IV - EL COMPONENTE YUGOSLAVO EN LA POLÍTICA CROATA

Hemos visto en páginas anteriores cómo el movimiento ilirio soñaba con la creación de un Estado común de los eslavos del sur, que abarcara también a los búlgaros. Al fracasar la idea, debido parcialmente a los errores personales de su líder Gaj, y especialmente, al rechazo de la idea misma por los serbios, los eslovenos y el mismo pueblo croata, la reavivó un gran orador del Concilio Vaticano I y mecenas del pueblo croata, el obispo Josip Juraj Strossmayer, quien cambia el nombre ilirio por el de yugoslavo después de una amarga experiencia personal.

Como hemos visto, él participó en el Consejo Estatal de Viena de 1860 donde propuso, después del período de absolutismo de Bach, la reorganización de la comunidad austro-húngara en una confederación donde Croacia, unida con Dalmacia, formaría una de las unidades confederadas con todos los derechos nacionales que corresponden a una comunidad político-jurídica de este carácter. Al encontrar la decidida oposición austro-húngara, empezó a reactualizar la idea política iliria de Gaj, dándole más la orientación y el contenido yugoslavo. A tal fin fundó el 10 de diciembre de 1870 la Academia Yugoslava de Ciencias y Artes con sede en Zagreb, dotándola con 50.000 florines. El principal objetivo de la institución científica sería el de profundizar el estudio histórico-político relativo al problema de la unión nacional de los croatas, los serbios, los eslovenos y los búlgaros. En 1874, Strossmayer elaboró también un programa político yugoslavo. Su último objetivo era la comunidad político-estatal de dichos pueblos en una confederación donde cada cual conservaría sus derechos autónomos y respetaría la plena igualdad de todos. Desde el comienzo se oponía a la organización de un Estado unitario, teniendo presente las diferencias históricas, políticas, culturales y económicas que mediaban entre las partes que deberían formar, por el interés común, la comunidad confederativa.

Pero se repitió la suerte de la idea iliria de Gaj. Ninguno de los pueblos con los que se contaba en este sentido aceptó la idea yugoslava de Strossmayer, mientras también su propio pueblo croata se convenció de que la idea yugoslava debilitaba la conciencia y la posición misma de Croacia. El propio Strossmayer vio su error y trató de corregirlo. Los serbios rechazaban toda otra idea que no fuera el serbismo exclusivo.

Su minoría en Croacia, como ya hemos visto, apoyaba con entusiasmo la política de opresión y explotación de Khuen Herdervary. Así comprobado, Strossmayer escribió a su amigo Franjo Rački, canónigo, profesor universitario e historiador croata: "Nuestro pueblo está en grave peligro. Los serbios son nuestros acérrimos enemigos. Bien ha dicho —me parece que Marković que mientras nosotros luchamos sin tregua con los húngaros, el hermano serbio nos ataca por la espalda". En 1891 escribió al escritor croata Lujo Vojnović: "Nosotros los croatas seguimos de cerca la lucha serbia con un vivo deseo de que los serbios consigan cuanto antes sus objetivos... Por el contrario, vemos a los serbios en todas las oportunidades contra nosotros. Los vemos aliarse con cualquier diablo contra nosotros. Piensan —pobres— que nuestro sepulcro significará su resurrección. Pero, en efecto, la tumba que nos están preparando los sepultará también a ellos".

Desde entonces Strossmayer regresa a la idea nacional croata. Sus nuevas ideas maduraron y hallaron su expresión en el programa de la Oposición Croata Unida del año 1894. Junto con su acérrimo ex adversario A. Starčević dicen los dos entre otras cosas: "La Oposición Croata Unida, apoyándose en el derecho estatal histórico y el principio de autodeterminación nacional, utilizará todos los medios legales para que el pueblo croata que vive en Croacia, Eslavonia y Dalmacia, en Rijeka hasta Kotor, en Medjumurje, Bosnia, Herzegovina e Istria, se reúna en un cuerpo estatal común dentro de la monarquía de los Habsburgos. Ayudará también con todas sus fuerzas los esfuerzos de los hermanos eslovenos para que también sus tierras se adhieran a este cuerpo estatal".

Así se encontraron juntos Starčević y Strossmayer, dos personalidades sobresalientes del siglo XIX en la historia política y cultural de Croacia. Siendo al principio adversarios, incluso enemigos, la conciliación la encontraron en un programa nacional y político compartido.

Ante Starčević fue el más decidido adversario de Strossmayer, pero también de la política serbia, tanto de su minoría en Croacia como de aquella dirigida desde Belgrado como capital de Serbia. En efecto, al rechazar la idea del ilirismo de Gaj y del "yugoslavismo" de Strossmayer, los serbios idearon un plan para atraer y someter bajo su poder a todas las tierras croatas y eslovenas. Este plan, que fue concebido y lanzado clandestinamente para ser propagado en Croacia por el ministro del interior serbio, Ilija Garašanin, en 1844, es conocido en la historia política serbia como "Načrtanije", es decir, un esbozo de la política exterior y conquistadora de Serbia. Como etapa preparatoria, tenía como propósito más próximo alejar a los croatas católicos de Austria y acercarlos a Serbia. Los agentes secretos propagaban la amistad entre los "serbios ortodoxos y los serbios católicos". De acuerdo con las instrucciones recibidas, los agentes católicos "nada debían saber de este programa". Fue un escritor serbio, Vuk Karadžić, quien lo dio a conocer públicamente. En su libro Kovčežić (El pequeño cofre para la historia) publicado en Viena en 1849, hay un capítulo: Todos y por doquier serbios, declarando como serbios a los católicos y musulmanes croatas. Todos deben unirse bajo el poder estatal de Serbia.

Ante Starčević (1823-1896), excelente conocedor de la historia de Croacia, en sus artículos aparecidos en Narodne Novine durante los años 1851 y 1852 refutó la tesis de Vuk Karadžić. Poco más tarde, a partir de 1860, Starčević en sus discursos en el Sabor, en sus notas promemoriales y sus presentaciones a Francisco José I, puso los fundamentos históricos, políticos, jurídicos e ideológicos de la idea nacional moderna croata y el programa de restauración de la independencia nacional de Croacia. Después de la reunificación de todas las provincias de Croacia, separadas durante guerras seculares contra la invasión turca primero, y contra las pretensiones austríacas y húngaras después, Croacia debe recuperar y proclamar su independencia y soberanía nacionales. El derecho de autodeterminación de los croatas debe coronar su lucha de acuerdo con las ideas liberales de la Revolución Francesa. Al reprochársele en forma poco clara de no reconocer a los serbios, Starčević escribió en un artículo lo siguiente: "Nosotros amamos sinceramente y consideramos como a nuestros hermanos a los serbios, a los alemanes, a los italianos, a los judíos, etc., a cada uno que trabaje por el bien común de su pueblo y de toda nuestra patria; pero por igual tenemos a cada uno, sea croata o serbio... quien esté contra los más sagrados derechos comunes como enemigo... Lo más importante es que todos trabajen por el pueblo y la patria... y su denominación (nacional) no tiene importancia".

Las ideas de Starčević que fundó en 1861 el Partido de Derecho inspiraron decisivamente la política de independencia del pueblo croata, que por un lado soportaba las presiones de Viena y por el otro las de Budapest. Por su programa nacional cristalino, la figura de Starčević se convirtió en legendaria, fue proclamado Padre de la Patria y el pueblo lo llamaba con cariño Stari, el Viejo.

El desarrollo de la historia y las fuerzas superiores, extrañas sustancialmente al ser nacional croata, postergaron la realización del programa político de Starčević. Como ya se vio, la juventud universitaria croata, para protestar contra la política de opresión de Khuen-Hérderváry en coalición con la minoría serbia en Croacia, quemó primero las banderas serbias izadas en Zagreb con motivo de la visita en 1895 del emperador Francisco José I a esa ciudad y luego la húngara. Expulsados de Zagreb, muchos de aquel grupo de estudiantes se fueron a Praga, donde T. Masaryk logró influenciarlos con sus ideas y les sugirió la solidaridad y la unidad de los eslavos en la Monarquía. Como fruto de esta influencia, los estudiantes croatas, serbios y eslovenos empezaron a editar un periódico común dedicado a la propaganda de estas ideas y en 1896 fundaron en la Universidad de Zagreb la sociedad de la Juventud Unida Croata y Serbia.

Por sus ideas liberales y renunciando en gran parte a los derechos históricos, especialmente de Croacia, esta juventud se autodenominaba progresista. Pudo cosechar en Dalmacia un éxito especial. Los croatas en Dalmacia venían exigiendo la unión de Dalmacia con Croacia desde la caída de Venecia en 1797. También los representantes de las masas ortodoxas, más tarde serbizadas, apoyaban esta política de la mayoría absoluta croata de Dalmacia. Este apoyo y la colaboración croata-serbia venían desintegrándose desde 1878, es decir, desde el año de la ocupación de Bosnia por Austro-Hungría. De acuerdo con las instrucciones políticas recibidas de Belgrado y siguiendo los "Načrtanija" de I. Garašanin, estos serbios de Croacia empiezan a reivindicar a Bosnia y Herzegovina para Serbia, mientras que los croatas defendían su pertenencia histórica a Croacia. A pesar, por ejemplo, de que en 1890 vivía en Dalmacia el 78,6% de croatas, el 16% de serbios y el 3,1% de italianos, las maniobras austríacas, contando con el favor de las minorías serbia e italiana, impidieron la unión de Dalmacia con Croacia en flagrante oposición a los deseos de la mayoría croata, su voluntad democrática y las promesas solemnes de los emperadores de Viena.

Los opositores más decididos de esta política anti-croata en Dalmacia, fueron el doctor Ante Trumbić y Frano Supilo, ambos seguidores de las ideas políticas de Ante Starčević. El primero era abogado en Split y diputado por Dalmacia en el Parlamento Central de Viena, mientras el segundo, nacido en Konavlje, cerca de Dubrovnik, fue un político nato y un periodista excepcional. Desilusionados con la política de Budapest y de Viena en la Croacia con centro en Zagreb, y vistas las constantes maniobras en perjuicio de los croatas también en Dalmacia por parte de las mismas, los dos se convencieron de que la comunidad danubiana era el más grande obstáculo para la unión de Dalmacia con Croacia y de una política croata tendiente a independizar a su patria.

Como hemos visto, los dos fueron durante la Primera Guerra Mundial promotores, el núcleo central y más dinámico que promovió la idea y organizó el Comité Yugoslavo, organización que fue el factor decisivo para la creación de la Yugoslavia monárquica en 1918. El ideal nacional de Starčević o sea el ideal y el derecho de autodeterminación del pueblo croata, fueron de esta manera postergados. El pueblo croata, incluido ese año en un Estado netamente balcánico, tuvo que soportar una vez más el peso de la ocupación extranjera, precisamente la serbia. En lugar de ver realizada por lo menos una confederación de los pueblos sureslavos, como lo preveían y deseaban Lj. Gaj y J.J. Strossmayer con anterioridad, y A. Trumbić y F. Supilo en tiempos más recientes, se formó un Estado centralista y unitarista sin tomar en consideración la realidad histórica y sin dar lugar para un ejercicio libre y democrático de los derechos de sus pueblos. Veamos, pues, como se realizó ese sueño yugoslavo, iniciado prácticamente por Lj. Gaj y terminado provisoriamente, por Trumbić.

EN LA YUGOSLAVIA MONÁRQUICA (1918-1941)

En el capítulo anterior se dijo que la Yugoslavia monárquica se constituyó en 1918 con la denominación oficial de "Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos". Se trata, desde luego, de una comunidad política y de un Estado al que le faltaban los atributos necesarios para ser un Estado democrático, donde sus pueblos podrían ver realizado el derecho de autodeterminación. En efecto, después de la ocupación militar de Croacia por las tropas serbias, gracias a las ilusiones y la ayuda de algunos políticos croatas y eslovenos, los serbios implantaron un régimen de discriminación nacional, de hegemonía política y de pillaje económico.

El peso de esta política recayó especialmente sobre el pueblo croata. Así, por ejemplo, en el orden económico-financiero el signo monetario en Croacia antes de 1918 era la kruna y en Serbia el dinar, cuyo valor y poder adquisitivo eran iguales en aquel momento. No obstante, el gobierno serbio, al sellar el signo monetario de Croacia, le restó el 20% y luego, al sustituir más tarde la kruna por el dinar serbio, pagaba sólo un dinar por cuatro krunas. La desigualdad de los impuestos con perjuicio de Croacia fue otra manera de la explotación a favor de Serbia. Croacia tenía en aquel momento bien organizado el Registro de Propiedades y los impuestos se pagaban con puntualidad, mientras que Serbia carecía totalmente de libros de catastro. En Serbia los impuestos se pagaban de acuerdo con las declaraciones de las personas privadas, protegiendo los intereses particulares. Tomando en consideración este estado de cosas, el nuevo régimen legalizó aquí también la discriminación en favor de Serbia, de lo que ilustra bien el siguiente ejemplo: En Croacia el propietario de una casa pagaba al Estado 34.000 dínares si su renta anual llegaba a los 50.000 dinares. En Serbia, por el mismo concepto y por el mismo importe de renta, se pagaban solo 7.594 dínares. La reforma agraria fue también un instrumento más con que Belgrado infería un grave daño económico y político a los croatas. La superficie de las tierras que quedaba a disposición del Gobierno, después de la proyectada reforma, fue distribuida en un 50% a serbios sin pagar un precio justo a los expropiados. Incluso, las propiedades de obispos, monasterios o parroquias católicas croatas fueron pobladas casi exclusivamente por los serbios ortodoxos, mientras un gran número de croatas tuvo que emigrar al exterior, especialmente a América. El desequilibrio nacional-étnico y social-económico en grave perjuicio de Croacia es más que evidente.

Desde 1921 a 1925 el gobierno de Belgrado recibió de la masa de la liquidación del Banco Nacional Austro-Húngaro a título de las tierras croato-eslovenas en Austria, el importe de 34.400.000 coronas de oro y 400 millones en divisas extranjeras, y entre los años 1921 y 1931 Alemania pagó 666 millones de marcos oro por los daños ocasionados por la guerra. Pero casi todo este dinero terminó en manos serbias. Además, los serbios hacían grandes negocios al obtener del gobierno el monopolio de importación-exportación de ciertos artículos del país, negocio este casi inaccesible para los croatas. Al ver la ilegalidad del proceder serbio, Stjepan Radić convocó el 2 de febrero de 1919 la gran asamblea nacional-popular en Zagreb, oportunidad en que se formuló una Declaración donde los croatas, de acuerdo con el derecho de autodeterminación, exigieron la creación de la República croata neutral y democrática y que en la futura Asamblea Constituyente determinaría su organización interna.

Luego, el Comité del partido de Radić declaró el 8 de marzo de 1919 que no reconocía al nuevo Estado bajo la dinastía de Karageorgević, pues había sido creado sin el consentimiento del pueblo croata y sin la aprobación de su Sabor. Por este "delito" Radić, junto con la plana mayor de su partido, fue arrestado el 25 de marzo y permaneció en la cárcel durante once meses. El 28 de noviembre de 1920 se realizaron las elecciones para la Asamblea Constituyente del nuevo Estado. El partido de Radić (Partido Campesino Croata) presentó sus candidatos sólo en la Croacia panónica (tierras que formaban a Croacia en el momento del Compromiso croata-húngaro de 1868) y obtuvo 230.590 votos y 50 diputados. Alentado por este éxito, Radić cambió el 7 de diciembre de 1920 la denominación de su partido, agregando la palabra "republicano", Partido Croata Campesino Republicano.

El 26 de junio de 1921 los representantes de este partido elaboraron la Constitución de la República Neutral Campesina con carácter de Estado soberano. Las ideas fundamentales de dicha Constitución se convertirían en adelante en el programa de acción del partido de Radić. Dos días más tarde, el 28 de junio de 1921, la Asamblea Constituyente del nuevo Estado (de los Serbios, los Croatas y los Eslovenos) proclama su Constitución, da a la comunidad el carácter unitario y monárquico y elude todas las obligaciones previas tomadas por los representantes serbios y que excluían la posibilidad de la mayorización y preveían una mayoría calificada tanto en la Asamblea Constituyente como en todas las demás materias de legislación de mayor importancia para la comunidad.

En las siguientes elecciones generales del 18 de marzo de 1923 el partido de Radić se declaró contra esta Constitución llamada La Constitución de Vidovdan (de San Vid), oportunidad en que Radić prácticamente obtuvo los votos de la totalidad del pueblo croata con 70 diputados. El resto de los votos croatas —35.181— fueron emitidos también contra dicha Constitución pidiendo la reorganización del nuevo Estado en el sentido de una Federación. Radić, por su parte, desde la asamblea de sus partidarios, efectuada el 14 de abril de 1923, declaró: "No habrá más un solo hombre en nuestras filas que podrá decir que nosotros y los serbios somos una nación. El verdugo y su víctima no son la misma cosa". (Tenía presente también el hecho del brutal procedimiento de las tropas de ocupación contra los campesinos croatas sometidos a bastonazos).

Bajo el impacto del éxito político de Radić poco más tarde se formó el Bloque Federalista: el Partido de Radić, el Club Yugoslavo del esloveno Korošec y la Organización de los musulmanes de Mehmed Spaho. Una parte de los políticos serbios vieron el peligro de esta concentración política opositora, sugiriendo un entendimiento con los croatas. Así, el 13 de abril de 1923 se estipuló el Protocolo de Marcos que debía impedir la aplicación de las disposiciones de la nueva Constitución en Croacia y que todos los problemas entre Croacia y Serbia iban a solucionarse en conversaciones bilaterales. Por no querer aprobar estas estipulaciones el rey Alejandro y sus dos ministros Pašić y Pribićević, el presidente del Partido campesino croata Radić se marchó el 21 de julio de 1923 al exterior para pedir la ayuda y la intervención extranjera. Pero en Londres, Viena y Moscú le aconsejaron arreglar los asuntos en conversaciones directas con los serbios.

Por el descontento general en la nueva comunidad, el 29 de mayo de 1924 se formó el bloque de la oposición que abarcó al país entero. El Partido Demócrata (serbio) de Davidović, el partido esloveno de Korošec, los musulmanes de Spaho y el partido de Radić fueron sus principales componentes. Para aplacar los espíritus, el rey Alejandro encargó a Davidović formar un gobierno con las fuerzas de la oposición. Con estas circunstancias coincide el regreso de Radić desde el exterior, quien pidió clamorosamente la reorganización del Estado que debería garantizar a los croatas la plena igualdad. Como el gobierno de Davidović no tomaba medidas contra Radić, motivó que el Rey Alejandro exigiera su dimisión, que aquel presentó el 16 de noviembre de 1924.

El rey encargó entonces a Pašić que formara un nuevo gobierno con Pribićević quien se separó el 24 de marzo del Partido Demócrata de Davidović y formó el Partido Demócrata Independiente que representaba realmente sólo a los serbios de Croacia. Se trata del "famoso" régimen P-P (Pašić-Pribićević) —dos serbios— que quisieron desprenderse tanto de las presiones sociales-sindicales como del partido de Radić con sus reivindicaciones nacionales. En efecto, el 23 de diciembre de 1924 ese régimen extendió los alcances de la Ley (Obznana), prevista para los partidos de izquierda, también al partido Radić. Este, con casi el total de los dirigentes del partido y centenares de afiliados, fueron nuevamente arrestados. El terror y la violencia se convirtieron en un fenómeno diario, pero la resistencia croata no cesaba. En las elecciones generales del 8 de febrero de 1925, a pesar del terror inaudito, las persecuciones y las violencias sufridas, el partido de Radić obtuvo 532.872 votos y 67 diputados.

Ante la voluntad inquebrantable del pueblo croata, el rey serbio Alejandro decidió "dialogar" con Radić encarcelado. Para mejorar un poco la posición de su pueblo, Radić mandó a su sobrino Pablo Radić, diputado a Belgrado, quien el 27 de marzo de 1925 en la Asamblea reconoció la Constitución de Vidovdan y la dinastía expresando el deseo de que la revisión de dicha Constitución se realizara de acuerdo con los deseos y derechos de los tres pueblos. Así, liberado Radić el 18 de julio de 1925 se formó el gobierno de los radicales de Pašić (serbios) y los campesinos croatas de Radić. Radić fue nombrado ministro de Instrucción Pública.

Por no mostrar los serbios la menor voluntad de atenuar el carácter hegemónico y explotador de su régimen, después de una serie de conflictos entre las fuerzas de la coalición del gobierno, el partido de Radić se retiró del mismo el 1 de febrero de 1927. A pesar de esta retractación política del compromiso de Radić, su actitud no fue bien vista por su pueblo, aun cuando se la explicaba como una maniobra táctica. El descontento se manifestó en las elecciones del 11 de setiembre de 1927 cuando Radić obtuvo sólo 381.371 votos y perdió 6 escaños o diputados nacionales. En Zagreb Radić fue vencido por los doctores Ante Trumbić, ex presidente del Comité Yugoslavo en Londres, y Ante Pavelić, el futuro jefe del Estado croata durante el período 1941-1945.

Durante el gobierno Pašić-Radić, el serbio de Croacia Pribićević, no daba importancia a las maniobras políticas de Belgrado, por lo que pasó a las filas de la oposición. Una vez abandonado el gobierno por Radić, él y Pribićević formaron el 10 de noviembre de 1927 la Coalición Campesino-Demócrata. Pribićević se puso al servicio de los que combatían la Constitución de Vidovdan, el centralismo y la hegemonía a pesar que había sido uno de sus principales forjadores granserbios.

Cuando el 1928 el gobierno serbio quiso aumentar los impuestos en las provincias croatas a favor de Serbia, la Coalición Radić-Pribićević desató una campaña muy decidida en el pueblo y dentro de la Asamblea. Entonces los círculos granserbios —la corte real, los militares y los políticos serbios más duros—decidieron eliminar a Radić. El 20 de junio de 1928 el diputado radical serbio Puniša Račić mató a tiros de revólver en el Parlamento de Belgrado a Pavle Radić y a Djuro Basariček, dos diputados croatas, mientras hirió de muerte a Stjepan Radić, Ivan Pernar e Ivan Grandja. S. Radić murió el 8 de agosto de 1928 a consecuencia de las heridas.

Con su muerte murió también la idea de una Yugoslavia democrática y la convivencia croata-serbia en un Estado común. Allí también concluyó la Constitución de Vidovdan y la idea del Estado yugoslavo. Los diputados del partido croata campesino y los del partido demócrata de Pribićević abandonaron Belgrado, y en Zagreb el 1° de agosto de 1928 declararon desconocer la Constitución de Vidovdan y la organización actual del Estado y señalaron que todas las medidas de carácter legal que se votaran en el futuro, especialmente las referidas a Croacia, sin el consenso de ellos, debían considerarse nulas.

Para mitigar las críticas contra su gobierno en el exterior y aplacar los espíritus en el interior, el rey Alejandro confió la formación de un nuevo gobierno al sacerdote católico doctor Antonio Korošec, político esloveno, quien lo aceptó por dos razones fundamentales: el temor de que el pueblo esloveno podría caer nuevamente bajo el poder de sus vecinos —italianos y alemanes— si Belgrado procedía a realizar la "amputación" (es decir, la incorporación a Serbia de todas las regiones de Croacia que consideraba como suyas, dejando el resto de Croacia en libertad de acción) y la suposición de poder crear mejores condiciones para el entendimiento general en el país. Pero tampoco su intervención serviría para mucho.

Por eso la lucha croata no se detuvo. Amargados profundamente por la violencia, especialmente por la muerte de Radić, muchos creyeron necesario contestar a la violencia con la violencia, corriente que fue encabezada por el doctor Ante Pavelić, uno de los diputados nacionales de Zagreb victorioso en las mencionadas elecciones de 1927 junto con el doctor A. Trumbić. El 7 de enero de 1929 formó un grupo de revolucionarios denominado "Ustaša", cuya finalidad era sublevarse y liberar a Croacia sin ulteriores compromisos con Belgrado. Al día siguiente Pavelić se exilió en el exterior y el gobierno de Belgrado lo condenó el 17 de julio del mismo año a 'la pena capital, lo que le aseguró las simpatías y numerosos adherentes especialmente entre la juventud estudiantil. En el mes de agosto del mismo año emigraron al exterior también dos diputados del partido de Radić: el doctor Juraj Krnjević y el Ing. August Košutić.

Después de la muerte de Radić, el partido eligió como nuevo presidente el 13 de agosto de 1928 al doctor Vladimir Maček. Este, un pacifista nato, creía poder convencer a los serbios de la necesidad de revisar su política y transformar la comunidad en un Estado democrático. Pero sus intentos también se vieron frustrados. El rey Alejandro derogó el 6 de enero de 1929 la Constitución de Vidovdan, disolvió la Asamblea y prohibió su actividad a todos los partidos políticos, mientras confiaba el cargo de presidente del gobierno al general P. Ivković, jefe de su guardia personal y partícipe de la muerte violenta del rey serbio Alejandro Obrenović acaecida en 1903.

Con el Decreto-Ley del 3 de octubre, Alejandro cambió la denominación del Estado en Reino de Yugoslavia, creyendo que con un régimen personal y absolutista aseguraría definitivamente la hegemonía serbia en el país y el trono de su familia. Pero sus cálculos fueron malos intrínseca y formalmente. En los primeros años fueron muertas unas 400 personas, mientras que otras 10.000 fueron arrestadas y torturadas y 1.500 eran condenadas a largos años de prisión. El mismo S. Pribićević fue confinado el 17 de mayo de 1929 y luego, por intervención de T. Masaryk, le fue permitido abandonar el país. Los líderes del partido de Radić fueron arrestados y el propio doctor Maček condenado, pero puesto en libertad unos seis meses más tarde.

En los años 30, años de crisis económica mundial, el gobierno de Alejandro negó los créditos necesarios a la Caja de Ahorro Croata considerada hasta entonces como la institución financiera más sólida del país, llevándola así al borde de la quiebra. Esta fue una de las medidas con que Alejandro destruía las finanzas de Croacia y convertía a Belgrado en la sede del poder económico y financiero del país.

Bajo la presión del descontento general, Alejandro dio al país el 3 de octubre de 1931 una Constitución-Decreto con un sistema de dos cámaras. El rey nombraba la mitad de los miembros del Senado, mientras que las elecciones para la cámara baja se organizaban de tal manera que se aseguraba automáticamente para el Gobierno la mayoría de tres partes de los escaños. Así, con una pseudo democracia, este rey injusto intentó una vez más asegurar todo el poder en sus manos y en beneficio de los círculos granserbios que lo apoyaban.

El 7 de noviembre de 1932 el liderazgo de la Coalición Campesino-Demócrata formuló una protesta conocida como los Puntos de Zagreb en la que se condenaba al régimen absolutista y la política de unitarismo y se pedía la reorganización del país en una federación. Igual actitud adoptaron después los eslovenos y las fuerzas de oposición de Vojvodina y en Bosnia. Por este acto de lealtad con la comunidad entera Maček fue condenado a tres años de cárcel, período del que cumplió el lapso comprendido entre el 31 de enero de 1933 y el 22 de diciembre de 1934. El esloveno Korošec fue internado, mientras que los firmantes de las protestas de Vojvodina y de Bosnia, castigados con diversas medidas policiales.

Viendo en peligro su sueño de señor absoluto del país, Alejandro se decidió viajar personalmente a Francia y pedir consejos para resolver la crisis provocada por su despotismo. Pero al desembarcar en Marsella el 9 de octubre de 1934 fue muerto a tiros de revólver por el macedonio Vlado Georgijev Cernozemski, de la organización revolucionaria (VMRO), en colaboración con la organización revolucionaria "Ustaša" del doctor Ante Pavelić.

La regencia, con el príncipe Pablo Karageorgević a la cabeza, quiso prolongar el mismo estilo hasta la mayoría de edad del futuro rey Pedro II. El nuevo presidente del gobierno, Bogoljub Jeftić que asumió el 20 de diciembre de 1934 continuó gobernando con el terror implacable. Los estudiantes croatas y la juventud obrera y campesina fueron objeto de sus sangrientas represalias. La muerte de jóvenes en Senj, Sibinj, Primošten, Klanjec y Selnice fueron verdaderas escaladas del terror. Después de las elecciones del 5 de mayo de 1935, de las cuales salió triunfante la oposición encabezada por el doctor V. Maček, B. Jeftić fue sustituido por Milan Stojadinović.

Éste organizó un partido (JRZ) —la Comunidad Radical Yugoslava— imitando características del partido fascista italiano. Stojadinović quiso dar a su política un aspecto de tolerancia, especialmente con respecto al catolicismo, religión de la mayoría croata y de los eslovenos, a cuyo fin intentó ratificar el Concordato con la Santa Sede. Pero su intento fracasó por la oposición de la Iglesia serbia ortodoxa que temía perder su posición privilegiada en el Estado. La idea del Concordato tampoco fue apoyada por el Partido Croata Campesino y los obispos croatas, porque nadie quiso distraer de este modo la atención del pueblo en su lucha por la igualdad y la libertad.

El 8 de octubre de 1938 se formó el Bloque de Compromiso del Pueblo. Allí se encontraron los partidos opositores de Croacia: el Partido Campesino Croata y los Demócratas independientes de la minoría serbia en Croacia y la oposición serbia, el Partido Demócrata de Davidović, el Partido Agrario de Lj. Jovanović y el ala democrática del Partido Radical, encabezada por A. Stanojević. En una declaración común pidieron la derogación de la constitución vigente y la convocatoria de una nueva Asamblea Constituyente donde los serbios, los croatas y los eslovenos deberían organizar en común a su comunidad política. En las elecciones del 11 de diciembre de 1938 la lista del Bloque, encabezada por el doctor V. Maček, obtuvo en las regiones croatas 934.964 votos contra 429.332 del gobierno. Viendo que se aproximaba la Segunda Guerra Mundial, los amigos extranjeros de Yugoslavia aconsejaron al príncipe Pablo Karageorgević, presidente de la Regencia, que solucionara el problema de Croacia y pusiera así a la Yugoslavia reforzada del lado de las fuerzas que se oponían a las potencias del revisionismo político, en primer término a la Alemania de Hitler y a la Italia de Mussolini.

Después de largas conversaciones y tratativas, el 16 de febrero de 1939 el nuevo gobierno de D. Cvetković declaró que su objetivo principal era encontrar la solución al problema croata y así reforzar el Estado desde adentro. Como coronación de este deseo declarado y de las prolongadas tratativas el 26 de agosto de 1939, casi en vísperas de la Guerra, fue firmado el Convenio (Sporazum) con que se creó la Banovina Hrvatska, el Banato de Croacia. Entre sus estipulaciones figuraba un punto según el cual Cvetković y Maček iban a formar un nuevo gobierno para convocar a elecciones y luego reorganizar el Estado, compromiso-convenio que no satisfizo a ninguna de las dos partes. Los croatas quedaron descontentos por haberse separado de Croacia a Boka Kotorska y Srijem, dos territorios históricamente croatas, mientras Bosnia y Herzegovina fueron divididas. Por su parte los círculos granserbios, encabezados por su Iglesia, dieron señales de alarma porque en su opinión el Compromiso ponía en peligro al pueblo serbio y a la misma comunidad estatal. A exigencias de Maček, el nuevo gobierno disolvió la Asamblea, pero no convocó a nuevas elecciones. La oposición serbia y la guerra que ya había estallado impidieron todas las demás medidas de este último intento por democratizar a aquella comunidad hegemónica y contraria a los intereses fundamentales de sus pueblos.

Los líderes del Partido Campesino Croata, aceptando la idea de Maček de que la Banovina era el primer paso en el camino de la democratización total, y la liberalización del país, se lanzaron a trabajar por el bien del pueblo croata, tan dura y largamente perseguido y explotado. Pero Belgrado por su parte prohibió toda una serie de organizaciones para-partidarias que se dedicaban a la ayuda social, económica y cultural del pueblo croata. Para proteger las nuevas conquistas y las que se esperaba obtener, el partido de Radić creo sus formaciones para-militares, específicamente Gradjanska Zaštita y Seljačka Zaštita (el Cuerpo de Guardia Civil y el Cuerpo de Guardia Campesina). Incluso la Academia de Ciencias y Arte, uno de los baluartes del unitarismo, votó por dos tercios de votos emitidos para que se denominase en el futuro como "Academia Croata de Ciencias y de Arte". El ban Šubašić, impuesto a Croacia por Belgrado en el momento de firmarse el Compromiso croata-serbio y la creación del Banato Croata, Hrvatska Banovina en 1939, no ratificó esta decisión supeditándola a la ratificación del Sabor croata.

La mayoría del pueblo, especialmente la juventud, a pesar de todo, no aceptó la creación del Banato como solución al problema nacional por sus derechos de autonomía muy limitados. Su lema era la separación total de Serbia y la proclamación de la independencia de Croacia. Las organizaciones de esta juventud fueron objeto de persecuciones por parte del ban Šubašić, persona de confianza de Belgrado, por cuya orden este hombre, que no gozaba de ninguna simpatía o apoyo por parte del pueblo croata, organizó incluso campos de concentración adonde envió a un gran número de líderes juveniles.

Junto con ellos fueron arrestados también el doctor Mile Budak, abogado, escritor de renombre y organizador del movimiento Ustaša, quien regresó de Italia adonde se había adherido al doctor Ante Pavelić, jefe del movimiento. Budak, en la época del más despiadado terror de Alejandro, año 1932, fue víctima de un atentado del que salvó la vida por milagro, pero resultó con graves lesiones.

Para eludir la suerte del resto de Europa ocupada por Hitler, la regencia de Yugoslavia, el consejo de la corona y el gobierno Cvetković-Maček decidieron adherirse al Pacto Tripartito, cuyo protocolo fue firmado el 25 de marzo de 1941 en Viena. Pocas horas después, en la noche del 26 al 27 se produjo un golpe de Estado en Belgrado del que resultó un nuevo gobierno presidido por el jefe de los "putschistas", el general de aviación serbio Dušan Simović. Pedro, hijo de Alejandro, menor de edad, fue proclamado mayor de edad y elevado al trono de la casa Karageorgević como Pedro II.

Los dirigentes serbios, nucleados alrededor de los "putchistas", tenían dos objetivos en vista al decidirse por el golpe de Estado. En el plano de la política exterior quisieron de alguna manera dar testimonio de su descontento con la política de adhesión al Pacto Tripartido del gobierno Cvetković-Maček, aun cuando Simović y su gobierno reconocieron el mismo como un hecho consumado. Pero el objetivo real y verdadero de los "putschistas" fue la anulación del Compromiso serbio-croata que les pareció la pérdida de la hegemonía serbia en la comunidad, lo que consideraban inadmisible.

La voluntad de dominación prevaleció por sobre la mesura y la prudencia que aconsejaban las circunstancias y con que pudo evitarse, quizás, la tremenda tragedia que se precipitó más tarde sobre culpables e inocentes, sobre humilladores y humillados, sobre explotadores y explotados. Una política que empezó mal y continuó como tal no pudo terminar de otra manera: sino en caos, matanza y tragedia.

En efecto, el 6 de abril, como reacción contra el "putsch" de Belgrado, los alemanes atacaron a Yugoslavia por tierra y aire. El "glorioso" ejército serbio, debido a su equivocada política con los demás pueblos de Yugoslavia, especialmente con los croatas, se disgregó sin poder dar ni una sola batalla de consideración a los invasores. Los soldados croatas y los de las demás naciones oprimidas, especialmente albaneses, húngaros, macedonios y alemanes, desertaron, dejando a su opresor serbio librado a su propia suerte. El gobierno del general Simović y el rey Pedro II, junto con el liderazgo granserbio, huyeron en varios aviones a Grecia los días 14 y 15 de abril y el comando del ejército serbio-yugoslavo firmó el 17 de abril la capitulación incondicional.

Así, sin pena ni gloria, había terminado la Yugoslavia monárquica que, durante veintidós años, rechazara con insistencia todas las voces de buena voluntad, de prudencia política y del deseo de que se convirtiera en una comunidad democrática donde imperara la ley, buscando con insistencia compromisos constantes y renovados entre tradiciones, intereses y voluntad de sus pueblos. Los esfuerzos de esta clase, especialmente el de Radić, fueron "premiados" con la muerte.

En efecto, la voluntad serbia de dominio y la voluntad croata de resistir, de liberarse, se encontraron en aquel momento abiertamente enfrentadas. Los croatas, encabezados por los revolucionarios, proclamaron el 10 de abril de 1941 la independencia de Croacia, sueño secular, ideal de una nación oprimida y el derecho por el cual desde 1102, momento en que se extinguió su dinastía nacional, cayeron tantas víctimas y se sacrificaron incalculables bienes intelectuales, morales y materiales.

 

 

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Croacia y su Destino, Studia Croatica – Instituto de Cultura Croata, Buenos Aires, © 1977, 2010