BOSNIA Y HERZEGOVINA

La segunda formación estatal croata independiente organizada después de la extinción de la dinastía nacional, fue Bosnia. En el momento, cuando los croatas llegaron a su patria de hoy, el emperador C. Porfirogéneta la menciona como "la pequeña tierra Bosnia" (Tó horión Bosona).

En el Methodos, un manual administrativo croata del año 753 se habla de Bosnia como región perteneciente al Estado croata en los siguientes términos, aludiendo al primer jefe croata en la nueva patria y a las fronteras de su Estado: "... y entró a Bosnia y llegó a Dalmacia... y fue su reino Bosnia y Valdemin hasta Polonia..."

En Supetarski Kartular (Cartulario de Supetar) documento escrito en latín recientemente hallado en un viejo monasterio de la localidad de Supetar, cerca de Split, de alrededor del año 1105, se menciona al Ban de Bosnia entre los siete bani croatas cuyo privilegio y deber consistía en elegir a un nuevo jefe político supremo de Croacia cuando el trono quedaba vacante[1].

Esa pequeña "tierra Bosona" de C. Porfirogéneta con el correr del tiempo aumentó en dimensiones. Sus iniciales 10.000 km2 vinieron aumentándose, primero bajo sus bani y luego los reyes independientes al extinguirse la dinastía nacional croata de Trpimirović y, por fin, bajo la ocupación turca abarcó casi las tres cuartas partes de las tierras de la Croacia en la época de la dinastía nacional.

Actualmente su superficie es de 51.564 km2 y políticamente es uno de los seis estados socialistas de la República Socialista Federativa de Yugoslavia.

BANI Y REYES DE LA DINASTÍA KOTROMANIĆ

Bosnia y la Croacia Rubra no participaron en la lucha dinástica con el rey húngaro Koloman. Descontentas con el nuevo rumbo político de la Croacia Blanca, estas dos partes de Croacia se independizaban cada vez más. Alrededor del año 1137 Bosnia se separó de la Croacia Rubra porque también allí, como hemos visto, se entabló una lucha dinástica para el reconocimiento de la soberanía de los reyes húngaro-croatas. Bela III (1131-1141) nombró a su hijo Ladislao como "dux Bosniae".

El primer ban de Bosnia de esta época fue Borić, Por adherir al rey Esteban IV contra su competidor Esteban III, reyes húngaro-croatas, Borić perdió su banato y la dignidad de ban al derrotar Esteban III a su tío Esteban IV. Le sucedió el ban Kulin (1180-1204), uno de los bani de Bosnia más populares. El engrandecimiento territorial, el bienestar y la tolerancia religiosa fueron las características más sobresalientes de su gobierno. Su prestigio internacional viene confirmado, entre otras pruebas, por la carta de Teobaldo, legado del Papa, quien le escribió: "Al noble y poderoso hombre Kulin de Bosnia, saluda con bendición Teobaldo por gracia de Dios subdiácono de la santa iglesia romana y legado de la santa sede"[2].

El sucesor de Kulin hasta 1221 fue Esteban (Stjepan). Luego ocupó la jefatura Stjepan Ninoslav (1221-1249), uno de los más destacados bani de Bosnia y la dinastía Kotromanić en general. Abandonó el neomaniqueismo y abrazó el catolicismo, pero no obstante gobernó con suma prudencia y tolerancia religiosa, tratando de igual manera a los católicos y los patarenos (neomaniqueos). En las cruzadas contra los maniqueos o bogumili de Bosnia, Ninoslav tuvo que luchar valientemente para defender su tierra y su pueblo contra la agresión de los reyes, húngaro-croatas disfrazada de cruzada religiosa, pero con fines netamente políticos tendientes a impedir la independencia de Bosnia y someterla a su poder.

De acuerdo con el principio de señorío, a Ninoslav le sucedió Stjepan Prijezda, casado con Jelena, hija del ban de la Croacia Blanca Pavao (Pablo) Subić. A éste le sucedió Stjepan I Kotromanić que gobernó hasta 1302, año en que lo desterró el ban de la Croacia Blanca Mladen Subić I y ocupó a Bosnia. Luego subió al trono de los bani de Bosnia Stjepan II Kotromanić (1312-1353), quien al comienzo de su gobernación reconocía la soberanía del ban (general) de la Croacia Blanca, Mladen Subić II, su pariente. La hija de Stjepan II, Jelisava, fue esposa del rey húngaro-croata Ludovico el Grande. Cuando se rebelaron los señores feudales croatas contra Mladen II, adhirió también Stjepan II Kotromanić para liberarse de la tutela de su pariente.

El jefe inmediato de Hum (Herzegovina de hoy) Nicolás, casado con la hermana de Stjepan II Kotromanić, unió sus tierras con Bosnia y reconoció a Stjepan como su señor superior inmediato. En 1324 Stjepan incorporó también Krajina a Bosnia, es decir la región entre Zahumlje (parte occidental de Herzegovina) y el río Cetina. En 1330 impuso su poder a Završje, hoy los distritos de Duvno (Dalminium), Livno y Glamoč en la Bosnia suroccidental, que eran bienes privados de los reyes croatas con anterioridad. Contra Stjepan II entró en guerra el más grande rey serbio, Dušan, que se autoproclamó zar de los "griegos y serbios" y quiso arrebatar a Krajina de Bosnia y unirla a Serbia. Al no poder ocupar la fortaleza Bobovac de Stjepan II, Dušan regresó a Serbia en 1350 y al año siguiente Stjepan II liberó a las ciudades ocupadas por las tropas de Dušan. Stjepan II edificó el primer monasterio franciscano en Mile, cerca de la actual ciudad de Visoko, donde también se halla su sepulcro.

Su sucesor fue Stjepan Tvrtko I, primero ban y desde 1377 rey de Bosnia. Sin duda alguna es el más grande gobernador de la familia Kotromanić y de Bosnia. Era hijo del conde Vladislav, hermano de Stjepan II. Tvrtko I al comienzo tenía relaciones amistosas con el rey húngaro-croata Ludovico I (1342-1382), quien ambicionaba, como hemos visto, quebrantar el poder de los señores feudales. Al conseguir este objetivo primero en Hungría y luego en Croacia, intentó proceder de la misma manera en Bosnia contra Tvrtko I. Al comienzo tuvo un éxito parcial, pero cuando Ludovico quiso tocar a la Bosnia central de Tvrtko, éste se dirigió (1357) a Hungría para arreglar el asunto personalmente, oportunidad en que Ludovico lo obligó a entregarle Hum como "dote de su esposa" Jelisava, hija del ban Stjepan II. No obstante, al regresar Tvrtko a Bosnia no quiso cumplir lo prometido bajo presión. Por eso en 1363 estalló la guerra entre ambos. Ludovico no pudo conquistar la ciudad de Soko, que fue defendida por las tropas de Tvrtko, lo que lo obligó a regresar a Hungría, mientras Tvrtko derrotó a su ejército cerca de la ciudad de Srebrenik. En esa oportunidad el arzobispo de Hungría perdió, entre otras cosas, también el gran sello real. No obstante, Tvrtko perdió Krajina y Hum a favor del ban de la Croacia Blanca.

En 1336/37 hubo una rebelión en Bosnia contra Stjepan Tvrtko. Los bogumili-patarenos, especialmente los señores feudales, no estaban conformes con la política de Tvrtko favorable a Hungría y a la Iglesia Católica, por lo que debió huir al exterior. Después de dos años, Tvrtko regresó al país ayudado por el mismo Ludovico y la nobleza vernácula católica, una vez que fue derrotada la rebelión cuyo epicentro fue la misma región entre la actual ciudad Konjić y el nacimiento del río Neretva.

Tvrtko, después de consolidar su poder, casado con la princesa búlgara Dorotea, se proclamó rey. La controversia historiográfica en torno a esta proclamación terminó con la siguiente conclusión: Tvrtko se proclamó rey de Bosnia sin gran publicidad, dicho en términos actuales, consciente de muchos factores contrarios a su proceder; luego se proclamó rey de Serbia, previa conquista de Podrinje, donde se halla Mileševo, una de las ciudades de los reyes serbios. Pensaba así conseguir con más facilidad el reconocimiento internacional, siendo en aquel tiempo el reino serbio un reino reconocido. Además, fue ayudado por el hecho de que su abuela fuera hija del ex rey serbio Stevan Dragutin. Más tarde Tvrtko incorporó a Bosnia también las tierras de la Croacia Blanca, Krajina, Hum, Završje y las partes inferiores. Ayudado por los nobles de Croacia Blanca que lucharon contra María, hija de Ludovico y su madre Jelisava, se proclamó también rey de Croacia y Dalmacia.

Pero pronto murió Tvrtko. Con su muerte fue frenado el proceso de incorporación de las demás tierras croatas a Bosnia y su dinastía regional Kotromanić. A esta dinastía, según conclusiones de una larga y seria investigación histórica, la formó una familia con sus posesiones familiares en la misma Bosnia central. Pero teniendo posesiones también en la Croacia panónica, algunos historiadores sostenían que la familia de Kotromanić era por su origen de la Croacia panónica.

Los sucesores de Tvrtko I fueron débiles y sobre su reino se asomaba ya la amenaza turco-islámica. Los croatas bosniacos (nombre provincial), tuvieron que luchar por un lado contra las pretensiones de los reyes húngaro-croatas para someter a Bosnia a su poder y por el otro contra los turcos que cada vez más aprovechaban la división interna religioso-cultural del país para arrebatarle una u otra ciudad o región. Esta división fue la principal causa que facilitó al Sultán Mahmud ll la conquista de toda Bosnia en 1463 y decapitar a su último rey Stjepan Tomašević.

 

EL BOGUMILISMO O PATARENISMO

Al mencionar la división religioso-cultural del pueblo y la nobleza de Bosnia, es indispensable decir unas pocas palabras sobre el bogumilismo. Así se llama por el nombre de su fundador, el sacerdote búlgaro Bogumil. Pero doctrinalmente se trata de la renovación de la vieja doctrina maniquea, porque se inspiraba en la doctrina maniquea o patarena. La misma enseña la existencia de dos principios universales y opuestos. El principio del bien o Dios, la causa del mundo espiritual y moral, y el principio del mal o el Diablo del mundo visible, corpóreo y de todo el mal. En consecuencia hay que evitar el mundo corpóreo, incluso el nacimiento de los hijos. No se debe comer carne ni otros productos animales como ser leche, huevos, etc. Los cereales y hierbas deben constituir la alimentación de los bogumili. Rechazan el bautismo con agua y reconocen el bautismo con imposición de las manos y el Evangelio de San Juan sobre la cabeza del candidato. No reconocen a la Iglesia Romana como tampoco a la bizantina, considerando a sus jefes más bien como la encarnación del diablo que de Dios. La jerarquía de la comunidad religiosa de los bogumili estaba compuesta del Did, el Abuelo, un Anciano y un gran Huésped. Tenían además diez apóstoles diáconos. La ordenación sacerdotal se transfería mediante la imposición de las manos del uno al otro. No tenían iglesias ni celebraban misa.

Ni los bani de Bosnia ni sus reyes daban importancia a esta división religiosa —católicos y bogumili o patarenos— de su población. Unos y otros tenían acceso indiscriminado a todas las funciones públicas dé la comunidad, ejerciéndose una extrema tolerancia. Pero estamos, no hay que olvidarlo, en la época de Inocencio Ill y de Honorio III, dos Papas romanos que lucharon con todos los medios para preservar la unidad del catolicismo. Unam Sanctam Ecclesiam fue su objetivo principal. Considerándose soberanos de todo el mundo cristiano, organizan cruzadas también contra los "heréticos de Bosnia" mediante la jerarquía católica húngaro-croata y con la ayuda de sus reyes. Las mismas fueron crueles y duraron un largo tiempo. Este hecho provocó el odio mutuo de la misma población y contra las autoridades eclesiásticas romanas y los reyes húngaro-croatas, causa principal también de la incapacidad de Bosnia para defenderse contra los turcos. El mensaje del Islam y una política bien calculada atrajeron a los bogumili a su lado, viendo en los turcos y su religión una especie de liberación de los males que les aquejaban desde hacía mucho tiempo.

Contra ese desarrollo poco pudo la acción misionera de los franciscanos de todo el mundo concentrada allí, con los mejores predicadores y teólogos. Los acontecimientos contrarios que allí surgieron en aquel momento fueron decisivos para esa parte del mundo cristiano y para el pueblo croata de una manera especial, con las consecuencias que perduran hasta hoy. En efecto, al ocupar los turcos a Bosnia, el provincial franciscano fray Ángel Zvizdović se presentó al conquistador, el Sultán Mehmed II, solicitando garantías religiosas para los cristianos, a la vez que se obligaba en nombre de su grey a mantenerse leal con las nuevas autoridades políticas. El Sultán a su vez entregó al franciscano un documento —Ahdnama—, decreto o precepto, que se convirtió en una verdadera ley y el fundamento de la vida del pueblo croata católico en Bosnia bajo el poder turco durante muchos años. Pero estas relaciones, a pesar de la buena voluntad que al comienzo inspiró a ambas partes, empeoraron con el correr del tiempo. Primero, los turcos empezaron a reclutar por la fuerza a los jóvenes cristianos para formar con ellos tropas especiales turcas-jenízaros, educándolos en las escuelas centrales de Sultán en Estambul y en la religión islámica.

Los franciscanos y su misma grey católica pudieron a duras penas soportar ese procedimiento poco común, manteniendo solo formalmente la lealtad para con los turcos, pero buscando clandestinamente el apoyo del resto del mundo católico y cristiano en general. Esta ayuda fue encabezada por el catolicismo y la Roma católica, lo que creó difíciles momentos para los católicos croatas en Bosnia. Ya en 1516 se puede leer lo siguiente en una ley turca: "Que se destruyan las iglesias nuevamente construidas; los infieles y sus pastores espirituales, cuando en ellas hacen espionaje y denuncias a los países infieles, deben ser castigados severamente... Hay que eliminar las cruces puestas junto a los caminos y que no se permita levantarlas en lo futuro". Semejantes órdenes se impartieron sucesivamente en los años 1530 y 1539. La mayoría de los numerosos monasterios franciscanos e iglesias parroquiales fueron destruidos, lo que continuó casi hasta la guerra de Viena (1683-1699).

Para sobrevivir bajo tales condiciones los católicos croatas abandonaban a sus hogares y huían a otras regiones libres de Croacia o a países cristianos limítrofes como Austria e Italia; o bien abrazaban la doctrina del Islam junto con los bogumili que lo hicieron casi en su totalidad. También se ofrecía la alternativa de optar por la ortodoxia oriental serbia. La Iglesia Ortodoxa con sede en Bizancio estuvo pues comprometida desde el principio con el Imperio turco, cuya soberanía aceptó a cambio de la libertad religiosa. Aun cuando como ciudadanos de segundo orden, los ortodoxos gozaban de una libertad religiosa casi perfecta. Desde esa posición la Iglesia serbia ortodoxa atrajo a una parte de la población católica croata, inculcándole con ello la conciencia nacional serbia, lo que a su vez dio origen a una fuerte minoría ortodoxa-serbia en Bosnia-Herzegovina, históricamente dos provincias croatas. Así, por ejemplo, en 1624 vivían allí 900.000 musulmanes (67%), de los cuales el 23% eran ex bogumili, 300.000 católicos (23%) y 150.000 ortodoxos, cuya mayoría fue de origen no eslavo —valacos— y una parte de los ex católicos croatas. Después de las guerras de Viena y concluida la paz en 1699, el número de católicos quedó reducido a sólo 25.000 almas. Es resto fue obligado a huir por haber evidenciado su enemistad con el poder turco durante las guerras de Viena.

Podemos reasumir así la suerte histórica de Bosnia-Herzegovina y de su pueblo católico y musulmán: Al extinguirse la dinastía nacional croata (1102) Bosnia-Herzegovina, bajo sus bani y reyes de la familia Kotromanić, empezaron a agrandarse y a convertirse en el punto de integración de las tierras croatas que fueron divididas como consecuencia de ese acontecimiento. Pero al llegar allí los turcos, el Imperio otomano se convirtió en el sujeto político real en dichas provincias, mientras las fuerzas vernáculas, al abrazar el Islam, se transformaron en la reserva física y militar para las ulteriores agresiones de los turcos.

A pesar de esa agresión y las luchas durante siglos entre el Imperio turco y el resto de Croacia junto con otros pueblos cristianos, que se prolongaron en forma ascendente hasta 1689, la conciencia nacional croata, adecuada a aquel tiempo y a las condiciones históricas generales, sobrevivió a todas las contrariedades y pruebas más espectaculares y trágicas.

Podríamos citar muchísimos testimonios al respecto, tanto nacionales como extranjeros. Por razones de brevedad daremos solamente algunos: En 1585 el franciscano bosníaco de Glamoč, fray Francisco Glavinić, escribió en su obra Orígenes de la Provincia Bosnia de Croacia, que los bosniacos son una y misma nación con los croatas ("Bosnensi sono la stessa natione con i croati e tal e anco il linguagio loro"); "los bosniacos son la misma nación con los croatas y así es su lengua"[3].

Pero no sólo los católicos en condiciones de inferioridad político-social, sino también los musulmanes de aquellas dos provincias conservaron el recuerdo de su origen croata a pesar de las posiciones de privilegio que ocupaban en el Imperio turco.

Bosnia y Herzegovina dieron a los turcos veinticuatro grandes visires (ministros presidentes, entre ellos Rustem-bajá Hrvat (croata) y Solimán-bajá, que fueron al mismo tiempo los más grandes hombres de Estado y artífices del Imperio. Los soldados turcos de origen croata (jenizares) hablaban entre sí en croata y de hecho lo impusieron como el segundo idioma diplomático en la Sublime Puerta.

Hasta Solimán el Magnífico dominó personalmente este idioma, como dice el embajador de Viena en Estambul, A. Pigafetta, en un documento de 1567: "Se habló en croata. En Estambul hay costumbre de hablar en croata, idioma que conocen casi todos los turcos (funcionarios) especialmente los hombres de guerra"[4]. Mahmud bajá Sokolović, en su calidad del mejor alumno de la Escuela Imperial de guerra, al preguntarle el Sultán Solimán II de dónde era, contestó: "De croatas"[5].

Contrariamente a estos auténticos testimonios, algunos historiadores musulmanes de Bosnia-Herzegovina bajo el régimen político actual se esfuerzan por defender la tesis acerca del origen y la historia de los musulmanes de Bosnia como serbios, a pesar de que estos mismos historiadores reconocen que los musulmanes "nacionalistas" de Bosnia-Herzegovina lucharon en la última guerra mundial (1941-1945) en aquel sector, del lado de los demás croatas y a pesar de que el líder de la minoría serbia en Croacia y el verdadero artífice de la Yugoslavia monárquica, Svetozar Pribićević, dijo a su rey Alejandro Karageorgević que él, como así también los demás políticos serbios, jamás debían olvidar que los intelectuales musulmanes de Bosnia son croatas y que la masa de pueblo sigue fielmente a sus intelectuales. Si no toman en cuenta esta hecho —agregó— ningún hombre político serbio puede considerarse como político bueno y serio.

En la contienda croata-serbia, causa permanente de la crisis de Yugoslavia, tanto monárquica antes como comunista hoy, la comprensión de este problema constituye la llave de la solución para la crisis más virulenta en las relaciones nacionales croata-serbias en Yugoslavia. La política granserbia, inspirada en las obras literarias de los serbios Vuk Karadžić y del ministro serbio Ilija Garašanin del siglo pasado y la reciente literatura pseudohistórica —como, por ejemplo, la de Spalajković conducen inevitablemente a un conflicto sin salida entre los dos pueblos más grandes y más importantes de aquel país actualmente bajo el comunismo.

BIBLIOGRAFÍA

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F. Šišić: Ljetopis Popa Dukljanina (Crónica del sacerdote de Dioclea), Beograd-Zagreb, 1928;

D. Mandić: Etnička Povijest Bosne i Herzegovine (La historia étnica de Bosnia y Herzegovina), Roma, 1967;

F. Šišić: Povijest Hrvata za kraljeva iz doma Arpadovića (La Historia de los croatas en tiempos de la dinastía de Arpad), Zagreb, 1944.

D. Mandić: Bogomilska crkva bosanskih krstjana (La iglesia bogomila de los cristianos de Bosnia), Chicago, 1962;

J. Jelenić: Kultura i bosanski franjevci (Cultura y los franciscanos de Bosnia), Sarajevo, 1912.

O. L. Barkan: Les déportations comme méthode de peuplement et de colonisation dans l'Empire Ottoman en la "Revue de la Faculté des sciences économiques de l'Université d'Istambul", Estambul 1949/50.

A. Pigafetta: Itinerario, London 1585; en "Starine JA", 1878, Zagreb.

H. Lamb: Suleiman the Magnificent (Solimán el Magnífico), Garden City, N. J. 1957.

Lj. Stojanović: Povelje (Antiguos documentos y cartas serbios), Beograd, Sr. Karlovci, 1929-34).

V. Klaić: Poviest Bosne do propasti kraljevstva (Historia de Bosnia hasta la caída del reino), Zagreb, 1882.

 

 

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Croacia y su Destino, Studia Croatica – Instituto de Cultura Croata, Buenos Aires, © 1977, 2010

 

 



[1] "Tempore transcurso erat consuetudo in regno Croatorum: erant semptem bani qui eligerant regem in Croacia, quando rex sine liberis moriebatur, scilicet banus Croaciae primus, banus Bosniae segundus". En el curso del tiempo se acostumbró en el reino de los croatas: eran siete ban quienes elegían al rey en Croacia, cuando el rey moría sin hijos, es decir el ban de Croacia como primero, el ban de Bosnia como segundo..." (Ver: V. Novak y P. Skok, Supetarski Kartular, en Djela (Obras) de la Academia de Ciencias y Artes de Yugoslavia, libro 43, Zagreb, 1952, citado por D. Mandić, Etnička Povijest Bosne i Hercegovine, Roma, 1967, p .19).

[2] T. Smičiklas, Codex Diplomaticus, II. 168 et s., cit. según D. Mandić, Bosnia y Herzegovina, p. 194, Chicago, 1960.

[3] Origine della provincia Bosna Croata, Udine, 1648. Los soldados católicos en el ejército turco se autollamaron "los valientes croatas - hrvatski junaci". Lo mismo confirma el escritor turco Avlia Celebia, quien cruzó varias veces Bosnia en el siglo XVII. El franciscano fray Lorenzo Sitović, procedente de una familia musulmana de la ciudad de Ljubuški (Herzegovina), escribe en su Gramática latino ilírica, Venetiis, 1742: Mi Hrvati: "Nosotros, los croatas".

[4] "Parlar in croato et ciò ussassi pavimente a Constantinopoli - in croata lingua parlavano, la cuale é familiare a tutti quasi: Turqui et specialmente a gli uomini de guerra". (Itinerario, Londres, 1585).

[5] H. Lamb, Suleiman the Magnificent, Garden City, 1957.