JULIO CLOVIO CROATA, PROTECTOR DEL GRECO JOVEN

Branko Kadic

El mismo año, ilustra para su protector un misal latino con numerosas y fantásticas miniaturas y termina, después de nueve años de asidua labor, el devocionario Horae Beatae Mariae virginis, su obra maestra "che rimane uno del piú preziosi monumenti delle arti che si ammirino in Europa" (2) . Al final de este libro de oficios está la dedicatoria al cardenal Alejandro Farnesio: "Julius Clovius Macedo monumenta haec Alexandro Farnesio Cardinali, Domino suo faciebat. MDXLVI".

Klovic solía firmar sus pinturas como Clovio, Glovis, Clovius, croata, croatus, croatinus, de Croatia y a veces illyricus y macedo. Para mayor claridad, huelga señalar que su mecenas y patrocinador, el cardenal Farnesio, era gran clasicista y admirador apasionado del Alejandro Magno de Macedonia, y llamaba a Klovic macedo (macedonio), identificando erróneamente los vocablos croata e ilirio con macedonio (3). El cardenal Farnesio patrocina Collegium Illyricum, hospicio croata en Roma, del 1565 al 1568. El devocionario Horae Beatae Mariae virginis, joya de la miniatura europea, se conserva en Pierpont Morgan Library, Nueva York.

Durante su estada en el palacio Farnesio, Klovic iluminó y decoró varios libros y manuscritos, entre otros, la Divina Comedia, de Dante, la vida de Francisco María de Montefeltro Della Rovere IV y la vida de Federico de Montefeltro escrita por el croata Jerónimo Mucijo. Al mismo tiempo decoró, con ayuda de sus alumnos, la historia romana de Pablo Orsini. En 1551 lo encontramos en Florencia, en la corte de Cósimo de Medici, quien hizo cuanto pudo por tener a su servicio a iluminador tan famoso como Julio Klovic.

Su vida es bastante andariega, sujeta a los vaivenes políticos. En 1554 vive en Parma y ejecuta trabajos para el emperador Carlos V y Felipe II. Tres años después vuelve a Florencia y en 1560 se halla nuevamente en Roma al servicio del cardenal Farnesio. De ese tiempo datan muchos trabajos de Klovic de carácter religioso; mitológico y profano, entre otros el cuadro de Judita, pintado para Margarita, duquesa de Austria, y la biografía de Carlos V, decorada con miniaturas por encargo de Felipe II. Ya muy célebre y cotizado en toda Europa, recibe numerosos encargos y ejecuta trabajos para Juan III, rey de Portugal. Trabajando así infatigablemente, con la vista afectada y agotado, después de haber viajado de una ciudad a otra, enseñando y pintando y haciendo obras de caridad, muere en Roma, en 1578, a la edad de 80 años, Julio Clovio de Croatia, pictor nulli secundus, in quo diligentia in minimis maxima, según reza la inscripción en su tumba de mármol negro y estatua blanca en la iglesia romana San Pietro in Vincoli.

La obra del miniaturista Julio Klovic es extensa y rica en variedad temática. En su época fue considerado como el mejor iluminador. Su coetáneo, el renombrado historiador G. Vasari, en su obra sobre las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos del renacimiento, lo define como "el pequeño y nuevo Miguel Angel". Las miniaturas de Klovic significan el apogeo de la pintura en formas minúsculas y al mismo tiempo su decadencia. Con el invento de la imprenta, la decoración de manuscritos, misales, códigos, devocionarios, etc., perdió su importancia y la miniatura desaparece poco a poco durante el siglo XVII. Los historiadores contemporáneos, si bien niegan la paternidad a cierto número de obras antes atribuidas a Klovic, reconocen que fue un técnico perfecto, de fecunda imaginación e inagotable invención y que conseguía maravillosos efectos decorativos.

Klovic, cuyos dibujos reproducían los grabadores más afamados de Europa, solía inspirarse en sus realizaciones pictóricas en los lienzos de Miguel Angel y Rafael, trasponiendo sus monumentales composiciones en el formato minúsculo de sus miniaturas. La decoración florida y la frondosa ornamentación marcan el comienzo del barroquismo e implican la decadencia del genuino arte de la miniatura.

Cuando hacia 1560, Doménico Theotocopuli, llamado luego el Greco desembarca en Venecia, el septuagenario Ticiano saborea su triunfo y en la pintura veneciana dominan el Veronés, eI Tintoretto, el dálmata Andrea Medulic (Schiavone), el de las formas patéticas y atormentadas, Jacobo da Ponte, el Basano. El Greco compartía con A. Medulic la pasión por la música y, con otros pintores, ambos formaban un círculo de amigos muy unidos. En opinión de J. F. Willumsen (4), la influencia de Medulic sobre el Greco se nota especialmente en las telas siguientes: Muerte de Juan Bautista, Adoración de los Reyes Magos y Milagro de Pentecostés, por la elegancia, espontaneidad y libertad de expresión.

Disponemos de pocos datos exactos en lo que concierne a la vida del joven candiota en Venecia y el itinerario que siguió Doménico para trasladarse a Roma. Tampoco se sabe cuándo y dónde conoció a Klovic, su futuro protector. Lo cierto es que el 16 de noviembre de 1579 Klovic escribe de Roma a su mecenas el cardenal Alejandro Farnesio, que residía por entonces en Viterbo:

(2) Rosini, Storia della Pittura Italiana, Pisa, 1839-1847, T.V, Cap. VII.
(3) Ivan Kukuljevic Sakcinski, Julio Klovio, Ed. Matica Hrvatska, Zagreb, 1878, p.20
(4) Le jeunesse du peintre El Greco, París, Ed. Cres, 1927.

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