ARQUITECTURA, ESCULTURA Y PINTURA

El pueblo croata, parte integrante del mundo cultural europeo-occidental, recibe también en el campo de la pintura, la escultura y la arquitectura las influencias de Occidente. Bajo ellas y agregando su contribución original, se desarrolla el arte croata, condicionado todo por las circunstancias sociales, políticas y geográficas del ambiente. Aquí esbozaremos una vista panorámica y breve de lo que los croatas crearon en el campo de aquellas artes durante centurias.

Los comienzos de la creación artística de los croatas se remontan al siglo VIII d.C., especialmente en la arquitectura, y luego en el arte figurativo y aplicado. En el litoral y las islas de la Croacia mediterránea los arquitectos y escultores dieron la expresión a sus impulsos artísticos, edificando una serie de pequeñas iglesias en forma de trébol de cuatro y de seis hojas, cubiertas primero con cielorrasos comunes y luego con cúpulas. Muchas de ellas se han conservado hasta hoy, unas íntegras y otras en sus restos como, por ejemplo, la de la Santa Cruz, de San Nicolás en Nin, de San Donato y San Crisógono (Kersovano) en la isla de Krk, de San Pedro y de San Donato de Zadar, de Santa Bárbara en Trogir, etc.

El interior de estas iglesias está decorado por bajorrelieves entrecruzados y cincelados en grandes placas pétreas. Estas decoraciones, recibidas de Italia septentrional y transformadas más tarde mediante la unión y agregación de elementos vernáculos, se han conservado hasta el siglo XI. Los ejemplares más hermosos de este tipo de decoraciones se guardan en los museos de Split y Knin.

En el siglo XI y durante el tiempo de la dinastía nacional, los representantes de la actividad arquitectónica fueron los benedictinos quienes, siguiendo el ejemplo del estilo románico italiano, lo modificaron y adaptaron de acuerdo con su propio gusto. Entre las numerosas iglesias edificadas por ellos en la parte dálmata de Croacia, las más conocidas son: la catedral de Rab con un campanario del siglo XIII, la catedral de Trogir de tres naves terminando en tres ábsides; luego, la readaptada iglesia de San Trifón en Kotor, consagrada en 1166 y, por fin, la catedral de Dubrovnik, conocida sólo por una descripción pues fue destruida por el terremoto en 1667. Entre los monumentos de aquella época románica, uno de los más bellos y más valiosos, conservado hasta hoy, es el monasterio franciscano del siglo XIV en Dubrovnik.

En el campo del arte figurativo de aquella época la pintura no halla su plena expresión —excepto la pintura miniaturista y dibujos coloreados—, mientras la escultura está todavía al servicio de la arquitectura. Las obras escultóricas más bellas y más valiosas en esa época están en Split y Trogir. Andrés Buvina de Split talló en 1214 la puerta principal en madera para la catedral de Split en la cual hay veintiocho escenas en bajorrelieve encuadrados por la trenza croata, representando la vida y la pasión de Cristo. En Trogir, el maestro Radovan construyó un maravilloso portal de la catedral dedicado al mismo tema mencionado y ejecutado por Buvina para la catedral de Split.

GÓTICO

Como los benedictinos fueron portadores y representantes del estilo románico en el siglo XIV, análogamente los franciscanos y los dominicanos introducen en Croacia el estilo gótico, del que se destaca un tipo especial en la construcción de las iglesias con una sola nave. Entre ellas la mejor conservada es la iglesia de San Domingo en Trogir. Al imponerse a mediados del siglo XV el dominio veneciano sobre la costa adriática de Croacia —excepto la región de la república de Dubrovnik—fue allí construida una serie de iglesias, edificios públicos, torres con reloj y fontanas en estilo veneciano florido. Así, por ejemplo, Onofrio de la Cava construyó en Dubrovnik dos fuentes y en 1435 el palacio del duque de la ciudad, que más tarde fue reconstruido, pero conservándose las pulcras terminaciones de las columnas originarias.

En el mismo estilo empezó a construirse en 1431 la catedral de Šibenik, en cuya edificación trabaja, como uno de los arquitectos y escultores, Juraj Dalmatinac (Georgius Dalmaticus, Giorgio de Sebenico, muerto en 1475). Entre otras obras de arte, en la mencionada catedral está también una serie de cabezas de piedra colocadas en la pared exterior del ábside, representando con un realismo muy fiel toda una serie de tipos étnicos de aquella región.

En la parte septentrional de Croacia fueron construidas en el estilo gótico la iglesia de Lepoglava, Remete, Samobor, Topusko, Tuhelj, la catedral de Zagreb y las partes más antiguas de la iglesia de San Marcos. Pocas pinturas a su vez de aquella época se han conservado. De la pintura miniaturista hay únicamente el Misal glagolita del duque Hrvoje (siglo XIV), obra de un maestro vernáculo desconocido, y el Misal de la catedral de Zagreb del siglo XV, decorado por Jonanes Alemann.

ARTE ISLÁMICO

El arte islámico dejó sus rastros en la parte bosníaca de Croacia. Los hallamos en muchas mezquitas, edificadas después de la caída de Bosnia bajo el poder turco, con ricas decoraciones internas de ornamentación oriental. Las más bellas y las más conocidas son: la mezquita de Bey en Sarajevo, de Ferhadbey en Banja Luka y aquella de Foča. Los arquitectos musulmanes de aquella época construyeron muchos edificios públicos, mercados y puentes.

RENACIMIENTO

En 1500, el renacimiento en Croacia está completamente afianzado y en este estilo fueron construidos muchos palacios de los señores feudales, especialmente en la Croacia marítima (Dalmacia). El testimonio más conocido al respecto es el campanario de la catedral de Hvar. En Korčula trabaja el muy apreciado arquitecto Marcos Andrijić, mientras en Dubrovnik desarrolla su actividad toda una serie de pintores talentosos, cuya cabecera la ocupa Nicolás Božidarević. Sus obras: Madre de Dios con el Niño, Ángeles y Santos y Anunciación están en el monasterio franciscano de Dubrovnik, mientras un tríptico suyo se halla en la iglesia de Danče, cerca de Dubrovnik. Al mismo tiempo trabajaron Mateo Junčić, quien hizo para la iglesia de Sunj en Lopud un politíptico, luego Lovro Marinov (Madre de Dios, en la iglesia de Danče), Mihajlo Hamzić, Vicko Lovrin, de quien es el gran tríptico en la iglesia franciscana en Cavtat. Entre los arquitectos, junto con M. Andrijić, hay que mencionar también a Andrija Aleši, alumno de Juraj Dalmatinac, quien construyó en la catedral de Trogir la conocida fuente bautismal donde se ven elementos del estilo gótico veneciano, fruto de la influencia de Juraj Dalmatinac. Obras de Iván Duknović encontramos en Trogir, Roma y Budapest, mientras Paskoje Miličević colaboró en la construcción del puerto de Dubrovnik.

En la parte septentrional de Croacia fueron construidas muchas galerías en los palacios de los nobles y un considerable número de las pinturas para altares de iglesias. En el campo de la pintura miniaturista cabe mencionar el Misal de Julio Klović, elaborado con gran gusto, mientras en la Corte del rey húngaro-croata Matías trabajan junto con el mencionado Julio Klović (maximus in minimis, llamado así por sus contemporáneos, maestro de El Greco) también Iván Duknović y Félix Patačić.

BARROCO

El barroco fue introducido en Croacia por los jesuitas. En este estilo, entre 1620 y 1630, fueron edificadas las iglesias de Santa Catarina y de San Javier en Zagreb, poco más tarde la iglesia de la Asunción en Varaždin, de Lepoglava, Belac, Daruvar, Sisak, etc. De los edificios de valor artístico se construyeron en esa época muchos palacios señoriales (en Bistrica, Gornja y Donja Bedekovčina, Lobor, palacio arzobispal y de las familias Oršić-Rauch en Zagreb, como también palacios del conde Patačić, Drašković y Keglević en Varaždin). Pero los más hermosos monumentos del arte eclesiástico en estilo barroco los hallamos en Dubrovnik. Después del gran terremoto del año 1667, en esta ciudad fue levantada la monumental iglesia de la Santísima Virgen en estilo gótico-románico. Fue construida por Andrés Buffalini y Paolo Andreotti bajo la dirección del abate de Dubrovnik, Esteban Gradica; mientras que la iglesia de San Blas, con una cúpula monumental, fue edificada en 1715 por el arquitecto veneciano Marino Gropelli.

Entre otras construcciones dignas de mención, edificadas en dicho estilo y con una mezcla en sus ornamentos exteriores, es el portal de la catedral de Hvar, de la iglesia de Omiš, el campanario de la iglesia de Santa Cruz y el gran altar en mármol de la iglesia de San Doimo en Split. Los escultores que se destacaron en aquella época son Ante Nogulović y Pavle Gospodnetić de Šibenik, mientras que en Dubrovnik trabajó Nikola Lozanić (1589), quien esculpió estatuas de San Blas y de San Jerónimo para la iglesia del primero.

En cuanto a la escultura y la pintura de aquella época, a pesar de ser limitado el campo de su actividad por el carácter únicamente decorativo, es decir, limitado para llenar grandes espacios de templos y embellecer enormes tablas de muros y de altares con temas religiosos, desde el Renacimiento las mismas empiezan a liberarse de esta sumisión a las exigencias de la arquitectura. Francisco Bernardo Babić (murió cca. 1698), uno de los pintores muy activos de la época, desarrolla su arte en Zagreb. Aquí, en la iglesia de Santa Catarina, hizo dos cuadros, como también los cuadros laterales del altar de San Ladislao en la catedral de Zagreb. Estos se guardan en la Galería de Pinturas de la Academia Croata. En la Croacia marítima (Dalmacia) pinta Marcos Campogrosso, nativo de Split, quien ejecutó las composiciones decorativas en cielorrasos de algunas iglesias de Šibenik y de Split. En Perast pintaba el muy talentoso Tripo Kokolja (1661-1713). En la iglesia local de la Virgen de Skarpelj hizo unas setenta pinturas de varios tamaños, ilustrando la vida de la Madre de Dios.

Después de la Revolución Francesa y de un breve período de clasicismo, la escultura y la pintura, completamente liberadas del frío artificio y la tutela arquitectónicos, se acercaban cada vez más a las masas ciudadanas con nuevos temas y objetivos. Es lógico que ya los primeros monumentos y obras artísticas croatas, desde los tiempos de los gobernantes nacionales hasta nuestra época, lleven ínsita en sí la influencia y rastros de todas aquellas fuerzas que se hacían sentir en la vida político-social de los croatas.

 

HACIA LA INDEPENDIZACIÓN ARTISTICA

Como el desarrollo político-económico del pueblo croata fue siempre acompañado por muchas dificultades, casi en todas las épocas de la creación artística la sombra de la lucha político-nacional, sus éxitos y derrotas se proyecta en las mismas. Un movimiento poco más fuerte y económico en el campo político encontraba su eco también en aquel de la cultura. Hasta la revolución del año 1848 prevalecían en Croacia los extranjeros en todos los campos de la vida artística, especialmente en la pintura. Desde ese momento también este arte cambia radicalmente. Aparecen signos de la mayor independencia de la creación vernácula y los nombres de los artistas croatas cada vez más junto con los de extranjeros. Así el nombre del cura párroco Esteban Marjanović (1802-1860) quien pinta exclusivamente para iglesias, luego Ana Marović, María baronesa Stürmer, nacida Bedeković, Karolina Mihanović, etc. Lógicamente en aquel período (1771-1851) la preparación profesional de dichos pintores fue de poca monta y sus trabajos tienen carácter más histórico-documental que de valor artístico. El pintor esloveno Michael Stroy (1803-1871) ocupó un lugar en la historia del arte croata como pintor de retratos de los obispos de Zagreb, Haulik y Alagović, como también del conocido poeta ilirio, esloveno-croata, Stanko Vraz. Casi en la misma época fue muy conocido retratista el eslovaco Ivan Zasche quien llegó a Zagreb en 1850 invitado por el obispo Haulik. A pedido del ban Jelačić viajó por la provincia de Lika y Croacia marítima pintando paisajes y trajes nacionales. En su calidad de buen dibujante, Zasche pintó todo lo que le gustó, dejándonos un considerable número de retratos de las familias de importancia social de Zagreb.

Pero muchos más trascendente que los pintores ya mencionados es Vjekoslav Karas, nacido en Karlovac en 1821. Al terminar la escuela primaria y secundaria estudia el arte de pintura en Venecia, Florencia y Roma. Una vez de regreso a Zagreb desarrolla su actividad artística como el primer pintor croata de auténtico talento de la época. Entre sus mejores obras, en las cuales hay una envidiable técnica de trabajo, debemos mencionar su "Autorretrato", "La Romana con Guitarra" y luego "La Napolitana con Flores" y "La Mujer de Lika".

Sus obras marcan un nuevo capítulo de la pintura croata y significan al mismo tiempo la prolongación de la escuela de la pintura de Dubrovnik del siglo XV (Mateo Junčić, Lorenzo Marinov, Vicko Lovrin, Michael Hamzić, Nikolas Božidarević y Pedro Ognjenović).

Después de Karas, en la segunda mitad del siglo XIX, aparece una serie de pintores quienes se perfeccionan en el extranjero y trabajan principalmente conforme al espíritu del realismo académico de la época. Entre ellos cabe destacar, en primer lugar, a Ferdo Quiquerés (1845-1893) quien realiza pinturas de gran tamaño y de contenido patriótico. Gracias a esos temas (el Rey Tomislav, la Coronación de Zvonimir, la Muerte de Matías Gubec, Zrinski en Siget, los Zrinski y Frankopan, etcétera) se hizo muy conocido y popular. La prueba de su talento se refleja en los paisajes de la costa adriática donde reveló una refinada concepción colorística y espiritual. De este género de pinturas, las más logradas son: Zadar y Kotor.

El contemporáneo de Quiquerés, fue Nikola Mašić (1852-1912), quien se inspiró en los viajes que hizo a través de Croacia, cuya sobresaliente característica era realizar todo lo visto. De regreso a Croacia, después de estudiar en Alemania, pinta de acuerdo con los deseos de sus clientes, ateniéndose rigurosamente a las reglas del academismo en boga. Como prueba cabal de cuanto decimos tenemos su pintura idealizada "Ličanin", luego sus obras de estudio "Gušćarica na Savi" y una serie de retratos pintados a pedido del príncipe de Montenegro Nikolás, en Cetinje. Se destacó también quizás todavía más como pintor de temas del mundo animal.

LA ÉPOCA DE STROSSMAYER Y DE KRŠNJAVI

El ambiente social y cultural en el que trabajaron los tres mencionados pintores no era propicio para el desarrollo de una vida artística de mayor importancia. Poco más tarde actúan en Croacia dos hombres salientes en torno a los cuales giraba todo lo que tenía alguna importancia en Croacia, abarcando también el campo de la pintura: el obispo Josip Juraj Strossmayer (1815-1905) e Iso Kršnjavi (1845-1927). El obispo Strossmayer, político, mecenas e inspirador, proporcionó medios materiales para la fundación de los institutos científicos como, por ejemplo, la Academia de Ciencias y de Arte, la Galería del Arte Escultórico y de la Universidad de Zagreb. Iso Kršnjavi, a su vez, colaboró al comienzo con Strossmayer, y fue el organizador de la Galería del Arte Escultórico en Zagreb. Continuará más tarde solo organizando casi la totalidad de la vida cultural de la Croacia de su época. En 1878 fundó la Sociedad de Arte y en 1882 la Escuela de Artesanías con su correlativo museo. En calidad de jefe del Departamento para el Culto e Instrucción Pública construyó muchos edificios educacionales en Croacia, como también iglesias y escuelas. Dedicado también a la pintura y la literatura se convirtió en un apreciado historiador del arte y la cultura en general. Kršnjavi tradujo al croata las principales obras de Dante. Como teórico y crítico del arte pertenece al grupo de los formalistas rigurosos. Siguiendo su ejemplo de teórico-crítico del arte en Croacia, empezó a escribir estudios serios con juicios críticos en el campo de la pintura y de la literatura. Nos dejó también un considerable número de pinturas religiosas propias.

El primer croata pintor, alumno de París, fue Vlaho Bukovac (1855-1923). Viajó mucho por el extranjero (Estados Unidos, Canadá, Perú, el lejano Oriente y Rusia). Después de mucho vagabundear por el mundo (pintando en su tiempo libre) regresó a Croacia y gracias a la ayuda de Strossmayer se dirigió a París donde estudió con Chabanel. De esa época datan sus conocidos cuadros "La gran Isa" (1882), "El centinela montenegrino", "La esclava blanca", que hizo a pedido de la casa londinense Vizers Brothers. Esta última pintura fue más tarde expuesta en los salones de París y Londres. Bukovac es uno de los primeros pintores croatas modernos que logró gran éxito moral y material en el extranjero. Terminados sus estudios en París regresó a Croacia inaugurando el período más fructífero y maduro de su vida artística. Aprovecha los movimientos progresistas de la pintura mundial e introduce en sus obras elementos de innovación en el ambiente pictórico de Zagreb, saturado de romanticismo y del dulce conformismo. A pedido de Strossmayer realizó los cuadros "Gundulić imagina a Osman", "El sueño de Gundulić" y luego "El regalo a Gundulić". Bukovac hizo también el muy conocido y decorativo telón del principal escenario del Teatro Nacional de Zagreb. Organizó también la Sociedad de Arte Croata y fue líder de un grupo de jóvenes pintores talentosos como Cikoš, Iveković, Kovačić, Tišov, Auer, Medović, etcétera. De Zagreb, Bukovac se marchó primero a Viena y luego a Praga, donde fue profesor de la Academia de Pintura hasta su muerte acaecida en 1922.

Mate Celestín Medović (1857-1919), oriundo de la pequeña localidad Kuna en la isla de Pelješac, franciscano en Dubrovnik, desde la temprana juventud, dio pruebas de su talento. Sus superiores religiosos le enviaron a Roma para perfeccionarse y más tarde estudió también en München. Nos legó muchos cuadros —decoración— en las iglesias católicas y ortodoxas en Croacia (Bjelovar, Požega, Nova Gradiška, la catedral de Zagreb y la iglesia de los jesuítas de la misma ciudad). En la Galería de Strossmayer se conserva su conocido cuadro "San Francisco", lleno de éxtasis religioso. Con V. Bukovac compite en la confección de telas de temas históricos. Entre ellos los más conocidos son: "La llegada de los croatas" y "El Concilio de Split".

A la misma escuela pertenece Oton Iveković, que imprimió a sus cuadros un elemento personal especial. Se dedicó a los temas de carácter histórico y religioso, con que popularizó la historia de Croacia. Casi no hay una casa croata que no tenga un cuadro de Iveković: "Nikola Zrinski", "Petar y Katarina Zrinski despidiéndose en Čakovec", "La Coronación de Tomislav", "La batalla de Gorjan", "La Verónica Desinić", "Pacta Conventa", etcétera. Es conocida también su ilustración de un poema épico de Marko Marulić.

Menci Crnčić (1865-1930) presta más atención a los paisajes. Por esta orientación se destacan Ferdo Kovačić (1870-1927) y Bela Cikoš Sesia (1864-1931). El primero de ellos, a diferencia del maestro Crnčić, quien se dedicaba a paisajes del mar, otorga más atención a los alrededores de Zagreb, en las zonas del río Sava o a la impresión de un jardín abandonado o de un parque lleno de flores.

B.C. Sesia nacido en Osijek, fue una especie de místico y clásico en su pintura. Los temas de sus cuadros los toma de la Biblia y de Homero.

Hubo en ese momento también mujeres pintores croatas. Mencionaremos a Slava Raškaj (1877-1906). Gracias a su maestro Sesia, a pesar de haber sido sordomuda, su talento no quedó trunco. En sus pinturas encontraron expresión los paisajes de su ciudad natal, Ozalj. Junto con ella hay que recordar a Nasta Rojc (1883-1919), quien se dedicaba exclusivamente a retratos.

LOS ARTISTAS MODERNOS

Entre los escultores croatas modernos figura, en primer término, Ivan Rendić (1849 - 1932). Nacido en Imotski, vivió en la isla de Brač y estudió en Roma. Terminados sus estudios, continúa creando por largo tiempo bajo la influencia italiana, especialmente de su maestro Dupré. Ejecutó una serie de monumentos a los hombres croatas más prominentes como, por ejemplo, al poeta franciscano Kačić-Miošić, levantado en Zagreb. Fue de una orientación realista y nos legó muchos monumentos y otros trabajos de este carácter en Trieste, Zagreb, Dubrovnik, etcétera. Cabe mencionar también sus monumentos al político Ante Starčević y a los poetas Petar Preradović, este último en Dubrovnik.

El segundo lugar lo ocupa Robert Frangeš Mihanović (1872-1940), conocido no sólo como escultor sino también como "plaquetista" y medallista. Ejecuta sus obras en madera, piedra y bronce. De regreso de París, donde Rodin fue su profesor, enseña en la Academia de Arte en Zagreb, y organiza varias exposiciones en Europa, especialmente en París, Kjobenhaven, Petersburgo, etcétera. Su monumento al rey Tomislav, levantado en Zagreb, pertenece a las mejores obras del artista. Rudolf Valdec (1872-1929), otro profesor en la mencionada Academia croata, es retratista de renombre. Dos de sus obras se destacan especialmente: el monumento levantado sobre el sepulcro de Strossmayer en Djakovo y la estatua del cantor popular Guslar, esculpido a pedido de la Universidad de Columbia, Nueva York.

Ivan Kerdić (1881-1953), también fue profesor, escultor y plaquetista. Alumno de París y Viena, es conocido en Europa entera por sus plaquetas. Las más famosas son las del arzobispo Anton Bauer (Zagreb) y la del pintor Bečić. Las exponía en París, Londres, Nueva York, Bruselas, Filadelfia, etcétera. Branislav Dešković (1885-1939) de la isla de Brač, reconocido pintor animalista, autor de apreciadas obras: "Burro" y "El caballo de tiro".

Josip (José) Račić y Miroslav Kraljević son dos pintores que actúan a fines del siglo pasado y comienzos del actual. Se trata de dos artistas de considerable talento, con visiones y técnicas modernas. Rompen con la tradición del academismo realista, un poco endurecido, e inauguran una nueva época de la historia de la pintura croata. Así Josip Račić (1885-1908), de una pequeña aldea cerca de Zagreb, joven de gran talento, estudia en Alemania y luego en Francia, donde descubrió para la pintura croata a Manet y F. Hals. Si bien su obra no es grande, en su trabajo se refleja, especialmente de la época temprana, la influencia de los dos artistas mencionados, como también de Velázquez y de Goya. En este sentido son típicas sus dos obras: "Autorretrato" y la valiosa "Pont des Arts". Los críticos del arte plástico señalan que también las historias de artes más grandes y ricas podrían envidiar a los croatas por el mencionado cuadro de Račić.

Su contemporáneo es Miroslav Kraljević (1885-1913), otro considerable artista. Interrumpidos sus estudios de derecho en Viena, se dedicó exclusivamente a la pintura. De Munich pasa a París, donde actúa bajo la influencia de Manet, Degas, Toulouse Lautrec y de Cezanne. Lo confirman sus pinturas: "Autorretrato", "La chica con la niña" y un retrato de su hermano. Es un talento puramente impresionista.

MEŠTROVIĆ Y SU ESCUELA

Finalizada la época de dichos artistas, aparece un nuevo movimiento encabezado por el gran escultor Ivan Meštrović y con una serie de jóvenes artistas que dan a la pintura y la escultura croata una nueva orientación. Los nuevos artistas se agrupan en la sociedad Medulić con el fin de crear en Croacia su propio arte, liberado de influencias extranjeras, y ofrecer al mundo el arte autóctono con rasgos y realizaciones específicas. Ivan Meštrović (1883-1962) empezó su trayectoria artística como pastor en su pobre aldea en Dalmacia al tallar espontáneamente todo lo que veía en la naturaleza y que pasaba y reelaboraba en su fantasía. Los cuentos oídos en su niñez, especialmente por boca de sus abuelos, referidos a muchas aventuras de la poesía épica, dejaron una honda impresión en su alma, y que ya maduro volcó con fuerza en el bronce, la piedra, el mármol o la madera. Su primera escuela fue un simple taller marmolero de Split. De allí fue a Viena y luego a París, donde sus obras llamaron la atención incluso del mismo Rodin. Luego inauguró una serie de exposiciones en París, Londres, Roma y en todo el mundo, con el mayor éxito.

Su escultura "Madre" no es solamente uno de sus trabajos muy apreciados, sino que constituye asimismo una expresión figurativa, típicamente croata. En ella el artista vive y realiza una creación realmente nacional de una manera hasta entonces desconocida, en la armonía perfecta entre vestimenta, rasgos faciales y formación craneana, típicamente croatas. Señaló así un nuevo rumbo en el arte nacional que atrajo la atención del mundo y abrió el camino a otros artistas quienes crearon con el mismo espíritu, gran vigor y originalidad.

Junto con estos motivos nacionales el artista dedicará más tarde su preferencia a los motivos religiosos. Los temas de la Sagrada Escritura, especialmente la vida de Cristo, encontrarán en su pincel las más variadas expresiones, frutos auténticos de su inspiración artística. A pesar de todo, dichos motivos e influencias, provinieran de donde sea, Asia, Egipto, Asiria, los monumentos griegos, el arte gótico, el renacimiento, el barroco, Miguel Ángel, Rodin o Bourdelle, transplantados al suelo croata y expresados en obras de Meštrović, nunca son una imitación o copia, sino algo completamente nuevo y sin elementos ajenos, sea del pasado o del presente. Su "Pietà" recordará a muchos la estatua homónima de Miguel Ángel, pero no obstante podrán ponerla de lado de la "Pietá" de este último sin que la misma pierda nada de su valor. Cada una vive su propia vida interna, inspirada y esculpida de dos maneras diferentes y por la mano de dos grandes artistas.

Quien intentara clasificar la obra de Meštrović podría dividirla en tres capítulos. Al primero pertenecen la ya mencionada "Madre" con su cabeza tan característica, casi irrepetible, y una figura en mármol de la mujer desnuda, conocida como "El Recuerdo". En la segunda fase —que abarca el tiempo de la Primera Guerra Mundial— aparecen motivos de carácter gótico y bizantino, que hallan su expresión en bajorrelieves de madera, especialmente de la vida de Cristo. Aquí hay que incluir también un bajorrelieve en mármol llamado "María Magdalena", de una expresión grandiosa de dolor y resignación humanas. Al tercer capítulo de su actividad pertenecen aquellos colosos de bronce, de piedra o mármol en forma de monumentos públicos levantados en Zagreb, Belgrado, Chicago, Bucarest, Split, etcétera.

Su influencia sobre los artistas croatas es grande. Tomo Rosandić (nació en 1878) y Tomislav Krizman (1882-1955) sintieron el impacto de Meštrović. Este último se destacó por sus trabajos gráficos.

Joza (José) Kljaković (1889-1969) era amigo íntimo de Meštrović y, en cierta medida, Meštrović mismo en cuanto a su paleta artística. Para Kljaković, quien después de la Segunda Guerra Mundial trabajó también en Buenos Aires, los motivos principales son momentos de la vida de los campesinos y pescadores de la región en que nació el artista, transplantados en sus grandes composiciones de figuras titánicas, de músculos robustos y quemados por el sol. Este carácter monumental de todas las figuras de sus telas es bien calculado y armónico, lleno de dinamismo y de movimientos vigorosos. Todo ello expresado también en muchos de sus frescos en la iglesia de San Marcos de Zagreb, caracterizados por dibujos perfectos y por un tono de pintura simple y de un gusto no común.

Vladimir Becić (1886-1954), alumno de la escuela de pinturas alemanas, es uno de los mejores portretistas en la pintura croata. Como profesor de la Academia de Arte de Zagreb formó a varias generaciones de pintores. Manuel Vidović (1872-1953) estudió en Italia y luego actuó en Split. Sus cuadros de las ciudades del litoral adriático y de naturalezas muertas están llenos de lirismo y de nostalgia. Branimir Šenoa (1880-1940) es conocido por sus obras gráficas con motivos de la vieja ciudad de Zagreb y de su catedral.

Entre los más destacados portretistas cabe mencionar también a Ljubomir Babić (1890-1974) profesor de la mencionada Academia de Zagreb, quien pintó paisajes de Hrvatsko Zagorje y de Dalmacia. Como escritor y crítico estético aportó muchísimo a la popularización del arte en Croacia. El mismo, V. Becić y Jerolim Miše fundaron en 1929 al Grupo de los Tres, que por su actividad significa una ulterior innovación-orientación en la historia del arte escultórico croata.

Jerolim Miše (1890-1970) es conocido muy bien por sus paisajes de las islas de Dalmacia como también por sus retratos que expresan fuertemente las notas psíquicas de sus modelos.

Zlatko Šulentić (1893-1971), uno de los mejores acuarelistas croatas, viajó por la América del Sur y por África. El tema principal de sus obras son paisajes de todas las partes de Croacia. Marin Tartaglia (1894-1984), de Split, es también una personalidad artística de gran valor. Se destaca por sus naturalezas muertas y unos valiosos retratos. Vladimir Kirin (1894-1963) pertenece al grupo de los artistas gráficos del país, dedicándose de manera especial a las ilustraciones de libros. Vladimir Varlaj (1895-1962), Vilko Seferov (1895-1974), Milivoj Uzelac (1897-1977), Vilko Gecan (1894-1973), Marijan Trepše (1897-1964), Ernest Tomašević (1897-1980), Ivo Režek (1898-1979) y Leo Junek (1899-1993) en sus pinturas cultivan los paisajes. Juraj Plančić (1899-1930) se inspira, igual que Kljaković, en la vida de pescadores croatas de Dalmacia. Se lo considera como uno de los mejores pintores croatas en general.

Esta orientación de paisajistas continúa toda una serie de pintores nacidos después de 1900, que aportan nuevas visiones, una nueva técnica y cuyos colores enriquecen sus realizaciones con más sensibilidad. Podemos mencionar a Ivo Šeremet, Oton Postružnik, Krsto Hegedušić, socialmente inquieto; a Ante Motika (1902-1992), Omer Mujadžić (1903- 1991), conocido por sus bellísimos motivos y retratos de Bosnia; a Bruno Bulić (1903-1990), Kamilo Tompa (1903-1989), Vjekoslav Parac (1904-1986), Slavko Šohaj (1908-2003) y a Oton Gliha (1914-1999).

LOS INGENUOS

Krsto Hegedušić fundó en 1927 la sociedad artística denominada Zemlja, La Tierra, Preocupado por los problemas sociales, dedica su paleta y su talento a los más humildes de su aldea, a quienes transporta a sus cuadros con un realismo que denota clara disconformidad. Tanto es así que se dedicó a organizar una escuela de pintura en la aldea Hlebine para los campesinos con vocación de pintores. De esa escuela salió una serie de artistas campesinos (los ingenuos) de renombre internacional, como son Ivan Generalić (1914-1992), Edo Kovačević (1906-1993), Ivan Lacković Croata (1932-2004), etcétera, con éxito estético, artístico y financiero extraordinario.

Un grupo de pintores croatas trabajaron o trabajan actualmente en el extranjero. Maksimilian Vanka (1889-1960) realizó obras valiosas en los Estados Unidos que reflejan motivos muy fuertes de la vida popular y de la pobreza y miseria de los emigrantes croatas. En la Argentina actuaron Zdravko Dučmelić (1923-1989) y Josip Crnobori (1907-1999). Dučmelić es un artista talentoso y de una capacidad de trabajo y aplicación notables. En París actuó Slavko Kopač (1913-1995), pintor y escultor de una fantasía original y extraordinaria. Allí pintó también Virgilio Nevjestić (1935-2009), a quien la crítica internacional especializada consideraba como el mejor artista gráfico en la actualidad. Kristian Kreković (1901-1985), viviendo en Perú —actualmente en Mallorca— evocó en sus telas tanto el pasado del pueblo croata como también aquel del pueblo pre-colombino del Perú. Ivan Galantić (1921- ) actúa en Canadá y los Estados Unidos. Sus obras son de carácter místico-lírico.

De los escultores, quienes al comienzo de su carrera artística estaban bajo el impacto de Ivan Meštrović en la Notre Dame University, de los Estados Unidos, hay que mencionar a dos especialmente: Josip (José) Turkalj y Augustin Filipović. Pero no hay que olvidar al pintor norteamericano de origen croata Teodor Golubić (1928-1998).

En Croacia, después que I. Meštrović se había exiliado en los Estados Unidos, terminada la Segunda Guerra Mundial, continúan creando bajo su influencia algunos artistas de gran talento, como Hinko Juhn, Robert J. Ivanović, Marin Studin, Fran Kršinić y Antun Augustinčić. Especial atención merece Dulčić, muerto prematuramente (1975), que había conseguido gran éxito internacional. Sus obras están inspiradas en fuentes religiosas, profundamente vividas por el artista.

TRADICIÓN DE BARROCO

La tradición barroca, especialmente en la arquitectura, sigue estando muy viva y presente en toda Croacia. Una multitud de iglesias y capillas y de edificios particulares llevan las características de este estilo. Allí actuaba Bartol Felbinger (1785-1871), el primer representante del neoclasicismo y del arte de jardines en Croacia. Junto con toda una serie de edificios construidos por él en Zagreb, la más bella realización es, sin duda alguna, la residencia episcopal de veraneo en el parque Maksimir de Zagreb, como también el jardín y el parque episcopales en Ribnjak, también en Zagreb. Su contemporáneo Herman Bolle también construía iglesias. Viktor Kovačić (1874-1924), su alumno, es uno de los más destacados arquitectos croatas. Estudió en Viena y sus contemporáneos son Schoen, Marković, Ehrlich, entre otros, alumnos también ellos de las escuelas alemanas. De regreso a Croacia, V. Kovačić incorporó a sus obras nuevas ideas, tanto respecto de la forma de edificios como del tipo de material de construcción. La iglesia de San Blas es la cumbre de su creación y una de las más bellas de Croacia.

De este resumen se puede concluir que los croatas están bien ubicados dentro de la cultura occidental, merecedores de una mejor suerte política entre los pueblos civilizados.

 

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Croacia y su Destino, Studia Croatica – Instituto de Cultura Croata, Buenos Aires, © 1977, 2010