodujo palabra por palabra[59]. Aún más importante que la poesía heroica era la delicada poesía lírica que floreció en el suelo dálmata. Hektorovic estaba ligado con todo el sentimiento al terruño natal. En 1555, aproximándose a su 70 aniversario, visitó nuevamente las islas vecinas. Dado que el poeta se consideraba miembro del movimiento literario renacentista croata y estuvo en cálidas relaciones con los escritores de Dubrovnik, se sintió hondamente emocionado al acercarse su barco a Necujam, en la isla de Solta, ya que fue allí donde Marulic, del que guardó un respetuoso recuerdo, había vivido dos años en absoluto retiro.

Si bien calcados sobre las Églogas Piscatorias de Jacopo Sannazaru 1,1458-1530) y de otros italianos, estos versos de Hektorovic demuestran una vez más que los mejores escritores del Renacimiento croata no eran meros imitadores, sino transformaban la herencia clásica y humanista para adecuarla a sus condiciones de tiempo y lugar.

El tercer noble y poeta de Hvar, Misa Pelegrinovic (murió en 1563), adquirió recientemente cierta reputación. Algunos críticos, en contraste con la apreciación tradicional, tratan de demostrar que Pelegrinovic fue el primero en escribir "La gitana" y que luego Andrija Cubranovic utilizó el mismo tema[60]. Prescindiendo de la cuestión de prioridad, cabe afirmar con seguridad que "La gitana" de Cubranovic (Jedjupka, Venecia, 1599) es muy superior a la de Pelegrinovic. Jedjupka de Cubranovic es un deleitable poema de amor, a la manera trovadoresca; por su jovialidad, toques personales, naturalidad, musicalidad y fluidez de su verso octosílabo se aproxima mucho al lenguaje popular. Su prestigio era enorme, particularmente en el siglo XVI y con frecuencia fue copiado o imitado[61].

Un escritor muy activo fue Mavro Vetranovic (1482-1576), de Dubrovnik, monje benedictino hondamente religioso y gran patriota. En sus sátiras castigaba la relajación de la moral cristiana y el egoísmo de los gobernantes europeos, que ni siquiera trataron de detener el avance del ejército otomano; deplora la destrucción de las regiones croatas y la ocupación veneciana de Dalmacia; en vista de esta difícil situación, Vetranovic elogiaba el tino político de su ciudad natal. Aunque la mayor parte de sus poemas dejan impresión de excesiva ampulosidad y poseen un tono engorroso y quejumbroso, algunas de sus poesías son excelentes (e.g. Pjesanca sturku, Poema al grillo). Su poema alegórico Pilgrin (peregrinus, peregrino), escrito bajo el influjo de la Divina Commedia, quedó inconcluso. Como dramaturgo, Vetranovic prolongaba la tradición de los autos sacramentales medievales croatas, pero con mayor concisión y rigor (especialmente en su Posvetiliste Abramovo, El Sacrificio de Abrahán).

Cabe mencionar también a Nikola Naljeskovic (ca. 1510-87), quien escribió poemas líricos, epístolas, juegos pastorales y tres comedias. Sus comedias interesan a los historiadores de la República de Dubrovnik durante el Renacimiento. Hay pasajes de extrema vulgaridad (comparables a los de Pietro Aretino y Andrea Calmo). Naljeskovic precedió a Marin Drzic, que tomó de él dos nombres (Radat y Ljubomir), asignándoles papeles diferentes[62].

El Renacimiento no es un fenómeno uniforme. Presenta varios aspectos, a menudo contradictorios. Jamás conviene enfocar un solo aspecto y tratar de explicar a los demás a través de él. El conjunto es mucho más complejo, profundo y fascinante. Marulic, por ejemplo, escribió a la manera clásica, pero retuvo la perspectiva medieval. Por el contrario, su compatriota Marin Drzic, sacerdote católico, nacido en Dubrovnik (alrededor de 1508), cuando Marulic estaba en el cenit de su período creador, obró de modo opuesto. Viviendo en Dubrovnik, que pagaba a los sultanes otomanos el tributo anual y, en consecuencia, disfrutaba de la libertad, Drzic no estaba particularmente preocupado por el avance de los turcos; ni tampoco se sentía alarmado por los síntomas de la decadencia moral y religiosa o por la mundanalidad del clero[63]. Esquivaba lugares quietos, apropiadas para la meditación sobre el carácter transitorio de la vida humana; le gustaba comer y beber; bebía, entretenía a los demás, viajaba y andaba siempre escaso de dinero; "era músico excelente y tocaba toda clase de instrumentos" (Genealogía de Drzic)[64]; era más bien de carácter jovial que estudioso; leía poco, pero caminaba con los ojos abiertos; le interesaban únicamente los problemas de este mundo y trató incluso de derrocar al gobierno de la única ciudad libre, Dubrovnik, ya que creía que su clase dirigente no había dado suficiente libertad y oportunidades para una vida decente. Marulic y Drzic presentaban acusado contraste: el seglar ascético para quien la religión era cosa más sagrada de la vida, y el clérigo epicúreo que buscaba sólo beneficio personal. Sin embargo, ambos fueron hijos del Renacimiento, sus representantes más típicos.

Como los ingresos eclesiásticos de Drzic eran exiguos, se vio obligado a desempeñarse en muchas otras tareas. No sólo fue organista en la catedral, sino que sirvió como criado y trujamán al aventurero austríaco, el conde Christof Rogendorf, con quien viajó a Viena y Constantinopla (1546)[65]; durante dos años estuvo empleado en una salina (1554-56).

La fecha importante en la vida de Drzic fue su partida para Siena (1538) tal vez para estudiar las leyes canónicas. Llegó a ser por un año rector de Domus Sapientiae, algo como casa internacional (1541-42) y, por ende, el vicerrector de la Universidad ("rector Sapientiae et vicerector Universitatis studii senensis")[66]. Durante ese año tuvo frecuentes conflictos con las autoridades administrativas y con el cuerpo estudiantil[67]. ¿Qué hacía en esos años? ¿Viajó por Italia? ¿Vivió cierto período en Florencia? Con certeza sólo sabemos que durante su rectorado tomó parte como actor principal (amasius, el amante) en la representación de una comedia prohibida y fue reprendido por las autoridades policiales ("si citi e si riprenda in collegio")[68]. Después de pasar, con toda probabilidad, siete años en Siena y sin obtener grado alguno [69], Drzic volvió a sus lares (1545).

Siena era entonces un importante centro de cultura. Drzic, que con anterioridad a su estada en Siena, escribía versos mediocres en el estilo petrarquista artificial (publicados en Venecia en 1551)[70], después de su regreso empezó a escribir piezas pastorales y comedias que todavía atraen al público no menos que las abras de los más renombrados dramaturgos modernos croatas. No cabe duda alguna de que Siena fue el jalón decisivo en su carrera literaria.

Drzic pasó casi quince años en Dubrovnik y en ese lapso escribió once piezas teatrales (del 1547 al 1555 o 1557) y también se vio perseguido por muchos acreedores por no devolver el dinero adeudado[71]. Luego se trasladó a Venecia (diciembre, 1562) y, en 1566, dio el paso más extraño en su vida: se fue a Florencia y escribió tres cartas a Cosimo I de Medici y otra a su hijo Francesco, solicitando el apoyo del duque con el objeto de derrocar al gobierno aristocrático en Dubrovnik[72]. ¿Cómo se le ocurrió dirigirse a un hombre como Cosimo I? Jorjo Tadic opina que el autor de esas cartas (que no fueron contestadas) no estaba ya en plena posesión de sus facultades mentales; la escritura parece la de un hombre que sufriese de total agotamiento nervioso[73], Milan Resetar sospecha que Drzic, siempre seco de dinero, estaba acaso dispuesto a traicionar a su país natal[74]. Mas Jean Dayre pregunta con cautela si ese paso decisivo no fue, después del todo, un paso lógico para Drzic, quien tenía presente la depravación de algunos de los patricios de Dubrovnik[75]. El hallazgo de las cartas a Cosimo I hizo importante impacto en la apreciación de Drzic en la Yugoslavia actual. Algunos críticos ven en él a un gran luchador por la igualdad de todos los hombres. Zivko Jelicic, por ejemplo, publicó un folleto sobre Marin Drzic titulado Pjesnik dubrovacke sirotinje (El Poeta de los pobres de Dubrovnik")[76].

Drzic pasó sus últimos años (1562-67) generalmente en Venecia como capellán en servicio del patriarca de Venecia[77]. Su hermano Vlaho, casado con una veneciana, vivió allí muchos años y trabó amistad con Pietro Aretino. Drzic mantuvo estrecho contacto con algunos de sus compatriotas que eran prósperos mercaderes venecianos (e. g. Pero Primovic). Del resto de su vida poco se sabe. Las necrologías de la iglesia donde fue enterrado (SS. Giovanni e Paolo) no se han preservado y los certificados de muerte para el año 1567 faltan en los Archivos Nacionales de Venecia. Los archivos del patriarcado de Venecia, que probablemente contienen información valiosa, por el momento son "rudis indigestaque moles", y es de esperar que muy pronto sean organizados y abiertos al público.

Puesto que Drzic trató los mismos temas que más tarde emplearían Shakespeare y Molière, los críticos sureslavos lo comparan elogiosamente con esos dos insignes dramaturgos[78]. Si bien Drzic no gana con este parangón, cábenos destacar desde ya que tampoco siguió ciegamente sus fuentes que formaban parte de la herencia cultural de la literatura renacentista, caballo de batalla de los escritores de comedia de Plauto. Los eruditos italianos sobreestiman el hecho de que Drzic había estudiado en Siena, que estaba familiarizado con las comedias italianas y que en algunas comedias se hallaba bajo la influencia de Boccaccio, Ariosto y otros escritores italianos. Partiendo de esas premisas, pronto sacan la falsa conclusión de que Drzic fue un mero adaptador al idioma croata de las comedías italianas[79].

Drzic, escritor nato, cultivaba el género pastoral (drama rusticale), en el que introducía -además de pastores, ninfas y sátiros arcádicos y mitológicos- personajes modelados según los pastores y campesinos de la campiña de Dubrovnik, con su mentalidad y lenguaje característicos. Su primera pastoral conocida, Tirena, tuvo tres ediciones (1551, 1607, 1630). Un encanto peculiar de esa pieza en verso estriba no en los pastores convencionales y en su final a satisfacción de todos los involucrados, sino en los pobres campesinos que sucesivamente se enamoran de una ninfa acuática, sea por propia voluntad o heridos por Cupido. El juicioso y sobrio campesino Radat, que deplora el amor apasionado de Miljenko y cree en el afecto alegre y razonable, se siente impotente al aparecer Tirena; su hijo Dragic, que no entiende lo que le pasa a su padre, al ser tocado por Cupido, expresa con ingenuidad su admiración por la ninfa. El amor se presenta como una emoción fuera del control de la razón. ("S ljubavi mudrovat, ma bratjo, ni ga moc; ja makar ludovat za vilom hocu poc"[80]. "Razonar sobre el amor no es posible, hermanos; aunque haga locuras, he de seguir a la ninfa"- contesta Radat turbado a los tres campesinos horrorizados).

Un fragmento de la pieza pastoral más original de Drzic, Plakir ("Placer"), a veces denominado Grizula, muestra con qué habilidad él podía combinar fantasía con realidad[81]. A través de la amarga queja de la criada Omakala nos enteramos de los sentimientos de los sirvientes hacia los patricios o los ricos mercaderes: "No puedo tener peor recuerdo que la vida que me hacía llevar mi ama. No seré capaz decirle ni la centésima parte de lo que sufrí con ella. Me llama por la mañana, con un puñado de alfileres en la mano: 'Prende aquí, prende allí, prende aquí', hasta que me mareo de prender tantos. Si hago algo mal (y nunca puedo hacer nada bien a sus ojos) me tira de la nariz con su delicada mano de tal modo que toda la habitación flota alrededor de mí... ¡Qué tortura sufrí! Si no sufrí lo suficiente para redimir todos mis pecados, nadie jamás saldrá del purgatorio... Cuando se van a la iglesia o al casamiento, nuestras patronas llevan una carga de vestimenta que hasta un vigoroso garañón apenas podría cargarlas... Mi amo chilla: 'Tú, asna, tú, burra; ¿cuándo irás a la carnicería?' Cuando vuelvo de la carnicería, es hora de preparar el almuerzo. Lo preparo -la patrona regresa de la iglesia; la desabrocho - la sopa hierve; la desvisto - la sopa bulle; le doy el batón - la olla rebosa. El patrón viene a comer y la comida no está todavía lista. El grita: 'Vete a comprar el vino, pon la mesa, primero dale de comer a los chicos y trae agua del aljibe'. ¡Todo en el acto! Y mi patrona me tira los zapatos: Tú, burra, ¿qué tienes que hablar tanto tiempo con el patrón... Y, válgame Dios, no se cómo no enloquecí con tantos disgustos. Hice votos, me persigné, y me vine corriendo a ese campo yermo"[82]. Al final, regresa a Dubrovnik con Grizula, más interesado en sus formas que en sus servicios. Cabe reconocer el coraje de Drzic al criticar tan acerbamente las imperantes condiciones sociales de Dubrovnik donde regía una estricta censura del Senado[83].

Como Drzic adaptaba sus pastorales al ambiente de Dubrovnik, así en sus comedias, no importa en qué medida recurría a los argumentos tradicionales, siempre permaneció independiente y original, llevando al escenario personajes de la vida que lo rodeaba[84].

La única comedia de Drzic que nos llegó en forma completa es Novela od Stanca ("Bromas a cuenta de Stanac", Venecia 1551). El escenario de esa breve y bien equilibrada farsa es Dubrovnik en una noche de carnaval. Tres jóvenes nobles ragusinos están vagando y se quejan amargamente de sus padres, olvidados de que ellos también fueron una vez jóvenes y deseaban sacar provecho de los placeres que brinda la vida, especialmente en compañía femenina. [Ne ce im se njekad da su i oni bili svi lovci kako i mi sad" - No podrán negar que ellos también fueron cazadores como nosotros ahora] [85].

En eso advierten, dormitando junto a la fuente, a un campesino de Herzegovina, que bajó a la ciudad a vender los productos de granja. Uno de ellos, el ocurrente Dzivo Pesica, convence a Stanac de que él había sido un horrible viejo, pero gracias a las ninfas rejuveneció. Stanac se muestra sumamente interesado en ese cuento, pues dejó en su aldea casi ya "pedida" una mujer joven. Entonces los tres mozalbetes, con el permiso de Stanac, le pintaron la cara, le afeitaron la barba, ataron sus manos y se fueron con sus pertenencias, dejando el dinero correspondiente.

Parece probable que Drzic escribió su obra principal Dundo Maroje ("Tío Maroje") al retorno de su peregrinaje a Roma en 1550 [86]. Drzic conoce muchos detalles de Roma y está bien enterado de ciertos tipos populares romanos. El protagonista y otros ragusinos van a Roma como peregrinos durante el jubileo. Esta obra, a menudo repuesta en los tablados de Croacia y constantemente incluida en el repertorio de los festivales de Dubrovnik para deleite de los espectadores, fue materia de muchos análisis eruditos. Algunos de esos estudios son dudosos. Ciertos críticos actuales van tan lejos como afirmar que Drzic pensaba en el comunismo[87], cuando escribió en el primer prólogo (pronunciado por Nariz Larga [Dugi nos], un hechicero) al Tío Maroje, del país futuro donde "lo mío y lo tuyo son desconocidos, ya que todo pertenece a todos y cada uno es dueño de todo. Y la gente que disfruta esas tierras es apacible, quieta, sabia, gente razonable. Y lo mismo que la naturaleza los dotó de sabiduría, también les día belleza exquisita. No los domina la codicia... Miran siempre derecho y adelante y no disfrazan sus corazones. Sus corazones se reflejan en sus ojos, de modo que cada uno puede ver sus buenos pensamientos. Y ahora -para abreviar esa larga historia- esa gente se llama buena gente" [88]. Ella debe luchar y convivir con la malvada clase burguesa. Hasta en la Yugoslavia comunista algunos críticos ridiculizan semejante interpretación de un tema común, difundido por doquiera en la Edad Media y durante el Renacimiento[89].

Pese a su compleja trama, Dundo Maroje no revela fuente italiana particular alguna. ¿Cómo es posible eso, se preguntan algunos italianos, convencidos de que toda obra del Renacimiento croata deriva directamente de alguna fuente italiana? La señorita Yolanda Marchiori, siguiendo paso a paso al profesor Cronia[90], se abocó al examen casi microscópico de Dundo Maroje [91]. Tanto Cronia como Marchiori se esfuerzan por convencernos que si un autor italiano habla, por ejemplo, de una taberna donde se sirve buena comida y bebida, y ocurre que Drzic menciona que algún personaje suyo gusta de las mismas cosas -no importa cuán diferente es el contexto- entonces Drzic copia el original italiano; o, si Drzic escribe que un joven se ha enamorado locamente de una hermosa pero no virtuosa muchacha, que su avariento padre trata de salvar su dinero ("vece ljubi dinar nego sina" - quiere más la plata que al hijo) y hacerlo entrar en razón, se citan todas las piezas teatrales italianas de argumento parecido[92].

Incuestionablemente, Drzic vio o por lo menos leyó las pastorales y comedias italianas [commedia erudita] [93]. De los italianos aprendió la técnica básica. Sin su estada en Siena no habría llegado a ser un escritor prominente -en algunas piezas más grande que algunos de sus modelos italianos.

Y aunque afirma expresamente como lo hace en el prólogo a Skup ("El avaro"'), que su comedia "la robó de Plauto" [94], no sólo la sitúa en Dubrovnik sino que introduce en la trama a un grupo de nuevos personajes. El tema central es el amor genuino entre un joven, Kamilo y Andrijana, hija de un avaro. Drzic recalca su derecha al amor y condena los matrimonios desajustados, llaga de la sociedad comercial en aquellos días en Dubrovnik.

En 1890 M. Srepel escribió un extenso estudio sobre Skup de Drzic subrayando las similitudes entre Skup y La Sporta de G. B. Gelli, y L'Arzdosia de Lorenzino de Medici[95]. Los italianos citan el estudio de Srepel y concluyen que Drzic adaptó con éxito esas dos comedias italianas al escenario ragusino. Pero, como lo puso de relieve Vatroslav Jagic, Skup en parte depende de Aulularia de Plauto; allí donde se aparta de Aulularia, Drzic no tiene nada en común ni con La Sporta ni L'Arzdosia [96]. Recientemente, Franjo Svelec, que dedicó varios profundos estudios a Drzic, reexaminó Skup en relación a sus posibles fuentes y demostró que Drzic había creado una obra original[97]. La comparación con las comedias italianas le resulta ventajosa.

Las comedias de Drzic ofrecen un cuadro completo de Dubrovnik en el período de su prosperidad y su decadencia. La mayor parte de sus personajes buscan el placer y el entretenimiento; viven y sueñan sólo por y en las mujeres, la buena comida y la vida ociosa. Adulterio e intrigas amorosas no son considerados pecados. Engañar al marido estúpido, reemplazar al amante pobre con un rico o un noble, son signos de habilidad y sabiduría. Al respecto no hay diferencia entre el clérigo y el seglar, el noble y el campesino, el rico y el pobre, el joven y el viejo. Mas Drzic no se contentaba con ser un mero pintor de la sociedad; quería ser también su crítico. Parece preguntarse cómo esos patricios seniles, egoístas y mezquinos lograron obtener el derecho a gobernar a la gente común de la República de Dubrovnik.

Los argumentos de sus obras son interesantes, pero a veces no bien hilvanados; la introducción de numerosos personajes secundarios y la multiplicidad de episodios, relacionados en mayor o menor grado al tema principal, más bien molestan. Sus caracteres están allí para entretener al auditorio; algunos, sin embargo, sirven como árbitros, juzgando a los demás: eso es exacto del todo respecto al criado Pomet, en quien sospechamos con razón que el autor se ha encarnado. El estilo de Drzic es exuberante y brillante. Sus monólogos y diálogos rebosan de gracia y chistes ("non sine sale et lepore"). Todavía sigue deleitando a los espectadores con su humor efervescente, diálogos ingeniosos, lenguaje vívido que tan bien sienta a sus personajes y a su condición social, y con su destreza de infundirles vida con pocas palabras y gestos[98]. Su oído estaba tan afinado que era capaz de presentar varias capas sociales únicamente por la modalidad de habla de sus caracteres; conocía tan perfectamente las variaciones del idioma croata en Dalmacia que sus personajes de distintas ciudades e islas son reconocibles por su habla. Basándose únicamente en la evidencia de su capacidad expresiva, podemos con justicia asignar a Drzic el primerísimo lugar entre los escritores renacentistas croatas y atraer sobre él la atención mundial.

Drzic tuvo seguidores en Dubrovnik y en otras ciudades. El más importante era Martín Benetevic (fallecido en 1607) de Hvar, autor de Hvarkinja y tal vez de otra comedia Rasko, que contiene trozos tomados de Ruzzante (1502-42). Hvarkinja de Benetevic acusa idénticos rasgos fundamentales que las comedias de Drzic: un argumento interesante y divertido con demasiados personajes y episodios; parangonado con su brillante predecesor, Benetevic es menos dotado y artífice más flojo.

Ya hemos visto que Zadar fue la primera ciudad croatizada en las costas dálmatas. A pesar que los venecianos la conquistaron reiteradas veces, Zadar permaneció la más croata de las ciudades dálmatas. Hacia mediados del siglo XVI, cuando se hizo centro literario, Zadar con sus poetas estaba ligada íntimamente con la retaguardia croata, a la que se trasladó el centro político de Dalmacia.

Fuera de comedias, la literatura del Renacimiento croata consistió casi exclusivamente en versos. La primera muestra importante de la narrativa en idioma croata, Planine ["Las montañas", Venecia 1569][99] (fue escrita por Zoranic (1508-ca. 1569) de Zadar. Nada sabemos de los estudios de Zoranic; probablemente era seglar. Siguió muchos modelos, tanto nacionales como extranjeros (Metamorfosis de Ovidio. Arcadia de Sannazaro) pero los vertió en algo distinto, suyo, pues sus temas son la vida campesina de los croatas que llevaban una vida primitiva, asustada y perturbada ante la constante amenaza turca. Planine contiene muchas fábulas separadas y sus personajes son escasamente motivados. El estilo de Zoranic es más bien pesado y sus oraciones a menudo pobremente elaboradas[100]. La razón principal de que Zoranic se abocara a escribir Planine fue su ferviente patriotismo. Se preguntaba a sí mismo por qué cada río y cada montaña griega tiene a su poeta, mientras que el cautivante paisaje croata permanecía inadvertido. La ninfa croata (vila Hrvatica) reprochaba a los escritores croatas que preferían escribir en idiomas foráneos en lugar del propio. Puso en boca de sus pastores conmovedoras lamentaciones a causa de la destrucción y saqueos de los turcos dc la región fronteriza croata; uno de esos pastores, Marul, no es otro que Marko Marulic, cuyo poema "Rezo contra los turcos" Zoranic modificó un poco. Planine es la glorificación de las bellezas naturales de la patria croata, pero condensa también el dolor del poeta por su miserable condición ("rasuta bascina"); esa obra es considerada con razón la pieza más patriótica de la vieja literatura croata.

Otro escritor de Zadar es Brne Krnarutic (1520-72). Abandonando los usuales temas prestados, Krnarutic trató en su poema épico Vazetje Sigeta grada ("La captura de Siget", Venecia, 1584) la heroica figura del bano croata Nikola Zrinski, quien prefirió morir más bien que rendirse al poderoso ejército turco en 1566. La obra de Krnarutic es más bien una crónica de los sucesos que una visión poética. Por su cálida descripción de los defensores de Siget ("gospoda i knezovi hrvatski" - señores y príncipes croatas) y por su participación personal en el combate contra los turcos. Krnarutic tiene cierto mérito literario. Dio prueba de su comprensión de la historia contemporánea cuando afirmó que gracias al protestantismo germano y las intrigas francesas se producía el debilitamiento del Imperio de los Habsburgo y, consecuentemente, el avance otomano[101].

Más significativo que Krnarutic es el tercer escritor de Zadar, Juraj Barakovic (1548-1628). Barakovic pasó buena parte de su vida como canónigo en Sibenik y falleció en Roma. En su obra principal Vila Slovinska ("La ninfa eslava", Venecia, 1613), Barakovic describió episodios característicos de la historia de Zadar. La obra como un todo es de deficiente composición, pues incluye en la segunda parte trozos que no tienen nada que ver con el argumento principal. A semejanza de Zoranic, Barakovic es un patriota que reconviene a sus connacionales por no mostrar más orgullo por su idioma nativo; considera la reintroducción del latín en las escuelas ("zac jazik slovinski vas nauk od skula promini u rimski") como la razón principal de la declinación de la literatura croata desde los tiempos gloriosos de Marulic y sus seguidores inmediatos. Barakovic incluyó en su poema una de las más hermosas baladas populares, Majka Margarita ["Madre Margarita"][102].

Los dos poetas destacados de la segunda mitad del siglo XVI, Dinko Ranjina (1536-1607) y Dinko Zlataric (1556-1609), nacieron en Dubrovnik.

Ranjina viajaba mayormente por razones de negocios, por la Italia meridional y la central. Escribió y publicó poemas (algunos en italiano) cuando joven (Pjesni razlike, Florencia 1563). Ranjina trató de innovar algo la versificación croata, usando varios versos más cortos en lugar de la forma monótona dodecasilábica. Por eso se lo tuvo en alta estima, pero actualmente, al comprobarse que plagió a algunos poemas italianos[103] su reputación menguó; imitaba a ciertos petrarquistas más débiles del Quattrocento (e. g. Serafino d'Aquila). En sus poemas no es difícil predecir cuál detalle del catálogo de las hermosuras de mujer va a ser descrito a renglón seguido y con qué adjetivo. Incluso, cuando se halla influido por la poesía oral popular. Ranjina es apenas original y estimulante, ya que sus sentimientos personales se manifiestan raras veces. Su lenguaje carece de flexibilidad poética y sus metáforas son pesadamente decorativas.

Zlataric, que estudió en Padua y se distinguió allí[104], era un hombre culto y traductor versátil del griego (Electra de Sófocles), el latín y el italiano (Aminta de Tasso, Venecia, 1580); todas esas notables traducciones fueron publicadas conjuntamente (Venecia, 1597) y dedicadas a Juraj Zrinski. El nombre de Zlataric estaba vinculado románticamente con la famosa belleza que era Cvijeta Zuzoric, en cuyo honor hasta Torquato Tasso escribió algunos sonetos y madrigales[105]. Si bien petrarquista como Ranjina[106], Zlataric poseía muchas considerables cualidades poéticas; su lenguaje es flexible, su gusto refinado y sus sentimientos auténticos. El verso de Zlataric es a menudo construido con cuidado, evitando perogrulladas usuales. Algunos poemas de Zlataric, tanto del Pjesni razlike como del U smrt od razlicieh, son las mejores muestras de la poesía lírica del Renacimiento croata[107].

La mayoría de esos escritores (de Zadar, Split, Hvar y Dubrovnik), en estrecho contacto con el terruño donde nacieron y con el pueblo al que pertenecieron, estaban creando una literatura propia que correspondía a las necesidades y aspiraciones nacionales[108]. Aquellos de sus contemporáneos que imitaban ciegamente a los literatos italianos pueden tener cierto interés para los estudios de la historia cultural y los lingüistas, pero, en otro aspecto, comunicaron muy poco nuevo o válido. Es justo, en los estudios especializados, subrayar no sólo la innegable influencia de los italianos como Petrarca y sus seguidores sobre algunos de los escritores tratados[109], sino también señalar los efectos perjudiciales del petrarquismo. Debe destacarse que las mejores páginas de la literatura renacentista croata son precisamente aquellas donde se hallan presentes el lenguaje y el espíritu nativos.

 

 



[1] Ante Kadic es profesor asistente de idiomas y literaturas eslavos en la Universidad de Indiana, EE.UU. El autor agradece a American Philosophical Society que hizo posible la investigación necesaria para este trabajo.

[2] V. Jagic: "Hrvatska glagolska knjizevnost", en Povijest hrvatske knjizevnosti de Vodnik, Zagreb 1913,pp. 9-60.

[3] F. Sisic: Povijest Hrvata u vrijeme narodnih vladara, Zagreb 1925. Acerca del rey Zvonimir y su muerte violenta, ver el reciente estudio de Stipe Gunjaca: "Kako i gdje je svrsio hrvatsiki kralj Dimitrije Zvonimir", Rad, 288 (1952), pp. 205-324 (Rad se refiere a los anales de la Academia de Ciencias y Artes de Zagreb).

[4] G. Novak: Prosilost Dalmacije, I. Zagreb 1944, pp. 115-16; M. Kostrenicic: "Postanak dalmatinskih sredovjecnih gradova", en Sisicev Zbornik (El Simposio de Sisic), Zagreb 1929, pp. 113-19; ídem, "Slobode dalmatinskih gradova po tipu trogirskom", Rad, 239 (1930), 56-150.

[5] Lj. Karaman: Eseji i Clanci, Zagreb 1944, pp. 40-49. Cvito Fiskovic: "Nasi primorski umjetnici od 9 do 10 stoljeca", Hrvatsko Kolo, N° 2, 1948, pp. 241-65.

[6] El conocido arquitecto T. G. Jackson afirma que ese portal es "una obra que por su sencilla concepción, combinada con la riqueza de detalles, y por su maravillosa y acabada ejecución, nunca fue superada en el arte románico o gótico", en su obra Dalmatia, the Quarnero and Istria, II, Oxford 1887, 111. Las entalladuras de Radovan denotan rebosante alegría de la vida; cf. Fiskovic, op. cit., p. 248.

[7] Cf. Numerosos estudios de Petar Skok, especialmente su trabajo "O simbiozi i nestanku starih Romana u Dalmaciji i na Primorju u svijetlu onomastike", Razprave, IV, Ljubljana 1928, pp. 1-42, y su libro: Slavenstvo i romanstvo na Jadranskim otocima: Toponomastika Ispitivanja, Zagreb 1950, Vol. I-II.

[8] Cf. Viktor Novak: "The Slavonic-Latin Symbiosis in Dalmatia During the Middle Age", Slavonic and East European Review, XXXII, N° 78, diciembre 1953, p. 17.

[9] Según la crónica de uno de los participantes en esa Cruzada, Geoffrey de Villehardouin, el mismo dux llamó a Zadar "Jadres en Esclavonie"; cf. P. Skok; Tri starofrancuske kronike o Zadru u godini 1202, Zagreb 1951, p. 84.

[10] Casi para cada una de las ciudades dálmatas se puede reconstruir el cuadro de la penetración croata en base a los registros de los nombres y apellidos, Cf. Grga Novak: Proslost Dalmacije I, Zagreb 1944, 175-80 (cap. VIII: Croatización de las ciudades romanizadas en Dalmacia).

[11] Benedetto Ramberti, Secretario del Senado de Venecia, pasando por Dubrovnik en 1534 en su viaje a Turquía, observó que todas las mujeres en Dubrovnik hablaban en croata y sus maridos en croata e italiano; cf. V. Novak: "The Slavonic Latin Symbiosis in Dalmatia..., "p. 19; sobre Ramberti ver Jorjo Tadic: Promet putnika u starom Dubrovniku, Dubrovnik 1939, pp. 212-13, y P. Matkovics en Rad, 56 (1881), 203-32. El veneciano Giovanni B. Giustiniano informó a su gobierno en 1553, que en Split, Trogir, Sibenik, Zadar y Dubrovnik, toda la gente común hablaba en croata; ver Commissiones et relationes Venetae, II, S. Ljubic, Zagreb 1877, 190-271. Acerca de Split dijo que todas sus costumbres eran eslavas y que el idioma del pueblo "es tan dulce y suave que es el primero entre todos los dialectos dálmatas, como el idioma toscano es la final flor del habla italiana" (p. 215).

[12] En un llamado, mandado al Papa desde Dalmacia en 1604, probablemente por P. Katic, se declara que únicamente un pequeño número de croatas sabe el italiano, en su mayoría mercaderes y nobles, "pero la gente común, las jóvenes monjas, las mujeres nobles y los monjes no saben decir ni una palabra en italiano", en Ljubo Karaman: Dalmacija kroz vjekove u historiji umjetnosti, Split 1934, p. 132, N° 2; M. Vanino: "Dalmacija zahtijeva biskupe vjeste hrv. jeziku", Croatia sacra, III, Zagreb 1933, p. 94.

[13] M. Perojevic: Petar Kruzic, kapetan i knez grada Klisa, Zagreb 1931, pp. 180-209.

[14] Un poeta popular expresó la realidad diaria en esos términos: "Sangre con nuestro almuerzo, sangre con nuestra cena. Toda la comida está empapada de sangre. Lavamos nuestras manos y caras con sangre". C. Fiskovic; op. cit., p. 259.

[15] Dubrovnik pagaba tributo primero a Venecia (1205-1358), luego a los reyes húngaro-croatas (hasta 1526), y por último a los sultanes turcos.

[16] "Hrvatskih ter kruna gradov se svih zove", escribió Ivan Vidali de Korcula en 1564; Stari pisci hrvatski, V, 352. Lodovico Beccadelli (1501-72), que era arzobispo de Dubrovnik durante un decenio, la llamó "specchio d' Illiria e suo pregio maggiore"; ver Josip Torbarina: Italian Influence on the Poets of the Ragusan Republic, Londres 1931, p. 51.

[17] No es mi propósito entrar aquí en discusión acerca del significado del Renacimiento italiano en la historia de Europa Occidental. Prefiero referirme a los dos últimos capítulos de la obra de W. K. Ferguson: The Renaissance in Historical Thought, Boston 1948, pp. 290-385. Los poetas dálmatas en latín, al menos desde el punto de vista religioso, deben ser considerados como continuadores de la Edad Media.

[18] Cf. Un exhaustivo, interesante y muy discutible artículo de Giovanni Maver: "La letteratura croata in rapporto alla letteratura italiana",Italia e Croazia, Roma 1942, XX, pp. 455-522. También M. Deanovic: "Les influences italiennes sur l' ancienne littérature Yougoslave du littoral adriatique", Revue de littérature comparée, XIV, 1934, 30-52.

[19] Josip Torbarina, id., parte I: "Relations between Dubrovnik and Italy", pp. 19-87; Jorjo Tadic, op. cit., p. 207.

[20] A. Cronia: Storia della Letteratura serbo-croata, Milán, 1956, dice correctamente: "Sopra tutto a Padova, dove intere generazioni di Dalmati si temprarono e si immortalarono pasgando dal banco dello scolaro alla catedra del maestro" (p. 34).

[21] B. Croce: Poesia popolare e poesia d' arte, en el capítulo "La Poesía Latina" afirma que: "La lingua latina fu, tra l'altro, per secoli, un modo di scambio nella republica letterario-scientifica, e anche nel mondo della politica", 3° ed., Bari 1952, p. 439.

[22] "Nessuno infatti di questi autori negò la propia nazionalità croata..." Franjo Trograncic: Storia della letteratura croata, Roma 1953, pp. 119-20.

[23] Cf. J. Torbarina: Italian influence..., passim, especialmente p. 50, donde cita al arzobispo Beccadelli: "Questo è un paese da Schiavoni cioè da robusti, e non da par nostri deboli".

[24] Cf. M. Kombol: Poviest hrv. knjizevnosti, Zagreb 1945, pp. 58-74 ("Humanizam i njegovi odjeci"), Ante Kadic: "Croatian Renaissance", Studies in the Renaissance VI, 1959, 29-33.

[25] Grga Novak, su editor moderno, Zagreb 1951, ofrece un cuadro fidedigno de Dalmacia y de Hvar durante la primera mitad del siglo XVI. El estudio de Novak incluye el texto latino de Pribojevic y su traducción vertida en croata por Veliko Gortan.

[26] De origine successibusque Slavorum, Zagreb 1951, p. 58.

[27] De origine successibusque Slavorum, Zagreb 1951, p. 58.

[28] Este poema tuvo su tercera edición en Basilea en 1538. Cf. Dj. Korbler: "Jakov Bunic Dubrovcanin: Latinski pjesnik", Rad, 180, 1910, pp. 58-134.

[29] F. Racki: "Iz djela E. L Crijevica dubrovcanina", Starine, IV, 1872, pp. 155-200; G. N. Sola: "Aelii Lampridii Cervini Operum latinorum pars prior", Archivio storico per la Dalmazia, XVI-XIX, 1934.

[30] Crijevic no era una excepción entre los humanistas. El lenguaje poético croata era todavía rudimentario ("nostra tempestate scythica lingua utimur", Crijevic), comparado con el italiano de Dante y Petrarca; no obstante ello, Francesco F. Sabino llamó en 1536 la lengua italiana "linguam non vulgarem, sed immudam, non barbaram, sed ipsam barbariem" cf. Kombol, op. cit., p. 67). Muchos humanistas compartían esa opinión; cf. W. K. Ferguson: The Renaissance in Historical Thought, p. 21.

[31] La obra de Sisgoric: De situ Illyriae et civitate Sibenici a 1487 fue publicada por Srepel en Gradja za povijest knjizevnosti hrv., II, 1899, 1-12. En su último capítulo sumamente interesante, 17 ("De moribus quibusdam Sibenici") leemos esta frase relativa a la poesía popular amatoria: "Petulans deinde iuventus, cupidinibusque capta, voce valens amatorium carmen tale noctu decantant quale vix cultus Tibullus aut blandus Propertius aut lascivus Licoridis Gallus aut Lesbia Sappho decantaret" (en Gradja, II, 11).

[32] En el mismo capítulo sobre las costumbres populares, Sisgoric declara: "Siquidem proverbiis Illyricis utuntur, quae nos dicteria diximus, et ex lingua vernacula in latinum vertimus". Es una lástima que se haya extraviado esta única traducción.

[33] Branko Vodnik: Povijest hrvatske knjizevnosti, Zagreb 1913, p. 77.

[34] Una selección incompleta de elegías y epigramas de Pannonius fue publicada en Zagreb, 1951, por la Academia de Ciencias y Artes, en la serie titulada Hrvatski Latinisti (Los latinistas croatas). Junto con el texto latino se publicó la traducción croata hecha por el poeta Nikola Sop. En excelente prefacio, el latinista Mihovil Kombol describe los servicios políticas de Pannonius a la corte del rey Matías Corvino, y valoriza el lugar que ocupa entre los poetas neo-latinos. Para Kombol, los máximos logros poéticos de Pannonius son sus III, X y XIV elegías (Pjesme i epigrami, p. XVI)

[35] Caracterizan a Cesmicki sus versos densos y muy pintorescos acerca del paisaje de Bosnia:

Pars fuit Illyrici, quam nunc vocat incola Bosnam,

Dura, sed argenti munere dives humus.

Non illic viries spacioso margine campi,

Nec sata qui multo foenere reddat ager.

Sad regidi montes, sed saxa minantia coelo,

Castella et summis imposita alta jugis...

Cf. Pjesme i epigrami, pp. 36 y 322.

[36] Ante Kadic: "Croatian Renaissance", Studies in the Renaissence, VI (1959, 34-35).

[37] Ver Zbornik Marka Marulica 1450-1950, Zagreb, 1950; la introducción de M. Kombol a Judita, ed. V. Stefanic, Zagreb, 1950, pp. 9-22; Cvito Fiskovic: "Prilog zivotopisu Marka Marulica Pecenica", en Republika, VI (1950), 186-204. El nombre de Marko Marulic figura en muy pocas enciclopedias europeas y americanas, de modo que es digno de elogio el artículo de Mirko Usmiani en Harvard Slavic Studies, III (1957), 1-48, dedicado enteramente a la bibliografía de Marulic.

[38] Mirko Deanovic observa acertadamente que ninguno de esos humanistas italianos dejó rastro significante en las obras de Marulic (en Revue de lit. comparée, 1934, p. 40).

[39] Petar Kolendic: Maruliceva oporuka, Split, 1934. Se desprende obviamente de su testamento que el interés de Marulic por la literatura italiana era sumamente limitado; tradujo al latín el poema de Petrarca "Vergine bella".

[40] Las palabras de Marulic en su célebre poema "In somnium diurnum"; cf. Zbornik, p. 8.

[41] Ksenija Atanasijevic: Penseurs Yougoslaves, Belgrado, 1937, pp. 19-43.

[42] Animadversio in eos qui beatum Hieronymum Italum esse contendunt; ver I. Lucic: De regno Dalmatiae (Amstedolami, 1666), que incluye también la traducción latina de Marulic de Regnum Dalmatiae et Croatiae gesta.

[43] Algunos otros libros de Marulic, por orden de importancia, serían: Evangelistarium (Venecia, 1516); Quinquaginta parabolae (Venecia, 1510); De humilitate et gloria Cristi (Venecia, 1519). Esos libros en latín le valieron la gloria como "fidei propugnator acerrimus, princeps suae aetatis philosophus, sacrarum literarum scientia nemini secundus" o "post divum Hieronymum Dalmatiae secunda gloria"; cf. Jezic, Hrvatska knjizevnost, p. 71. M. Srepel publicó varios poemas en latín de Marulic en Gradja, 2 (1899), 13-92.

[44] Ante Kadic: "St. Francis Xavier and Marko Marulic", Slavic and East European Journal, Spring 1961, pp. 12-15; Franjo Galinec: "Marulic kao teoloski ugled i knjizevni izvor", Vrela i Prinosi, V (Zagreb, 1935), 79-92.

[45] Transcribimos uno de sus cortos poemas en latín (Zbornik, p. 10):

Quaeris cur conjunx te dilexerat olim

Nunc fugit et duris litibus exagitat.

Verius haud quicquam possum tibi dicere, Marce:

Dilexit iuvenem, nunc fugit illa senem.

Omnibus hoc vitium est miseros odere maritos,

Aetas longa quibus languida membra facit.

Vis tu pace frui, cum sit tibi candida barba,

I procul, atque alio vivere disce loco.

[46] M. Srepel, en Gradja, 4 (1904), 189-215.

[47] Usmiani afirma que "Marulic fue el primer humanista que compuso un poema de tal extensión y alcance y el único quien escogió a su héroe del Antiguo Testamento", Harvard Slavic Studies, III, 1.

[48] J. Badalic, en Davidias, pp. 9, 278.

[49] Franjo Fancev: Gradja za pjesnicki leksikon hrv. jezika, en Gradja, 15 (1940) 182-200.

[50] Cf. Kombol: Povjest hrv. knjizevnosti, pp. 82-87, y especialmente Petar Skok: "O stilu Maruliceve Judite", en Zbornik, pp. 165-241, donde afirma que la originalidad de Marulic estriba principalmente en su estilo.

[51] Marulic, Judita, ed. Marcel Kusan con introducción de P. Kasandric (Zagreb, 1901); ídem, Judita, ed. V. Stefanic con Introd. de M. Kombol (Zagreb 1951).

[52] Milan Resetar, ed. Pjesme Siska Mencetica, Dzore Drzica i ostale pjesme Ranjinina Zbornika (Zagreb 1937), con una magnífica introducción.

[53] J. Torbarina: Italian influence on the poets of the Ragusan Republic, pp. 91-137; cabe destacar, empero, que una vieja teoría de Jagic ("Trubaduri i najstariji hrvatski lirici", Rad, 9 1869, 203-33) la retomó M. Murko: "Nekoliko rijeci o prvim dubrovackim pjesnicima", en Resetarov Zbornik (Dubrovnik, 1931), pp. 233-43, pretendiendo que los primeros poetas de Dubrovnik estaban bajo la influencia de los trovadores por intermedio de Nápoles.

[54] Cf. Dragoljub Pavlovic: Dubrovacka poezija (2º ed.; Belgrado, 1956), pp. 60-62, 193-98.

[55] Grga Novak, Hvar (Belgrado, 1924), passim; B. Vodnik: Povijest hrvatske knjizevnosti, p. 113-16.

[56] Giovanni Maver: Letteratura serbo-croata (Milán, 1960) p. 117.

[57] Ribanje, que fue publicado en 1874 por S. Ljubic en la colección Stari pisci hrvatski, apareció nuevamente (Zagreb, 1953) en las series de autores croatas, en reproducción fotostática de la edición anterior al cuidado de la Academia de Zagreb. Cf. también Ribanje i ribarsko prigovaranje, ed. Ramiro Bujas, Zagreb, 1951.

[58] Los pescadores no eran reales, sino "totalmente desfigurados" conforme a Marin Franicevic, por cuanto son obedientes y leales a su amo. ¿Qué pasa con la lucha de clase? Cf. Enciklopedija Jugoslavije, s. v. Hektorovic, III (1958), 667.

[59] Cf. Dragutin Subotic, Jugoslav Popular Ballads (Cambridge, 1932), p. 147; H. Munro y N. Kershaw Chadwiek: The Growth of Literature (Cambridge, 1936), II, 300; Matija Murko: Tragom srpsko-hrvatske narodne epike, Zagreb, 1951, I-II, passim.

[60] M.A., Petkovic: Dubrovacke maskerate, Belgrado, 1950, pp. 29-94; Cronia: Storia della letteratura serbo-croata, pp. 46.

[61] Trograncic: Letteratura croata, pp. 74-77.

[62] Cf. Resetar, Djela Marina Drzica.

[63] Con anterioridad al Concilio de Trento, la situación general entre el bajo clero católico en Dubrovnik era asaz dudosa desde el punto de vista moral. Ver A. Theiner: Vetera monumenta Slavorum meridionalium historiam illustrantia, II, Zagreb, 1875, pp. 330-36. Visitator apostolicus exponit statum republicae ragusinae rationemque reformationis: "Il clero ha molti preti di mala vita, per il più ignoranti, concubinari o al men con donne suspetosissime in casa, poverissimi per il più servono alli nobili nelle cose profane e vile", Tomo Matic: "Vjera i crkva", Rad, 231 (1925), 250-83; Ivan Vitezic: La prima visita apostolica postridentina in Dalmazia (Roma, 1957), pp. 29-34.

[64] En Djela Marina Drzica, Stari pisci hrvatski, VII, ed. Milan Resetar, Zagreb, 1930, p. CXXVII; Marin Drzic, ed. Miroslav Pantic, Belgrado, 1958, p. 60.

[65] C. Jirecek: "Beiträge zur ragusanischen Literaturgeschichte", Archiv für slavische Philologie, XXI (1899), 483-93; Jorjo Tadic: Promet putnika u starom Dubrovniku, p. 292.

[66] Resetar, en Djela Marina Drzica.

[67] Ibid.

[68] "Messe Marino Raguseo rectore di Sapiantia che intervenne alla comedia si citi e si riprenda in collegio", el Archivo Nacional de Siena, Balia, 123 (antes 99), carta 39b-40b. P. Skok fue el primero en escribir (Razprave, 1930, pp. 39-41) sobre la presencia de Drzic en la representación de la comedia prohibida por el censor. Sabemos que el 9/II/1542 Drzic no era un simple espectador sino que desempeñó el papel del amante ("Magnificus Rector Sapientiae qui amasium in ea comedia egit ) Fondo del Capitano di Giustizia (Capitaneus iusticie Senarum), registro 58, p. 69.

[69] Los protocolos notariales para los años 1541-45, relativos a la Universidad de Siena, actualmente guardados en los archivos de la Curia arcivescovile, fueron examinados por el Dr. Ubaldo Morandi (archivista en Siena), sin que se encontrara indicación alguna de que Drzic obtuvo laurea.

[70] Torbarina, op. cit., pp. 138-39; Arturo Cronia: "II petrarchismo nel Cinquecento serbo-croato", Studi Petrarcheschi, I (1948), 242-45 ("Ben poco resta, comunque, di auo, di sentito e di spontaneo nel Darsa")

[71] Jorjo Tadic: Dubrovacki portreti, Belgrado, 1948, pip. 101-11; Resetar, op. cit.

[72] Estas cartas fueron descubiertas por el profesor Jean Dayre (Marin Drzic conspirant à Florence", Revue des études slaves, X, 76-80; Dubrovacke studije, pp. 19-23), y publicadas por Resetar en Djela Marina Drzica. La primera carta, (fechada 2 de julio de 1566) está catalogada ahora en Miscellanea Medicea, filza 54 (antes 77), fasc. 65 ("Lettera di Marino Darsa Raguseo del 1566 lunga, e molto singolare e originale al Granduca Cosimo primo nella quale gli propone la maniera di impadronirsi della Repubblica di Ragusa, e nella quale spiega le cose del governo presente); la segunda (3 de julio), la tercera (23 de julio) y la cuarta (agosto 28) se conservan en Mediceo, filza 522 (antes Carteggio universale, filza 192).

[73] Jorjo Tadic: Dubrovacki portreti, pp. 124-25.

[74] Stari prisci hrvatski, VII.

[75] Revue des études slaves, X, 30; Dubrovacke studije, pp. 22-23.

[76] Marin Drzic pjesnik dubrovacke sirotinje, Zagreb, 1950; también en Hrvatsko Kolo, Nros. 2-3, 1949, pp, 312-43.

[77] Dragoljub Pavlovic: "Novi podaci za biografiju Marina Drzica", en Iz knjizevne á kulturne istorije Dubrovnika (Sarajevo, 1955), ahora reimpreso en Marin Drzic, ed Pantic; pp. 20 ("Padre Marinó Darsa, capellano del Revmo. patriarca di questa città di Venezia").

[78] Ante Kadic: "Marin Drzic, Croatian Renaissance Playwright", Comparative Literature, Fall, 1959, p. 349-50.

[79] Ese criterio es tan común en Italia que incluso un profesor erudito como Arturo Cronia, en su reseña de la literatura servio-croata, escribe sobre Drzic: "Scarsa la originalità, ché quasi tutto, dalla tipologia alla fraselogia, è desunto dall' italiano", Letteratura serbo-croata, Milán 1956, pp. 57-58; cf. también su artículo: "Per una retta interpretazione di Marino Darsa", Rivista di letterature moderne, IV (1956), 203.

[80] Djela Marina Drzica, ed. Resetar, p. 105.

[81] Como Creizenach hizo algunas afirmaciones ambiguas acerca del Plakir de Drzic (en Geschichte des neuen Drama, II, 499-90), muchos croatas presumían que existía una similitud real entre Plakir de Drzic y El sueño de una noche de verano de Shakespeare. Algunos críticos sostienen que Shakespeare, al escribir su comedia, recurrió a una desconocida fuente italiana. ¿Se sirvió Drzic de la misma fuente? Tal vez se halle el original italiano.

[82] Dragoljub Pavlovic: "Komedija u nasoj renesansnoj knjizevnosti", en Marin Drzic, ed. Pantic, p. 211.

[83] Pavle Popovic estima que Omakala es un "personaje cómico"; no obstante ello, observó que su criticismo de las señoras de Dubrovnik es serio, aunque susceptible de provocar risa ("Jedna pastorala Marina Drzica", Godisnjica Nikole Cupica, XLIV, 219-33, reimpreso en Marin Drzic, ed. Pantic, pp. 169-71).

[84] "Il ne copie pas ses modèles, il les adapte, au contraire, afin que ce cadre puisse répondre aux exigences locales de Raguse et c'est ainsi qu'il crée ses pièces originales, des tableaux riches et vivants, chroniques dramatisées de sa ville". Mirko Deanovic, "Les influences italiennes sur I'ancienne littérature Yugoslave du littoral adriatique", Revue de Littérature Comparée, XIV, 1934, 46.

[85] Resetar: Djela Marina Drzica, p. 47. La relajación de la juventud ragusina es considerada por ciertos críticos como una censura social implícita; cf. Kombol: Novela od Stanca, Zagreb, 1949, pp. 42-43, y F. Svelec: "Neke misli o Drzicevoj Noveli od Stanca", Republika, 1954, p. 638.

[86] Ver Petar Kolendic: "Premijera Drziceva Dunda Maroja", Glas, 1951, p. 53.

[87] Milan Bogdanovic: Stari i novi, IV, 188; Eli Finci: "Marin Drzic; Dundo Maroje", Knjizevnost, Nros. 7-8, 1949, pp. 112-17; Vise manje od zivota, Belgrado, 1955, pp. 21-30; Zivko Jelicic: "Ljudi nazbilj i ljudi nahvao u Drzicevoj komediji", reproducido de la revista Mogucnosti, Split, 1957, Nros. 8-9.

[88] Djela Marina Drzica, ed. Resetar, pp. 256-58; Dundo Maroje, Belgrado, 1951, pp. 20-22.

[89] Dragoljub Pavlovic: op. cit., p. 18. Y. Marchiori: "Riflessi del teatro italiano nel Dundo Maroje", p. 25; Kombol: Poviest hrv. kjnizevnosti, p. 104.

[90] En Rivista di letterature moderne, 1953, p. 203. "Cambiate la vernice a tale scena cambiate il nome a tale personaggio raguseo, cambiate la forma a tale allusione alla società ragusea, e avrete il corrispondente italiano".

[91] "Riflessi del teatro italiano nel Dundo Maroje di Marino Darsa", Rivista Dalmatica, Nros. 2-3, 1958.

[92] Cf. Franjo Svelec en su reciente y minucioso estudio: "Dundo Maroje u raspravi Jolande Marchiori", Zadarska revija, Nros. 3-4, 1960.

[93] Además de Calandria (impresa en Siena en 1521), Drzic pudo haber visto Gl'ingannati, la mejor comedia sienesa; un interesante estudio comparativo podría escribirse sobre las similitudes externas entre la obra de Drzic y los Gl'ingannati. Cf. Ireneo Sanesi, Comedie del Cinquecento, I, Bari 1912, 409; Mario Apollonio: Storia del teatro italiano, II, Florencia, 1951, 1958-63. Luigi Russo escribe acerca de Calandria: "La Leggerezza gioiosa che percorre la Calandria è testimonianza di ispirazione genuina, ma non di ispirazione profonda", Commedie Fiorentine del `500 (Florencia, 1939), p. 193.

[94] "Sva je ukradena iz njekoga libra starijeg neg je staros -iz Plauta", Djela Marina Drzica, ed. Resetar, p. 200.

[95] "Skup Marina Drzica prema Plautovoj Aululariji", Rad, 99 (1890), 185-237.

[96] "Die Aulularia des Plautus in einer südslavischen Umarbeitung aus der Mittel des XVI. Jahrhunderts", in Festschrift Johannes Vahlen (Berlin, 1900), p. 637; traducido al croata por M. Kombol: Izabrani kraci spisi Vatroskcva Jagica, Zagreb 1948, p. 352.

[97] "Problem odnosa Drziceva teatra rema talijanskoj dsnjizevnosti, Zadarska revija, Nº 1 1958, pp. 10-28 ("El autor concluye que Skup de Drzic, basado en el tema de Plauto, es una pieza construida independientemente, vinculada con los dramaturgos italianos mediante el uso de la misma técnica -en aquel tiempo generalmente usada en el drama europeo- y por la fuente común para el argumento básico tomado de Plauto", p. 29).

[98] Milan Resetar: "Jezik Marina Drzica", Rad, 248 (1933), 99-100; Vera Javarek acota acertadamente: "Cada uno de sus muchos y diversos personajes menores posee su estilo apropiado de habla", Slavonic and East European Review, N° 88, 1958, pp. 155-56.

[99] Planine fue reproducida fotostáticamente por la Academia de Zagreb, 1952.

[100] V. Stefanic, Planine Zagreb, 1942, pp. 10-19; Gojko Ruzicic: "Jezik Petra Zoranica", Juznoslovenski filolog, X-XI.

[101] Cf. Stephen Fischer-Galati: Ottoman Imperialism and German Protestantism (Cambridge 1959).

[102] Cf. Josip Horvat: Kultura Hrvata kroz 1000 godina, I, Zagreb 1939, p. 33.8

[103] M. Kombol: "Dinko Ranjina i talijanski petrarkisti", en Gradja, 11, 1932, 64-94; Torbarina: Italian Influence..., pp. 142-97.

[104] Jean Dayre: Dubrovacke studije, Zagreb, 1938, pp. 73-88.

[105] Jorjo Tadic: Dubrovacki portreti, Belgrado, 1948, pp. 316-48; Torbarina: "Tassovi soneti i madrigali u cast Cvijete Zuzoric", en Hrvatsko Kolo, XXI, 1940, 69-96; Ante Kadic: "Cvijeta Zuzoric, legenda i stvarnost", en Hrvatska Revija, V, N° 3, 1955, 285-90.

[106] M. Kombol: "Talijanski utjecaji u Zlataricevoj lirici", Rad, 247, 1933, 212-51; cf. también André Vaillant: La langue de Dominko Zlataric, París, 1928.

[107] Torbarina, Italian Influence..., pp. 202-25.

[108] En 1942, en la notoria colección de artículos Italia e Croazia, que celebró la anexión de Dalmacia a Italia, Giovanni Maver escribió: "La letteratura dalmato-ragusea in lingua croata non ha, di fronte all'italiana, che una sola differenza essenziale -la lingua" (p. 485; cf. también p. 481). En su libro reciente: Letteratura serbo-croata (Milán, 1960), es más sutil, circunspecto y menos parcial (cf. pp. 115-16).

[109] A. Cronia: La fortuna del Petrarca fra gli Slavi meridionali, en Annali della Cattedra Petrarchesca, Vol. IV, 1932, y también en libro separado (Arezzo, 1933).