DORA es un regalo excepcional; esta es la acepción que los antiguos griegos dieron a eso que a veces los dioses hacen exclusivamente para nosotros.
En 1991, en el marco de la agresión serbia, se formó con ese nombre una fundación para apadrinar a los niños dañados o huérfanos de guerra. DORA creó un sistema de padrinazgo por el cual desde el extranjero las personas pudieron ocuparse de los niños asistiéndolos en lo material y en lo espiritual; fue un buen hallazgo. El padrinazgo se diferencia muy bien de la adopción; lo que quedó claro es que los niños no iban a salir de su país. Por el contrario, recibirían encantados las visitas de sus padrinos.
La ayuda material se canalizó a través de una cuota base mensual de 50 dólares que llegaban a su destino por medio de la organización. Este compromiso se mantuvo mientras fue necesario y mientras los padrinos pudieron cumplirlo. Muchos de los niños que fueron beneficiados en su momento y por mucho tiempo, hoy tienen encausada su vida. Algunos han cumplido ya los 19 años -el límite de tiempo para esta ayuda- y en algunos casos las madres han encontrado trabajo y pueden sostenerlos. Por todo esto, ya no es necesaria tanta asistencia como fuera al principio y ha decrecido considerablemente el número de apadrinados. Aunque en las regiones rurales, se sabe que aún siguen necesitando ayuda.
DORA ha cumplido así de una manera excelente y organizada con un objetivo nobilísimo, "funcionó maravillosamente" dijeron sus responsables en Buenos Aires.
Esta iniciativa tuvo éxito en muchos países del mundo.
En la Argentina DORA tuvo una repercusión entrañable; fueron muchos los que respondieron al pedido. Desde aquí se apadrinaron unos 200 chicos; entre los padrinos hubo croatas argentinos, algunos de viejas inmigraciones y muchos argentinos sin vínculos con Croacia.
"Es nuestra intención seguir trabajando mientras quede algún padrino" piensan en DORA Argentina, ya que actualmente hay aún unos cincuenta y cinco apadrinados. Cuando termine esta etapa "haremos otras cosas", como apoyar las tareas de los franciscanos en Medjugorje donde construyen casas para los que niños que han quedado sin padres, dijeron los colaboradores de DORA.
Concreta, organizada y eficaz, la acción llevada a cabo en Croacia, configuró una administración excelente y duradera. Allí las responsables de DORA fueron la señoras Tuga Tarle, la señora Visnja Jaksic y la señora Granic que actuaron en colaboración con otras personas.
En Argentina, los colaboradores de DORA manifestaron "fue una tarea muy linda, se pudo ayudar mucho". Entre los aportes realizados se cita la compra de dos aparatos que registran la respiración de los bebés dentro de la incubadora para el hospital de Zagreb. En la Argentina los colaboradores más cercanos de DORA son Melita y Marija Stegnar, Marija Fuduric, Mario Markulin y Dragica Adzic.
De una manera similar funcionó SPASITE DJECU "Salven a los niños" que apadrinó niños con un compromiso acotado en solamente un año.
Carmen Vrljicak para el Congreso Mundial Croata, mayo 1997.
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