Al morir, Anatole France estrechando las manos de su secretario y llorando, le dijo cuán desgraciado se sentía. Y sin embargo nunca había dejado de afirmar su felicidad, pero en el fondo de sí mismo no la conocía.
Mons. Stepinac termino mantenido por estas propiedades, sino una gran cantidad, integrada en su mayoría por hijos de campesinos o de gente pobre. Además los locatarios de la Iglesia que poseían estas propiedades, se habían comprometido por contrato a cumplir con las obligaciones fijadas hacia los donantes de estas fundaciones.
Además cuantos sacerdotes han hecho, en pos de civilización de este pueblo, grandes donaciones, donaciones reales, realizando así una obra de cultura y asistencia social imperecedera. Mencionemos como ejemplo, solamente la Universidad de Zagreb que puede y debe contar entre sus más grandes benefactores al Obispo Strosmayer, al Arzobispo Mons. Bauer y al cura Zerjavic.
La reforma agraria arrebata y sustrae a la Iglesia Católica, sin ninguna indemnización, todos sus terrenos con todos sus bienes agrícolas, como si la Iglesia los hubiera adquirido ilegalmente.
La pequeña parte que se le ha dejado no alcanza para mantener los Seminarios, las oficinas centrales de los Obispos, las catedrales, las iglesias parroquiales y tantas otras iglesias.
A causa de esta reforma agraria se ha vuelto imposible la vida regular de la Iglesia, y los que recibirán una parte ínfima de las tierras confiscadas a la Iglesia son mucho menos numerosos que aquellos sobre los cuales pesarán las nuevas cargas del mantenimiento de sus instituciones y de su personal.
Para justificar la confiscación de las tierras de la Iglesia, los diarios se han esforzado por presentarlas como mal cultivadas o descuidadas; sin embargo, cuando la Iglesia ha querido desmentir esta acusación, los mismos diarios no han publicado una sola palabra para defender a aquellos que eran injustamente acusados, pues se sabe muy bien quien ha puesto estas propiedades en el triste estado en que hoy se encuentran. ˇY no es la Iglesia!
No obstante, debemos señalar, en esta ocasión, que la Iglesia nunca se ha opuesto a las reformas sociales justas, incluso cuando sus propios intereses estaban en juego. La Iglesia reclama que, en estas cuestiones que tocan tan profundamente su organización vital, el Estado no emplee un método partisano apoyado en la fuerza y la dictadura, sino que se entienda previamente con ella, como parte igual e independiente.
Religiosas en los hospitales, tratadas sin consideración
Las congregaciones católicas de mujeres, sus instituciones de educación y de caridad, tienen casi cotidianamente dificultades y disgustos ocasionados por el nuevo espíritu que reina alrededor de ellas. ˇCuántas trapacerías deben soportar las religiosas enfermeras, no sólo en los hospitales del Estado, sino también incluso en los hospitales privados! Los procedimientos de ciertos administradores nombrados en los hospitales, mantenidos por las Hermanas, muestran la evidente intención de imposibilitar a las Hermanas su actividad caritativa para muchos enfermos. Se quiere incluso arrancarles los hospitales que ellas mismas han construido y mantenido con toda clase de dificultades, con el trabajo de sus manos y a costa de sacrificios extraordinares.
Labranza de cementerios militares
Finalmente, para concluir, queridísimos fieles, es necesario que señalemos otro hecho doloroso y sorprendente para nosotros. Ni siquiera se han cuidado las tumbas de los difuntos. En los cementerios de Zagreb, de Varazdin y en otros, de acuerdo con órdenes directas de las autoridades reguasí ocurre, informe al Santo Padre que doy voluntariamente mi vida por la Iglesia Católica".
Mentiras a los periodistas
Según Dn. Masucci, en el otoño de 1945, Yugoslavia había recibido a un grupo de periodistas extranjeros, cinco ingleses y seis americanos, en visita oficial. Se los recibió con gran pompa rodeados de lujo, para limitar sus impresiones a lo que los comunistas querían mostrarles. Por lo tanto, cuando regresaron a sus países respectivos, sólo escribieron elogios sobre Yugoslavia, puesto que les había parecido un verdadero paraíso.
Pero Dn. Masucci ya había prevenido al Santo Padre de la verdadera situación: las masacres, la miseria, el hambre y la forma en que el país era gobernado.
Réplica de Randolph Churchill
Tales noticias provocaron grandes dudas en el extranjero, que incitaron a Randolph Churchill, el hijo del jefe de Gobieno Inglés, a visitar Yugoslavia, lugar donde ya había representado a su padre durante la guerra, ante los partisanos. Llegó a Yugoslavia en enero de 1946 y visitó al Arzobispo Stepinac, quien asombrado de las preguntas del joven Churchill sobre la situación y sobre la libertad en Yugoslavia, le preguntó por su parte, cómo había hecho para no caer detenido. Randolph le respondió que eso no podía ocurrirle... Pero a la salida del Arzobispado, un auto de la policía lo esperaba para llevarlo a OZN-a e interrogarlo. ˇChurchill fue retenido allí durante cuatro horas! (Léase su testimonio en el Capítulo XII).
Desde enero de 1946, un coche de OZN-a permanecía estacionado continuamente delante del Arzobispado, supuestamente para "proteger" a Stepinac. Stepinac estaba así como en prisión; la policía lo seguía todos lados. Decidió entonces no salir más. Los ataques de los periodistas continuaban. El 13 de enero, el artículo editorial de los diarios era una terrible acusación contra el Arzobispo, "el mayor enemigo del pueblo". Se obligó a la gente a concentrarse ante el Arzobispado, en signo de demostración.
Con estos métodos se continuaba inventando mentiras y fomentando acusaciones contra los religiosos.
Llegada de Mons. Hurley, representante del Papa
La situación se hacía cada vez más inestable. En este estado de cosas llegó a Yugoslavia, el 30-1-46, el representante de la Santa Sede en Belgrado, Mons. Joseph Patrick Hurley. Tito le exigió inmediatamente que prohibiera a Mons. Stepinac ejercer todo apostolado, y que nombrara a otro Arzobispo; de lo contrario, se verían obligados a detenerlo.
La estatua de la Madre de Dios en Bistrica
A principios de septiembre de 1946, Mons. Pavao Jesih organizó la marcha simbólica de la estatua de la Madre de Dios de Bistrica por múltiples parroquias. Todo se desarrolló relativamente bien; muchos fueron los fieles que recibieron los Sacramentos, que tomaron parte en la procesión y rezaron el rosario. Pero al llegar al pueblo de Klanjec donde 5000 fieles, que habían recibido los Sacramentos de confesión y comunión, esperaban la estatua, la policía se interpuso aislando al cura y al Padre Venceslav Basta. El pueblo protestó: fue un verdadero levantamiento. La policía se vio obligada a pedirle al Padre Basta que, desde su ventana, calmara a la gente. Se prometió al Padre dejarlo en libertad. Pero cuando la población fue dispersada, la policía llevó a escondidas la estatua a Zagreb, donde fue colocada en la Catedral sobre el altar de la Madre de Dios. Cuando se supo que estaba en Zagreb, gran cantidad de fieles fueron a rezar el rosario y a recibir los Sacramentos.
Poco tiempo después, criminales desconocidos entraron a la fuerza en la Catedral, tomaron la estatua y la rompieron en mil pedazos en la calle.
El Padre Basta, a pesar de las promesas que se le habían hecho, fue nuevamente detenido; sin embargo era bien sabido que había sido anti-nazi y partisano durante la guerra. Se lo condenó a cinco años de campo de concentración.
El Arzobispo Stepinac decidió que en desagravio, se efectuarían ceremonias religiosas en la Catedral, durante el mes de septiembre y octubre. Cada tarde se rezaría el rosario y los sacerdotes darían la Bendición del Santísimo Sacramento.