PRIMER DOCUMENTO NACIONAL CON EL NOMBRE CROATA

"Yo... Trpimir, duque de los croatas... en todo el reino de los croatas... (Ego... Terpimirus, dux Croatorum... per totum regnum Croatorum), así reza un documento de donación extendido por este soberano croata en el año 852. Además, en el mismo expresa: "Sanctae salonitanae ecclesiae... quae est metropolis ad ripam Danubii et poene per totum Regnum Chroatorum": ("De la santa Iglesia salonitana... que es la metrópoli hasta la orilla del río Danubio y casi para todo el reino de los croatas"). La trascendental importancia de este documento, además de ser el primero de esta índole histórico-nacional, estriba en lo siguiente: la metrópoli de Split abarca desde el siglo VII hasta la fundación de la metrópoli de Dubrovnik (en 997/8) y de la diócesis de Zagreb (1094) las tierras desde el río Rasa, en Istria, hasta los ríos Drava y Danubio al norte, y hasta el río Drina y la ciudad de Budva, en el oriente. De acuerdo con este documento, cuyo texto en latín se ha conservado hasta hoy, el Estado croata en aquel entonces era más grande que la diócesis de Split, porque el documento dice que esta diócesis es la metrópoli "poene per totum regnum Chroatorum" ("La metrópoli para casi todo el reino de los croatas"); es decir, que ese reino era más grande que aquella diócesis, abarcando en efecto también a Dioclea, que no pertenecía a la jurisdicción de Split. Esta es la confirmación indirecta de que aquella región también pertenecía al Estado croata, región que conocemos como Croacia Rubra y que abarca al actual Montenegro y a una parte de Albania.

Este mismo jefe croata llamó a Croacia a los benedictinos, pioneros de la instrucción y la cultura del mundo occidental. Así, una vez más el pueblo croata se incorpora profundamente y desde el principio a la comunidad de los pueblos de la civilización occidental.

El sucesor de Trpimir fue el duque Domagoj (863-878). En la disputa que sostuviera con los hijos de Mislav, quienes quisieron introducir el principio de sucesión por primogenitura (principio adoptado en el imperio franco), el Sabor o la Dieta general decidió en favor de Domagoj. Esta lucha fue aprovechada por Venecia para atacar a Croacia. Domagoj, después de solicitar una tregua a fin de recuperarse, infligió duras derrotas a Venecia y recuperó el territorio perdido anteriormente. Johannes Diaconus, en Cronicon Venetum, lo llama pessimus dux de los croatas por su audacia y sus éxitos guerreros. En este período se produjo también el cisma en la Iglesia. A Focio, representante de Bizancio, se unieron los obispos de Dalmacia[1], mientras que los croatas permanecieron fieles a Roma. Como agradecimiento, el Papa Nicolás I (867) fundó un obispado en la ciudad de Nin como sede del "obispo croata", que desempeñó un papel importantísimo en la vida del pueblo.

Al morir Domagoj el poder del país lo asumieron sus hijos. Pero Zdeslav, hijo de Trpimir, refugiado en Bizancio y ayudado por éste, regresó a la patria invocando el principio de señorío. El Sabor lo reconoció, pero el nuevo jefe desterró a los hijos de Domagoj, prohibió la elección del obispo croata en Nin y subordinó a toda Croacia al arzobispo de Split, reconociendo la primacía eclesiástica de Bizancio. Los opositores, sin embargo, llamaron a los hijos de Domagoj, y Branimir (879-892), el mayor de ellos, fue proclamado por el Sabor como dux Croatorum. Al eliminar a Zdeslav suspendió las relaciones con Bizancio, y no las reanudó con el Imperio occidental: Ordenó la elección de Teodosio como nuevo "obispo croata", en Nin, sin reconciliarse con los obispos cismáticos de Dalmacia. Así Croacia se convirtió en un Estado completamente soberano. El Papa Juan VIII (872-882), al recibir la noticia, el 21 de mayo de 879 celebró misa solemne y "levantó sobre el santo altar del beato Pedro apóstol las manos y bendijo a Branimir, y a su pueblo, a todas sus tierras..." (Inter sacra missarum sollemnia super sacrum altare beati Petri apostoli celebrantes elevatis sursum manibus benediximus Tibi et omni populo tuo omnique terrae tuae), según reza el mencionado documento eclesiástico en la carta dirigida a Branimir en aquella oportunidad.

Resumiendo lo dicho, Croacia fortaleció en aquel tiempo su posición, tanto que C. Porfirogéneta manifiesta al respecto: "...Y desde entonces... todas las ciudades pagan un tributo a los eslavos, es decir, la ciudad de Split 200 monedas de oro, Trogir 100, Zadar 110, Osor 100, Rab 100 y Krk 100, un total de 710 monedas de oro, sin contar el vino y otras contribuciones que superan el importe en monedas" para asegurar el usufructo de las tierras y suburbios de las ciudades e islas mencionadas, como así también la libre navegación por el Adriático. Por ese entonces llegaron también a Croacia los discípulos de los santos hermanos Cirilo y Metodio, quienes trajeron el culto divino en idioma eslavo escrito en el alfabeto glagolítico, sumamente importante en el desarrollo posterior de la vida del pueblo croata.

Mutimir (892-910), el tercer hijo de Trpimir, sucedió a Branimir. En un documento del 23 de septiembre de 892 confirma la donación de su padre en favor de la diócesis de Split y dice: "Placuit mihi Muncimiro, divino munere iuvatus Croatorum dux, residente paterno solio, divino spiramine, communi consilio cum meis cunctis fidelibus et primatis populi..." ("Con placer, ayudado por la gracia divina, como duque de los croatas, residente en el suelo paterno, en el consejo común de todos mis fieles y lideres del pueblo..."). El documento enumera también a los dignatarios presentes, lo que refleja la costumbre de las cortes de los francos.

En la Croacia panónica, durante el gobierno de Branimir y Mutimir, fue jefe el duque Braslav (880-900). Si bien reconocía la soberanía de ambos, se encontraba bastante distanciado de la Croacia marítima. Al penetrar los húngaros en aquella zona, Braslav murió en una batalla y la Croacia panónica regresó para unirse firmemente con la Croacia marítima.

El primer rey croata, Tomislav (910-929), fue hijo y sucesor de Mutimir, de quien heredó un Estado bien organizado. No obstante, tuvo que resolver muchos problemas por cuenta propia. Tomislav no careció de talento. Era joven, corpulento y de dotes intelectuales superiores. La primera dificultad que tuvo fue con los húngaros, pero sus luchas con ellos terminaron exitosamente. El sacerdote de Duclia, en su Cronica, escribe: "Regnante Thomislavo Ungarinorum rex nomine Attila promovit exercitum, ut debellaret eum. Rex autem Thomislavus, fortis iuvenis et robustus bellator, plurima bella cum eo comisit et semper eum in fugam convertit": ("Durante el reino de Tomislav, el rey de los húngaros, de nombre Atila, levantó el ejército para hacerle la guerra. Pero Tomislav, un joven robusto y fuerte guerrero, peleó con él muchas veces obligándolo cada vez a la fuga").

Tomislav aseguró a Croacia también en la frontera con el Adriático. Cuando los búlgaros en 922 asediaron por segunda vez a Constantinopla, el emperador Romano Lacapeno decidió, por razones diplomáticas, distinguir a Tomislav con las insignias de rey y confiarle la administración de Thema Dalmatiae, las ciudades de Zadar, Trogir, Split y Dubrovnik, así como también las islas Cres, Rab, Losinj y Pag, lo que se consideraba de posesión bizantina y llevaba el nombre de Dalmacia. Tomislav se coronó en 923 ó 925, asunto que todavía está en discusión entre los historiadores. Para legalizar esta nueva situación y ligar Dalmacia con lazos más firmes a Croacia, Tomislav, de común acuerdo con el arzobispo de Split, solicitó de Roma la convocatoria del sínodo diocesano en Split. El Papa Juan X, al aceptar la idea, envió como delegados a dos obispos con una carta dirigida a Tomislav, en la que le decía: "Joannes episcopus, servus servorum Dei, dilecto filio Tomislao, regi Croatorum, et Michaelo, excelentissimo duci Chulmorum...", "Juan obispo, siervo de los siervos de Dios, al amado hijo Tomislao, rey de los croatas, y a Miguel, excelentísimo duque de los de Zahumlje...". La carta fue fechada en el año 924, lo que significaría que Tomislav era rey ya entonces. En el sínodo, que se efectuó en 925, fueron arreglados muchos problemas de índole religiosa. Prohibió el uso del idioma eslavo en la misa, excepto en casos de emergencia tales como la falta de sacerdotes con conocimientos de latín y se trató la reorganización de la administración eclesiástica en Croacia. En 929 se efectuó otro sínodo regional en Split. El delegado del Papa fue el obispo Madalbert, que regresaba en aquel año de Bulgaria. El problema del idioma no fue discutido, pero se suprimió el "obispado croata" en Nin, centro de la liturgia croata. Su obispo Gregorio (inmortalizado en un monumento de Meštrović, erigido en Split, siglo XX) optó por instalar su nueva sede en Skradin, localidad que eligió entre varias que le fueron ofrecidas después de la supresión de aquella en Nin.

A pesar de las cordiales relaciones búlgaro-croatas, Simeón el Grande de Bulgaria, preparando su solemne coronación como emperador de los búlgaros y los griegos y para agrandar su reino ante acontecimiento de tanta importancia, atacó a Croacia. Constantino Porfirogéneta escribe al respecto: "En aquel tiempo los búlgaros entraron a Croacia, encabezados por Algobotur, el comandante, para hacerles la guerra, pero allí fueron derrotados por los croatas"[2]. Al asegurar a Croacia también en sus fronteras orientales, Tomislav elevó el reino al cenit de su poder.

Durante los desórdenes dinásticos provocados por los hijos de Krešimir I (935-944), quien sucedió a Trpimir (929-935), hermano menor del rey Tomislav, el župan serbio Časlav penetró en Croacia y ocupó su parte oriental, la Herzegovina de hoy, Bosnia y algunas regiones de la Croacia Blanca. Poco más tarde, Krešimir liberó a Bosnia y Predimir, su cogobemador inmediato en Herzegovina, liberó a ésta.

De acuerdo con el testimonio de C. Porfirogéneta el rey Krešimir pudo realizar esta empresa porque "la Croacia cristiana tiene 60.000 hombres de caballería, unos 100.000 de infantería como también 80 barcos grandes y 100 pequeños. Los primeros tienen cada uno a 40 hombres y los segundos 10 cada uno". El sacerdote de Duclia dice: "Predimirus autem... cepit Croatiam Rubeam... Cresimirus autem praedaverunt Uscople et Luca et Pleva deinde Cresimirus cepit totam Bosnam". ("Predimiro pues... liberó a la Croacia rubra... Krešimir por su parte a Uscople y Luca y Plevlje... luego Krešimir reconquista a Bosnia entera"). Esteban Držislav (969-995), hijo de Krešimir II, fue, gracias al grave conflicto bizantino-búlgaro y a la victoria de estos últimos, favorecido por Bizancio. Recibió de allí las insignias de rey y fue nombrado patricio bizantino. Obtuvo también el Thema Dalmatiae en su soberana posesión. Thomas Achidiaconus, en Historia Salonitana, expresa: "Desde este Držislav, sus sucesores se denominan reyes de Dalmacia y Croacia. Recibían pues las insignias de la dignidad [real] de manos de los emperadores constantinopolitanos y se nominaban sus eparcas o patricios. Les pertenecía el dominio del reino de Dalmacia y Croacia de acuerdo con la sucesión original de sus padres y abuelos"[3].

Los hijos de Držislav, por rivalidades y luchas internas, debilitaron a Croacia, lo que aprovechó Venecia para negarse a pagar a Croacia las ya conocidas contribuciones por la libre navegación y usufructo de las tierras en suburbios de las ciudades de Thema Dalmatiae. Uno de ellos, Krešimir III (997-1030), vio la ocupación de la Croacia Rubra y de Bosnia por el emperador bizantino Basilio II. Al penetrar también en Croacia Blanca, Krešimir y su hermano Goislav le salieron al encuentro, le entregaron regalos y recibieron los ofrecidos por él. No obstante, el Emperador tomó la Dalmacia bizantina (Thema Dalmatiae) bajo su administración al rebelarse los venecianos contra el duque Orseolo, protegido del Emperador.

A Krešimir III le sucedió su hijo Stjepan I (1030-1056). En esa época se rebeló Dobroslav, inmediato gobernador de Duclia, la parte sudoriental de Croacia, contra la ocupación bizantina. Su primer intento de rebelión fracasó, pero no así el segundo apoyado por el rey Stjepan, que tuvo éxito y permitió la expulsión de los bizantinos de aquella región de Croacia. Dobroslav reconoció la soberanía de Stjepan, por lo cual los obispos de esta región se unieron a la diócesis de Split y la metrópoli de Dubrovnik fue suprimida. El emperador Miguel IV (1031-1041) entregó nuevamente al rey croata la Thema Dalmatiae, o sea, la Dalmacia. Fue restaurado también el "obispado croata" en la ciudad de Nin.

Krešimir IV (1056-1076), hijo y sucesor de Stjepan I, es uno de los grandes reyes croatas de sangre nacional. Con su inteligencia y capacidad diplomática reincorporó sin hacer guerras todas las partes de Croacia que le pertenecían durante el reinado del rey Tomislav.

El Imperio bizantino (Teodoro, 1054-1056, y Miguel VI) le reconoció la soberanía sobre la Dalmacia bizantina. Así recuperó también Croacia la ciudad de Zadar, ocupada en 1054 por Venecia. Gracias a todo esto, Krešimir pudo llamarse con orgullo: "Ego... Cresimir... rex Dalmatiae Chroatiaeque..." ("Yo Kresimir... rey de Dalmacia y Croacia...") El papa Alejandro II lo llama en 1063 "rex Dalmatiarum"; lo que los historiadores interpretan como rey de las tierras situadas entre el río Rasa, en Istria, y el río Drim, en la Albania de hoy.

Este rey fundó también obispados en Biograd, junto al mar, y en Vrhobosna (Bosnia) alrededor del año 1060 y en Trogir en 1063. Levantó también varios monasterios y ayudó a los ya existentes. Es famosa la carta de donación que Krešimir extendió en 1069 en favor del monasterio de San Crisóstomo en Zadar. "Ego Cresimirus, divina gratia largiente Chroatiae atque Dalmatiae iura gubernans... in nostro nonensi cenaculo residens una cum nostris iupanis, comitibus atque banis... quia Deus omnipotens terra marique nostrum prolongavit regnum decrevimus... nostram propiam insulam in nostro dalmatico marsitam... donan, ut eam habeat et possideat in eternum"... ("Yo Krešimir, gobernando por gracia divina durante un largo tiempo los destinos de Croacia y Dalmacia... residiendo en nuestro cenáculo de Nin junto con nuestros župan, comitiva y los ban... habiendo Dios omnipotente aumentado a nuestro reino tanto en el mar como en la tierra decidimos... nuestra propia isla que se halla en nuestro mar dálmata donar... para que la tenga y posea para siempre..."). El lugar donde fue efectuada la donación con el correspondiente documento, es la ciudad de Nin, una de las residencias de los reyes croatas. Krešimir fundó también la ciudad de Šibenik considerada como la ciudad croata por excelencia entre las de Dalmacia fundadas por los bizantinos. Para asegurar la sucesión normal en el trono, Krešimir, sin hijos propios, hizo un convenio con Zvonimir, ban de la Croacia panónica, descendiente de la dinastía Trpimirović, según el cual, en caso de morir Krešimir, aquél subiría al trono de Croacia. Para encaminar la efectividad del convenio, Krešimir nombró a Zvonimir dux Chroatiae, lo que realmente significó su designación como futuro rey del país.

Tres sínodos episcopales fueron efectuados durante el reinado de Krešimir. El tema principal fue el arreglo de la cuestión del uso del idioma nacional in divinis, es decir, en el culto divino. Si bien este idioma fue prohibido, la medida no fue tan categórica. Los sacerdotes glagolitas-nacionales podían legalmente desempeñarse en idioma nacional si no poseían conocimientos de latín. El rey Zvonimir, sucesor de Krešimir, regaló en 1078 a un monasterio dominico glagolita, en la isla de Krk, una propiedad, lo que quedó registrado en un documento pétreo por el monje Drziha. Este documento se considera como el primer documento histórico croata en idioma nacional, conocido como Baščanska Ploča, la Lápida de Baška. Así sabemos, indirectamente, que el idioma nacional en la iglesia fue prácticamente permitido. Y no pudo ser de otra manera, pues, de aplicarse con rigor la prohibición, gran parte de Croacia habría quedado sin culto divino.

Al morir Krešimir IV, los croatas congregados en la Dieta (Sabor) para elegir nuevo rey, rechazaron por mayoría a Zvonimir y se decidieron por Slavac (1074-1075), duque de Neretva, coronándolo en el mismo año. Slavac era enemigo del latín y de las reformas eclesiásticas centralizadoras del Papa Gregorio VII (1073-1085). Detrás de él estaban el bajo clero y las masas populares, y en su contra las ciudades romanas de Dalmacia y la parte más occidental de Croacia. Tampoco fue bien visto por Miguel, ban de Duclia quien separó esas partes de Croacia y proclamó su independencia.

Por eso el Papa Gregorio VII, mostró su descontento con los acontecimientos de Croacia, pues este pontífice intentaba someter a todos los reyes cristianos occidentales a su poder secular. Por la misma razón envió a Croacia a su legado Gerardo quien, junto con los normandos (conde Amico de Amalfio), capturó por sorpresa a Slavac y lo llevó en cautiverio, en el cual desapareció. El mismo conde anotó en el diploma que otorgó al monasterio de San Crisóstomo, en Zadar, las siguientes palabras... "Ea tempestate, que comes Amicus regem Croatiae cepit" — "en aquella tempestad, en que el duque Amico capturó al rey de Croacia", lo que demuestra claramente la siniestra intervención del Papa.

Después de largas discusiones y tratativas fue electo Zvonimir. Gregorio VII mandó entonces a Croacia, en 1076, a su legado Begizo y al obispo Fulkoin, quienes efectuaron la coronación de Zvonimir el 9 de octubre de 1076, en el campo de Solin (cerca de Split). Existen al respecto dos solemnes documentos[4].

Zvonimir, de acuerdo con los documentos considerados más antiguos, murió de muerte natural. Más tarde surgieron algunas dudas e insinuaciones de que su muerte fue violenta y que lo mataron los mismos croatas, descontentes con su política muy servil con el Papa Gregorio, especialmente cuando éste pidió que los croatas realizaran una cruzada para liberar la Tierra Santa y el sepulcro de Cristo. La controversia no está del todo ni definitivamente dirimida.

Al morir Zvonimir, los croatas eligieron a Stjepan II (1089-1090), sobrino de Krešimir IV, quien murió al año siguiente. Con él se extinguió la dinastía nacional croata, que se llamó Trpimirović y que rigió la suerte de Croacia durante 460 años, primero como duques y ban y luego como reyes.

 

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Croacia y su Destino, Studia Croatica – Instituto de Cultura Croata, Buenos Aires, © 1977, 2010

 

 



[1] Dalmacia o Thema Dalmatiae, como se denominaba en aquella época, abarcaba a las ciudades de Zadar, Trogir, Split, Dubrovnik y las islas Cres, Rab, Lošinj y Pag.

[2] C. Porfirogéneta, op. cit., cap. 32, p. 158.

[3] El texto en latín: "Ab isto Drcislao ceteri succesores eius, reges Dalmatiae et Croatiae appelati sunt. Recipiebant enim regiae dignitatis insignia ab imperatoribus constantinopolitanis et dicebantur eorum eparhi sive patritii. Habebat naque ex sucessione suae originis patrum et proavorum dominium regni Dalmatiae et Chroatiae". "Historia Salonitana", de Thomas Archidiácono, cap. 13.

[4] "Ego Demetrius, qui et Suinimirus nuncupor, Dei gratia Chroatiae Dalmatieque dux, a te domine Gebizo, ex apostolice sedis legatione domini nostri papa Gregorii potestatem optinens, in Salonitana basilica sancti Petri sinodali et concordi totius cleri et populi electione de Chroatorum Dalmatinorumque regni regimine per vexillum, ensem, sceptrum, et coronam investitus atque constitutus rex..." ("Yo Demetrio, que me llamo también Zvonimir, por gracia divina duque de Croacia y Dalmacia, recibiendo de ti el poder, señor Gebizo, de la legación de la sede apostólica, sede de nuestro señor Papa Gregorio, en la basílica de San Pedro mediante la elección de todo el clero y el pueblo congregado, investido y constituido con toga, espada y cetro rey de los croatas y los dálmatas"). (Fabre O. Duchane, Le Liber censuum de l'Eglise romaine, París, 1910). En el otro documento —la donación a la iglesia de Split— se hallan las firmas de todos los obispos de las ciudades de Dalmacia, lo que los historiadores interpretan en el sentido de que Gregorio VII liberó a los mismos del juramento de fidelidad a Venecia y los sometió a la soberanía de Zvonimir y la iglesia de Croacia. También las islas que formaban parte de la Dalmacia bizantina (Krk, Cres, Pag) constituían una firme posesión del rey Zvonimir.