LA LLEGADA A LA PATRIA DE HOY

De la Croacia Blanca los croatas llegaron en el siglo VII d.C., según fuentes históricas fidedignas, a las orillas orientales del Adriático. La fuente principal de este conocimiento es la ya mencionada obra De Administrando Imperio, del Emperador Constantino Porfirogéneta. En los capítulos 30 y 31, el ilustre autor informa sobre la llegada de los croatas a su actual territorio, durante el reinado del emperador Heraclio (610 - 641), provenientes justamente de la Croacia Blanca. En esa oportunidad, los croatas tomaron posesión de las tierras situadas entre los ríos Drava, Danubio y el mar Adriático. Antes de su llegada, esas tierras pertenecían a los ávaros.

De acuerdo con esta fuente los croatas ocuparon tres provincias romano-bizantinas: Dalmacia, Iliria y Panonia (ver mapa N° 2). "Dalmacia —-dice Constantino— desde tiempos antiguos empezaba en los confines de Drač (Bar-Durachium) y se extendía hasta las montañas de Istria, y a lo ancho hasta el río Danubio." Esta Dalmacia, según interpretaciones autorizadas, es semejante a aquella cuyas fronteras había establecido en 297 el emperador Diocleciano. Lo mismo vale para la provincia de Panonia. En efecto, la administración imperial la dividió en la Panonia Superior o Prima y la Panonia Valeria. Estas dos se extendían al norte del Río Drava hasta Viena y al sur del río Danubio hasta las montañas de la Bosnia actual, dividiéndose, a su vez, en Panonia Savia, en el Occidente, y Panonia Secunda seu Inferior al Oriente. En cuanto a Iliria o Illiricum, es necesario decir lo siguiente: Iliria era originariamente la patria de una tribu iliria, ubicada entre los ríos Vojusa y Mathis, en la actual Albania.

Esta fue la tribu primitiva que conocieron los griegos y que llamaron iliria; más tarde aplicaron este nombre a otras tribus. Cuando los romanos conquistaron la orilla oriental del Adriático denominaron todo ese espacio entre el río Mathis y los suburbios de Viena como Illiricum. Con la destrucción de la organización bizantino-romana en los Balcanes, efectuada por ávaros y eslavos en los siglos VI y VII, los bizantinos olvidaron la distribución administrativa de Diocleciano y la denominación Iliria o Illiricum quedó reducida a su espacio original, entre los ríos Vojusa y Mathis, con el agregado de algunas ciudades marítimas de la ex provincia Praevalis.

La aserción de Constantino Porfirogéneta de que los croatas, al llegar a su actual territorio, habían ocupado a Panonia, Dalmacia e Iliria, es confirmada también por un autor de aquella época. En efecto, Isidoro de Sevilla, célebre obispo de esa ciudad española, anotó en el año 627 en su Chronica Maior: "Heraclio estaba en el décimo sexto año de su reinado, y al comienzo del mismo los eslavos ocuparon la Grecia de los romanos...". Para explicar a qué se refiere al decir Grecia, San Isidro en su obra Ethymologias escribe: "Grecia tiene siete provincias, de las cuales la primera es Dalmacia yendo del Occidente (quarum prima ab occidente Dalmatia... "). De las fuentes croatas que nos proporcionan informes al respecto cabe mencionar a Methodos y Reino de los Croatas. La primera de ambas obras es un manual administrativo redactado en el idioma nacional inmediatamente después de la Dieta estatal (Sabor) efectuada en Duvno (Dalminium) en el año 753, donde se dice: "Luego dividió al litoral en dos regiones: desde la localidad Dalma, donde moraba el rey y donde convocó al Sabor, hasta Vinodol, denominó Croacia Blanca, que se llama también Dalmatia Inferior... De la misma manera, partiendo de dicha localidad Dalma hasta la ciudad de Bambalona, que actualmente se llama Durachium, denominó Croacia Rubra, que se llama también Dalmatia Superior"[1].

El libro Reino de los croatas a su vez expresa: "Entonces Stroil, su hermano, ocupó con el ejército a Iliria, es decir, a toda la tierra de este lado de Valdemia hasta Polonia... Pertenece a su reino Bosnia y Valdemia hasta Polonia, tanto el reino litoral como las regiones de este lado de las montañas". El presbítero de Dioclea (siglo XII), en su Cronica escribe: "Fueron pues los confines de su reino desde Valdevino hasta Polonia, abarcando regiones tanto marítimas como transmontanas" (Fuerun autem regni eius fines de Valdevino usque ad Poloniam (includentes) tam maritimas quam transmontanas regiones)[2].

Tomando en debida consideración las fuentes mencionadas, y después de una rigurosa crítica, el historiador D. Mandić concluye: "Las antiguas fuentes croatas que aducimos testimonian que el Estado croata de aquel tiempo se extendía hasta la ex ciudad romana Apollonia, cerca de la Valona de hoy, ubicada en el fondo del Illiricum de Porfirogéneta. Resumiendo esta formulación en un lenguaje más claro y en términos de hoy, podemos decir, apoyándonos en fuentes históricas fidedignas y seguras, que los croatas, al llegar al mar Adriático ocuparon las siguientes partes de la actual Yugoslavia: Istria, Dalmacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, parte de Albania y Eslavonia con Sirmium hoy Srijem, anexado en 1945 a Serbia. Desde aquel momento histórico —año 626 y hasta hoy, 1977—se desarrolla allí la historia croata y, a pesar de las invasiones extranjeras persistentes y casi continuas el pueblo croata conservó su mayoría étnica dentro de la totalidad del área que mencionamos y prescindiendo de alguna penetración foránea en sus partes periféricas. Los croatas conservaron allí también su soberanía política, primero total y después, como lo veremos, limitada hasta 1918[3].

Investigando minuciosamente quiénes fueron esos eslavos, los historiadores concluyen que se trataba de los croatas, pues justamente en aquel momento C. Porfirogéneta coloca la llegada de los croatas a su patria de hoy. Además, la historia no conoce otro movimiento de los pueblos eslavos en aquel momento y de importancia tal que mereciera ser anotado en la Chronica Maior del obispo de Sevilla. Por eso este testimonio hay que considerarlo, según Mandić, como "la noticia más antigua y contemporánea que menciona la llegada de los croatas al Adriático". La llegada y su registro escrito sucedieron en el mismo año, es decir en 626 d.C.

En cuanto a la interpretación jurídica y política de ese arribo croata al Adriático, no se tiene la misma certeza que caracteriza el hecho de la ocupación de aquel espacio y la determinación de la fecha exacta del suceso. C. Porfirogéneta nos proporciona, en efecto, dos versiones de cómo sucedió la llegada de los croatas a la Dalmacia bizantina. Una de ellas es puramente imperial y la otra, más bien sacada de la tradición oral del pueblo croata. Según la primera, y de acuerdo con el renombre del Imperio que se consideraba soberano en todas aquellas partes del mundo, Bizancio llamó a los croatas para ocupar esas tierras imperiales, que les entregó en posesión, pero reservando para si la soberanía. Los croatas a su vez consideraban la posesión y la soberanía como derechos suyos legítimos, adquiridos por fuerza de conquista en un momento de debilidad bizantina.

BIBLIOGRAFÍA

Además de las obras citadas en el texto, consultar:

B. Latyschev, Inscriptiones antiquae orae septentrionalis Ponti Euxini, vol II, Petrogrado, 1890.

M. I. Rostovtzeff, Iranians and Greeks in South Russia. Oxford, 1944.

L Hauptmann, Kroaten, Goten and Sarmaten, en Germanoslavica, Praga, 1935.

M. Sufflay, Zaratustra u Crvenoj Hrvatskoj en Croazia Sacra I, 1931.

L. Saussure, Le Systéme cosmologique sino-iranien, en Journal Asiatique, 1923; del mismo autor, L'Origine des noms de mer Rouge, mer Noire et mer Blanche en Le Globe, Genève, 1924.

Naks y Rustum, Inscriptions of Darius, en Journal of the Linguistic Society of America, vol. 15, 1939.

Constantino Porfirogéneta, De Administrando Imperio, varias ediciones.

D. S. Lihačev, Povest' vremenuh let', Moscú-Leningrado, 1950, 14, 23 y 85.

F. Dvornik, The Slavs, their early history and civilization, Boston, 1956.

D. Mandić, Hrvati i Srbi dva stara različita naroda - Los croatas y los serbios dos viejos y diferentes pueblos, Munchen, Barcelona, 1971.

Thomas Archidiaconus, Historia Salonitana, Zagreb, 1894;

F. Rački, Documenta historiae chroaticae periodum antiqum ilustrantia, Zagreb, 1877.

F. Šišić, Ljetopis Popa Dukljanina, Beograd-Zagreb, 1928;

D. Gorjanović - Kramberger, Život i kultura diluvijalnog čovjeka iz Krapine u Hrvatskoj - La vida y la cultura del hombre diluvial de Krapina en Croacia, Zagreb, 1913.

G. Ziegel, Die roemische Herrschaft in Illyrien bis Augustus, Leipzig, 1877.

F. Šišić, Povijest Hrvata u vrijeme narodnih vladara - La historia croata durante el tiempo de sus gobernantes nacionales, Zagreb, 1925.

F. Šišić. Povijest Hrvata za kraljeva iz doma Arpadovića (1102-1301) - Historia croata durante los tiempos de los reyes de la dinastía Arpad (1102-1301), Zagreb, 1944.

V. Markotić, Archeology of Croatia en Croatia, Land, People, Culture, Toronto, 1964, de Eterović y Chr. Spalatin.

 

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Croacia y su Destino, Studia Croatica – Instituto de Cultura Croata, Buenos Aires, © 1977, 2010

 

 

 



[1] Los historiadores y los lingüistas han demostrado que los nombres Bambalona y Bandalona son la denominación romana de la Valona, modificada y corrompida por el pueblo y los escribas.

[2] De acuerdo con la opinión de los mejores intérpretes histórico-lingüísticos croatas —los profesores Šišić y Skok— Polonia aquí significa la vieja ciudad romana Apollonia, llamada por los eslavos Polina y hoy por los albaneses, Polami.

[3] Para determinar más de cerca la fecha de la llegada de los croatas a su patria de hoy, tenemos dos elementos muy valiosos: El asedio ávaro de Bizancio del año 626 y una noticia de San Isidoro de Sevilla del año 627, ya mencionada. El asedio de Bizancio por el ejército ávaro empezó el 31 de julio de 626. A ese ejército, de unos 80.000 hombres —ávaros, búlgaros y eslavos—, se habían aliado los persas. Su objetivo común era conquistar la sede del imperio romano oriental. Pero el Kahn ávaro; el 5 de agosto del mismo, abandona repentinamente esa empresa y regresa al lugar de partida. Esta decisión sorpresiva de los ávaros se explica por la irrupción croata en sus posesiones. La diplomacia bizantina, viéndose pues en peligro mortal y para salvar esa situación sumamente incómoda, logró hábilmente convencer a los croatas para que ocupasen las posesiones ávaras en Dalmacia. Como corroboración de ese hecho, se cita el informe del obispo de Sevilla, San Isidoro. Arriba ya hemos citado su texto referente a la ocupación eslava de la Grecia romana. Eso sucedió en el décimo sexto año del reinado del emperador Heraclio (610-641), lo que significa que fue en el 626. Según el mismo autor en su libro Etymologias, los eslavos —es decir, los croatas— necesitaron dos años para ocupar Grecia, pues dice: "Heraclio reinaba en el año 16 de su reino [lo que quiere decir en 626] cuando los eslavos arrebataron Grecia a los romanos..." "Heraclius dehinc 18 agit imperii annum, cuius initio Sclavi Graeciam Romanis tulerunt..." reza el texto en latín.