LOS HABSBURGO (1527-1918)

Los siglos XV y XVI son los peores en la historia de Croacia hasta ese entonces. A pesar de la igualdad jurídica de Croacia con Hungría, fijada en Pacta Conventa, el hecho de que el centro del poder estuviera en Hungría empezó a influir —via facti— negativamente en la vida del pueblo croata. Como hemos visto, por falta de una adecuada defensa desde el centro de la comunidad, Dalmacia, cuna de la vida política y cultural de Croacia, pasó en 1409 a poder de Venecia. A este mal pronto sucedió otro, quizás más grave que el anterior. En 1463 los turcos conquistaron a Bosnia y en 1483 a Herzegovina. Desde aquel momento Croacia quedó a merced de la agresión otomana. Así, en 1522, Husref, bey de Bosnia, sometió a la ciudad de Knin (Dalmacia), ex capital croata, y luego a Skradin, sobre el río Krka. A Croacia le quedaba solamente la fortaleza de Klis, cerca de Split, defendida por el héroe nacional Petar Kružić junto con los prófugos de las tierras ya ocupadas por los turcos.

Hacia 1526 Croacia había perdido toda su parte suroriental debido a las conquistas otomanas, a raíz de lo cual la nobleza y la población libre se retiraron al norte del país. El antiguo centro adriático de Croacia se trasladó hasta allí, precisamente entre los ríos Kupa y Una. La ciudad de Bihać (hoy en Bosnia) se convirtió en la nueva capital de los croatas quienes organizaron una nueva línea de defensa contra las invasiones turcas.

En condiciones generales muy desfavorables, llegó la derrota de Mohač (agosto de 1526). Con la muerte de Ludovico II durante la lucha, quedó vacante el trono húngaro-croata como así también el de Bohemia (checos). Bohemia eligió a Ferdinando I Habsburgo, mientras que la mayoría de la nobleza húngara optó por Juan Zapolia, proveniente de una familia croata magiarizada, mientras solo una pequeña parte de la nobleza apoyó a Ferdinando. Al principio los croatas rechazaron tanto a Ferdinando como a Zapolia, circunstancia que fue bien aprovechada por el sultán Solimán II. Al enterarse de la gravedad de la situación interna de los pueblos de aquella comunidad cristiana, el conquistador turco ofreció a los croatas la autonomía y la liberación durante diez años de todas las contribuciones públicas, si reconocían la soberanía turca[1].

Esta oferta fue rechazada por los croatas, que prefirieron permanecer en el seno del mundo cristiano y conservar intacta la soberanía —por lo menos jurídica y políticamente— de su patria. Por la misma razón rechazaron también la invitación de Ferdinando I para que lo reconocieran como a su rey. Este invocaba varios contratos particulares de sus antecesores con los reyes húngaro-croatas de la dinastía Jagelo, considerados por los croatas sin ningún valor pues habían sido firmados sin la intervención y la soberana aprobación del Sabor.

Por idénticos motivos no aceptaron a Zapolia, quien invocaba el hecho de haber sido coronado con la corona de San Esteban, primer rey húngaro. Conscientes de su individualidad nacional, los croatas no quisieron dejar pasar aquella oportunidad sin reafirmar su independencia política. Los contratos dinásticos o las decisiones unilaterales húngaras no debían afectar la soberanía de Croacia. Sin la intervención y la aprobación por parte del Sabor, nada ni nadie podía obligar a los croatas. No obstante, y teniendo en cuenta el grave peligro otomano, los representantes de Croacia eligieron por derecho propio a Ferdinando I. Croacia más que nunca necesitaba en aquel momento alianzas. Los Habsburgo estaban en el cenit de su poder y prestigio en el mundo cristiano. Reunida, pues, la nobleza croata en la víspera del año 1527 en el Sabor, efectuado en la ciudad de Cetin, eligió a Ferdinando I. Estaban allí también delegados de Ferdinando que firmaron el Diploma Inaugural del mismo, que decía: "El rey se obliga a mantener en Croacia mil soldados de caballería y doscientos infantes.

Ochocientos de los primeros estarán distribuidos en las ciudades, mientras que el resto quedará bajo el mando del Capitán real de Croacia. Además, el rey mantendrá en estado de alerta y preparación una fuerza necesaria, estacionada en la vecina Stiria para poder socorrer a los croatas en momentos críticos. El rey construirá un nuevo castillo y reparará los ya existentes y las fortificaciones en Croacia. Al final del Diploma se confirman libertades, derechos y leyes del Reino de Croacia. La firma del nuevo rey figura como Ferdinando Dei Gratia Bohemiae et Croatiae rex (Por la gracia divina rey de Bohemia y Croacia). A pesar de esto, una parte de la nobleza croata, al igual que la húngara, se decidió por Juan Zapolia.

El conflicto entre estas dos facciones degeneró en guerra civil, de la que se aprovechó el comando turco en Bosnia para invadir una vez más el resto de Croacia. Ferdinando no envió a los croatas la ayuda solemnemente prometida, por lo cual el Sabor, reunido nuevamente el 28 de abril de 1527, le remitió este mensaje: "Que sepa su Majestad que no es posible hallar escrito de que algún rey haya ocupado a Croacia por la fuerza, porque al morir el último rey de feliz memoria, Zvonimir, nos hemos unido voluntariamente a la santa corona del reino húngaro y luego a la de su Majestad"[2].

Ferdinando no contestó porque estaba en lucha con Zapolia. Por fin consiguió derrotarlo el 27 de septiembre de 1527 para coronarse también como rey de Hungría el 3 de octubre del mismo año. En vista del peligro común de los turcos, los adversarios de Ferdinando y sus partidarios se conciliaron en el Sabor, en 1529, en la localidad Novi Dvor. "... ad talem pacis et concordiae deuenimus unionem, se decía en las actas del Sabor, ("llegamos a tales términos de paz y concordia").

Solimán II, mientras tanto, llevó tres empresas bélicas contra Viena. Su segunda intentona fue impedida por el héroe croata Nicolás Jurišić en la ciudad de Kiseg (1532). No obstante, Croacia perdió en esta oportunidad la parte central de su provincia Eslavonia. La columna vertebral de la defensa interna de Croacia fue su nobleza, en torno de la cual el pueblo croata se agrupaba para defenderse contra una fuerza abrumadora. Dentro de esta nobleza se destacaba la familia Zrinski, poderosa familia feudal originaria, como hemos visto, de la ciudad Bribir, en Dalmacia. En la lucha desigual con el rey Ludovico I, los condes de Bribir tuvieron que abandonar su sede y recibieron como nueva posesión la localidad de Zrinj. De allí su nuevo apellido: Zrinski. Nikola Zrinski, miembro de esta familia, era el ban de Croacia (1542-1566). Al renunciar a dicha dignidad, fue nombrado capitán para la Hungría sudoriental, con sede en la ciudad de Siget. Allí cayó heroicamente, junto con sus 2.500 soldados croatas, luchando durante varios meses contra el enorme ejército de Solimán, quien también murió bajo los muros de Siget sin poder conseguir su propósito: conquistar a Viena. Zrinski fue considerado desde entonces en toda Europa como el "Leónidas cristiano". (En tiempos modernos su heroica muerte inspiró a muchos poetas croatas. La opera "Zrinski", del compositor Juan Zajc, sigue siendo la más popular en Croacia hasta el día de hoy).

No obstante estos servicios a la comunidad cristiana, el rey Ferdinando I inauguró la política de centralización y de germanización en perjuicio de la soberanía de Croacia, a cuyo fin organizó el Consejo de Guerra (Hofkriegsrath), la Cancillería de la Corte Real (Hofskanzlei) y la Tesorería Real (Hofskammer), introduciendo el alemán como idioma oficial en la administración de la comunidad. Así empezó a brotar la semilla de futuros conflictos entre el rey de la casa Habsburgo y la nobleza croata y húngara, causa principal de la posterior disolución de aquella comunidad.

El sucesor de Ferdinando I fue su hijo, Maximiliano II (1564-1576), quien continuó la política de su padre; mientras los turcos conquistaban ciudad tras ciudad, región tras región de Croacia.

Cabe señalar que los tres banos de Croacia de aquella época (Erdedi Bakač, Francisco Frankopan y Juraj Drašković) se destacaron por su valentía en la defensa del país. El Sabor del año 1572 dice al respecto: "... conservaron las fronteras del reino intactas y durante su gobernación no fue cedida ni una sola fortaleza o castillo. Al contrario, todo lo mantuvieron en el mejor orden posible"[3].

Las interminables guerras contra los turcos y la presión interna y exterior sobre Croacia provocaron un grave descontento social. Los señores feudales, responsables de la integridad y la defensa de la comunidad, exigían cada vez más de sus súbditos campesinos.

Cuando Maximiliano II ordenó el aumento de las contribuciones y la nobleza procedió a recaudarlas con más rigor, especialmente el señor feudal Francisco Tahy, estalló en 1573 la rebelión campesina, cuyo centro fueron las localidades Susedgrad, cerca de Zagreb, y Stubica.

El lema de los rebeldes fue: "por las antiguas justicias", es decir, todos los campesinos deberían ser libres y todos los croatas iguales; todos deberían pagar contribuciones públicas sin excepción y estar obligados a defender con armas a la patria, mientras el pueblo debería libremente elegir a sus representantes políticos y administrativos. Estas exigencias parecían a los feudales como demasiado avanzadas para aquella época. Por eso, con un ejército mejor equipado y adiestrado, después de una serie de luchas muy sangrientas, derrotaron a los campesinos. El líder de la rebelión, Matías Gubec, fue condenado a muerte, "coronado" con una corona ardiente y murió entre tremendos suplicios, mientras la mayoría de sus colaboradores más destacados fueron decapitados. La rebelión trajo un grave debilitamiento biofísico, defensivo y político-social de Croacia.

Durante el reinado de Rodolfo (1576-1608), hijo de Maximiliano, la avanzada turca alcanzó su cenit. Para salvar los restos de Croacia, Rodolfo confió el 25 de febrero de 1578 a su tío Carlos la defensa, subordinando a él todos los comandantes militares en las regiones lindantes con las tierras ocupadas por los turcos. Incluso en los asuntos militares el mismo ban de Croacia tuvo que acatar sus decisiones.

Esta fecha se considera como el comienzo de la organización de los confines militares, un nuevo fenómeno en la vida histórica de Croacia que tuvo doble filo. Su base visible e incipiente fue la edificación de la fortificación (más tarde ciudad) de Karlovac (Carlostadium) en la confluencia de los tíos Korana y Mrežnica en el río Sava. Desde Confines Militares se contribuía a la defensa del país contra los turcos, pero más tarde fue un elemento peligroso para la ulterior recuperación, desarrollo y unificación de Croacia, cuando el Imperio turco entraba en su ocaso y la moderna idea de la nacionalidad venía afirmándose.

Los croatas no aceptaron silenciosamente esta decisión de Viena. A pesar de que Ferdinando I tomó algunas localidades croatas bajo su jurisdicción militar, el ban croata fue el comandante de todas las unidades militares dentro de Croacia.

Para defender este derecho contra la nueva medida del rey, los croatas, en el Sabor efectuado en Zagreb en 1578, aceptaron la nueva situación, pero agregando: "El ilustrísimo archiduque Carlos debe cuidar la colaboración con nuestro señor ban de Croacia, de manera tal que nada sucediese contrario o incompatible con la libertad del Reino..., porque, por cierto, nuestro señor ban no se someterá a otro capitán contra la dignidad de ban y contra la libertad nacional"[4].

Para contrarrestar las medidas de Viena, los turcos armaron a Pašaluk, Bajalato de Bosnia (1580), uniendo a todos los sandyacatos en las tierras croatas y subordinándolos a aquél. El nuevo jefe del Bajalato de Bosnia fue Hasan-bajá Predojević, belicoso y dinámico, quien conquistó a Bihać en 1592, considerada en aquel momento como la capital de Croacia. Además, durante los dos años siguientes sometió a fuego a veintidos localidades croatas y llevó en cautiverio a más de 35.000 personas. En 1593 atacó la ciudad de Sisak con un ejército de 20.000 soldados de Bosnia. La ciudad, construida por los canónigos de Zagreb, fue bien fortificada y defendida por los soldados croatas.

Con la ayuda del ban croata Tomás Erdedi y de las tropas austríacas estacionadas en Estiria, "los croatas derrotaron a Predojević (1593) quien murió ahogado en el río, mientras la flor de la nobleza musulmana croata de Bosnia también corría igual suerte. Se trata, en efecto, de una trágica revancha por la derrota de la nobleza católica croata en la batalla de Krbava, del año 1494, como hemos visto. Después de esta derrota turca, Croacia pasa lentamente a la contraofensiva y a la recuperación de sus territorios étnicos e históricos perdidos. Este proceso, gracias a los graves inconvenientes gestados en aquellos tiempos, dura todavía hoy. Fue éste el último momento de esperanza, cuando todo parecía perdido para el pueblo croata. El territorio de Croacia había alcanzado un tamaño tan reducido que el Sabor se lamentaba diariamente sobre "Reliquiae reliquiarum olim inclyti regni Croatiae" ("los restos de los restos del reino de Croacia en su tiempo glorioso").

Durante el reinado de Mathias II (1608-1619), hermano de Maximiliano, estalló un conflicto entre Venecia y Uskoci. Se trata de refugiados cristianos —mayormente croatas— de la Bosnia ocupada por los turcos. Su sede fue primero la fortaleza de Klis, y después de su caída en manos turcas (1537) la ciudad de Senj, de donde emprendían guerrillas y pillajes en los territorios ocupados por los turcos. Venecia, cuando estaba en guerra con ellos, prestaba su ayuda a los turcos. Pero al terminar el conflicto, los Uskoci atacaron a Venecia por ser "aliada" de los "infieles".

De esta manera provocaron el conflicto entre Venecia y Austria, siendo los Uskoci ciudadanos austríacos. El conflicto duró desde 1615 hasta 1617. A instancias de España y Francia se firmó la paz en Madrid y los Uskoci tuvieron que abandonar la ciudad de Senj y trasladarse al interior de Croacia.

En 1608, durante el reinado de Mathias II, los croatas consiguieron ciertos privilegios inspirados en la política religiosa al haberse prohibido a los protestantes la adquisición de tierras en Croacia. El motivo de dicha política no fue ni la intolerancia religiosa ni la discriminación, sino la necesidad imperiosa de protegerse contra la invasión de los protestantes húngaros quienes llegaban a Croacia, compraban tierras y se quedaban para siempre, convirtiéndose en un grave peligro para la integridad étnica y territorial croata.

 

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Croacia y su Destino, Studia Croatica – Instituto de Cultura Croata, Buenos Aires, © 1977, 2010

 

 



[1] "Imperator Turcorum anno preterito oratores suuos ad nos miserat et destinauerat, rogans nos, ut se sibi subiceremus nobis promittens, ut unicuique nostrorum suam hereditatem redderet et restitueret, nosque in postra fide et libertare ac consuetudine conservaret.. iobagiones quoque nosotros veque decem annos ab omni dacia libertaret" ("El emperador turco mandó el año pasado a sus delegados, solicitando que nos sometamos a su soberanía y prometiéndonos, a su vez, restituirnos todos nuestros bienes hereditarios, asegurarnos la libertad de la fe y de nuestras costumbres... además nos liberaría durante diez años de todas las contribuciones"), así dice el Sabor croata, efectuado en la ciudad Cetin, en una carta dirigida al rey Ferdinando I fechada el 29 de abril de 1527. Ver: F. Šišić: Hrvatski Saborski Spisi, Acta del Sabor Croata, Zagreb 1912, 100, nr. 66.

[2] "Nouerit maiestas vestra, quod inveniri non potest, vt nullus dominus potencia mediante Croaciam occupasset, nisi post discessum nostri quodam vltimi regis Zvonymir dicti felices recordaciones, libero arbitrio se coadiunximus circa sacram coronam Hungriae, et post hoc, nunc, erga maiestatem vestram". Ver F. Šišić: op. cit., 99.

[3] F. Šišić: op. cit., p. 279.

[4] Archidux Carous eam cum domino bano Croatiae et Sclavoniae intelligentiam habeat, ne quid sequatur inconveniens et Ilbertati regni contrarium... cum pro certo dominus banus noster alio cuivis capitano contra authoritatem banalem et nostram perpetuam libertatem... non subirit". F. Šišić: op. cit., N (1917), 10.