LA REVOLUCIÓN DE 1848

Los movimientos revolucionarios del año 1848, que tenían su epicentro en Francia, inquietaron a casi toda Europa. La estructura feudal superada y el carácter multinacional del Imperio austríaco, con la hegemonía austro-alemana, fue suelo propicio para la erupción del descontento. Kossuth, el más representativo hombre político de la nueva época en Hungría, sintió que había llegado el momento de saldar cuentas con Viena. En la Dieta del 3 de marzo de 1848 fue elegida una delegación especial para presentar al Emperador las exigencias húngaras: abolición del sistema feudal, eliminación de la censura de prensa y la liberación de los presos políticos. A raíz de la revuelta en la misma Viena, Metternich, símbolo del centralismo austro-alemán, tuvo que refugiarse en Inglaterra. Entre el apriete y la incertidumbre, Ferdinando aceptó dichas exigencias y encargó a Bathiany formar el gobierno nacional húngaro independiente.

Al obtener esto, Hungría se volcó sobre los croatas. Ya no se necesitaba —creían sus políticos— la sanción del Emperador para legislar sobre Croacia. Ella debería desde ese momento enviar a la Dieta común 18 diputados y no sólo dos como hasta ahora en calidad de nunti (enviados-diputados). Rijeka y Eslavonia también deberían enviar a sus diputados directamente a la Dieta húngara. Se organizó formalmente un ejército húngaro que incluía también a soldados croatas. Pero los croatas no habían dicho todavía su última palabra. Croacia también envió una delegación de 400 hombres a Viena, pidiendo que el Emperador nombrara a Josip Jelačić, coronel croata en los Confines Militares, como ban de Croacia, para que se procediese a la reunificación de todas las tierras croatas y se formase un gobierno croata independiente, responsable ante el pueblo croata y respaldado por el ejército nacional. Viena, en efecto, nombró a Jelačić como ban y lo elevó al grado de general, pero las demás peticiones —dijo el Emperador— se arreglarían en el Sabor.

Interpretando esta posición como victoria propia, los húngaros introdujeron su idioma en Rijeka y escribían a las autoridades croatas en el magyar, desconocieron el carácter croata de Eslavonia, etc. Los croatas, especialmente el nuevo ban Jelačić, sintieron llegado el momento en que el problema húngaro-croata debía decidirse mediante las armas, como lo dijo Kossuth un año atrás. Por eso Jelačić convocó a las primeras elecciones libres en Croacia para el 18 de mayo de 1848.

El Sabor surgido de las mismas y citado para el 5 de junio, en su ímpetu revolucionario y popular abolió el sistema feudal, liberó a los campesinos vasallos, pidió la reunificación de Dalmacia y de los Confines Militares con Croacia e instaló solemnemente a Jelačić como ban de Croacia. Con estas fuerzas nacionales liberadas, Jelačić pudo levantar un ejército de 40.000 soldados, pero le faltaba equipamiento, uniformes y víveres especialmente. Con el sacrificio entusiasta de todos, el Sabor aseguró lo que le faltaba y el nuevo ban cruzó el 7 de septiembre el río Drava con sus 40.000 soldados bajo la bandera croata y declaró la guerra a Hungría, que fue derrotada en varias batallas.

Visto el éxito de Jelačić, Ferdinando le envió 20.000 soldados regulares imperiales más, dinero y municiones, lo que obligó a Jelačić a substituir la bandera croata por la del Imperio. Mientras tanto la situación en Viena era muy grave. Las tropas imperiales comandadas por el general A. Windischgratz, unidas con las de Jelačić, pacificaron la capital. Durante las batallas de pacificación de Viena, corrió en ayuda de los rebeldes el general Moga, encabezando las tropas húngaras. Jelačić les infligió una derrota total, obligando a la huida del mismo Kossuth. Se trata de la victoria de Jelačić cerca de Schwehat (Hrvati i Srbi, Los croatas y los serbios... de D. Mandić, p. 181).

Ante esta situación, Ferdinando V, cansado e incapaz, debió renunciar. Lo sucedió Francisco José I, quien desde el comienzo anunció que gobernaría a sus pueblos de acuerdo con la Constitución, ya preparada. Los húngaros desconocieron tanto la renuncia de Ferdinando como la sucesión de Francisco José I, a raíz de lo cual Windischgratz y Jelačić fueron encargados de vencer la rebelión húngara. Después de infligir a ésta una serie de derrotas, los dos generales entraron en Budapest. El gobierno de Kossuth, instalado en la ciudad de Debrecin —al recibir la ayuda polaca— proclamó la independencia de Hungría y la destronización de la dinastía de los Habsburgos, momento en que intervinieron también los rusos a petición de Viena, ya que el Zar Nicolás I temía por la seguridad de su trono ante los movimientos revolucionarios.

Las tropas imperiales, junto con las rusas, el 13 de agosto de 1849 derrotaron definitivamente a la rebelión húngara. Desde este momento y hasta el 31 de diciembre de 1851 Francisco José I gobernó de acuerdo con la constitución mencionada. En esa fecha la derogó y proclamó el llamado "absolutismo de Bach", nombre del ministro del Interior.

Fue éste un período oscuro de germanización y persecución de los adversarios políticos, especialmente de los pueblos no alemanes: En Croacia el pueblo caracterizó el nuevo período con estas palabras: "El emperador premió a los fieles croatas con el mismo premio con que castigó a los infieles húngaros" (L. Eisemann, Le compromis austro-hongrois de 1867. Paris, 1904).

A pesar de los días difíciles, Jelačić, gracias a su autoridad personal, en colaboración con Viena y el Vaticano, consiguió separar a Croacia de Hungría en asuntos eclesiásticos elevando al obispado de Zagreb, Croacia, a la dignidad de arzobispado. La oposición de la jerarquía húngara eclesiástica fue muy tenaz y dilatoria, pues la independencia administrativa de la Iglesia en Croacia podría significar un paso para la independencia política total de Croacia.

Después de la derrota de Viena por parte de los franceses en la batalla de Solferino, en 1859, el emperador Francisco José anunció una vez más el deseo de volver a la vida constitucional. Como preparación, en marzo de 1860 fueron invitados al Consejo Imperial (único cuerpo auxiliar del emperador durante el absolutismo) 68 nuevos consejeros, de los cuales tres correspondían a Croacia: El más destacado fue el obispo Josip Juraj Strossmayer, famoso orador del Concilio Vaticano I. Strossmayer definió con energía la posición política adoptada por el Sabor croata en 1848, y con su convincente oratoria consiguió que el Consejo aceptase la reorganización de la comunidad del Imperio en una federación. En efecto, fue nombrado inmediatamente ban de Croacia el general Sokčević, ferviente patriota, quien seleccionó a 56 hombres en toda Croacia para formar la Conferencia del Ban, encargada de preparar las nuevas elecciones para el Sabor. Terminadas las mismas, aquél se reunió el 15 de abril de 1861. Esta reunión, junto con la del 5 de junio de 1848, fue la más importante en la vida política de Croacia durante el siglo XIX.

Después de la solemne instalación del ban Sokčević, los diputados se dirigieron al Emperador para pedir —entre otras cosas— la reunificación de todas las provincias croatas y el reconocimiento del croata como lengua oficial. Por indicación del Emperador el Sabor debía discutir en primer término las relaciones entre Croacia y Hungría. Después de largos discursos fue redactado el famoso Artículo 42, sancionado más tarde por el mismo Emperador, donde se establece que las relaciones de Croacia con Hungría, tomando en consideración los acontecimientos de 1848, son nulas e inexistentes, y solamente queda intacta la persona común del rey. Croacia entrará en las tratativas por unas relaciones más estrechas con Hungría si ésta reconoce el estado de cosas actual, es decir, el creado en 1848.

Por otra parte, el Rey había comunicado al Sabor que iba a coronarse y lo invitaba a que enviase una delegación para el solemne acto. En realidad lo que el soberano pretendía era que el Sabor delegase a sus diputados directamente al Parlamento central de Viena, lo que fue considerado como un nuevo intento de centralización y germanización y, por lo tanto, rechazado.

La contestación al Emperador fue preparada por el doctor Ante Starčević en colaboración con el historiador Rački y Ante Stojanović. Basándose sobre los derechos históricos de Croacia, el Sabor señalaba que la invitación imperial era anticonstitucional y por lo mismo inaceptable. Francisco José I se declaró ofendido y ordenó la inmediata disolución del Sabor, situación que se mantuvo hasta 1865.

El discurso de Starčević en el Sabor de 1861, sus intervenciones en las discusiones y su valiente actitud en la elaboración de la respuesta al Emperador, significan no sólo la presencia de una personalidad nueva sino también la de una nueva fuerza política. Esta se convertirá más tarde en el Partido de Derecho que actuará en el terreno político simultáneamente con los unionistas (prohúngaros) y el Partido Nacional de Strossmayer. Starčević será su líder y el padre del nacionalismo croata moderno.

En 1865 se efectuaron nuevas elecciones. Viena, creyéndose bastante fuerte por la separación de los Independientes del partido Nacional de Strossmayer, quienes preconizaban colaboración con Viena, decidió llamar a los croatas-húngaros para arreglar sus relaciones. En noviembre, el Sabor eligió una delegación de doce miembros para discutir las relaciones croata-húngaras en una reunión paritaria a la que los húngaros enviarían una delegación similar. Las bases de discusión para la delegación croata fue el ya conocido Art. 42 del Sabor de 1861. Los húngaros rechazaron todas las propuestas croatas: no reconocían la ruptura de las relaciones de 1848; Rijeka era húngara como también Medjimurje y los asuntos generales del Imperio no los deseaban discutir con los croatas. Lo único que reconocían era la autonomía total en la administración, la justicia, el culto y la instrucción pública de Croacia. Ante tal negativa, los croatas se dirigieron al Emperador y le ofrecieron las contribuciones que les correspondía para el mantenimiento de la Corte Real y reconocían como asuntos comunes los del exterior, militares y financieros; estos últimos sólo en la medida en que atañían a Croacia y en porcentaje proporcional.

Pero la situación general del Imperio cambió después de la derrota austríaca cerca de Sadova en 1866. A pesar de su victoria cerca de Custozza y Vis sobre los italianos, Viena tuvo que buscar un arreglo definitivo con Hungría, ya que durante las guerras mencionadas esta se había asegurado la amistad y ayuda por parte de Prusia. En efecto, eliminadas las fuerzas federalistas en el Imperio encabezadas por el premier Belcredi, el nuevo ministro presidente, el centralista y dualista Beust, preparó con el liberal húngaro Francisco Deak, el Compromiso Austro-Húngaro de 1867. Según el mismo, el Imperio fue realmente dividido en dos partes: en una se aseguraba la preponderancia de los alemanes y en la otra la de los húngaros. Luego sucedió la coronación de Francisco José I; pero sin participación croata, como se ha visto, y la siguiente disolución del Sabor.

El ban croata, popular y amado por el pueblo, tuvo que dimitir y el Emperador nombró su lugarteniente al unionista (magiarón) barón Levin Rauch, con el encargo de definir las relaciones húngaro-croatas. Se sucedieron entonces las medidas más abominables: intimidación, corrupción, anulación de votos, defraudaciones, tras lo cual Rauch obtuvo la mayoría unionista en el Sabor, que eligió a una delegación para definir el nuevo status de relaciones entre Croacia y Hungría. Sin mayores escollos fueron fijadas las bases jurídico-políticas para el Compromiso Croata-Húngaro de 1868, más a pesar de todas las presiones y el carácter unionista de la delegación de Croacia, se reconoció a la misma con su territorio como una nación política aparte. Sus delegados en el parlamento común podían usar el idioma nacional, Hungría trataría de reunir a Dalmacia con la madre patria Croacia y los croatas tendrían autonomía administrativa, en la justicia, el culto y la instrucción pública[1].

Este mismo Sabor unionista rápidamente ratificó el Compromiso, y después de la firma del Rey-emperador, el ban Rauch fue solemnemente instalado (último acto de este carácter en la larga historia de Croacia y de la dignidad de Ban). La mayoría del pueblo croata nunca reconoció la validez del Compromiso. La oposición en el Sabor luchó tenazmente para cambiarlo, pero nada pudo hacer hasta que Rauch no dimitiera el 26 de enero de 1871 por una malversación financiera. En mayo del mismo año fue elegido un nuevo Sabor, donde el Partido Nacional de Strossmayer obtuvo la mayoría. El rey convocó al Sabor, pero después lo postergó tres veces consecutivas.

La mayoría irritada por el proceder arbitrario del Rey, en septiembre del mismo año, hizo conocer una Declaración Pública proclamando como ilegal el Compromiso croata-húngaro, por haber sido estipulado sin la auténtica representación del pueblo y no haber obtenido la posterior aprobación del mismo. También se decía que el ban de Croacia no debía depender del primer ministro húngaro, porque ello tornaba ilusoria la autonomía croata.

En el mismo año, exactamente el 8 de octubre de 1871, el doctor Eugenio Kvaternik, un partidario de A. Starčević, después de varios años de exilio y agitación política por la independencia de Croacia en Italia, Francia y Rusia, intentó un levantamiento. Traicionado, fue muerto por las tropas leales junto con sus principales colaboradores y conspiradores, en la localidad de Rakovica.

Al reunirse el Sabor el 19 de enero de 1872 eligió como presidente a Iván Mažuranić, un hábil político y destacado poeta, el cual comunicó que el Rey había decretado su disolución. El soberano decía entre otras cosas: "La declaración de la mayoría de los diputados nacionales, publicada el 20 de septiembre de 1871, despierta una lamentable convicción que de ese Sabor... no se puede esperar una actuación exitosa". Las siguientes elecciones las ganó otra vez el Partido Nacional de Strossmayer. Pero el vice-ban, el unionista Vakanović, instrumentado por el famoso Levin Rauch y éste por Budapest, invitó al Sabor a 47 virilistas (dignatarios civiles y eclesiásticos, todos dependientes del aparato estatal), quienes tenían el privilegio de participar en el Sabor por su posición social con prescindencia de elecciones, con lo que obtuvo la mayoría el Partido Unionista.

Frente a las insistencias de Budapest, los diputados unionistas y del Partido Nacional se fusionaron (15 de junio de 1872) y eligieron una delegación mitad unionista, mitad nacionales para discutir la revisión del Compromiso de 1868. Al oponerse los húngaros a aceptar lo esencial de la petición croata, el obispo Strossmayer, uno de los diputados que formaban parte de la delegación, abandonó para siempre la Dieta húngara y tampoco volvió a aparecer en el Sabor croata. El resto de la delegación sólo consiguió mejorar un poco la parte del Compromiso, relativa a las finanzas de Croacia, pero nada más.

El Sabor, siempre con la falsa mayoría, en su reunión del 30 de noviembre de 1873 ratificó esta revisión dándole su firma también Francisco José I. Ahora era necesario elegir a un nuevo Ban. El Partido Nacional propuso a Ivan Mažuranić, hombre de partido político, realista, orientado más hacia Viena que a Budapest, quien a pesar de la oposición húngara y de los unionistas el 20 de septiembre de 1873 fue nombrado ban de Croacia, el primero de origen plebeyo. Su actuación político-administrativa quedó bien grabada en la historia de Croacia. Una serie de instituciones culturales, entre ellas la organización definitiva de la Universidad, la reorganización de la instrucción pública en general, la justicia, las leyes de prensa y otras, que dieron al país el aspecto de un Estado moderno, son obras de Mažuranić.

En este mismo período el Partido del Derecho de Starčević alcanza el cenit de su expansión, pero nada puede hacer desde la oposición.

Durante el gobierno de Mažuranić Austria-Hungría ocupó a Bosnia-Herzegovina después de una rebelión de la población en 1875. Con las decisiones del Congreso de Berlín y especialmente con el consentimiento de la delegación turca, Viena ocupó a las dos mencionadas provincias en 1878. La operación estuvo a cargo de dos generales croatas: Filipović y Jovanović, a la cabeza de tropas constituidas en su mayoría por soldados croatas. Reunido el Sabor el 28 de septiembre de 1878 y, consciente de los derechos croatas en cuanto a las dos provincias, pidió la organización de las mismas de modo tal que más tarde pudiesen ser unidas a Croacia. La oposición de Budapest y de Viena fue furibunda. Francisco José contestó al Sabor que "había excedido los límites de su competencia". (En otro capítulo veremos que no había exceso alguno sino un derecho legítimo del pueblo croata).

Ese mismo año tuvo que hacerse una nueva revisión del Compromiso de 1868, como ocurría cada diez años, discusiones que se dilataron durante todo 1879. Mažuranić, en su calidad de ban de Croacia, puso a disposición del Rey su puesto si no se aceptaban las exigencias croatas y no se reunía a los Confines Militares con Croacia. Los húngaros, que no simpatizaban con la política de este ban, aceptaron con alegría el hecho precipitando la aceptación de su renuncia el 21 de febrero de 1880. Desde este momento los húngaros se echaron sobre Croacia. Suspendida la vida constitucional se nombró un comisario militar para el país, mientras el ministro húngaro de finanzas encargó a Antonio David, un húngaro nacido en Croacia, que abriera cursos de enseñanza del idioma húngaro en la capital croata. Este proceder arbitrario motivó una grave escisión en el Partido Nacional. El periodista F. Mrazović con quince diputados más se separó del Partido y proclamó el Partido Nacional Independiente. El diario Obzor, fundado en 1861 por Strossmayer, fue su órgano principal, y destacaba cada vez más la necesidad de la igualdad de Croacia dentro de la monarquía e incluso su plena independencia.

El 15 de julio de 1881 fueron reunidos los Confines Militares con Croacia, lo que dio motivo de gran júbilo en toda la población del país. Pero la alegría no duró mucho. El mencionado ministro húngaro Szapary dio orden a A. David de reemplazar en las oficinas de finanzas las inscripciones croatas por otras húngaro-croatas. La población, herida en su sentir nacional, eliminó por la fuerza dichas inscripciones, a la vez que todos los diputados de Sabor levantaban la voz contra las nuevas medidas del ministerio húngaro por considerarlas una grave lesión al Art. 57 del Compromiso Húngaro-Croata que reconocía en Croacia únicamente el idioma nacional. Al pedir la protección del Emperador, éste se negó por la supuesta ofensa a la autoridad del Estado por parte de los croatas al haber usado la violencia. El ban conde Pejačević, viendo la gravedad de la situación y sin poder impedir el proceder inconstitucional de Budapest y Viena, renunció. El pueblo, en reconocimiento y gratitud, lo llamó "el ban caballero".

El presidente del consejo ministerial húngaro, Koloman Tisza, nombró luego a H. Ramberg comisario militar en Croacia, quien tuvo que reponer dichas inscripciones bilingües en las oficinas de Croacia. Pero ésta y las demás misiones específicas de "pacificación" de Croacia fueron confiadas al nuevo ban Dragutin Khuen-Herdérváry, nombrado el 4 de diciembre de 1883. Era éste un húngaro nacido en Croacia, jurista de profesión, hombre hábil y astuto, a quien se le encomendó pacificar a Croacia.

Apoyándose en la minoría serbia en Croacia, Khuen apeló a la corrupción, a las persecuciones y a los fraudes electorales, con lo que se mantuvo en el poder durante veinte años. Con su terror, la corrupción y la geometría electoral que aumentaba oficialmente el número de los diputados serbios y disminuía aquel de los croatas, "ganaba" todas las elecciones para el Sabor.

Para contrarrestar este proceso de magiarización de Croacia e impedir la división cada vez más profunda entre su población, el Partido del Derecho de Starčević y el Partido Nacional Independiente elaboraron un programa de acción común en 1894. En el mismo se pedía nuevamente la reunificación de todas las provincias de Croacia en un cuerpo político-estatal dentro de la monarquía, por cuyo camino debería prepararse la reorganización de la comunidad danubiana en el sentido trialista, donde Croacia constituiría el tercer factor junto con el binomio austro-húngaro vigente hasta entonces.

No obstante, Khuen continuaba con su política: abría nuevas escuelas húngaras, empleaba en los ferrocarriles solamente a los húngaros, que se negaban a hablar croata con los pasajeros o los echaban del tren cuando se resistían; cambiaba arbitrariamente y por la fuerza los nombres de las localidades, etcétera.

Cuando creyó haber "pacificado" a Croacia, invitó al Emperador Francisco José I a que visitase el país. El 14 de octubre de 1895 llegó el monarca a Zagreb para asistir a la inauguración del nuevo edificio del teatro nacional croata. Para señalar el espíritu de agresión de los políticos húngaros de aquella época, Banffy, el ministro presidente en aquel momento, envió un saco de arena del campo húngaro Rakosy para ser puesta en la estación ferroviaria de la capital croata, y así, al bajar del tren, el Emperador pisó simbólicamente suelo húngaro; o mejor aún, él mismo y los croatas deberían reconocer así la soberanía húngara en Croacia. Pero Khuen, consciente del status de Croacia, al querer sentarse Banffy al lado del Emperador en su carruaje, le dijo: "Excelencia, en el territorio croata yo soy el primero al lado del Rey". A pesar de todo, la mentalidad jurídica del ban croata no pudo pasar por alto la importancia de la situación entre las dos naciones —la croata y la húngara—, lo que hay que reconocer a esa figura despótica que tanto dolor causó a Croacia, país en que nació.

La capital croata estuvo aquel día embanderada con banderas nacionales, pero en los edificios del Estado como también en el palco oficial, ondeaba sólo la bandera húngara. Además, sobre la iglesia serbia, sobre su banco y la administración eclesiástica serbia ondeaban solo banderas de ese país. Fue así que el descontento de la población croata no pudo detenerse más. La juventud universitaria, especialmente los partidarios de A. Starčević, después de una demostración en la plaza principal, quemó la bandera húngara el 16 de octubre de 1895 en presencia del mismo Emperador.

El líder de esa juventud fue Stjepan Radić, un joven e incansable luchador contra la agresión húngara, como lo será dos decenios más tarde contra la opresión serbia, cuando sacrificó su propia vida por los derechos del pueblo croata, víctima del atentado perpetrado por un serbio en el Parlamento de Belgrado en 1928.

Relegada de la Universidad, perseguida, encarcelada y condenada esa juventud tuvo que abandonar a su patria y continuar estudios en el extranjero. La mayoría se dirigió a Praga, donde Tomás Masaryk le inspiraba una nueva filosofía y una moderna orientación política. A diferencia de las ideas de Strossmayer que propugnaba la solidaridad entre los pueblos sureslavos, Masaryk pregonaba la idea de la unidad nacional de los mismos, sobre lo cual volveremos un poco más adelante. Aquí es necesario detenerse ligeramente sobre la época de Khuen.

Su lema político en Croacia fue: divide et impera, divide y reinarás. Tras este objetivo concentró todos sus esfuerzos para ahondar la división entre la población croata católica y la valaca de religión ortodoxa, con lo que favorecía a la minoría valaca ortodoxa en perjuicio de la mayoría católica croata. El instrumento de esta división fue la jerarquía eclesiástica ortodoxa serbia. Por falta cada vez mayor de sacerdotes valacos, griegos o búlgaros entre la población valaca en Croacia, la catequización fue tomada en sus manos por los sacerdotes serbios con sede en la ciudad Srijemski Karlovci, en la Župania croata.

Por ser esta jerarquía fanáticamente serbia, junto con su misión espiritual-religiosa se encargó de serbizar a esa masa humana étnicamente muy mezclada y nacionalmente desorientada. Sus manuales decían: "Yo soy hombre, cristiano y serbio". El impacto no pudo fallar. Khuen, fiel a sus propósitos de dividir la población de Croacia, favorecía esa política, apoyada también desde Belgrado. La división tuvo que alcanzar al Sabor croata, instrumento supremo de la voluntad y la política de Croacia. Mediante la corrupción y las ventajas económicas que otorgaba a los ortodoxos —ahora cada vez más serbios— estos apoyaban la política anticroata del ban de Croacia que el pueblo denominaba como ban serbio. Instituciones económicas, bancarias, escolares y religiosas serbias prosperaban a expensas de Croacia. La euforia de dicha minoría válaco-serbio-ortodoxa alcanzó su cenit al reproducir una hoja serbia —"Srbobran"— que se editaba en Zagreb, un artículo del periódico serbio "El Noticiero Literario Serbio", titulado "Serbios y Croatas" donde declaraba la "guerra a muerte" entre dos pueblos "hasta la exterminación vuestra o nuestra".

Esta política produjo frutos negativos para Croacia, también en el Sabor, instrumento principal de Khuen para "legalizar" su política de opresión y la magiarización del pueblo croata, donde los diputados serbios votaban a favor de esta política. De 460 diputados en cinco períodos, durante el gobierno del ban Khuen, hubo 356 partidarios suyos y 106 de la oposición. De este último total fueron 104 croatas y sólo 2 serbios. La oposición croata alcanzó el 30 por ciento de sus diputados y la serbia sólo algo más del 1. (F. Supilo, "Hrvatska Politika") "El régimen del conde Khuen Héderváry resucitó el nacionalismo serbio en las tierras croatas, y de los 'croatas de religión ortodoxa' de ayer creó a serbios belicosos", dice el historiador croata Josip Horvat. (En Obzor, libro recordatorio, 1860-1935", pág. 17).

Esta política de Khuen y la provocación directa del periódico serbio arriba mencionado, motivaron en 1902 graves desórdenes en toda Croacia. Se produjeron conflictos con la policía y el ejército y los comercios serbios en Zagreb fueron objeto de violencia. En la localidad provincial Zaprešić, en el tiroteo entre los campesinos croatas que quitaron la bandera húngara de la estación ferroviaria, y el ejército, murió un campesino. Toda la prensa europea, incluso la americana, escribía sobre la revolución en Croacia. La precipitación de acontecimientos y la presión de la opinión pública mundial obligaron a Francisco José I a reemplazar a Khuen. El mismo año 1902 este "ban serbio" tuvo que abandonar a Croacia y ocupar el cargo del primer ministro de Hungría, que cada vez más acentuaba su deseo y voluntad de separarse por completo de Austria, lo que Viena trataba de impedir a toda costa.

Los croatas también quisieron mejorar su situación, por lo que algunos políticos croatas de Dalmacia, especialmente el doctor Ante Trumbić, abogado y político de Split, se reunieron en Rijeka con algunos diputados nacionales de oposición de la Croacia propiamente dicha. Después de las discusiones que tu-vieron lugar entre el 11 y el 13 de septiembre de 1905, firmaron una Resolución —Riječka Rezolucija (Resolución de Rijeka)—anunciando su apoyo a los húngaros en el conflicto con Viena, con lo cual creyeron aliviar la situación de Croacia. Los delegados húngaros que oficialmente discutieron el asunto en nombre de Kossuth, principal opositor de Viena, declararon aceptar esa nueva política y prometieron atenerse estrictamente a las disposiciones del Compromiso croata-húngaro de 1868.

Para un mayor respaldo, los mismos políticos croatas se pusieron en contacto con los líderes serbios en Dalmacia, que allí también colaboraron con fuerzas pro-italianas ("talijanaši o unionistas") que se oponían a la reunificación de Dalmacia con Croacia. Dichos líderes de la minoría serbia se reunieron el mismo año de 1905 en Zadar y publicaron la Resolución de Zadar, similar a la croata de Rijeka. Entre ella los políticos serbios prometen su apoyo a los húngaros si estos posibilitan a Croacia vivir más libre y ésta, a su vez, reconoce a los serbios la igualdad nacional con los croatas. Para inaugurar esta política de las dos resoluciones, fue prevista una reunión de los delegados húngaros y croatas para el 19 de febrero de 1906. Pero los húngaros, a último momento, optaron por la colaboración con Viena. Wekerle, centralista, formó un nuevo gobierno húngaro incluyendo a cuatro ministros de la oposición, junto con el mismo Kossuth que fue nombrado ministro de comercio.

Con esta opción o capitulación húngara ante Viena, la política de las dos resoluciones —Rijeka y Zadar— vieron su completo fracaso. La otra, la del dualismo austro-húngaro, continuó la marcha hacia su fin, por entonces desconocido, pero inexorablemente fatal.

Al fracasar así los intentos de una reforma del Imperio, en 1906 se formó la coalición Croata-Serbia, retomando y reanimando la idea yugoslava. Por la parte croata la iniciativa en este sentido llegó de las filas de aquellos jóvenes que en 1895 fueron expulsados de la Universidad con motivo de la quema de la bandera húngara y en ese momento eran políticos e intelectuales afiliados a varios partidos donde se sentía la influencia de las ideas de Masaryk. Por la parte serbia participa el Partido Serbio Independiente, que se mostraba más conciliatorio de lo que se podía suponer teniendo en cuenta la vehemencia del nacionalismo serbio instigado por Khuen.

Esta coalición se mantendrá hasta 1918 como el principal factor político organizado en Croacia. El Partido de Derecho de Starčević venía dividiéndose desde 1895. Una fracción —frankovci— denominada por Josip Frank, judío croata y uno de los más prominentes partidarios de Starčević, se separó del Partido en el que prevaleció la idea serbofila y de la unidad nacional yugoslava y continuó defendiendo el plan de una reorganización de la Doble Monarquía en triunvirato donde Croacia habría hallado su verdadera posición histórica. Pero la historia no se detenía.

El 26 de junio de 1907 renunció el ban croata, conde Pejačević, sucesor de Khuen, por la incompatibilidad de una nueva ley de ferrocarriles con las disposiciones del Compromiso Croata-Húngaro de 1868. El mismo día fue nombrado en su lugar Alejandro Rakodszay, quien anunció un período de liberalización de vida en Croacia. La Coalición, por su parte, le negó la colaboración. Incluso promovió una moción para que se lo acusase de inconstitucional, lo que motivó la disolución del Sabor por parte de Viena y la dimisión de Rakodszay. En su lugar fue nombrado Pablo conde Rauch, hijo del famoso unionista Levin, quien defendió la política del Partido del Derecho denominado "depurado" porque la política de la Coalición era serbofila.

La propaganda de la Coalición hizo imposible la vida del nuevo ban. En las elecciones de 1908, la Coalición obtuvo 56 mandatos, el Partido de Starčević (la fracción arriba mencionada) 24 y Stjepan Radić 3. Por eso la reunión del Sabor fue postergada para un tiempo indeterminado. En esa atmósfera, Aerenthal, ministro de relaciones exteriores de Austria, decidió anexar a Bosnia-Herzegovina. Para tener suficiente motivo, Pablo Rauch, de acuerdo con las instrucciones de Viena y utilizando los informes de un espía serbio de nombre Nastić, inició un proceso por traición contra 53 serbios. La Coalición colaboró íntimamente con la propaganda de Serbia en pro de la destrucción de Austro-Hungría, pero los abogados croatas y serbios defendieron a los acusados que, a pesar de haber sido condenados, inmediatamente fueron puestos en libertad. Algunos de ellos declararon más tarde que la acusación fue verídica y bien fundada.

La anexión de Bosnia-Herzegovina se efectuó el 5 de octubre de 1908. Las dos provincias no fueron unidas a Croacia como lo esperaban los croatas, sino que quedaron como un condominium austro-húngaro. La protesta de Serbia —por cierto sin fundamento— no tuvo consecuencia pues Inglaterra, Francia y Rusia le dieron a entender que, en caso de guerra por ese acto, ellas no podrían darle apoyo. Así la primera guerra mundial fue diferida, pero sistemáticamente preparada en colaboración entre los valacos de Croacia, ahora serbizados, y la misma Serbia.

En 1909 fue promovido otro proceso contra algunos políticos de la Coalición por haber colaborado con Serbia y haber recibido dinero. Friedjung, el historiador austríaco, en "Neue Freie Presse" sugirió ese proceso y de aquí su denominación histórica "El Proceso de Friedjung". Las pruebas con complicados documentos falsos, semi falsos y verdaderos, fueron desbaratadas, por lo cual las contrapartes hicieron un compromiso que obligó a Rauch a la dimisión.

Lo sucedió el doctor Nicolás Tomašić, un noble croata, unionista, que poco antes había publicado un libro científico-histórico titulado Pacta Conventa, donde demostraba a los húngaros que Croacia fue siempre un reino independiente. Tomašić encontró el apoyo de la Coalición, aun cuando la colaboración fue muy difícil, porque los serbios continuaron en la misma política acostumbrada en tiempos de Khuen: ampliar y conservar las conquistas serbias sin consideración alguna por los intereses de Croacia. Para liberarse del jaque de la Coalición, Tomašić; una mentalidad estrictamente jurídica, convocó a elecciones el 28 de octubre de 1910. La Coalición ganó 35 mandatos, Tomašić 18, el Partido de Derecho 15, la fracción del mismo ("Milinovci", por el nombre Mile, un nieto de A. Starčević) 9, Stjepan Radić 9 y Frano Supilo fue elegido fuera de las formaciones partidarias. Tomašić, ateniéndose rigurosamente a la Constitución, dimitió, pero por no habérsele aceptado la dimisión decretó para diciembre de 1911 nuevas elecciones. Tomašić obtuvo 23 mandatos, la Coalición 25, el Partido de Derecho 26 y Radić 8. Entonces, consecuente consigo mismo, Tomašić dimitió irrevocablemente.

A pesar de su orientación unionista (prohúngara) Tomašić hizo muchísimo por su patria. Legó su gran biblioteca privada a la Biblioteca de la Universidad de Zagreb, cuyo edificio hizo agrandar y embellecer; aseguró mayores fondos a la Academia de Ciencias y Artes y obtuvo dos nuevas cátedras en la Universidad croata: la de Literatura croata y la de Historia del Derecho croata.

A Tomašić lo sucedió Slavko Cuvaj, también un noble croata, unionista, pero al no poder obtener la mayoría en el Sabor, éste fue disuelto y Cuvaj nombrado comisario en Croacia. A partir de este momento vuelve a implantarse otra vez un régimen anticonstitucional. El descontento crece. Cuando en 1912 estalla la guerra contra Turquía y cuando en 1913 Serbia, Montenegro, Bulgaria y Grecia obtienen la victoria, las simpatías de muchos en Croacia se vuelcan hacia sus vecinos orientales. La política opresora de Austro-Hungría, cuya expresión y símbolo visible fue el comisario Cuvaj, no cesaba, lo que explica que Cuvaj fuera objeto de un atentado —del que salió ileso— inspirado y organizado por Belgrado.

Cuvaj tuvo que dimitir el 21 de julio de 1913. Para reemplazarlo, fue nombrado comisario Ivan Skerlecz. Mientras tanto la Coalición llegó a un compromiso con el ministro-presidente húngaro Esteban Tisza. Se autorizaba a los empleados croatas en los ferrocarriles a usar su idioma nacional pero, desgraciadamente, los húngaros, apoyados por elementos serbios en la Coalición, decidieron en su Dieta comprar el litoral croata, si era necesario también por la fuerza, lo que constituyó una gravísima lesión a la integridad territorial de Croacia. Stjepan Radić protestó enérgicamente contra esta nueva agresión húngara, pero la Coalición, como mayoría en el Sabor, le anuló el mandato. Frano Supilo, por su parte, organizó una protesta pública en Rijeka, pero nada cambió. En medio de este gran desconcierto interno, donde la Coalición se convirtió en el factor principal, compuesta por un número desproporcionado de diputados serbios y con su líder Svetozar Pribićević, estalló la Primera Guerra Mundial. Gavrilo Princip, un joven serbio de Bosnia croata, representativo de la minoría serbia, junto con sus cómplices, organizados, armados y enviados desde Belgrado, mató al archiduque Francisco Ferdinando y a su esposa.

El 28 de junio de 1914 quedará grabada como una fecha negra en la historia de la humanidad. El atentado de Sarajevo abrió las puertas de un período muy oscuro en Europa y en el mundo que perdura aún. El elemento valaco, que Viena y Budapest favorecieron durante siglos en su lucha contra Croacia, su fiel aliado, un aliado occidental, de repente descubrió su verdadero rostro como enemigo de la Monarquía, del mundo occidental y de sus valores. Pero la principal culpa recae sobre Viena y Budapest. En lugar de reorganizar la comunidad, satisfaciendo sus legítimas exigencias y derechos, las dos capitales, contrariamente a las ideas liberales de la Revolución Francesa, intentaron perpetuar su hegemonía encaminándose hacia la catástrofe de muchos.

 

- - - -

Croacia y su Destino, Studia Croatica – Instituto de Cultura Croata, Buenos Aires, © 1977, 2010

 

 



[1] De acuerdo con lo dicho al principio de este capítulo, las ilusiones croatas con respecto a la eventual protección por parte de su Rey ante las insistencias hegemonistas húngaras, las deshechó él mismo. Este juego continuó sin pausa en la época moderna considerada como democrática y de liberación de los pueblos, tendiente a dividir, asimilar y a borrar a Croacia que tantos sacrificios aportó en aras comunes en aquella comunidad feudal y cristiana. El bien, una vez más, fue premiado con el mal.