ORIENTACIÓN CULTURAL Y POLÍTICA OCCIDENTAL DE CROACIA

El pueblo croata, gracias a sus particulares condiciones geopolíticas y culturales, formó, como hemos visto, su nueva faz nacional dentro del mundo de la cultura occidental. Ni bien los croatas llegaron a su patria de hoy llamados por el emperador bizantino Heraclio o, después de un contrato concluido con él, se instalaron al occidente del río Drina, línea divisoria del Imperio Romano en sus dos partes principales, la oriental y la occidental respectivamente. En la zona marítima de esta última parte existía y perduró mucho tiempo una serie de ciudades romanas que transmitían al pueblo croata que los rodeaba sus propios elementos, asimilando a su vez los de los croatas. De esta síntesis surgió la nueva fisonomía cultural y política de los mismos.

En este sentido la religión desempeñó un papel decisivo. Obispos y sacerdotes romanos bautizaron a los croatas, desde cuyo momento los croatas permanecieron fieles a Roma, incluso cuando los obispos romanos de Dalmacia optaron por Focio y la orientación bizantina. Sólo en 878-79, durante el gobierno del duque croata Zdeslav, protegido de Bizancio, los croatas abrazaron la misma orientación y reconocieron la primacía bizantina en cuestiones religiosas.

Los sacerdotes latinos, de acuerdo con las disposiciones eclesiásticas, desde un principio tuvieron que aprender el idioma croata para poder leer y predicar al pueblo el Evangelio traducido parcialmente al croata. Más tarde, al instalarse en Croacia la antigua liturgia eslava y glagolita (siglo IX), los sacerdotes croatas empezaron a crear la primera literatura nacional ateniéndose a la Vulgata (traducción de la Biblia del griego al latín por San Jerónimo), a la liturgia occidental y traduciendo a su propio idioma hagiografías occidentales.

La vida social y estatal se desarrollaba dentro del marco de las concepciones y costumbres occidentales. Croacia, en este sentido, estaba bajo la influencia del Imperio franco y de su corte. También la artesanía y la actividad económica en general recibieron el impulso y las formas occidentales. Los benedictinos, maestros comunes de la cultura occidental, fueron pioneros y maestros también en Croacia. Sacerdotes o monjes orientales nunca actuaron dentro del pueblo croata. Si bien los gobernantes croatas tenían relaciones amistosas con Bizancio, sus masas populares, nunca sintieron influencia alguna del mismo. Además, el latín fue el idioma oficial del reino de Croacia desde los primeros siglos de su vida político-cultural y hasta 1847. Los documentos históricos y las Actas del Sabor (Dieta) de Croacia durante siglos fueron escritos en latín, costumbre general del mundo occidental. De esta manera los croatas desde el primer momento de su llegada a las orillas del Adriático entraron en la órbita geopolítica y cultural del mundo occidental.

 

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Croacia y su Destino, Studia Croatica – Instituto de Cultura Croata, Buenos Aires, © 1977, 2010