EL BAUTISMO DE LOS CROATAS

Entre los pueblos de habla eslava los croatas fueron los primeros que abrazaron el cristianismo. El adoctrinamiento y la conversión se iniciaron en el siglo VII y terminaron en el IX. Juan de Ravena, Izacio, representante del poder bizantino en la misma Ravena, y el Papa Juan IV fueron las personalidades históricas que se destacaron en esta tarea.

El emperador C. Porfirogéneta, en el capítulo 31 de su ya mencionada obra, dice: "El emperador Heraclio, después de haber enviado a sus delegados a Roma, condujo de allí a los misioneros y consagró de entre ellos al arzobispo, obispos, sacerdotes y diáconos, les ordenó bautizar a los croatas, gobernando sobre ellos Porga". El arcidiácono Tomas —Thomas Archidiaconus—, en la obra Historia Salonitana (siglo XII), sin conocer los escritos del emperador C. Porfirogéneta, anota: "Mientras tanto, el Sumo Pontífice mandó a cierto enviado de nombre Juan, oriundo de Ravena, quien, peregrinando por toda Croacia y Dalmacia, enseñaba a los cristianos con admoniciones de salvación. En la iglesia salonitana no hubo consagración del pastor desde la destrucción de la ciudad. Congregado entonces el clero de acuerdo con la costumbre, todos unánimemente eligieron al mencionado Juan. Él, a su vez, al recibir la consagración por parte del Papa, como buen pastor, regresó a su grey"[1].

De acuerdo con recientes investigaciones, la organización de la nueva metrópoli en Split y la consagración de su arzobispo Juan fueron llevadas a cabo a principios del año 641. Teniendo en cuenta que Salona fue destruida en 614, la evangelización del pueblo croata ya había progresado mucho, pues pudo procederse a la reorganización eclesiástica en sólo veintisiete años.

Constantino Porfirogéneta, refiriéndose expresamente al bautismo de los croatas, sostiene que se efectuó en tres etapas. Los historiadores, al interpretar este relato, concuerdan en que se trataba del bautismo en tres diferentes regiones de Croacia, es decir, primero en la Croacia Blanca, luego en la Croacia Panónica y, finalmente, en la Croacia Rubra. Condiciones geográficas y deficientes medios de transporte impidieron a los misioneros la evangelización simultánea, que terminó, no obstante, en el siglo IX. Constantino Porfirogéneta registra la existencia de un pacto entre los croatas y el Papa Agatón. Según este texto, los croatas se obligaron a no llevar la guerra a tierras ajenas y el Papa les prometió la ayuda del "Dios croata" y de San Pedro si alguien atacase su suelo. Este pacto, firmado "con mano propia", como dice el Emperador, se efectuó en el año 679.

Se ha conservado también un documento pétreo —el baptisterio del Višeslav del año 788. Su sitio original fue la ciudad de Nin (Croacia Adriática o Dalmacia), una de las residencias medievales de los duques y reyes nacionales croatas. En 1746 fue llevado a Venecia y recientemente trasladado a la capital de Croacia, Zagreb.

 

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Croacia y su Destino, Studia Croatica – Instituto de Cultura Croata, Buenos Aires, © 1977, 2010

 

 



[1] Porfirogéneta: Op. cit., cap. 31, según D. Mandić: Rasprave i prilozi iz stare hrvatske povijesti, Roma, 1963, p. 136 (Disertaciones y aportes de la antigua historia croata).