Boletin del Centro Informativo Croata de la Republica Argentina PANICO EN WASHINGTON

Nenad Ivankovic - Bonn, 15 de septiembre de 1994

Los miembros europeos del grupo de contacto (Francia, Gran Bretaña, y Alemania) se encuentran en una posición particularmente delicada: no están conformes ni con la política rusa ni con la política americana en los Balcanes, y sobre todo no están de acuerdo totalmente entre ellos.

Avergonzada por sus propios errores políticos en los Balcanes, esa misma Europa balcanizada en sus intereses, intenta entonces mantener un cierto balance en la disputa entre Washington y Moscú. En esto está cada vez más claro que Washington, bajo presa del pánico, busca el modo de salir de este embrollo bélico y político.

En realidad el problema es: ya que se decidieron que junto con Milosevic trabajar como socios para la paz, los Europeos deben, si no quieren perder totalmente la imagen, cargarle algún costo a Belgrado. Moscú se encuentra respecto de esto magnánimo al máximo. Los americanos están escépticos y se concentran en primer lugar en trabajar por los intereses de los musulmanes de Bosnia, y los franceses y británicos piden de lo mínimo para que no parezca que no están pidiendo nada. Por lo tanto: Un centenar de observadores en una frontera de 350 kilómetros de extensión!

Bonn avanzó más en la presentación de exigencias a Milosevic. A pesar de que Kinkel también está condenado a un compromiso en el seno del grupo de contacto, el ministro alemán, además de observadores internacionales en el río Drina -de modo de verificar que Serbia no entrega más pertrechos a Pale- exige lo más crucial: que Belgrado reconozca a Croacia y a Bosnia-Hercegovina en sus fronteras internacionalmente reconocidas!

El jefe de la diplomacia alemana esto no lo dijo sólo como su pensamiento, como exigencia de Bonn, sino como siendo también el punto de vista de la Union Europea. Kinkel después de la reunión informal de ministros de relaciones exteriores de la Unión Europea en Usedom, expresó lo que era necesario que Serbia haga si desea un relajamiento de las sanciones. Dijo que no se trata sólo del levantamiento parcial respecto del deporte, del tráfico aéreo y la cooperación cultural, mientras que las sanciones económicas se mantienen todavía en efecto.

Los observadores interpretaron en diversas formas esa conferencia de prensa de Kinkel. Algunos tomaron al reconocimiento de Croacia y de Bosnia como condición de la Unión Europea para un apoyo en el Consejo de Seguridad cuando se habla del aligeramiento de las sanciones en contra de Belgrado, mientras que otros subrayaron que la Unión Europea sólo apoyó la posición del grupo de contacto tomada en su reunión en Berlín y que estará de acuerdo con un ablandamiento de las sanciones en contra de Belgrado apenas Milosevic acepte el estacionamiento de observadores internacionales en el río Drina. El resto de las condiciones de Kinkel no fueron mencionadas.

Esta clase de confusión, que es aún más evidente cuando se habla del grupo de contacto y de sus intenciones reales, parece que no deja de tener ciertos métodos establecidos. Así pues, cada uno dice aquello que querría lograr o aquello que quiere que el público piense que él quiere lograr. Al mismo tiempo, con esto se testean a los otros factores políticos, y así de a poco se hace presión sobre el resto de los socios. Pero aquello que parece lo más seguro es que al grupo de contacto no le queda ni ese mínimo de consenso indispensable para cualquier clase de política efectiva en el espacio de la antigua Yugoslavia. Por eso, muchos observadores ya hablan de que el plan de paz del grupo de contacto para Bosnia-Hercegovina ha fracasado definitivamente y que probablemente haya que esperar un escalamiento de los enfrentamientos.


Boletín del Centro Informativo Croata de la República Argentina


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